La tarea del director de teatro, conceptos de los directores e investigadores Federico Herrero y Nicolás Francisco Herrero
El trabajo de dirigir una obra teatral tiene un principio y un fin, que es más que un inicio y un final. El principio es este: tener una escena ausente: tener una historia conmocionante: tener un hecho de sumo interés. Y el fin no es menos: volver a vivir la escena: revivir la historia conmocionante: revivir el hecho de sumo interés.
Cuando decimos que el teatro es juego estamos hablando de la capacidad de divertirnos repitiendo. Si algo llama siempre la atención acerca del juego infantil es la capacidad de repetición que los niños muestran. Lo vuelven a hacer una y otra vez. Este juego, entre los adultos, lo encontramos regularmente en el lecho amoroso. El juego es inherente a la naturaleza humana. Vivir es repetir, y como prueba ahí está el hecho cotidiano. Pero vivir no es sólo una redundancia. Lo que significa que el juego tiene un algo más. ¿Que hace que lo cotidiano se vuelva agobiante?¿Qué hace que el lecho se torne aburrido?¿Qué hace que el niño abandone el juego? Lo cotidiano nos puede estar dando seguridad, el lecho placer y el juego infantil entretenimiento, y sin embargo todo puede adquirir una espantosa monotonía.
¿Monotonía? ¿Qué le da color a la vida? La respuesta tal vez esté en la diversidad, y por eso, por lo común, tratamos de meternos en muchas cosas para tener una vida cotidiana más variada. Y por eso no nos basta una pareja. Y por eso el niño va de un juego a otro. Pero no, no es la diversidad. ¿Será el interés?
Nada puede ser más estimulante que un hombre interesado en algo. Los ojos atentos, la respiración casi contenida, los músculos congelados...¡diosmío, qué está mirando ese hombre! Sí, es el interés. ¿Y cómo algo se vuelve interesante? Simplemente cuando adquiere valor. Cuando sólo hagamos lo que consideremos valioso, nuestra cotidianidad se volverá interesante. Cuando mi pareja me descubra valioso y yo le descubra valiosa y cuando ambos descubramos que juntos podemos incrementar nuestro valor, la cama será parte de la gloria. Cuando el juego infantil se parezca a vivir jamás será abandonado. Pero, ¿qué es valioso?, o en todo caso, ¿cómo se genera el valor? El valor es una cualidad en parte material y en parte intangible que otorgamos a ciertos elementos por su utilidad, en otras palabras, el valor es un sistema de prioridades en el que se ubican los instrumentos, medios o herramientas del universo humano.
Los fines últimos del hombre son invalorables, nadie puede comprar o vender la vida, pero todos participamos del intercambio de medios para vivir o morir. El valor sólo existe para los medios y no para los fines, y el hombre mismo es quien los otorga. El valor depende de lo que el hombre cree. Lo que significa que existe el riesgo de otorgar valor a algo que finalmente no lo tiene. El valor de los medios está en relación a su capacidad de permitir el acceso a los fines. La justa valoración de los medios dependerá enteramente de la capacidad de reconocer las posibilidades de la vida humana, pues estas posibilidades se constituyen en los fines para cuya realización adquirimos medios. Cuanto más importante el fin, tanto más valioso el medio. ¿Para qué nos sirve esta aparente digresión? Sirve para llegar a la comprensión del estatus teatral, ¿cuál es el valor del teatro?
La realidad no nos permite engañarnos: en el sistema de prioridades de nuestro país el teatro está entre los últimos, inclusive para los mismos teatristas. ¿Por qué vale tan poco? Una lectura de la realidad nos dice que hoy mucha gente paga para ver espectáculos deportivos o musicales, pero no teatrales. Pero por otro lado, tenemos el testimonio del espectador petersburguense, que señala sin titubeos que, aun en tiempos difíciles, personas de bajos recursos económicos (estudiantes, obreros) estuvieron dispuestas a entregar parte de su escasa riqueza a cambio de algo que consideraron de altísimo valor: el teatro. La cosa no es tan relativa ni existen tantas verdades, por lo menos eso parece decirnos la realidad.
Y lo que parece cierto es que el valor del teatro depende principalmente de los fines que persigue. ¿Será que el principal fin del teatro está en permitir jugar a vivir? ¿Será la terapia y su catarsis la meta de quien juega en el teatro? No hay duda que los griegos algo sabían.
El juego es interesante porque permite repetir infinitamente cosas interesantes, valiosas, útiles a la vida: la afirmación de nuestra calidad humana, la superación del sufrimiento, la aceptación de lo inevitable, la explicación de lo desconocido, la superación de los límites. ¿En qué consiste el juego teatral? En conocer una gran historia y en volver a presenciarla. No son los personajes históricos, ni los hechos históricos los que atrapan nuestra atención, son las relaciones. El teatro nos devuelve al juego de la vida y por eso es indispensable la verosimilitud de las relaciones, queremos aprender o confirmar algo que creemos. El teatro constituye el gran laboratorio de la vida humana.
Y ya es hora de ir a lo más concreto.
El saber que la dirección teatral exige responsabilidad social, búsqueda de lo humano ausente y talento personal, nos ayuda a reconocer los cimientos sobre los que descansa esta actividad y de los que depende en mucho su éxito, pero, no nos ayuda a solucionar los problemas específicos que enfrenta quien asume tal reto. Por esta razón, vamos a tratar a continuación acerca de cómo enfrentar esta importante tarea.
Un director tiene la responsabilidad de entregarnos un producto terminado: la obra teatral. Y para ello cuenta con un equipo de trabajo, aunque sólo sean dos. De lo que podemos deducir que la tarea del director, básicamente, consiste en dirigir un equipo de trabajo a fin de realizar una obra teatral. ¿Qué significa dirigir? ¿Cómo se consigue un buen equipo de trabajo? ¿Qué hace un director para poner en escena una obra teatral?
En un diccionario de los años 50 encontramos las siguientes acepciones del término dirigir: "enderezar, llevar rectamente una cosa hacía un término / aconsejar y gobernar la conciencia de una persona / guiar, mostrar, enseñar o indicar el camino". Considerando estas acepciones, podemos señalar que dirigir es asumir la responsabilidad de crear un proyecto teatral para convertirlo en una obra teatral, también podemos afirmar que dirigir es asumir el gobierno de un equipo de trabajo para realizar un producto teatral, y así mismo decir que dirigir es asumir la conducción de un proceso de capacitación para enfrentar tareas teatrales. De modo que dirigir es asumir una función creativa, una función organizativa y una función instructiva.
¿Cómo se consigue un buen equipo de trabajo? Primero, teniendo un proyecto teatral serio. Esto significa que el proyecto debe estar suficientemente desarrollado como para sentir que lo único que se necesita es hacerlo.
Segundo, sabiendo el número de plazas de trabajo que se requieren y las funciones precisas de cada una. No tener en claro las funciones de cada miembro constituye un enorme problema que puede generar confusión, tensión y pugna al interior del equipo.
Tercero, reconociendo los valores y principios personales que deben ser parte del perfil del miembro del equipo, pues ellos han de conformar el punto común de encuentro y conciliación. Es frecuente no prestar atención al tema de los valores y principios personales, sino hasta cuando es muy tarde. Un buen resultado teatral depende del equilibrio del grupo y de su capacidad para mantener la estabilidad en momentos críticos. Cuantos más valores y principios sean comunes, más fácil será la comunicación, la comunión, la conciliación y la reconciliación.
Cuarto, propiciando y protegiendo un correcto ambiente de trabajo, que ha de producir la necesaria y valiosísima confianza, para lo cual se ha de redactar un reglamento memorizable que no exceda de las diez normas. Hace mucho se escribió "el que ama cumple la ley", cuando un reglamento surge del deseo común de estar de acuerdo en los asuntos que permitan la mejor convivencia, pierde su carácter impositivo, sin negar el normativo, y se convierte en una verdadera guía del comportamiento.
Quinto, preparando un examen de selección que permita reconocer la calidad personal (responsabilidad, entusiasmo, empeño), la calidad profesional (habilidad, conocimiento, docencia) y la capacidad de aprendizaje (sensibilidad, comprensión, elaboración).
Sexto, evaluando el estado de salud —incluida la alimentación y el reposo— de cada miembro, por ser ésta una condición elemental para el buen desempeño, así como proporcionando y monitoreando una rutina de ejercicios físicos y de relajamiento, que permitan contar con un excelente estado físico.
Y considerando la alegría, como el índice de un sano estado anímico, el que es necesario para enfrentar las exigencias del trabajo artístico. Sin un aceptable nivel de satisfacción es imposible lograr un resultado teatral aceptable, y aquel no depende de los recursos materiales disponibles tanto como de la actitud hacia la vida y las aspiraciones de realización personal que se proyecten sobre el resultado del trabajo en desarrollo. Por ello, la labor de motivación e incluso consejería será un espacio obligado que la dirección hará bien en programar.
¿Qué hace un director para poner en escena una obra teatral? Pues ejercer sus tres funciones: creativa, organizativa e instructiva, en cuatro lugares: el texto, los ensayos, la puesta y la función. Un director sabio sabe administrar sus recursos materiales y su equipo humano, razón por la que se aconseja de las ciencias administrativas para el buen desempeño de su función organizativa. Igualmente, este sabio director sabe ser un excelente capacitador que siempre presta oídos a la didáctica y a la pedagogía para mejorar su función instructiva. Pero donde el camino se le angosta y dificulta es en el desempeño de su función creativa, la que es propiamente teatral, de modo que este mismo y sabio director estará interesado en saber qué podemos decirle al respecto.
La tarea creativa del director se manifiesta principalmente por medio del llamado "proyecto teatral", el que como sabemos está compuesto por la versión, el texto acotado, la partitura y escenografía.