LOS HEBREOS
EVOLUCIÓN RELIGIOSA
EVOLUCIÓN RELIGIOSA
Las creencias de los hebreos en los tiempos anteriores a la época mosaica
No existen documentos que atestigüen la religión de los hebreos antes de la época mosaica. Solo podemos reconstruir por inducción el estado religioso.
Creemos que era una religión fuertemente penetrada de magia, no era solo utilizada por individuos del mal en la noche y a ocultas como brujería, sino también se utilizaba a la luz del día y en actos oficiales.
Una de las armas mágicas mas utilizadas es la maldición, que tanto como la bendición no necesita de un dios intermediario, antes de cada batalla se lanzaban toda clase de maldiciones para asegurar la victoria. Se creía que los caudillos estaban dotados con poderes mágicos.
Desde los tiempos nómadas los hebreos eran supersticiosos, se llegó a prohibir quebrar los huesos del cordero pascual con la superstición de que el que lo hacia y los que lo comían se quebrarían un hueso en el transcurso del año. También se remonta a los tiempos nómadas el empleo de frutos, filtros, sortilegios y talismanes para combatir picaduras de serpiente o el mal de ojo. Se utilizaban colgantes de metal precioso tanto el las personas como en sus camellos para combatir el mal de ojo y a los demonios. Cuando el israelita se enfermaba no utilizaba un procedimiento racional para la cura, sino actos propiciatorios cerca de Yahvé o medios mágicos.
La vida después de la muerte
Para muchas de las fuentes la doctrina de la resurrección de los cuerpos y la inmortalidad del alma no se propagó en el mundo judío hasta el siglo II a. C. aproximadamente. Para antes de esta época se creía que luego de la muerte seguía una nada casi absoluta.
Tomaremos la opinión del autor del texto que consolida 3 puntos.
1º- La creencia en la supervivencia
Para este pueblo en el hombre hay un doble que le hace vivir, obrar y pensar. Este doble puede desprenderse de el ya en vida por ejemplo durante el pavor. Y claro está que en la muerte el doble sigue existiendo. Este doble conserva los rasgos que tenia la persona en el momento de su fallecimiento. Podríamos tomar este doble como un alma o espíritu.
El doble, el alma siente todo lo que se le hace al cadáver, es por este motivo que se mutilaba al enemigo luego de su muerte, también era preciso enterrar al muerto ya que este, si no esta enterrado, rondará en torno al cadáver y haría a los vivos todo tipo de males. “Un muerto sin tumba es un vagabundo sin domicilio.”
2º- Los muertos son “elohim”
Para los hebreos los difuntos son seres dotados de un poder y un saber sobrenatural. Los vivos hacían toda clase de ritos para preservarse de las almas de los muertos, temiendo a este poder sobrenatural. El resentimiento de los difuntos era muy temido, dependía de ellos conceder o rehusar la fecundidad del suelo. También era natural que se consultara a los muertos y se les pidiese oráculos como a la divinidad.
3º- Huellas del culto a los antepasados
Era importante ser enterrado en el sepulcro de sus padres, el culto a los antepasados era patriarcal. El hebreo no solo debía rendir culto a los antepasados de su familia, sino a los del grupo más extenso, el clan al que pertenecía.
Las fuerzas y los espíritus de la Naturaleza.
Los israelitas establecidos en palestina veneraban, árboles, fuentes y ríos de cavernas y montañas. Todos estos lugares fueron sagrados y en ellos se celebraban actos de culto hasta el momento de la reforma del rey Josías, quien impuso el deber de no ofrecer sacrificio en otra parte más que en la montaña santa del templo de Jerusalén, pero esta veneración a las fuerzas de la naturaleza provienen de la época nómada, esta situación se puede corroborar si se observan las practicas en toda el área semítica, especialmente entre los antiguos árabes y los modernos.
En Siria y Arabia actuales, el árbol sagrado se concibe corrientemente como residencia de un ser sobrenatural, esto es uno de los tantos ejemplos de por que las fuerzas de la naturaleza eran veneradas. También se cree que las montañas eran veneradas por ser residencia de los dioses o estaban próximas a ellos.
Los semitas adoraban a los astros como la gran mayoría de los pueblos árabes. Los hebreos nómadas creían en una gran cantidad de espíritus y demonios, se decía que el desierto estaba plagado de ellos uno de los demonios mas nombrados era la serpiente alada, llamada ser"phin. A los “malos espíritus” se les atribuía el origen de distintos estados patológicos como la locura, la lepra y la peste. También atribuían a potencias invisibles particulares los hechos extraños de la vida sexual.
Las creencias tanto en divinidades como en demonios eran similares a las de los cananeos, con la salvedad de que los baales de los cananeos eran genios locales y agrarios que proveían fecundidad a la tierra. Mientras que los elohim eran patronos y se les rendía culto por ser protectores de grupos humanos como las tribus o clanes. Esta situación se entiende si tomamos en cuenta el carácter de sedentarios y nómadas de cada uno.
La creencia decía que los clanes tenían un parentesco, casi directo, con los dioses que los protegían, ya que esta creencia es común en el mundo semítico de la antigüedad. También reconocían en ciertas especies de animales un carácter sobrenatural o divino. El animal tenía un alma, la ley trataba a los animales como personas responsables, ciertos grupos hebraicos, edomitas y árabes llevaban nombres de animales o de vegetales. Varias especies de animales estaban prohibidas para el uso alimenticio, se usaban criterios fisiológicos para distinguir los animales puros e impuros.
Dinamismo y animismo. Polidemonismo y Politeísmo
CAMINO HACIA YHAVÉ DIOS HEBREO
Como DINAMISMO tomamos el concepto primario: Movimientos de fluidos referidos a la naturaleza.
Las fuerzas naturales son vistas y percibidas como potencias impersonales antes que como personas invisibles, dichas potencias pasan al ser humano como un fluido, una fuerza impersonal (creencia de contagio de la santidad y la impureza)
Idea primitiva de Dios
Único
(Aglutinante de todas las fuerzas)
En los espíritus invisibles, el hombre
Descubre su alma (idea) invisible
ANIMA: Alma ANIMISMO
En el estado POLIDEMONISTA se siente rodeado de potencias que pasan de asombrar a ser hechos misteriosos, no siempre supieron darle nombres.
Comprensión mas limitada, por ese motivo las energías de la naturaleza pasan a ser mágicas.
ADORACION A HECHOS O ANIMALES
DE LA NATURALEZA.
ELOHIM: Para Dios o Dioses
(no definidos)
Pasamos al concepto de POLITEÍSMO, tomado por todas las tribus primitivas nómades, cada dios era, ahora si, aparte de ser reconocido también es venerado.
Pero a estos dioses tenían que darle
Las cosas santas
Los lugares de adoración de los hebreos en épocas premosaicas eran los árboles, las fuentes o las montañas, pero también una piedra o un grupo de piedras eran lugares de oración y culto. Esto se puede ver en los árabes preislámicos quienes veneraban la piedra o masas rocosas. Las piedras santas se encuentran en todas las ramas de la raza semítica, en varios santuarios no había una sola, sino varias piedras sagradas que se alineaban en filas como en Guézer, o en el cause del Jordán. Las piedras también podían ser una delimitación de un recinto sagrado. La piedra no solo se usaba como algo conmemorativo, sino que también muchas veces las piedras eran el cuerpo de un dios, de un espíritu o de una fuerza invisible, se llegaba a ungirla en aceite, vestirla, o frotarla con sangre invocándola con el nombre del mismo dios. Los semitas habían empleado para designar la piedra santa el término significativo de bet-´el, “casa de dios”
Según Robertson Smith: cuando una divinidad se manifestaba en un lugar se le ofrecía una residencia esta residencia para poder comunicarse con dicha divinidad permanentemente, se elegía como residencia una piedra, por que eran apropiadas para el uso que se deseaba, la transmisión de la sangre de los sacrificios.
Los lugares santos
Existían recintos sagrados entre los israelitas establecidos en Canaán, como la montaña de Yahvé. Las tradiciones israelitas suponen que las tribus hebraicas poseían tierras santas, desde la época nómada, se dice que Moisés trazo un limite en la montaña, solo estaban autorizados a subir los que eran llamados por dios. Se supone que las ideas primitivas sobre el recinto sagrado provienen de un concepto mágico de la santidad comunicada o del tabú, y no de una noción de propiedad privada tal como la conocemos hoy en día.
Casi siempre los lugares son “tierra santa” antes de que el hombre lo delimite, ya que estos lugares son elegidos por dios y es el quien dirige al patriarca hasta ahí.
El altar
Como vimos anteriormente entre los hebreos nómadas y los árabes preislámicos era probable que la sangre de las victimas fuera frotada directamente la piedra o el árbol sagrado. Muchas veces las piedras donde se realizaban los sacrificios estaban dotadas de agujeros para recibir la sangre del sacrificado. Aparentemente de estas piedras nacieron varios tipos de altares que se encuentran entre los semitas.
LOS ACTOS SAGRADOS
La santificación y la entrada en el lugar santo.
Antes de aparecer ante la divinidad, el hebreo debía santificarse o purificarse, el tiempo que duraba esta purificación variaba según el lugar o la naturaleza del acto a celebrar. La santificación consistía en bañarse, cambiarse o lavarse los vestidos y abstenerse del comercio de las mujeres. Se cree que el hecho de cambiarse los vestidos y despojarse de ellos al dejar el acto sagrado es por miedo a que la vestimenta quede impregnada de fluido divino. Es probable que interviniera la idea de que el contacto con la mujer es para el varón una causa de debilidad.
Al adornarse con joyas de oro y plata para asistir al santuario el hebreo quería probablemente hacerse lo “mas santo posible”. Al ingresar al recinto sagrado, debía quitarse las sandalias (para evitar todo contacto entre el medio sagrado y los restos del suelo profano), también debía ingresar con la cara tapada, ya que ningún mortal quedaría con vida después de haber visto a un Elohim. Entre otros elementos del culto israelita podemos nombrar la aclamación u la danza. En épocas de fiestas los clamores eran tan estruendorosos que se reconocían a distancia y podían ser confundidos con gritos de guerra, es probable que estos clamores fueran acompañados por danzas.
El sacrificio
El régimen de los sacrificios de los hebreos antiguos sería infinitamente más simple que el de los judíos de la época posterior. El rito de los “panes de la Faz” y el del “holocausto cotidiano” no parecen haber sido adoptados hasta luego de afianzarse en Palestina.
Los hebreos preyahveístas tenían tradiciones en donde fijaban las especies que podían ser inmoladas y también fijaban la edad de las victimas. Se cree que los hebreos nómades pudieron practicar junto a los sacrificios obligatorios y a los sacrificios votivos, ofrendas individuales e inmolaciones hechas por todo el clan o la tribu.
Los textos hebreos antiguos hablan solo de dos categorías de sacrificios sangrientos, el zebah shelamîn “sacrificio de paz” y la ôl" “el holocausto”. En donde el animal se entregaba por entero a la divinidad. Podemos enumerar las razones del sacrificio de la siguiente manera: para obtener el favor de su Dios, para apaciguar su cólera, para alimentarle, para entrar en comunión con el, para asegurar la eficacia de una maldición, para obtener un oráculo, para eliminar una enfermedad transmitiéndosela al animal y para preservar una casa por medio de la sangre de dicho animal.
De los actos “sagrados” celebrados entre los semitas establecidos en palestina muchos se pueden relacionar con la época nómada. Por ejemplo: el sacrificio acompañado de una comida (Zebah), que al parecer era un rito para que todos los comensales entren en comunión con el dios.
Los árabes anteislámicos abandonaban los cadáveres de las victimas en torno de las piedras sagradas teñidas con su sangre, al parecer los hebreos realizaron el mismo rito pero luego lo cambiaron, por uno menos bárbaro que consistía en quemar a la victima para hacerla llegar a la divinidad. También existía un sacrificio para expirar una falta o eliminar un mal, el beneficiario de este sacrificio debía abstenerse de comer carne de la victima, aunque este beneficiario fuera un sacerdote. La carne debía quemarse en un lugar específico o ser consumida por los otros sacerdotes. El ritual de las pascua nos prueba que la sangre era preservadora de la casa, entre los beduinos de hoy podemos observar el rito donde la sangre se pone sobre el portal de la casa, la frente de un animal o un niño, para preservarlos de distintas enfermedades. Durante la vida nómada los hebreos realizaban un rito con características similares al anterior, este consistía en esparcir la mitad de la sangre de la victima en el altar y la otra mitad sobre los fieles reunidos, así todos los fieles estarían en comunión con su dios. En resumen casi todos los ritos de inmolación provienen de la época premosaica, los únicos ritos tomados de los cananeos son: los sacrificios agrarios, la mayor frecuencia de las inmolaciones en los grandes santuarios urbanos, y las particularidades rituales de los diversos altos lugares palestinos.
Los sacerdotes en la época del desierto sancionaron y desarrollaron los ritos sacrificiales, estos eran en su mayoría ofrendas a su dios, el mismo podía rechazar o aceptar los sacrificios. Al parecer estos sacrificios se remontaban a épocas mucho más antiguas, y no fueron modificados significativamente, los sacerdotes redujeron la variedad en su afán de sistematizarlos.
Los animales sacrificados en ofrenda a Yahvé eran, por lo general, de especies bobinas, caprinas y ovinas. Pero en la época histórica se podían ofrecer gran variedad de cosas como harina, aceite, agua, lino, lana entre otras. Antes de instalarse en palestina el vino, no estaba dentro de las ofrendas, ya que este es un producto de las regiones cultivadas. En la época nómada el aceite era ungido en las piedras sagradas, en los objetos o en las personas para purificarlas. También en la época histórica, se le ofrecía a Yahvé vestidos y armas. Existía antigua ofrenda semítica que consistía en entregar sus cabellos a los dioses y a los muertos, esto era entregarse a los dioses o a los muertos, era una ofrenda importante ya que en la antigüedad la cabellera formaba parte de la personalidad.
Los sacrificios de niños han sido frecuentemente practicados por los israelitas establecidos en Palestina, esqueletos de niños y textos encontrados lo prueban. Pero aunque en antiguo libro de la alianza se encuentra la frase, “tú me darás el primer hijo que te nazca”, es difícil creer en semejante exigencia que resulta contradictoria al espíritu general del yahveismo, puesto que para este el primogénito ocupaba un lugar muy importante.
También entre los pueblos árabes era común inmolar a los derrotados en batalla estos eran inmolados en el altar, en el caso de los israelitas la inmolación era en el mismo campo de batalla pero siempre como una ofrenda a Yahvé. Si el derrotado no era ofrecido al Dios, se lo utilizaba como esclavo para servir en el santuario.
Los templos sagrados
Las fiestas
Podemos hablar de tres fiestas celebradas por los israelitas en tiempos nómades.
En primer lugar. El esquileo de granado, en este día se hacían sacrificios simbólicos con cabezas de ganado y su motivo era demostrar o agradecer a elohim por el ganado.
En segundo lugar están las fiestas de la luna nueva. Esta fiesta tenia un carácter importante para casi todos los pueblos, al parecer los hebreos nómadas, a pesar de considerarla importante, tenían una conciencia de que el carácter de esta fiesta era no yahveista, ya que la fiesta de la luna nueva no figura en sus mas antiguas legislaciones.
Por ultimo debemos destacar la “pascua” esta fiesta está atestiguada a partir del siglo VII a.C. Pero se cree que es de épocas mucho más antiguas, el yahveismo la adoptó, reformó y perpetuó. Se cree que la “pascua” antes de los tiempos mosaicos se trataba del día en que se sacrificaban a los primogénitos del rebaño, de esta manera se puede explicar la décima plaga en Egipto, cuando el primogénito de cada rebaño era sacrificado, la sangre de este era empleada para preservar la casa contra las desgracias. Se ha supuesto que el sacrificio de la pascua estaba dedicado antiguamente a una divinidad lunar, ya que la victima debía ser inmolada a la puesta del sol y consumida por completo antes de la mañana, la fiesta era celebrada una noche de luna llena. Aunque por otro lado se cree que la fiesta se realizaba adentro de la casa y no estaba permitido salir de la misma durante toda la noche. Esto nos deja suponer que la fiesta podría ser dedicada a una divinidad doméstica, al “Genio de la casa”
Los ritos del sacrificio de los animales se hacían con especial cuidado para no ofender ni lastimar al espíritu que hacia multiplicar al ganado, por ejemplo al sacrificar un corderillo se hacia con especial cuidado de no romper ninguno de sus huesos, y todos participaban del ritual para repartir culpas.
La guerra
En el Israel yahveista de los tiempos históricos, la guerra era un período sagrado, el israelita cuando estaba en el campo de batalla tenia conciencia de estar ante Yahvé, tanto como cuando se encontraba en un alto lugar, iniciar una batalla se decía: consagrar una guerra. Si el israelita estaba susceptible a otras fuerzas invisibles no participaba de las batallas, como por ejemplo el hombre que había plantado una viña estaba bajo el dominio del espíritu de la misma, y no podía ser parte del ejercito hasta tanto la viña no haya sido podada al cuarto año.
Al terminar la guerra los hombres que habían matado tenían que ser purificados, tanto ellos como sus prisioneros y su botín.
Las personas santas
Los sacerdotes
Tomando en cuenta que el sacerdocio era una costumbre instalada entre los semitas de la época, se cree que entre las tribus hebraicas nómadas tenían sacerdotes.
El sacerdotes era un personaje de rango social bastante subordinado, no tenia influencia política, tampoco era necesario que participara en los sacrificios, su tarea consistía en cuidar el santuario y consultar a Dios.
Las tareas sacerdotales se heredaban, pero esto no era regla absoluta. Se cree que el sacerdote era una persona que entregaba su vida a Dios, este era muy importante para la tribu ya que se encargaba de transmitir lo que la divinidad quería para su pueblo, y estaba considerado como una variedad de la especie de adivino.
Había sacerdotes aun después del destierro. Moisés, Aarón y Samuel están representados a la vez como sacerdotes y profetas o videntes.
Los inspirados, adivinos y magos
Desde los tiempos premosaicos, podemos nombrar entre los hebreos, otras personas vinculadas a Dios. Entre los antiguos árabes se encontraba el K"him (adivino) junto al S"din (sacerdote).
En Israel, en la época histórica, los dotados de poderes o de conocimientos sobrenaturales, formaban tres clases: Los inspirados, los intérpretes de los signos y los magos. Los inspirados y los intérpretes de los signos, se proponían simplemente a hacer conocer la voluntad divina. Los magos en cambio podían actuar directamente sobre las cosas, ya sobre los dioses o los espíritus que las gobiernan.
Se considera que el profetismo no fue una creación del yahveismo, el papel desempeñado por las mujeres inspiradas nos demuestra la anterior afirmación, ya que el yahveismo era una religión en donde solo formaban parte los hombres de guerra.
Los israelitas creian en los signos y presagios, los hechos extraordinarios eran considerados como indicaciones divinas sobre el porvenir, los sueños participaban a la vez de la visión y del signo y tenían que ser interpretados. Había soñadores de profesión como también interpretadores, para los israelitas esta no era una creencia que se podía aprender, sino mas bien un don personal de Dios. La suerte podía dar indicaciones sobre la voluntad divina.
Se creía que los animales eran más sensibles que el hombre a la presencia y a las direcciones de las potencias invisibles, muchas veces se los observaba para obtener oráculos.
Los israelitas poseían nociones de astrología, los eclipses eran tomados como augurios siniestros. Los astros, según el Gén. 1, 14, han sido creados para servirle al hombre. Por otro lado los números tenían importancia considerable, por ejemplo el 7 tiene una virtud feliz.
Existían días fastos y días malditos, el lado izquierdo era siniestro y el lado derecho era favorable.
La ordalía era un oráculo en donde dios no solo señalaba al culpable, sino que también lo castigaba.
El presagio entre los israelitas estaba ligado íntimamente con la magia. Así se explica por que el yahveismo acabó por condenar el recurso a este medio de adivinación atentatorio la libertad soberana de Dios.
Los jefes
En las tribus hebraicas se reconocían a los jefes poderes sobrenaturales. La insignia de su dignidad era bastón, este objeto poseía tanta importancia que para designar la tribu se empleaban palabras que significaban “bastón” (matte, shébet). Se creía que este cetro tenía poderes sobrenaturales; con su bastón, los jefes “perforaban pozos”
El jefe tenia conocimientos superiores a los del común de los hombres. Josué daba ordenes al sol y a la luna.
José dijo a sus hermanos: “¿No sabíais que un hombre como yo tiene el poder de la adivinación?”
Debemos destacar que la distinción total, absoluta, entre Dios, que lo es todo, y el hombre, que no es nada, es ante todo fruto del monoteísmo de los profetas israelitas; de aquí ha pasado a las tres grandes religiones nacidas de esta fuente común.
Los nazarenos
El antiguo árabe, cuando se sentía obligado a la venganza de la sangre, no debía peinarse, ni lavarse, ni beber vino hasta que su voto quedaba cumplido. Al parecer en los israelitas se observaba la misma costumbre, legado evidente de los tiempos nómadas.
El nazareato de los israelitas instalados en palestina, es probablemente una aplicación particular de estas antiguas reglas. La historia de Sansón sugiere que en el tiempo en que nació este relato, el nazareno era un hombre consagrado a Yahvé de por vida. Que en ocasiones era consagrado incluso antes de que naciera, con el fin de que este reciba la fuerza sobrehumana de Yahvé, con vistas a los combates que la tribu habría de librar.
Con el tiempo el vínculo del nazareato con la guerra se olvidó y la utilidad de esta suerte de votos para Israel se borró.
LOS TIEMPOS NÓMADAS
LA OBRA DE MOISÉS
Se carece de testimonios seguros sobre la actividad de Moisés. En ciertos pasajes del profeta Oseas se cree ver una versión diferente a la ya conocida (que habla de un moisés que muere mártir a manos de sacerdotes que abolieron la religión que el había creado); sin embargo, parece ser esta una conclusión paradójica y basada solo en conjeturas.
No hay elementos del Pentateuco que se puedan relacionar con la época mosaica (ni en el decálogo). Por ello es difícil afirmar con precisión lo que hizo Moisés. Lo posible es reconstruir parte de su obra a partir de las consecuencias que dejaron para las épocas de las que si se disponen fuentes.
En el poema de la Victoria conseguida por Débora y Barac sobre sisara se ve que la conciencia nacional de Israel no es algo nuevo, sino que procedería de la época mosaica.
Las tribus anteriores a moisés tenían una concepción de unidad fuerte (el sentido de pertenecer a la misma raza) aunque aun no formaran un pueblo. Moisés muestra, aun antes de la emancipación una figura patriota, dolida por las humillaciones sufridas por sus hermanos y segura de que podían contar con Yahvé (quien luego le encargaría que libere a su pueblo).
Luego de la liberación Moisés se dedica a construir un pueblo (confederación de tribus) y lo consigue gracias a su fuerte personalidad y a las victorias sobre Amalec y la ocupación posterior de Caanán.
La obra de Moisés fue en primer lugar práctica: creo un pueblo por la fundación de una religión nacional, una religión que ante todo fue original, ya que desde sus inicios hay un sentimiento particularmente vivo del poder infinito de su dios, que ha vencido al faraón y que hizo fracasar a los dioses de Egipto.
Otro rasgo que marca su originalidad es la certeza de que el pueblo tenía el favor de Yahvé en todos los dominios de su vida nacional (aun en la ley y en la guerra). Aunque muchos marcarían que la torá fue un resultado de la obra de Moisés, todo indicaría que este nunca promulgó un código, basado en la omnipresencia del Yahvé (al que siempre podía consultar), inaugurando así la torá viviente antes de la torá escrita.
Otro rasgo característico es el exclusivismo de Yahvé (es el único dios de su pueblo) aunque no niega a los dioses de los demás pueblos, como si sucede con algunas otras religiones (Atonu en Egipto, Marduk entre los caldeos, entre otros).
El último rasgo distintivo es el carácter histórico de la religión: Israel entró en relación con Yahvé en una fecha precisa por intermedio de una personalidad cuyo recuerdo se conservaba. Se podría asegurar que el culto a Yahvé fue introducido en la confederación de las tribus hebraicas por un berît.
Orígenes de la obra de Moisés
La mayor parte de los críticos investigadores creen que la influencia egipcia en la evolución de la religión de Israel fue restringida. Según aquellos que creen que si lo hizo ha dos tipos de influencia:
Positiva: en cuanto a la adopción de algunos elementos para la organización del culto
Negativa: en sentido de que por algunas de sus leyes parece haber establecido prevenciones contra los usos y creencias de país de los faraones.
Sin embargo y en resumen no parecía que el culto egipcio haya ejercido una influencia profunda en la constitución de la religión de Israel.
Yahvé antes de Moisés
No es posible creer que Moisés consiguiera sublevar al pueblo de Israel en el nombre de un Dios que no conocieran, según la tradición Moisés habla como enviado por el “Dios de los padres” Yahvé podría ser el patrón de los quenitas, o de alguna tribu hebraica.
El vocablo Yahvé no es más que una apelación convencional que el Dios de Horeb ha indicado a Moisés para responder a las necesidades del culto, pero que debe recordar constantemente la frase que compendia: “El es quien es”, el Ser que el hombre no sabía definir.
Los hebreos al adoptar a Yahvé no habrían introducido ningún cambio en las prácticas con que se le honraba, no hay ningún uso u objeto de culto que se pueda relacionar con la época mosaica (ni aun el Arca)
Los quenitas habían llevado un signo que los protegía para la vida y que infundía en los agresores el temor ante una venganza que consistía en la misma agresión que se le había aplicado a la victima.
Los lazos que unen a Yahvé con un grupo étnico anterior no parecerían tener vital importancia en la obra de Moisés. El origen pareciera estar en el sentimiento arraigado de que su Dios lo podía todo, a todo tenía derecho y que libertaria a los suyos para convertirlos en su pueblo.
LA RELIGIÓN DE LOS ISRAELITAS EN PALESTINA
REFLEJOS DE LAS TRANSFORMACIONES POLÍTICAS, ECONÓMICAS Y SOCIALES EN LA RELIGIÓN ISRAELITA
Crisis provocada por el establecimiento en Palestina
El dominio propio de Yahvé es el desierto, cuando los israelitas se instalan en Palestina comienzan a vivir una crisis religiosa, sin dejar de adorar a Yahvé, comienzan a adoptar ritos de los cananeos y a rendir culto a los dioses locales, sobre todo a los espíritus del campo. En la antigüedad la religión estaba muy ligada a los actos cotidianos de la vida, esto hace comprensible que los israelitas participen, en alguna medida, en el culto de sus vecinos, la causa principal de esta contaminación religiosa es a través de los matrimonios mixtos y de los contratos que celebraban con los cananeos.
Si bien la actitud de los israelitas fue variada respecto a las divinidades de los cananeos, lo más frecuente era la adoración simultánea de Yahvé y Baal. Yahvé seguía siendo el Dios de la nación, pero en distintos lugares se rendía culto a Baal para obtener cosechas abundantes (libro de los jueces), otros israelitas tomaron una nueva posición, adorar a Yahvé como dios único pero dándole todos los títulos y atributos de los baales.
La destitución por Yahvé de las antiguas divinidades, se produce con la apropiación de sus lugares de culto. Las tradiciones patriarcales dan legitimidad a estos lugares relatando que fueron fundados por lejanos antepasados de Israel (Abraham, Isaac, y Jacob).
Fundación de la monarquía, construcción del templo.
Durante la época monárquica, el rey Salomón construye el templo de grandes dimensiones, que al parecer fue muy criticado por los israelitas, ya que su construcción significó tributo mas alto y alianzas con otras naciones. El templo era una demostración de poderío económico hacia los otros pueblos. Josías (622) proclamó que el templo de Jerusalén era el único santuario legítimo de Yahvé.
Salomón creía que el templo seria un avance, inmediato e importante, para la religión hebrea, pero no fue así, el templo carecía de tradición sagrada, además el culto hebreo siempre se caracterizó por su simpleza, cualidad que el templo no tenia en lo absoluto.
Una vez instalados los hebreos, Yahvé se convierte en el dios del país. Palestina fue pronto, para los israelitas, “la tierra de Yahvé”, El es el que distribuye la lluvia y la sequía, el culto se transforma, se le ofrecen cereales frutos y vino, las tres grandes festividades son fiestas agrarias, la pascua pasa a un segundo plano secundario (resurgirá en el siglo VII, en Judá)
Con todos estos cambios Yahvé corre el riesgo de dividirse en tantos dioses como divinidades existían, la absorción de los baales introdujo muchos elementos heterogéneos, pero esto no perjudicó al yahveismo, por el contrario salio más bien engrandecido. Por que Yahvé es un Dios nacional que mantiene con los hombres relaciones de orden moral, y que auxilia a su pueblo en donde fuere que se encuentre.
La asimilación de otros cultos encontró en determinados momentos resistencia y protesta, las masas sentían nostalgia de los tiempos nómades. Los profetas de los siglos VIII y VII presentaban como ideal de fe la estancia en el desierto que había sido la edad de oro de la relación entre Israel y Yahvé.
La monarquía viene a completar la parte política de la obra de Yahvé al asegurar la independencia y la unificación de las tribus, pero tuvo consecuencias desfavorables para el mantenimiento del culto en su pureza, al multiplicarse las relaciones con otras cortes, las alianzas y los matrimonios, se desarrollo en el estado, el espíritu profano, pero su influencia no fue puramente negativa, gracias a la unificación realizada por los reyes, las diversas tradiciones de los santuarios locales se fundieron en una sola tradición nacional (la patriarcal).
Algunos soberanos emplearon su poder para hacer desaparecer algunos ritos que alteraban la religión de los antepasados. Las raíces de la esperanza mesiánica también pertenecen a esta ideología monárquica.
La división en dos reinos (resaltada en el libro de los reyes) tuvo como consecuencia un cisma religioso.
El culto de los israelitas de norte se distinguía del culto judeo, tal como se practicaba después de la reforma de Josías (622).
La preocupación religiosa era defender la simplicidad tradicional del culto de Yahvé, comprometida por las suntuosidades paganas del templo de Jerusalén, fueron los israelitas del norte los mas conservadores en materia de culto, donde se mantuvo el verdadero hogar del yahveismo, allí actuaron los profetas Elías, Elisco, Miqueas, Oseas y hasta un inspirado originario de Judá, como Amós.
Los pobladores de los dos reinos tenían conciencia de no formar más que un pueblo y deseaban el restablecimiento de la unidad, este sentimiento de unidad se mantuvo vivo por la religión.
Defensores y restauradores del yahveismo auténtico
Fue tarea de los profetas realizar el movimiento de consolidación y desarrollo interior de la religión nacional. Así vemos el relato que dice que el profeta Gad anunció al mismo David, el castigo de Yahvé por haber ordenado un censo de sus súbditos, medida considerada por numerosos pueblos, como un sacrilegio.
También, a modo de ejemplo, podemos nombrar el relato que dice que el profeta Ahiyá de Silo, incito la revuelta de Jeroboam, por que Salomón, con sus aires de déposta y su templo a lo fenicio, parecía separarse de la verdadera tradición israelita.
LAS PRÁCTICAS RELIGIOSAS DE LOS ISRAELITAS INSTALADOS EN PALESTINA
Las cosas santas
El culto entre los israelitas establecidos en palestina continuó siendo en lo esencial lo que era, los objetos sagrados eran: el árbol, la fuente, la caverna, la cima de la montaña. Estos objetos o lugares sagrados eran semejantes a otros que tenían anteriormente en sus lugares santos. Introdujeron en su culto “El Ashera” que era el tronco sagrado de los cananeos.
El arca venerada por los fieles, incluso después de desaparecer la urna sagrada del templo de Jerusalén, era un cofre que se llevaba a la guerra, como prenda de la presencia divina, existen variadas hipótesis de lo que contenía, para los deuteronomistas el arca contenía las tablas de la ley, testimonios antiguos identificaban el arca con el mismo Yahvé, hipótesis mas actuales dicen que el arca era concebida como un trono vació, sobre el cual Yahvé permanecía invisible. Según la tradición, el arca había sido construida por moisés, tal vez era un objeto sagrado que pertenecía a una de las tribus confederada, al cual Moisés debió hacerle un lugar en el culto de Yahvé.
Al parecer los hebreos al momento de entrar en Palestina, no tenían estatuas de divinidades, pero al entrar a Canaán, la mayoría adoptó las costumbres del país, que empleaban las imágenes divinas en sus devociones privadas, y santuarios públicos.
Los israelitas erigieron algunas de estas representaciones divinas en los grandes santuarios de su Dios nacional, alguna de estas imágenes fueron consideradas como representaciones de Yahvé.
El altar según antiguas costumbres, era un montón de piedras toscas, erigido sobre el suelo, en el se hacían sacrificios. Pero también adoptaron altares que tenían cuernos situados en los cuatro ángulos, otra innovación consistió en poner sobre el altar un hogar llamado “ar’el” o “ari’el”.
Festividades sagradas
En cuanto a las fiestas, de los primeros años de asentamiento, podemos nombrar tres, que tenían un carácter agrario innegable: la de los “panes sin levadura”, la de la “siega” (las siete semanas de la recolección de los cereales) de donde procedió el nombre posterior de Pentecostés, por ultimo nombraremos la fiesta de la cosecha o de los tabernáculos. Estas fiestas, originalmente agrarias, se transformarían en aniversarios históricos, al relacionarlas con el centro de la religión de Yahvé. La tercera fiesta debía ser al mismo tiempo, la fiesta de año nuevo. Los orígenes del Sabbat no se pueden dilucidar, pero esta institución se remonta a los tiempos nómadas. Más allá de los orígenes de esta celebración, el descanso en el séptimo día, adquirió un valor social y religioso importante.
Las personas santas
La función de los sacerdotes consistía en guardar el santuario y consultar al Dios que allí residía, esta función la cumplían desde los tiempos nómadas, como ya lo describimos anteriormente. La pertenencia a la tribu de Leví, como indispensable para el ejercicio de las funciones sacerdotales, fue considerada a partir del siglo VII. Sobre la relación de esta cofradía sacerdotal con la antigua tribu levítica, solo existen hipótesis. Junto a los sacerdotes, servidores de los santuarios, había hombres dotados de poder de obrar sobre el porvenir o preverlo: magos, adivinos, inspirados, existía uno que estaba delante de los demás: el N"bî’ o profeta. La diferencia entre vidente y profeta es que el vidente era un inspirado aislado al que la gente le consultaba por una modesta remuneración, mientras que la inspiración de los profetas era colectiva, se cree que se forman estas bandas de profetas por el contacto y por la imitación de los cananeos, pero el delirio sagrado de aquellos exaltados, fue considerado como una manifestación de la potencia divina. El desempeño de un papel decisivo en el desarrollo de la religión no se debió a estas cofradías, sino a algunas personalidades poderosas.
También existía alrededor de los templos o santuarios, todo un personal que por diversos títulos eran considerados “Santos en Yahvé”, estos grupos estaban compuestos por los esclavos, la mayoría debían ser prisioneros de guerra, encargados de todos los oficios del santuario. Los siervos sagrados eran aquellos que en algunas poblaciones (antes cananeas) estaban obligados a proporcionar cortadores de madera y acarreadores de agua para el altar de la casa de Dios. Los santos y santas, eran los hombres y mujeres que se entregaban a la “prostitución sagrada”. Esta práctica fue combatida por reyes, profetas y el yahveismo en general que trato desde el primer momento abatir esta costumbre “equivoca”.
LAS CREENCIAS RELIGIOSAS DE LOS ISRAELITAS ESTABLECIDOS EN PALESTINA.
La religiosa estaba dominada por dos creencias principales: “Yahvé es el Dios del pueblo de Israel” y “Yahvé es un Dios santo”
Yahvé Dios de Israel
Cuando el pueblo se estableció en palestina aparece una concepción nueva: Yahvé es el dios del país de Canaán, Palestina fue presentada como la única residencia de Yahvé. Otra concepción de la residencia de Yahvé es que este “reside en los santuarios del país de Canaán”, junto a estas existe otra concepción, que ubica al lugar de residencia de Yahvé en el cielo.
Los israelitas no negaban la existencia de otras divinidades, pero sobre Canaán reinaba solamente Yahvé, el culto a los dioses del extranjero, les parecía perfectamente lógico en los límites de su territorio, por eso las relaciones entre israelitas y extranjeros eran, en esta época, de una gran libertad.
Aunque los israelitas no creían que hubiese una diferencia real de naturaleza entre Yahvé y las divinidades extranjeras, estaban persuadidos de que su Dios era mucho mas poderoso que los dioses de sus vecinos. La creencia de que Yahvé residia en Canaán no impedía creer que su Dios era tan poderoso como para proteger o castigar a su pueblo donde sea que este estuviese. Este pueblo politeísta por sus ideas, es ya casi monoteísta por su manera de sentir y obrar.
En los tiempos antiguos los hebreos tenían una concepción de Yahvé naturista. El Dios del Sinaí se presenta en relación con ciertos fenómenos naturales como el rayo, la tempestad, el temblor de la tierra, y el fuego. Pero con el tiempo esta concepción se modifica por una representación antropomórfica de Dios, una noción animista, todo ser viviente tiene en si mismo un principio que lo hace vivir “el Hálito” (alma-espíritu). Para el israelita Yahvé es espíritu no carne, el espíritu tiene un principio material, el espíritu es una sustancia muy sutil, vaporosa aérea, pero material, que puede ser esparcida como un fluido. Se lo representa a Yahvé como poseedor de una especie de cuerpo aéreo, susceptible de aparecer bajo formas divinas, puede adoptar el aspecto de un difunto o el de un animal, pero en general se tenía la idea de que Yahvé se mostró con la figura de hombre.
Pero la forma que Dios tomara era poco importante para los fieles, para estos lo importante era lo que Dios hace por ellos.
Los israelitas, si bien sentían que la voluntad divina estaba envuelta en el misterio, tenían una certidumbre, la de que en cualquier caso Yahvé solo deseaba el bien del pueblo.
Las luchas nacionales de Israel eran llamadas, “las guerras de Yahvé”, los enemigos de la nación, son los enemigos de su Dios. En tiempos de guerra Yahvé secunda a los suyos, tanto en el consejo, como en la acción.
En la época monárquica Israel no se cansa de celebrar para darle gracias a Dios, por esa tierra, era para ellos el bien supremo que Yahvé dispensaba para su pueblo desde el origen. Una vez instalados en la tierra prometida, Dios los preserva de las plagas, sequías y cualquier tipo de azote, vela también por la multiplicación del pueblo, promete a los patriarcas que su descendencia será tan numerosa como las arenas de la playa o las estrellas del culto.
A Yahvé también, hacia remontar Israel, el origen de su organización social, de su derecho y de su moral.
Pero el más importante de sus favores, condicional de todos los otros, es que guia a su pueblo, no solo disponiendo los acontecimientos para el bien de los suyos, sino también comunicando sus instrucciones.
Yahvé es un Dios santo
Yahvé es un dios santo para su pueblo, el contacto con un ser santo, es deseable por que puede conceder al hombre una fuerza o una vida sobrenatural, pero este contacto inspira tanto terror como deseo, debido a que Yahvé es un Dios celoso que manifestaba su cólera, en calamidades que afectaban al pueblo, cuando veía que se cometían injusticias. Las personas que cometen ese mal son objeto de la ira divina.
EL YAHVÉ DE AMÓS
A partir del siglo VIII a.C. aparece un movimiento de profetas importantes, también se produce una baalización de Yahvé, debido al asentamiento de los hebreos en Caanán.
De estos profetas podemos destacar a Amós que era un profeta más cercano al pueblo por sus tareas de pastor, y por apartarse de los profetas anteriores.
Amos profetiza la caída de Israel, y da pautas que de ser cumplidas salvarían al pueblo de esta caída.
El libro de Amós
El Libro de Amós podría dividirse en tres partes: 1) Oráculos contra las naciones, 2) Reproches y amenazas contra Israel, 3) las visiones.
Los oráculos contra las naciones se suceden unos a otros y van dirigidos contra Aram, los filisteos, Tiro, Edom, A mmon, Moab, Judá e Israel. Están unidos por medio de una fórmula nemotécnica: “Por tres pecados de……, y Por el….,” al parecer las formulas son del redactor y no de Amós.
El oráculo de las naciones comienza enumerando los pecados de los pueblos vecinos y su posterior castigo, y culmina con los pecados y castigos de Israel, estos castigos son mucho más severos para el pueblo hebreo que para los demás, ya que el pueblo hebreo es el pueblo elegido. No podemos precisar que modelos han seguido los oráculos emitidos por amos, ya que los investigadores no llegaron a un acuerdo de esta situación. Pero si podemos afirmar que tanto los oráculos de Amós como los que no pertenecen a su autoría, son ser un recurso literario legítimo que hacen resaltar el mensaje condenatorio del profeta.
Todos los oráculos tienen rasgos en común, en primer lugar: todos ellos están introducidos por la misma fórmula: “Así ha dicho Yahvé”, en segundo lugar: la primer frase siempre esta seguida por un modelo numérico “Por tres pecados de.., y por el cuarto…”, luego de este modelo numérico sigue la irrevocable decisión divina “…no desviaré su castigo” y por ultimo los oráculos concluyen con el veredicto de la divinidad. Por ejemplo: “Y meteré fuego en la casa de Hazael, y consumirá los palacios de Ben-Hadad”
La segunda parte del libro consiste en profecías que anuncian la ruina de Israel. El redactor agrupa a las profecías en tres: “oíd esta palabra…”, “Ay de…”,”oíd esto…”. Estas palabras son castigos a Israel.
Por ultimo están las visiones, que están divididas en varias etapas, las dos primeras contienen un arrepentimiento de Yahvé, pero las últimas tres carecen del mismo, en la sección donde encontramos las visiones también podemos encontrar las glorificaciones a Yahvé (estas glorificaciones son agregados posteriores al profeta) tampoco pertenece al profeta la idea de la salvación que se encuentra en un pasaje del libro: “Y tomaré el cautiverio de mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; y plantarán viñas, y beberán el vino de ellas; y harán huertos, y comerán el fruto de ellos”. Este versículo, como todos los que pronuncian una salvación, no puede pertenecer mas que a un sentimiento de la comunidad judía en el exilio.
Las profecías de Amós muestran a un dios enumerando una gran cantidad de castigos que advertían la caída de Israel, y reprochando a su pueblo por no tomar estas señales y acercarse a él. Por ejemplo: “Y también yo os detuve la lluvia tres meses antes de la siega: e hice llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no hice llover: sobre una parte llovió; la parte sobre la cual no llovió, secóse”. Todo lo puede el poder de Yahvé. Pero la maldad de Israel le impide ver en estos acontecimientos los avisos de la ruina inexorable de Israel.
El Yahvé de Amós deja de ser un dios único de Israel, y pasa a ser un dios de todos los pueblos, pero el castigo a Israel debía ser mas cruento que para el resto de los pueblos, ya que los hebreos no podían desconocer las demandas de Yahvé, por que este había enviado profetas a Israel para promulgar sus deseos.
Amós enfatiza la idea de que los altares utilizados para los rituales serian destruidos, no por sentir que el ritual era un pecado, sino por que los rituales carecían de fe en Yahvé.
La universalidad del dios hebreo se hace clara cuando Amós profetiza el castigo al resto de los pueblos por parte de Yahvé, este no impartiría justicia por no respetar al pueblo judío ni por no adorarlo, sino que lo haría por haber quebrado las reglas de la moral universal. Las sanciones contra las naciones extranjeras son el preludio de Amós para lanzar sus acusaciones sobre Israel, por cuanto a Israel, siendo el pueblo de Yahvé, es el que ha cometido mayores injusticias sobre su misma gente, una de las injusticias mas marcada por Amós es la insensibilidad de los frente a los pobres. (Amos se pronuncia contra todas las medidas que obligan al pobre a caer en esclavitud por deudas)
Cuando Amós anuncia el “día del Señor” no esta profetizando una salvación, sino el juzgamiento de todo el pueblo hebreo por su falta de ética. El Yahvé de Amós es un dios exigente con la conducta moral de su pueblo y de los pueblos vecinos, es un dios que pretende que Israel crezca en sus concepciones éticas.
Bibliografía: Israel, “Desde los orígenes hasta mediados del siglo VIII” (a.C). – Adolphe Lods. – Unión Tipográfica, Editorial Hispano Americana. México 1956