La medicina en la Edad Media
La caída del Imperio Romano significó que muchas de sus prácticas higiénicas pronto se perdieron. Durante la Edad Media, la mayoría de las personas no tenían acceso al agua potable, al baño con regularidad o a un sistema de alcantarillado. El hambre y las enfermedades eran muy comunes.
La medicina en la Edad Media estaba dominada por la religión. Se creía que la enfermedad era un castigo de Dios por los pecados cometidos, y la única manera de curar a alguien era orar por su perdón.
En el siglo XIV se desarrollaron en Europa escuelas de medicina, siendo una de las más importantes la Universidad de Montpellier. En estas escuelas se diseccionaban cuerpos, por lo que los futuros médicos no eran del todo ajenos al funcionamiento del cuerpo humano.
Dos ejemplos de tratamientos de la época:
Lavativas: Un método medieval de la inyección de medicamentos en el ano
La versión medieval del enema era conocido como el enema, que es en realidad un instrumento para la inyección de fluidos en el cuerpo a través del ano. El enema era un tubo metálico largo con un extremo en forma de copa, en el cual se vertió el líquido medicinal. El otro extremo, un punto opaco, que fue perforado con varios agujeros pequeños, se inserta en el ano. Los líquidos se vertió en y un émbolo se utiliza para inyectar los líquidos en el área del colon, usando una acción de bombeo. El líquido más común utilizado fue agua tibia, aunque brebajes ocasionalmente médicos, tales como la bilis verraco diluido o vinagre, fueron utilizados. En el 16 y 17 siglos, la lavativa medieval fue sustituida por la pera de goma más común. En Francia, el tratamiento se volvió muy de moda. El rey Luis XIV tenía más de 2.000 enemas durante su reinado, a veces con los tribunales, mientras la ceremonia avanzaba.
Hemorroides: Agonía del ano tratados con plancha caliente
El tratamiento de muchas enfermedades en la Edad Media incluyen oraciones a los santos patronos de la intervención divina sea posible. Un siglo VII un monje irlandés, San Fiacre, era el santo patrono de los que sufren de hemorroides. Él desarrolló las hemorroides de cavar en su jardín, un día, y se sentó en una piedra que le dio una cura milagrosa. La piedra ha llegado hasta nuestros días con la impronta de sus hemorroides y es visitado por muchos la esperanza de una curación similar. La enfermedad a menudo fue llamado "San Maldición de Fiacre "en la Edad Media. En los casos más extremos de las hemorroides, los médicos medievales utilizan los hierros cauterización para tratar el problema. Otros creían que simplemente tirando de ellos con sus uñas de las manos era una solución, una solución que el médico griego, Hipócrates sugirió. el siglo 12 el médico judío Maimónides escribió un tratado de siete capítulos sobre las hemorroides y en desacuerdo con el uso de la cirugía, en lugar de prescribir la el tratamiento más común para este día: el baño de asiento.
La Tabla Redonda
En la leyenda del rey Arturo, la Mesa Redonda o Tabla Redonda era una mesa mística de Camelot alrededor de la cual el rey y sus caballeros se sentaban para discutir asuntos cruciales para la seguridad del reino. Aparece por primera vez en el Roman de Brut de Robert Wace, si bien la idea data de la Historia Regum Britanniæ de Godofredo de Monmouth y en los textos medievales galeses como Culhwch y Olwen y Trioedd Ynys Prydein. La historia más popular sobre el origen de la mesa aparece por primera vez en el Merlin de Robert de Boron. En ella, la mesa fue creada por Merlín como imitación de la mesa del Grial de José de Arimatea, a su vez una imitación de la mesa de la Última Cena. En otras obras como el ciclo de Lanzarote en prosa, el ciclo post vulgata y La muerte de Arturo de Thomas Malory, la Mesa Redonda fue creada por el rey de Inglaterra, Uther Pendragon.
No hay ningún lugar privilegiado en una mesa redonda, por lo que ninguna persona sobresale del resto. Así, los caballeros eran todos iguales y no había ningún «líder». Hay indicios de asientos en círculo para evitar conflictos entre los antiguos grupos celtas. Sin embargo, podía inferirse la importancia de cada sitio en función del número de asientos que lo separaba del rey. Quizá en cada reunión el rey Arturo dejaba que sus caballeros se sentaran aleatoriamente sin saber dónde se sentaría él cada vez. El Asiento Peligroso estaba reservado a caballeros de corazón puro.
Hay muchas estimaciones diferentes del número total de caballeros de la Mesa Redonda. Si hubieran sido 25 caballeros, entonces el diámetro de la mesa tendría que haber sido de unos 8 m, que es una separación bastante grande para poder mantener una conversación educada. Si hubieran sido 100 caballeros, el diámetro habría subido a unos 30 m. Algunos estudiosos de este antiguo tema dicen que la mesa estaba construida en segmentos y tenía un centro hueco. De esta forma se habría ahorrado mucho material en su fabricación y se habría facilitado el servir comida a los caballeros. Dado que no se conserva ningún retrato de la Mesa Redonda de la época en la que se dice que Arturo reinó, todo el asunto es pura especulación.
Con la muerte de Arturo desaparecieron los ideales que habían servido de basamento a la más importante y admirada orden de caballería que haya existido nunca. Por ello los pocos caballeros que sobrevivieron a su rey se sintieron fuera de lugar, descolocados. Se enfrentaban a un nuevo orden en el que ya no tenían sitio, en el que los valores de honor, justicia y libertad tal como ellos los conocían ya no existían. Los caballeros de brillante armadura eran ya especimenes al borde de la extinción y como tal sólo susceptibles de ser conservados en los museos o en las hojas marchitas y amarillentas de los libros que otrora narraron sus gestas.
Primer texto en Castellano
Se ha descubierto que el primer texto encontrado hasta el día de hoy en lengua castellana son las Glosas Emilianenses, escritas entre el siglo X y XI. Su nombre se debe a que fueron compuestas en el Monasterio de San Millán de la Cogolla (Millán procede del latín Aemilianus).
En el texto aparecen anotaciones realizadas en lengua romance e incluso gallego de un texto en latín para facilitar su comprensión. Éstas las situaban entre lineas para aclarar el significado de algunas palabras latinas al pueblo, que cada vez utilizaba con más fuerza el dialecto de la zona en detrimento del latín.
Las glosas fueron encontradas en los monasterios de San Millán de la Cogolla y de Silos, por la zona de la Rioja y Burgos. Después de éste pequeño indicio de lengua castellana, se conoce que el primer texto literario fue el Cantar del Mío Cid, cuyo autor sigue sin estar claro
Inés de Castro y Don Pedro de Portugal
En 1355 el rey portugués Alfonso IV concertó el matrimonio de su heredero [futuro Pedro I] con la dama castellana Constanza Manuel. Dada la precaria salud de la novia, y para que no se sintiera sola en tierras extrañas, su padre hizo que le acompañase su prima y mejor amiga, la dama gallega doña Inés de Castro. El problema es que don Pedro se enamoró perdidamente de Inés apenas la vio, así que se convirtieron en amantes y cuando doña Constanza murió de parto Pedro e Inés formalizaron su relación hasta el punto de tener varios hijos y casarse en secreto.
Pero esta unión no convenía a las noblezas portuguesa y castellana, así que Alfonso IV, todavía rey de Portugal, hizo que tres nobles lusos asesinaran a Inés. El infante don Pedro le declaró la guerra a su padre, pero éste murió antes de que terminara la lucha; y así Pedro pudo coronarse rey. Así pues, hizo capturar a dos de los tres asesinos de su amada Inés, y como castigo aun estando vivos les arrancó el corazón y mordisqueó dichas vísceras ante los nobles. Además, hizo desenterrar el cadáver de su amada para que la vistiesen como reina y la sentasen en el trono a fin de que los nobles le rindiesen pleitesía y le besaran la mano.
Don Pedro I de Portugal también dispuso que su tumba y la de doña Inés de Castro fuesen construidas una frente a la otra para que el día de la Resurreción lo primero que cada uno vea sea al otro. Y así están dispuestas las tumbas.
La Muerte de Inés, cuadro de Karl Bruloff
Tumbas de Don Pedro e Inés
Abraham, origen de la disputa entre judíos y musulmanes
Abraham es uno de los patriarcas postdiluvianos que aparece mencionado en el Génesis. Mohamed retomó partes de la Biblia de los judíos para confeccionar el Corán así que la historia de Abraham, Sarai y su esclava Agar está considerada como el origen de las diferencias entre ambos.
Sarai era estéril y medio hermana de Abraham, como no le daba hijos ofreció a su esclava egipcia Agar a su marido como concubina. Agar dio a luz a Ismael, lo que provocó los celos de Sarai y ésta fuera obligada a huir, errando por el desierto. Es entonces cuando un ángel se le aparece y la guía hasta un pozo, y se le explica que será la madre de muchedumbres, los ismaelitas son los pueblos nómadas (árabes) que toman como referencia este capítulo de la Biblia.
Pero he aquí que Sarai también cae encinta en una edad muy avanzada y da a luz a Isaac, que es considerado como el fundador del judaísmo. Según el relato del sacrificio, es Isaac al que Abraham lleva hasta un túmulo siendo probado así por Dios, pero según los árabes es Ismael quien fue objeto de prueba.
Isaac es el padre de las doce tribus de Israel, mientras que existe una decimotercera, la ismaelita o los árabes o agarenos descendientes de Ismael.
Esto demuestra cuán absurda es la disputa entre ambas religiones, e incluso la cristiana que deriva de la misma historia, puesto que todos eran hijos del Patriarca Abraham, descendiente de Adán.
Y con esto culmina otra apasionante entrega de....Datos (in)útiles para la dama y el caballero!!!
Entre todos los participantes se sortearán dos entradas al magnífico parque temático "El Mundo de los Teletubbies"!!!!
Así que participa, y tendrás una oportunidad!!!
Otros capítulos de esta pasionante serie