El aumento del uso de juguetes sexuales en los últimos años ha hecho que muchas personas que no se interesaban por ellos comiencen a hacerlo. A esto se ha unido la popularidad de los sex shops, que han dejado de ser vistos como antros oscuros para depravados y han cambiado su imagen, convirtiéndose en tiendas eróticas donde podemos encontrar todo tipo de juguetes.
Juegos sexuales para creyentes
Esto ha hecho que empresarios cristianos, musulmanes y judíos se hayan abierto a la idea de que una vida sexual activa y placentera no tiene por qué ser incompatible con la religión, por lo que han comenzado a vender artículos eróticos pensados sobre todo para reforzar los vínculos matrimoniales.
Este es el caso de Joy Wilson, una mujer estadounidense que empezó a tener problemas para tener relaciones sexuales con su marido después de dar a luz a su segundo hijo. Según cuenta ella misma en su web, decidió buscar alternativas para mejorar su intimidad en la red, pero solo encontró páginas vulgares que acabaron desanimándola. Por ello decidió montar su propia página de juguetes eróticos, a la que llamó Book 22 por el libro bíblico que cuenta la historia del rey Salomón. La popularidad que alcanzó en Estados Unidos hizo que pronto surgiesen páginas pensadas para otras creencias religiosas, como Kosher Sex Toys, para judíos ortodoxos, o Asira, para musulmanes.
Estas páginas funcionan de forma muy similar a las webs de los sex shops convencionales, pero adaptadas las creencias de cada religión. Por ejemplo, ninguna de las páginas utiliza imágenes de desnudos ni un lenguaje abiertamente sexual, y Kosher Sex Toys reescribe las descripciones de los productos para rebajar el contenido erótico: la “mariposa estimuladora del clítoris” se convierte en un “estimulador vibratorio”.
Además, en Book 22 vuelven a empaquetar los productos en cajas de plástico blancas para que no aparezcan imágenes de sexo. Por otro lado, en todas las webs se han eliminado los productos que están en contra de los preceptos religiosos, por lo que no venden artículos destinados al sexo anal ni a la masturbación, y tampoco podemos encontrar preservativos ni juguetes diseñados para un público homosexual. Los productos que se ofertan están pensados únicamente para mejorar las relaciones sexuales dentro del matrimonio, como por ejemplo los aceites de masajes o los lubricantes vaginales. El aumento de las ventas que han experimentado desde su apertura les augura un buen futuro, a pesar de la polémica.