capaz de mantenernos vivos sin respirar
7 MAYO, 2013
Un equipo de investigadores del Hospital de Boston ha inventado una micropartícula que puede ser inyectada en el fluido sanguíneo de nuestro cuerpo para oxigenarnos la sangre sin necesidad de recurrir al trabajo de nuestros pulmones.
Estas micropartículas serían capaces de mantenernos con vida durante unos 30 minutos después del colapso respiratorio, tiempo suficiente para prevenir un ataque de corazón y todo tipo de daños cerebrales debido a la falta de oxígeno.
Cada una de las micropartículas contienen tres o cuatro veces más oxígeno que cualquier de nuestras células sanguíneas. El oxígeno se almacena en una membrana de la célula hecha de grasa, que facilita todo el proceso gracias a su flexibilidad.
Se espera que este descubrimiento, una vez puesto en práctica, pueda llegar a salvar muchas vidas. Las aplicaciones prácticas de esta nueva tecnología podrían darse tanto en el plano médico como en el militar (por ejemplo para permitir a los soldados estar sumergidos media hora sin necesidad de salir a la superficie a respirar), así como en el de la empresa privada.
7 MAYO, 2013
Un equipo de investigadores del Hospital de Boston ha inventado una micropartícula que puede ser inyectada en el fluido sanguíneo de nuestro cuerpo para oxigenarnos la sangre sin necesidad de recurrir al trabajo de nuestros pulmones.
Estas micropartículas serían capaces de mantenernos con vida durante unos 30 minutos después del colapso respiratorio, tiempo suficiente para prevenir un ataque de corazón y todo tipo de daños cerebrales debido a la falta de oxígeno.
Cada una de las micropartículas contienen tres o cuatro veces más oxígeno que cualquier de nuestras células sanguíneas. El oxígeno se almacena en una membrana de la célula hecha de grasa, que facilita todo el proceso gracias a su flexibilidad.
Se espera que este descubrimiento, una vez puesto en práctica, pueda llegar a salvar muchas vidas. Las aplicaciones prácticas de esta nueva tecnología podrían darse tanto en el plano médico como en el militar (por ejemplo para permitir a los soldados estar sumergidos media hora sin necesidad de salir a la superficie a respirar), así como en el de la empresa privada.