InicioApuntes Y MonografiasEl racismo eurocéntrico como clasificador social en Améric

Buenas.
Les dejo un trabajo final que preparé para un curso de maestría. Trata sobre el racismo en base al color en América Latina, sus orígenes y actualidad.


“El racismo eurocéntrico como clasificador social en América Latina1”

1.Introducción

Nos decía Evo Morales, presidente de Bolivia, en su discurso de asunción (haciendo referencia a los pueblos originarios) “Estos pueblos, históricamente hemos sido marginados, humillados, odiados, despreciados, condenados a la extinción. Esa es nuestra historia; a estos pueblos jamás los reconocieron como seres humanos, siendo que estos pueblos son dueños absolutos de esta noble tierra, de sus recursos naturales.” (Morales, E. 2006).
Por su parte, el sociólogo chileno Tito Tricot, en un interesante artículo sobre el racismo en Chile, agrega “Basta con hurgar la superficie de nuestra historia para exhumar aquello que se ha pretendido esconder por vergüenza o descaro. Entre ellos, el racismo entronizado en las elites chilenas que es de larga data y que se ha transformado en ideología y en política pública desde los orígenes de la república que, por lo demás, nada tuvo de democrática. Sin embargo, tuvo un parlamento elitista, excluyente y oligárquico que permitía que un connotado intelectual y político, como lo fue Benjamín Vicuña Mackenna, declarara, refiriéndose a los mapuche, que el indio no era “…sino un bruto indomable, enemigo de la civilización porque sólo adora todos los vicios en que vive sumergido, la ociosidad, la embriaguez, la mentira, la traición y todo ese conjunto de abominaciones que constituye la vida del salvaje…”. Aunque tenía la delicadeza de señalar que “la conquista no quiere decir bajo ningún concepto exterminio; y que bien puede subyugarse a los indígenas sin matarlos”. (Tricot, T. 2012)
A su vez, en octubre de 2006 el canal argentino Crónica TV, con meridiana brutalidad, pudo titular en sus habituales placas rojas “Accidente fatal en Flores, mueren dos personas y un boliviano” (“la información aparece en http://youtu.be/7bC7Ef47UZQ”).
Tras la lectura de estos textos introductorios surgen dos preguntas inevitables. ¿En qué momento el racismo eurocéntrico comenzó a actuar como clasificador social en América Latina? ¿Esta forma de clasificación se sostiene en la actualidad?
El objetivo del presente trabajo es dar respuesta a esas dos preguntas.

2.El “racismo” previo a la conquista de América.

Antes de interiorizarnos en el proceso de instauración del discurso racista, debemos rastrear el momento en el que el concepto de raza comenzó a ordenar y clasificar a los grupos humanos de acuerdo a su fenotipo2.
Históricamente, todos los pueblos que han legado un relato fundacional, se han catalogado así mismos como el “pueblo elegido” por su divinidad. Así, sumerios, akadios, egipcios, asirios, babilónicos, griegos y romanos, por citar sólo los casos más conocidos, han sabido hallar, en su momento, las explicaciones divinas que vinieron a demostrar y justificar su superioridad sobre pueblos vecinos o sojuzgados. En estos casos, la diferencia fenotípica servía para distinguir al dominador del “otro”, sometido o esclavizado. Pero no nos engañemos. El aspecto fenotípico era un primer y débil clasificador social; no el único ni el más importante. Y, en los imperios antiguos, era un clasificador absolutamente endeble. Citaremos un caso paradigmático de “racismo” en la antigüedad que, mirado a la luz de los estudios contemporáneos, nos presenta, en vez de racismo, una discriminación por diferencias culturales: El Imperio Egipcio.
El “racismo”3 egipcio.

A lo largo de los casi 3000 años de dinastías, los egipcios consideraron inferiores o “bárbaros” a los pueblos que los rodeaban o amenazaban. Así, nubios, hicsos, libios y asirios engrosaron la lista de pueblos inferiores desde la visión egipcia. Pero, si nos detenemos un instante en el análisis de las características de la pigmentación de la piel de estos pueblos, incluidos el egipcio, encontraremos que egipcios y libios comparten la misma pigmentación “cobriza. Por su parte, los nubios, los esclavos negros de la antigüedad, eran mucho más oscuros, mientras que asirios e hicsos eran “blancos”, según la conceptualización decimonónica.
Entonces, ¿en qué radicaba el supuesto “racismo” egipcio? En la cultura. Los egipcios, igual que los romanos mucho después, consideraban inferiores a quienes no compartían sus hábitos culturales. Cuando el pueblo vecino, o sojuzgado dentro del territorio imperial, adoptaba las costumbres culturales del dominador, la pigmentación desaparecía como rasgo diferenciador. Así encontraremos, siguiendo la clásica obra de Manetón, que en los momentos de crisis, los egipcios no hallaron inconvenientes en ser súbditos de faraones o dinastías con las que evidentemente no compartían el color de piel (Manetón. II). Un buen ejemplo de esta situación se vivirá cuando el delta del Nilo (Bajo Egipto) se convierta en sede de dinastías cambiantes o lugar de paso de muchos pueblos considerados “extranjeros”4 (Hicsos y Asirios). En estos momentos, la mayor parte del pueblo egipcio (el Alto Egipto, desde la Primera Catarata) permanecerá durante siglos bajo la conducción de dinastías nubias, cuyo fenotipo dominante difería profundamente del fenotipo egipcio. ¿Cómo pudo suceder esto, cuando los nubios aportaron durante siglos a los egipcios la mano de obra esclava? Por lo antes mencionado: Las dinastías nubias habían adoptado buena parte de la cultura egipcia, lo que llevó a que los egipcios pudieran considerarlos gobernantes más legítimos que las dinastías “blancas” asentadas en el Delta5.
Un último detalle nos habla acerca de la endeblez del factor fenotípico en el marco de la sociedad egipcia: Para los egipcios del Alto, los faraones “negros” eran, como sus antecesores, dioses en la tierra, y como tal los asentaron con sus nombres divinos, en especial con su “nombre de Horus”6. Y, cuando más tarde el imperio sea controlado por la dinastía ptolemaica (“blanca” y de cultura griega/helenística), el pueblo egipcio aceptará la imposición de faraones “blancos”, tan distintos al fenotipo egipcio como los nubios, al adoptar los conquistadores prontamente la religión y hábitos del pueblo gobernado.

Una situación similar al caso egipcio se vivirá siglos después, durante los dos siglos que acompañaron la descomposición del Imperio Romano. Tras el fracaso de la tetrarquía y la imposición de hecho de la división del Imperio en dos jurisdicciones, serán los representantes de los llamados pueblos bárbaros (la población “blanca”, germana y goda) quienes entronicen emperadores que se convertirán en los últimos defensores del pueblo y la cultura romana7.
En conclusión: no es en la antigüedad donde podemos hallar la explicación al uso del color de piel como elemento clasificador social.


3.Los orígenes del racismo eurocéntrico

Con algunos antecedentes en la doble tradición griega (y su exacerbada xenofobia del período clásico) y bíblica (clasificación de la humanidad en tres razas arquetípicas), el valor del color de la piel como clasificador deberá aguardar la culminación del proceso de Reconquista española de la Península ibérica, y la consiguiente conquista de América, para que los europeos busquen justificar su dominación y preeminencia en sociedades extra europeas en algo más estable que la cambiante suerte en las armas.
Siguiendo a Aníbal Quijano, afirmamos que la idea moderna de raza, determinada por el color de piel, tendrá por objeto fundar y justificar el eurocentrismo en América, asegurando así el dominio colonial de una pequeña elite blanca sobre todo el continente (Quijano, A. 2000, 203).
La España que arriba a América en el siglo XV es una España que acaba de culminar su proceso de reconquista y reunificación. La derrota definitiva del Reino de Granada permitió a la monarquía dominar un territorio donde el poder económico no estaba en manos españolas8, sino que era propiedad de árabes y judíos; y donde la misma cultura, tras más de siete siglos de dominación, se había desarrollado en un clima de tolerancia inaudito para el resto de la península bajo dominio cristiano. Los reyes católicos y sus continuadores resolvieron el problema colocando en todos los espacios de decisión a castellanos insospechados de herejía, prohibiendo las manifestaciones culturales no cristianas y persiguiendo o expulsando a herejes y conversos dudosos.

Esta España, clerical e intolerante religiosa y culturalmente, se encontrará en un auténtico embrollo cuando la ampliación de sus dominios en América la coloque en contacto con culturas y pueblos que la superaban numéricamente y ante los cuales la receta granadina carecía por completo de aplicabilidad. Mientras en Granada la población de origen judío o árabe será obligada a convertirse al catolicismo o a abandonar la península, en América, como ya mencionamos, tal solución, por cuestiones económicas y demográficas, será impracticable. Al igual que en la Península, el proceso de cristianización será compulsivo e impostergable, fruto de la empresa de conquista evangelizadora que afrontó la corona española, pero aquí, a diferencia del caso granadino, la población originaria superará en número de 20 a 1 al conquistador (Mariátegui, José. 2005. 15).
Para asegurar el control de los territorios conquistados por parte de los europeos, primero España, y luego las demás potencias, hallarán en la diferenciación fenotípica que distingue a dominadores de dominados un elemento clave para asegurar la preeminencia europea sobre las poblaciones americanas. En las próximas páginas abordaremos sumariamente las sucesivas clasificaciones sociales basadas en el color de la piel que se dieron a lo largo del período de dominación española y que marcaron las relaciones sociales para el período republicano.

4.El fenotipo como clasificador social

A.Dominadores y dominados en los comienzos de la conquista.
Como ya mencionamos, la situación de los conquistadores españoles en América difería profundamente de la situación granadina. Aquí el número de españoles peninsulares nunca alcanzó ni al 5% de la población; los bautismos masivos, aún admitiendo sus características puramente formales, no hallaron grandes resistencias9 ; por último, en América, el conquistador no podía, por cuestiones económicas y religiosas10 , expulsar o exterminar a los sojuzgados que se mostrasen díscolos con la nueva situación de dominados.
El carácter evangelizador sobre el que se funda el imperio español en América lo obligará “éticamente” a incluir dentro de la sociedad colonial a los indios americanos. En tanto que la necesidad de la Corona de obtener oro y plata de sus posesiones hará que esta inclusión tenga un objetivo económico claro: tener mano de obra gratuita. (Mariátegui, José. 2005).

Los conquistadores quedarán entrampados en una situación incómoda y peligrosa: no pueden, por cuestiones religiosas, militares y económicas, exterminar o reprimir permanentemente a los conquistados; pero el número de ibéricos en América y su fuerza militar no aseguran que la dominación pueda extenderse en el tiempo.
Nos dice Quijano que “raza e identidad racial fueron establecidas como instrumentos de clasificación social básica de la población”, y agrega “En América, la idea de raza fue un modo de otorgar legitimidad a las relaciones de dominación impuestas por la conquista” (Quijano, A. 2000)
La distinción establecida entre estas nacientes clases11 basadas en el concepto fenotípico de raza, al inicio de la conquista, distinguió dos estratos con funciones perfectamente claras:
1.La raza dominante conquistadora (europea o blanca, más adelante), se reservará para si misma las funciones administrativas, religiosas, militares y económicas en las colonias
2.La raza dominada (amerindia, más adelante) será beneficiada con la propiedad exclusiva de las tareas que demanden esfuerzo físico y con los rangos más bajos en el ejercicio militar. En términos coloquiales, serán la “carne de cañón” de las explotaciones mineras, agrícolas y de las guerras de conquista de los españoles.


B.Dominadores y dominados durante la Colonia.
En los inicios de la conquista, la clasificación social precedente bastó para los intereses de los invasores. Mientras los españoles peninsulares se abocaban a dominar la casi totalidad del continente, ingentes cantidades de indios dominados debían desgastarse hasta morir en la explotación de las minas12 y en las continuas guerras de conquista o inter conquistadores13. Esta situación podría haberse sostenido en el tiempo de no ser por dos elementos indisolublemente unidos a la idea de conquista que llevaron adelante los españoles. Por un lado, el objetivo de explotación económica de minerales en América se llevó a un altísimo precio: la vida de millones de indios que perecieron en el trabajo minero. De esta manera, la mano de obra aborigen descendió exponencialmente en el primer siglo de dominación, ya que los que no morían por el trabajo, lo hacían por las enfermedades o se alejaban de los espacios controlados por los españoles. Por otro lado, el carácter eminentemente militar de la conquista no permitió una importante presencia de mujeres españolas en América, de lo cual se desprende el inicio del mestizaje entre españoles e indios. Al nacido de esta unión se le denominará mestizo, término ambiguo que hace tanto referencia a su característica fenotípica como a su cultura. Como se mantendrá la clasificación fenotípica, y como el mestizo será considerado un eslabón intermedio entre las razas españolas e indias, la nueva clasificación social basada en las razas nos dará el siguiente resultado para el período colonial tras la estabilización de la conquista:

1.La raza dominante blanca conservará las mismas funciones que en período precedente.
2.La raza mestiza tendrá la posibilidad de acceder a ciertos espacios vedados para los indios: posesión de pequeñas propiedades rurales, actividades comerciales, participar de las carreras eclesiásticas y militares hasta rangos intermedios, entre otros
3.La raza india permanecerá adherida a la escala inferior de todas las-
actividades, aunque compartirá parte de las tareas manuales con los sectores mestizos que no pueden acceder a los estratos intermedios.
C.Dominadores y dominados durante la colonia tras la introducción masiva de esclavos africanos

La presencia de esclavos negros en América puede verificarse desde la temprana fecha de 1502, cuando son traídos con autorización de la Corona a la isla La Española. La introducción de esclavos negros continuará con altibajos hasta 1635, cuando la corona inglesa domine Jamaica y convierta a la isla en un centro de distribución para toda América de los esclavos traídos desde el África. Entre 1713, año de entrada en vigencia de un acuerdo de tráfico “negrero” entre España e Inglaterra, y el momento en que se prohíba escalonadamente la esclavitud en las repúblicas latinoamericanas, el arribo de esclavos africanos introducirá un elemento que modificará la estructura social de América. Al finalizar el período de importación de esclavos africanos, habrán llegado a América Latina casi 10 millones de esclavos africanos (Kein, H. 1993, 9). Además, a todo lo largo del período contemplado en este título (Siglos XVII y XVIII), otros dos procesos complejizarán y modificarán ciertos aspectos de la pirámide racial en América: el arribo constante de mujeres europeas, en especial durante el período de unidad de las coronas españolas y portuguesas14; el avance de la mestización y entrecruzamiento fenotípico entre recién llegados e indios americanos.
Este es el período clásico donde los viejos, y no tan viejos, manuales de enseñanza media mostraban la clasificación racial como un receta donde ingredientes puros se mezclaban entre sí, generando productos distintos a los originales, y donde estos productos, entrecruzándose entre si, o con los elementos considerados puros, generaban otros subproductos.
Hasta el período de las reformas borbónicas al menos, podemos encontrar que la clasificación tradicional de las razas presentes en América Latina es la siguiente:
1.Razas puras:
•Blancos
•Indios
•Negros
2.Razas impuras, surgidas del entrecruzamiento de las puras:
•Blanco – indio = Mestizo
•Blanco – Negro = Mulato
•Negro – Indio = Zambo
Con estas nuevas categorías presentes, se establecerá una pirámide racial donde a mayor grado de blancura, mayor posibilidad de hallarse en la cumbre de la escala social; y, a medida que el grado de blancura comienza a disminuir, disminuye igualmente la ubicación dentro de la escala social:

Un esbozo del ordenamiento social de acuerdo al fenotipo en este período puede ser el siguiente:

1.La raza blanca, peninsular conservará las mismas funciones que en los períodos precedentes. Los criollos15 pueden ser considerados, al menos hasta las reformas de Carlos III, como partícipes de este grupo.
2.La raza mestiza conservará las mismas funciones que en los períodos precedentes, a lo que sumará la posibilidad de acceder a “certificados de blancura”, merced vendida por la Corona, que brindaba la posibilidad de pagar por acceder a la escala superior.
3.Mulatos: Poco numerosos, en especial en relación a mestizos e indios, poseían menos consideración social que los primeros por la razón de ser, en su mayoría, “hijos naturales” de españoles/as con esclavos negros. Aún así, si eran reconocidos o si poseían suficientes riquezas para adquirirla, podían acceder a un “certificado de blancura” que los ascendía a la raza/clase blanca.
4.La raza amerindia mantendrá su estatus de servidumbre durante todo este período, pero, en virtud de las nuevas razas/clases emergentes y de ser cada vez menos necesarios para la economía colonial, irán perdiendo-
consideración dentro de la sociedad americana. Asimismo perdieron participación en las labores más penosas, tanto por la bastante virtual “protección” que les brindaban las leyes españolas como por la mucho más eficaz protección que le brindaba el hecho de que su descenso poblacional los hacía insuficientes para las tareas cumplidas con anterioridad.
5.Zambos: el grupo menos numeroso de todos, solo incluido en virtud de ser considerados una categoría racial durante este período. Su suerte era variada: si permanecían junto a los indios, habitualmente integraban y eran considerados parte de este grupo; si permanecían junto a los esclavos negros, o eran capturados por fugarse, eran adscriptos a este grupo, y corrían la suerte de los esclavos.
6.Negros: reemplazan en número y tareas a los indios. Lo más bajo dentro de la clasificación social, tanto por sus rasgos fenotípicos como por la imposibilidad de acceder a cualquier tipo de propiedad (privada o colectiva) al no ser considerados individuos con derechos


D.Dominadores y dominados en las sociedades virreinales tardías.

El esquema anterior tiene validez para el período previo al establecimiento de las repúblicas americanas. Solo será necesario agregar aquí una nueva diferenciación, esta vez al interior de la raza blanca dominante: la distinción legal que se establece entre blancos peninsulares y blancos criollos tras las reformas borbónicas de Carlos III.
Las reformas borbónicas son el resultado de un intento de modernización y centralización del imperio español, buscando adecuarlo a las ideas del “despotismo ilustrado” en boga en Europa en este período. Uno de los resultados de este reformismo nos interesa a los efectos de presente trabajo. La reforma tributaria y administrativa que debía resultar en beneficio de la Corona española resultó, en realidad, en una división dentro de la raza/clase dominante: la raza blanca se dividirá entre un pequeño sector de peninsulares que concentrarán todo el poder militar y administrativo en las colonias, y una raza blanca criolla que, fuerte económicamente, no tendrá acceso a los más altos cargos dentro de la estructura social de la época. Esto no es óbice para pensar que los criollos se sintieron más cercanos a indios o mestizos al compartir la exclusión de los espacios de decisión; más bien fue visto por los criollos blancos como una injusticia al interior de su raza/clase.

E.Dominadores y dominados en las sociedades republicanas.

Para afrontar la última parte de este trabajo, retomamos la lectura de Mariátegui, quien en sus “Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana” analizaba con fundado rigor la situación de las emergentes sociedades republicanas.
“La Revolución de la Independencia no constituyó, como se sabe, un movimiento indígena. La promovieron y usufructuaron los criollos y aún los españoles de las colonias. Pero aprovechó el apoyo de la masa indígena” (Mariátegui, José. 2005).
“La aristocracia latifundista de la colonia, dueña del poder, conservó intacto sus derechos feudales sobre la tierra y, por consiguiente, sobre el indio” (Mariátegui, José. 2005).
“Mientras el Virreinato era un régimen medieval y extranjero, la República es formalmente un régimen peruano y liberal. Tiene, por consiguiente, la República deberes que no tenía el Virreinato. A la República le tocaba elevar la condición del indio. Y contrariando este deber, la República ha pauperizado al indio, ha agravado su depresión y ha exasperado su miseria. La República ha significado para los indios la ascensión de una nueva clase dominante”… (Mariátegui, José. 2005).

Tras la promulgación de las repúblicas americanas, la situación de dominadores y dominados al interior de las sociedades sufrió modificaciones que resultaban inevitables a la luz de los cambios de época. A partir de 1804, y a lo largo de todo el siglo XIX, la estructura social basada en el fenotipo sufrió, al menos, los siguientes impactos:

1.Desaparición del elemento racial blanco puro europeo de la cúspide de la pirámide.
2.Ascenso del elemento racial blanco criollo latifundista a la cúspide de la escala social.
3.Descenso del elemento racial blanco criollo no propietario a los estrados más bajos de la escala social.
4.Abolición, escalonada, del régimen de esclavitud negra.
5.Desaparición legal del régimen de comunidades indígenas, que, en teoría, los substrae de la servidumbre y los convierte en propietarios individuales de la tierra16.
6.El término mestizo pierde su univoca definición, y pasa a designar a un conjunto de fenotipos que incluye, habitualmente, a los zambos y mulatos.
7.Disminución del fenotipo racial negro en muchas sociedades, fruto de las guerras de independencia y de las condiciones sanitarias a las que son sometidos
8.Disminución de las poblaciones indias en muchas regiones, tanto por guerras de exterminio como por ser, en la práctica, acorralados en tierras inútiles para los modos tradicionales de explotación.
9.Progresiva inmigración de un elemento racial poco numeroso al momento de declararse las repúblicas: inmigrantes blancos europeos no españoles. Este fenómeno tendrá especial significación en la conformación social del siglo XX en las repúblicas que recibieron, proporcionalmente, mayor cantidad de este tipo de inmigrantes (Argentina, Brasil y Uruguay).
10.La aparición de una naciente clase de ingresos medios, cuya gravitación política aumentó de manera exponencial en los períodos de sustitución de importaciones y de desarrollismo, aunque su participación en los respectivos PBN (13) ha descendido a lo largo de todo el período neoliberal.
11.El surgimiento de una pequeña burguesía nacional, con control de los sectores más industrializados de la economía y muy dependiente del estímulo del Estado.
Para la conclusión de este trabajo nos resta analizar, en el siguiente capítulo, si todos estos cambios acaecidos a los largo de dos siglos de vida republicana han bastado para modificar el patrón de dominación y clasificación impuesto tras la conquista o si, por el contrario, lo han perpetuado o profundizado.

F.Clasificación social por fenotipo en el siglo tras los cambios producidos durante el siglo XX.

Para iniciar este capítulo, analizaremos el componente racial de las típica, aunque muy variada al interior de cada país y muy discutible, división en tres clases sociales 17.
Así, de acuerdo al tradicional esquema enseñado hasta el día de hoy en las escuelas, nos encontraríamos con:
•Clase Alta: Conformada por la oligarquía terrateniente, la alta burguesía industrial y financiera y los sectores de decisión gubernamentales.
•Clase Media: Conformada por asalariados de ingresos medios y altos, profesionales y el sector de la pequeña y mediana industria
•Clase Baja y desclasados: Conformada por los sectores asalariados de ingresos bajos o informales, desocupados, excluidos de la economía formal y el pequeño campesinado (16) no propietario o con explotaciones de autosubsistencia.
¿Con qué fenotipo nos hallamos al interior de cada una de ellas?
Siguiendo los planteos de Stevenhagen, nos hallaremos con que en la cúspide de la pirámide de ingresos se produjo una alianza que relacionó necesariamente: Oligarquía blanca terrateniente y latifundista, burguesía nacional e industrial y Estado. Del componente racial blanco de la oligarquía latifundista ya habló Mariátegui en su momento y la situación permanece casi sin alteraciones (14), por lo que deberemos analizar el componente de los otros dos actores.
•Burguesía industrial: nacida al amparo de las políticas de sustitución de importaciones y desarrollistas afrontadas por los gobiernos “populares” americanos del siglo XX, esta clase refleja de la manera más perfecta la “cuarta tesis equivocada sobre América Latina” (Stevenhagen) y el patrón de poder mundial basado en la colonialidad del poder y en la idea de raza como fundamento de la clasificación social y de dominación social (Quijano, Aníbal. 2000). El componente fenotípico de esta categoría estará aportado tanto por los integrantes de la oligarquía terrateniente blanca que decidieron ampliar sus negocios al ámbito industrial (Stevenhagen) como por los sectores de inmigrantes europeos más favorecidos que lograron establecer alianzas con la oligarquía terrateniente(18). En ambos casos, el componente racial se decanta por la preeminencia de blancos de origen europeo.
•Sectores de decisión gubernamentales: Aquí es tan marcada la preeminencia blanca de origen europeo como entre los integrantes de la oligarquía terrateniente. Basta señalar dos hechos para confirmar este punto:
1)Los representantes democráticos elegidos para los mayores cargos de decisión han pertenecido a los sectores que integran la cúspide de la escala social. Y en los casos de interrupción democrática, las dictaduras no asumieron sino para profundizar esta característica, rodeandosé siempre de técnicos o políticos surgidos específicamente del sector burgués financiero o de la oligarquía terrateniente. Y ya hablamos del componente fenotípico de estas clases.
2)El hecho puntual de que Evo Morales sea el primer presidente electo de origen amerindio en un continente donde esta población es mayoría en varias repúblicas exime de mayores comentarios.
•Clases medias: el crecimiento de los sectores que integran ente estrato está profundamente asociado al período de inmigración europea que se desarrolló con especial énfasis en América del Sur durante la primera mitad del siglo XX. El arribo de ingentes masas de inmigrantes blancos europeos, que Raul Puigbo caracteriza en su obra de “era aluvial” (1998), tuvo, entre sus múltiples correlatos, la función de hundir más en la escala social a los sectores amerindios y mestizos. Si bien esta situación no es la misma para los países que más inmigrantes recibieron durante el “aluvión” del siglo XX (Brasil, Argentina, Uruguay, Chile) que para los que recibieron sólo pequeños aportes, el hecho de que la llamada “clase media” se halla desarrollado con mayor fuerza en estos países (el caso brasileño puede ser una excepción) que en los demás nos muestra con claridad la asociación del fenotipo con clase social. Tras las tensiones sociales surgidas entre inmigrantes y terratenientes, la “alianza de clases” impulsada por muchos partidos populares impuso la idea de una conjunción de fuerzas entre los sectores de altos y de medios ingresos18 que, más que unir estos sectores, cumplió la tarea de distinguir a estos sectores blancos de los sectores más desfavorecidos. Recién durante el período de “sustitución de importaciones” y desarrollista algunos sectores que no comparten el fenotipo blanco podrán acceder a esta clase, pero lo harán de manera marginal, incompleta y por un corto período de tiempo. Como el acceso lo posibilitó la incorporación como mano de obra de las dependientes industrias del siglo XX, el período neoliberal de los últimos años tuvo la “virtud” de blanquear el estrato medio, cuando al destruir las industria precipitó a la naciente clase media baja obrera, “mestiza y criolla”, al estrato de más bajos ingresos.
•Clases bajas y desclasados: como anticipamos, aquí se hallan los sectores de ingresos bajos, informales o sin ingresos. Se trata, sin dudas, del excedente de población mentado por el antiguo ministro de economía argentino Domingo Cavallo. A los fines de este estudio, debemos indagar el componente fenotípico de este estrato. Para no extendernos más, nos limitaremos a ejemplificar con el caso argentino, que consideramos paradigmático de cómo en una sociedad supuestamente “blanca” nos podemos hallar con una exacerbada clasificación social en base al fenotipo.
Clases bajas: caso argentino
Desocupados/precarizados: en general, antiguos obreros industriales o sus hijos. Este sector, mientras perteneció a los sectores de ingresos medios, era la nota discordante en el fenotipo mayoritario de la clase media: eran los “cabecitas negras”, obreros llegados a trabajar en las industrias de zonas donde predomina el fenotipo amerindio (NOA y NEA). Excluidos por el cierre de industrias, pasan a engrosar los niveles de nivel adquisitivo bajo o nulo.
Asalariados de ingresos bajos o informales: la mano de obra de los trabajos manuales peor pagos (trabajo agrícola, servicio doméstico, trabajo en hornos de ladrillos, entre otros). El componente fenotipo de este sector se conforma, casi con exclusividad, de los inmigrantes, y sus hijos, provenientes de países vecinos, bolivianos y paraguayos, en general. Y aquí nos encontramos con que,-
nuevamente, en el componente fenotípico de este sector predomina el tipo amerindio.
Campesinos, “puesteros” y comunidades amerindias: si bien el movimiento campesino en Argentina no halla la difusión mediático del que goza en otros países, el sector existe y, en la mayoría de los casos, comparte el nivel de ingresos de sus compañeros de otras latitudes: autosubsistencia basada en la explotación intensiva de pequeñas parcelas, cuya tenencia legal no siempre pueden sostener ante el avance de los sectores de la oligarquía, ubicadas en los sitios de peor rinde agrícola/ganadero. Aquí hallaremos dos fenotipos predominantes:
•Amerindio: predominante en el Norte (NOA, Formosa, Chaco y NEA) y en el Sur del país (Oeste de la Patagonia).
•Criollos mestizos: Aquí consideramos, como es lo habitual en las regiones descriptas, a los descendientes de amerindios y españoles dedicados históricamente a la producción de ganado en escala de subsistencia. Presencia importante en COA y CUYO. El fenotipo predominante es el mestizo.
Hasta aquí, podemos afirmar que en base a la clasificación social actual, nos hallamos con una fuerte presencia de “blancos” en los sectores de mayores ingresos, mientras que en los sectores de bajos ingresos predominan el tipo amerindio y mestizo.

5.Conclusión
A pesar de los más de quinientos años transcurridos desde la llegada de los europeos a América, a pesar de los discursos de inclusión o integración de los sectores marginados, el racismo eurocéntrico como clasificador social, impuesto en América durante la conquista, permanece inalterado. Entre los sectores de decisión y de mayores ingresos sigue predominando, como en la colonia, el fenotipo europeo blanco, mientras que en los sectores de menores ingresos predominan los fenotipos amerindios y mestizos.
Con esto presente, podemos comprender cabalmente el discurso de Evo Morales sobre la histórica discriminación y marginación de las naciones originarias y, desde el otro lado del discurso, podemos también comprender como un canal de TV puede colocar como epígrafe “Accidente Fatal en Flores: Mueren dos personas y un boliviano”


América Latina en la sangre, nuestra unidad en el pensamiento y la acción.


Autor del Trabajo: Pablo Cucchi, Prof. de Historia.


Notas:
1 Utilizaremos el marco geográfico latinoamericano para el desarrollo del trabajo. En los casos en que se ejemplifique con un aspecto de un país o región en particular, se hará mención al lugar específico de referencia.
2 Entendemos por Fenotipo a la manifestación externa del genotipo (RAE. 2010)
3 Utilizamos el termino “racismo” en este contexto sólo a los efectos de señalar las diferencias entre el la formas que adquiría la discriminación antigua y el racismo moderno.
4 En la práctica, los egipcios consideraban extranjeros a todos los que no habitaban en los alrededores del Nilo en sus oasis dependientes.
5 El tradicional enfrentamiento entre el Bajo y el Alto Egipto puede haber tenido igualmente incidencia para que los egipcios del Alto hayan aceptado con mayor facilidad un dominio negro de cultura egipcia antes que un dominio extranjero asentado en el Delta.
6 Primer nombre divino que recibían los faraones, que los convertía en “hijos de Horus”
7 Puede considerarse un atenuante a lo señalado el hecho de que nunca se registró un emperador romano “nubio”, como eran denominados aún los representantes de características fenotípica negra. No compartimos esta observación. La ausencia de negros en los estratos de decisión del Imperio Romano no radica en la pigmentación, sino en la “no romanización” de los esclavos y soldados negros al servicio de Roma. Mientras buena parte de los “bárbaros” blancos comenzaban a servir a las legiones romanas tras un período en que sus pueblos ya habían iniciado la romanización (romanización evidente a lo largo del limes romano en Germania, Galia y Britania), los “bárbaros” negros eran capturados o vendidos a Roma sin haber tenido con el Imperio ningún contacto previo. El desierto al sur de las posesiones romanas en el Norte de África impidió contactos permanentes e intercambios culturales; mientras que los pueblos negros de tradición egipcia situados en el cuerno del África nunca pudieron ser dominados por los romanos.
8 El concepto de español en este contexto es utilizado como sinónimo de una visión compartida por los variados pueblos y lenguas que, aún excluyendo Portugal, componían la futura corona española.
9 Las poblaciones americanas, al igual que las de la Antigüedad Clásica mediterránea, afrontarán los cambios religiosos como una forma de adaptación sincrética de viejas y nuevas teologías.
10 Al menos, desde que se estableció que los indios tenían alma en 1537, según la Bula "Sublimis Deus", del Papa Paulo III. Cabe mencionar aquí que ya Alejandro VI había “reconocido” implícitamente que los conquistados eran seres humanos que debían ser evangelizados. La confusión, si fue tal, tuvo su origen en un asunto puramente económico: de no tener “alma” los amerindios, entonces podían ser explotados y esclavizados por los conquistadores sin que la Iglesia o la Corona pudieran intervenir.
11 En un inicio, como se señala más adelante, sólo se puede hablar de dos clases específica, y ambas basadas en la procedencia y el fenotipo: una blanca española, y una cobriza amerindia
12 La explotación de Potosí, con sus millones de muertos en poco más de dos siglos de explotación, sirve de ejemplo característico de esta situación.
13 Las guerras entre conquistadores en Perú y Chile costaron la vida de miles de amerindios que peleaban para los dos bandos enfrentados. Solo se entiende la dureza y prolongación de los enfrentamiento entre los Almagro y los Pizarro gracias a que disponían para sus causas con un casi inagotable contingente de amerindios que se veían obligados a participar de las luchas intestinas de sus dominadores.
14 Período comprendido entre 1580 y 1640, cuando la corona portuguesa estuvo unificada con la corona de los Austria españoles.
15 Americanos hijos de padre y madre europeos, para este período. Hacia el siglo XX, el concepto muta.
16 Mariátegui, entre otros, consideran que la desaparición de la tenencia comunitaria de la tierra, y su reemplazo por la tenencia individual de la misma, al estar confinada con el mantenimiento del sistema latifundista, sólo sirvió para que las tierras comunitarias pasaran a engrosar las propiedades latifundistas.
(17) Si bien no compartimos esta división en clases sociales por insuficiente y tendenciosa, la utilizamos por la claridad que permite para el análisis del componente fenotípico al interior de cada una de ellas.
18 El ejemplo del Peronismo en la Argentina es el caso más claro de estímulo de esta supuesta alianza.

Bibliografía:
•Klein, h. 1993. Las características demográficas del comercio atlántico de esclavos hacia Latinoamérica. Buenos Aires: Gráficas y Servicios
•Manetón. Historia de Egipto. Traducido y editado por Cesar Vidal Manzanares. http://germanicus.com.ar/Maneton/index.htm
•Mariátegui, José. 2005. Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Buenos Aires: El Andariego. Primera Edición: 1928
•Morales, Evo. 2006. Discurso de asunción. Revista Prensa de Frente, http://www.prensadefrente.org/pdfb2/index.php/a/2006/01/22/p1006
•Puigbo, Raul. 1998. Identidad nacional e identidad iberoamericana. Buenos Aires: Nuevo hacer.
•Quijano, A. 2000. Colonialidad del poder, Eurocentrismo y América Latina. Argentina: Gráficas y Servicios.
•R.A.E. 2010. Dicionario de la Lengua Española. Versión electrónica http://www.rae.es/rae.html
•Tricot, Tito. 2012. Racismo, incendios y dictadura. Revista Página Digital http://www.noticias-de-politica.paginadigital.com.ar/Noticias/ Derechos_ Humanos/Latinoamerica/1358/Racismos,_incendios_y_dictaduras.htm

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