<< INTIMIDAD >>
UN HOMBRE/MUJER ESPECIALES: para Erikson lo importante de este período es el aprendizaje de la “intimidad”. Si todo ha ido bien, el erotismo indiscriminado de la adolescencia ha mitigado, porque tanto la novedad como el sentimiento personal de originalidad alcanzan una nueva perspectiva conforme la persona joven pasa de los 18-20 años. Los años de adolescencia son útiles para explorar las fuerzas y traumas personales en las relaciones. Con las experiencias, descubrimientos, alegrías y tristezas, el joven se percata de las características que le agradan o no de otros. Entonces la escena está lista para encontrar a esa persona especial, por ende, es probable que esté listo para la intimidad. Esto no debe suceder demasiado pronto. Los matrimonios jóvenes tienen menor probabilidad de éxito al tratar de aclarar culpas y ansiedades de las primeras experiencias sexuales. Primero, tanto el hombre como la mujer deben aprender a enfrentarse a sus propios aspectos femeninos y masculinos, respectivamente.
El matrimonio ha servido a las sociedades como medio para criar a los hijos, mantener cierta estabilidad en las relaciones sexuales y de domicilio, y para el traspaso de propiedades. El amor, es una noción de origen relativamente reciente, al igual que el de parejas “felices y plenas”. Se contrae matrimonio para obtener satisfacción psicológica, lograr una intimidad sexual y personal en una base continua, donde se espera seguridad en el compromiso, apoyo sostenido y mutuo.
Muchos jóvenes ahora solo “viven juntos”. Estas parejas expresan muchos de los problemas de los matrimonios (celos, separación de amigos, temor de embarazo, desacuerdos monetarios). Casi todas las parejas que viven juntas, calificaron las experiencias como de éxito, felices y que hacen madurar.
Al casarse, vivir juntos, o cualquiera sea la forma de relación, la meta principal es la intimidad. Existe el acuerdo general de que la intimidad es la mas profunda de la relaciones, y ha reemplazado a la noción del “verdadero amor”.
Sin una base sólida de confianza sería imposible comprometer a nuestro yo interno. Sin tener una comprensión de la autonomía, la iniciativa y la identidad, no podría haber una decisión independiente para compartir el propio yo y la vida, ya que la capacidad para toma de decisiones y el propio yo se arruinarían. La intimidad debe crecer y minorar. Los individuos en una relación íntima deben tener espacio para respirar y para privacidad. Requiere de igualdad, una situación de superior-subordinado destruye la premisa básica. La lucha por el poder es incompatible con la intimidad. La relación íntima es dinámica, mediante las experiencias transformadoras de los participantes.
INTIMIDAD Y SEXO: el hombre vive con una mayor opresión en cuanto al desempeño sexual, donde si no asume la responsabilidad del orgasmo de su pareja, puede ser tildado de egoísta e insensible. Estaremos más cercanos a una libertad sexual, en cuanto tanto hombres y mujeres sean libres de disfrutar la actividad sexual cuando y si la desean, cuando no se sientan presionados a ninguna forma de actividad y cuando no sean juzgados por su desempeño sexual.
La intimidad es una relación que facilita, realza y enriquece. Es un reconocimiento del significado de la persona. Es “conocerse” uno al otro. Las metas de la intimidad según Erikson son: 1- Mutualidad de orgasmos, 2- Con una pareja a la que se ama, 3- del sexo opuesto o no, 4- con quien pueda y desea compartir confianza mutua, 5- con quien esté dispuesto a regular ciclos de: trabajo, procreación, recreación. 6- con el fin de asegurar un desarrollo satisfactorio a los hijos.
<< EL ADULTO: GENERATIVIDAD >>
La llegada de los hijos en las parejas jóvenes implica un cambio y una reestructuración. La edad adulta está además marcada pro cambios físicos y sociales inherentes a hacerse mayores y más sabios en nuestra sociedad. Esto ha llegado a llamarse la “la crisis de la edad madura o media”, normalmente dramatizado, anunciado por la menopausia en la mujer, y la disfunción sexual en el hombre. La satisfacción con la vida a la edad de 55 años parece estar asociada con haber obtenido en buena medida una intimidad, una ocupación gratificante y productiva, y un sentimiento de autoestima.
GENERATIVIDAD: representa la etapa madura y fructífera de la existencia humana. Describe no solo la reproducción, sino también los aspectos productivos y creativos de la edad adulta. Lo opuesto es el estancamiento, una inactividad mental, de la capacidad y de sus perspectivas.
Para Erikson, la generatividad es el trabajo de desarrollo que sigue al descubrimiento y el logro de la intimidad en la joven de edad adulta. Implica mirar hacia arriba y mas allá del yo con el deseo de “volver a unirse al mundo” después del intenso enfoque introspectivo de la primera intimidad. Puede tomar muchas formar, pero generalmente es el de la paternidad. También implica una cálida y sentida bienvenida de las responsabilidades de madurar y cuidar a los niños. Con el deseo de ayudar y asistir en la promoción del bienestar de otro, el individuo está practicando la generatividad, que tal vez no sea del todo conciente y deliberada, sino que entre el nacimiento y la muerte, el sujeto se hace independiente capaz de reproducción, asume un lugar en el círculo de adultos, y crea una familia socialmente estructurada.
SER PADRES: el nacimiento de un niño cambia la vida de los padres. En las décadas siguientes tendrán intrusión y felicidad, problemas y emociones, como consecuencia directa de los hijos. Para cuando los niños crecen, los padres son personas muy diferentes a lo que eran cuando llegó a sus vidas el primer bebé.
La fuente principal de “instrucciones” es la propia familia. Se tiende a reproducir el modelo familiar obtenido. Por mucho tiempo se ha idealizado un estereotipo de familia, alejado de la realidad, con el cual muchos niños no logran identificarse. La madre o padre solo, que se entregan ya de por sí a la tarea difícil de criar sus hijos, necesitan el poyo social, se debe honrar la generatividad de estos papás. En forma similar, el concepto de “paternidad exitosa” ha promovido la noción de culpa de los padres el comportamiento indeseable de los hijos.
El criterio de una generatividad con éxito, necesariamente es relativo. Depende del cambiante ambiente social, y a los papeles que desempeñan los distintos sexos en las diferentes épocas.
Según Baumrind, las prácticas en la educación de los niños deben evaluarse en términos de comprensión de los ambientes donde ellos desarrollarán sus vidas. Se les debe enseñar a los chicos a meterse con otros en relaciones recíprocas morales y maduras, y alcanzar una medida de adaptabilidad y flexibilidad que pueda aceptar el cambio. También es necesario que aprendan a tolerar las flaquezas e imperfecciones humanas. Esto puede enseñarse mejor por los padres que ven que el hijo madura según la edad y las etapas y quienes puedan transferirle poder y cederle responsabilidades según lo necesite el comportamiento del hijo. Tales padres comprenden su papel de alentar, instruir y modificar el proceso de maduración. Estos son padres autoritativos, que contrasta con los padres permisivos (le brindan derechos pero sin responsabilidades), y los padres autoritarios (brindan responsabilidades sin derechos).
Los padres racionales deben haber desarrollado una base sólida de confianza básica, autonomía, iniciativa, industria e intimidad, para poder funcionar eficientemente. La generatividad se contempla como un cierto empuje hacia el futuro de otra persona que es impulsada hacia adelante para proseguir donde nosotros no podemos. Con los pocos dones que los padres han podido ofrecer, el niño sigue, llevando consigo esa parte de nosotros. Así, el ser generativo es lograr una clase de vida perpetua.
AMOR Y TRABAJO: el trabajo según Vaillant y Levinson, tiene un lugar vital en la vida adulta. El aspecto generativo de la edad adulta debe extenderse a incluir un sentido de significación y productividad de un trabajo: una ocupación sin interés y aliciente es tan sofocante como una relación personal que se ha estancado.
McGregor propone una teoría humanista del trabajo, en la que, cuando los trabajadores reciben en forma clara respeto y valoración justa, responden con entusiasmo, se enorgullecen de sus esfuerzos, inician ideas para el mejoramiento, muestran mejor ánimo, tienen pocos cambios laborales y pocas ausencias. Los trabajadores favorecen la oportunidad de asumir responsabilidades y de ser reconocidos por los logros por sobre todas las otras mejoras posibles. Tal enriquecimiento en el trabajo tuvo mayor influencia que las prestaciones marginales, períodos más cortos, y aún con mayores salarios, en términos de un efecto sostenido.
TRABAJO Y TENSIÓN: durante esta edad el hombre tiene una tasa de mortalidad 60% mayor que la de la mujer. Según Waldron, se idealiza al hombre como duro, decisivo, impaciente e intrépido, y las persona más dinámicas, competitivas y agresivas (del tipo A) se asocian con este ideal, por lo cual tienen mayor riesgo de enfermedades coronarias, aunque, pueden aprender a relajarse.
ELTRABAJO EN LA VIDA DE LA MUJER: para el hombre el “quién eres” es en gran medida el “que haces”. La mujer hoy en día, puede elegir. Puede trabajar dentro o fuera del hogar. El trabajo de la mujer ha sido subestimado no solo por la sociedad sino por ella misma. El nivel de educación es tan alto como el del hombre, pero sin embargo ganan, en iguales niveles, menor salario las mujeres.
La mayoría de la mujeres se encuentran que solo pueden trabajar en ocupaciones que estén dominadas por mujeres. Las sistematizan a puestos sin futuros, con la razón de que no estarán mucho tiempo como para redituarse. El efecto psicológico en la mujer es la perpetuación del sentimiento de que debe soportarlo todo, ya que se le ha enseñado a sonreír y aceptar.
Los sueños de los hombres buscan éxito, reconocimiento, honor y dinero. Según Lipinski, las mujeres desean su logro en las relaciones satisfactorias con la familia y amigos, con deseos de llegar a la madurez e independencia, y esperando tener resultados favorables para sus papeles en clubes y organizaciones. Friedrich, sostiene que intentan logros en las habilidades sociales y relaciones interpersonales. Esto parece resaltar que la mujer no ha considerado el trabajo como parte importante de su vida. Bardwick, dice que puede haber un proceso motivacional de dos pasos para la mujer: una preocupación temprana con los motivos afiliativos, y después, 10-15 años más tarde, el surgimiento de la motivación por lograr metas orientadas a la vocación o carrera, similares a las del hombre.
Tener un bebé establece la identidad y condición. Puede ser una tremenda fuente de autoestima y sirve para enfocar las energías y los compromisos, en forma muy parecida a la motivación en otros por la construcción de un puente.
Sin embargo, las lecciones del desarrollo enseñan que los bienes de una época pueden ser pérdidas de la siguiente. Los éxitos motivados por el logro pueden llegar a mirarse como muy costosos en términos de otros valores. La paciencia y sacrificio que se han invertido en los hijos y en otras relaciones crean una vulnerabilidad que casi es una invitación a que nos dañen. El período de cambio de la edad madura ha sido llamado la “crisis de la edad madura”.