¿ Qué es el Capitalismo?
El Capitalismo egoísmo brutal y antihumano, que somete a la humanidad aprovechándose del esfuerzo de sus trabajo de los demás para crear riquezas y privilegios para sus propios intereses, el capitalismo.
Las gentes se cree que es libre, mientras que es simplemente un esclavo del salario. Cree que goza de “libertad para perseguir la felicidad”, mientras que sus días, semanas y años están hipotecados a su jefe en la mina o en la fábrica...
Esclavo de un salario
Desempleo
¿ Por que se produce el Desempleo?
Prostitución
Prostitución
explotación infantil
Hambre
La Obsolescencia Programada Fabricados para no durar
Comprar , tirar, contaminar y comprar ...
Monsanto
Contaminación
la televisión es una poderosa arma al servicio del sistema
8. La televisión
La televisión es una poderosa arma al servicio del sistema. Las cadenas
públicas están en manos de los políticos y las privadas en manos de los grandes
capitales. Por otro lado, ¿quién se sienta frente a las pantallas? Las personas
comunes: los números que forman la base del sistema. Junto a la lamentable
programación televisiva, circula la publicidad (razón última de la existencia del
medio). Su precio dependerá del rating que consiga cada programa; y así se hace
comprensible, desde la óptica del sistema, que los programas no presten atención
a su contenido sino a su brillo, a su capacidad para deslumbrar a unos cuantos
millones de ojos que cada día se apagan más. Los defensores de la televisión
arguyen que ésta le proporciona a la gente lo que la gente demanda: basura para
la masa embrutecida. De acuerdo, ¿pero de dónde procede esa masa
embrutecida? La televisión nos convierte en eso. No es un instrumento de
educación en el sentido sano del término (conjunto de tareas conducentes al
facilitamiento del desarrollo espiritual y físico de las personas) sino en el sentido
perverso del mismo (vehículo de una doctrina conducente a la acomodación del
individuo a las necesidades de una superestructura). A diario se arrojan sobre los
ojos adormecidos de millones de telespectadores miles de estímulos diferentes
que les afectan de un modo u otro. Por eso, es arriesgado exponerse a semejante
tormenta de incitaciones, ideas y conductas. Además, la televisión devora nuestro
escaso tiempo libre, nos ata a un sillón donde se nos minusvaliza, nos impone
silencio en un ámbito donde debería prevalecer el diálogo, nos distrae de los
defectos del sistema, nos incita al consumo desaforado, a la contracción de
deudas, a la homogeneidad, al alienamiento, a la soledad…
El Sistema – Pablo González Cuesta
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