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Transformaciones económicas Edad Moderna


]LAS TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS DE UN MUNDO AMPLIADO



1. LA ECONOMÍA DE SUBSISTENCIA Y LA INCIDENCIA DELPRIMITIVO CAPITALISMO


El mundo en la Edad Moderna era a la vez estático y dinámico: estático porque hay estructuras que apenas se transforman o que no se nota el cambio en una generación; y dinámico porque van produciéndose pequeños cambios, a corto plazo imperceptibles y muy localizados geográficamente, pero que a largo plazo provocarán el movimiento de las estructuras y la llegada de la Edad Contemporánea. Desde una perspectiva económica, la Edad Moderna llama la atención porque, junto a formas de vida campesinas, bastante estáticas, hay comportamientos financieros muy dinámicos.

¿Cómo afecta la situación del campo a la economía en general? Hay dos variables: volumen de población y de producción agraria. Cuando la población desciende se altera el precio del grano, que desciende bastante y, si no se recupera, el volumen demográfico se mantendrá bajo.

Por tanto, una caída general de la población implica la caída de los precios del grano. El precio del grano suele ser bastante estable y sus variaciones son debidas a variaciones de clima o población, por lo cual, cuando la balanza se desequilibra, la alteración es importante y sólo se recompondrá a largo plazo.

Dentro del ámbito local o regional, las alteraciones de precios son muy bruscas a corto plazo; a medio plazo, si hay estabilidad en los factores sociales, políticos y económicos, cuando sube la producción, suben los precios, y si la producción baja, también lo hacen los precios.

La Edad Moderna se mueve entre tendencias expansivas y regresivas: las primeras ocupan todo el siglo XVI y parte del XVII y XVIII, mientras las regresivas son propias del siglo XV, finales del XVI y parte del XVII. Cuando cae la población, también lo hacen los precios y se encarece la mano de obra. El campesino puede exigir un descenso de las rentas en el arrendamiento de la tierra, lo cual se traduce a veces en el pago en moneda en lugar del pago en especie. De esta situación sale un estancamiento en la producción y los más perjudicados son los propietarios de las tierras, mientras que los consumidores resultan favorecidos. Se recurre en ocasiones al préstamo y trabajar la tierra es poco rentable en estos momentos, por lo cual muchos pequeños propietarios abandonan el campo. Parte de la población dispone de dinero y lo destina a alimentos distintos del trigo y se incrementan manufacturas como la textil. El periodo regresivo se va transformando poco a poco en expansivo y las mejores condiciones alimenticias permiten el aumento de la población, que necesita más alimentos, por lo cual se incrementa también la producción, y la tierra adquiere de nuevo valor.

Aunque la siembra por excelencia es el cereal, también se empiezan a cultivar viñedos. La economía rural es de autoconsumo sobre todo y no se usan innovaciones para aumentar la producción, sino que los campos se siguen abonando sólo con estiércol y se usa el sistema de dejar descansar la tierra en barbecho. Se abren nuevos terrenos para ser labrados, lo cual es dañino a largo plazo porque significa roturar nuevos bosques y sacrificar tierras de pasto, lo cual lleva a que haya menos cabezas de ganado y menos estiércol, con la consecuencia de la degeneración del terreno cultivable.

Los bienes comunales eran aprovechados por todos los vecinos, pero en la Edad Moderna se empiezan a alterar estas costumbres y, por ejemplo en Inglaterra, se cercan los campos con el sistema de enclosures, frente al open-field. La presión demográfica hace que aumenten las necesidades fiscales de la monarquía y se inicia un proceso de privatizaciones. Veamos los problemas con los que se encuentra la agricultura de subsistencia:
- Inclemencias meteorológicas.
- Dificultades técnicas.
- Reparos en acoger innovaciones.
- Escasa productividad.
- Cantidades fijas que se pierden en diezmos, tributos civiles o simientes para el año siguiente.

El campo depende de la climatología y las malas cosechas van en detrimento de la rentabilidad. Contra esto poco puede hacer el campesino, salvo pedir la intercesión de los santos mediante la oración. Desde finales del siglo XVI, el Mediterráneo deja de ser el granero de Europa a favor de Polonia y de los flamencos. Gran parte de las rutas comerciales están en manos holandesas y las circunstancias de su pequeño territorio les impulsan a buscar innovaciones. Desde el siglo XVI, Holanda representa la vanguardia en el alto grado de fertilización del suelo gracias a las elevadas tasas de ganado estabulado y a la alternancia de cultivos, que permite transformar la agricultura extensiva en intensiva. Inglaterra, gracias a la posesión cerrada de la tierra, genera una nueva clase social que se sitúa entre los plebeyos y la nobleza:, los llamados YEOMEN, nacidos merced al sentido innovador que se fundamenta en la propiedad privada.


A pesar de la continuidad de las estructuras productivas bajomedievales, durante el siglo XVI se produjeron algunos cambios que favorecieron el afianzamiento del control del capital sobre la actividad industrial. Los factores fundamentales fueron la aplicación de procedimientos técnicos ya conocidos, que requerían fuertes inversiones, y la adopción de modelos organizativos controlados por los intermediarios. En la producción de tipo capitalista destacan sobre todo la minería y la metalurgia. Los alemanes fueron los pioneros en la minería mediante la aplicación de métodos ya conocidos como el drenaje, la excavación y el tratamiento de metales. Las minas de Bohemia y de Hungría, junto con las del sudeste alemán, habían entrado en decadencia en el siglo XIV y, con la revalorización de los metales, se pusieron de nuevo en explotación a partir de mediados del siglo XV. Se excavaron galerías más profundas para buscar nuevas vetas y se introdujo la amalgama para obtener un mayor rendimiento. Fue la familia Fugger quien financió la mayor parte de la explotación y la producción de plata, que se quintuplicó en el primer tercio del siglo XVI. Una evolución similar la experimentó el cobre, que se producía en las mismas zonas que la plata y era esencial para el comercio con África y las Indias Orientales. La explotación de mercurio también se impulsó con el procedimiento de la amalgama, cobrando importancia las minas de Almadén. Pero uno de los principales minerales era el alumbre de las minas de Tolfa, que contrarrestó el poder que habían adquirido los turcos sobre este mineral y dio poder a la familia Médici. Las minas de Tolfa entraron en decadencia a mediados del siglo XVI por la competencia de Lieja e Inglaterra. Allí precisamente se concentraba la mayor parte de la minería de carbón, que vino a sustituir al carbón vegetal sobre todo en la calefacción doméstica, aunque todavía no se usaba para la fundición de hierro.


La manufactura textil seguía siendo muy importante y aunque empezó en el norte de Italia, sur de los Países Bajos y de Alemania, pronto pasó a Francia y sobre todo a Inglaterra. Los cambios más evidentes se dieron en la pañería. Flandes estaba en decadencia y surgen ahora nuevas telas que se confeccionaban con lana más basta, sustituyéndose la lana inglesa por la española. Además de ser menos abatanadas, llevaban menos lana, resultando una tela más ligera y barata. Se adaptaban mejor a los lugares con clima templado, pero como permitían modelos muy decorativos, acabaron por adoptarse también en el norte.

Libre de la reglamentación de los gremios, acabó difundiéndose el llamado domestic system: los empresarios o comerciantes controlan la producción, suministrando la materia prima a los trabajadores, que elaboran los productos en su propio domicilio. Así empezó la producción de tipo capitalista.



Estas nuevas pañerías se difundieron por Artois, Hainaut y Brabante, aunque los conflictos con la Monarquía Hispánica provocaron una emigración de empresarios y artesanos sobre todo a los Países Bajos e incluso Inglaterra, que absorbía la práctica totalidad de la materia prima y que dobló la exportación de paños. Se favoreció también la implantación del domestic system. La demanda de telas más ligeras y baratas favoreció el crecimiento de las industrias que usaban fibras vegetales, como la producción de fustán (tejidos de urdimbre de lino y trama de algodón), siendo Augsburgo su centro más importante. La inestabilidad de Alemania durante la Reforma provocó la decadencia de esta manufactura y pasó la primacía a Francia, sobre todo Normandía y Bretaña.




2. EL RÉGIMEN SEÑORIAL




Las consecuencias de la crisis bajomedieval no fueron uniformes en todo el continente. Mientras en Europa occidental se produjo una transformación de las relaciones feudales, que conllevó la práctica desaparición de la servidumbre, en la Europa situada al este del Elba se inicia el fenómeno conocido como la segunda servidumbre. Por eso la Europa oriental tuvo tendencia a convertirse en el área suministradora de las materias primas y los productos alimenticios para la occidental, más dinámica y emprendedora.

En esta parte del continente, la crisis del siglo XIV aceleró la evolución del sistema feudal y la servidumbre y exacciones de carácter denigrante desaparecieron. El abandono de la explotación directa de la reserva señorial y la conversión de la nobleza en una clase rentista es otra de las consecuencias.

La aristocracia tiende a distribuir entre los campesinos las tierras hasta ese momento explotadas directamente, aunque existen excepciones, como es el caso de Inglaterra, en donde algunos señores se aprovechan de la desaparición de los tenentes para orientar su explotación a la actividad ganadera, debido al aumento de los precios de la lana. Las fórmulas de explotación adoptadas fueron diversas: desde el contrato enfitéutico hasta los de aparcería y los arrendamientos de larga duración, que se suelen usar más en Inglaterra. En cualquier caso, el campesino debía abonar a cambio de la cesión unas rentas en dinero o en especie que a veces tenían carácter fijo y, por las circunstancias, eran bastante moderadas.


En la Europa del Este, la crisis de la Baja Edad Media produjo el afianzamiento del poder de la nobleza, que progresivamente fue aumentando su poder y dominios a expensas de los campesinos, en lo que se ha denominado segunda servidumbre, término con el cual se indica que en Europa se conocen dos oleadas de servidumbre:
- Una en la Europa occidental entre los siglos IX y XIV
- Otra en Europa oriental, más intensa porque los señores unían las tres posibles formas de dependencia del campesinado: agraria, personal y jurídica, convirtiéndose los señores en como dueños absolutos de sus vasallos. Además, lo que impulsaba a la nobleza oriental a ampliar su dominio no era principalmente la satisfacción de sus necesidades de consumo o la demanda del mercado local, sino la comercialización de sus excedentes agrarios hacia los países más avanzados de la Europa occidental, con el fin de adquirir los productos manufacturados que necesitaban para mantener su estatus social.

En contra de esta tesis del comercio internacional, algunos historiadores han argumentado que el sistema de servidumbre era anterior al comercio y por ello dan otras causas:
- Mayor poder social de la nobleza
- Mundo urbano menos desarrollado, que no podía frenar el poder de los nobles
- Comunidad campesina muy poco articulada



3. LA EXPANSIÓN AGRÍCOLA Y GANADERA




El crecimiento de la agricultura en el siglo XVI tuvo carácter extensivo y por eso hay historiadores que lo han considerado como una etapa de restauración o renacimiento agrario, donde se vuelve a los niveles anteriores y hay poca o ninguna innovación. La agricultura europea más innovadora era la practicada en los Países Bajos, donde se había eliminado el barbecho mediante la adopción de la rotación de cultivos. Se necesitaba además reemplazar sectores de la agricultura por la ganadería en una época en la que el precio de los cereales era bajo, aunque la solución supuso la ruptura de la tradicional oposición entre ganadería y agricultura, permitiendo su asociación y favoreciendo la mejora de la productividad de la tierra. El crecimiento del siglo XVI se orientó fundamentalmente a la ampliación de la superficie cultivada y hubo dos fases:
- La primera abarca la segunda mitad del siglo XV y supone la puesta en explotación de las tierras abandonadas durante la crisis de la Baja Edad Media.
- La segunda se produce a la largo de todo el siglo XVI, con la roturación de tierras más marginales, lo que da lugar al desencadenamiento de las tensiones maltusianas.

La consecuencia es que ya en el siglo XVI el crecimiento de la productividad se empieza a ralentizar y alcanza un ritmo menor que el crecimiento demográfico, con lo cual suben los precios, sobre todo de los cereales, mientras que los productos derivados de la ganadería se encarecen menos, al igual que las manufacturas. Esto es un estímulo para ampliar la superficie cultivable y en ciertas zonas de Alemania y los Países Bajos, por medio de polders, se gana terreno al mar y se drenan tierras pantanosas, aunque la principal medida es la roturación del monte y del prado.

A pesar del auge de los cereales, se tiende a la diversificación: en los Países Bajos se extiende el cultivo de plantas forrajeras, en Francia la vid, las moreras en Sicilia y Calabria... En España, se difunden la vid y el olivo por Andalucía y Castilla y las moreras en Granada. La tendencia se ve favorecida por la importación de cereales de Europa Oriental, aunque Braudel afirma que este tráfico representa una mínima parte del consumo. De cualquier forma, como ya hemos visto, esta demanda de cereales impulsa a los señores de la Europa oriental a intensificar el sometimiento del campesinado. Esto resulta evidente en Polonia, en donde la Dieta afirma el deber de los campesinos de dedicar al menos un día a la semana al trabajo servil de los señores, prestaciones personales que se incrementarían con el tiempo. Los señores feudales orientales empezaron a obtener la mayor parte de sus ingresos de la explotación de sus propios dominios, más que de las rentas de los campesinos. El interés por el comercio de los excedentes de cereales les impulsa a obtener la libertad de peaje a lo largo del Vístula para sus productos agrarios y forestales. Todo ello erosiona la economía urbana y, al sojuzgar a los campesinos, limita el comercio interno, con lo cual la economía polaca se ve cada vez más lejos de la occidental.

Por el contrario, en la Europa occidental los señores sacaban sus ingresos principalmente de las rentas y se estancaron a lo largo del siglo XVI, debido sobre todo al impacto de la inflación sobre unas rentas fijas, por lo cual intentaron la consolidación de su propiedad y recurrir a otras formas de explotación, entre las cuales estaba el arrendamiento de corta duración.





4. LAS MANUFACTURAS Y SU INCREMENTO




La continuidad de la manufactura respecto de la Edad Media queda demostrada en la tecnología y en el proceso productivo, que se desarrolla todavía en pequeñas unidades, casi siempre familiares. Tampoco hay una demanda innovadora, porque en líneas generales se sigue consumiendo lo mismo. Y como el factor técnico es escaso, tampoco es posible producir cosas muy distintas. Este círculo vicioso se romperá debido a unos cuantos factores:
- La manufactura es más elástica que la producción agraria.
- Se abren nuevos mercados ultramarinos que obligan al aumento de la producción.
- La producción también aumenta por el incremento demográfico, que conlleva el aumento de consumidores
- Aumenta el consumo de bienes de lujo

La guerra también resulta ser en cierta medida un estimulante al crecimiento porque hay muchos individuos que se enriquecen con el avituallamiento de los ejércitos y con el desarrollo de industrias específicas.

De todos modos, el consumo que se lleva la palma es el de lana y, aunque Castilla se aprovecha durante un tiempo, acaba perdiendo la primacía a favor de los flamencos, sobre todo por causa de los reyes, que en vez de apoyar las manufacturas nacionales se limitaron a gravarlas y perseguir a la burguesía urbana.

Hasta la Revolución Industrial, la producción y manufactura de lana será la pieza angular de muchas economías nacionales, al igual que su transporte.

Castilla e Inglaterra son los grandes productores de lana, mientras que también Inglaterra y los Países Bajos son los grandes manufactureros.

Hay una guerra industrial entre las viejas pañerías y las nuevas (old y new drapperies).




5. COMERCIO, MONEDA, CRÉDITO Y FINANZAS. ¿HUBO UNA
REVOLUCIÓN DE LOS PRECIOS?





Aunque el sector terciario fue el más dinámico en la Edad Moderna, hay que decir que muchas de las estructuras anteriores se mantuvieron intactas:
- Las redes viarias de comunicación terrestre.
- Los sistemas de convoyes para mantener abierto el comercio español con América.
- Las rutas marítimas.
- Los instrumentos de préstamo entre particulares.
- Los cambios de moneda internacionales y las letras de cambio.

Los cambios no tuvieron lugar al mismo ritmo ni con la misma intensidad en el ámbito urbano que en el rural. En este último, el campesino no está al tanto de las innovaciones en materia financiera o comercial y lo único que le importa es cómo le vaya el trabajo y las cosechas, aunque a menudo tenga que recurrir a préstamos para hacer frente a épocas de carestía.

A lo largo del siglo XVI, las reservas monetarias europeas se nutrían de metales procedentes del propio continente, pero sobre todo de América y África. En el siglo XVII el esquema se mantiene, aunque con ligeras variaciones:
- Cádiz va ganando puestos frente a Sevilla.
- El hallazgo de minas de oro en Brasil reactiva las importaciones de metales de América.
- Prolifera el dinero fiduciario, por lo que los metales preciosos van perdiendo importancia.

Sevilla era la gran plaza de desembarque y distribución de la plata americana y la piratería no frenó la circulación, como se ha hecho creer durante mucho tiempo, porque aunque hubo pérdidas, la primera flota completa no se perdió hasta 1628, a manos de los holandeses.

Las importaciones de plata empiezan a fallar a mediados del siglo XVII y la causa podría estar en la imposibilidad de reducir los costes de extracción y la incapacidad para satisfacer toda la demanda, además de la constitución de bolsas, bancos y compañías que no funcionaban con dinero líquido.

En la España del siglo XVIII, la Corona se vio forzada a estimular la circulación de dinero por medio de distintas medidas: fabricando más moneda, no de plata, sino con aleación de cobre, y alterando su valor nominal por medio de resellos. En 1680 se produjo una deflación de la moneda, aunque con resultados positivos. Hay que entender que la economía se rige por el valor intrínseco de las monedas: su valor viene dado por el del metal. Además, la fabricación con moneda fraccionaria como metales menores puede ser un estimulante para la economía.

El mal se da cuando la mala moneda prolifera por encima de la buena, ya que cuando aparecen monedas de mala aleación, los precios suben, porque no es lo mismo pagar en plata que en cobre, y también porque el ciudadano se guarda las buenas monedas (ley de Gresham). Para intentar que las monedas buenas afloren nuevamente se establecen premios a la plata, de tal manera que lo que se pague con este metal sea más barato que lo que se pague con cobre (vellón).

Todo esto tuvo una crucial importancia en Suecia, porque sus minas de cobre, estatales, abastecieron a las Casas de la Moneda de Castilla, con lo cual pudo intervenir en la guerra de los Treinta Años. Estas acuñaciones también se dieron en Alemania, Francia y Rusia.

En la banca se operan cambios trascendentales:
- Hay particulares que dan dinero al gobierno a cambio de ciertos privilegios y constituyen una sociedad.
- El crédito se concentra en unas pocas firmas y se multiplican los créditos multilaterales e internacionales.

Veamos el caso concreto de Inglaterra: el gobierno necesitaba dinero para
la guerra en Irlanda y lo pide a particulares que se reúnen en la Sociedad Gobernador y Compañía del Banco de Inglaterra, a cambio de ciertos privilegios en las aduanas o de la potestad de emitir billetes o negociar con oro. Esto conlleva el desplazamiento de los pequeños prestamistas y hace crecer la confianza psicológica de los inversores. Poco después, en España se constituye el Banco de San Carlos, porque se necesita dinero para la guerra contra Inglaterra, así que se emiten Vales Reales que circulan como papel moneda y por su adquisición se consigue el 4% anual.

También fueron importantes para el desarrollo de la economía europea los préstamos entre particulares (censos y obligaciones) y empiezan a participar también en el mundo rural. Para la Monarquía Hispánica fueron muy importantes los asientos u operaciones financieras a gran escala entre el rey y uno o más banqueros, que solían firmarse para socorrer en un breve plazo las necesidades económicas en algún lugar del Imperio. El respaldo de estos asientos se basaba en la palabra del rey, en sus minas de plata y en juros. Las letras de cambio eran fundamentales para cobrar las cantidades, y aunque se conocían desde la Edad Media, la Monarquía Hispánica agilizará su uso por toda Europa.

Para que este sistema funcionase, era imprescindible que se diera el respaldo de otro sistema: el internacional de ferias. Por toda Europa circulaban, perfectamente sincronizadas, letras para pagar intercambios, aunque el problema venía con las guerras o con el retraso en la convocatoria de una feria por falta de mercancías o de liquidez. Eso ocurrió frecuentemente en Castilla en el siglo XVI y por eso se fueron traspasando los cobros de las letras de Madrid o Sevilla.

Si hablamos del comercio, los intercambios por tierra eran muy dificultosos y las redes fluviales ganarán la partida a la red terrestre. Pero donde se realizan más cambios es en el comercio marítimo, que se organiza en forma de monopolio o libremente. El comercio monopolístico tiene su mejor ejemplo en la Carrera de Indias, centralizado primero en Sevilla y después en Cádiz. La fórmula mixta sería la empleada por algunas compañías con participación de capital privado, que debían de atenerse a unas estrictas normas, como es el caso de los Merchants Adventurers ingleses. También existían las sociedades por medio de acciones, en donde el capital era fijo, considerable y esencial y podían participar quienes quisieran. Serían los modelos de las grandes compañías de Indias de Inglaterra y Holanda.

En el siglo XVII, las políticas se encaminan al proteccionismo con las prácticas conocidas por MERCANTILISMO y habrá uno diferente por cada nación que lo practique. En cualquier caso, una de las normas generales es que uno de los pilares de estas prácticas era mantener la balanza de pagos favorable, cerrando las importaciones y aumentando las exportaciones.

El comercio mediterráneo declinó en el siglo XVII y el que sobrevivió quedó controlado por los holandeses. El del Báltico continuó siendo un comercio de subsistencia para el sur de Europa, con granos, maderas, metales y pertrechos navales. Pero la reina del comercio en la segunda mitad del siglo XVII es Holanda, y la ciudad más próspera es Ámsterdam, representando a la vez el almacén, centro de contratación de las flotas mercantes y lugar de la mayoría de las operaciones financieras. En la Bolsa de Ámsterdam se realizan operaciones bancarias y operan toda clase de comerciantes.

Pero Holanda es una república estratégicamente débil, por su poca
extensión y escasa población y desde las últimas décadas del siglo XVII y principios del XVIII los esfuerzos de Francia e Inglaterra se dirigen a debilitar a los holandeses. Esta política usa como instrumento las Actas de Navegación, mediante las cuales se buscaba asegurar el tráfico colonial a los buques ingleses, aparte de que Inglaterra estaba muy avanzada técnicamente. Francia en el siglo XVIII multiplica por veinte sus exportaciones, reexportando sobre todo productos coloniales, y tiene una política muy proteccionista, dotándose de medios parecidos a las Actas de Navegación inglesas: altas tarifas a las exportaciones holandesas, exclusividad de rutas e intercambios para algunas compañías francesas. De todos modos el éxito francés viene dado por el desarrollo de su industria, de corte privado, y por la buena calidad de sus puertos, aunque lo que falla son los sistemas de crédito y la marina mercante.

Además de Ámsterdam, tendremos que hablar del gran auge de la ciudad de Amberes, que se benefició de la decadencia de las ciudades italianas como intermediarias en el comercio asiático a causa del avance turco y por la competencia de los portugueses, si bien Portugal era una potencia demasiado débil para causar problemas.

Los genoveses también toman su parte del pastel, con asentamientos en la Península Ibérica y llegan a convertirse en los principales prestamistas de la Monarquía Hispánica. Sevilla desempeña una importante función centralizando el tráfico al continente americano.

Amberes tiene a su favor una elevada densidad demográfica y un intenso grado de urbanización, además de que atrae la comercialización de los paños ingleses, desplazados desde Brujas. Muchos comerciantes portugueses se establecen en Amberes para redistribuir los productos asiáticos y africanos, al igual que los italianos escogen también Amberes como centro financiero. Y por último, Amberes se ocupa del tráfico báltico, lo cual favorece el desarrollo de la flota comercial holandesa. Su decadencia se halla muy vinculada a las consecuencias de la revuelta en los Países Bajos contra la Monarquía Hispánica, aunque hay otros factores, como la competencia de Venecia y de los metales preciosos americanos.

La culminación de todas estas novedades sería la Revolución Industrial. Resumiendo, podríamos decir que el siglo XVI fue más dinámico que el XVII y que los descubrimientos trajeron a Europa cosas muy necesarias, pero en contrapartida nos encontramos ante una economía poco elástica y basta que cambie una de las variables para que se pare toda la maquinaria. Europa se ve sacudida a finales del siglo XVI por una devastadora peste, que iniciará una recesión, de la que unos saldrán beneficiados, como los holandeses, que se decantan por los cambios; y otros que se han anclado en la tradición, como los españoles, saldrán perjudicados. La diferencia entre zonas del norte de Europa y Castilla es que allí no solo había más alicientes para producir, sino que había más moneda y una red bancaria más madura. A lo largo del siglo XVI los precios subieron, sin duda alguna, en Europa. Pero esta inflación es la prueba evidente de una economía acelerada. En Castilla las mayores subidas tuvieron lugar a principios de siglo y se fueron estabilizando hacia el final. Pero el estancamiento de las zonas productoras desde tiempos de los Reyes Católicos, amén de la falta de alicientes para el desarrollo industrial y los inmensos gastos bélicos, dieron al traste con un gran Imperio.

Más adelante, los precios de los cereales tendieron al estancamiento o al descenso, lo cual también trae consecuencias negativas. A finales del siglo XVII y durante el XVIII se empieza a reactivar la economía y como muestra, sube la inflación. A lo largo del siglo XVI y del XVII la concentración industrial en el norte de Europa y las innovaciones agrarias ponen la base del futuro. Hay que aplicar dos medidas nuevas:
- Cambiar la estructura del consumo: es necesario producir más
de lo que se consume.
- Hay que cimentar la riqueza en lo que se produce, no en lo que
se trafica.

Para conseguir una demanda de productos tenemos en esta época varios factores a favor: las ciudades, el ejército, estados poderosos que consumían productos de lujo, la expansión ultramarina y la creciente ascensión del mundo rural al consumo. Otro factor a tener en cuenta es que ésta es la época en que se empieza a cambiar de la energía animada a la industrial.

El incremento de los precios en el siglo XVI fue tan general que al siglo se le ha conocido como la “era de la revolución de los precios”. Martín de Azpilicueta, en 1556, ya formuló una teoría que relacionaba el alza de los precios y la abundancia de metales preciosos derivada de las remesas americanas. Esta misma teoría, aunque modernizada, es aplicada por Hamilton a la economía española del siglo XVI, cuando estudia la evolución de los precios y su relación con el oro y plata americanos. Dice Hamilton que las ricas minas de América fueron la causa principal de la revolución de precios en España y más tarde extiende la conclusión a prácticamente toda Europa. Esta teoría ha sido bastante criticada, porque no tiene en cuenta la masa monetaria que previamente existía en Europa, ni el oro que llegaba de África o la producción de plata centroeuropea. Por otra parte, los datos que maneja pudieron haber estado sometidos a fraude debido al contrabando. Pero a pesar de todo no hay que obviar la influencia que estos metales americanos tuvieron en la economía europea. Si ya en España es complicado hablar de la relación entre el alza de los precios y los metales americanos, mucho más complicado resulta en Europa, donde hay que buscar además otros factores como los conflictos bélicos, las malas cosechas, las devaluaciones monetarias, la desatención a los cultivos por mejorar la ganadería...



6. FASES Y COYUNTURAS ECONÓMICAS





El desequilibrio entre una población en ascenso y unos recursos que cada vez aumentaban con mayor dificultad fue una de las principales causas del alza de precios y también del deterioro de la coyuntura económica. Sus efectos se vieron agudizados por la tendencia hacia la polarización social. La fragmentación de las explotaciones debida al incremento demográfico y las prácticas hereditarias se acentuó por la ofensiva de las clases no agrarias sobre la propiedad de la tierra. Existieron también circunstancias que agudizaron todo este proceso:
- Cambio climático europeo en lo que se ha llamado la pequeña edad glaciar, con inviernos largos y rigurosos y veranos muy lluviosos, que provocó la pérdida de muchas cosechas.
-
- Intensificación de los enfrentamientos bélicos en la segunda mitad del siglo XVI.

Los síntomas más prematuros de la crisis parecen producirse en Francia y ya arrancan de la década de 1560. Mientras que en países como Inglaterra y las Provincias Unidas es sólo una pausa en el crecimiento, en otros como los mediterráneos se trata del inicio de una aguda crisis que culminará en el siglo XVII.

Notas:
- Auge de las Monarquías frente a la Nobleza.
- Europa del Este: Segunda Servidumbre.
- Europa Occidental: Nobleza rentista.
- Población vs. Producción agraria ► Revolución de los precios.
- La prosperidad de muchas regiones se deberá al desarrollo de bienes deconsumo ► Lana ► Trabajo a domicilio (domestic system) ► Old & newdrapperies.
- Desplazamiento de los focos comerciales ► Carrera de Indias, Merchants Adventurers... ► Génova → Amberes → Ámsterdam. Avance del capitalismo ► Dinero fiduciario y banca ► Inversiones en agricultura, minería, metalurgia, industria textil ► Importantes avances técnicos.
- Relaciones de producción de tipo capitalista.
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