CAMPEONATO NACIONAL 2004 SEGUNDAS PARTES Dicen que las segundas partes nunca superan a las primeras, pero en realidad eso tiene mucho que ver con el cristal con el que se les mire. En el caso de saldar cuentas pendientes, nadie me puede negar que es sumamente placentero lograr un desquite. Es en estas ocasiones en las que es irrefutable que las segundas partes son mejores que las primeras, menos, claro está, para las víctimas del capítulo final. En el ajedrez, puede que tanto la primera parte como la segunda tengan un contenido sobre todo deportivo, pero también puede ser que tengan un contenido "científico". Cualquiera que sea el caso, siempre hay un trasfondo de rivalidad en el terreno de la creatividad que a veces los aficionados no observan con atención y no lo perciben. Queda en el fuero interno de los jugadores lo que sucede. A veces estas situaciones permanecen latentes durante varios años. Cuando un jugador pierde contra otro puede deberse a muchas razones diferentes, por lo cual un desquite no es automático con sólo lograr la victoria en la siguiente partida. Algo muy curioso me sucedió durante el Campeonato Nacional de Costa Rica del año 2004. Tuve éxito, sin proponérmelo de esta manera, de desquitarme de dos partidas que perdí en el Campeonato Nacional de Costa Rica del año 1996. Ocho años han transcurrido para tener mis dos segundas partes, mis venganzas por llamarlo de alguna manera. Mis coprotagonistas en estas dos historias fueron el Maestro Internacional Leonardo Valdés y el Maestro Fide Juan León Jiménez. Después de 1996, jugué varias partidas contra estos mismos adversarios, y obtuve diversos resultados incluyento alguna que otra victoria, pero nunca sentí que había logrado el desquite... hasta ahora. PRIMERA HISTORIA PRIMERA PARTE Contra Leonardo Valdés, la situación que se presentó en 1996 fue la siguiente: jugamos una partida en la que yo abrí el juego con el peón de rey, y me enfrenté contra su favorita defensa Pirc. Quizá no tenga mucha importancia teórica, pero se presentó una interesante lucha posicional en la que yo tomé ventaja. Esa pequeña ventaja la logré transformar, en un par de momentos distintos, en ventaja ganadora, pero siempre se mantuvo una lucha tensa y cuando yo debía realizar la secuencia ganadora exacta, lo que llamamos el remate, no la encontré. En la posición del diagrama, debí continuar con la jugada 28.Cc5-b3!, con lo cual mantenía mi gran ventaja de espacio y muy buenas perspectivas contra el flanco de rey, así como contra el débil punto c6. A pesar de esta inexactitud, pocas jugadas más tarde logré debilitar el flanco de rey de Valdés por medio de un sacrificio de calidad. Así, llegamos a la siguiente posición: Curiosamente, en esta posición solté a mi presa cuando ya podía infligirle el golpe de gracia por medio de 40.e5-e6!!, jugada que apenas terminó la partida me propuso el Maestro Internacional Bernal González. Un lector atento se dará cuenta que esta jugada en realidad no es difícil de detectar. El juego desembocó en un final terriblemente complicado, con peones pasados de ambos bandos y un cambio de torre por caballo. En el último momento crítico, cuando yo debía objetivamente contentarme con las tablas, cometí un error sumamente grave que me costó la partida. Cierto que no me quedaba mucho tiempo de reflexión disponible, pero yo sí había calculado correctamente la variante que debía jugar: 58.Rg5-f6! a lo cual las negras debían contestar con Ta8-a6 y las tablas eran forzadas porque ninguno podía renunciar a realizar la secuencia 59.Rf6-e5 Ta6-a8 60.Re5-f6 con repetición. Pero de pronto, en el calor momento, algo afectado por el agotamiento producido por la larga y tensa lucha, se me ocurrió que si me comía los peones de g6 y f5 quizá podía hasta ganar. Por eso jugué 58.Rg5-g6?? con lo cual ni siquiera saqué la mínima recompensa por mis esfuerzos. SEGUNDA PARTE En mi partida con Valdés en el 2004, sucedió un libreto muy parecido, pero al revés: fue Valdés quién fue tomando la ventaja posicional y fui yo quien se vio obligado a mantener la partida viva con una actitud combativa. Hubo momentos en los que Valdés logró obtener posibilidades de victoria pero no encontró las continuaciones exactas y finalmente, cuando tenía al alcance las tablas objetivamente, creyó que iba a ganar, pero un terrible error de su parte me facilitó obtener el punto entero. El error de mi adversario se produjo precisamente cuando él debía realizar una jugada obvia y sencilla, cuyo efecto, objetivamente, era la repartición de honores. La partida fue tensa desde el inicio, a pesar de que la variante de apertura que jugamos no auguraba tantas complicaciones. La crisis estalló en la siguiente posición: Debido a la amenaza de las negras de mover su peón desde e5 hasta e3, decidí detenerlo por medio del radical recurso de sacrificar la calidad con 32.Te1-e4!?, con lo que esperaba asegurarme oportunidades prácticas que me podía reportar el peón c, lo cual es de todos modos discutible. Aquí se le ofrece a Valdés la oportinidad de ganar la calidad inmediatamente, lo cual parece ser suficiente para obtener ventaja, a pesar del bloqueo en casillas blancas, porque la línea h está abierta en favor de las negras. En lugar de ello, jugó 33...Dg7-h7? con lo que se llegó a la siguiente posición: Aquí mi intención original era jugar la más conservadora y tal vez segura 34.f2-f3!? Ag6-e4 35.f3-e4! con lo cual las damas se conservan, se mantiene el bloqueo sobre casillas blancas y el avance del peón c se puede combinar con amenazas en el flanco de rey. Cierto que la posición resultante es complicada, y que existen peligros para las blancas en la columna h, pero considero que ofrece como mínimo la igualdad a las blancas, con muchas posibilidades reales de victoria. En lugar de ello, tomando en cuenta que tanto Valdés como yo estabamos algo cortos de tiempo, decidí conducir la partida a la crisis máxima por medio de la jugada 34.Td3-h3!, pensando que estaba tomando riesgos muy grandes pero que el avance del peón c debía rendir frutos, y en parte mi intuición no me falló. Digo en parte, porque mi intuición me decía que el avance del peón e era más peligroso de lo que realmente era: Aquí me decidí a "ganar un tiempo" con 36.Ch2-g4?, creyendo que alejaba al alfil un poco del sector de lucha y que el punto e3 se vería reforzado. En realidad, parece que el caballo queda mal ubicado (f1 podría ser su casilla ante los jaques en primera línea). Por ello, el avance del peón c4-c5 debía jugarse de inmediato, y quizá sea ganador para las blancas. Las siguientes jugadas fueron bastante lógicas pero con algunas inexactitudes y un tremendo error de mi parte, con lo cual se llegó a la siguiente posición crítica: Aquí cometí el tremendo error de colocar a mi rey en la casilla f1, con lo que las negras obtuvieron el tiempo necesario para doblar torres en la columna e. Esto condujo a la oportunidad de ganar de Valdés en la siguiente posición: ¡¡Juegan las negras y ganan!! Es un tanto difícil de ver la continuación más fuerte, que consiste en la retirada 41...Af5-h7!!, y las amenazas de avanzar a e3 o tomar en f3 son ambas muy desagradables. Esta jugada la sugirió el campeón nacional de Costa Rica del año 1983, Alexis Vargas, quien seguía con interés el curso de la partida. Pero en lugar de eso, Valdés realizó una jugada muy fuerte a primera vista, una jugada que parece ganar de inmediato. Yo, que psicológicamente me sentía en situación inferior desde hace varias jugadas, tenía fe en que Valdés realizara esta jugada, para mi alegría ¡la realizó! 41...e4-e3? Aquí, para sorpresa de Valdés, jugué 42.Cg4-h6!, y debo decir, yo sabía que ya no podía perder. En el fondo, también sabía que iba a ganar, no porque la posición sea ganadora, sino porque el curso de la partida ha estado fuera de control de mi adversario, a quien además, no le gusta que se presenten este tipo de complicaciones. Pero la pregunta obligada es ¿cómo es que van a ganar las blancas, si lo que ofrece la posición es apenas igualdad? La respuesta está en la siguiente posición, clave para considerar que esta partida es mi venganza de lo sucedido en 1996: Tanto Valdés como el público presente pensaron que con el avance del peón 43...e3-e2 44.Rf1-e1 y ahora 44...Ah6-g7, la amenaza del jaque en c3 sería mortal. En realidad la posición es de tablas, por 45.Df5-g6! Pero he aquí que Valdés pensó que ya el peón estaba en e2 y jugó primero 43...Ah6-g7??, lo cual me permitió jugar 44.Rf1-e2! Valdés me ofreció tablas, pero como la posición ya es de victoria muerta, definitivamente me vi obligado a rechazarlas. Al cabo de pocas jugadas me impuse. El maestro internacional Leonardo Valdés, quién había ganado el campeonato nacional los dos años anteriores, perdió los estribos y la compostura. A gritos me reclamó diciendo : "-¿Cómo me va usted a ganar de esa manera?" A lo cual yo contesté también perdiendo la compostura: "-Igual que usted en 1996. ¡Recuerde que en esta vida todo se paga! Cierto que con la emoción del momento yo tampoco me comporté de la mejor manera con Leonardo, a quien aprecio mucho, pero sin querer pronuncié la frase más célebre de todo el torneo, la cual empezaron todos los jugadores y los aficionados a repetir entre risas todos los días: ¡RECUERDE QUE EN ESTA VIDA TODO SE PAGA! SEGUNDA HISTORIA La historia con Juan León Jiménez fue distinta, porque su trasfondo es ante todo de una lucha en el terreno de la teoría de aperturas. No vamos a decir que somos conocidos expertos teóricos como Kaspárov y demás grandes maestros de la elite mundial. Pero todos los aficionados al ajedrez, de todos los niveles, saben lo que significa tener un rival en el terreno de aperturas. ¿Quién sabe más de una determinada variante? Por eso es que todos compramos compulsivamente los libros, los informadores, las revistas y llenamos nuestros ordenadores de bases de datos. No es un asunto de amor al conocimiento por el conocimiento mismo, sino que se trata de saber más que nuestro vecino. Vencer a alguien en un terreno en el que el que este se considera un experto, es siempre una experiencia que nos hace sentir como si fueramos los mejores del mundo. PRIMERA PARTE A veces hay algo más, como es el caso que nos ocupa. En la partida de 1996 yo, que algo estudio de aperturas pero que no es ese mi terreno (me desenvuelvo algo mejor en el medio juego y en el final), caí desastrosamente en una línea teórica que, lo admito con algo de vergüenza, debía conocer. Todo el mundo sabe que contra la Defensa Siciliana, Variante del Dragón Acelerado, se puede intentar la trasposición al Dragón normal con la salida del alfil por c4 y su repliegue a b3, con lo que se llega a la siguiente posición: Y si ahora las negras juegan 8...d7-d6 entonces 9.f2-f3 el Dragón Acelerado se transformaría en Dragón normal. Pero resultó que mi intento, en 1996, se estrelló contra la variante 8...a7-a5(?!) 9.f2-f3 d7-d5 ¡Yo no sabía que eso existía! Ya mi siguiente jugada, por obligación, la medité más de diez minutos y las siguientes doce jugadas me obligaron a consumir una hora y media. Me sentí completamente arrastrado por la fatalidad. Es horrible entrar en una línea de juego en la cual tu adversario simplemente repite el libro hasta la jugada veinticinco en pocos minutos y todo te conduce a una posición que vas a perder. Y esto luego se agrava con la ironía de que en realidad lograste jugar la variante teórica principal sin conocerla, pero de todos modos esa línea no da la igualdad prometida por las enciclopedias o las bases de datos. En efecto, todo se jugó como lo que se considera una línea principal de igualdad desde 1989, para llegar a la siguiente posición: Y la partida De Firmian - Pigusov, del torneo abierto de Grandes Maestros en Moscú 1989 termina con la jugada 25.Tf6-f2 1/2-1/2. Por eso, la Enciclopedia de Aperturas yugoslava la considera el modelo de la línea principal de la variante 10.Ab3xd5 y al ser de supuesta igualdad, recomienda como mejor 10.e4xd5. ¡Pamplinas! En la posición del diagrama anterior, las negras amenazan ganar un peón con la jugada 25...Td7-e7, por lo cual yo jugué 25.d5-d6 pero igualmente perdí el peón por la respuesta 25...Td7-d8! Eso fue exactamente lo que me pasó en 1996, y luego empecé a investigar con ahínco esa línea de juego, siempre con una sensación de que la variante no me ofrecería nada con piezas blancas, que era mi obligación cambiar de variante. SEGUNDA PARTE Ya casi me había olvidado del asunto, pero en 1999, cuando incluímos mi hermano Manuel y yo esta partida que perdí en nuestro libro "Antología del Ajedrez Costarricense", mi herida, que creía cicatrizada, se volvió a abrir. Yo debía comentar esa partida que perdí en el año 1996, a pesar de que como coautor del libro podía, simplemente, dejarla en el olvido y no incluirla. Pero la verdad es que fue una de las mejores desde el punto de vista teórico en ese año. Así las cosas, me vi obligado a investigar y proponer en alguna parte del desarrollo la mejor forma de jugar. Eso no significó que mis esfuerzos por mejorar la variante de las blancas prosperaran. De hecho, con poca fe, mi recomendación en el libro fue la siguiente: Consideraba yo que el jaque en e6 era el error más grave de la variante para las blancas, y que se podía jugar, siguiendo al gran maestro Hector, el máximo exponente de esta variante, con 20.De5-d4, pero la falta de convicción se nota por el comentario a esa jugada: "Es la única posibilidad decente de las blancas". El orgullo de ajedrecista no me dejaba abandonar esa variante. Algo tenía que encontrar. Y el tiempo pasó y pasó. No fue sino durante el año 2001 que se me ocurrió una idea que anoté con un análisis totalmente superficial, pero que terminaba con el texto "y si de verdad me puedo comer ese peón, entonces quedaré con dos peones por la calidad, por lo cual al menos me aseguro de que no puedo perder y tal vez si pueda ganar". En octubre del año 2002 me retiré del ajedrez, lo cual significa en realidad que me tomé unas "vacaciones" por un plazo indefinido de las competiciones. Guardé los libros y estuve a un tris de borrar mi base de datos del ordenador. Pero algo me detuvo: recordé que es imposible dejar de jugar ajedrez. Y mi famoso retiro duró realmente apenas un año. En octubre del 2003 participé en el Torneo Abierto Encuentro de Dos Mundos, uno de los dos torneos de su tipo más importantes de nuestro país. Y cuando supe que tenía que enfrentarme a Juan León Jiménez, un jugador muy sólido y difícil de batir, me propuse tomar al fin la delantera en el marcador personal que era hasta entonces +1 -1 =12. Decidí entonces que era hora de revisar seriamente la idea que tenía anotada desde el 2001. Repasé la teoría, volví a ver las partidas de las bases de datos para recordar situaciones típicas (debo darle gracias sobre todo al GM Hector), revisé mis notas viejas sobre la novedad que se me había ocurrido, hice mis correcciones y luego realicé el test obligado con el análisis del ordenador, el cual muy amablemente me dio la razón. Siempre trabajo de esta manera, porque como soy mayor de treinta años sigo teniéndole una gran desconfianza a los módulos de análisis, pero también estoy consciente de que son una herramienta muy útil. Feliz con mi trabajo de laboratorio, inicié con mi peón de rey, pero no me jugó siciliana, sino Caro Kann, por lo que esta partida, aunque la gané (con situaciones dramáticas que merecieron otro artículo del tipo patzer o blunder) no me dejaba satisfecho. Empecé a dudar de poder algún día utilizar "mi novedad", con la que tengo esperanza de contribuir en alguna medida con la teoría de aperturas. Tengo algunas novedades preparadas desde hace unos quince años, unas veinte novedades quizás, pero sólo había podido utilizar unas poquitas en partidas de torneo. Me entristecí tanto que hasta se me volvió a olvidar el asunto de esta novedad. Cuando me tocó jugar contra Juan León Jiménez en el campeonato del 2004, pensé que me volvería a jugar Caro Kann y una hora antes de empezar la partida, mientras viajaba en dirección a la sala de juego en la Casa España, me brincó el corazón cuando caí en la cuenta de que no había preparado nada contra la siciliana. Me tranquilicé pensando que la Caro Kann aparecería con seguridad y que si aparecía la siciliana ya se me ocurriría algo. En la tercera jugada, casi me decidí por una variante de esas poco ambiciosas, como mover el peón c2-c3 o algo así, pero como un rayo me vino a la mente que era la oportunidad de jugar la novedad y me emocioné. Como la novedad era para la jugada veinte, yo sabía que mi adversario podía salirse del camino de muchas maneras. Cometió el error de mantener la fe en la variante teórica que ya habíamos jugado antes. Y me brindó el placer de vencerlo en una de las variantes de apertura que él mejor conoce, tomando así yo mi dulce venganza. Veamos de nuevo el diagrama: La novedad que logré introducir en la práctica es 20.De5-e2!. Aunque no se ve muy atractiva a simple vista, tiene gran veneno. Las blancas logran ganar el segundo peón por la calidad y sacan el alfil de h6 para colocarlo en d4, desde donde dominará todo el tablero, limitando así las posibilidades de contrajuego de las negras. Considero que esto hace que nos podamos olvidar de la incorrecta partida de los grandes maestros de 1989 y las blancas vuelvan a tener interés en la variante de tomar con el alfil el peón en d5: 10.Ab3-d5! El final de la segunda historia debe ser con el siguiente diagrama: Los cuentos de hadas tienen finales como "vivieron felices para siempre". En ajedrez, los desenlaces felices son como lo que pueden ver mis pacientes lectores en el diagrama: luego de la siguiente jugada de las negras 30...Db4-b5, gana 31.Ce4-d6 con ataque "a toda la familia" como escribió alguna vez Ludek Pachman, pero mucho más confortablemente con 31.De3-h6! En la partida comentada, podrán encontrar los lectores la forma en que los antecedentes se conjugaron para conducir el razonamiento que me permitió descubrir "mi novedad". Todos están invitados a unirse a la comunidad: Ajedrez Apasionado. LINK: http://www.taringa.net/comunidades/ajedrezapasionado/ Favor hagan sus comentarios, espero que este Post sea del agrado de todos y ayuden al amigo de todos. Fuente: Por Alexis Murillo Tsijli Maestro Internacional
Ajedrez: Primeras y Segundas Partes
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