Hola amigos acá les dejo la parte 2 que me faltaba, espero que les guste. Del comunismo primitivo a nuestra época La época del imperialismo y las revoluciones proletarias La fase imperialista del Capitalismo A través de los auges económicos y las crisis, la libre competencia llevó a la concentración de capitales ya que, como suele decirse, “el pez grande se come al chico”. En las últimas décadas del siglo XIX, en los principales países capitalistas, surgieron los monopolios en la industria y en los bancos, y la fusión de ambos en el capital financiero. En los albores del siglo XX el capitalismo entró en su fase imperialista, parasitaria. Lenin estudió sus características y destacó, desde el punto de vista económico, cinco rasgos esenciales: • Los monopolios dominan la vida económica y social. • Se constituye una oligarquía financiera en los principales países capitalistas. • Predomina la exportación de capitales en busca de materias primas, mano de obra barata y mercados en todo el mundo. • Se forman asociaciones y acuerdos internacionales de monopolistas que se reparten zonas de influencia en todo el mundo. • Se completa el reparto del mundo entre las grandes potencias (bajo la forma de colonias, semicolonias y países dependientes). Los estados imperialistas recurren a las guerras para forzar nuevos repartos entre ellos, empujadas por la competencia monopolista y la rivalidad y disputa interimperialista. El imperialismo ha dividido el mundo en dos polos: un puñado de naciones opresoras y la inmensa mayoría de naciones y pueblos oprimidos, a los que dominan económica, política, militar y culturalmente. Las burguesías imperialistas no sólo explotan a la clase obrera y oprimen a los pueblos de sus países, sino que explotan a los obreros y saquean las riquezas de las colonias y países dependientes. En la fase imperialista, los monopolios y la oligarquía financiera van dominando todas las instituciones económicas y políticas de la sociedad burguesa, haciéndola cada vez más opresiva. El capitalismo crece a una velocidad nunca vista antes, pero el desarrollo de los distintos países es cada vez más desigual, signado por la competencia monopolista y la búsqueda de superganancias. El desarrollo desigual y a saltos; el crecimiento extraordinario de la exportación de capitales y del rasgo especulativo del capital financiero; el parasitismo inherente al capital monopolista; la opulencia de un reducido grupo de países imperialistas que vive de la explotación de las colonias y países dependientes, condenando a la miseria a la mayor parte de la humanidad; y la lucha entre las potencias imperialistas por nuevos repartos del mundo; el militarismo y la guerra. Son todos rasgos que han signado la historia a partir del siglo XX. Desde entonces, se han sucedido crisis económicas profundas y generalizadas, múltiples agresiones a los países oprimidos, dos guerras mundiales y, como respuesta, grandes revoluciones proletarias y de liberación nacional. El imperialismo ha llevado las contradicciones del capitalismo a límites extremos, más allá de los cuales comienza la revolución. Esta es la época del imperialismo y la revolución proletaria . Argentina, un país dependiente A principios del siglo XX, la Argentina se convirtió en un país dependiente, oprimido por el imperialismo, parte del conjunto de países coloniales, semicoloniales y dependientes. Se conformó la estructura económica y social moderna de nuestro país y la contradicción social fundamental entre: - Clases dominantes - El imperialismo, los terratenientes, la burguesía intermediaria y todos los reaccionarios. - Pueblo - La clase obrera, los asalariados y semiproletarios, los pueblos indígenas, los campesinos pobres y medios, la pequeñaburguesía urbana, la mayoría de los estudiantes e intelectuales, los sectores patrióticos y democráticos de la burguesía urbana y rural, los soldados y la suboficialidad y oficialidad patriótica y democrática. Las revoluciones proletarias En esta fase imperialista del capitalismo, es ya evidente que las relaciones burguesas de producción se han convertido en una traba para el desarrollo de las fuerzas productivas y el progreso de la sociedad. Ahora, a diferencia de las revoluciones sociales anteriores, la clase capaz de establecer un sistema superior, un nuevo modo de producción, es la clase explotada, la clase obrera, no una nueva clase explotadora. Por primera vez en la historia, la propiedad privada y la división de la sociedad en clases ya no resultan necesarias e inevitables, es más, ahora son un obstáculo para el progreso social. Por eso, están destinadas históricamente a desaparecer y, con ellas, también desaparecerá el Estado. La inmensa capacidad productiva alcanzada a nivel mundial, permitiría ahora resolver los problemas de hambre, salud, vivienda y educación de toda la humanidad pero, para ello, debe eliminarse el sistema por el cual lo fundamental de la producción social se lo apropia una minoría explotadora. Se ha abierto una época revolucionaria de transición del capitalismo a una estructura económica y social superior: la sociedad comunista, una sociedad sin clases, sin privilegios, ni opresión, que hará realidad el lema “de cada cual según su capacidad, a cada uno según sus necesidades”. Marx descubrió que entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista existe un período de transformación revolucionaria cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura del proletariado (democrático para los obreros y desposeídos, dictatorial contra los explotadores). Lenin llamó a este período socialismo o primera etapa del comunismo, un período de lucha “entre el Capitalismo derrotado, pero no aniquilado, y el comunismo ya nacido, pero todavía débil”. La Revolución Rusa En octubre de 1917, con la dirección de Lenin y el Partido Comunista (bolchevique) el proletariado tomó el poder en Rusia. Se desarrollaba la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Las principales potencias imperialistas europeas se enfrentaban por un nuevo reparto del mundo: Inglaterra, Francia, y Rusia contra Alemania y el imperio de Austria- Hungría. El 25 de Octubre de 1917 -7 de noviembre del nuevo calendario- el Partido Comunista, bajo la dirección de Lenin, dirigió la insurrección que derrocó al gobierno burgués de Kerenski. Sobre la base de la alianza obrero-campesina, todo el poder quedó en manos de los soviets (consejos de delegados obreros, campesinos y soldados). Se aprobaron los decretos sobre la paz y sobre la tierra. Se nacionalizó el comercio exterior, se expropió a los terratenientes, se confiscaron los bancos y más tarde las fábricas y las empresas. Hubo control obrero de la producción y tierra para los campesinos. Se estableció el principio “el que no trabaja, no come”. Las masas trabajadoras a través de los soviets y con la dirección del Partido, decidían qué y cómo producir, y cómo distribuir lo producido. La dictadura del proletariado (sobre los reaccionarios) fue la mayor democracia conocida por los obreros y las amplias masas. El pueblo en armas podía, por primera vez, decidir sobre su destino. Se inició una nueva etapa en el desarrollo del movimiento revolucionario de la clase obrera mundial. Comenzaba a realizarse el lema de la revolución socialista: “de cada uno según su capacidad, a cada uno según su trabajo”. En esta primera etapa las remuneraciones serían de acuerdo al trabajo de cada uno: no podían ser, todavía, de acuerdo a las necesidades. A diferencia de los países capitalistas, que desarrollaron la industria sobre la base de la explotación de su clase obrera y el saqueo de las colonias, la industrialización socialista, y el gran avance de la sociedad soviética, se realizó al mismo tiempo que se elevaba el nivel de vida del pueblo trabajador y apoyando la lucha revolucionaria de los pueblos oprimidos. Esto fue posible porque la clase obrera pudo disponer de la enorme riqueza generada por su trabajo, riqueza que antes de la revolución llenaba los bolsillos de terratenientes y capitalistas. De Febrero a Octubre La Revolución de febrero de 1917, fruto del levantamiento obrero y popular había volteado al odiado y despótico régimen de los zares, una monarquía que representaba a los terratenientes y la nobleza. Pero el Gobierno Provisional que accedió al poder, representante de la burguesía imperialista rusa, no concedió las reivindicaciones de paz, pan y tierra: no retiró al país de la guerra mundial, no terminó con el hambre en las ciudades; no implantó la jornada de 8 horas y no repartió la tierra a los campesinos. Existía un “doble poder” porque junto al Gobierno Provisional, burgués, estaban los soviets, (consejos de obreros y soldados) integrado con delegados de las fábricas y del frente de guerra. Los soviets habían disuelto la vieja policía y formado milicias obreras en las principales ciudades. Tomaban en sus manos todos los temas de la revolución, aún cuando tenían una dirección reformista burguesa que se subordinaba al gobierno provisional. La efervescencia revolucionaria creció en toda Rusia. Se extendió el movimiento de tomas de fábrica con control obrero en las grandes ciudades, las ocupaciones de tierras de los terratenientes y la deserción de los soldados y destacamentos militares del frente de guerra. Pero, cuando en Julio el Gobierno desató una brutal ola represiva contra los obreros y los militantes bolcheviques, el “doble poder” prácticamente se convirtió en una dictadura de la burguesía. Lenin analizó que había culminado la primera etapa de la revolución -la revolución democrática contra el zar- y debían pasar a la segunda etapa -la revolución socialista contra la burguesía- para que todo el poder pasara a manos del proletariado y de los campesinos pobres. En pocos meses los bolcheviques lograron la dirección en los comités de fábrica, en los soviets de soldados y en los soviets locales, buscaron la unidad con la intelectualidad y con los movimientos nacionales de las naciones oprimidas por el imperio ruso y el movimiento se expandió. El socialismo demostró su superioridad Cuando estalló la gran crisis de la economía capitalista, desde 1929 a 1933, el hambre y la desocupación azotaba a Estados Unidos y a los principales países capitalistas. En cambio, en la Unión Soviética – que había tenido que afrontar cuatro años de bloqueo imperialista y de guerra civil para aplastar la contrarrevolución- se electrificó el país; se creó una potente industria moderna y, con la colectivización del campo, se pasó de la pequeña y pobre producción agrícola individual (con arados de madera) a las cooperativas (koljoses) y a las haciendas estatales (sovjoses) con maquinaria y tecnología moderna. Así se pudo garantizar pleno empleo, vivienda y salud al pueblo. Se estableció la igualdad jurídica de la mujer y el hombre, igual salario por igual trabajo, igualdad de acceso a los puestos de dirección y a la educación. Se legisló el divorcio, y el derecho al aborto, se combatió la prostitución y se protegió la maternidad. Se crearon comedores, lavaderos y guarderías públicas, iniciando la lucha por transferir a la sociedad las funciones económicas y educativas de la vida doméstica individual. Se terminó con el analfabetismo (que antes era del 75%, en su mayoría mujeres) y miles de hijos e hijas de obreros y campesinos pudieron acceder a la escuela media y a la universidad. “De todos los instrumentos de producción, la fuerza productiva más grande es la propia clase revolucionaria”. Carlos Marx, Miseria de la Filosofía. La Segunda Guerra Mundial A lo largo del siglo XX, el imperialismo profundizó su política de saqueo y opresión nacional, crisis, desocupación y guerras. Desató la Segunda Guerra Mundial (1939 a 1945) que enfrentó inicialmente a Alemania, Italia y Japón (el eje nazi-fascista) por un lado, contra Inglaterra y Francia, con apoyo de EEUU. Después de la agresión de Alemania a la URSS, en 1941, la guerra se transformó en una guerra mundial antifascista. Con el heroísmo de sus soldados, con la juventud comunista en primera fila y la movilización de todo el pueblo, la Unión Soviética –con la dirección de Stalin-derrotó al ejército de Hitler en 1945. Se estableció un sistema universal de atención médica gratuita (cosa que ninguna potencia capitalista hizo nunca). La China maoísta combinó la medicina tradicional con la occidental y formó a más de un millón de campesinos como “médicos descalzos” para satisfacer las necesidades básicas de salud en el campo. En muy corto tiempo se terminó con el flagelo de la drogadicción que azotaba a millones de chinos. Se extirpó el tráfico de opio que habían introducido los colonialistas europeos desde el siglo XIX. Con medidas sanitarias masivas y la transformación de las condiciones sociales, se avanzó en la recuperación de los adictos. Millones de jóvenes accedieron a la educación. Luego de la Segunda Guerra Mundial, con la derrota del imperialismo nazifascista, los pueblos de Asia, África y América Latina se colocaron en la primera fila de la lucha antiimperialista y anticolonialista. Triunfaron varias revoluciones de nueva democracia y socialistas. La gran mayoría de las colonias conquistaron su independencia. El movimiento obrero en los países capitalistas impuso grandes conquistas. En América Latina se desarrollaron movimientos antiimperialistas con direcciones nacionalistas burguesas (como el peronismo) y la clase obrera avanzó en sus reivindicaciones. La Revolución en China China era un país semicolonial y semifeudal, dominado por varias potencias imperialistas -con enclaves ocupados por ellas-, donde había señores de la guerra, caudillos militares y terratenientes feudales que eran dueños de provincias enteras. El Partido Comunista de China, encabezado por Mao Tse-tung, dirigió la primera revolución socialista en un país oprimido por el imperialismo. Condujo al pueblo chino en una guerra popular de liberación que se prolongó por más de 20 años, primero para expulsar al imperialismo japonés y, luego, para derrotar al gobierno reaccionario de Chiang Kaishek, apoyado por los Estados Unidos. La lucha revolucionaria en China fue armada desde su inicio, con bases revolucionarias en el campo y con el campo rodeando a las ciudades. El 1° de octubre de 1949, con el triunfo de la revolución de Nueva Democracia contra el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático, se creó la República Popular China. Con el nuevo poder popular, 500 millones de campesinos accedieron a la propiedad de la tierra, se desterraron el hambre y las pestes y se realizó una verdadera revolución industrial. Construyeron una nueva sociedad. La revolución y las mujeres Las mujeres se liberaron de las prácticas feudales, los matrimonios forzados, la compraventa de las novias niñas y las concubinas y del vendaje de los pies. En 1950 se estableció por ley el matrimonio por consentimiento mutuo y el derecho de divorcio. Se prohibió la compra-venta de niños y el infanticidio. Un nuevo movimiento de mujeres, con una visión más amplia que nunca, se propuso incorporar masivamente a las mujeres a la producción social con el espíritu de servir al pueblo y no sólo a la familia individual; eliminar la división del trabajo que subordina a las mujeres y combatir las ideas y prejuicios sobre la inferioridad de la mujer propios de la vieja sociedad. De la Reforma Agraria a la Comuna Popular A partir de 1951, se formaron gradualmente, en las zonas rurales de todo el país, las cooperativas de tipo primario, semi-socialista. Los campesinos aportaban sus tierras y otros medios de producción y recibían, además de una remuneración por el trabajo realizado, una cierta retribución en proporción a los medios aportados. En 1956, se completa la transformación socialista de la propiedad en la industria y en el campo. Se formaron las cooperativas de tipo superior, socialista, con propiedad colectiva sobre las tierras y otros medios de producción. Todos los miembros trabajaban en la cooperativa y sus ingresos se basaban en el principio “de cada uno según su capacidad, a cada uno según su trabajo”. Mediante la ayuda recíproca, se crearon cooperativas grandes por fusión de varias pequeñas, lo que permitió resolver grandes obras hidráulicas, y otros problemas. En 1958, comenzaron las primeras experiencias de formación de Comunas Populares en el campo, de gran magnitud y carácter múltiple. A través de la Asamblea Popular de la comarca, las masas ejercían el poder en todos los órdenes. La Comuna popular no sólo atendía la agricultura, sino también la industria y el comercio, y dirigía las tareas de educación, la salud pública y las milicias y significó un gran salto en las condiciones de vida de los comuneros. Era una organización completamente nueva que unificaba la dirección política, económica, militar y cultural. Las organizaciones del Partido Comunista orientaban y organizaban el trabajo político e ideológico y la producción. Bajo el lema “cultivar para la revolución” se impulsaba la lucha por ir desprendiéndose de las ideas de propiedad privada enquistadas durante milenios. El derrocamiento de la dictadura de Batista Durante 1957 y 1958 se sucedían las luchas de masas contra la dictadura proyanqui de Batista, duramente reprimidas. Huelgas generales en La Habana y otras ciudades; manifestaciones estudiantiles y de las juventudes políticas; y el foco guerrillero en la Sierra, que fue el detonante para una lucha armada de las masas campesinas. El Che explicó cómo los sobrevivientes del grupo de revolucionarios que desembarcaron en la isla para combatir contra el dictador, y tuvieron que refugiarse en la Sierra Maestra, pudieron confluir con los campesinos alzados dirigidos por Crescencio Perez (comunista) para iniciar una prolongada lucha armada. La masa de campesinos pobres constituyó el contingente principal de las columnas del Che Guevara y de Fidel Castro en Oriente y en Las Villas. Un amplio frente político antidictatorial hizo posible la insurrección en La Habana. El pueblo tomó todos los cuarteles y las comisarías: el Ejército cubano y la policía desaparecieron. El Ejército Rebelde se transformó en el único poder armado. Los Comités de Defensa de la Revolución fueron los órganos del nuevo poder. La Revolución Cubana La primera revolución socialista en América Latina se realizó en Cuba. El 1° de enero de 1959 el Ejército Rebelde dirigido por Fidel Castro derrocó a la dictadura de Batista. La Revolución cubana se inició en el campo con la guerrilla de Sierra Maestra, surgida a partir del desembarco de un grupo de combatientes organizados por el Movimiento Revolucionario 26 de Julio dirigido por Fidel Castro. A ellos se sumaron los campesinos pobres y obreros rurales que fueron la base principal del Ejército Rebelde. La revolución fue del campo a la ciudad y combinó tres factores para el triunfo: • La guerra campesina con el Ejército Rebelde que bajó de la Sierra, liderado por Fidel Castro, el Che Guevara, Camilo Cienfuegos y Raúl Castro. • La huelga general, que duró cinco días en toda Cuba. • El establecimiento de un Gobierno Provisional Revolucionario de frente único. Cuando los campesinos comenzaron a ocupar las tierras y quedó claro que no se trataba de una revuelta que los yanquis pudieran encausar, los Estados Unidos organizaron una invasión para aplastar la revolución. Fueron derrotados por el pueblo en armas. Esta revolución, triunfante en las puertas mismas del imperialismo yanqui, resolvió las tareas inconclusas de la gesta emancipadora por la independencia del dominio colonial con la Reforma Agraria y la expropiación de los monopolios imperialistas y proclamó luego su carácter socialista. Se demostró que en la época del imperialismo y las revoluciones proletarias, las luchas de liberación nacional de los pueblos y naciones oprimidos por el imperialismo confluyen con la revolución proletaria mundial. La Revolución rusa, la china, la cubana y demás revoluciones triunfantes significaron un salto gigantesco en la historia de la humanidad y se convirtieron en una poderosa fuerza que llegó a abarcar a un tercio de la población mundial. La lucha de clases en el socialismo y la restauración capitalista en la URSS Las experiencias de dictadura del proletariado en la Unión Soviética y en China, durante varias décadas, mostraron que una despiadada lucha de clases se libra dentro de la sociedad socialista y que el paso del capitalismo a una sociedad comunista abarcará toda una época histórica, con revoluciones y contrarrevoluciones. En la Unión Soviética, tras la muerte de Lenin en 1924, Stalin defendió la revolución y la construcción de una economía socialista. Y años más tarde, cuando la Unión Soviética fue agredida por la Alemania nazi, ejerció la conducción político-militar del heroico pueblo soviético en la guerra antifascista, hasta derrotar a Hitler en 1945. Dirigió luego la gigantesca movilización de las masas obreras y campesinas que posibilitó el “milagro” de la reconstrucción soviética de posguerra, que en tres años recuperó el nivel industrial de la preguerra. Pero Stalin cometió errores que impidieron resolver los nuevos problemas teóricos y políticos surgidos en esta primera experiencia, inédita, de construcción del socialismo. Afirmó que la lucha de clases ya no existía en la Unión Soviética; que el Estado bajo su conducción era estable y sólido; que la revolución proletaria era irreversible y que el Partido era monolítico. Al negar la existencia de la lucha de clases en la sociedad soviética, se ubicó que el peligro de restauración sólo podía venir de la intervención externa imperialista, y no se diferenciaron las contradicciones en el seno del pueblo de las contradicciones con el enemigo, lo que llevó a utilizar la represión incluso para dirimir conflictos en el seno del propio partido. Estos errores cometidos por el PCUS, bajo la dirección de Stalin, en un proceso, fueron debilitando la dictadura del proletariado. Se pusieron de manifiesto rasgos de nacionalismo ‘gran ruso’ con relación a las naciones no rusas de la URSS y se fue negando tanto la democracia grande de las masas como el centralismo democrático dentro del partido. Por otra parte, aunque existía un régimen de propiedad estatal de los medios de producción, los obreros industriales fueron perdiendo el dominio real sobre éstos y sobre el producto del trabajo. Simplemente cobraban su salario, a la vez que un puñado de burócratas, con privilegios políticos, iba decidiendo sobre el destino del plustrabajo. Así, en el marco de relaciones de producción que no fueron totalmente revolucionarizadas, se fue incubando una nueva burguesía. Los remanentes de las clases explotadoras se fueron entrelazando con estos nuevos elementos burgueses, que ocupaban posiciones dirigentes en el Partido y en el Estado. Mientras lo fundamental de la dirección del Partido y el poder se mantuvo en manos de los marxistas-leninistas, se defendió el socialismo. El ascenso de la burguesía al poder Luego de la muerte de Stalin, en el XX Congreso del PCUS en 1956, triunfó el revisionismo, expresión política e ideológica de la nueva burguesía. Se tergiversaron las principales tesis del marxismo-leninismo (en primer lugar, sobre la necesidad de la dictadura del proletariado) y en 1957, con un golpe de estado, los revisionistas se adueñaron de todo el poder y se convirtieron en clase dominante explotadora, burguesía de nuevo tipo y, luego, socialimperialista: socialista de palabra, imperialista en los hechos. Problemas del socialismo en la URSS En la URSS, aunque se había pasado de la revolución democrática, ininterrumpidamente, a la revolución socialista, durante muchos años continuaron realizándose tareas democráticas. Durante 10 años, con el desarrollo de un mercado libre campesino, se había fortalecido un sector de burguesía agraria (los kulaks) . Recién en 1929 se inició el proceso de colectivización. Y esta etapa cooperativa (de los koljoses) que debió ser una etapa transitoria, para generalizar luego la economía estatal de los sovjoses, con propiedad de todo el pueblo y gran desarrollo tecnológico, también se prolongó por mucho tiempo, principalmente a causa de la Segunda Guerra Mundial, por la destrucción impresionante que significó para la URSS la invasión nazi y la dura lucha por la reconstrucción de la economía en la posguerra. Aquellas relaciones de producción que debieron ser transitorias, pero que no avanzaron hacia la socialización completa, fueron consolidando diferencias de clase y agudizando la lucha de clases. Y esa consolidación tuvo implicancias en la conciencia de las grandes masas y en la superestructura política e ideológica. La restauración del capitalismo en la URSS, (un capitalismo burocrático monopolista de Estado con solo una ‘máscara’ de socialismo), y su conversión en una superpotencia imperialista, fue una tremenda derrota para el proletariado y los pueblos oprimidos. El capitalismo también se restauró en los países socialistas del este europeo. En 1968, el apoyo del PC cubano a la invasión rusa a Checoslovaquia puso de manifiesto su subordinación a la URSS socialimperialista. Esto, su elevado grado de dependencia económica respecto de aquella potencia y el uso de sus fuerzas armadas al servicio del expansionismo de la misma en varios países del Tercer Mundo, revelaron que también en Cuba había sido derrotada la dictadura del proletariado. La lucha del Che Guevara contra el revisionismo Ernesto “Che” Guevara, desde posiciones marxistas encabezó dentro de Cuba la lucha contra las tesis revisionistas del XX Congreso del PCUS, defendiendo el camino revolucionario de la lucha armada para la toma del poder y para el triunfo de los pueblos contra el imperialismo. A la vez, enfrentó las posiciones –que finalmente se impusieron en Cuba- que planteaban la inevitabilidad de la dependencia económica de Cuba a la URSS. Impulsó la industrialización y la diversificación de la producción agrícola. Defendió la necesidad de la lucha política e ideológica de las masas en la construcción del socialismo. Aunque no definió a la URSS como socialimperialista, la denunció como cómplice de la opresión imperialista a los países del Tercer Mundo en la Conferencia de Argel de 1965. La lucha por el socialismo en China Aprendiendo de la experiencia soviética, Mao sostuvo que el paso ininterrumpido de la revolución democrática, triunfante en 1949, a la revolución socialista era una condición necesaria para el triunfo de la revolución. Los campesinos fueron pasando, gradualmente, a partir de la propia experiencia, de la parcela individual que habían obtenido con la Reforma Agraria, a la cooperativa de tipo inferior, primero y a la de tipo superior después. Sobre la base la línea de masas, Mao empujó la política del tránsito a la comuna popular (aún cuando todavía la propiedad sobre la tierra y los instrumentos de labranza era propiedad colectiva de los comuneros y no estatal, de todo el pueblo). Esta política desató una lucha de líneas muy aguda en el seno del PCCh. Los dirigentes Liu Shaochi y Deng Xiaoping eran partidarios de la política burguesa del “desarrollo de las fuerzas productivas”. Para ellos sólo importaba el desarrollo de la producción, independientemente de la transformación socialista de las relaciones sociales y de quién decide cómo se produce y cómo se distribuye lo que se produce. Así justificaban la adopción de métodos capitalistas. Despreciaban y se oponían a la lucha política e ideológica activa, indispensable para avanzar en el tránsito al comunismo y sin la cual, como lo demostraba el caso soviético, se podía pavimentar el camino de la restauración capitalista. Por el contrario, aprendiendo de la comuna de Tachai, centenares de millones de campesinos chinos se convirtieron en una fuerza viva para el reordenamiento de ríos y montañas, obteniendo de suelos de bajo rendimiento, ricas cosechas. Así erradicaron las inundaciones y con el cultivo científico, abonos orgánicos, selección de semillas mejoradas, rotación de cultivos, etc. se aumentó el rendimiento de granos. En 1960, en medio de grandes catástrofes naturales en China, los revisionistas soviéticos rescindieron los convenios de cooperación y retiraron todos sus técnicos. A pesar de esto y del cerco impuesto por el imperialismo yanqui, el pueblo chino logró resolver, con sus propias fuerzas, tomando a la agricultura como base y a la industria como factor dirigente, el abastecimiento de cereales para el consumo de su creciente población y el desarrollo de la industria pesada y nuclear. Se hicieron públicas las diferencias con la camarilla revisionista de la URSS y en 1964 Mao caracterizó a la URSS como socialimperialista. Como lo que había pasado en la URSS ya estaba pasando, para entonces, en China, Mao dirigió –en 1964- un movimiento de educación socialista contra los seguidores del camino capitalista en el seno del partido, por la educación revolucionaria y contra la restauración burguesa. Impulsó la participación de los dirigentes en el trabajo colectivo de producción, buscando que la vinculación estrecha con los trabajadores ayudara a superar el burocratismo y prevenir el revisionismo. La lucha entre las dos líneas recrudeció, abarcando todos los terrenos, la producción, las relaciones sociales, la cultura y la ciencia, la política y la esfera teórica. Mao llegó a estar en minoría en la dirección del PCCh. El maoísmo: la continuación de la revolución en el socialismo Sacando enseñanzas de la restauración capitalista en la URSS, y en lucha contra el revisionismo antimarxista, Mao Tsetung demostró que en todo el período socialista siguen siendo válidas las leyes del desarrollo social: la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción y entre la base económica y la superestructura. En el socialismo, hay consonancia y contradicción simultáneas en estas relaciones. Ya no se trata del antagonismo irreconciliable, que existe en el capitalismo, entre el carácter social de las fuerzas productivas y la apropiación privada capitalista. Por eso Mao planteó que en el socialismo es necesario seguir adelante con la revolución en la superestructura para fortalecer la ideología proletaria y la dictadura del proletariado, para hacerlas concordar con la base económica; hay que llevar adelante la revolución en el terreno de las relaciones de producción, a fin de profundizar la propiedad socialista de los medios de producción y, así, facilitar el desarrollo de las fuerzas productivas. Cuando predomina el aspecto de la no consonancia entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, y entre la base y la superestructura, se tornan necesarias las revoluciones dentro del socialismo. “La sociedad socialista cubre una etapa histórica bastante larga; durante toda esta etapa histórica, aún después de cumplida en los fundamental la transformación socialista del sistema de propiedad de los medios de producción, siguen existiendo tanto las clases como las contradicciones de clase y la lucha de clases; existe la lucha entre el camino socialista y el capitalista; existe el peligro de restauración capitalista y existe la amenaza de subversión y agresión por parte del imperialismo y el socialimperialismo.” Mao Tsetung. La revolución cultural proletaria en China Mao formuló la teoría de la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado -su más grande aporte a la teoría marxista- e impulsó, en 1966, la Gran Revolución Cultural Proletaria para impedir la restauración burguesa. ¿Qué hacer cuando los revisionistas se encuentran en el Comité Central del Partido, que viene a ser el Cuartel General de la revolución? Mao planteó: “Bombardear el Cuartel General” y desalojar de posiciones de poder a los seguidores del camino capitalista. La Revolución Cultural Proletaria fue una lucha por el poder, bajo la dictadura del proletariado, protagonizada por millones y millones de hombres y mujeres, que sometieron a crítica toda la política, desde lo cotidiano hasta los grandes temas, para mantener ese poder. Comenzó como una lucha en la esfera ideológica en la cual ambas líneas trataban de crear opinión pública a su favor, como ha sucedido históricamente en toda lucha por el poder. Los revisionistas utilizaban sus puestos de dirección en el Partido Comunista y en el Estado para retrotraer los avances del socialismo y promover el camino burgués en la construcción económica. Utilizaban la literatura, la ópera y los temas “académicos” para promover las ideas burguesas y restringían, con métodos elitistas, el acceso de los obreros y campesinos a la enseñanza superior. Se oponían activamente a la lucha política e ideológica impulsada para servir al pueblo y avanzar en la construcción socialista. Por su parte, la corriente comunista dirigida por Mao buscó que el trabajo ideológico del partido abarcara a las amplias masas, y también al Ejército, para que todos sus miembros estudiaran política, asuntos militares y adquirieran cultura general, y se integraran también a la producción agrícola y al trabajo y la administración en las fábricas. El debate de masas se inició en la universidad y se extendió luego a todos los sectores. Se utilizaban los tat tse bao, enormes cartelones donde públicamente se tomaba partido en la lucha entre el camino socialista y el capitalista y se desenmascaraba a los funcionarios revisionistas. Quedaba explícito que no se trataba sólo de una lucha interna del Partido. Grandes masas de jóvenes, estudiantes, obreros, campesinos y soldados, que se rebelaban contra la línea de Liu Shaochi, destituían a funcionarios; directores de fábrica, de escuelas y universidades; a las autoridades de cualquier nivel si eran revisionistas, si estaban contra la dictadura del proletariado. Mao llamó a arrebatar el poder político de las manos de los elementos seguidores del camino capitalista. Se renovaron los órganos de poder, desde abajo hacia arriba. Con la campaña de lucha- crítica- transformación para empeñarse en la revolución y promover la producción, se avanzó en revolucionarizar las relaciones de producción (la base económica) y la superestructura (el poder político, la ideología y la cultura). Fue una lucha muy importante para fortalecer la dictadura del proletariado y hacer efectivo el poder de decisión de las masas. De hecho, impidió, durante más de 10 años, la restauración capitalista en China. Pero mostró también cómo la derecha, luego de sufrir los embates de las masas, se replegaba y se emboscaba para volver a la carga. La lucha se condensó, decisivamente, dentro del Partido y de su Dirección. La restauración burguesa en China En 1976, tras la muerte de Mao, los revisionistas lograron dar por terminada la Revolución Cultural y fueron copando la dirección del Partido y del Estado. La muerte de muchos dirigentes revolucionarios, comunistas, implicó grandes cambios a nivel de organismos de dirección y en el Ejército Popular de Liberación, facilitando el trabajo de la derecha. En 1978 los revisionistas encabezados por Deng Xiaoping coparon todo el poder y se restauró el capitalismo en China, el último país socialista que quedaba. Con esta derrota se cerró una etapa en el desarrollo del movimiento revolucionario del proletariado mundial, una etapa en la que el proletariado conquistó y ejerció el poder en países que llegaron a abarcar la tercera parte de la humanidad. Desde sus orígenes, la lucha del proletariado avanzó por oleadas y sufrió derrotas y sangrías, y de cada etapa extrajo enseñanzas, descubriendo leyes objetivas de la revolución que son de validez universal, resumidas en el marxismo-leninismo-maoísmo. La lucha por acabar para siempre con la explotación del hombre por el hombre será larga. Analizando las contradicciones del mundo actual y las perspectivas del camino revolucionario, dijo Mao: “¡Qué diferentes son la lógica del imperialismo y la del pueblo! Provocar disturbios, fracasar, provocar disturbios de nuevo, fracasar de nuevo, y así hasta la ruina: esa es la lógica de todos los imperialistas y de todos los reaccionarios del mundo frente a la causa del pueblo, y ellos no marcharán nunca en contra de esta lógica. Esta es una ley marxista (...) Luchar, fracasar; luchar de nuevo, fracasar de nuevo; volver a luchar, y así hasta la victoria: esta es la lógica del pueblo, que tampoco marchará jamás en contra de ella. Esta es otra ley marxista.” El Comunismo La eliminación de las clases, las desigualdades y la opresión, en todo el mundo, será obra de una larga, difícil y tenaz lucha de clases del proletariado. Luego del triunfo de la revolución y con el nuevo poder en manos de la clase obrera, el avance por el camino del socialismo y por impedir la restauración burguesa requiere ir eliminando las tres grandes diferencias históricas y las desigualdades que acarrean. Diferencias milenarias, que sirvieron de base a la división de la sociedad en clases: • La contradicción entre el trabajo manual y el trabajo intelectual, que traba el progreso de los trabajadores y los pueblos y frena el desarrollo de la ciencia y la cultura. • La separación y oposición entre la ciudad y el campo, que mantiene a éste oprimido y atrasado. • La subordinación y opresión de la mujer por el hombre, en la familia y en la sociedad. Marx resumió su concepción del comunismo definiendo al régimen socialista (a la dictadura del proletariado) como un período de tránsito hacia: 1. La supresión de las diferencias de clase en general. 2. La supresión de las relaciones de producción en que se basan esas diferencias de clase. 3. La supresión de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producción. 4. La subversión de todas las ideas que brotan de esas relaciones sociales. (La lucha de clases en Francia. 1848 –1850) En la sociedad comunista, el trabajo será el medio principal de realización humana. Un alto grado de desarrollo de las fuerzas productivas y una nueva conciencia colectiva permitirán realizar el lema: “de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades”. En esta sociedad sin clases, el Estado ya no será necesario, se irá extinguiendo: el gobierno sobre las personas dará paso a la administración sobre las cosas. Las contradicciones del mundo actual Aprovechando la restauración capitalista en los países socialistas del siglo XX - en 1957 en la URSS, en 1978 en China- los imperialismos y la burguesía desataron en todo el mundo una gigantesca ofensiva reaccionaria, anulando conquistas históricas de la clase obrera y de los pueblos y naciones oprimidos. En 1991, fruto de la crisis económica e ideológica del socialimperialismo soviético y de la lucha de los pueblos sometidos a su imperio, su empantanamiento en Afganistán y las contradicciones extremas en la clase dominante, se desató una grave crisis política en la URSS; se produjeron golpes y contragolpes de estado y sobrevino el colapso. La mayoría de las repúblicas soviéticas se separaron de Rusia y desapareció el poder central con el desmembramiento de la URSS, se disolvió el CAME (mercado común dominado por la URSS) y el Pacto de Varsovia. Así, cayó la máscara socialista del imperialismo ruso y la URSS se derrumbó como superpotencia imperialista. De la bipolaridad entre EE.UU y la URSS, se pasó a la multipolaridad. Estados Unidos, que quedó como única superpotencia, busca afirmar su predominio y un nuevo reparto del mundo, pero choca con las demás potencias, agudizándose la disputa interimperialista. Tres grandes contradicciones Se agudizan las tres grandes contradicciones del mundo actual: • Entre el capital y el trabajo (entre la clase obrera y la burguesía). • Entre los monopolios y potencias imperialistas entre sí, en la lucha por esferas de influencia y el dominio mundial, atizada por la política de guerra del imperialismo yanqui. • Entre las potencias imperialistas y los pueblos y naciones oprimidos. La crisis económica del imperialismo mundial ha agudizado estas contradicciones y tensa, principalmente, la contradicción entre el imperialismo y los pueblos y naciones oprimidos. La vigencia del comunismo La burguesía imperialista (del Este y del Oeste) proclamó el “fracaso” del comunismo, afirmando que el capitalismo es el único camino y la “estación de llegada” de la historia de la sociedad. Difundieron la falsa teoría de la “globalización”, pretendiendo que se borraban las contradicciones entre las clases; entre los imperialismos y los pueblos y naciones que oprimen y las contradicciones entre las potencias imperialistas. Pero el comunismo no fracasó: mientras la clase obrera mantuvo el poder en aquellos países, el socialismo demostró ser superior al capitalismo. Los comunistas –y la clase obrera en su conjunto- fueron derrotados en la batalla contra la restauración capitalista, en las primeras experiencias de la dictadura del proletariado. Donde hay opresión, hay rebelión. Habrá nuevas revoluciones y contrarrevoluciones. Aprendiendo de la experiencia histórica y resumiéndola a la luz del marxismo-leninismo-maoísmo, el verdadero comunismo brinda la única explicación científica de lo sucedido y muestra su vigencia. Lo que cayó en Rusia en 1991 fue un falso comunismo, que encubría el dominio de una burguesía burocrática monopolista de Estado y la crisis de esa potencia afectó, a la larga, a todo el sistema capitalista. La crisis económica mundial, las agresiones imperialistas contra los pueblos y naciones oprimidas, la disputa entre las potencias imperialistas y la lucha de los pueblos desnudan el verdadero rostro del capitalismo imperialista. Los comunistas reorganizan en todo el mundo sus fuerzas y siguen dando combate, pugnando por dirigir y llevar al triunfo las nuevas oleadas revolucionarias que inevitablemente sobrevendrán en este siglo XXl. En su lucha por el comunismo, la clase obrera debe realizar la revolución en cada país, forjando su partido de vanguardia e integrando el marxismoleninismo- maoísmo, ciencia de la revolución, con las condiciones particulares de cada país. En la Argentina, la lucha de la clase obrera contra la explotación y por hacer realidad el objetivo histórico de la sociedad sin clases, tiene planteado dirigir la lucha de todo el pueblo en una revolución de liberación nacional y social que termine con la dependencia del imperialismo y expropie a los terratenientes latifundistas para realizar una profunda reforma agraria, abriendo así el camino al socialismo. Este es el aporte fundamental que, desde la Argentina, podemos brindar a la lucha revolucionaria del proletariado y los pueblos oprimidos de todo el mundo. La teoría científica del proletariado, el marxismo-leninismo-maoísmo, no es un dogma, es una guía para la acción. A la luz de una profunda concepción filosófica del mundo y un rico conocimiento de la historia, resume la experiencia de lucha revolucionaria de la clase obrera y muestra su vigencia para guiar el conocimiento y la práctica revolucionaria de la clase obrera y de los pueblos oprimidos en la lucha por su liberación, y para transformar el mundo. “Nunca terminará el movimiento de cambio en el mundo de la realidad objetiva, Y tampoco tendrá fin la cognición de la verdad por el hombre a través de la práctica. El marxismo-leninismo no ha agotado en modo alguno la verdad, sino que en el curso de la práctica abre sin cesar el camino hacia su conocimiento (...) En la presente época del desarrollo de la sociedad, la historia ha hecho recaer en los hombros del proletariado y su partido la responsabilidad de conocer correctamente el mundo y transformarlo.” Mao Tsetung. Bibliografía básica de referencia C. Marx y F. Engels, Manifiesto de Partido Comunista C. Marx, Trabajo asalariado y Capital. C. Marx, Salario, precio y ganancia C. Marx, Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política C. Marx, El Capital, Tomo I, capítulo XXIV. C. Marx, Miseria de la Filosofía. F. Engels, Del socialismo utópico al socialismo científico. F. Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. F. Engels, El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre. V.I. Lenin, El Imperialismo, fase superior del capitalismo. V.I. Lenin, El Estado y la revolución. V.I. Lenin, Una gran iniciativa, Obras completas, tomo XXIX. V.I. Lenin, Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo. Mao Tse Tung, Cinco tesis filosóficas. Mao Tse Tung, Obras escogidas. Cinco tomos. China Hoy. Diez respuestas a diez cuestiones fundamentales. Partido Comunista Revolucionario, Programa, X Congreso, Rosario, 2004. O. Vargas, Sobre el modo de producción dominante en el Virreinato del Río de la Plata, Ed. Agora, Buenos Aires, J. Rocha, Homenaje a Mao Tsetung, Ed. Agora, Buenos Aires, 2001. J. Brega, Conversaciones con Otto Vargas ¿ Ha muerto el comunismo?, Ed. Agora, Buenos Aires, 1990. C. Echagüe, Revolución, restauración y crisis en la Unión Soviética, 2 Tomos, Ed. Agora, Buenos Aires, 1991, 1995. Historia de la sociedad humana, Semanario Hoy servir al pueblo. Nros. 910 a 919. Buenos Aires, 2001. fuente: http://www.pcr.org.ar/file/pub/historia.pdf
Historia de la sociedad humana parte II
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