InicioApuntes Y MonografiasHaiti, sangre y libertad. (datos e imagenes)


HAITI, EL PRECIO DE LA LIBERACION


Si hay alguna prueba del daño que provoca el imperialismo sobre los países mas pobres e indefensos, esa prueba está en Haití. Que maldita es la suerte de este país, ubicado tan cerca de las garras del diablo, sin un solo gramo de fuerzas para luchar. Incluso la naturaleza lo castiga. No solo con terremotos, que han sido varios en Puerto Príncipe, sino con los mismos recursos que florecían desde el suelo haitiano.







Los europeos se toparon con Haití en 1492, y no tardaron mucho en poner en funcionamiento su maquina "civilizadora". Esclavizaron, aniquilaron y llevaron a la extinción a la población en menos de cincuenta años. En 1749, los franceses fundan la actual capital de Puerto Príncipe. Poco tiempo le bastaría a los franceses en engranar los mecanismos de la esclavitud. El mejor azúcar del mundo crecía en Haití. Ese recurso maldito, que crecía sin problemas, produjo la fiebre por lo que en entonces era el oro blanco. Pero el azúcar necesitaba brazos fuertes. Y no iban a ser los franceses, tan poco acostumbrados a trabajar, pero bien entrenados en el arte de la explotación, los que iban a hacer que las cañas de azúcar sean cosechadas. No, iban a ser los esclavos africanos los que tendrían que hacer esa tarea. En 1786 llegaron a la entonces colonia francesa veintisiete mil esclavos. El año siguiente, cuarenta mil.





Pero, todo tenía un límite y en 1791 había de estallar la revolución. Ríos de sangre bañaban las plantaciones que habían sido quemadas por los esclavos que ya no querían ser esclavos. Haití quedo reducida a cenizas, pero habían sido los soldados franceses los que tuvieron que escaparse, habían sido los guerreros haitianos los que habían dado un gran salto hacia la libertad. Quizás es el ejemplo de una de las revoluciones populares mas grandes de toda la historia latinoamericana. También era la primera. Por lo tanto, esta revolución estaba destinada a fracasar. Como mencione antes, pobre de este país que nació tan cerca del demonio. El Congreso de los Estados Unidos, en 1806, prohibió el comercio con Haití. Estaban condenandolo a la miseria, solo por haber cometido el pecado de querer vivir libres y en igualdad. Pero esto era inconcebible. El Tio Sam no iba a permitir que haya una isla caribeña a donde pudieran fugarse sus esclavos. Era un duro golpe al sistema esclavista que predominaba en el Caribe. Sin embargo Haití habia proclamado la independencia el primero de enero de 1804. Se reconstruía la vida africana, la adoración de los dioses, el vudú, y se desarrollaría la agricultura de subsistencia.






Sin embargo, Haití sería presa de la política del garrote que tuvo el imperialismo norteamericano con sus vecinos del Caribe. Era el patio trasero de los Estados Unidos, y seria la poblacion haitiana la que le serviría el desayuno. Y como todo buen dueño, aunque ilegítimo, iba a exprimir todo el jugo (aunque mas bien era sangre), que pudiera sacar de Haití. En 1910, el Citibank se adueña del Banque de la République d'Haïti, una especie de Banco Central con el que obtuvo el monopolio de la emision de moneda del país. Acto seguido, un consorcio internacional de bancos refinanció la deuda de Haití (que el Citibank había manejado) y tomó el control de las finanzas del país. El tercer punto del plan, era la invasión a la isla. Pero no era una invasión formal. Los marines norteamericanos habían llegado a la isla con el motivo de proteger las reservas de oro del país (las cuales terminaron fugándose a Nueva York).


¿Acaso no es lo mismo que lo que están haciendo actualmente¿



Son las mismas tácticas, el mismo imperio, el mismo objetivo. Con la excusa del último terremoto han sido mas de doce mil los marines norteamericanos que "ayudan a pacificar la isla". A todo esto, fue en 1915 cuando esta misma fuerza militar que ahora "ayuda pacíficamente" decretó la ley marcial en Puerto Príncipe. Asi forjaron el crecimiento de la Haitian American Sugar Company y también de la pobreza, miseria, hambruna, que sigue azotando al país caribeño. Fue en 1934 cuando las fuerzas estadounidenses abandonan la isla. La crisis de 1929 no permitía seguir manteniendo tal fuerza bélica. Había que abaratar costos. Era mejor que alguien mas hiciera el trabajo sucio. Y de eso se encargaron sus vecinos, sus coterráneos, los dominicanos, otro pueblo que ya había sido atrapado por el imperio norteamericano, y que era comandado por un criminal, amigo del norte, Rafael Trujillo. En 1937 las fuerzas de Trujillo se encargaron de asesinar a unos quince mil haitianos. Como si las tierras de Puerto Príncipe ya no hubiesen estado saturadas de sangre.






Como si todo esto fuera poco, faltaba mucho mas en la historia sangrienta de Haití. Porque Haití ha sido a lo largo de toda su historia, condenado por el vecino país del norte. Sería en 1957 cuando François Duvalier, mejor conocido como Papa Doc, tomaría el control de la isla. Ya se imaginaran quien estaba detrás de ésto. Se imaginaran quien "ayudaba" militar y financieramente a este gobierno, como lo hacían con el de Trujillo en el otro lado de la isla, como lo hicieron con tantos otros durante el Plan Cóndor. Durante el mandato de Papa Doc y el de su hijo, Jean-Claude Duvalier quien lo sucede en 1971 (conocido como Bebé Doc), se puso en funcionamiento lo que se conoció como la Tonton Macoute, una "fuerza de seguridad", mejor dicho, un grupo de tareas, una milicia formada por los amigos del poder que se encargó de la tarea de hacer desaparecer a mas de ciento cincuenta mil personas. En 1986 Duvalier es expulsado por una insurrección popular. Pero ésta pesadilla no terminó allí. Y mientras Estados Unidos siga ejerciendo su control sobre la isla no terminará nunca. En 2004 apoyaron el golpe de Estado a Jean-Bertrand Aristide. A partir de ese momento son los cascos azules de la ONU los que se han hecho cargo del país.





La Casta


La fotógrafa Leah Gordon estudia en un trabajo fotográfico el rango que creó un colonialista francés para clasificar a los habitantes de Haití.
Según Moreau de Saint-Méry, había nueve grados, establecidos por el origen europeo o africano de los 128 antepasados inmediatos del individuo.
La caracterización renacentista de los personajes y la placa de madera con el nombre de cada raza son de artistas locales de Puerto Príncipe.



A partir de la creencia de que los 128 antepasados previos a nosotros determinan la raza a la que pertenecemos, el colonialista de origen francés nacido en la isla de la Martinica Moreau de Saint-Méry (1750-1819) realizó una clasificación de los haitianos según su tono de piel.

Entre el blanco y el negro había nueve grados que establecían un rango meticuloso y obsesivo que marcaba al individuo, otorgándole una mayor o menor importancia según lo cerca que estuviera del deseado blanche en un país caracterizado por su mezcla racial. El mul"tre era quien tenía 64 ancestros europeos y otros tantos africanos, el sacatra tenía de ocho a 32 partes europeas, el sang-mêlé contaba con 125 de los 127 antepasados necesarios para llegar al nivel más alto de la pirámide social...



Dignidad del Renacimiento


La artista, ha realizado una serie de retratos en blanco y negro con representantes de las nueve variantes, con su correspondiente cartel con la nomenclatura de Saint-Méry. Ella es la modelo para la foto que ilustra a los blancos y su pareja, el escultor haitiano Andre Eugene, posa como ejemplo del polo opuesto del espectro racial. Los siete protagonistas restantes son habitantes de la Grand Rue de Puerto Príncipe, que alberga al colectivo artístico Atis Rezistans.


La caracterización de los personajes es renacentista y los trajes —al igual que las placas de madera— han sido elaborados por artistas locales. La foto en la que posa Eugene está inspirada en el cuadro de Giovanni Bellini El dux Leonardo Loredan (pintado entre 1501 y 1504). El autorretrato de Gordon imita a la obra Dama con Ardilla y estornino (1526-1528), de Hans Holbein el Joven. Entre los modelos hay también un guiño a Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa.


En la actitud de los retratados, la artista destaca la dignidad de las expresiones de cada uno, a pesar del cartel que los clasifica como especimenes. La serie de Gordon, que lleva dos décadas trabajando en Haití, es uno de los muchos proyectos de investigación que la fotógrafa ha realizado sobre la historia del país y su relación con el hombre blanco.




Caste (Casta), una colección de imágenes de la fotógrafa inglesa Leah Gordon (Ellesmere Port, 1959), investiga la antigua práctica de clasificar a los haitianos en un sistema de castas según la blancura de su piel, que aún sigue teniendo fuerza en la sociedad del país y en la vecina República Dominicana.




''Noir'
El escultor haitiano Andre Eugene, pareja de la fotógrafa, ejemplifica a la población de Haití cuyos 128 antepasados inmediatos tienen origen africano.


'Marmelouque'
La modelo representa a los 'marmelouque', aquellos que en la gradación haitiana tienen entre 113 y 120 ancestros blancos.


'Sacatra'
Según el colonialista francés Moreau de Saint-Méry (1750-1819), el 'sacatra' era el que tenía de ocho a 32 partes europeas de entre sus 128 ancestros inmediatos.
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'Griffe'
Se clasificaba como 'griffe' al que tenía de 24 a 39 ancestros europeos.


'Marabou'
En la clasificación del siglo XVIII que elaboró Moreau de Saint-Méry, el 'marabou' era en que tenía entre 40 y 48 ancestros europeos.


'Quarteronee'
'Quarteronee', el que tiene entre 71 y 100 ancestros europeos en un total de 128.


'Sang -mêlé'
El 'sang-mêlé' contaba con 125 de los 127 antepasados necesarios para llegar al 'nivel mas alto' de la pirámide social en Haití..

EL FANTASMA DE LA REVOLUCIÓN HAITIANA
ESCLAVITUD Y LIBERTAD EN CARTAGENA DE INDIAS 1812-1815



Una linda historia respecto a un levantamiento de negros en contra de la esclavitud y dominación colonial. Esto da cuenta de la violencia racial que existió en las colonias de población negra como el caribe y Brasil.
Muy buena explicación respecto a lo que significó esta rebelión y su impacto en las tierras caribeñas.








El aspecto más sobresaliente de las relaciones internacionales en las cuatro primeras décadas del siglo XIX, fue sin lugar a dudas la ofensiva emprendida por Inglaterra encaminada a abolir del mundo occidental la
trata, y luego la esclavitud misma. Ofensiva que inició a partir de 1807 con la abolición de la esclavitud
en los dominios británicos y que completó con una agresiva política diplomática y la puesta en práctica
de la represión para atacar y castigar a las naciones que no reconsideraran el mantenimiento de la trata y
de la esclavización

Este impresionante vuelco en relación con la esclavitud, estuvo determinado por las necesidades impuestas por el progreso económico de la propia Inglaterra. Una de las consecuencias internas e inmediatas de la Revolución Haitiana, fue la ruina de las plantaciones de caña, lo cual permitió a Cuba asumir el liderato en la producción azucarera mundial, convirtiéndose de esta manera en la mayor competidora de la también producción azucarera británica que ya, desde finales del siglo XVIII, había evidenciado continuos estados deficitarios.

De acuerdo con el diagnóstico británico, la base de la competencia y del desarrollo de la industria azucarera
cubana se sustentaba en la facilidad para obtener la mano de obra esclavizada. En consecuencia, los sectores
dirigentes de esta industria iniciaron una campaña abolicionista -disfrazada con un ropaje humanitario,
pero con un trasfondo económico- durante toda la primera mitad del siglo XIX con el propósito de lograr
esencialmente dos objetivos: debilitar y eliminar la competencia cubana y asegurar que el comercio mundial
no escapara del domino británico. Existían además dos razones adicionales para que Inglaterra asumiera en las nuevas circunstancias -generadas por el tránsito del capitalismo comercial al industrial- su posición
pro-abolicionista
: Los intereses capitalista ingleses necesitaban nuevos mercados para sus productos, y la esclavitud, por principio, impedía la apertura de éstos. Por otro lado, se había iniciado la colonización inglesa
de África y se requería de la mano de obra esclava para su beneficio en el propio continente africano. Como
era de suponer, la trata le impedía la concreción de este propósito





De esta forma y sin el menor beneficio de inventario, Inglaterra, después de ser la principal potencia negrera
durante la mayor parte del siglo XVIII, se convertía en la abanderada de la abolición de la esclavitud. De ahí
que, ejerciendo el poder que ostentaba de ser el país más desarrollado del siglo XIX, impuso al resto de las
naciones la necesidad de acabar con la esclavitud. El Congreso de Viena de 1814, brindó a los ingleses el
primer espacio para obtener de todas las potencias asistentes el “compromiso” para abolir la trata. Pero antes
de que los ingleses, por conveniencias económicas, tomaran la decisión de oponerse a que continuara la
trata, en Latinoamérica ya se habían generado actitudes y posiciones abolicionistas desde finales del siglo
XVIII. Por ejemplo, en 1797, año en que tuvo lugar en Venezuela el levantamiento o conspiración liderada
por Manuel Gual y José María España, quienes contaron con el acompañamiento y la influencia del exiliado
y republicano español Juan Bautista Picornell, quien, como buen ilustrado, era fanático de Rousseau y del
conjunto de los enciclopedistas. Reclutando pardos y blancos pobres, campesinos y pequeños propietarios, la
conspiración esgrimió entre otras, la consigna de la igualdad, la libertad, la armonía entre las clases y la
abolición inmediata de la esclavitud, por considerarla contraria a la humanidad

Es importante aclarar que esta propuesta de abolición estuvo vinculada a la prestación del servicio militar al lado de la causa revolucionaria. Este aspecto se constituyó más tarde en uno de los que retomaría Bolívar como requisito para darle libertad a los esclavizados que se unieran al ejército patriota. Catorce años más tarde, las propuesta de Gual y España serían recogidas e incluidas en la también Constitución Republicana de 1811, que en un tono igualitario abolió no sólo todas las ventajas y todas las expresiones legales de la discriminación racial, sino
también la trata de personas esclavizadas.





Algunas de las juntas que surgieron en Latinoamérica como respuesta a la ausencia de poder y crisis de 1808
en España, incluyeron entre sus reivindicaciones medidas que apuntaban hacia la abolición. La abolición del
tráfico de esclavizados fue declarada por la Junta Suprema de Caracas de 1810, en el mismo año por Hidalgo en México, el Congreso Chileno en 1811 y el de Buenos Aires en 1812.

La ola abolicionista también tocó laspuertas del Congreso Constituyente de Cádiz, en donde el representante de México propuso sin ningún éxitola abolición del comercio de esclavizados. Indudablemente, de toda esta situación internacional estaban enterados Bolívar y la elite criolla neogranadina que ya había iniciado la lucha por la independencia y por supuesto también la del Caribe Colombiano, región en que por primera vez en la actual Colombia se legisló en torno al tema de la abolición; nos referimos a la Constitución Cartagenera de 1812.

La lucha por la independencia emprendida por los diferentes países latinoamericanos a finales de la primera década del siglo XIX, coincidió y se desenvolvió paralelamente a la situación internacional ligeramente descrita en los párrafos anteriores. Por ello, si se quería estar a tono con la situación internacional jalonada por la potencia más desarrollada del siglo XIX, los sectores enfrentados debían incorporar en sus consignas y programas el delicado tema de la libertad de los esclavizados; especialmente el bando de los patriotas, quienes frente al ofrecimiento de España de la libertad a los esclavizados que defendieran la causa real, tuvieron la necesidad no sólo de salirle al paso a tal ofrecimiento, sino también de ganarse a la población esclavizada para fortalecer su aparato militar.

En la propuesta de otorgar la libertad a los esclavizados surgida en medio de las luchas de independencia,
también tuvo mucho que ver la Revolución Haitiana
, ya que de la misma manera que los defensores del Antiguo Régimen en Europa tomaron prevenciones para no ser impactados por el contagio revolucionario de los franceses, así también la mayoría de las elites latinoamericanas de las primeras décadas del siglo XIX, se aterrorizaron con el ejemplo haitiano.





La Revolución Haitiana constituye un hito en la historia de América, y en especial en lo relacionado con el largo y difícil proceso de extinción de la esclavitud. Fue la única revolución de esclavizados triunfante en toda la historia de la humanidad; la primera nación de América en derrotar al colonialismo europeo y obtener la libertad y la única revolución llevada a cabo por personas, hasta ahora esclavizadas, lo cual devino en un mito y en un temor que estuvo presente en todo el área alrededor del Caribe durante los años siguientes.

Los primeros en poner en práctica la solidaridad latinoamericana fueron los haitianos; por ello durante las múltiples rebeliones populares surgidas a finales del siglo XVIII y primeras décadas del XIX, era frecuente que los gobiernos coloniales acusaran a los insurgentes de recibir apoyo de Haití. En efecto, todavía en la tercera década del siglo XIX, las recién creadas repúblicas latinoamericanas recurrieron a la ayuda haitiana. México, Nueva Granada, Venezuela y Cuba, fueron algunos de los beneficiados. La revolución Haitiana demostraba ser un evento único en la historia afroamericana; uno que nunca se repitió y que a la postre se convertiría en la única revolución esclava triunfante que accedía al poder.



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