Armas Quimicas y biologicas - Parte 4
Cuándo se desarrollan las micotoxinas?
- La producción de forrajes conservados requiere de una adecuada implementación de las técnicas de cultivo, recolección y almacenamiento. Un manejo inadecuado puede dar lugar a la aparición de toxinas producidas por hongos, cuyas especies más peligrosas pueden afectar en forma grave a los animales y al hombre. Estos hongos incluyen especies de Aspergillus flavus, Alternaria, Fusarium, Claviceps y otros hongos endofíticos que son potencialmente productores de micotoxinas (aflatoxinas, tritotecenos, zearalenona, fumonisinas, moniliformina, ácido tenuazónico, alternariol, alcaloides del ergot, etc.).
Son múltiples los factores que intervienen en el proceso de proliferación fúngica y de la contaminación con micotoxinas de los forrajes conservados. Los principales que se pueden citar son:
el tipo de suelo,
la susceptibilidad del cultivo,
la madurez de los granos en el momento de la cosecha,
la temperatura y la humedad,
los daños mecánicos o los producidos por insectos y/o pájaros,
y el tipo de almacenamiento.
Básicamente, y más allá del estadio de la cadena alimentaria que se esté analizando se puede presentar el problema de la contaminación de la siguiente manera: hongos filamentosos tales como Aspergillus, Fusarium, Penicillium, bajo condiciones ambientales favorables, colonizarán sintomática o asintomáticamente un sustrato dado (maíz, sorgo, alfalfa, etc.) pudiendo conducir esta interacción a la producción de micotoxinas.
Sólo algunos hongos tienen capacidad de producir micotoxinas, y las generan cuando no cuentan con los nutrientes adecuados por lo que necesitan competir por los mismos con las bacterias y otros hongos.
Las condiciones que hacen probable su producción son:
Tamaño muy pequeño de los hongos y se pueden dispersar por el aire muy fácilmente y establecerse en muchos sustratos.
Pueden crecer en muchos sustratos diferentes. Interesan los que intervienen en la alimentación humana y animal.
El hongo se debe poder multiplicar en el sustrato. En la mayoría de los sustratos alimentarios están los nutrientes. Sólo varía la temperatura y humedad adecuada.
Este proceso se suele producir durante el almacenamiento del sustrato. Muchas micotoxinas se forman en el campo.
Si no se consumen alimentos con micotoxinas, esta probabilidad no afecta. Los animales pueden ser un medio de transmisión de micotoxinas al hombre porque muchas se acumulan en los órganos y músculos de los animales.
PESTE
Descripción en lenguaje coloquial:
La peste es una de esas enfermedades de la que todo mundo ha oído hablar, sobre todo porque en siglos pasados dió cuenta de poblaciones enteras. Es por esto que se considera una historia del pasado, que quedó enterrada para siempre. Sin embargo, la realidad y el registro de casos de peste son una evidencia de su reaparición en el panorama mundial.
La peste es una enfermedad transmitida al humano por las pulgas, por exposición directa con tejidos infectados y gotitas de esputo en aerosol. La enfermedad se caracteriza por fiebre, escalofríos, cefalea, malestar, postración y leucositosis que se manifiestan en una o más de las siguientes formas clínicas principales:
Es causada por un cocobacilo gram negativo perteneciente a la familia de las Enterobacterias. El microorganismo puede mantenerse viable durante semanas en aguas, harinas y granos húmedos, y es destruido por la luz solar en pocas horas; se diferencia de la Yersinia enterocolítica porque la Yersinia pestis es inmóvil a temperatura ambiente.
Se trata de una zoonosis (enfermedad que afecta particularmente a los animales, y que puede ser transmisible al hombre) de la que aún se producen brotes en regiones donde las condiciones de la vivienda y de higiene son deficientes. La OMS informa de la existencia de 1000 a 3000 casos de peste al año en el mundo. En la actualidad existen focos permanentes en zonas montañosas y desérticas de Brasil y EEUU. La peste sigue activa también en algunas zonas de África, Asia, Sudamérica, En las zonas endémicas de peste la mayoría de los casos afectan a la población indígena. La peste afecta por igual a hombres y mujeres.
El reservorio natural de la enfermedad incluye roedores salvajes, conejos y liebres, carnívoros salvajes y gatos domésticos.
La peste es una enfermedad conocida por la humanidad desde la antigüedad. La primera pandemia (propagación de una enfermedad infecciosa a casi todos los habitantes de una región, a veces se usa como propagación a toda la humanidad) conocida se inició en el antiguo Egipto y se estima que produjo una mortalidad del 50 al 60% de la población de Africa del Norte, Europa, Asia Central y del Sur. La segunda pandemia tuvo lugar en 1346, fue conocida como “Muerte Negra” o “Gran Pestilencia” y se estima que fue responsable de la muerte de una cuarta parte de la población europea y tuvo grandes repercusiones políticas, culturales y religiosas. En 1855 tuvo lugar la tercera pandemia que se inicio en China y posteriormente fue diseminada por ratas que iban en los barcos hacia California y puertos de Sudamérica, Africa y Asia.
Durante la primera mitad del siglo XX la India sufrió una gran epidemia (desarrollo de una enfermedad o de un fenómeno patológico que afecta simultáneamente a numerosas personas en un territorio mas o menos extenso y sometido a influencias idénticas e inhabituales) que causó la muerte a más de diez millones de personas. En las décadas de 1960 y 1970 la peste se localizó principalmente en Vietnam. En EEUU la última epidemia humana ocurrió en Los Angeles en 1924 – 1925.
Además Yersinia pestis se puede considerar una de las primeras armas bacteriológicas usadas por la humanidad, en el año 1346, tras sitiar la ciudad de Kaffa durante tres años, los tártaros lanzaron a la ciudad sus víctimas de peste, provocando una epidemia en semanas. La peste urbana transmitida por ratas pudo ser controlada en la mayoría de las ciudades afectadas, pero la infección se transmitió a roedores silvestres, lo que posibilitó que perdurará en áreas rurales.
La bacteria causante de la peste fue identificada, en 1894, por André Yersin.
La Peste hoy:
Al contrario de lo que hasta hace poco se creía, la peste está lejos de haber sido erradicada. Aunque se conoce el agente causal, su reserva y su modo de transmisión, y pese a la disponibilidad de los antibióticos capaces de tratar la enfermedad, entre 1978 y 1992 se notificaron a la OMS unos 15,000 casos y 1,500 fallecimientos. Además, el numero de casos tiende a aumentar estos últimos años en varios países. En vista de que las epidemias de peste evolucionan por brotes sucesivos separados por períodos de "silencio", el origen de este aumento puede ser la simple coincidencia de varios brotes simultáneos. Cada brote epidémico se debería a la superposición de varios factores: temperatura y pluviometría, aumento de las poblaciones de roedores en contacto con el hombre, mayor sensibilidad de estos animales al agente de la peste, factores humanos cono la tala de bosques, incendios, colonización de nuevos territorios, migraciones de poblaciones y relajamiento de la vigilancia epidemológica.
Los casos más recientes:
En diversos países están presentes focos permanentes, generalmente en regiones montañosas o desérticas donde la población humana es escasa, pero donde la de los roedores puede ser bastante importante.
Algunas naciones, como Brasil y Estados Unidos, notifican casos de peste casi cada año. En otras, la peste se presenta en forma de epidemias esporádicas separadas por períodos de silencio que a veces duran varios años. Los últimos casos de peste se remontan a 1920 en París ( un centenar de casos, de ellos 34 fallecimientos) y a 1945 en Córcega (13 casos, de ellos 10 fallecimientos).
Aprender de la experiencia
Una pululación de pulgas y ratas en el distrito de Beed (en Bombay) alteró a las autoridades sanitarias indias el 6 de agosto de 1994. Se trataba de un aumento real del numero de roedores visibles, ya que estos animales tienden a salir de sus escondrijos cuando mueren de peste, lo mismo que con las pulgas, que tienen que buscar un nuevo huésped cuando muere aquel en el que vivían. Un primer caso sospechoso de peste bubónica hizo que se adoptasen las medidas de lucha antivectorial (insecticidas y raticidas) y tratamientos antibióticos.
Este episodio se había extinguido cuando, el 19 de septiembre, estalló una peste pulmonar en la ciudad de Surat (estado de Gudjarat) al norte de Bombay que causó 452 casos, de ellos 51 mortales en menos de una semana. La población, al huir de la ciudad, permitió que esta temible forma pulmonar se dispersase. De hecho, el 9 de octubre, se habían señalado en 14 estados un total de 6,344 casos sospechosos y 55 fallecimientos.
El recurso de tratamientos curativos (estreptomicina, cloramfenicol) y profilácticos (sulfamidas, tetraciclinas) eficaces, unido a las medidas de desinfección y luego de desratización, permitió controlar la epidemia hacia el final del mes de octubre.
De acuerdo con los comunicados de las autoridades sanitarias indias, el origen de la enfermedad ofrecía dudas: no se sabía si se trataba de una infección por hantavirus, leptospirosis, meliodosis o tularemia. Efectivamente, todas estas enfermedades infecciosas son transmitidas por roedores salvajes y presentan síntomas comunes con la peste. Esta polémica se debía también a que ninguna epidemia de peste había asolado a India en los últimos 30 años, a la baja mortalidad observada, a las características epidemiológicas a veces atípicas de la epidemia y, el punto más conflictivo, al hecho de que no se había aislado el bacilo de la peste en los enfermos; sin embargo, el diagnóstico de peste se basó en varios otros criterios: una pululación de pulgas y de ratas, seguida de la aparición brusca de tumefacciones ganglionares dolorosas típicas de los bubones de la peste, la existencia de pequeños bacilos al examinar directamente las extracciones, y la presencia de anticuerpos dirigidos contra la cápsula de Yersinia pestis en la sangre de los pacientes. Todo esto sucedía, además, en una región correspondiente a un antiguo foco de peste.
De hecho, según los expertos de la OMS que acudieron al lugar, la epidemia de Maharashtra era muy probablemente de peste bubónica. De la misma forma, realmente hubo peste pulmonar en Surat pero, a causa del pánico, cualquier infección pulmonar se habría atribuido demasiado apresuradamente a esta infección.
Este episodio nos enseña al menos dos cosas. La primera es que la simple evocación de la peste todavía basta en nuestros días para provocar movimientos de pánico. La segunda es que la peste probablemente no desaparecerá en un futuro próximo. Es utópico pensar en exterminar a todos los roedores que constituyen la reserva de esta enfermedad, tanto más debido a que estos animales viven con frecuencia en madrigueras profundas y en zonas de difícil acceso. Además, aunque se destruyese a la casi totalidad de roedores (por el hombre o por la misma peste), el bacilo tiene la capacidad de sobrevivir en las madrigueras de los animales muertos de peste y de infectar a roedores sanos que recolonizan las madrigueras vacías. Por lo tanto, no se puede excluir que un día u otro, por los medios modernos de transporte, una rata infectada o un enfermo en periodo de incubación aporten de nuevo la peste en nuestros países. Pero esto no tiene por qué provocar reflejos de pánico. La peste es una enfermedad de relativo fácil control.
Formas Clínicas
Se distinguen las siguientes formas clínicas:
1-) peste bubónica, es la forma más frecuente, por lo general, se transmite a los seres humanos a través de la picadura de la pulga oriental de la rata, Xenopsylla Cheopis, por ello las personas y los animales que viven o visitan lugares donde recientemente han muerto roedores corren el riesgo de contraer la enfermedad por las picaduras de las pulgas.
La pulga introduce miles de bacilos en la piel, que emigran a través de los vasos linfáticos hasta los ganglios linfáticos regionales, donde se multiplican causando la destrucción y necrosis (muerte de un tejido) de la estructura ganglionar.
La peste no se transmite de persona a persona salvo que exista contacto físico con los bubones supurantes. Las personas pueden infectarse también al tener contacto con animales infectados, roedores, conejos, carnívoros salvajes, perros y gatos, cuando las bacterias infectadas penetran en su organismo a través de la piel.
Tras un periodo de incubación de entre dos a ocho días, aparece bruscamente un cuadro de fiebre, cefalea (dolores de cabeza), escalofríos y astenia (debilitación del estado general). Después de algunas horas o días los pacientes notan la presencia del bubón, que es una adenopatía dolorosa al tacto, de 1 a 10 cm. de diámetro, que se localiza generalmente en las regiones inguinal, axilar o en el cuello y que en ocasiones pueden supurar.
La palpación de la adenopatía (inflamaciones de los ganglios) produce un dolor muy intenso y por debajo de la piel se palpa una masa firme y no fluctuante. Con frecuencia se acompaña de hepatoesplenomegalia (hígado y bazo anormalmente grandes) dolorosa.
Debe sospecharse la existencia de peste bubónica cuando una persona tiene síntomas tales como adenopatía, fiebre, escalofríos, cefalea y agotamiento extremo con antecedentes de posible contacto con roedores, conejos o pulgas afectadas.
Sin tratamiento especifico tiene una mortalidad del 50 al 60% en el transcurso de dos a cuatro días, por la aparición de diferentes complicaciones: lesiones purulentas, necróticas y hemorrágicas en diversos órganos y shock (caída grave de la presión arterial, que hace peligrar la vida) con una marcada hipotensión arterial, otras complicaciones de la peste bubónica son peste septicémica, coagulación intravascular diseminada y meningitis (inflamación de las meninges, membranas que envuelven la médula espinal y el cerebro) que es una complicación rara; la faringitis (inflamación de la faringe) de la peste que se presenta tras inhalación o ingestión de los bacilos y se suele acompañar de adenopatía cervical. También existe una forma mas leve de peste bubónica que se presenta como un cuadro predominantemente gastrointestinal.
2-) peste neumónica, es la forma más grave y menos frecuente de peste, se produce por la inhalación de bacilos de Yersinia Pestis. Se denomina peste neumónica primaria cuando los bacilos son inhalados directamente y peste neumónica secundaria cuando la infección pulmonar ocurre por diseminación hematógena en pacientes con peste septicémica. Se puede contagiar de persona a persona mediante la inhalación de las gotitas expulsadas al toser.
En la actualidad, la neumonía por inhalación primaria es rara pero puede desarrollarse después de la exposición a un paciente con peste que padezca tos.
Clínicamente se caracteriza por tener un curso muy rápido, con fiebre, linfadenopatías, y un cuadro de bronconeumonía (infección bronquial y pulmonar) caracterizado por tos, dolor torácico y a menudo hemoptisis (expectoración de sangre). Al principio el esputo suele ser mucoso pero en el transcurso de los días se vuelve purulento. La forma primaria puede ir acompañada de síntomas gastrointestinales. Los estudios radiográficos demuestran focos de bronconeumonía.
Sin el tratamiento adecuado los pacientes pueden morir en un plazo de 48 a 72 horas.
3-) peste septicémica, cursa con afectación general sin presencia de bubones. Se denomina peste septicémica primaria cuando no aparece bubón y las bacterias se diseminan a través de la sangre a diversas partes del cuerpo. La peste septicémica secundaria generalmente se presenta como una complicación de la peste bubónica.
La peste septicémica suele tener un periodo de incubación de dos a siete días.
Pueden existir necrosis de vasos pequeños y lesiones cutáneas de color púrpura, en etapas tardías de la enfermedad aparecen gangrena de dedos y nariz.
Sin tratamiento el paciente puede evolucionar a shock endotóxico o coagulación intravascular diseminada. La tasa de mortalidad es 3 veces mayor que la asociada a la peste bubónica debido al retraso en el diagnóstico y tratamiento.
4-) peste pulmonar: Otra forma clínica frecuente de la peste, debida al mismo bacilo, es la peste pulmonar, aun más temible que la precedente. Un apestado, en un estado muy evolucionado de la enfermedad, alberga el bacilo en sus pulmones, y cuando tose, emite aerosoles ricos en bacilos que pueden ser inhalados por otros sujetos. En este caso, la transmisión interhumana directa ya no necesita pulgas. El tiempo de incubación es generalmente muy corto ( a veces algunas horas).En un principio, la enfermedad se puede parecer a una infección respiratoria trivial. Muy bruscamente aparece fiebre de 40-41°, dificultad respiratoria, tos, dolores torácicos, hemoptisis y alteración profunda del estado general. En ausencia de tratamiento antibiótico, la muerte sobreviene casi sistemáticamente en pocas horas.
Diagnóstico
El diagnóstico de sospecha, en cualquiera de sus formas es clínico, debiendo descartar peste, en todo paciente febril con antecedentes de exposición a roedores u otros mamíferos en un área endémica.
El diagnóstico de confirmación se realiza mediante el aislamiento de Yersinia en sangre, exudado de bubón, liquido cefalorraquídeo o esputo.
Para ello se pueden realizar diferentes pruebas: frotis y cultivos, test de anticuerpos fluorescentes, serología, título de anticuerpos. Debe tenerse en cuenta que debido a la proliferación lenta del microorganismo a temperaturas de incubación normales los sistemas automatizados pueden emitir falsos diagnósticos negativos.
Tratamiento
El primer paso del tratamiento consiste en hospitalizar y aislar al paciente que presuntamente haya contraído la peste.
Se emplea tratamiento sintomático y de sostén, fundamentalmente la reposición con líquidos, para estabilizar a los pacientes. El tratamiento antibiótico debe iniciarse lo antes posible, con estreptomicina como antibiótico de elección. La gentamicina, y tetraciclina son útiles cuando no se dispone de estreptomicina; el cloramfenicol debe administrarse en los casos de meningitis y de hipotensión pronunciada.
Los bubones remiten sin necesidad de tratamiento local, pero durante la primera semana de tratamiento pueden volverse fluctuantes y aumentar de tamaño y puede ser necesaria su incisión y drenaje.
En caso de epidemia de peste se deberán administrar antibióticos por vía parenteral y aislar 48 horas, a aquellos que presenten fiebre o tos de corta evolución. Los antibióticos preferidos como profilaxis en caso de epidemia de peste son las tetraciclinas o las sulfamidas.
Se debe evaluar con sumo cuidado a todos aquellos pacientes que hayan estado en estrecho contacto con un paciente infectado de peste, especialmente si se trata de peste neumónica.
Profilaxis
La profilaxis (prevención) en áreas endémicas se basa en evitar la picadura adoptando medidas de protección contra roedores y pulgas. El control ambiental disminuye el riesgo de que las personas sean picadas por pulgas de roedores y otros animales infectados. Para prevenir los brotes de peste hay que adoptar medidas sanitarias para disminuir la población de ratas y otros roedores.
La vacuna contra la peste tiene un uso muy limitado. Debe vacunarse el personal de laboratorio que trabaje con la bacteria y aquellas personas que por su trabajo manipulen o tengan un contacto estrecho con animales infectados, así como aquellos que viajen a zonas endémicas.
Todos los casos posibles de peste, sin esperar la confirmación, deben ser comunicados al servicio de Salud Pública y a la OMS.
La peste no tratada se asocia con una tasa de mortalidad superior al cincuenta por ciento y puede evolucionar a una enfermedad mortal por shock séptico. Desde la aparición de la estreptomicina, en 1948, se la tasa de mortalidad se ha reducido amenos del cinco por ciento. La mayoría de los pacientes mejora rápidamente y la fiebre remite en unos tres díaEl agente causal de la peste es un pequeño bacilo capaz de invadir los órganos y la sangre del huésped. El hombre se contamina por contacto con roedores salvajes o peridomésticos a través de pulgas infectadas. Desarrolla, entonces, la llamada peste bubónica, que se caracteriza por malestar general, fiebre alta, dolores de cabeza, alteraciones nerviosas (postración o agitación), y un signo muy característico: el bubón. Se trata de una tumefacción extremadamente dolorosa correspondiente a la multiplicación del bacilo de la peste a nivel del ganglio linfático más próximo al punto de la picadura, la mayoría de las veces en la ingle o en la axila. A partir de este ganglio, el bacilo se difunde por el organismo, invade el hígado, el bazo, los pulmones y provoca una septicemia generalmente mortal en ausencia de un tratamiento adecuado y precoz a base de antibióticos (estreptomicina, cloramfenicol, tetraciclinas). También se puede producir la transmisión interhumana de la peste bubónica ya que el hombre puede ser portador de un vector de la peste: la pulga Pulex irritans.
TULAREMIA
La Francisella Tularensis, es organismo que causa la turalemia, es una de las bacterias patógenas más infecciosas conocidas en el mundo, solo se requiere la inhalación de 10 organismos para causar la enfermedad.
La Francisella Tularensis es un organismo que no forma esporas, capaz de sobrevivir por semanas en bajas temperaturas en agua, suelo húmedo, etc. Este organismo se ha dividido en dos subespecies:
Francisella Tularensis biovar del turalensis (tipo A); que es el biovar más común en Norteamérica y puede ser altamente virulento en seres humanos y animales.
Francisella Tularensis biovar Palaearctica (tipo B); que es relativamente no virulento y la principal causa de Tularemia humana en Asia y Europa.
El porcentaje de mortalidad en afecciones de Tularemia de tipo A varia entre el 5 y 15%, pero en casos donde se carece de tratamiento con antibióticos el porcentaje aumenta notablemente a una cifra entre el 30 y 60%. A pesar de estos índices no se ha documentado la transmisión directa entre seres humanos.
Se considera a la Tularemia un arma biológica potencial peligrosa, debido a su contagiosidad extrema, la facilida de la difusión, y la capacidad substancial de causar enfermedad y muerte. Su mayor efecto se produce cuando se utilza en forma de aerosol.
Durante la II Guerra Mundial, el potencial de Francisella Tularensis como arma biológica fue estudiado por el ejército Japonés así como por EE.UU y sus aliados.
SALMONELLA
La Salmonella es un microorganismo asociado a las vacaciones de verano. Cuando llega el calor, en los medios de comunicación se publican numerosos casos con un denominador común: la presencia de este microorganismo. Pero ¿qué es la Salmonella?, ¿es tan peligrosa como se dice?, ¿se puede prevenir? ¿se puede eliminar?
La Salmonella una bacteria no es demasiado resistente a las condiciones ambientales, tales como luz solar, desecación, concentraciones elevadas de sal o calor. Sin embargo es responsable de casi la mitad de los casos de infecciones de origen alimentario que se diagnostican en los hospitales españoles. Y esta situación se vive de forma similar en los países de nuestro entorno.
El origen del problema radica en que este microorganismo se adapta muy bien a los animales y las personas. El intestino puede colonizarlo, es decir dar lugar a una infección; o bien, puede llegar a un equilibrio con otros microorganismos intestinales donde sobrevivirá y se multiplicará en los restos de alimentos que van a ir pasando por el tubo digestivo. Si se produce la infección, aparecen una serie de síntomas indicativos del proceso. En primer lugar, durante el período de incubación comprendido entre 24 y 48 horas, la persona afectada sufre vómitos, diarrea y fiebre elevada que puede superar los 40º C. La diarrea presenta un color verde esmeralda debido a que no se metabolizan los ácidos biliares.
Tanto las personas enfermas, como los animales y personas que tienen Salmonella en su intestino, son portadores durante unos meses e incluso años. La consecuencia es que la materia fecal de los portadores tendrá una elevada concentración del microorganismo patógeno. Por ello, el mejor sistema de prevención es acentuar las medidas de higiene personal. Lavarse las manos de forma intensa con abundante agua y jabón tras la utilización del aseo, así como antes y después de manipular alimentos frescos.
Cuando la Salmonella llega a los alimentos, puede multiplicarse a una velocidad muy elevada en cualquier alimento fresco. Su número puede duplicarse cada 15 o 20 minutos si la temperatura es elevada, es decir superior a 20º C. Es por ello que si los alimentos no se refrigeran rápidamente (los frigoríficos domésticos suelen estar a temperaturas inferiores a 8º C) el microorganismo se multiplicará, con el consiguiente riesgo para los consumidores. El producto más implicado en este problema es la salsa tipo mayonesa elaborada con huevo fresco. El huevo puede llevar Salmonella en su cáscara, ya que las gallinas, al igual que otros animales o incluso el hombre, son portadoras. Si la cáscara está contaminada, la bacteria puede pasar al producto tras cascar el huevo y contaminar los productos que se elaboren con él.
En consecuencia, el control en estos casos se fundamenta en las medidas de prevención de la contaminación, en la higiene personal y en las manipulaciones adecuadas de los productos. Ahora bien, la erradicación es tremendamente difícil. El microorganismo está tan adaptado al reino animal que lo vamos a encontrar a muchos niveles. En cualquier caso, hay que apelar al sentido de responsabilidad de los manipuladores de los alimentos y de las personas que en sus casas elaboran alimentos, ya que la mayor parte de los casos clínicos tiene su origen en el hogar. Esto nos indica que hay que extremar también las condiciones higiénicas en el ámbito doméstico, incrementando las acciones de información y formación de los consumidores
VIRUELA
La viruela es una enfermedad viral infecciosa muy grave; de cada 100 personas que la contraen 30 mueren, pero se sabe que en algunas poblaciones la mortalidad ha llegado a ser del 90%. Los sobrevivientes pueden quedar ciegos o con la vista nublada, y con horribles cicatrices que les recordarán la terrible enfermedad el resto de sus días. Gracias a una campaña muy intensa de vacunación a nivel mundial, ya no se han reportado nuevos casos desde 1978. El último caso mortal del que se tiene noticia ocurrió ese año, en uno de los cinco laboratorios de alta seguridad que tenían muestras del virus. En 1980 la Organización Mundial de la Salud declaró que la viruela era la primera enfermedad humana completamente erradicada de la faz de la Tierra. Sin embargo, existen todavía dos muestras del letal virus en dos laboratorios de alta seguridad. Uno de ellos se encuentra en las instalaciones Vector, en Novosibirsk, Rusia y el otro en el Centro de Control de Enfermedades (CDC) en Atlanta, Estados Unidos. Supuestamente estas muestras tenían que haberse destruido en junio de 1999; sin embargo, tanto Rusia como los Estados Unidos cambiaron de opinión a última hora y se negaron a hacerlo. La decisión de ambos países obedece a que cada uno sospecha que el otro tiene almacenado este virus en cantidad suficiente para utilizarlo como arma biológica. También se teme que los rusos hayan facilitado muestras de viruela a Corea del Norte. En pocas palabras, se han conservado estas muestras exclusivamente por su potencialidad bélica.
Utilizar la viruela como arma causaría estragos en la población, puesto que al ser considerada una enfermedad erradicada, los esquemas de vacunación ya no la contemplan. Es muy probable que hoy en día todos los menores de 20 años no estén vacunados. Lo que es peor, ya no hay quien produzca esta vacuna a escala industrial, ni existe en almacén en cantidades suficientes como para enfrentar un brote por pequeño que sea. Para apreciar la magnitud del problema, basta mencionar que en 1947 aparecieron en Nueva York ocho casos de viruela; a fin de detener la incipiente epidemia fue necesario aplicar seis millones de vacunas en una semana. Si el problema se presentara hoy, no habría manera de enfrentarlo. Afortunadamente, conseguir el virus de la viruela es extremadamente difícil, por lo que provocar con éste una epidemia queda prácticamente fuera del alcance de los grupos terroristas, a menos que estén apoyados por un gobierno que cuente con el virus.
RICINA
Se trata de una sustancia que puede ser fatal si es inhalada, ingerida o -más peligrosamente- inyectada.
Antonio Delgado, profesor de farmacología química de la Universidad de Barcelona, explicó a la BBC: "Se trata de una proteína que tiene unas características distintas de lo que se utiliza como purgante, el aceite de ricino. Son los restos del procesamiento de la semilla durante la producción del aceite y se purifican a partir de procesos químicos".
La ricina daña los órganos, y una combinación de insuficiencia pulmonar, hepática, renal e inmunológica puede provocar la muerte, a pesar de que es posible recuperarse tras la exposición a la toxina.
¿Cómo entra en el organismo?
Puede inhalarse en forma de aerosol, o ser inyectada o ingerida.
Se ha probado que la ingesta de unas pocas semillas es mortal.
¿Cuán potente es?
Una pequeña cantidad de ricina es suficiente para causar la muerte.
Setenta microgramos -el equivalente al peso de un solo grano de sal- alcanzan para matar a un adulto.
Cada gramo de ricina es 6.000 veces más venenoso que el cianuro. Un gramo puede matar a miles de personas.
Sin embargo, el experto en terrorismo Paul Wilkinson dijo a la BBC que no es posible causar un gran número de víctimas simplemente esparciendo la sustancia en el aire.
Actualmente no existe un antídoto, si bien los científicos están trabajando en una vacuna.
Si alguien resulta afectado, los médicos sólo pueden tratar los síntomas.
Los primeros síntomas dependen de cómo la persona ha sido expuesta a la ricina, pero suelen ser fiebre, malestares estomacales y tos.
Si alguien inhala el veneno, puede sufrir un serio daño pulmonar y, eventualmente, un paro cardíaco.
Si la ricina entra al aparato digestivo, causa irritación intestinal, gastroenteritis, diarrea con sangre y vómitos. "Sus efectos son parecidos a los de enfermedades conocidas como el cólera", añade el profesor Antonio Delgado.
También es posible que afecte el sistema nervioso central y provoque convulsiones.
Estos efectos se vuelven evidentes 24 horas después de que la persona fue expuesta a la sustancia tóxica. Y pueden pasar días hasta que aparecen los problemas más serios.
¿Ha sido utilizada alguna vez?
Rastros de ricina fueron hallados en las cuevas de Afganistán.
La toxina también fue usada para asesinar al disidente búlgaro Georgi Markov, valiéndose de un paraguas preparado para inyectarle una píldora con 450 microgramos de ricina en la pierna. El hecho ocurrió en el puente de Waterloo, Londres, en 1978.
El profesor Delgado apunta: "Figura en la lista del gobierno británico de potenciales agentes bioterroristas como una sustancia de amenaza moderada. No es un compuesto fácil de obtener. Requiere bastante elaboración y no cualquier grupo puede disponer de él en cantidades apreciables".
¿Tiene la ricina algún efecto positivo?
Se está investigando si es útil para combatir el cáncer, ya que puede matar células con facilidad.
Su posible uso como arma
Preocupa a los expertos el posible uso de la ricina como arma de destrucción masiva
Con las mismas herramientas con las que monitorea la evolución de otras armas, los Estados Unidos investigan la ricina, el veneno que acaban de encontrar en Londres en manos de supuestos terroristas.
El gobierno norteamericano determinó que la ricina no es un veneno apropiado para matar en gran escala pero, de todos modos, el FBI emitió una advertencia sobre los peligros de la ricina. De hecho, los expertos creen que la toxina representa una creciente amenaza terrorista porque es fácil de producir y de almacenar, aunque difícil de emplear si el objetivo es la destrucción masiva. Sin embargo, sus posibilidades preocupan a los expertos, que sostienen que el fácil acceso a ella la convierte en una candidata ideal a los ojos de los neófitos amantes del caos químico y/o biológico.
“Emplean tecnología precaria”, opinó Jonathan Tucker, un experto en armas no convencionales que trabaja para el Instituto de Estudios Internacionales de Monterrey, Estados Unidos, en referencia a los métodos desplegados por los siete sospechosos de terrorismo arrestados la semana pasada en Londres, Inglaterra, con ricina en su poder. Aunque las autoridades británicas sólo encontraron pequeñas cantidades del veneno en un departamento, se cree que hay un gran depósito en alguna parte y, con esa quimera, las fuerzas de seguridad planean otras detenciones.
La ricina proviene de las semillas de ricino, que se cultivan desde hace siglos en muchas partes del mundo. Los antiguos egipcios utilizaban la planta por el alto poder lubricante de su aceite, por sus efectos laxantes y por los efectos tóxicos de su semilla, que eran más que conocidos. A fines del siglo XIX, un grupo de biólogos logró extraer la proteína tóxica de la planta de ricino, cuyo nombre científico es Ricinis communis, y la bautizó ricina. Poco después, el ejército de los EE.UU. empezó a evaluar a la ricina como un arma, según consta en un texto militar titulado “Aspectos médicos del arsenal químico y biológico”.
Con ayuda de los ingleses, durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército norteamericano fabricó una bomba de ricina que, al parecer, nunca fue utilizada en combate. Después de la guerra, los militares estadounidenses siguieron estudiando la toxina hasta que, en 1969, el presidente Nixon canceló las investigaciones. Desde el principio, las perspectivas de la ricina como arma de destrucción masiva fueron ambiguas porque aunque no hay tratamiento ni vacuna que pueda contrarrestar sus efectos letales, es mil veces menos venenosa que, por ejemplo, la toxina botulina.
Como es sólida, es más difícil de diseminar que los venenos líquidos, que pueden ser rociados. Y, a diferencia de otros agentes nerviosos que tienden a ser sustancias químicas simples, la ricina es una proteína grande de difícil absorción. Su inoculación por vía oral también es complicada, ya que para ser inhalada, debe ser administrada en forma de polvo y su trituración es muy peligrosa. La ricina llamó por primera vez la atención pública en 1978, cuando la inteligencia búlgara usó un paraguas modificado para disparar un proyectil de ricina al disidente Georgi Markov.
En aquella oportunidad, los agentes búlgaros perforaron un pequeño proyectil del tamaño de la cabeza de un alfiler que contenía 500 microgramos de ricina. Markov murió después de tres días, tras sufrir 72 horas de fiebre y vómitos. La planta de ricina se cultiva en muchas partes del mundo, y entre los usos legítimos de su semilla se la emplea para fabricar aceite de ricino, un famoso laxante casero, aunque también se usa como fluido para frenos de autos, en tinturas para teñir el pelo y como ingrediente base de jabones y cosméticos naturales.
En 1998, el autor del libro sobre armas no convencionales “Muerte silenciosa” dio a sus lectores una receta con ricina. Poco después, en varias publicaciones gráficas de los muchos grupos de extrema derecha que abundan en los EE.UU. empezaron a aparecer anuncios de venta de kits mortales basados en el uso de ricina. En 1991, un grupo de activistas antigubernamentales que operaba en el estado de Minnesota adquirió uno de ellos a fin de matar a varios funcionarios públicos, transacción que concluyó con el arresto y la condena de cuatro personas.
En octubre de 1995, los inspectores de las Naciones Unidas, que ya buscaban armas de destrucción masiva en Irak, informaron que Bagdad tenía por lo menos un proyecto sobre el uso militar de la ricina. “Las pruebas realizadas fueron un fracaso”, sentenciaron entonces los inspectores, quienes agregaron que Irak había abandonado las investigaciones con la toxina. Sin embargo, en 1997, descubrieron nuevas evidencias al respecto. “Durante una inspección sorpresiva, descubrimos un informe completo sobre un trabajo en curso”, dijo Terence Taylor, el inspector que descubrió el documento.
Cuando, en 1998, los inspectores finalmente se marcharon de Irak, las fuerzas norteamericanas y británicas bombardearon la planta de ricina de Bagdad, la capital iraquí. Pero, en un informe de septiembre, el gobierno británico acusó al régimen de Saddam Hussein de haber reconstruido la planta en Al Fallujah, por lo que “Irak está en condiciones de producir ricina con fines militares”. Por eso, el mes pasado, los inspectores de las Naciones Unidas visitaron el complejo de Al Fallujah. Y aunque tenían expectativas, no anunciaron que en la planta se procesaba ricina ni ninguna otra sustancia peligrosa.
Taylor, que dirige la oficina que el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, con sede en Londres, tiene en Washington, dijo que “muy probablemente no se detectará ricina en suelo iraquí”. En cuanto a los sospechosos de terrorismo detenidos en Inglaterra, el doctor Tucker del Instituto de Monterrey, advirtió sobre el peligro de ensayar conexiones ideológicas y/o políticas entre “esta gente”, Irak y los experimentos con ricina supuestamente realizados por Al Qaeda en la frontera entre Irak e Irán. “Es demasiado pronto para hacer especulaciones”, dijo el experto.
© The New York Times
Biotecnología contra 'bioterrorismo' ALICIA RIVERA, Madrid ( 08-09-99)
Desde que en el siglo XVIII el general británico Geoffrey Amherst inaugurara la guerra biológica al entregar a una tribu de indios americanos mantas infectadas deliberadamente con viruela, los planes de armas biológicas o químicas siguen la misma estrategia básica: contaminar al enemigo -o al blanco de una acción terrorista- con un agente patógeno que normalmente se propaga silenciosamente, a menudo con un periodo de latencia más o menos prolongado que permite a quien perpetra el ataque esconderse, y causar decenas, centenares, miles o millones de bajas. Los países desarrollados están actualizando, con la ayuda de la biotecnología y la genética modernas, sus líneas de defensa frente a esta amenaza barajada por los expertos.
Nuevas vacunas, nuevos métodos de identificación de los patógenos (incluida la secuenciación de genomas de los organismos con más probabilidad de ser utilizados como armas), nuevos diagnósticos, terapias y fármacos son las líneas principales de la biodefensa. "Unos pocos kilos de ántrax pueden matar a tanta gente como una bomba atómica del tamaño de la de Hiroshima", afirma David Siegrist, del Instituto de Estudios Políticos Potomac, en un número especial de la revista del prestigioso Centro de Control de Enfermedades (CDC), de Estados Unidos, dedicado a la guerra biológica y al bioterrorismo .
Armas nucleares
I. La negativa opuesta por la Corte a ciertos argumentos sobre la ilegalidad del empleo de las armas nucleares
Entre los argumentos opuestos a la licitud del empleo de armas nucleares, la Corte descartó los basados en la prohibición de emplear armas químicas o tóxicas. La Corte constata, efectivamente, que la Convención del 13 de enero de 1993 por la que se prohíben las armas químicas fue negociada y aprobada "en su propio contexto y por sus propias razones". Recuerda que, durante las negociaciones anteriores a la aprobación de ese instrumento, nunca se trató el asunto de las armas nucleares y que, por lo tanto, sería abusivo buscar en ella la fuente de una prohibición de la amenaza o del empleo de las armas nucleares.
Este razonamiento es correcto, ya que refleja la realidad. En cambio, hay más escepticismo cuando la Corte dice que el artículo 23 a) del Reglamento de La Haya de 1907 (por el que se prohíbe el empleo de veneno o armas envenenadas) y el Protocolo de Ginebra de 1925 (por el que se prohíbe el empleo de gases asfixiantes, tóxicos o similares y de medios bacteriológicos) no son aplicables a las armas nucleares. Porque en esos textos no se define lo que ha de entenderse por "armas envenenadas" y por ""materias o procedimientos análogos" (Protocolo de 1925); además, según la Corte, la práctica de los Estados demuestra que "esos términos han sido entendidos en su sentido ordinario de que se aplican a las armas cuyo efecto primero, si no exclusivo, es envenenar o asfixiar", y no de que se aplican a las armas nucleares.
Nos dejan perplejos los dos aspectos de la objeción: se contradice la afirmación de que la "práctica" de los Estados excluye las armas nucleares del ámbito de aplicación del Protocolo de Ginebra de 1925 y del artículo 23 a) del Reglamento de la Haya de 3907 en la resolución 1653 (XVI) de 1961, en la que la Asamblea General de la ONU declara -aunque en términos muy generales- que el empleo de las armas nucleares entra en el ámbito, entre otros, de los Convenios de La Haya de 1899 y de 1907, así como del Protocolo de Ginebra de 1925. En todas las resoluciones ulteriores (en 1972 y, varias veces desde 1978) en que la Asamblea General condena el recurso a las armas nucleares, recuerda la resolución 1653. Si existe, pues, una "práctica" que afirma la aplicabilidad de esos instrumentos al empleo de las armas nucleares.
La afirmación de que en esos textos solo se prohíben las armas cuyo "efecto primero, si no exclusivo, es envenenar o asfixiar" (el subrayado es nuestro) no se funda en elemento preciso alguno.
Al contrario, por una parte, los trabajos preparatorios del Protocolo de Ginebra no confirman, en absoluto, esta interpretación restrictiva, puesto que nada se menciona al respecto; por otra, se comprueba que, si en la Declaración de La Haya del 29 de julio de 1899 se prohibe efectivamente "el empleo de gases cuya única finalidad sea propagar gases asfixiantes o deletéreos" (el subrayado es nuestro), muy significativamente esta fórmula no consta en el Protocolo de Ginebra. Ahora bien, si recordamos que en éste se prohíben no solo los "gases asfixiantes, tóxicos o similares", sino también "todos los líquidos, materias o procedimientos análogos" (el subrayado es nuestro), nos damos cuenta de hasta qué punto la letra y el espíritu de ese texto contradicen la estricta interpretación de la Corte de que solo se refiere a las armas cuyo "efecto primero, si no exclusivo es envenenar o asfixiar" (el subrayado es nuestro).
Además, la Corte no es coherente con sus propias comprobaciones: tras observar correctamente que "se considera particular el fenómeno de la radiación de las armas nucleares" (el subrayado es nuestro), ¿cómo puede luego olvidar que esa radiación, especifica únicamente a las armas nucleares, solo afecta a la materia viva, definición que es aplicable a las armas químicas ?
Sostener que las armas nucleares no son equiparadas con las armas químicas porque también producen explosión y calor ¡significa que basta añadir explosivos a un arma química para que deje de ser química o también, añadir efectos legales a los efectos ilegales de un arma para que ésta deje de ser ilegal!
A los Estados que apoyan esta tesis, las Islas Salomón respondieron:
"The logic of this approach is, to say the least, disconcerting; he who does more cannot do less; the greater the destruction the more likely the legality of the weapon. The absurdity of the conclusion is matched only by the absurdity of the reasoning "
Casi al unísono, el juez Weeramantry, en su posición disidente, comprueba que el razonamiento de la Corte significa que "if an act involves both legal and illegal consequences, the former justify or excuse the latter".
El razonamiento de la Corte da lugar también a debate, si se compara con la prohibición del empleo de "armas envenenadas" (Reglamento de La Haya, artículo 23 a).
En primer lugar. no se sabe en qué se basa la Corte para decir que el artículo 23 a) se limita a las armas cuyo efecto "primero o exclusivo" es envenenar; ¿en la práctica (supra, párr. 7)?; ¿pero, en cuál? La Corte nada menciona al respecto.
De hecho, no figura en lugar alguno que las armas envenenadas son solo las que liberan veneno sin otro efecto dañino para la víctima, a no ser que se conciba un proyectil envenenado que hiera a la víctima y que, sin embargo, logre, por algún proceso telecinético, inocularle el veneno... Dudamos que los autores del Reglamento de La Haya imaginaran pautas o modos de acción que, en aquella época, habrían sido considerados más bien como ciencia ficción.
Ahora bien, los efectos del arma nuclear resultantes de la radiactividad inicial e inducida son análogos a los del veneno, como reconocieron los círculos científicos y los Estados mismos, cuando definieron el arma nuclear como
"toda arma que contiene o que está concebida para contener o utilizar un combustible nuclear o isótopos radiactivos y que, por explosión u otra transformación nuclear no controlada o por radiactividad del combustible nuclear o de los isótopos radiactivos, es capaz de destrucción masiva, daños generalizados o envenenamientos masivos" (el subrayado es nuestro).
Dicho de otro modo, incluso silos efectos principales del arma nuclear son efectos de explosión y de calor, no por ello deja de producir los consiguientes efectos de envenenamiento; está, pues, prohibida en virtud del artículo 23 a) del Reglamento de La Haya como una flecha o una bala venenosa que, a pesar de su efecto principal de herir el cuerpo de la víctima, no deja de liberar veneno, lo que hace que este prohibida.
La Corte descarta también la condenación del empleo de armas nucleares por las resoluciones de la Asamblea General, ya que éstas fueron aprobadas "con un número considerable de votos en contra y de abstenciones"; así, aunque "sean la clara manifestación de una inquietud profunda con respecto al problema de las armas nucleares, no establecen aún la existencia de una opinio juris por lo que atañe a la ilicitud del empleo de esas armas ".
Esta conclusión es también muy dudosa. En primer lugar, no se tiene en cuenta el acuerdo particular que representan las resoluciones de la Asamblea General para los Estados que las han votado y admiten así, al menos por lo que a ellas concierne, una opinio juris. Luego, parece dar por sentado que en las normas clásicas del derecho internacional humanitario enunciadas en esas resoluciones no se prohíbe el empleo de las armas nucleares, puesto que cierto número de Estados se opone: dicho de otro modo, a pesar de que la mayoría de los Estados sostiene esta tesis y ello, especialmente, a causa de las "tensiones que persisten entre, por una parte, una opinio juris naciente y, por otra, una adhesión aún fuerte a la práctica de la disuasión ".
Se hace, pues, prevalecer una opinión minoritaria que limita el alcance de las normas antiguas sobre la opinión mayoritaria que da a esas normas el alcance que les corresponde, de conformidad con los mismos textos; y ello en nombre de una práctica controvertida, que es la disuasión. Es tanto menos convincente cuanto que la Corte se contradice luego, cuando afirma que el derecho internacional humanitario rige y... ¡prohíbe el empleo de las armas nucleares (más adelante, II)! Ahora bien, ¿qué es el derecho humanitario sino esas normas mencionadas en las resoluciones, a las que la Corte niega todo efecto?
En conclusión, se comprueba que no tiene justificación lógica la negativa de la Corte a equiparar las armas nucleares con las armas químicas o envenenadas. Dígase lo mismo de su negativa a tener en cuenta las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, aunque solo sea como acuerdo limitado a los Estados que las han aceptado.
II. La ignorancia de la Corte sobre la ilegalidad de ciertos empleos de armas nucleares
Sin embargo, la Corte concluye que, en principio, el empleo de armas nucleares es ilegal, tras comprobar particularmente que:
- esas armas son "potencialmente de índole catastrófica", ya que su "poder destructor no puede detenerse ni en el espacio ni en el tiempo. Esas armas tienen el poder de destruir toda civilización, así como el ecosistema de todo el planeta ";
- por sus radiaciones, esas armas tienen efectos nocivos para el medio ambiente y las generaciones futuras: "La radiación ionizante puede atentar contra el medio ambiente, la cadena alimentaria y el ecosistema marino en el futuro, y provocar taras y enfermedades en las generaciones futuras ";
- aunque hay armas nucleares tácticas suficientemente precisas para limitar los riesgos de escalada , hasta la fecha, ningún Estado ha podido demostrar que un "empleo limitado no conducirá a una escalada tendente a un recurso generalizado a las armas nucleares de gran potencia";
- la novedad de las armas nucleares no excluye que el derecho internacional humanitario sea aplicable a éstas, como reconocieron el Reino Unido, Estados Unidos y la Federación de Rusia ;
- la cláusula de Martens confirma la aplicabilidad del derecho internacional humanitario a las armas nucleares ;
- la neutralidad se aplica "a todos los conflictos armados internacionales cualquiera que sea el tipo de arma utilizada ";
- queda prohibido el empleo de "los métodos y medios de hacer la guerra que no permitan distinguir entre objetivos civiles y objetivos militares, o que tengan como efecto causar sufrimientos inútiles a los combatientes". Ahora bien, "habida cuenta de las características únicas de las armas nucleares (...), el empleo de esas armas no se aviene con el cumplimiento de tales exigencias".
Así pues, aunque la Corte llegue a una conclusión, en el párrafo 105 E de su opinión, que se aviene con la tesis de la ilicitud del empleo de las armas nucleares, se palía inmediatamente ese resultado observando que:
- "no ha de perderse de vista el derecho fundamental de todo Estado a la supervivencia y, por lo tanto, el derecho a recurrir a la legítima defensa, de conformidad con el artículo 51 de la Carta (...)";
- "una considerable parte de la comunidad internacional" ha aceptado la política de disuasión ;
- cuando se aprobaron los tratados de Tlatelolco y de Rarotonga, los Estados que tenían armas nucleares se reservaron el derecho de recurrir a esas armas en caso de ser agredidos por un Estado con la ayuda de una potencia nuclear ;
- esos Estados hicieron declaraciones análogas durante la prorrogación del Tratado sobre la no proliferación de armas nucleares (TNP) .
Teniendo en cuenta esta práctica, la Corte llega a la conclusión:
"Habida cuenta del actual estado del derecho internacional, así como de los elementos de hecho de que dispone, la Corte no puede llegar, sin embargo. a la conclusión definitiva de que la amenaza o el empleo de armas nucleares es lícito o ilícito en una circunstancia extrema de legítima defensa, en la que esté en juego la supervivencia misma de un Estado."
Por 7 votos contra 7, gracias al voto preponderante del presidente, esta sorprendente conclusión del párrafo 105 E de la opinión da -y dará- mucho que hablar. Nos limitaremos a las observaciones siguientes:
1°) Los considerandos en los que se basa principalmente la Corte (más arriba, párr. 13) se refieren a la práctica de las Potencias nucleares por lo que atañe a la disuasión. Ahora bien, en esos considerandos se mezclan dos problemas: el de la posesión de armas nucleares y el de su empleo o de la amenaza de su empleo; aunque la comunidad internacional parezca resignada, en cierta medida, a aceptar la práctica de la disuasión. no por ello ha llegado a utilizar esas armas. Asimismo, aunque las Potencias nucleares se hayan reservado públicamente el derecho a emplear las armas nucleares en ciertos casos hipotéticos, no se puede deducir que la mayoría de los demás Estados haya aceptado ese derecho, puesto que éstos no han cesado de afirmar en las resoluciones de la Asamblea General de la ONU, que ese empleo es ilícito. Por supuesto, la Corte no dedujo de esos hechos que son lícitos la amenaza o el empleo de armas nucleares, pero se ha de lamentar, de todas maneras, que los invoque para llegar a la conclusión de que no sabe si, en un caso de legítima defensa, en que esté en peligro la supervivencia del Estado, serían aún ilícitos el empleo o la amenaza del empleo de armas nucleares.
2°) Es tanto más de lamentar esta afirmación de ignorancia cuanto que se fundamenta, además, en el reconocimiento del derecho de legítima defensa. Ahora bien, si se afirma que un caso de legítima defensa, por más extremado que sea, podría justificar el empleo de armas nucleares, la Corte está haciendo una peligrosa amalgama entre jus ad bellum y jus in bello: sugiere que el respeto del segundo podría estar supeditado a una norma del primero. Así, la Corte pone en tela de juicio uno de los principios básicos del derecho de los conflictos armados: el de igualdad de los beligerantes ante el derecho de la guerra. Un resultado tan contrario a la esencia del derecho internacional humanitario conlleva las causas de su invalidez.
3°) Habida cuenta de ciertos considerandos, el segundo apartado del párrafo 105 está plagado de contradicciones: efectivamente, tras haber comprobado que el empleo de armas nucleares puede causar el aniquilamiento de la humanidad, ¿cómo puede la Corte luego preguntarse si la supervivencia de un Estado agredido podría justificar el empleo de un arma que pueda causar la destrucción de quien la emplea? Si el recurso al arma nuclear debe causar la desaparición de toda vida sobre el planeta, y si se supone que e! derecho internacional dimana de la voluntad de los Estados, sería extraño imaginar que los Estados hayan admitido una norma que conlleva su suicidio, incluido el del Estado que quiera protegerse . Lo absurdo del resultado induce a responder negativamente a la cuestión planteada por la Corte: incluso en un caso extremo de legítima defensa, no se puede justificar el empleo de armas nucleares.
4°) Suponiendo que no sea exactamente lo que la Corte quiso decir, y que esté dispuesta a considerar, desde la perspectiva de la legítima defensa, que un empleo mínimo del arma nuclear (entonces, tendría que haberlo especificado), o que un empleo que no afecte a la supervivencia de la humanidad como tal, por más limitado que sea, no impediría que las radiaciones y las precipitaciones radiactivas afecten al territorio de muchos otros Estados, tal como lo reconoció, ¿se puede pensar, una vez más, racionalmente que la mayoría de los Estados de la comunidad internacional ha aceptado que, para garantizar la supervivencia de uno de ellos, se atente contra su integridad territorial, la salud de sus habitantes, el respeto de su medio ambiente y el respeto de su neutralidad? Responder afirmativamente significaría decir que los Estados han admitido que se atente gravemente contra su soberanía y, si fuera así, se sabría. Ahora bien, ningún Estado ha dicho jamás que está dispuesto a aceptar los daños resultantes de la utilización de armas nucleares por otro Estado y, como las restricciones a la soberanía no se suponen, es inútil buscar la huella de una aceptación cualquiera del empleo de armas nucleares en cierta resignación de los Estados por lo que respecta a la disuasión .
5°) Por primera vez en su historia, la Corte pretende no conocer el contenido de la norma en una hipótesis de hecho particular. Como observaron varios jueces, se trata de un non liquet, o si se prefiere de una ¡"incapacidad de opinión"! Ahora bien, como tal, la opinión no debería tener alcance alguno. En primer lugar, porque se basa en considerandos cuya índole impugnable acabamos de recordar (más arriba, 1° y 2°). Después, porque la Corte, como dice ella misma, es un órgano judicial y, como tal "solo se pronuncia basándose en el derecho
o, como afirma en esta Opinión consultiva "expresa el derecho existente (...), aunque expresando y aplicando el derecho la Corte deba necesariamente precisar el alcance y, a veces, comprobar la evolución ".
En otros términos, la Corte desempeña su función judicial cuando comprueba que tal comportamiento es lícito o ilícito, pero no la desempeña cuando declara ignorar el estado del derecho en tal o cual hipótesis. In casu, la Corte afirma, primeramente, con claridad la ilicitud de la amenaza del empleo o del empleo de armas nucleares (apartado 1 del párr. 105 E); luego, añade que no sabe si hay normas en la hipótesis particular de la legítima defensa de un Estado cuya supervivencia está en juego (apartado 2 del párr. 105 E). Puesto que la Corte no logra determinar el alcance de la norma prohibitiva en la hipótesis considerada, a pesar del poder que reconoce tener de administrar justicia (véase cita, más arriba), podemos concluir lógicamente que la única norma segura es la ilicitud general del empleo y de la amenaza del empleo del arma nuclear. La Corte "expresa el derecho" en el primer apartado, mientras que en el segundo dice no conocer ese derecho: entonces ese apartado no tiene alcance alguno...
Por lo demás, la afirmación de la ilicitud de principio no es únicamente de los 7 jueces que votaron a favor del párrafo 105 E; también la comparten 3 jueces disidentes que, por su parte. consideran que el empleo y la amenaza del empleo de armas nucleares son siempre ilícito. Si descartamos el dictamen disidente del juez Oda, que no se pronuncia ni en un sentido ni en otro (considera solamente que la Corte tendría que haberse negado a responder a la solicitud de opinión consultiva, habida cuenta, entre otras razones, de la índole demasiado política y demasiado general de la cuestión planteada, se comprueba que de 13 jueces 10 reconocen la ilicitud del principio del empleo o de la amenaza del empleo de armas nucleares, !Ese es el derecho! La "ignorancia" pretendida de 7 jueces, en cuanto a la legalidad o a la ilegalidad del empleo o de la amenaza del empleo de armas nucleares para hacer frente a una agresión que ponga en peligro la supervivencia misma del Estado, no es un discurso jurídico. En un examen, cuando un estudiante responde que ignora el contenido de tal o cual norma, reconoce su ignorancia, pero no por ello expresa el derecho. El único derecho es el que se afirma como tal. Todo lo demás es solo estado de ánimo y literatura...
Por todas esas razones, pensamos que el apartado 2 del párrafo 105 E de la opinión de la Corte no quita ni pone nada por lo que respecta a la ilicitud general enunciada en el apartado 1. Revela sencillamente el desconcierto, "el caso de conciencia" -como escribe el presidente Bedjaoui
- de la Corte ante las consecuencias políticas considerables que puede presentar una opinión más resuelta. Un desconcierto que recuerda el de Hamlet ante la existencia, pero que, como en el caso del personaje de Shakespeare, es pura filosofía y no derecho.
Tras un primer momento de decepción, el especialista en derecho internacional humanitario podría, pues, contentarse con esa opinión consultiva, que, por lo demás, contiene muchas otras buenas cosas en el plano de ese derecho. Por ejemplo, si la Corte no se pronuncia acerca de la índole de jus cogens del derecho humanitario, dado que no se lo solicitaron, reconoce implícitamente esa calidad a las normas fundamentales del Reglamento de La Haya y de los Convenios de Ginebra de 1949, puesto que las califica de "principios intransgredibles del derecho internacional consuetudinario.
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PD: Perdon amigos si es muy largo , pero esta todo detallado y no queria omitir casi nada , como veran , de todos modos , en la parte 1ª de este post , subo el archivo completo de mi tesis para quienes quieran bajarla , ojala les sirva para algun apunte , ya que con esto aprobè mi tesis ( soy especialista en defensa civil y medio ambiente ).- saludos !!!