Estos post los estoy exponiendo para que todos vean lo terrible que fue es y sera la guerra, pondré otros con los crímenes de guerra que cometieron otros paises
Uso de armas químicas
Véase también: Batalla de Changde
Según los historiadores Yoshiaki Yoshimi y Seiya Matsuno, el Emperador Hirohito autorizó por medio de órdenes específicas (rinsanmei) el uso de armas químicas en China.32 Por ejemplo, durante la Batalla de Wuhan de agosto a octubre de 1938, el Emperador autorizó el uso de gas tóxico en 375 ocasiones diferentes, a pesar del artículo 23 de las Conferencias de la Haya de 1899 y 1907,7 del artículo V del Tratado relativo al uso de submarinos y gases nocivos en la guerra33 y de una resolución adoptada por la Sociedad de Naciones el 14 de mayo que condenaba el uso de gas venenoso por parte de Japón.
En 2004, Yoshimi y Yuki Tanaka descubrieron en los Archivos Nacionales de Australia documentos que muestran que el ácido cianhídrico o cianuro de hidrógeno fue probado en prisioneros australianos y holandeses en noviembre de 1944 en las islas Kai (Indonesia).34
Hambrunas evitables
Véase también: Hambruna vietnamita de 1945
Las muertes causadas por la desviación de recursos a los ejércitos japoneses en los países ocupados son también vistos como crímenes de guerra por muchas personas. Millones de civiles en el Sureste Asiático — especialmente en Vietnam y en las Indias Orientales Neerlandesas (Indonesia), ambos fueron países con una importante producción de arroz— murieron durante una hambruna que pudo ser evitada entre 1944 y 1945.35
Tortura de prisioneros de guerra
También se ha reportado que las fuerzas imperiales japonesas utilizaron ampliamente la tortura en prisioneros, usualmente en un esfuerzo por reunir inteligencia militar rápidamente.36 Los prisioneros torturados eran, a menudo, ejecutados más tarde. Un ex oficial del Ejército japonés que sirvió en China, Uno Shintaro sostuvo:
El principal significado de recolectar inteligencia era extraer información interrogando a prisioneros. La tortura fue una necesidad inevitable. El asesinato y el enterramiento de los cuerpos era la secuela natural. Se hacía así para que no fuera descubierto. Creía y actuaba de esta manera debido a que estaba convencido de lo que estaba haciendo. Llevamos a cabo nuestro deber como fue instruido por nuestros superiores. Lo hicimos por el bien de nuestro país, por nuestra obligación filial hacia nuestros ancestros. En el campo de batalla, nunca consideramos realmente a los chinos como humanos. Cuando se está ganando, los perdedores lucen verdaderamente miserables. Concluimos que el pueblo yamato [i.e., japoneses] era superior.37
Canibalismo
Muchos informes escritos y testimonios recolectados por la Sección australiana de crímenes de guerra del Tribunal de Tokio e investigados por el fiscal William Webb (el futuro juez en jefe) indicaban que el personal japonés en muchas partes de Asia y el Pacífico cometió actos de canibalismo contra los prisioneros de guerra aliados. En muchos casos, esto estuvo inspirado por los ataques siempre crecientes de los aliados a las líneas de suministro japonesas y a la muerte y la enfermedad del personal japonés como resultado del hambre; sin embargo, según el historiador Yuki Tanaka: "el canibalismo era a menudo una actividad sistemática conducida por escuadrones enteros y bajo la dirección de oficiales".38
Esta actividad frecuentemente involucraba el asesinato con el propósito de asegurar los cuerpos; por ejemplo, un prisionero de guerra de India, Havildar Changdi Ram, testificó que:
[el 12 de noviembre de 1944] el Kempeitai decapitó a un piloto
. Yo vi esta escena desde atrás de un árbol y observé a algunos de los japoneses cortando carne de sus brazos, piernas, caderas, nalgas y llevársela hacia sus cuarteles... Ellos la cortaron en pequeñas piezas y la frieron.39
En algunos casos, la carne era cortada de personas con vida: otro prisionero indio, Lance Naik Hatam Ali (más tarde ciudadano de Pakistán), testificó que en Nueva Guinea:
los japoneses empezaron a seleccionar prisioneros y todos los días uno era llevado fuera, asesinado y comido por los soldados. Personalmente, vi que esto pasara y alrededor de 100 prisioneros fueron comidos en ese lugar por los japoneses. El resto de nosotros fue llevado a otro lugar 50 millas [80 kilómetros] lejos, donde 10 prisioneros murieron de enfermedad. En ese lugar, los japoneses nuevamente empezaron a seleccionar prisioneros para comérselos. Aquellos seleccionados eran llevados a una choza donde su carne era cortada de sus cuerpos mientras estaban vivos y, luego, eran tirados a una fosa donde más tarde morían.40
Quizás el oficial de más alto rango condenado por canibalismo fue el lugarteniente general Yoshio Tachibana, quien con 11 otros japoneses fue juzgado en relación con la ejecución de los pilotos estadounidenses y el canibalismo de, al menos, uno de ellos, en agosto de 1944, en Chichi Jima, en las Islas Ogasawara. Fueron decapitados por órdenes de Tachibana. Como ni el derecho internacional ni el militar se ocupan específicamente del canibalismo, fueron juzgados por asesinato e "impedimento de un entierro honorable". Tachibana fue sentenciado a muerte.41
Trabajo forzado
El uso de mano de obra forzada de civiles asiáticos y prisioneros de guerra por parte del ejército japonés causó también muchas muertes. Según un estudio conjunto de historiadores que incluyó a Zhifen Ju, Mitsuyoshi Himeta, Toru Kubo y Mark Peattie, más de 10 millones de civiles chinos fueron movilizados por el Kōa-in (Junta de desarrollo japonés en Asia) para realizar trabajo forzado.42 Más de 100,000 civiles y prisioneros de guerra murieron en la construcción del ferrocarril que unía Birmania con Siam.43
La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos estima que en Java, entre 4 y 10 millones de romusha (término japonés para trabajador manual) fueron forzados a trabajar por el ejército japonés.44 Alrededor de 270,000 de estos trabajadores de Java fueron enviados a otras áreas ocupadas por japoneses en el Sureste Asiático. Solo 52,000 fueron repatriados a Java, lo que significaría que hubo una tasa de mortalidad del 80%.
Según el historiador Akira Fujiwara, el emperador Hirohito personalmente ratificó la decisión de eliminar las restricciones del derecho internacional (Conferencias de la Haya de 1899 y 1907) para el tratamiento de prisioneros de guerra chinos en la directiva del 5 de agosto de 1937. Esta notificación también aconsejó a los oficiales dejar de usar el término "prisioneros de guerra".45 La Convención de Ginebra exonera a los prisioneros de guerra de rango sargento o mayor del trabajo manual y estipula que los prisioneros que realicen algún trabajo deben ser provistos con raciones extra y otros insumos esenciales; sin embargo, Japón no era signatario de la Convención de Ginebra en esa época y las fuerzas japonesas no siguieron esta Convención.
Mujeres de confort
Los términos "mujeres de confort (en japonés, 慰安婦) o "mujeres de confort militar" (en japonés, 従軍慰安婦) fueron un eufemismo utilizado para referirse a las mujeres en los burdeles militares japoneses en países ocupados, muchas de las cuales fueron reclutadas por la fuerza o por engaño y se encontraron a sí mismas siendo objeto de agresión sexual o esclavitud sexual.46
En 1992, el historiador Yoshiaki Yoshimi publicó un trabajo basado en su investigación en archivos del Instituto Nacional de Estudios de Defensa en Japón. Yoshimi sostiene que existió una relación directa entre las instituciones imperiales, tales como la Kôa-in y las "estaciones de confort". Cuando los descubrimientos de Yoshimi fueron publicados en los medios noticiosos japoneses el 12 de enero de 1993, causaron gran sensación y forzaron al gobierno, representado por el Jefe del Gabinete Kato Koichi, a reconocer algunos de los hechos ese mismo día. El 17 de enero de ese año, el Primer Ministro Kiichi Miyazawa presentó disculpas formales por el sufrimiento de las víctimas, durante un viaje a Corea del Sur. El 6 de julio y el 4 de agosto de 1993, el gobierno japonés publicó dos declaraciones por las cuales reconocía que "las estaciones de confort eran operadas en respuesta al pedido de los militares de ese entonces... El ejército japonés estuvo, directa e indirectamente, involucrado en el establecimiento y el manejo de las estaciones de confort y en el traslado de las mujeres de confort" y que las mujeres eran "reclutadas en muchos casos contra su voluntad, a través de la persuasión y la coerción".47
La controversia fue reiniciada el 1 de marzo de 2007, cuando el Primer Ministro de Japón Shinzō Abe insinuó que un comité de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos llamaría al gobierno japonés para "reconocer y disculparse por" el rol del Ejército Imperial Japonés durante la guerra con respecto a la esclavitud sexual. Sin embargo, Abe negó que esto aplicara a las estaciones de confort, pues afirmó que "no existe evidencia que pruebe que hubo coerción ni nada que lo apoye".48 Los comentarios de Abe provocaron reacciones negativas fuera de Japón. Por ejemplo, un editorial del New York Times del 6 de marzo de 2007 sostuvo:
Estos no fueron burdeles comerciales. La fuerza, explícita e implícita, fue usada en el reclutamiento de estas mujeres. Lo que le sucedió a ellas fue una violación en serie, no prostitución. La implicación del Ejército japonés está documentada en los propios archivos de defensa del gobierno. Un oficial de alto rango en Tokio más o menos se disculpó por este crimen horrendo en 1993... Ayer, reconoció la pseudo disculpa de 1993, pero solo como parte de una declaración preventiva con la cual su gobierno rechazaría el pedido, ahora pendiente en el Congreso de los Estados Unidos, para una disculpa oficial. Los Estados Unidos no son el único país interesado en ver que Japón acepte tardíamente una responsabilidad completa. Corea y China también están furiosos por años de evasivas japonesas sobre el tema.49
El mismo día, el soldado veterano Yasuji Kaneko admitió al The Washington Post que:
las mujeres gritaban, pero no nos importaba si las mujeres vivían o morían. Eramos los soldados del Emperador. Bien en burdeles militares o bien en aldeas, violábamos [a las mujeres] sin renuencia."50
El 7 de abril de 2007, Yoshimi y otro historiador, Hirofumi Hayashi, anunciaron el descubrimiento en los archivos del Tribunal de Tokio, documentos oficiales que sugieren que las fuerzas imperiales, tales como la Tokeitai (policía secreta naval), coercionaban directamente a mujeres para trabajar en burdeles en la línea de batalla en China, Indochina e Indonesia. Estos documentos fueron hechos públicos inicialmente en el juicio por crímenes de guerra. En uno de ellos, un lugarteniente es citado al confesar haber organizado un burdel y haberlo usado él mismo. Otro fuente menciona que miembros del Tokeitai arrestaban mujeres en las calles y, tras realizarles exámenes médicos obligados, las ponían en burdeles.51
El 12 de mayo de 2007, el periodista Taichiro Kaijimura anunció el descubrimiento de 30 documentos del gobierno holandés presentados en el Tribunal de Tokio, como evidencia de un incidente de prostitución forzada masiva en 1944 en Magelang.52 En otros casos, algunas víctimas procedentes de Timor Oriental testificaron que fueron forzadas cuando no tenían edad suficiente para empezar a menstruar y fueron repetidamente violadas por soldados japoneses.53
Una "mujer de confort" holandesa-indonesia, Jan Ruff-O'Hearn (ahora residente en Australia), que dio evidencia al comité de los Estados Unidos, dijo que el gobierno japonés no ha tomado responsabilidad por sus crímenes, que no quiere pagar compensación a las víctimas y que quiere reescribir la historia.54 Ruff-O'Hearn afirmó que había sido violada "dia y noche" durante tres meses por soldados japoneses, cuando tenía 21 años de edad.
Hasta el día de hoy, solo una mujer japonesa ha publicado su testimonio. Esto fue en 1971, cuando una ex "mujer de confort" forzada a trabajar para soldados showa en Taiwán publicó sus memorias bajo el seudónimo de Suzuko Shirota.55
Existen diferentes teorías sobre el lugar de origen de las mujeres de confort. Mientras muchas fuentes sostienen que la mayoría de mujeres provenía de Japón; otras, incluyendo a Yoshimi, argumentan que 200.000 mujeres,56 en su mayoría de Corea y China y algunos otros países como Filipinas, Taiwán, Birmania, las Indias Orientales Holandesas, Holanda,57 y Australia,58 fueron forzadas a emprender tal actividad sexual.59
El 26 de junio de 2007, el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos entregó una resolución que sostenía que Japón "debía reconocer, disculparse y aceptar su responsabilidad histórica en una manera clara e inequívoca por la coerción de sus militares hacia mujeres en esclavitud sexual durante la guerra".60 El 30 de julio de 2007, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó la resolución, mientras el Primer Ministro de Japón Shinzō Abe sostenía que esta decisión era "lamentable".61
Saqueos
Muchos historiadores sostienen que el gobierno japonés y personal militar individual participaron en saqueos extensos durante el periodo de 1895 a 1945.62 La propiedad robada incluía terrenos privados, así como diferentes clases de bienes valiosos saqueados de los bancos, depósitos, templos, iglesias, otros locales comerciales, mezquitas, museos y casas privadas.
Sterling y Peggy Seagrave, en su libro de 2003 Gold Warriors: America’s secret recovery of Yamashita's gold, informan que fueron creados depósitos secretos para los bienes saqueados en todo el Sureste Asiático por el ejército japonés en Filipinas durante 1942–1945. Argumentan que el robo fue organizado a escala masiva, bien por gángsters de la Yakuza, como Yoshio Kodama, o bien por oficiales a la orden del emperador Hirohito, quien quería asegurar que la mayor cantidad posible de lo procedido por este medio se remitiera al gobierno. Asimismo, afirmaron que Hirohito designó a su hermano, el Príncipe Chichibu, para que encabezara una organización secreta denominada Kin no yuri (Azucena dorada) para este propósito.
El general Tomoyuki Yamashita (segundo de la derecha) fue juzgado en Manila entre el 29 de octubre y el 7 de diciembre de 1945, por una comisión militar estadounidense, por cargos referidos a la Masacre de Manila y a episodios previos en Singapur, por lo que fue sentenciado a muerte. El caso sentó un precedente con respecto a la responsabilidad de los comandantes en crímenes de guerra, que es conocido como el Standard Yamashita o la Responsabilidad del Comandante. La legitimidad del juicio precipitado ha sido puesta en cuestión.
Reacciones posteriores a 1945
Poco después del fin de la guerra, las potencias aliadas procesaron a 25 individuos como criminales de guerra de Clase A, mientras que 5700 personas fueron acusadas como criminales de guerra Clase B o Clase C por distintos tribunales criminales aliados. De estos, 984 fueron inicialmente condenados a pena de muerte, 920 fueron realmente ejecutados, 475 recibieron sentencias a cadena perpetua, 2944 recibieron penas de cárcel, 1018 fueron absueltos y 279 no fueron sentenciados o llevados a juicio. Estas cifras incluyen a 178 taiwaneses y a 148 coreanos.63 Los cargos de Clase A fueron juzgados por el Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente, también conocido como los Juicios de Tokio. Se formaron otras cortes en diferentes lugares en el Asia y el Pacífico.
Los Juicios de Tokio
Artículo principal: Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente
El Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente fue formado para juzgar a personas acusadas en el mismo Japón. Los oficiales de alto rango que fueron procesados incluyeron a Koichi Kido y a Sadao Araki. Tres ex Primeros ministros (no elegidos): Kōki Hirota, Hideki Tōjō y Kuniaki Koiso fueron declarados culpables de crímenes de guerra Clase A. Muchos líderes militares también fueron encontrados culpables. Dos personas sentenciadas como criminales de guerra Clase A sirvieron como ministros en los gobiernos japoneses de la posguerra, si bien no tuvieron conexión directa con los supuestos crímenes de guerra cometidos por las fuerzas japonesas y los gobiernos extranjeros nunca sacaron el tema cuando fueron designados:
Mamoru Shigemitsu fungió de ministro de Relaciones Exteriores tanto durante la guerra como en el gobierno de posguerra de Ichirō Hatoyama.
Okinori Kaya fue ministro de Finanzas durante la guerra y, después, sirvió como ministro de Justicia en el gobierno de Hayato Ikeda.
Hirohito y todos los miembros de la familia imperial implicados en la guerra, como los Príncipes Chichibu, Asaka, Takeda y Higashikuni, fueron exonerados de procesamientos criminales por MacArthur, con la ayuda del oficial Bonner Fellers quien permitió que los principales sospechosos criminales coordinaran sus historias para que se evitara que el Emperador sea acusado.64 Muchos historiadores critican esta decisión. Según John Dower, "con todo el apoyo de la oficina central de MacArthur, la acusación funcionó, en efecto, como un equipo de defensa del Emperador."65 Incluso activistas japoneses que aprueban las Cartas de Nuremberg y Tokio y que han trabajado en la documentación y publicación de las atrocidades del régimen Showa, "no pueden defender la decisión estadounidense de exonerar al Emperador de la responsabilidad por la guerra y, luego, en el punto álgido de la Guerra Fría, liberar y poco después aceptar abiertamente a criminales de guerra acusados del ala derecha, como el que sería Primer Ministro Nobusuke Kishi."66 Para Herbert Bix, "las medidas verdaderamente extraordinarias de MacArthur para salvar a Hirohito de un juicio como criminal de guerra tuvieron un impacto duradero y profundamente distorsionante en el entendimiento japonés de la guerra perdida."67
Otros tribunales
26 de octubre de 1945, Sandakan, ciudad de Sabah en Borneo Septentrional. Durante la investigación sobre las Marchas de la muerte de Sandakan y otros incidentes, el sargento Hosotani Naojo (a la izquierda, sentado), un miembro de la unidad del Kempeitai en Sandakan, es interrogado por el líder del escuadrón F. G. Birchall (segundo a la derecha) de la Real Fuerza Aérea Australiana y por el sargento Mamo (a la derecha), un miembro nisei del Ejército estadounidense, traductor aliado. Naoji confesó haber disparado a dos prisioneros de guerra australianos y a cinco civiles chinos.
Entre 1946–51, unos 5600 japoneses fueron procesados en más de 2200 tribunales fuera de Japón. Los jueces que presidían los tribunales procedían de Estados Unidos, China, el Reino Unido, Australia, Holanda, Francia, la Unión Soviética, Nueva Zelandia, India y Filipinas. Además, los comunistas chinos también emprendieron una serie de juicios en contra de personal japonés. Más de 4400 japoneses fueron condenados y alrededor de mil fueron sentenciados a la pena de muerte. El mayor juicio fue el de 93 japoneses, acusados de haber matado extrajudicialmente a más de 300 prisioneros aliados en la Masacre de Laha (1942).
El coreano más prominente condenado fue el lugarteniente general Hong Sa Ik, quien orquestó la organización de campos de prisioneros de guerra en el Sureste Asiático. En 2006, el gobierno surcoreano indultó a 83 de los 148 criminales de guerra coreanos condenados.68
Disculpas oficiales
El gobierno japonés considera que las posiciones legales y morales con respecto a los crímenes de guerra están separadas. Por ello, si bien se afirma que Japón no violó leyes o tratados internacionales, los gobiernos japoneses han reconocido oficialmente el sufrimiento que ha causado el ejército japonés y se han emitido numerosas disculpas. Por ejemplo, el Primer Ministro de Japón Tomiichi Murayama sostuvo en agosto de 1995 que Japón "a través de su mandato colonial y agresión causó un daño y sufrimiento tremendo a los pueblos de muchos países, particularmente, aquellos de naciones asiáticas" y expresó sus "sentimientos de profundo remordimiento" y expresó su sincera disculpa". Asimismo, el 29 de septiembre de 1972, el Primer Ministro de Japón Kakuei Tanaka sostuvo que "la parte japonesa está muy consciente de la responsabilidad por el serio daño que causó Japón en el pasado al pueblo chino por medio de la guerra y lo reprocha profundamente."69
No obstante, las disculpas oficiales han sido ampliamente vistas, por muchos de los sobrevivientes de tales crímenes o por las familias de las víctimas, como inadecuadas o solamente como un intercambio simbólico. En octubre de 2006, mientras el Primer Ministro Shinzō Abe expresaba una disculpa por el daño causado por el dominio colonial y la agresión, más de 80 legisladores japoneses del partido gobernante LDP visitaron el Santuario Yasukuni. Muchas personas ofendidas por los crímenes de guerra japoneses afirmaron que no se había emitido ninguna disculpa por actos particulares y que el gobierno japonés había expresado meramente "pesar" o "remordimiento".70 El 2 de marzo de 2007, el tema salió a flote nuevamente por el Primer Ministro Shinzō Abe, cuando negó que los militares forzaron a las mujeres a una esclavitud sexual durante la Segunda Guerra Mundial. Declaró que "el hecho es que no existe evidencia que pruebe que hubo coerción". Antes de que se manifestara, un grupo de legisladores del Partido Democrático Liberal también procuraron revisar la disculpa de 1993 de Yohei Kono a las ex mujeres de confort;71 72 sin embargo, esto provoco una reacción negativa de los países asiáticos y en Occidente.
Algunos en Japón han aseverado que lo que se demanda es que el Primer Ministro o el Emperador realizen una dogeza, en la cual un individuo se arrodilla e inclina la cabeza hasta el piso — una gran forma de disculpa en las sociedades del Sureste Asiático— que Japón no se muestra dispuesto a hacer.73 Algunos señalan el acto realizado por el Canciller de Alemania Willy Brandt, quien se arrodilló ante un monumento a las víctimas judías del Gueto de Varsovia en 1970, como un ejemplo de un acto efectivo de disculpa y reconciliación similar a una dogeza, aunque no todos están de acuerdo con ello.74
Citando la acción de Brandt como un ejemplo, John Borneman, profesor asociado de Antropología en la Universidad de Cornell, sostiene que "una disculpa representa un intercambio no material o puramente simbólico, por el cual el malhechor voluntariamente rebaja su propio estatus como persona".75 Además, Borneman afirma que una vez que este tipo de disculpa es dada, la parte lastimada debe perdonar y buscar la reconciliación porque si no lo hace, la disculpa no tendría ningún efecto. La partida lastimada puede rechazar la disculpa por varias razones, una de las cuales es impedir la reconciliación porque "al mantener viva la memoria de la herida, se impide una afirmación de humanidad mutua al instrumentalizar el poder grabado en el estatus de una víctima permanente."76
Por ello, algunos argumenta que la renuencia de una nación a aceptar los gestos conciliatorios que Japón ha hecho pueden deberse a que la nación no piensa que Japón se ha "rebajado" lo suficiente para otorgar una disculpa sincera. De otra parte, otros sostienen que tal nación particular está escogiendo rechazar la reconciliación en busca de un estatus permanente de víctima, como una manera de intentar imponer su poder sobre Japón.77
Compensaciones
Existe una percepción extendida de que el gobierno japonés no ha aceptado la responsabilidad legal respecto a la compensación y, como una consecuencia directa de esta negación, ha fallado en compensar a las víctimas individuales de las atrocidades japonesas. En particular, varias organizaciones prominentes pro derechos humanos y derechos de la mujer insisten en que Japón todavía tiene una responsabilidad moral y legal de compensar a las víctimas individuales, especialmente a las esclavas sexuales enroladas por el ejército japonés en los países ocupados y que fueron conocidas como mujeres de comfort.
Oficialmente, el gobierno japonés aceptó el requerimiento de compensación monetarias a las víctimas de los crímenes de guerra, como se especifica en la Declaración de Potsdam. Los detalles de esta compensación han recaído en tratados bilaterales con países individuales, excepto Corea del Norte porque Japón reconoce a Corea del Sur como el único gobierno legítimo de la península de Corea. En los países asiáticos involucrados, los reclamos para una compensación o bien fueron abandonados por sus respectivos países o bien fueron pagados por Japón bajo un entendimiento específico que debía ser usado para compensación individual; sin embargo, en algunos casos, como en Corea del Sur, el gobierno no pagó la compensación a las víctimas, sino que en lugar de ello, se usó el dinero para proyectos cívicos. Debido a ello, gran número de víctimas individuales en Asia no recibió ninguna compensación.
Por consiguiente, la posición del gobierno japonés es que la vía adecuada para posteriores reclamos son los gobiernos de los respectivos demandantes. Como resultado, ninguna demanda de compensación individual llevada a los tribunales japoneses ha tenido éxito. Tal fue el caso del prisionero de guerra británico que no tuvo éxito en su intento de demandar al gobierno japonés por dinero adicional para compensación. Por ello, el gobierno británico pagó una compensación adicional a todos los prisioneros de guerra británicos. Hubo quejas en Japón de que los medios de comunicación internacionales simplemente afirmaban que el ex prisionero de guerra demandaban compensación y no esclarecieron que estaba buscando una compensación "adicional", además de aquella pagada previamente por el gobierno japonés.
Un pequeño número de demandas ha sido llevada a los tribunales estadounidenses, aunque estas también han sido rechazadas.
Durante la negociación del tratado con Corea de Sur, el gobierno japonés propuso que pagaría una compensación a las víctimas individuales coreanas, de acuerdo con los pagos realizados a los prisioneros de guerra occidentales. En su lugar, el gobierno coreano insistió en que Japón pague dinero de forma colectiva al gobierno coreano y eso fue lo que ocurrió. Luego, el gobierno de Corea del Sur usó los fondos para financiar el desarrollo económico del país. El contenido de las negociaciones no fue revelado por el gobierno coreano hasta el año 2004, aunque era de público conocimiento en Japón. Debido a la publicación de la información por el gobierno coreano, una serie de demandantes han dado un paso adelante y están intentando demandar al gobierno para obtener una compensación individual.
Están aquellos que insisten en que debido a que los gobiernos de la República Popular de China y de Taiwán abandonaron sus demandas por compensación monetaria, entonces la responsabilidad moral o legal con respecto a la compensación corresponde a estos gobiernos. Tales críticas también señalan que incluso aunque estos gobiernos abandonaron sus demandas, firmaron tratados que reconocían la transferencia de los bienes coloniales japoneses a los gobiernos respectivos. Por tanto, afirmar que estos gobiernos no recibieron ninguna compensación de Japón es incorrecto, y que ellos podían haber compensado a las víctimas individuales del procedido de tales transferencias; sin embargo, otros discuten que los bienes coloniales japoneses en gran proporción fueron hechos o robados por medio de la extorsión o la fuerza en los países ocupados, como fue claramente el caso de las obras de arte coleccionadas (o robadas) por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial a lo largo de Europa.
Si bien el gobierno japonés no ha admitido ninguna responsabilidad legal por las denominadas "mujeres de comfort", estableció el Fondo Para Las Mujeres Asiáticas en 1995, el cual otorga dinero a las personas que sostienen haber sido forzadas a prostituirse durante la guerra. Aunque esta organización fue instaurada por el gobierno, legalmente ha sido creada como si fuera una institución de caridad independiente. Las actividades del fondo han sido controvertidas en Japón, así como para las organizaciones internacionales que apoyan a las mujeres afectadas.78
Algunos argumentan que tal fondo es parte de una negativa en curso por parte del gobierno japonés para no afrontar sus responsabilidades, mientras que otros sostienen que el gobierno japonés ya ha cumplido con su responsabilidad hacia las víctimas individuales y está meramente corrigiendo los errores de los propios gobiernos de las víctimas. La realidad es que, sin una disculpa sincera e inequívoca por parte del gobierno japonés, la mayoría de las mujeres de comfort sobrevivientes se niegan a aceptar estos fondos.79
Investigaciones posteriores
Como las investigaciones sobre los crímenes de guerra nazis, las investigaciones y pesquisas oficiales están todavía en marcha. Durante los años 1990, el gobierno surcoreano empezó a investigar a algunos individuos que presuntamente se habían enriquecido mediante la colaboración con los militares japoneses. En Corea del Sur también se alega que durante el clima político de la Guerra Fría, muchos de estos individuos o sus asociados o familiares fueron capaces de adquirir influencia gracias a la riqueza que habían adquirido al colaborar con los japoneses y apoyaron el encubrimiento o en la no-investigación de crímenes de guerra para evitar ser incriminados. Con el dinero que amasaron durante los años de colaboración, pudieron beneficiar a sus familias al poder solventar educación superior para sus familiares.
Algunas organizaciones no-gubernamentales e individuos también han llevado a cabo sus propias investigaciones. Por ejemplo, en 2005, el periodista surcoreano Jung Soo-woong ubicó en Japón a algunos descendientes de personas involucradas en el asesinato de Myeonseong de Joseon, la última emperatriz de Corea. El asesinato fue dirigido por el grupo ultranacionalista Genyōsha (Sociedad Océano Oscuro/Negro), quizás bajo los auspicios del gobierno japonés debido a la participación de la Emperatriz en los intentos para reducir la influencia japonesa en Corea. Jung grabó las disculpas de los descendientes de dos de los presuntos asesinos, quienes fueron identificados como los japoneses Shigeaki Kunitomo y Kakitsu Ieiri.80
Al continuar estas investigaciones se encontraba cada vez más evidencias. Se ha alegado que el gobierno japonés destruyó intencionalmente los informes sobre las mujeres de confort coreanas.81 82 Algunos han citado registros de inventarios japoneses y hojas de empleados en el campo de batalla como evidencia para su reclamo. Por ejemplo, uno de los nombres en estas listas fue el de una mujer de confort que declaró que fue forzada a convertirse en prostituta por los japoneses. Fue clasificada como enfermera junto con al menos una docena de otras mujeres de confort quienes no fueron ni enfermeras ni secretarias. Actualmente, el gobierno surcoreano está en la búsqueda de cientos de otros nombres en estas listas.83
A menudo es difícil obtener información sensible sobre la ocupación japonesa de Corea. Muchos argumentan que esto se debe al hecho de que el gobierno de Japón se ha esforzado en encubrir muchos incidentes que, de otra manera, habrían llevado a una severa crítica internacional.84 81 82 Por su parte, los coreanos han expresado a menudo su aborrecimiento frente a la experimentación médica en seres humanos llevada a cabo por el Ejército Imperial Japonés, donde las personas se convertían en forraje como sujetos humanos de prueba en experimentos macabros como las pruebas con nitrógeno líquido o armas biológicas. Aunque han sobrevivido algunos testimonios vívidos y perturbadores, han sido en gran parte negados por el gobierno japonés incluso hoy en día.
Actualmente, los encubrimientos por parte de Japón y otros países como el Reino Unido han sido expuestos paulatinamente a medida que se llevan a cabo más investigaciones exhaustivas. "Los británicos y japoneses intentaron mantener en secreto uno de los peores crímenes de guerra de la Segunda Guerra Mundial." La razón del encubrimiento fue debido a que los ministros británicos querían poner fin a los juicios por crímenes de guerra pronto para mantener buenas relaciones con Japón e impedir la propagación del comunismo.85
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