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Breve historia de la Revolución Iraní


A mods: este post no es insultante ni discriminatorio. Es simplemente un intento de contar los hechos que llevaron a la Revolución Iraní, y su desarrollo durante los primeros meses de esta.






Khomeini, o "Manual de como secuestrar un Revolución de izquierda y convertirla en una teocracia"



Khomeini






Mientras el shah de Irán, Muhammad Reza Pahlavi, organizaba las festividades grandiosas en 1971 por el 2500 aniversario de la monarquía iraní, en su exilio en la ciudad santa chiíta de Najaf, Irak, el Ayatolá Jomeini estaba publicando un libro titulado “Gobierno islámico”, que contenía cada una de las disposiciones más importantes tomadas por la República Islámica después que tomó el poder en 1979. El libro de Jomeini precipitó una revolución intelectual chiíta que no tenía precedente entre los musulmanes sunitas. Por primera vez, un clérigo chiíta destacado había dado apoyo teológico-legal a las ideas de Mawdudi y Qutb, y estaba predicando la destrucción del orden establecido. Jomeini logró atraer a su doctrina a los jóvenes y a la clase media educada de las ciudades.














El carácter dictatorial de la monarquía y la omnipotencia de la policía política, la Savak, habían impedido cualquier debate sobre la orientación del régimen, aunque paradójicamente el sistema imperial había favorecido el auge de una clase media urbana gracias a un sistema educativo de calidad superior a la de los países vecinos. Pero la había mantenido al margen de cualquier representación política.







Estudiantes en Teherán, 1970





Una revista de modas de la década del 70








Antecedentes: La dinastia Pahlevi




Reza Shah, fundador de la dinastía



Desde 1925, esta dinastía gobernó ferreamente al gigante iraní.
Fué, sin lugar a dudas, una tiranía sangrienta y brutal para con la oposición.
Su historia se entrelaza con golpes apoyados por estadounidenses y británicos, como en 1953 cuando un golpe sangriento depone al Primer Ministro Mohammad Mosaddeq, que fue expulsado del poder al intentar nacionalizar los recursos petrolíferos.





El último Sha




Pero... esta intervención no hacía mas que cumplir con los acuerdos de Yalta, firmados en 1945 hacia finales de la Segunda Guerra Mundial por los "tres grandes" : Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética.
En este acuerdo dividieron el mundo en zonas de influencia.
Irán quedaba para Occidente, mientras que Afganistán para los sovieticos
.




Conferencia de Yalta, dividiendo el mundo entre amigos








En 1955 se firma el pacto de Bagdad entre Irán, Estados Unidos y Gran Bretaña.
Mientras se dedica a borrar y reprimir toda oposición con ayuda de su policía secreta (SAVAK), comienza una modernización de la industria, y, como consecuencia, de la sociedad toda.
Irán se occidentaliza en sus costumbres.
El Sha no podía imaginar que esto le jugaría como un bumerang y traería su caída.
Este punto es de suma importancia para comprender, luego, el violento odio del regimen islámico a Occidente.
Ya en aquellos tiempos, su mayor oponente era el Ayatollah Ruholla Khomeini.






Algunos puntos a favor del Sha: Aparte del impulso modernizador, durante su tutela se protegió a las minorías (judía, cristiana, zoroastra y bajai), las mujeres obtuvieron el voto y se introdujo la planificación familiar.








La confusión de los marxistas (una vez mas)


Este vacío democrático favoreció la eclosión de doctrinas políticas radicales, sobre todo entre los estudiantes, y dichas doctrinas se nutrían de dos fuentes principales: el marxismo en sus diferentes formas y el “chiísmo socialista”. Como los marxistas no lograban penetrar en las masas, ajenas a tales categorías de pensamiento que incluían desde el maoísmo y el trotskismo hasta la ortodoxia prosoviética del partido Tudesh, algunos jóvenes intelectuales marxistas traspusieron a un chiísmo revisado con una perspectiva revolucionaria las expectativas mesiánicas del comunismo o del tercermundismo. Este “chiísmo socialista”, interpretado a través de la lucha de clases, convirtió al imán Hussein, “oprimido” (mazlum) y asesinado por el califa omeya sunita, en la representación del pueblo oprimido por el shah.




Bazaar de Teherán, 1970




La expresión más militante de este movimiento fueron los Muyahidín del Pueblo, guerrilleros que supieron utilizar, diez años más tarde, el lenguaje chiíta de la revolución para reestructurar su organización en los primeros tiempos de la República Islámica, de la que se iban a convertir en uno de los enemigos más peligrosos, antes de ser exterminados sin piedad.




Escudo de los Muyahidín del Pueblo






Para ponerlo mas claro: esta versión musulmana de la Iglesia Tercermundista, la izquierda bolche blindada que bancó la Revolución fue exterminada a sangre y fuego por los Ayatollahs.







Maryam Rajavi, dirigente de los Muyahidines del Pueblo en el exilio




A partir de 1970, Jomeini pedía el derrocamiento de la monarquía y el establecimiento en sus ruinas de un gobierno islámico, del cual un doctor de ley chiíta sería el guía supremo. Mientras Shariati denunciaba a los clérigos reaccionarios y veía a intelectuales “iluminados” como él mismo como los guías futuros de la revolución, Jomeini atribuía ese rol al clero religioso, el faqih.










Carter al gobierno, Khomeini al poder





La mayoría del clero no estaba de acuerdo con las concepciones revolucionarias de Jomeini, que quería sustituir el imperio Pahlavi por una teocracia en la que el poder supremo lo detentaría un faqih, un religioso especializado en la ley islámica tras el cual se traslucía el propio Jomeini. Con la elección de Jimmy Carter en la Casa Blanca en noviembre de 1976, las clases medias iraníes percibieron que era el final del apoyo incondicional de EE.UU. al sha. Sin embargo, las clases medias demostraron que eran incapaces de encabezar la resistencia contra el monarca: les faltaba un partido capaz de movilizar a la muchedumbre con consignas que resultaran comprensibles para las masas populares, las capas recién urbanizadas o los bazaris.



Khomeini en el exilio, rezando en su refugio francés en Neauphle le Chateau, 1978



Por su parte, los movimientos marxistas eran demasiado débiles, diezmados por la represión o alejados por el exilio. Estas insuficiencias dejaron el campo libre a la facción del clero encabezada por Jomeini.






Opositores a Jomeini, 1979









Khomeini aterriza en Teherán, el fín de la monarquía





El 1 de febrero de 1979, el ayatolá Jomeini –la sombra de Alá-- aterrizó en Irán, expulsó al Sha de su trono del Pavo Real, estableció una república y secuestró a 63 norteamericanos. El derrumbe del Shah, al igual que el de la Unión Soviética, es uno de esos enigmas de la Historia donde la pérdida de legitimidad resultó el catalítico. Pero, irónicamente, ningún desempeño tendrían en esta revolución los dos padres del fundamentalismo iraní: Ali Shariati quien realizó una extraña mezcla de marxismo con Islam, y exhortó al martirologio religioso; y Abdelkarim Sorush, un reformista a lo Kemal Atatürk.













Jomeini y sus seguidores consiguieron hacerse dueños del movimiento revolucionario. Utilizando el discurso religioso lograron hacer salir a la calle a estudiantes de las madrasas y a jóvenes urbanos pobres que fueron erigidos en mártires después de morir a causa de los disparos de la policía. Los jóvenes profesionales se alinearon bajo el báculo del ayatolá, que consiguió “recuperar” la retórica chiíta socialista de Shariati (fallecido en el exilio en junio de 1977) apoyándose en los “desheredados”, un término bastante ambiguo en boca de Jomeini, que permitía que todos se identificaran con él, a excepción del sha y de la corte imperial.






Un simpatizante del Ayatollah Shariatmadari arroja piedras a las Guardias Revolucionarias de Khomeini, 1979



Entierro de Khomeini, 1989







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Abbas, el fotográfo de la Revolución Iraní

Abbas es un iraní transplantado a París.
Dedicó su vida a documentar la vida política y social de las sociedades en conflicto.
Durante sus trabajos más importantes desde la década del 70, ha cubierto revoluciones y guerras en Biafra, Bangla Desh, Irlanda del Norte, Viet Nam, Medio Oriente, Cuba, Chile y Sudáfrica durante el Apartheid.

Entre 1978 y 1980 documentó la revolución iraní, a la que regresó en 1997, después de siete años de exilio voluntario.



Estas fotografías pertenecen a su libro "Irán, una revolución confiscada"

































































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