TEORÍA GARMA
¿Nacemos ya con un destino predeterminado o somos nosotros los dueños de nuestra
vida?
Hay diferentes teorías sobre esto pero aún ninguna se ha certificado como la real, si es el
primer caso, ósea, que estamos ya destinados a algo, ¿es necesario pasar los malos momentos
de la vida para acabar de la peor manera?, en teoría si, pienso que todas las situaciones
buenas o malas dan cierta experiencia a la persona, lo pase peor o lo pase mejor, así la
persona está más realizada y cultivada, cuanta mas experiencias tengas más inteligencia
tendrá el individuo y de una mejor o peor manera llegará a su predestinado destino.
Según la segunda opción cada uno es libre de elegir su camino y técnicamente esas
experiencias anteriormente dichas no tendrían gran utilidad ya que se ejercería la ley del más
fuerte y quien sabe, a lo mejor yo ya no estaría escribiendo estas reflexiones.
En mi opinión yo opto por una mezcla de las dos opciones, ósea, nacemos predestinados a algo
en general (no en concreto) y según las experiencias que consigamos en el transcurso de la
vida y de que manera las apliquemos conseguiremos cambiar ese destino de una manera mas
favorable o menos favorable, por ejemplo nacemos predestinados a morir a los 45 años, ahora
bien, según utilicemos y ganemos experiencias podemos acabar en ese destino de diferentes
maneras como viviendo la vida al limite o vivir con miedo y sin propasarse para acabar la vida
así de rápido.
Nunca nadie hasta el final sabrá cual es su destino, algunos podrán predecirlo en ciertos
momentos cuando ya se acerque este pero no más de ahí.
Mi consejo según mi teoría reflexiva es que la vida hay que vivirla como uno mejor pueda,
no venirse abajo con malas situaciones ya que igualmente nos dará experiencia para poder
sobrellevar la vida de la mejor manera y disfrutar del bonito camino que es la vida hasta su fin,
y si son buenas situaciones intentar disfrutar de ellas hasta el último segundo, exprimiendo
hasta la última gota de buenas sensaciones que puedan darnos, sólo así se consigue llegar a la
cúspide de la vida donde ya la experiencia marque tu vida de tal manera que no nos importe
acabarla, y como regla de oro recordar siempre que no son las habilidades lo que demuestra lo
que somos, son nuestras decisiones.
vida?
Hay diferentes teorías sobre esto pero aún ninguna se ha certificado como la real, si es el
primer caso, ósea, que estamos ya destinados a algo, ¿es necesario pasar los malos momentos
de la vida para acabar de la peor manera?, en teoría si, pienso que todas las situaciones
buenas o malas dan cierta experiencia a la persona, lo pase peor o lo pase mejor, así la
persona está más realizada y cultivada, cuanta mas experiencias tengas más inteligencia
tendrá el individuo y de una mejor o peor manera llegará a su predestinado destino.
Según la segunda opción cada uno es libre de elegir su camino y técnicamente esas
experiencias anteriormente dichas no tendrían gran utilidad ya que se ejercería la ley del más
fuerte y quien sabe, a lo mejor yo ya no estaría escribiendo estas reflexiones.
En mi opinión yo opto por una mezcla de las dos opciones, ósea, nacemos predestinados a algo
en general (no en concreto) y según las experiencias que consigamos en el transcurso de la
vida y de que manera las apliquemos conseguiremos cambiar ese destino de una manera mas
favorable o menos favorable, por ejemplo nacemos predestinados a morir a los 45 años, ahora
bien, según utilicemos y ganemos experiencias podemos acabar en ese destino de diferentes
maneras como viviendo la vida al limite o vivir con miedo y sin propasarse para acabar la vida
así de rápido.
Nunca nadie hasta el final sabrá cual es su destino, algunos podrán predecirlo en ciertos
momentos cuando ya se acerque este pero no más de ahí.
Mi consejo según mi teoría reflexiva es que la vida hay que vivirla como uno mejor pueda,
no venirse abajo con malas situaciones ya que igualmente nos dará experiencia para poder
sobrellevar la vida de la mejor manera y disfrutar del bonito camino que es la vida hasta su fin,
y si son buenas situaciones intentar disfrutar de ellas hasta el último segundo, exprimiendo
hasta la última gota de buenas sensaciones que puedan darnos, sólo así se consigue llegar a la
cúspide de la vida donde ya la experiencia marque tu vida de tal manera que no nos importe
acabarla, y como regla de oro recordar siempre que no son las habilidades lo que demuestra lo
que somos, son nuestras decisiones.