Menda69
Usuario (España)
TEORÍA GARMA ¿Nacemos ya con un destino predeterminado o somos nosotros los dueños de nuestra vida? Hay diferentes teorías sobre esto pero aún ninguna se ha certificado como la real, si es el primer caso, ósea, que estamos ya destinados a algo, ¿es necesario pasar los malos momentos de la vida para acabar de la peor manera?, en teoría si, pienso que todas las situaciones buenas o malas dan cierta experiencia a la persona, lo pase peor o lo pase mejor, así la persona está más realizada y cultivada, cuanta mas experiencias tengas más inteligencia tendrá el individuo y de una mejor o peor manera llegará a su predestinado destino. Según la segunda opción cada uno es libre de elegir su camino y técnicamente esas experiencias anteriormente dichas no tendrían gran utilidad ya que se ejercería la ley del más fuerte y quien sabe, a lo mejor yo ya no estaría escribiendo estas reflexiones. En mi opinión yo opto por una mezcla de las dos opciones, ósea, nacemos predestinados a algo en general (no en concreto) y según las experiencias que consigamos en el transcurso de la vida y de que manera las apliquemos conseguiremos cambiar ese destino de una manera mas favorable o menos favorable, por ejemplo nacemos predestinados a morir a los 45 años, ahora bien, según utilicemos y ganemos experiencias podemos acabar en ese destino de diferentes maneras como viviendo la vida al limite o vivir con miedo y sin propasarse para acabar la vida así de rápido. Nunca nadie hasta el final sabrá cual es su destino, algunos podrán predecirlo en ciertos momentos cuando ya se acerque este pero no más de ahí. Mi consejo según mi teoría reflexiva es que la vida hay que vivirla como uno mejor pueda, no venirse abajo con malas situaciones ya que igualmente nos dará experiencia para poder sobrellevar la vida de la mejor manera y disfrutar del bonito camino que es la vida hasta su fin, y si son buenas situaciones intentar disfrutar de ellas hasta el último segundo, exprimiendo hasta la última gota de buenas sensaciones que puedan darnos, sólo así se consigue llegar a la cúspide de la vida donde ya la experiencia marque tu vida de tal manera que no nos importe acabarla, y como regla de oro recordar siempre que no son las habilidades lo que demuestra lo que somos, son nuestras decisiones.