InicioApuntes Y MonografiasLa semiótica de Peirce - Alejandra Vitale

El estudio de los signos. Peirce y Saussure - Alejandra Vitale
Capítulo 1. La semiótica de Peirce
La semiótica de Peirce tiene una perspectiva filosófica pues constituye una teoría de la realidad y del conocimiento que podemos tener de ella por el medio exclusivo del que disponemos: los signos. El único pensa¬miento que puede conocerse, sostiene Peirce, es pensamiento en los signos, no se puede pensar sin signos.
La semiótica tiene por objeto de estudio a la semiosis, que es el instrumento de conocimiento de la realidad, es un proceso triádico de inferencia mediante el cual a un signo (llamado representamen) se le atribu¬ye un objeto a partir de otro signo (llamado interpretante) que remite al mismo objeto. La semiosis es una experiencia que hace cada uno en todo momento de la vida, mientras que la semiótica cons¬tituye la teoría de esa experiencia, cuyos componentes formales son el representamen, el objeto y el interpretante.
El signo
El signo en Peirce recibe el nombre técnico de representamen, es una "cualidad material", que está en el lugar de otra cosa, su objeto, de modo que despierta en la mente de alguien un signo equivalente o más desarrollado al que se denomina interpretante, que aclara lo que significa el representamen y que a su vez representa al mismo objeto.
Peirce mismo define al signo del siguiente modo:
"Un signo o representamen, es algo que, para alguien, repre¬senta o se refiere a algo en algún aspecto o carácter. Se dirige a alguien, esto es, crea en la mente de esa persona un signo equivalente, o, tal vez, un signo más desarrollado... El signo está en lugar de algo, su objeto… no en todos los aspectos, sino sólo con referencia a una suerte de idea, que... he llamado el fundamento del representamen…”
Esta definición implica que existen tres condiciones para que algo sea un signo:
1) Condición necesaria pero no suficiente: el signo debe tener cualidades que sirvan para distinguirlo.
2) Segunda condición necesaria pero no suficiente: el signo debe tener un objeto, aunque la relación del representamen con el objeto no basta para hacer de uno el signo de otro. Para ello es necesario un interpretante.
3) Tercera condición necesaria y suficiente: la relación semiótica debe ser triádica, comportar un representamen que debe ser reconocido como el signo de un objeto a través de un interpretante.
El interpretante
Es otro signo, o sea otra representación, que se refiere al mismo objeto que el representamen y que puede asumir diversas formas:
* Un signo equivalente de otro sistema semiótico. Por ejemplo, el interpretante de la palabra "perro" puede ser el dibujo de un perro, es decir un signo de otro sistema semiótico respec¬to del lenguaje verbal al que pertenece dicha palabra.
* Una definición ingenua o científica formulada en el mismo siste¬ma de comunicación, en la misma lengua que en la que es construido el representamen. Por ejemplo, para el representamen "sal" el interpretante puede ser "cloruro de sodio".
* La traducción del término a otra lengua.
* La traducción del término a otro de la misma lengua mediante un sinónimo. Por ejemplo, "remedio" para "medicamento".
* Una asociación emotiva con un valor fijo. Por ejemplo, el interpretante de la palabra "perro" puede ser "fidelidad".
La interpretación de un signo como la entiende Peirce es la traduc¬ción de un signo en otro signo, el interpretante, que se correspon¬de con el significado del primer signo. El significado es, en su acepción primaria, la traduc¬ción de un signo a otro sistema de signos.
Se pueden distinguir tres interpretantes de un signo: el interpretante inmediato, el interpretante dinámico y el interpretante final.
a. El interpretante inmediato
El interpretante inmediato es el concepto o significado que comporta todo signo independien¬temente de su contexto y de las circunstancias de su enuncia¬ción. Está implícito, es una abstracción: consiste en una Posibilidad, no existe en el plano concreto. Permite relacio¬nar un signo con un objeto sin considerar una situación comunicativa concreta en la que dicho signo aparezca, por ello Peirce afirma que se trata de una abstracción y de una posibilidad. Es del orden de la primeridad.
b. El interpretante dinámico
Se trata del efecto particular que un signo provoca en la men¬te de un intérprete en una situación concreta de enunciación, en un contexto determinado de utilización. Consiste en el efecto directo real¬mente producido en el “aquí y ahora”por un Signo en su Intérprete, que lo convierte en un evento sin¬gular y real. Es del orden de la segundidad.
c. El interpretante final
Presupone a los otros dos tipos de interpretantes (inmediato y dinámico). Es el interpretante pensado como un hábito que hace posible la interpretación recu¬rrente y estable de un signo. Por un lado, se trata del hábito que consiste en atribuir a un representamen un objeto y, por otra parte, del interpretante que despierta la unanimidad de los eruditos en un campo del conocimiento. El interpretante final permite que ante un signo "cualquier mente" llegue a un "único resultado interpretativo". El interpretante final es también la regularidad en la disposición a actuar en el mundo y a intervenir en las cosas que un signo despierta en su intérprete. El interpretante final del signo conformado por la luz roja del semáforo, entonces, será el hábito de detenerse.
El interpretante inmediato (el interpretante pensado como concepto), el interpretante dinámico (el interpretante pensado como electo real en el intérprete) y el interpretante final (el interpretante pensado como hábito) son tres instancias de la interpretación de un signo que funcionan simultáneamente en un acto de semiosis.
El principio del pragmatismo
En un primer momento, Peirce utilizó el término "pragmatismo" para referirse a su principio según el cual la creencia en la verdad de un concepto determina hábitos de conducta.
La creencia en la verdad del concepto de estufa como objeto que calienta un ambiente desarrolla el hábito de conducta que consiste en prender una estufa cuando hace frío. Para el pragmatismo el Interpretante Inmediato de todo pensamiento propio es la Conducta, el pragmatismo hace que la esencia de cada concepto sea presentada dentro de una influencia sobre posibles conductas. El Significado lógico de los conceptos se encarna en hábitos generales de conducta.
El objeto
Peirce hace hincapié en que para que algo sea un signo "debe 'representar' a otra cosa, llamada su Objeto. Cuando se desea distinguir entre aquello que representa y el acto o relación de representar, lo primero puede ser llamado el 'representamen' y lo segundo la 'representación'".
Para atenuar las dificultades de su estudio, Peirce se refiere a los signos como si tuvieran un único objeto, pero aclara que un signo puede tener más de un objeto ("objeto complejo"
A su vez, Peirce distingue en el objeto dos tipos: el objeto inmediato (interior a la semiosis) y el objeto dinámico (exterior a la semiosis). El Objeto Inmediato, es el Objeto tal como es representado por el Signo mismo. El Objeto Dinámico es la Realidad que, por algún medio, arbitra la forma de determinar el Signo a su Representación.
Según Peirce, el objeto dinámico tiene una existencia inde¬pendiente respecto del signo que lo representa pero para que el signo pueda representarlo, este objeto debe ser algo conocido para el intérprete, es decir, debe tener de él un conocimiento colateral que es el resultado de semiosis anteriores.
El objeto tiene también la naturaleza de un signo, dado que pensamiento y signo son en Peirce equivalentes.
En síntesis, el objeto dinámico es el objeto de una realidad que tiene una existencia independiente de la semiosis, pero para que el signo pueda decir algo de él es necesario eme ya haya sido objeto de semiosis anteriores a partir de las que el intérprete tiene un conocimiento de dicho objeto, que es, por ello, concebido también como un signo. Los tres componentes formales de la semiosis (representamen-objeto-interpretante) son signos.
El fundamento
Peirce afirma que el signo representa a su objeto "no en todos los aspectos, sino sólo con referencia a una suerte de idea", que ha llamado el fundamento del representamen. Dicho fundamento es uno o vanos rasgos o atributos de un objeto que permiten identificarlo, es decir, los rasgos distintivos que lo diferencian de otros objetos.
Es el fundamento del representamen lo que cons¬truye al objeto inmediato, es decir que el signo instituye al objeto inmediato por medio del fundamento. Eco afirma que el fundamento es "un atributo del objeto en la medida en que dicho objeto se ha seleccionado de determinada manera y sólo algunos de sus atributos se han elegido como pertinentes para la construcción del objeto inmediato del signo". El fundamento es un componente del significado del signo, entendido como la suma de rasgos semánticos que caracterizan su contenido. Para Eco, el fun¬damento, el significado y el interpretante de un signo "son, de hecho, una misma cosa", pues sería imposible definir al funda¬mento si no es en cuanto significado, y definir algún significado como no sea en forma de una serie de interpretantes.
La semiosis infinita
Los componentes formales de la semiosis son el representamen, el objeto y el interpretante. Dado que el interpretante es también un signo, está en lugar de un objeto y remite a su vez a un interpretante. Este interpretante es, asimismo, un signo, que está en el lugar de un objeto y está ligado a un interpretante, que es un signo, y así de modo ilimitado. Un signo, no está aislado, sino que integra una cadena de semiosis: cada signo es a la vez interpretante del que lo antecede e interpretado por el que le sigue. Como todos los pensamientos son signos, también se remiten unos a otros. A su vez, como todo conocimiento es una relación entre signos, Peirce postula que todo conocimiento está determinado por otros conocimientos.
Puesto que un interpretante es en general un signo más desarrollado que el representamen, la cadena de la semiosis infinita determina un paulatino aumento del conocimiento sobre un objeto. Hay que distinguir entre la semiosis infinita y la denominada "semiosis en acto", que le pone un término provisional a la cadena cuando un interpretante final designa el objeto de un representamen en un acto semiótico particular.
Las categorías
La concepción triádica del signo en Peirce (representamen-objeto-interpretante) tiene como origen la división triádica de las categorías, que son el objeto de reflexión de lo que Peirce denomina faneroscopía (es la descripción de lo que está frente a la mente o en la conciencia, tal como aparece).
Las tres categorías que postula Peirce son tres modos de ser del fanerón, tres maneras en que el fanerón está presente en la mente. Peirce sostiene que todos los fanerones (o ideas) pueden ser pensados desde tres categorías: la Primeridad, la Segundidad y la Terceridad.
La categoría de primeridad implica considerar a algo tal como es sin referencia a ninguna otra cosa; a su vez, la primeridad se vincula con las ideas de libertad, posibilidad, indeterminación, comienzo, no¬vedad. Peirce da como ejemplo de primero a la cualidad tomada independientemente de cualquier realización existencial; en tanto tal, es una pura posibilidad indetermi¬nada. En el signo, el representamen (cualidad) se corresponde con la categoría de primeridad.
La categoría de segundidad implica considerar a algo tal como es pero en relación con otra cosa, es decir, establecer una relación diádica que no involucre a una tercera cosa. Peirce vincula la cate¬goría de segundidad con la idea de existencia y de hecho en bruto. En el signo, el objeto se correspon¬de con la categoría de la segundidad, la de existencia, pero si nos limitáramos a la relación diádica entre un primero (el representamen) y un segundo (el objeto) nos encontraríamos ante una relación sin regularidad.
La categoría de terceridad es la que hace posible la ley y la regularidad. En el signo, el interpretante se corresponde con la categoría de terceridad, pues constituye una ley que pone en relación a un primero (el representamen) con un segundo (el objeto) con el que él mismo está en relación.
El interpretante, como tercero, incorpora una auténtica rela¬ción triádica, pues establece: a. La relación del primero (representamen) con el segundo (objeto); b. Su propia relación con el segundo (objeto); c. El hecho de que la relación entre el primero (representamen) y el segundo (objeto) es la misma que la del segundo (objeto) con el tercero (interpretante).
Datos archivados del Taringa! original
38puntos
2,729visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

l
lui_cdu🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts23
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.