Es un viejo conocimiento oculto que todo lo que hay en este mundo y que la totalidad del universo está compuesto de una materia primordial y que la materia es siempre una forma de manifestación de esa materia primordial. A esta materia primordial los antiguos la llamaban éter y enseñaban que Dios, la última Unidad intangible, se manifestaba como espíritu y como éter. La ciencia moderna lo explica diciendo que toda forma de materia ordinaria está condicionada por una forma de vibración de la materia primordial. Veinte años atrás todavía se enseñaba que el átomo era lo más péquéño e indivisible, hoy ya se enseña que dentro del átomo existe un núcleo en torno al cual gira una cierta cantidad de electrones. La dirección del movimiento de esos electrones y su cantidad definen el tipo de materia (2).
Conocer este tipo de materia primitiva o éter es imposible con nuestros actuales conocimientos. Son fuerzas raras que fueron nominadas como elementos por los antiguos, el Fuego, Agua, Aire y Tierra. Con esto están determinadas las siete fuerzas que juegan un rol en astrología.
Dios (Sol), se manifestó en el alma (Luna) y éter-materia (Saturno). Alma y materia se manifestaron en las cuatro fuerzas cósmicas: Fuego (Marte), Tierra (Venus), Aire (Mercurio) y Agua (Júpiter).
En astrología a cada una de las fuerzas se le adjudicó un signo como casa diurna y otro signo como casa nocturna. La sucesión de los signos en las casas nocturnas representa la materialización del espíritu, la sucesión de las casas diurnas la espiritualización de la materia:
Sol
Luna
Leo
Cáncer
Virgo
Mercurio
Géminis
Libra
Venus
Tauro
Escorpio
Marte
Aries
Sagitario
Júpiter
Piscis
Capricornio
Saturno
Acuario
Está representada en esta sucesión de signos la meta o destino del desarrollo del hombre de la manera más sencilla y comprensible, cada hombre debe recorrer esa senda de desarrollo, pero depende de la libre voluntad de cada hombre el acelerarlo. Un camino para espiritualizar la materia es la Sabiduría de la Clave.
I es el principio de la creación, la primera unidad, de la I surgió la A, el alma y la O la materia. Mediante estas tres vocales, se generan corrientes espirituales. En la vieja literatura de la masonería encontramos las señales I y A muy a menudo, en menor grado la O, representadas por figuras.
Dos buenas representaciones de estas vocales las encontramos en la edición de Hannover de 1619 de Heinrich Khunrath "Anfitheatrum Sapientiae Aeternae". Khunrath fué médico en Dresden. El privilegio imperial para la edición lo obtuvo a través del entonces acuñador del elector llamado Sebottendorf en el año 1598, pero la obra apareció recién tres años después de su muerte. Su hermano de logia, Erasmus Wolfart, dispuso la edición. Las tres vocales se encuentran en la primera ilustración, la que nos muestra por medio de dos antorchas cruzadas a la A, junto a ellas una lechuza como símbolo de la Sabiduria, la lechuza usa anteojos: la O. A la izquierda y a la derecha hay dos velas, significando la I. Abajo está escrito: Para qué sirven antorchas, velas y anteojos si la gente no quiere ver?
Khunrath indica el camino con las siguientes palabras: "Piensa para que llegaste a este mundo: para conocer a DIOS, a ti mismo y al mundo espiritual. A esto accedes
I. Mediante la oración en el oratorio.
II. Mediante el trabajo en el laboratorio.
Esta es la más elevada filosofía".
Una ilustración de cómo se representa la vocal con las manos la encontramos en otra página de la misma obra. La cuarta ilustración nos muestra en primer plano dos sabios que le indican a la masa el acceso al Arte. El sabio de la izquierda forma claramente la I, el de la derecha con la mano derecha la A y con la izquierda la O. Un aforismo hace más claros los símbolos ; el afirma: "Capiat et sapiat qui capera et sapere potest, qui non, vel taceat vel discat aut abeat aut talis, qualis est, maneat". (Tome y use quien pueda tomar y usar, el que no pueda: calle y aprenda, aléjese y quédese como está).
En la biblioteca estatal de Munich se encuentra un libro de oración del masón francés Jacques Coeur, que es sumamente ilustrativo y contiene las tres vocales varias veces en sus dibujos. Franz Voll realizó un estudio en el año 1902 sobre este libro (3).
Jacques Coeur era un comerciante de Bourges que estuvo muchas veces en Damasco y donde quizás adquirió el conocimiento de la clave, él apoyó la campaña de Juana de Arco, fue asesor del rey Carlos VII y murió en 1456 en la isla de Chios. Sus dos casas de Montpellier y Bourges son famosas en la historia de la cultura. Encontramos en ellas gran cantidad de emblemas y de dichos masónicos. La casa de Bourges está adornada con dos torres, una representando el dedo índice y la otra el pulgar.
Sumamente ilustrativas al respecto son las posiciones de las manos de las figuras de la catedral de Freiburg. Este ciclo se remonta a Alberto Magno que en su "Mineralium Libri Quinque", nos representa a través de sus ilustraciones todo el sistema de la masonería antigua. La forma de la A la describe como sigue (4):
"Cassiope est Virgo sedens in Cathedra habens manus erectas et cancellatas” (Cassiopeia es una virgen que esta sentada en un sillón y tiene las manos levantadas y anguladas). De las oraciones subsiguientes surge claramente, que la A se efectúa solamente con la mano derecha. Sobre el ciclo de la galería y el significado masónico de la Catedral de Freiburg se encuentran amplias referencias en los libros de Louis Herre. Esta literatura es facil de adquirir. De la gran cantidad de material quiero indicar dos ejemplos que son sumamente ilustrativos y muestran como los sabios ocultaban su Sabiduría. En el libro “De la gran piedra en la cual trabajaron miles de maestros desde el comienzo del mundo hasta hoy día. Publicado para el beneficio de los filiis doctrinae por Johannes Thoelden", Hessum (Hessen), Otoño de 1602, el autor nos dá un indicio por medio de una adivinanza extraída del tratado del benedictino Basilius Valentinus (alrededor de 1550), que dice así: “Como despedida final a todas las cosas notarás que debes levantar la balanza celestial (Libra), Aries, Tauro, Cáncer, Escorpio y Capricornio. En el otro lado de la balanza (Libra) deberás poner a: Géminis, Sagitario, Acuario, Piscis y Virgo. Luego procura que el áureo león (Leo) salte al regazo de la virgen (Virgo), de esta manera, una parta de la balanza se inclinará y sobrepasará en peso a la otra. Luego haz aparecer los doce signos celestiales junto con los siete planetas en contrario, de esta manera después de la combinación de todos los colores del mundo, aparecerá una conjunción y reunión de lo más grande en lo más pequeño y de lo más pequeño en lo más grande.
Escribimos en la forma indicada las denominaciones latinas de los signos zodiacales y leemos las últimas letras.
Libra
Gemini
Caper(Capricornio)
ars
Arcitenens (Sagitario)
is
Taurus
Amphora (Acuario)
Cancer
ros
Pisces
as
Scorpio
Vir-Leo-go
Aries
Plejades
os
La solución es ars ros is os as. El Arte es una cadena de is, as, os. O bien, el Arte de la rosa es is, as, os.
El segundo documento lo encontramos en "Las Figuras Secretas de los Rosacruces", que fuera impreso en idioma alemán en 1785, en Altona. No tengo presente si en el ejemplar que fuera publicado por Barsdorf, Berlín, 1918 está contenido el primer cuadernillo "Aureum seculum redivivum de Henricus Madathanus, theosophus medicus et tandem dei gratia aureae crucis frater". Madathan dice: "el número de mi nombre es MDCXI, mi nombre fue escrito discretamente por 11 muertos y 7 vivos en el libro de la naturaleza. Además, la quinta letra es la quinta parte de la octava y la quinta parte de la duodécima. Que esto sea suficiente para tí".
El nombre HENRICVS MADHATANUS está compuesto por 11 consonantes y 7 vocales. Si leemos las letras que se pueden leer como números, se obtiene el año 1611. La quinta letra es I, la octava una S y la duodécima una A. Cuando escribimos la S en forma angulada parece un 5 y entonces la I es la quinta parte de la S y también la quinta parte de la A, ya que ésta última está compuesta por 5 partes incluyendo el trazo transversal. Madathanus dá como indicio las dos vocales I y A y la consonante S - is y as.
El signo de garganta masónico a menudo se puede encontrar en esculturas antiguas; una reproducción la tenemos a través de Guido von List, en sus ilustraciones de los ario-germanos, como así también de Louis-Herre, en sus libros sobre la Catedral de Freiburg. En la literatura alquimista el signo de garganta se denomina como el sello de Hermes, o simplemente el sello, o el Baño de María. El médico veneciano Laurentius Ventura escribe (5): "stude ergo ad inveniendum hoc sigillum secretum: quia sine illo magisterium perfici non potest, et hoc est duplex modus: primus per torturam colli", en castellano: "esfuérzate entonces de encontrar este sello oculto, porque sin él no se puede alcanzar la maestría. Y existe una doble manera de ejecución, una es presionando la garganta”.
El ya mencionado escrito de Basilius Valentinus dice en la hoja Nro. 7, que hay un hombre que en la izquierda sostiene una balanza, en la derecha empuña una botella con el toque de garganta. La importancia que le da el traductor Thölde específicamente a esta ilustración surge de la polémica que él tuvo con un impresor de su libro que no reprodujo las ilustraciones de la manera adecuada. Los dibujos alterados los podemos encontrar en la edición de Strasburg de 1645 y 1666.
Sobre el sello o Baño de María, la expresión deriva de la alquimista alejandrina María Phrophetissa, y nos dice al respecto Arnold von Villanova (6) "item nota, quod ignis primi gradus qui pertinet solum ad putrefactionem, solutionem, mortificationem corporis, dicitur per quandam similitudinem balneum, quia balneum est res temperata, non intensa in calore nec etiam rigida sed calore remisso". De esta manera recuerda, que la intensidad del primer fuego que se extiende sobre el cuerpo solamente como putrefacción, disolución y muerte, de la misma manera se llama baño, porque el baño es una cosa moderada, no fuerte en el calor, tampoco frío, sino con calor parejo.
Antes de pasar a la descripción del trabajo en sí, quiero citar un párrafo, que extraje del libro de un autor desconocido: es "Liber de Magni Lapidis Compositione et Operatione". La obra comprende 56 capítulos cortos y se la puede encontrar en una colección de escritos masónicos realizada por el médico italiano Guielmus Gratrolus de Bérgamo y editada en Basilea en el año 1561. El titulo de esta colección es: "Verae Alchemiae Artisque Metallicae Doctrina Certusque Modus",
Cap. XXXV. Primum opus: Elixir ubique reperiri.
“Item de vera compositione Elixiris, quod est primus opus, dicitur a philosophis quod illa res quae est vera, ubique reperitur, quia in quodlibet homine est et apudquemlibet hominem reperitur: et Adam secum apportavit eam de Paradiso et cum mortuus fuit, ipsam secum reportavit et cum ea sepultus fuit: Et pro tanto dicit sapientum Allegoria, quod ista res est
sol subtiliatus
is est aurum subtiliatum et conversum in virtute maxima minerali: unde dicitur in libro de hoc auro, ex gumma nostra et pauco auro multa emimus. Sed secundum Albertum in libro de Mineralibus dicitur et probatur, quod aurum ubique est et reperitur, quia non est aliqua res ex quatuor elementis elementata, in qua non inveniatur aurum in ultima affinatione naturaliter. Et quia idem Albertus dicit ibidem et probat, quod maxima virtus mineralis est in quodlibet homine et maxime in capite inter dentes ita quod in sepulchris antiquorum mortuorum inter dentes aurum in granis minutis et oblongis superius inventum est in suo tempore, ut ipse dicit, quod esse non posset, nisi in homine esset ista virtus mineralis, quae virtus mineralis est in Elixiri nostro praedicto, vel composito. Et pro tanto dicitur quod hic lapis est in quodlibet homine et quod, Adam etc. Hic visis et intellectis ad propositum redeamus".
En lo que sigue no transcribiré los textos en latín, sino que brindaré directamente su traducción.
Primera obra: El elixir se puede encontrar en cualquier parte.
"De la misma manera dicen los filóosofos, respecto de la correcta composición del elixir, que es la primera obra, que toda cosa que sea correcta se puede encontrar en cualquier parte, puesto que pertenece a cualquier ser humano y se puede encontrar en cualquier ser humano. Adán la trajo consigo del Paraíso, también la retornó al morir y fué enterrado con ella. Por este motivo dice la alegoría de lós Sabios que esa cosa es Sol refinado, es decir oro refinado hasta su máxima pureza. Por ese motivo dice en un libro sobre este oro: Compramos mucho de nuestra goma y poco de nuestro oro. De acuerdo con Albertus, en el libro sobre los minerales dice y esta demostrado, que el oro está y se encuentra en todos lados, puesto que no hay ninguna cosa formada de los cuatro elementos en la cual no podamos encontrar el oro en su máxima pureza en forma natural.
Por eso dice él también que se encuentra en todas partes. El mismo Albertus dice y demuestra ahí mismo, que la fuerza mineral está presente en todo ser humano y especialmente en la cabeza, entre los dientes, de forma tal que en aquel tiempo se encontraba en las tumbas de gente muerta hace mucho tiempo, oro en granos alargados sobre los dientes, lo que él dice no hubiera sido posible de no existir esa fuerza mineral en el ser humano, la que también está presente en nuestro mencionado elíxir o compuesto. Por este motivo se dice que esa piedra está en todo ser humano y que Adán etc. Después de haber visto y reconocido esto volveremos a nuestro tema".
Al hombre moderno no se le puede tomar a mal si respecto de estos comentarios menea la cabeza y guarda el libro, menos aún está destinada esta obra a los curiosos, a éstos como así también a los superficiales los confundirá totalmente. El viejo filósofo cita un antiguo libro: “La Alegoría de los Sabios”, y quiere significar con eso que la expresión oro, debe ser entendida a la manera de los Sabios. El cita a Albertus, pero incorrectamente. El que no se toma el trabajo de releer emprenderá el camino equivocado.
Oro entre los dientes, es la palabra, de la cual según el evangelio de San Juan fue hecho todo. Los granos de oro (sílabas), son minutis y oblonguis, es decir, “en punta” y “ensanchándose a lo largo”. Para comprender esto observemos que las letras I y A, que le dan vida al cuerpo (goma), la poca cantidad de oro que es necesaria es la fuerza del sol refinada.
Artefius nos enseña en su Clavis Majoris Sapientiae, el arte de “facere descendere spiritum" e indica la siguiente forma, en las cuales penetra el espíritu. I V X O a través de L. Tenemos aquí la I y la O; V y X son dos formas de la A, la llamada puntiaguda surge cuando el pulgar no se abre en forma de ángulo recto y el ancho es el ángulo recto. La L significa guía (dirección) y escuadra.
Figuras muy ilustrativas encontramos en el tratado del médico italiano Ianus Lacinius de Calabria: "Metallorum in melius mutationum Typus Methodusque", Venecia, 1546. En la primera ilustración, se nos representa un rey, el cual nos llama la atención por su dedo extendido, lo que es el comienzo del arte real.
Con este tratado esta relacionado otro trabajo que es muy instructivo: "Pretiosa margarita novella” de Petrus Bonus Ferrariensis.
Más importante aún es el pequeño escrito que nos dejó el desafortunado Seton y que fue editado por Sendivogius. Orthelius comentó este escrito en su "Novum Lumen Chemicum". Hay doce figuras que muestran claramente por donde va el camino.
Antes de proseguir quiero indicar que Seton fue un adepto que fue seducido por la vanidad, pues quiso utilizar la sabiduría adquirida para transformar metales no preciosos en oro. Fué apresado por el elector sajón Christian II, terriblemente torturado pero sin traicionar su secreto. Sendivogius lo liberó de la prisión pero ya era demasiado tarde, porque murió tres meses después, habiendo repartido su elixir entre su esposa y Sendivog. Sendivogius se casó con la viuda y de esta manera entró en posesión de la totalidad del elixir; él se hacía llamar a si mismo como adepto, pero sin estar en condiciones de preparar por su cuenta el elixir. Quién siguió atentamente mi relato, seguramente ya habrá reconocido que la preparación de la piedra solamente es posible a quienes dominan la Sabiduría de la clave, esta Sabiduría empero puede parecer tan infantil ante los ojos del mundo que Seton prefirió hacerse torturar y matar antes de entregarla. De cualquier manera no le hubiesen creído. Al final voy a referirme a un documento en el cual esto se menciona con toda claridad. A quien se interese por este específico terreno de la alquimia que trata del arte de hacer oro, le recomendaré la historia de la alquimia de Schmieder, Halle, 1832. De este libro podrá sacar alguna que otra enseñanza. Encontramos el comentario de Orthelius en el tomo 4to. del "Theatrum Chemicum”, Strasburg, 1661. Esta edición coincide totalmente con la que yo poseo: "Novum Lumen Chymicum", Michaelis Sendivogii Poloni XII Figuris in Germania repertis illustratum, 1624.
La primera figura nos muestra lo siguiente: arriba a la izquierda, se extiende una mano enguantada hacia abajo a la derecha, el pulgar marca una nube pequeña extendida sobre la tercera colina. Solamente el índice se destaca, los demás dedos no se ven. Es un viejo adagio de los rosacruces el que quiero reproducir: "el que no está dotado de una vara dorada para pescar, que tome mercurio común".
La vara dorada significa la mano angulada, la A, con la expresión "que tome mercurio común" se quiere decir que no intervenga en esto.
Otra ilustración nos muestra un horno químico que está enmarcado en veinte círculos, de los cuales siete están en ambos laterales, tres arriba y tres abajo. Sobre el horno hay una gran pizarra que debe ser observada, en el medio de ella hay dibujada una botella que tiene una pequeña raya, una I, bajo el horno hay un pequeño enrejado que es la compuerta del orificio de aire y cenizas, ese enrejado muestra veinticuatro campos, es decir las veinticuatro letras. Orthelius aclara que la I debe ser relacionada con un dedo.
Quiero aclarar otra más de las ilustraciones, porque justamente son importantes las ilustraciones de Seton, dado que en ellas se refleja sin lugar a dudas el arte del adepto. Porque un hombre tan talentoso como Surya no ha podido extraer nada del Novum Lumen Chymicum, puesto que, de lo contrario, hubiera hecho una observación a la aseveración de Schmieder.
Surya escribe en el tomo 11 de la colección "Medicina Oculta": Setonius dejó solamente un tratado alquimista en latín, bajo el título "Cosmopolitae Novum Lumen Chymicum”. Este trata la Piedra de los Sabios en doce capítulos, los cuales, segurarnente el autor se imaginaba las doce puertas de Ripey. Que de esta obra no se puede esperar ninguna penetración en el secreto se puede deducir de los comentarios verbales del autor. Quien en el calor de la disputa y bajo torturas no divulgó nada, seguramente habrá tomado mayores recaudos frente al escritorio, este tratado fue editado después de su muerte por Sendivogius y apareció en varias ediciones.
Seton había reconocido que el tiempo aún no había llegado y pagó ese conocimiento con su vida. En su escrito expuso claramente la Sabiduría para quienes posean la clave. Pero la maldita ansia de oro hace que todos equivoquen el camino.
Sabemos que el Sol representa a Dios y la Luna el alma o espíritu, puesto que alma y espíritu son la misma cosa: el alma es el espíritu inmortal que quiere volver a las fuentes. El abecedario latino de la edad media de veinte letras, tenía cuatro vocales A, E, I, O, la U se expresaba mediante la V, además de las dieciseis consonantes.
Debido a esta clasificación la vocal A frecuentemente se representaba por la cifra 17. Vemos entonces sobre la ilustración de la izquierda una tina con tierra, en la parte derecha la tierra ha desaparecido y se muestra allí algo parecido a la punta de los dedos de una mano. Arriba en el cielo brillan la Luna y el Sol. La Luna está rodeada de 17 estrellas, de las cuales 16 están nítidamente demarcadas mientras que la 17a. está marcada suavemente. Estas letras se refieren a la primera emanación de DIOS. Y se señala que las mismas son para expresar algo externamente. El Sol indica que las letras deberán llenarse con espíritu divino. Como surge del texto sólo se menciona la letra 17, la A. La explicación es la siguiente: la tierra en la tina, a la izquierda es la Terra Adamica, el ser humano. La parte izquierda de la figura nos indica que el ser humano es el objeto de la alquimia. La parte derecha de la ilustración nos dá los medios para el trabajo, la letra A, el espíritu y la mano. La Luna y las estrellas que están iluminadas por el Sol que está en el cielo, simbolizan en la parte derecha superior la letra A vitalizada con el espíritu, la mano se extiende hacia la A, con gesto de asirla, el texto que pertenece a esta figura dice: el agua espiritual será recogida y ambas aguas se unirán en un recipiente bajo un cielo abierto y estrellado, entonces se mezclarán las radiaciones celestiales con ellas. Pero si cae lluvia se deberá operar. Cuanto más tiempo a la intemperie tanto mejor.
Ambas aguas son la A pronunciada y la A vitalizada por el espíritu. Se unen ambas en un recipiente es decir, con la mano angulada y se ponen a la intemperie, es decir se extiende la mano para que pueda tomar el agua espiritual del éter. La expresión bajo un cielo claro y estrellado se refiere al éter. Si se extiende la mano de tal manera que en ella se vitaliza la A, se entremezclan los rayos de éter que caerán como la lluvia. Si la mano está saturada de esta agua espiritual, se procede a la operación, el toque de garganta.
El agua se define como “el agua celestial que no moja las manos, no la común, pero próxima al agua de lluvia”.
Quiero describir una última ilustración. Vemos en ella un alquimista que en su mano izquierda sostiene la tragula aurea, es decir la vara dorada, con la cual señala una tina. La tina está vacía, con lo cual se indica que no se trata de agua verdadera. La mano derecha hace un gesto de asir. Sobre una silla hay un pequeño recipiente con agua, si uno mira ese recipiente detenidamente notará que se ha dibujado una pequeña mano adentro.
Con esto creo haber concluido con mi tarea y haber brindado la demostración que en las vocales unidas a signo y toque se halla el secreto de los trabajos alquimistas; concluyo entonces este punto dado que más adelante citaré a otros Maestros con las palabras que el muy incomprendido masón de Basilea Leonhardt Thurneisser dirigió como epígrafe a sus lectores. Thurneisser había logrado unir una asociación de logias reformadas y luteranas a una gran agrupación de rosacruces; la “Fama Fraternitatis” de 1614 lo recuerda como uno de los padres de los rosacruces y menciona sus dos diccionarios relativos a la obra de Paracelsus. Estos diccionarios solo son conocidos en círculos de logia y hoy quizá existan solamente unos pocos ejemplares. Uno de ellos lleva el título: "Hermeneia, esto es una Onomasticum Interpretatio o aclaración de Leonhardt Thurneisser de Thurm sobre las palabras extrañas y desconocidas en los escritos de Theophrasti Paracelsi", tiene 95 páginas y fué impreso en Berilín en el año 1574. Las dos páginas finales contienen una poesia para el lector. Allí Thurneisser opina que la práctica de la masonería lleva a mejor y mayor conocimiemto que la visita a las más grandes universidades. Nuestros signos dice, nos revelan la verdad mucho mejor y más claramente que todos los libros. También todos los escritos oscuros se nos clarifican, y lo que no entendemos en Paracelsus, lo comprenderemos con facilidad si unimos la pregunta al signo. Nosotros preguntamos con el signo de pecho y Dios en el corazón nos dá la respuesta. Las palabras finales dicen:
Mucho sobre arte hay escrito, poco es verdad
Signo de mano muestra la prueba, el trabajo aclara.
La práctica hace perdurar las cosas que escritas están,
Signo de mano es todo el arte, que fuera logrado trabajando.
El signo de mano es un instrumento por el cual el alma pone fin al choque
La naturaleza al alma rendirá cuando el signo haya finalizado su obra.
Pero nada sucede sin signo de mano
La influencia obra invisiblemente
Por ello lo que no puedo leer
Lo tomo con las manos
Y gracias a Dios he realizado
Lo que cien no hacen con lectura
Por lo tanto palabrerías de envidia no me afectan
III - TEORIA Y PRACTICA
En lo anterior demostré que el sistema de los rosacruces y alquimistas solo es comprensible si se aplican, signo, toque y palabra. Repasaremos todo el sistema en base a la Ciencia de la Clave, y me será permitido agregar algunas observaciones provenientes de escritos rosacruces. El sistema, según lo practican los occidentales, no está completo y vemos si que no son conocidos en Occidente el signo medio, el signo final y las demás fórmulas, pero todos los sistemas que fueron practicandose se encuadran sin contradicciones en el sistema de los Beni el Mim.
Es el deseo de quienes me encargaron este trabajo que muchos comprendan estas prácticas para que de esta manera se forme una cadena indestructible contra el poder de las tinieblas. Para evitar cualquier error, quiero recalcar que yo rechazo todo tipo de formación de Logias, también pido que eviten enviarme correspondencia puesto que yo detesto enviar respuestas y quienes me conocen a través de mis escritos astrológicos ya lo habrán comprobado. Lo que yo tengo que decir está tan claro que hasta un niño lo podría comprender. A quién no lo entienda no se le puede ayudar: "Buscad y encontraréis", dicen las Escrituras, lo cual no quiere decir que las cosas deban servirse en bandeja.
Las prácticas no pueden dañar a nadie. Hay una condición previa, las mismas no deben ser interrumpidas, un día de interrupción atrasará por semanas y pone en riesgo todo el resultado de la práctica. Y lo más importante es la oración, la oración rogando ser admitido.
Durante el primer tiempo no se debe exagerar con las prácticas, puesto que si no se manifestarán algunas molestias que a pesar de no ser peligrosas son incómodas. Yo quiero señalar esto, se debe practicar solamente cuando se está sólo y no se es molestado. Con diez minutos diarios debe bastar. Se debe guardar silencio sobre las prácticas y recién se puede hablar de ellas al haber llegado a la meta y sólo a quién se reconoce como hermano.
¿Qué forma de vida se debe guardar? Esto se me pregunta muy a menudo y yo deseo contestar. Quién estudia la vida de los alquimistas y de los rosacruces, encontrará que ellos estaban casados y que vivían como cualquier otra persona. La real sabiduría impide todo exceso. El oriental vive generalmente muy frugalmente, solamente en los días festivos se faena una oveja y en general se alimenta de leche, queso, pan y frutas, lo cual no es fácil en las latitudes más frías pero el comer carne se puede limitar sabiamente. Al musulmán le está prohibido el alcohol de cualquier forma, no obstante en un ambiente alegre no puede dañar un vaso de vino o de cerveza, pero sí alertamos sobre las bebidas destiladas. El que llega al final en sus prácticas sabe muy bien que es lo que debe dejar de lado.
Lo mejor es realizar las prácticas temprano por la mañana, después de levantarse, no requieren más de diez minutos diarios. Durante el día se puede hacer una rápida repetición estando solo y lo mismo por la noche.
Una regla sobre la oración no la voy a dar, puesto que esto cada uno lo debe resolver por si solo. Al que pide le será dado de acuerdo con la medida que él tiene. El que entiende esto correctamente sabe lo que significa. Nosotros hemos leído que podemos atraer fuerzas sutiles elevando el dedo índice y pensando en la letra I. El cuerpo del ser humano es una masa perezosa, la que abandonada a si misma se hace cada vez más densa.
Para incorporar el agua espiritual primeramente hay que abrir un sendero y la materia debe ser estimulada. Esto sucede a través de la letra I, que estimula al elemento fuego. Como señalé en mi “Historia de la Astrología”, tomo I, la I es la runa is, que pertenece a Marte (fuego), la runa ar o as corresponde a Júpiter (agua) y la runa othal corresponde a Mercurio (aire).
Para poder vitalizar correctamente la I, debe pararse uno en forma erguida, dándole a todo el cuerpo la forma de I, extender el brazo hacia el cielo y cerrar el puño. Saque el dedo índice, el que surgirá por encima de la mano cerrada, como el alminar de una mezquita, tal como menciona el Sheik Jachja en su pequeño libro "Charam et din". Pensando en la vocal I, se vitaliza el dedo. Una vieja indicación dice: toma el acero filosófico (índice según Chalybs), saca una scintilla (chispa). Toma el segundo acero (pulgar) y pon el magneto en actividad (la señal de la A). Este atraerá a los elementos: y te suministrará el agua que tú deseas.
Pronto se sentirá que el dedo comienza a calentarse y mediante un acto de voluntad se podrá conducir esta corriente a través de todo el cuerpo, de la misma manera que la corriente generada por la A. Esto se puede realizar sin daño alguno, pero deberá tomarse la precaución de no sugestionarse pues la mente debe permanecer libre. De otra manera se entraría en un estado riesgoso de embriaguez. Mediante un trabajo pausado, la corriente llegará a la cabeza por sí sola, mediante el signo de garganta nosotros cerramos el acceso a la cabeza. Si formamos la señal de la A y la vitalizamos, tomamos primeramente fuego espiritual, pero también un poco del elemento espiritual de la tierra, el que se manifestará mediante una sensación de sequedad en la base del pulgar. Si la mano angulada está bien preparada, comenzará a absorber agua espiritual.
Mediante la señal de la O, introducimos aire espiritual al plexo solar. Aquí quiero mencionar un experimento que una vez hizo mi Maestro. El indicó a un alumno formar la A y pensar la O, después de un rato el alumno exclamó "Oh Sheik mira, es imposible, se tuercen solos". "Hijo mío – repuso Mehemed Rafí - "como tu ves es imposible mezclar signos y palabras. Con la señal de la A sólo podrás pensar en A y no en O, si piensas O los dedos tenderán a juntarse, como verás las señales no fueron elegidas arbitrariamente, sino que están basadas en la naturaleza. Es el deber de nuestra vida buscar al espíritu, pero siempre trabajamos en armonía con la naturaleza. Pero tu ves también hijo mío, que el espíritu trabaja fuertemente en nuestro cuerpo y el forma el cuerpo de acuerdo con su imagen. No solamente la I, la A y la O vitalizan el cuerpo, sino que todas las vocales y consonantes tienen esta cualidad. El espíritu de la I extiende el cuerpo y lo obliga adoptar una posición erguida. El espíritu de la A, dá la amplitud, la dignidad y la firmeza. El espíritu de la O, dá vida y movimiento".
Cuando al comienzo de mi enseñanza escuché estas palabras que Mehemed Rafi decía a un monje al cual introducía en Ilm el miftach, me sentí muy sorprendido dado que ningún astrólogo hubiera podido precisar de manera más clara los efectos de las fuerzas planetarias.
Para el trabajo previo son necesarios diez días, pero no causará daño alguno si las vocales y sílabas se practican por más tiempo puesto que luego el desarrollo se acelera. Una vez concluido el trabajo previo se pasa al trabajo principal que es el proceso químico. En el trabajo previo se estimuló el espíritu que permanecía en las ataduras de la materia, o bien, como dicen los alquimistas, se preparan los materiales, la tierra se ablandó para que pueda recibir la semilla. Mediante la pequeña vitalización espiritual del dedo se atrajo éter y se introdujo en el cuerpo. El fenómeno que nosotros observamos es que el cuerpo respira con alegría y parece que estuviera más liviano.
Si avanzamos en nuestro trabajo, sentiremos que en nuestro dedo índice cada vez se desarrolla más calor pues esta parte corporal debido a su forma atrae al elemento Fuego, lo cual también se activa a través de la I. Luego el calor se desarrolla tanto que sale fuego por la punta del dedo y forma junto con el aire ácido sulfúrico, lo cual podemos percibir claramente si acercamos el dedo a la nariz.
La mayoría de los escritos antiguos se refieren en primer lugar a la preparación del ácido sulfúrico. Flamel escribe al respecto: “Al fin encontré lo que buscaba, lo que enseguida reconocí por su fuerte olor, una vez poseído esto pude finalizar tranquilamente el Magisterio”.(7) Este olordel ácido sulfúrico es el primer hito en el camino. Sólo quien lo haya sentido puede seguir adelante. El podrá percibir que en la mano angulada se forma la corriente a la cual los antiguos comparaban certeramente con agua. Esta es el Agua de la Vida, a la cual se exaltaba antaño, el aquae vitae de los alquimistas. Con el olor a ácido sulfúrico comenzó la descomposición, la putrefactio de la alquimia. Los escritos antiguos, en coincidencia con las orientales, fijan un tiempo mínimo de cuarenta días con los cuales se puede alcanzar cierto resultado; otros escritos masónicos nos dicen que han tardado de 70 a 90 días para realizar el primer grado.
La putrefactio, o sea la descomposición ha terminado, cuando el discípulo del Arte distingue una sombra negra, la cabeza del cuervo de los alquimistas.
Al llegar aquí introducimos mediante el signo de garganta el Agua de la Vida en el cuerpo. Esta Agua tiene la propiedad de disolver todo lo grosero. Acompañando este proceso de disolución hay otro de reconstrucción. Las fuerzas más sutiles en el hombre se colocan en un estado en el cual pueden ser despertadas. Los antiguos masones compararon muchas veces el nacimiento del hombre espiritual con el nacimiento carnal. La sombra negra que el discípulo ve con su ojo espiritual es el hombre espiritual en formación. Depende de como se realiza el signo de garganta al que los antiguos llamaban Balneum Mariae y es preciso lograr la mayor exactitud posible. "Cortale el cuello a la bestia”, dice un texto; pero no debe exagerarse con el signo de garganta para que ella se apague despacio".
Puede suceder (y los antiguos masones describieron este acontecimieñto a menudo), que el fuego recorra la espina dorsal. Si esto sucede no se asuste, incline tranquilamente la cabeza y espere un tiempo, la tremenda llama se apagará después de algunos minutos. Si uno está preparado para este fenómeno no debe tener temor. Generalmente este fuego a lo largo de la espina dorsal se origina paulatinamente, sin que uno sienta nada al comienzo. Al iniciarse la llama es como si un terrible demonio tomará al hombre del cuello, queriéndolo derribar al suelo.
Después de dos semanas de práctica nadie tendrá dudas que el signo de garganta ocasiona cambios químicos en ella. Ha llegado el tiempo en el cuál se debe sentir el venenoso gusto del mercurio en la boca, si tocamos nuestra lengua con el dedo índice de la mano angulada. Más tarde se desarrolla el sabor de la sal. Seton comenta: "Primero el fuego comenzó a obrar sobre el aire y se generó el ácido sulfúrico. El Aire a su vez actúo sobre el Agua y generó el mercurio. También el Agua accionó sobre la Tierra y generó la sal". Este proceso fue descripto por los alquimistas de las maneras más variadas y también fue encubierto.
Sobre la razón del uso de las consonantes y porqué las vocales tienen esa influencia no me quiero extender ahora puesto que esto nos llevaría muy lejos y engrosaría demasiado este libro. Quien desee informarse sobre esto lo encontrará en la primera parte de mi "Historia de la Astrología" en el segundo tomo.
Acéptense las fórmulas tal cual son: Medios para desarrollar el cuerpo espiritual.
Cuando nuestro ojo espiritual percibe la sombra negra ha finalizado la putrefacción, y ahora comienza el desarrollo de nuestro cuerpo espiriual, un trabajo que tiene una duración variada. El signo de garganta (o Baño María) trabaja desde las bases por las cuales el hombre espiritual se debe liberar de las ataduras del cuerpo. El cuerpo terrenal debe ser sujeto para que el cuerpo espiritual pueda elevarse. Aquí cabe una aclaración: el sujetar el cuerpo terrenal llevó a muchos malentendidos, puesto que se pensaba que había que matar al cuerpo mediante el ascetismo y la huída del mundo. Esto por supuesto solamente es un camino, siempre y cuándo el peregrino haya realizado interiormente un completo cambio interior de convicciones. Sin esto solo se obtiene una errónea mortificación. El ascetismo y la misantropía del eremita en la mayoría de los casos ocasionan que el peregrino caiga fácilmente preso de malas influencias. De esta manera surgieron no pocos practicantes de la magia negra.
La verdadera mortificación del cuerpo se basa en la sublimación, en la unificación, en la "Unio Mystica", en el ser Uno con Dios. Esta unidad comienza con un cambio de convicciones. Mediante completa mortificación del pequeño yo, se logra el nacimiento del YO divino. Esta es la meta que deseamos, debemos y podemos alcanzar.
Llegados a la finalización de nuestra práctica sentimos como nuestro cuerpo terrenal nos es ajeno, nos sentimos por sobre él y percibimos claramente como el se ha convertido en polvo y ceniza. Este es el mayor logro posible al que se puede llegar cuando nos acosan aún los temores de la oscuridad y de la muerte. Por éste motivo los antiguos masones solamente aceptaban hombres valientes en su fraternidad y las pruebas a las cuales se debían someter los candidatos eran muy duras. Valor y perseverancia eran las condiciones más apreciables que debían tener los candidatos.
Nuestro trabajo apunta a adelantarnos a la muerte. En el ser humano el alma recién se separa del cuerpo en el momento de la muerte. No queremos finalizar nuestra vida de esta manera pues nuestro deseo es llegar a una muerte voluntaria en el curso de nuestra vida. El débil se asusta de lo valiente de nuestra empresa. Solamente podemos ganarle a la naturaleza mediante la naturaleza misma, la más baja debe ser superada por la más alta que es la naturaleza espiritual. Nosotros obramos así estrictámente dentro de las leyes del universo espiritual y material.
Una persona de poca fe me podrá acusar de tentar a Dios y de que me falta la humildad de someterme al curso natural de las cosas, como es lo normal y corriente. Yo le contesto que yo muestro un Sendero de la Vida, el que se halla en el sentido de cada religión verdadera. Este camino se puede reconocer claramente en el Nuevo Testamento. Lamentablemente la mayoría de los seres humanos modernos no han leído las escrituras de su religión. Pero quien me haya seguido hasta aquí y ahora tenga dudas, le aconsejo no seguir adelante con la lectura puesto que lo que lo que le brindo no es leche para los débiles sino alimento para los fuertes.
Todas las religiones enseñan la séxtuple constitución del cuerpo. Los conocimientos exactos se pueden adquirir a través del estudio de las cartas rosacruces de Heindel y aquí solo puedo hacer un pequeño resumen. Las denominaciones son de origen arcaico, la traducción se aproxima a su significado.
Parte inmortal
1
Atma
el Yo
Dios en nosotros
Sol
2
Buddhi
el alma celestial
Luna
3
Buddhi-Manas
Razón,entendimiento
Cuerpo causal
Mercurio
Parte mortal
4
Kama-Manas
Juicio
Venus
5
Cuerpo de deseos (Kama)
Cuerpo astral
Apetitos
Marte
6
Prana
Fuerza vital
Cuerpo etérico
Linga-Bhuta
Júpiter
7
Sthula-Bhuta
Cuerpo físico
Saturno
Aparentamente esta correspondencia difiere de la usual de la teosofía, pero quién se ocupa en profundidad de las influencias planetarias, reconocerá que esta diferencia no es importante. Por la inclusión de Urano y Neptuno, estas dos octavas superiores de Mercurio y Venus, ellos fueron adjudicados al segundo principio; pero aquí no nos ocupamos del hombre mas desarrollado, sino que nos limitamos al que espiritualmente se halla en formación. Saturno está allí en el umbral, el corresponde al Kama-Manas y para nosotros el representa a la materia más densa.
Al último cuaterno Paracelsus lo llama "el animal dentro nuestro". La Sabiduría de la Clave nos muestra el camino para vencer a este animal y elevarnos al plano causal (o del origen de las cosas). Esto es tanto más necesario puesto que los poderes de las tinieblas están preparados para tender nuevamente una trampa al hombre. Aquí solamente puedo dar indicios acerca de lo que quiero decir, pero creo que seguramente seré comprendido.
Hay muchos de nuestros hermanos que están en condiciones de pasar del séptimo al sexto escalón y pueden separar el cuerpo energético que es el portador de la fuerza vital y desdoblarse. Las apariciones del doble etérico se pueden remitir a este don, así como también muy numerosos fenómenos espiritistas y experiencias ocultas. Al separarse el cuerpo energético este queda unido al cuerpo físico mediante un cordón pero esta unión es muy endeble. Este es el punto vulnerable que es atacado por los poderes de las tinieblas.
Debido a este motivo es importante que se dé la posibilidad de abandonar el plano de los efectos y mirar al plano de las causas. Esto es lo que mis mandantes desean. Ante todo peligro se pierde el temor si se lo reconoce. Pero nosotros no quedamos detenidos en nuestro trabajo, pasamos a través de la muerte hacia la verdadera vida. Si nuestro cuerpo, al finalizar con el signo de garganta, nos asemeja a polvo y tierra, los escritos de los antiguos masones nos advierten: cinerem ne vilipendas. Nosotros no despreciamos a las cenizas, nuestro cuerpo, puesto que lo necesitamos para construir el nuevo cuerpo espiritual. No es suficiente haber desarrollado una sombra del cuerpol espititual, sino que débemos darle color, forma y con ello una vida independiente.
Después de la muerte la vida
Para el desarrollo del cuerpo espiritual empleamos los otros signos y las fórmulas del Profeta. Quiero, antes de seguir adelante, señalar algo del antes mencionado Flamel: "Verdaderamente te repito, si al principio, después de haber puesto las mezclas en el huevo filosófico, es decir, un tiempo después que el fuego haya actuado sobre ellas, no ves la cabeza del negro, es decir esa sombra negra, deberás comenzar de nuevo. Este error no es reparable”. Ese huevo filosófico es el cuerpo, las mezclas son las mezclas sutiles de los elementos, los que suministramos al cuerpo mediante el signo de garganta. Es entonces de gran importancia haber visto la sombra y si ella aparece es que nos hallamos en el camino correcto. La cabeza negra es mencionada por todos los alquimistas y también son coincidentes las descripciones de todos los colores que aparecen a continuación. Los colores principales son: negro, blanco, rojo. Entre el negro y el blanco aparecen variedad de otros colores, entre blanco y rojo sobre todo el color limón.
El cuerpo espiritual se desarrolla en estos colores cuya sucesión natural puede ser perturbada por un fuego demasiado intenso, o como lo queremos expresar nosotros, por la aplicación demasiado frecuente del signo de pecho. No se debe realizar este signo más de cinco veces al día. Si las antiguas escrituras dicen: "Cocciona, cocciona sin parar” quieren indicar que no debemos perder la paciencia. Aquí reproduciré las tablas del Rosarius Minor y las del Profeta, para que el discípulo tenga una guía del tiempo. Y antes todavía incluyo una traducción de este antiguo escrito, que nos muestra claramente el desarrollo del trabajo.
"Y esto yo solamente lo revelo. Mediante este régimen al cabo de 124 días deberás lograr la putrefacción completa. Pero el negro es la señal reconocida de la putrefacción. Más tarde, mediante este régimen lograrás una segunda señal, la que será un color rojizo, el que perdurará por 30 días, y que se desarrollará plenamente en ese lapso. La tercera señal es un color verde, el que será completado en 70 días mediante el calor. Entre la tercera y cuarta señales aparecerán todos los colores imaginables. Entonces se realizan las bodas, la unión, la conjunción y combinación del espíritu y el alma, puesto que ambas reinarán conjuntamente mientras que antes cada uno reinaba separadamente bajo su signo. En el primer signo reinaba el cuerpo, en el segundo el espíritu y en el tercero el alma. El tiempo de la unión se realizará mediante un régimen gradualmente creciente en 70 días. Entonces aparecerá la cuarta señal, que es la útil acimación, y pasarán 140 días. Entonces se podrá ver el blanco”.
TRABAJO
ROSARIUS MINOR
TABLA DEL PROFETA
Trabajo previo
14 días
46 días
Signo de garganta
124 "
58 "
Signo de pecho
100 "
149 "
Signo medio
70 "
236 "
Signo del Maestro
140 "
311 "
Signo final
28 "
68 "
DIAS
476 "
868 "
MESES LUNARES
17
31
Se aprecia que las diferencias son notables, pero son más grandes en realidad puesto que esto depende totalmente del estado del individuo, lo que una persona logra en una semana otra lo logra en meses. Hay discípulos bendecidos por Dios que recorren la senda en tres meses.
Los antiguos masones denominaban el signo de pecho "cocinar" (o cocción). Mientras el signo de garganta desarrolla un agradable calor, mediante el signo de pecho se desarrolla un fuerte fuego. Con el signo de pecho se procede de la siguiente manera. Después que la mano angulada fue vitalizada por la fórmula y absorbida el agua espiritual, se la cierra y se coloca el pulgar con la mano cerrada sobre el pecho izquierdo, luego se angula y se abre la mano y se hace el signo de pecho retirándola. Los colores que se muestran durante esta operación se desarrollan partiendo de un suave azul, a través del rojo y llegando al verde. Este rojo era denominado por los alquimistas el falso rojo (lo del falso rojo en contraposición al color púrpura en el trabajo final). Cuando veían el verde exclamaban: "O benedicta viriditas".
Dado que el oro fundido es de un resplandor verde, la gente que creía ver en el proceso de la alquimia el arte de hacer oro se equivocaba por completo. La exclamación no se debía al oro sino que el masón expresaba su contento por haber visto la señal que le indicaba que estaba en el camino correcto.
El verde se torna cada día más fresco y cuando llega al color de una pradera en primavera se puede interrumpir esta etapa y seguir adelante.
Se pasa al signo medio y a las fórmulas indicadas. El procedimiento es similar al empleado con el signo de pecho. Los colores que se desarrollan representan una verdadera sinfonía de colores. Azul, amarillo y rojo están representados en todas sus tonalidades. Los antiguos designaban a esto como cola de pavo real, poco a poco los colores se aclaran y al final del trabajo aparece un amarillo blancuzco.
No emplee el signo más de cinco veces por día y es mejor si solamente se emplea 3 veces dado que el exceso puede hacer peligrar todo el trabajo. Siempre debe repetirse que es imposible acelerar el trabajo mediante las prácticas intensivas.
Paciencia deberá acompañar al trabajo,
un espíritu calmo estará atareado por años,
Solo el tiempo hace fuerte la fermentación.
En este lugar quiero comentar brevemente algo relativo a los chakras. La palabra proviene del sánscrito y significa la rueda (tschkram, plural tschkrani). Jung Stilling los denomina “pequeñas llamas”, puesto que están en constante movimiento como las llamas. Los antiguos masones los denominaban con los nombres de los siete planetas. Si bien utilizaban esta denominación para muchas cosas, esto es solo aparentemente una contradicción. De la manera que expuse la constitución del ser humano, se pueden relacionar las distintas constituciones con los planetas. La relación entre ellos la describe el abad Tritheim de Spanheim (. En los escritos se encuentra usualmente el siguiente esquema, que está inscripto en círculos concéntricos; yo lo reproduzco de otra manera para evitar los símbolos.
Saturno
Glándula pineal
Júpiter
Frente
Marte
Garganta
Sol
Corazón
Venus
Boca del estómago
Mercurio
Ombligo
Luna
Región genital
El Sol está en el centro de los círculos concéntricos, Saturno arriba, la Luna abajo.
Los chakras o llamas no son otra cosa que los órganos del cuerpo espiritual. El benedictino Basilius Valentinus se refiere a ellos con las siguientes palabras: "Seis ciudades atraviesa el rey en el firmamento y en la séptima fija su residencia". Aqui cabe mencionar las investigaciones de Staudemayer en su libro: "La Magia como Ciencia Experimental”. Se refiere este autor al modo como pueden estimularse distintos haces de nervios para provocar ciertos efectos. A estos centros debemos conducir las fuerzas espirituales y de esta manera formaremos el cuerpo espiritual.
Una vez alcanzado el amarillo blancuzco, éste se transforma mediante el signo del Maestro y las fórmulas en el blanco brillante. Una vez alcanzado el blanco brillante, se realiza el signo final con la fórmula "na" y se alcanzará el color púrpura y lo más elevado. El desarrollo tiene lugar partiendo del amarillo hasta llegar al rojo pleno.
Finalizaré con las palabras de Heinrich Khunrath: "Con mis propios ojos vi el oro, no el común, sino el filosófico, con las manos lo toqué, con la lengua lo saboreé y con la nariz lo olí. Cuán maravilloso es Dios en Sus Obras".
IV - PALABRAS FINALES
He dicho cuanto había que decir, solamente deberá ser mencionado aquí lo relativo a lá pronunciación de las palabras árabes. Se pronuncian tal como fueron escritas pues la transcripción es muy exacta. La s se pronuncia como la S en rosa y de la misma manera la Z. No se dirá pues natzim sino nasim. En las palabras de varias sílabas la acentuación se efectúa en la segunda sílaba, alam-alám. La ch es un sonido fuerte de garganta y que presenta dificultad para los alemanes, más pronunciado que la j ( o la ch alemana en ach) y con tendencia a la k. La sabiduría de la clave en árabe también se denomina la sabiduría de la balanza denominada Ilm el nizan.
También se encuentra ilm él quimija, la ciencia de la química, es un tesoro muy antiguo. Alrededor de 900 años después de Cristo la encontramos en Venecia, donde mediante la adopción de la leyenda siria de Hiram y de la relación de los distintos grados con la construcción del templo de Salom6n fue puesta la piedra fundamental de la masonería. De esta manera el Conocimiento trádicional se convirtió en monopolio de la logia. Los antiguos masones nunca pensaron en contemplarla de tal manera puesto que para ello los libros de alquimia estaban entonces demasiado difundidos. Pero si daban mucha importancia al secreto porque se témía que mediante la difusión de estos conocimientos se iban a exponer al ridículo. En un viejo tratado del masón austríaco Lambspring, quien vivió a mediados del siglo XIV, se hallan las palabras a las que yo había aludido previamente:
Si ustedes me comprenden bien
deberán liberarse de los equívocos,
nada es más importante que lo que
esconde todo lo demás.
Por ello no desvieis vuestros sentidos.
Coccionad, tiempo y paciencia les hará falta,
si quieren percibir los frutos más preciosos.
Nada desaliente vuestro tiempo y trabajo,
puesto que semillas y metales debeis
coccionar con mesura, día a día y quizás
por semanas,
entonces encontraréis en esta cosa
insignificante
toda la obra de la filosofía y completareis lo
que a la mayorta de los hombres le
parecerá imposible,
puesto que se trata de un trabajo tan fácil
y tan liviano
si a otros se los comunicáramos y
mostráramos
seguramente se burlarán hombres,
mujeres y niños
por ello sed modestos y callados
entonces vivireis en paz y sin preocupación
no solamente hacia el prójimo, sino frente a
Dios
quien da el arte y quiere saberlo mantenido
en secreto.
Se relaciona a la alquimia con Hermes Trismegistos. Citaremos sus palabras como final y también la explicación que da un investigador moderno. "Si a los cuerpos no le quitas su substancia corpórea y si no transformas a las substancias incorpóreas en corpóreas, no alcanzarás nada de lo que tu esperas". Quien haya leldo este libro hasta el final sabrá lo que se quiere decir con ello y como se equivoca Berthelot cuando dice : "Si a los metales no se les quita su estado metálico, y si a los metales no se los obtiene a través de las substancias no metálicas, ia transmutación del metal no se logrará".
NOTA SOBRE LOS SIMBOLOS DEL BARON VON SEBOTTENDORF
Dr. C. R.
Resulta curioso señalar los símbolos que antepone el Barón von Sebottendorf a los capítulos de su obra, edición Theosophisches Verlagshaus, Leipzig, circa 1928. El autor no da la menor aclaración al respecto en su obra. Es obvio que tales símbolos no tienen una función estética por lo cual se infiere que fueron incluidos en forma deliberada, sin duda para algún tipo de ejercicio de meditación. Son los siguientes:
Cap. I- El ankh egipcio, símbolo de la iniciación y de la vida:
Cap. II-La swastika correctamente dibujada, tal como lo hacen hindúes y tibetanos.
Cap. III-El hexagrama, símbolo de la Jerarquía Espiritual de Badari en los Himalayas como también de la ley de Correspondencia y Analogía entre el Macrocosmos y el Microcosmos. Es empleado por el buddhismo tibetano. También llamado Estrella de David.
Cap. IV - El último símbolo no tiene significado evidente (en aquel tiempo faltaba mucho para llegar a descubrir a Chiron). Probablemente constituye una figura que sintetiza la I, la A y la O (ver texto).
POSTFACIO
Dr. Carlos Raitzin
Para dar aún más fuerza a las aseveraciones del H.·. Rudolf Barón von Sebottendorf podemos mencionar otros argumentos de ímportancia.
René Guénon en "Aperçus sur l’Ésotérisme chrétien", 1977, p. 65 y 81, menciona repetidamente que Francesco da Barberino en su “Tractatus Amoris” se hizo representar él mismo en actitud de adoración frente a la letra I. No olvidemos que da Barberino fue miembro iniciado de los “Fedeli d’Amore” al igual que Dante, Bocaccio y otros grandes de la época (Vease en este sitio web nuestro artículo “Dante Alighieri y la filiación templaria de los Fedeli d’Amore”).
Precisamente es Dante quién menciona en la “Divina Comedia”, Paraíso, XXVI, 133, que la letra I fué el primer nombre de Dios.
“Pria ch’io scendessi all’infernale ambascia,
I s’appellava in terra il Sommo Bene
Onde vien le letizia che mi fascia.”
Por último reproducimos un grabado de Khunrath mencionado por von Sebottendorf. La leyenda dice “De que sirven las antorchas, la luz o los anteojos si la gente no quiere ver?” Como comenta acertadamente al respecto el H.·. Jean Mallinger "Ciertos seres aún no se hallan maduros para la Verdad; la ignoran y carecen del deseo de descubrirla. A estos ciegos voluntarios, aprisionados en las redes de la materia es en vano hablarles de la Iniciación”. Desde luego el interés primordial del grabado es que en él la I, la A y 1a O son claramente distinguibles y al mismo tiempo se hallan hábilmente ocultas para los profanos. A los HH.·. no les será difícil descubrir en las LLog.·. donde se simbolizan estos tres elementos tan especiales…
Y de ello surge de inmediato la cuestión de si la alquimia mencionada en los Estatutos Secretos de la Orden del Temple designaba en realidad un proceso interior que nada tenía que ver con la transmutación de metales. Tal como están las cosas esto aparece como lo más probable a pesar de las apariencias. En el Abraxas (o Abrax) de origen gnóstico ilustrado más abajo claramente se distinguen las tres letras griegas I,A,O (Omega w).Estas son las tres letras claves en la disciplina que describe von Sebottendorf. Es difícil creer que esto sea una coincidencia fortuita por más que IAO sea un Nombre de Dios...y esto aclararía completamente esa mención en los Estatutos Secretos. Se trataría muy probablemente de una alusión velada a una disciplina de alquimia interior muy similar a la que se describe en este libro de von Sebottendorf.
ABRAXAS (O ABRAX)
NOTAS
(1) La vigésima novena estación es la culminación del camino, el retorno del alma a un estadio superior, el Hogar, el hombre (su cuerpo) se ha tornado verdaderamente espiritual.
(2) Okulte Chemie (Química Oculta), Theosophisches Verlagshaus, Leipzig.
(3) Zeitschrift für Bücherfreunde, Band VI, Jahrgang 1902, Heft 2.
(4) Opera omnia Parisiis, Band V, 1890, Lib II Tract III Kap. V, pag. 54.
(5) De Lapide Philosophorum cap. XVII, impreso en Theatrum Chemicum Strasburg.
(6) De Decoctione Lapidis Philosophorum.
(7) Albert Poisson, Nikolaus Flamel, Sa vie, ses fondations, ses oeuvres, suivi de la .
mariocesar
NOTAS 7 Y 8
mariocesar el Vie Ago 06, 2010 5:05 am
.) De Decoctione Lapidis Philosophorum.
(7) Albert Poisson, Nikolaus Flamel, Sa vie, ses fondations, ses oeuvres, suivi de la réimpression du livre des figures, Paris, 1893, pag. 173.
( Tractatus Chemicun en el tomo IV de Theatrum chemicum.
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