NO A LA MINERÍA
No uses celular: su cubierta fue fabricada con cianuro, su pila tiene litio contaminante y coltan saqueado en África.
Quizás te convenga comunicarte mediante señales de humo. Pero NO prendas ramitas húmedas o verdes, que son las que hacen humo, porque contamina el ambiente y no contribuye a la biodiversidad.
Te sugiero que recurras a los quipus incaicos si tu necesidad de comunicación no se satisface. Pero tené en cuenta que las ovejas cortan el pasto desde la raíz y empobrecen la tierra.
Ni se te ocurra usar cemento para levantar paredes, ni cal,porque ambas se producen en yacimientos a cielo abierto. Para no hablar de los ladrillos.
Cuando pretendas decorar el frente de tu casa o construir los pisos con mármol, ten en cuenta, joven argentino, que tu acción ha contribuido a modificar el paisaje.
Cada vez que te sirvas una comida, piensa que los platos que estás utilizando han significado la anterior desaparición de un cerro.
Claro que no has tenido oportunidad de sacarle una foto al tal cerro, porque la cámara fotográfica de alta definición ha sido fabricada, incluso con normas ISO, en el contaminado Japón.
Ten mucho cuidado al vestirte, porque (lo saben bien los obreros de la actividad) la industria textil es altamente contaminante.
Plantéate que comes cada día. Ese bife proviene de una vaca genéticamente modificada, y el postrecito light es una típica porquería de la industria alimenticia.
En definitiva, resignifiquemos la arenga de San Martín y andemos en pelota como nuestros amigos los indios y digamos NO A LA MINERÍA A CIELO ABIERTO, QUE LO DEMÁS NO IMPORTA NADA.