InicioCiencia Educacion¿Todavía crees en Aliens?

Hola a todos y bienvenidos a este post-respuesta.

Con el mismo busco contestar un post llamado “¿Todavía no crees en Aliens?”.
¿Por qué?
Simple. No creo. Sus puntos no me convencen, por tanto los intentare explicar. Lo hago en un post por la simple razón que prefiero esto quede. Usualmente cuando alguien da una respuesta no satisfactoria a un sistema de creencias arraigadas en el fanatismo obtiene la censura. Ni da que me borren el comentario como un boludo (en criollo).

Todo se podría reducir a No creo ya que no existe evidencia sustancial en relación al tamaño de la afirmación. En palabras de Carl Sagan “La declaración extraordinaria no es sustentada por evidencia extraordinaria”.





Si no sabes Ingles, activa los subtitulos en Español. Luego, pensa en estudiarlo.
Si sabes Ingles, podrias aprender el chino. Lo vas a necesitar cuando el supermercadista se haga el gil.




¿Cómo se gesto el monstruo?


El primer reporte del fenómeno ocurrió el 25 de junio, cuando Kenneth Arnold, de Boise, Idaho, piloto de negocios, contó haber visto lo que describió como “nueve de los platillos voladores” en formación a 1,200 millas por hora sobre Cascade Mountains en Washington. «Se desplazaban como platillos saltando sobre el agua», recordaba poco después.
En un primer momento, Arnold temió que se trataba de aeronaves soviéticas e intentó informar al FBI; pero la oficina de Pendleton (Oregon) estaba cerrada, así que acabó contando la historia a los periodistas. La agencia de noticias Associated Press envió un despacho que dio la vuelta al mundo y, curiosamente, pronto empezaron a verse extraños ingenios volantes por todo el país.
El relato de Arnold fue tomado a la ligera. Se ofrecieron varias explicaciones: “reflejos”, “visión persistente”, “ceguera de nieve”.
Arnold indicó que, cuando vio los objetos, supuso que eran «aviones con propulsión a chorro». Y añadió: «Estoy convencido de que se trataba de algún tipo de avión, aunque en muchos aspectos no se ajustaban a los tipos convencionales que conocía» [Steiger, 1976]. El hombre de negocios creyó que los objetos que había visto sobre el monte Rainier eran aviones hasta que entró en escena un heterodoxo editor de ciencia ficción que vio en los platillos volantes un filón de oro.
Raymond Palmerhabía asumido la dirección de Amazing Stories en 1938, el mismo año en que Orson Welles había aterrorizado a cinco millones de personas con una versión radiofónica de La guerra de los mundos (1897), de Herbert G. Wells. «Tan pronto como [Palmer ] se hizo cargo de la dirección dedicó una enorme cantidad de energía a cambiar el rumbo de la revista. Hizo bajar la calidad de las historias y aumentar la circulación» [Asimov, 1981]. Dos años antes de la observación de Arnold, Palmer abrió las páginas de Amazing Stories a Richards S. Shaver, un desequilibrado mental que decía recordar cómo Atlántida, Lemuria y Mu -los continentes míticos tan del gusto de charlatanes de todas las raleas- habían sido colonizadas por seres extraterrestres en un remoto pasado. Según Shaver, los alienígenas habían tenido que abandonar la Tierra hace miles de años, dejando en nuestro planeta dos tipos de robots que desde entonces habitan en el subsuelo: los teros, que hacen lo posible por ayudar a la humanidad, y los deros, responsables de gran parte de las desgracias del ser humano.
La historia cautivó a Palmer hasta tal punto que, en junio de 1947, dedicó un número entero de Amazing Stories a lo que él denominaba el misterio Shaver. En octubre, aseguraba en un editorial escrito durante el verano que la observación de «misteriosas naves supersónicas, ya sean espaciales o procedentes de cuevas», confirmaba la autenticidad de las narraciones del mundo subterráneo [Lagrange, 1988]. Los tripulantes de los platillos volantes eran descendientes de los extraterrestres que habían colonizado nuestro planeta en un pasado remoto. Palmer fue despedido de su trabajo. Su apoyo incondicional a las estupideces propaladas por Shaver había incomodado a los propietarios de la revista. El imaginativo promotor de basura pseudocientífica entró entonces en contacto con Kenneth Arnold.
Un año más tarde, aparecía en los quioscos el primer número de Fate, que con el tiempo se iba a convertir en «el principal abastecedor de tonterías paranormales» de Estados Unidos [Gardner, 1983]. El artículo de portada de la nueva revista era «I did see the flying disks» y, aunque estaba firmado por Arnold, había sido escrito por Palmer. El autor había pasado por alto todas las dudas que el testigo había reflejado en el informe al Ejército y las incongruencias del relato, contradictorio en lo que se refería al tamaño y la velocidad de los objetos volantes. Describía el suceso con un tono colorista y afirmaba, entre otras cosas, que los discos habían suscitado en Arnold «un sentimiento extraño». Al eliminar del relato original los elementos incómodos e inventarse detalles inexistentes, Palmer se convirtió en el primer ufólogo de la historia.
Meses después, el 7 de enero de 1948, el capitán Thomas F. Mantell sufría un accidente de aviación cuando creía perseguir un platillo volante sobre la base aérea de Godman, en Kentucky. El piloto militar, que mandaba una escuadrilla de P-51, perdió el conocimiento tras sufrir una falta de oxígeno en la sangre al sobrepasar su avión los 6.000 metros de altitud. El caza se estrelló. Y Mantell pasó a la historia como el primer mártir de la ufología a pesar de haber muerto persiguiendo un Skyhook, un globo de grandes dimensiones utilizado para estudiar los rayos cósmicos y visible a más de 20 kilómetros. La descripción facilitada por los testigos que habían observado el extraño objeto desde tierra y aire se correspondía con la de «un helado de cucurucho con la parte superior de color rojo» [Klass, 1974]. Según se supo años después -el programa Skyhook era secreto en los años 40-, aquella semana se habían lanzado varios globos desde la base aérea de Clinton, situada al sur de Ohio, y los vientos reinantes habían llevado alguno hasta las proximidades de la base de Godman.



Ejemplo de avistamiento de Ovni
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Embajadores de otros mundos.


Betty y Barney Hill. Allen Hynek, notable investigador de ovnis y astrónomo, ha catalogado los casos de secuestro como "encuentros cercanos del tercer tipo".
Pasó poco tiempo desde que alguien con autoridad -Keyhoe era ex militar- estableció el origen extraterrestre de los platillos volantes hasta que alguien con imaginación mantuvo el primer encuentro tête-à-tête con los alienígenas. El elegido fue un cocinero de un puesto de hamburguesas de monte Palomar, GEORGE ADAMSKI. Después de ver un platillo volante en 1946 y presenciar las evoluciones de una escuadrilla de 184 naves interestelares en 1947, se encontró con Orthon, un venusiano, en el desierto californiano el 20 de noviembre de 1952. El extraterrestre le manifestó la preocupación del vecindario cósmico por la «radiación de nuestras pruebas nucleares» [Story, 1980]. Para desgracia de Adamski, el propio Ray Palmer reconoció en más de una ocasión que el cocinero le había ofrecido ya esta historia a finales de los años 40 para publicarla como un cuento de ciencia ficción en Amazing Stories.
El contactado aseguraba haber viajado hasta la Luna, invitado por los alienígenas. Sin embargo, las naves extraterrestres que aparecían en sus fotografías eran en realidad vulgares tapas de aspiradora lanzadas al aire. En la cara oculta del satélite terrestre, Adamski decía haber visto ríos y florecientes ciudades pobladas por paisanos de Orthon, Firkon y Ramu, venusiano, marciano y saturniano, respectivamente. Todo el sistema solar estaba preocupado por el futuro de la humanidad, y el cocinero aprovechó la revelación para abandonar la carne picada y dedicarse a impartir conferencias bien remuneradas. Murió de ataque cardiaco en 1965, poco antes de que las primeras fotografías mostraron una cara oculta de la Luna desolada y las sondas automáticas no encontraron rastro de civilización alguna ni en Venus ni en Marte ni en Saturno. A pesar de ello, para algunos ufólogos, hay que «conceder a Adamski el beneficio de la duda, si no en la totalidad de sus afirmaciones, al menos en parte de ellas» [Ribera, 1982]. Sus dos obras, Flying saucers have landed (1953) e Inside the space ships (1955), sirvieron de inspiración a otros espabilados y místicos que convirtieron la década de los 50 en la época de mayor esplendor del movimiento contactista.
Sin duda el caso más celebrado y además el rapto más completo documentado registrado es el de Betty y Barney Hill, residentes de Whitfield, New Hampshire. De acuerdo a su testimonio, estuvieron dirigiéndose hacia el norte de New Hampshire en su camino a casa de regreso de vacaciones en Montreal en la tarde del 19 de septiembre de 1961. En algún momento entre las 10 p.m. y la medianoche, captaron la atención de una luz que se movía erráticamente en el cielo, que parecía estar siguiendo a su carro. El cielo estaba claro y la luna brillaba intensamente, menos en el suroeste. Betty dijo que había visto una estrella o planeta bajo la luna, pero que pronto después, reportó, que ella vio un segundo objeto en el cielo, que era una "estrella" más grande y brillante por encima del primer objeto. Este, dijo, era un ovni. Barney al principio creyó que era un objeto ordinario, tal vez un aeroplano o satélite, pero Betty sostuvo que era un plato volador e insistió que Barney pare el carro y lo observase. "Es sorprendente", exclamó.
Barney salió del carro, miró al objeto con binoculares, y pensó que vio una hilera doble de ventanas iluminadas y con alienígenas adentro, burlándose de él y volteándose para jalar palancas. El líder de los extraños seres parecía ser un "nazi", dijo. Aterrorizado saltó atrás hacia el carro y arrancó a toda prisa. Betty reportó que Barney estaba en una "condición histérica", temiendo que fueran a ser capturados3. La nave aérea, adujeron, continuó siguiendo a su carro. Fue en este punto que su viaje fue supuestamente interrumpido. De acuerdo a la historia, oyeron una serie breve de sonidos piteantes venir de la parte trasera del auto que causó que el auto vibrara. Dijeron que cayeron en somnolencia. Cuando recuperaron la conciencia, descubrieron que habían transcurrido dos horas y que estaban treinta y cinco millas al sur de donde los sonidos piteantes habían empezado

Al día siguiente, Betty Hill llamó por teléfono a su hermana Janet, una apasionada de los platillos volantes, para contarle lo sucedido. La conversación sirvió para que los Hill se pusieran en contacto con la Fuerza Aérea. Betty compró el último libro de Donald E. Keyhoe, The flying saucer conspiracy (1955), y escribió al ex militar, que por aquel entonces dirigía el crédulo Comité Nacional para la Investigación de los Fenómenos Aéreos (NICAP). En el informe oficial y en la carta al ufólogo, el matrimonio sólo habló de una luz nocturna, similar a una estrella, que luego se convertía en una «torta, rodeada de ventanas en la parte delantera, a través de las cuales se veían luces azulblancas» [Fuller, 1966]. No fue hasta que Barney tuvo que acudir al psiquiatra por prescripción médica cuando el secuestro salió a la luz. De raza negra, el hombre se sentía culpable de haber abandonado a su primera esposa y a su hijo por Betty, una mujer blanca. Mediante hipnosis, el doctor BENJAMIN SIMON tuvo conocimiento de la observación del ovni, a la que, según ambos miembros del matrimonio recordaban en estado hipnótico, había seguido un secuestro y un reconocimiento médico a bordo del platillo volante.
El psiquiatra, que sospechaba que el episodio del rapto era una fabulación, lo confirmó cuando la mujer le informó de las pesadillas que había tenido desde la noche del presunto secuestro. Los sueños de Betty Hill eran idénticos al relato obtenido de ambos testigos bajo hipnosis. La historia había sido inventada por la mujer, ya que sus recuerdos eran mucho más completos que los del hombre, a quien había contado las pesadillas durante meses. A juicio de Benjamin Simon, «los Hill no mentían» cuando contaban su historia, pero ésta estaba basada en los sueños de la mujer y no en un hecho real [Fuller, 1966]. El médico estaba seguro de que las pesadillas no habían sido causadas por un secuestro alienígena, ya que la exposición estaba plagada de inconsistencias. Así, por ejemplo, los extraterrestres de Betty hablaban en inglés y sabían manejar la cremallera del vestido de la mujer, mientras que los de Barney ni tenían boca ni se explicaban que el hombre utilizara dentadura postiza. Además, aunque los alienígenas ignoraban lo que era el paso del tiempo, cuando la mujer abandonaba la nave, uno le dijo: «Espera un minuto» [Klass, 1989].
ROBERT SHEAFFER, astrónomo aficionado, cree que el objeto que persiguió a los Hill fue el planeta Júpiter, excepcionalmente brillante aquella noche. De hecho, el matrimonio vio por primera vez el ovni encima de una estrella localizada bajo la Luna. En realidad, por debajo del satélite terrestre, había aquella noche dos planetas, Saturno -la estrella de los Hill- y Júpiter. «De haber existido un auténtico ovni, habría habido tres objetos cerca de la Luna: Júpiter, Saturno y el ovni» [Sheaffer, 1981]. Pero el matrimonio sólo recordaba haber visto dos. Quien crea que es difícil confundir un planeta con una nave extraterrestre tiene que saber que efectivos de la Policía autónoma vasca, de la Asociación de Ayuda en Carretera, de la Cruz Roja y de varias guardias urbanas cometieron el mismo error que los Hill en la madrugada del 11 de julio de 1985, cuando una caravana de vehículos siguió a Júpiter por las carreteras guipuzcoanas durante cinco horas. A pesar de que el planeta fue identificado como tal por un astrónomo que presenció los hechos, los testigos creyeron firmemente que lo que perseguían era un objeto «tripulado o, por lo menos, extraño a lo que conocemos en la Tierra» [Segura, 1985]. Respecto a las dos horas de retraso que los Hill achacaban al tiempo que había durado el secuestro, sólo hay que decir que, además de desviarse de la carretera principal y tomar una vía secundaria, el matrimonio circuló a baja velocidad durante buena parte del trayecto y realizó varias paradas para observar el ovni. Así se explica el famoso tiempo perdido.
A pesar de las inconsistencias, la falta de pruebas y la opinión del psiquiatra que trató a Betty y Barney Hill, el caso -ampliamente difundido en libros y revistas- provocó un nuevo giro en la mitología ovni y empezaron a prodigarse los secuestros, siempre siguiendo el patrón de la experiencia del matrimonio de New Hampshire. A juicio de los ufólogos, la similitud entre la mayoría de los raptos alienígenas y el episodio de los Hill autentica los primeros. ¡Extraña lógica la de los seguidores de los platillos volantes! Las fabulaciones de una mujer ansiosa por ver marcianos sirven para legitimar los relatos increíbles posteriores porque, por supuesto, no hay ninguna prueba objetiva de la presencia de delincuentes cósmicos en nuestro planeta






¿Qué es lo que vio Aldrin en el Apollo 11?


En una entrevista en Science Channel, Aldrin dijo que los tres tripulantes del Apollo 11 (entre los que él mismo estaba) vieron objetos no identificados que parecían seguir la cápsula de los astronautas. Para confirmar la historia, llamé a Buzz Aldrin, quien estaba feliz de poder explicar lo sucedido. Dijo que sus declaraciones fueron sacadas de contexto invirtiendo su sentido. Es cierto que la tripulación del Apolo 11 vio un objeto no identificado en movimiento tras la nave mientras se acercaban a la Luna.
Después de verificar que este misterioso objeto no era la tercera etapa del cohete Apolo 11, que se encontraba a unas 6.000 millas de distancia en aquel momento, llegaron a la conclusión de que estaban viendo uno de los cuatro pequeños paneles que cubrían el módulo lunar y que se habían separado de la tercera fase del cohete.
Estos paneles eran demasiado pequeños para que se pudiese realizar un seguimiento desde Tierra y estuvieron relativamente cerca de la nave espacial Apolo. Aldrin me dijo que optó por no hablar de esto en el canal de comunicación abierto, ya que estaban preocupados de que sus comentarios puedieran ser mal interpretadas. Esta fue la misma explicación que les dio a los periodistas de Science Channel, pero su relato fue cortado y extractado en el reportaje que finalmente se emitió, dando la impresión de que la tripulación del Apolo 11 había visto un OVNI.
Aldrin me dijo que estaba enojado por la edición fraudulenta del vídeo y pidió a Science Channel que corrigiesen la distorsión de su mensaje, pero el canal se negó. Más tarde, Aldrin explicó lo que sucedió en la CNN Larry King Live, pero Larry casi ni le deja acabar antes de que terminase de aclarar lo ocurrido
Es instructivo ver esta entrevista para ver las formas en que la historia se maniqueaba y manipulado en última instancia. La mayor parte de la conversación es llevada a cabo por el entrevistador se y no por Aldrin, pero aun asi sus comentarios han sido editados para crear la ilusión de una narrativa sin fisuras. A lo largo de la entrevista podemos ver un montaje de escenas breves de Apolo y otras misiones, como una imagen borrosa por la ventana tomada durante un vuelo posterior. Un espectador crítico podria distinguir lo que Aldrin dijo en realidad o el darse cuenta de que los clips de vídeo no están relacionados. El producto final es la desinformación inteligente, sugiriendo fuertemente, sin mentir de forma explícita-que el aldrín y sus compañeros de tripulación vieron una nave extraterrestre.
Que yo sepa, ningún astronauta de la NASA ha reportado haber visto un OVNI en el espacio, y mucho menos tener una confrontación con los extraterrestres. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya ningún astronauta que crea en las visitas de extraterrestres a la Tierra. Recientemente hubo informes de prensa de que el astronauta del Apolo 14 Edgar Mitchell cree en realidad en algunos informes de ovnis. Ha asistido a una serie de reuniones de los creyentes en ovnis y afirma que algunos de estos informes son ciertos, y que el gobierno de los EE.UU. y los militares son conscientes de estas visitas alienígenas. Sin embargo, Mitchell no afirman haber visto extraterrestres por sí mismo. Sus colegas astronautas dijeron que él siempre ha tenido un interés en lo oculto, e incluso intentó llevar a cabo un experimento de parapsicología en el camino hacia y desde la Luna. Es fácil para un periodista hacer caso omiso de advertencias de Mitchell sobre que la mayoría de los reportes de OVNIs son falsos, o de no encontrar a ninguno por sí mismo, para dar la impresión de que él y otros astronautas han tenido encuentros frecuentes con seres de otros mundos.










¿Quién es Maurice Chatelain?


Supuestamente, un especialista en comunicaciones de la agencia espacial. Citado en Internet como “jefe de comunicaciones” durante el alunizaje.
Pero en realidad su historia es tan real como la mayoria de los fraudes Ovnis. Fue un ingeniero de bajo nivel de una empresa de Los Ángeles subcontratada por la NASA.
El impostor en cuestion afirmo en mas de una oportunidad que “el encuentro con ovnis era perfectamente conocido en la NASA” o que “todas las misiones Apolo fueron seguidas por ovnis”. O incluso que existian “calculadoras astronomicas” hace miles de años.
Lo cierto es que todas sus declaraciones fueron muy bien recibidas entre los circulos de esta nueva secta pseudocientifica, sin que existiera evidencia alguna del o dicho. Ni de su supuestas funciones en las misiones Apolo 11 y Geminis.

Chatelain es la unica fuente que confirma la veracidad de una supuesta conversación clasificada entre la tripulacion del Apolo y el control de la mision:

Apolo 11: ¿Qué diablos era? Es lo que quiero saber. Estas cosas eran gigantescos, señor. ¿ ¡Dios mío, usted no lo creería!
NASA: ¿Qué... ? ¿Qué diablos pasa?
Apolo 11: Están aquí, bajo la superficie.
NASA: ¿Qué hay ahí? Control de misión llamando a Apolo 11.
Apolo 11: Estamos aquí, los tres. Pero hemos encontrado visitantes... Por las instalaciones, parece que han estado aquí desde hace mucho tiempo... Digo que ahí fuera hay aparatos espaciales. Están alineados en filas al otro lado del cráter...

Sin embargo, las pruebas de este encuentro en la Luna son muy débiles. Otto Binder, ex empleado de la NASA, dijo que esta conversación fue escuchada casualmente por unos radioaficionados que pueden captar un "canal reservado" para estos mensajes. Sin embargo, Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna, informó al investigador Timothy Good que no se registró, ni se encontró, ni se vio ningún objeto durante la misión Apolo 11, ni en ningún otro vuelo Apolo que no fuese natural. En una entrevista efectuada en 1979, Chatelian confirmó que un retardo de tiempo en la transmisión del diálogo entre el centro de control y el Apolo 11 permitió a la NASA censurar la información referente a los visitantes.
Sin embargo, como ya se ha visto anteriormente, dada sus verdaderas funciones difícilmente haya popido ser testigo de lo que afirma sin pruevas.
No hubo manera de comprobar si en la misión Apolo 11 se produjo este incidente. Muchos investigadores dudan de las afirmaciones de Binder y Chatelian, y la NASA niega que hubiese censurado transmisiones. No obstante, un caso similar referente al Discóvery no sólo originó el Watergate cósmico en 1990, sino que también dio un giro a las declaraciones de encuentros extraterrestres de astronautas.
Alrededor de las 6:30 del 14 de marzo de 1990, Donald Ratsh, un radioaficionado de Baltimore, Maryland, estaba siguiendo las transmisiones del Transbordador Discovery cuando oyó la siguiente comunicación: "Houston, aquí Discovery, tenemos un problema. Tenemos un incendio". Poco después dice Ratsh, se oyó una transmisión adicional: Houston, aquí Discovery. Todavía tenemos la nave espacial bajo observación. Esta revelación animó a numerosas personas, entre ellas Bob Oeschler, ex especialista en misiones de la NASA, a hacer sus propias averiguaciones. Después de un intenso período de investigación. Oeschler llegó a la conclusión de que el mensaje no fue transmitido desde el transbordador. En cambio, aventuró que la señal pudo proceder de una zona alrededor de Fort Meade, Maryland, la sede de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU, que está involucrada desde hace tiempo en la investigación de informes de ovnis. Oeschler sólo pudo llegar a la conclusión de que la transmisión fue un fraude orquestado institucionalmente para algún sutil propósito de inteligencia.






La farsa Roswell


Una de las características del mercado de lo oculto y lo paranormal, especializado en aprovecharse de ciertas creencias irracionales muy difundidas, es su periódico retorno a los mismos temas, a los "clásicos", a pesar de haber sido en su momento completamente refutados por investigadores críticos y escépticos. Aún hoy en día, fraudes como el triángulo de las Bermudas o el de las piedras de Ica (Perú) son divulgados como grandes misterios del siglo XX, a pesar de que no hubo tal triángulo ni más desapariciones que las que pudieron ocurrir en cualquier otro lugar; y a pesar de que los famosos pedruscos peruanos -en los que se observan batallas entre humanos y dinosaurios, amén de otros disparates- eran tallados por los indígenas de la zona para impresionar a los turistas despistados. Roswell es todavía, para los que disfrazan su déficit de juicio crítico de "mente abierta", un enigma, como si una mentira repetida mil veces se transformase en verdad. En la práctica es así, y hay consumados maestros en tal arte.
Roswell es una ciudad del estado norteamericano de Nuevo México donde, según los creyentes en platillos volantes y en conspiraciones gubernamentales, se habría estrellado una nave interplanetaria a principios de julio de 1947. Pocas semanas antes, el 24 de junio, la fiebre de los platillos volantes había saltado a la fama en la prensa norteamericana, con la observación de Kenneth Arnold en el estado de Washington, probablemente debida a la observación de ciertos prototipos aeronáuticos, entre otras posibilidades.
Fue un ranchero de la zona, Willian Brazel, quien halló unos extraños restos en el rancho Foster, y quien dio aviso a la Fuerza Aérea. Rápidamente se filtró la posibilidad de lo caído podía tratarse de un platillo volante, expresión que entonces carecía de las connotaciones que actualmente posee. El comandante Jesse Marcel fue designado para investigar el asunto, junto con dos ayudantes. Por su parte, el General Roger Ramey, que había ordenado que le enviaran los restos a Fort Worth para examinarlos, ofreció una rueda de prensa, con Marcel presente, en la que anunció que los restos pertenecían simplemente a un globo meteorológico.
El jefe del popular proyecto Libro Azul -del que se realizó una serie televisiva emitida en España en los años 70-, el capitán Edward Ruppelt, aseguró en 1953 que no había nada en los restos de Roswell (ni en ningún informe recibido por la Fuerza Aérea) que sugiriera la presencia de algún material u objeto desconocido. Otros organismos, como la CIA en 1952 y un informe de Inteligencia de la Fuerza Aérea de 1948, concluyeron que no hay evidencia alguna que avalara un crash en Roswell. El asunto fue olvidado durante décadas, hasta que en 1978 algunos investigadores propensos a detectar imaginarias conspiraciones divulgaron la historia, y Roswell, cual zombi, volvió a la vida del rumor y el sensacionalismo. Surgieron "testigos" como setas que se contradecían mutuamente, o que mentían sin más bajo la influencia de escritores especializados en "enigmas". Se habló entonces de un número no determinado de extraterrestres fallecidos a consecuencia del impacto, trasladados en secreto a las dependencias del Ejército norteamericano.
En realidad, lo que cayó en Roswell no fue otra cosa que los restos de un globo lanzado como parte de un programa secreto bautizado como proyecto Mogul. Tras la cortina de humo del "globo meteorológico" se ocultaba un proyecto top secret con la finalidad de monitorizar posibles detonaciones nucleares soviéticas por medio de micrófonos acústicos de baja frecuencia localizados a gran altitud. La Universidad de Nueva York desarrolló los globos aerostáticos que permitieran la adecuada colocación de los micrófonos en la alta atmósfera. Los restos hallados por Brazel y llevados posteriormente a Fort Worth se corresponden con el vuelo número 4 del citado proyecto. Según las descripciones aportadas por los testigos fiables, se trataba de fragmentos de material parecido al caucho, de color gris, humeantes y malolientes, entre otros restos, lo que lleva a pensar en los globos de neopreno de la Universidad neoyorkina. Además, otros restos hallados en Roswell, como varillas de metal, láminas metálicas y papel con dibujos florales, son similares al material usado para los dispositivos reflectores de radar. Informes desclasificados por la Fuerza Aérea norteamericana en septiembre de 1994 y junio de 1997 confirmaron que los restos hallados en la localidad más popular de Nuevo México, alrededor de la cual surgió en la última década todo un mercado de productos platillistas y un museo, se debieron a la caída de uno de los vuelos del proyecto Mogul. Como es lógico, la Fuerza Aérea norteamericana no podía confesar en 1947, al inicio de la guerra fría, la auténtica naturaleza de los restos.
El matemático y escéptico Dave Thomas tuvo la oportunidad de conversar con Charles B. Moore, profesor emérito de Física de la NY University que participó en el diseño de los globos que debían mantener en la atmósfera los micrófonos del proyecto Mogul, aunque éste tenía un carácter tan secreto y se hallaba por este motivo tan compartimentalizado que ni siquiera supo hasta los años 90 su nombre. Moore afirmó, en el curso de sus declaraciones sobre su participación en este proyecto, que la descripción de los restos por parte de la familia Brazel -las varillas metálicas, el papel pintado, los motivos florales, la goma quemada y maloliente, los anillos de aluminio de unos 10 centímetros de diámetro y el recipiente de color negro- coincide con los globos en cuyo diseño y fabricación participó.
En 1987 el caso Roswell experimentó un nuevo empujón al divulgarse unos supuestos documentos secretos de 1947 en los que se hacía referencia a la creación de una comisión de doce científicos y militares, bajo orden directa del presidente norteamericano Harry S. Truman: el objetivo de este grupo, conocido como Majestic-12, habría sido investigar el accidente de la nave alienígena y la tecnología con que estaba construida. Fue sencillo para el escéptico Philip Klass (http://www.csicop.org/klassfiles/Home.html) poner de manifiesto las peculiaridades de los informes del pretendido proyecto secreto: incoherencias tipográficas, estilo inverosímil del presidente Truman en los fragmentos de su autoría, ausencia de numeración oficial y de filigrana, etc.
Como suele ocurrir en todas las historias basadas en el rumor con cierta proyección social, las versiones han proliferado: las dimensiones del "objeto estrellado" y de los "cadáveres alienígenas" recuperados varían de unas a otras, así como el número de éstos y el punto de impacto.
Lo paranormal y los pseudo-misterios del espacio gozan habitualmente de patente de corso en los medios de comunicación; si no, no se puede explicar el crédito otorgado a un burdo fraude -último capítulo de la fraudulenta historia de Roswell- que en el verano de 1995 difundieron medios de todo el mundo y desató un enorme revuelo en torno a su naturaleza. La filmación en la que se podía observar la "autopsia" a un ser extraterrestre presuntamente accidentado en el incidente de 1947 había sido comprada por un productor inglés, Ray Santilli, a un cámara retirado de la Fuerza Aérea norteamericana, contratado en su momento para rodar las imágenes. Luego habría robado la película escondiéndola en su casa durante décadas, tontería que a muchos probablemente no les llevó a sospechar de todo este asunto.
Las imágenes del film son tan nebulosas como todos los productos salidos de la fábrica de ovnilandia: medias verdades, gigantescas mentiras, nada de claridad, ruido ensordecedor y ni una sóla nuez, divisa de todos los investigadores de "enigmas" radiotelevisivos y de ocultistas "vibracionales" de todo a cien. Las imágenes de la autopsia fueron contempladas por médicos especialistas en autopsias que aseguraron que el procedimiento seguido carece de rigor y profesionalidad.Había un supuesto cirujano y un patólogo examinando el cuerpo de una forma tan ineficiente, que a cualquier estudiante de medicina le causaría una risa suspicaz, por lo que pensar que solo eran actores, fue una idea que cobro relevancia y fue el primer indicio de fraude.
Además, el camarógrafo fue todo menos hábil, pues los primeros planos -que pondrían en evidencia aún más el fraude- son muy breves y desenfocados. ¿Quizá porque a escasos centímetros el látex canta demasiado? Asimismo, diversos técnicos en efectos especiales cinematográficos (Pinewood Studios, Londres; FX, Argentina) opinaron que es evidente que se trata de un fraude y de la imitación de un cuerpo humano: "están cuidados todos los detalles para que no se descubra que es un muñeco a ojos inexpertos", confirmaron. Lo tercero es el reloj que se ve en la filmación no corresponde a los usados en la época, al igual que el teléfono.
Secretismos que rayan en lo ridículo, "testigos" no identificados, grandilocuencia de los autodenominados "investigadores del misterio", descarado cinismo (que me perdonen los antiguos cínicos) por parte de los que han pretendido obtener rendimiento económico de toda esta infantil trama...








¿Alienígenas Ancestrales o Ignorancia contemporánea?


Conocido es este dueto de palabras, que ha irrumpido actualmente en gran parte de los coloquios relacionados con OVNIs y con sus aparentes tripulantes.
A partir de un tiempo, la denominada pre-ufología es la encargada de inundar todos los espacios disponibles o sin explicación que ha dejado el tema concerniente a los objetos voladores no identificados.
Programas de televisión, series, reportajes y entrevistas han orientado forzadamente el debate ufológico y han legitimado, desde una visión aficionada por cierto, la propagación de las más extraordinarias y delirantes hipótesis que relacionan a casi todas las culturas primitivas, como a sus integrantes, con la presencia e interacción con seres extraterrestres.


Iniciemos comentando que el estudio de los OVNIs, desde una figura ajena a la científica, alcanzó un punto concluyente, donde podemos puntualizar volublemente que el tema “toco techo”.
Esta situación ocurre en estricto rigor, al no consignar una prueba categórica de la existencia o de la presencia de extraterrestres en el universo y lógicamente, de visita en nuestro planeta.
Consiguientemente, por más que se exponga lo contrario, los argumentos de la ufología desde el estudio autodidacta, están extinguiéndose de forma inapelable.
De esta manera los investigadores, estudiosos e interesados en el tema, acérrimos a la idea de una decadencia del maravilloso mundo de los platillos volantes y con menesterosas posibilidades de encontrar una explicación satisfactoria, asienten elucubrar una sucesión de materias alternativas, que permiten amparar sus presuntuosas hipótesis, soslayando la confirmación pública de que hasta nuestros días, no hay forma de justificar como tal, la coexistencia de los reputados OVNIs, pese a que la ciencia y en especial la aeronáutica, ya aceptan abiertamente la figura de un fenómeno aéreo no identificado o FANI.
Quizás el cambio del acrónimo utilizado ó la incursión de científicos y personas relacionadas al mundo de la aviación, generan un rechazo mayor de lo previsto. Para ser sincero, a cuantiosas personas siempre cautiva la monopolización de algunos tópicos y en el caso de los ufólogos, al parecer no es de su agrado la idea que les exploten y además se indague, en su exclusiva “mina de oro”.
Dando un pequeño repaso a esta nueva usanza, el estudio de los alienígenas ancestrales data de fines de la década de los 60, cuando Erich Von Daniken publicara un libro que fue todo un éxito editorial, que lleva el nombre de "Chariots of the Gods" y que diera a luz específicamente en 1968.
Junto con este éxito de ventas, el Suizo ha escrito además "Return to the Stars" en 1970, "The Gold of the Gods" en 1973, y "Signs of the Gods" en 1980, entre otros. El citado autor, afirma tajantemente en sus obras, que extraterrestres con tecnología muy avanzada, visitaron nuestro planeta en la antigüedad y habrían interactuado directamente con su población


No deja de llamar la atención, que para gran parte de los ufólogos que hoy asientan sus estudios en los llamados alienígenas ancestrales, Von Daniken es una reseña obligada, por no mencionar un guía intelectual dentro de esta tendencia.
Ya he comentado en reiteras ocasiones que existe un libro, de nombre “Astronautas de la Antigüedad”, escrito por el profesor de la Universidad de Nueva Orleáns William Stiebing (Doctor en antropología), el cual señala que las "supuestas pruebas" que aporta Von Daniken para sus afirmaciones, son evidencias circunstanciales, como el las llama, y que las conforman sobre todo “interpretaciones personales”, basadas en historias, mitos y leyendas, relativas a enigmas arqueológicos y también a según Erich, a "curiosos" pasajes bíblicos.
En efecto, Daniken cree que los extraterrestres del pasado, son los directores técnicos de varias construcciones egipcias, Incas y de otras importantes culturas.
Todas estas afirmaciones del autor Suizo, se dan en un marco de tergiversación de información y hasta engaños rotundos; como sería el ejemplo de los túneles hallados en el Ecuador, que según Erich, contenían estatuas de oro, una biblioteca y mobiliario construidos con materiales parecidos al plástico, de los que no puede dar ubicación exacta para ser estudiados, solo por haber prometido a su descubridor, no revelar el secreto. Esto nos permite una pauta, para saber ubicar al menos a esta persona, dentro de la masa que no tiene la más mínima idea de lo que es la evidencia objetiva, entre otras cosas.
Profundizando en los alienígenas ancestrales, hoy tenemos una serie de estudiosos, autores, comentaristas y especuladores, que se han ahondado en este contenido, teniendo a Daniken como referencia.
Por mencionar algunos, tenemos a David Childrees, autor del libro (Tecnology of the Gods), el cual realiza afirmaciones donde entrega un origen común a la gran mayoría de los dioses de la antigüedad, sin escatimar en introducir incluso parte de leyendas o escritos presuntuosos de otras épocas, como es el caso de la inserción dentro de la evidencia extraterrestre, de las leyendas y mitos divinos de la antigua Grecia.
Parecido es el caso de Giorgio Tsounkalos, el cual ya delirantemente afirma la intervención de extraterrestres en el ADN humano. No creo que sea necesario profundizar en otras afirmaciones de este estudioso de los OVNIs.
Lo interesante es, que por demasiados o considerables que sea el abordaje de estos temas, la ciencia ha mantenido una posición imperturbable. En estricto rigor, de acuerdo a las premisas de William Stiebing relacionadas con las teorías populares, la segunda proposición de ellas afirma que este tipo de aberraciones históricas, permiten un ataque constante y directo a la institución de la ciencia. No se equivoca en absoluto, ya que parte importante de los estudiosos de los llamados alienígenas ancestrales, como por ejemplo; Philip Copeens, Michel Cremo, Jason Martell y los ya mencionados Tsounkalos y Childrees, no restringen sus embestidas y tenaces críticas a todas las ciencias en común, hablamos de historia, antropología, arqueología por mencionar algunas. Es una fortuna que estos personajes, no conozcan en profundidad la historia de la aviación.
De lo contrario es probable, que también afirmen que los manuscritos de Da Vinci acerca del Ornitóptero, provenga de alguna abducción o señal que le otorgaron los “Hermanos Mayores”.


Al intentar mantener un grado de objetividad, me siento un tanto decepcionado de todas las culturas ancestrales de nuestra raza humana.
Lo que pretendo decir es que verdaderamente existen enigmas arqueológicos, es un hecho y no lo vamos a negar. Pero la pregunta es; ¿Son todos estos enigmas, relacionados con la presencia alienígena en el pasado?, si en nuestros días existen algunas tribus en diversas partes del mundo, las cuales se mantienen con condiciones de vida similares a la de sus respectivos ancestros, de hace 2 o 3 mil años (Shuar en el amazonas, o los Kufra en África, por ejemplo), ¿Por qué en el pasado, no hubo un desarrollo superior de algunas culturas sobre otras que habitaban la tierra?. No creo que estas preguntas sean extremadamente complejas de responder, teniendo en consideración la gran cantidad de arquitectura y desarrollo reflejado por parte de muchas civilizaciones. Quizás la responsabilidad sea nuestra al despreciar y minimizar la inteligencia humana, o por otra parte, sea una formula remota de justificar la eventual presencia alienígena, para sustentar y mantener el opio popular de una creencia sesgada en la vida extraterrestre.
Bajo una perspectiva netamente antropológica, el profesor William Stiebing fue certero en las dos premisas iniciales de las teorías populares, la primera señala; “Los enigmas son universales” y la segunda complementado esta, añade que este tipo de explicación, como la de los propagadores de los alienígenas ancestrales, en vez de otorgar herramientas que cooperen con la ciencia, solo otorgan “Respuestas fáciles a las preguntas difíciles”.
Debemos entonces, ser agradecidos de la providencia que en Chile parte importante de los investigadores de OVNIs, no son aficionados a la lectura, al estudio y menos a la historia.
No es posible cuantificar, que habría especulado nuestra ufología criolla, si hubiesen estudiado solamente una parte de los mitos de nuestra exterminada cultura Selk’nam de la Tierra del Fuego.
Más tajante y peligroso hubiese sido, si nuestros amigos ufólogos, ahondaran en sus rituales místicos de iniciación de jóvenes, llamado “Kloketen” o “Hain” y visualizaran las diversas formas como pintaban sus cuerpos, colocándose máscaras alargadas con ojos rasgados, representando a sus ancestros.


Es preciso señalar que esta ceremonia data entre 5 a 9 mil años AC y los únicos registros fotográficos fueron obtenidos por el Padre Alberto María de Agostini, misionero salesiano y por Martín Gusinde, gracias a los cuales, se han logrado establecer importantes estudios antropológicos como el realizado por Anne Chapman.
En este sentido, somos afortunados que nuestra delgada faja de tierra este alejada y muy fuera de la vista de los especuladores ufológicos más grandes del mundo, como así mismo, desde la cuna de los OVNIs, Estados Unidos, sea muy extraño que expandan “estudios” del tema en otras latitudes y menos países, según ellos, tercer mundistas. Por ahora y es de esperar que así permanezca, Chile no se ha visto involucrado incisivamente en el concepto de los astronautas de la antigüedad, con la salvedad de la Isla de Pascua.
Nuestra suerte en ese sentido, radica en que dentro de las personas que ha investigado en “terreno” Rapa Nui, está Sixto Paz, por lo que no vale la pena profundizar por ahora a que conclusión llegó este “contactado”.
En definitiva, el tema en cuestión sumado a la imposibilidad de explicar la gran cantidad de presunciones conspirativas sostenidas de supuestos gobiernos, como asimismo, que los aparentes contactados no cuenten con el sólido respaldo o evidencias categóricas de sus viajes interestelares y de sus fluidas comunicaciones con seres de otras galaxias y/o dimensiones, han forzado que los investigadores de OVNIs, bizarros de persistir con sus aficionados estudios, realicen un alto en lo que hoy concierne al fenómeno mismo y trasladen sus monografías autodidactas al pasado remoto, a las culturas milenarias, estallando el concepto que hoy está de moda, la venida y vestigios de los famosos “alienígenas ancestrales”.

Autor: Rodrigo Bravo



Video de un fidedigno contacto del 69 tipo



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