La psicología es la disciplina que investiga sobre los procesos mentales de las personas. Por ende, el aprendizaje y la motricidad del ser humano están ampliamente relacionados con el concepto de la psicología. El objetivo del post es el de explicar desde el punto de vista de la psicología la forma en que nuestra mente responde ante la ejecución de un instrumento musical y así no sólo poder aprender sobre nosotros mismos (cosa muy interesante), sino también adquirir conocimientos a partir de los cuales seguramente podrán mejorar la forma en que tocan su instrumento o incrementar la efectividad de su aprendizaje.
La ejecución de instrumentos musicales desde pequeños favorece en gran medida el desarrollo intelectual de una persona.
Al ejecutar una acción, nosotros estamos enviando impulsos nerviosos a nuestro cerebro. Al ejecutar repetidamente una acción, se crean redes neuronales resultado de las constantes conexiones sinápticas en nuestro cerebro, que es la forma científica de decir que estamos memorizando algo. Así adquirimos habilidades, ya que nuestro cerebro se acostumbra a recibir ciertos impulsos nerviosos hasta que se vuelve algo normal y fácil de ejecutar. Mientras más repetitiva sea la ejecución de una acción, más fácil será de realizar y quedará grabada en nuestra memoria por más tiempo, hasta un punto en el que podamos hacerlo sin requerir elevados niveles de atención y la realizemos de manera automática. A esta parte de la memoria se la denomina memoria procedimental, que por definición es la que participa en el recuerdo de las habilidades motoras y ejecutivas necesarias para realizar una tarea a nivel inconsciente.
Diseño virtual de cómo se ve una neurona cuando le pifiás a la nota
Luego de diversos experimentos con animales, el psicólogo norteamericano Edward Thorndike estableció la Ley del efecto: "Cualquier conducta que en una situación produce un efecto satisfactorio, se hará más probable en el futuro". Si la respuesta va seguida de una consecuencia satisfactoria, la asociación entre el estímulo y la respuesta se fortalece; si a la respuesta le sigue una consecuencia desagradable, la asociación se debilita. Esta ley fue base para muchas otras teorías del aprendizaje y psicomotricidad en los años siguientes.
Eduardo tirando facha después de realizar sus usuales experimentos con felinos
Esto nos quiere decir que mientras más repitamos una acción cuyo resultado nos sea satisfactorio, mejor quedará almacenada en nuestra memoria, y será más facil de realizar en un futuro. Por eso practicar mucho es algo importantísimo en cuanto a la ejecución de la guitarra, pero se trata más bien de la constancia en vez de la cantidad. Es preferible que toquemos media hora todos los días de la semana a que toquemos 6 horas un sólo día, porque se genera el hábito y la constancia en realizar una actividad, que no se cumple si lo hacemos muy a veces.
Dave no pasaba tardes enteras practicando escalas y a tirar chiflidos, sin embargo es uno de los mejores músicos de la historia del heavy
También destaca la importancia de hacer las cosas bien. Si tocamos mal (algo que generalmente sucede cuando queremos tocar más rápido de lo que nuestra motricidad nos permite), nosotros estaremos enviando impulsos erróneos a nuestro sistema nervioso que harán imposible el aprendizaje de un movimiento de forma correcta. Tampoco tendríamos la satisfacción que solemos sentir cuando hacemos algo bien, por lo que no se cumpliría la Ley del Efecto. Y sobre todo, corremos el riesgo de repetir el mismo error muchas veces, con lo cual no sólo que no aprenderíamos a hacer algo bien, sino que aprenderíamos a hacerlo mal.
Gerardo quiso tocar el Zumbido del Abejorro a 220 bpm cuando ni siquiera le sale el arróz con leche. Es un pelotudo.
Un punto importantísimo es el tiempo que tarda nuestro cerebro en crear las redes neuronales. Dependiendo de la persona, algunas pueden tener una actividad neuronal mayor que otras, y de tal forma aprender cosas más velózmente. Pero el cerebro humano inevitablemente necesita cierto tiempo de descanso para crear estas redes, y así almacenar los procesos motrices en nuestra memoria. Habrán notado esto cuando nos cuesta realizar un ejercicio en la guitarra, pero nos vamos a dormir (que es cuando tenemos mayor actividad inconsciente) y al día siguiente ese ejercicio nos sale con mayor facilidad y fluidéz. Esto ocurre justamente por el tiempo que tuvo nuestro cerebro para asimilar los movimientos.
Pancho no lo sabe, pero está favoreciendo su aprendizaje instrumental mientras duerme luego de un recital de Tan Biónica.
Así se llega a la conclusión de que tocar muy de seguido, totalmente en contra de lo que se cree comúnmente, no favorece al aprendizaje. Es más, incluso es antiproducente. Porque el cerebro no tiene suficiente tiempo de descanso como para asentar la información en la memoria debido al constante flujo de datos que recibe. Aquellas personas que dicen que tocar 8 horas diarias un instrumento es la única forma de ser realmente bueno, mienten. Dejar la guitarra un día o dos a la semana es tiempo suficiente para que nuestra mente incorpore el conocimiento y podamos llevar a cabo un aprendizaje eficiente. De otra forma, corremos el riesgo de quedarnos estancados. Ningún extremo es bueno: no hay que practicar ni poco ni mucho.
¡Espero que les haya gustado el post!
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