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Importante: ¿Vacunar o no vacunar? Parte 2

Ciencia Educacion1/17/2013




Si no viste la parte 1, aca esta: http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/16261258/Importante_-_Vacunar-o-no-vacunar_-Parte-1_.html


Reacciones adversas no denunciadas o registradas


Uno de los grandes peligros de la actual mentalidad pro-vacunas es el hecho de que muy raramente se da parte de las reacciones negativas o éstas son denunciadas, además de que el sistema que se encarga de registrarlas tiene problemas normalmente con ello. Cuando una vacuna se lanza al mercado, la vigilancia post-marketing se supone que sigue la pista a cualquier reacción negativa de los millones de personas que reciben la nueva vacuna. Sin embargo, no sólo es totalmente voluntario el sistema de informar de las reacciones adversas, el 90-99 % de todas ellas nunca son denunciadas, según David Kessler, director de la FDA durante los 90. Y no hay nadie que te pueda asegurar que los informes llevados directamente a las compañías farmacéuticas sean luego enviados a la FDA, el proceso es controlado enteramente por el "sistema del honor".

Un ejemplo muy claro de la pobre documentación adversa ocurrió durante el reciente Programa de Vacunación contra la Varicela de 2003 del Presidente Bush. Antes del programa, a la población se le dijo repetidamente que se esperaban tasas de fallecimiento por la vacuna de uno a dos por millón. De hecho, hubo tres muertes (de las que nosotros sabemos) entre los aproximadamente 36.000 civiles y unos pocos cientos de convencidos seguidores que fueron vacunados. Esto hace que la tasa de fallecimiento sea 80 veces más alta que aquella que el CDC le dijo al público que se esperaría. Reacciones adversas serias como hinchazón del cerebro, inflamación del corazón, ataques al corazón, ulceración incontrolada de la piel, entre otros, aparecían en uno de 583 casos, tasa siete veces más alta que la original estimación del CDC de uno de 4.000. Y todavía las autoridades sanitarias y los medios de comunicación dominantes continúan usando los antiguos e inexactos números en vez de una estimación actualizada del riesgo como deberían.

Incluso peor, estos números fueron probablemente en su mayor parte no notificados, ya que, al igual que con las vacunaciones infantiles, dar parte de las reacciones adversas durante la vacunación contra la varicela no era obligatorio y era también limitado a una franja de enfermedad de 2 a 4 semanas después de la vacuna. ¿Cuál sería la tasa de muerte y daño de la vacuna durante los siguientes pocos meses o años? Todos estos importantes riesgos deberían haber sido estudiados y seguidos para una evaluación honesta del verdadero riesgo de la vacuna, pero los investigadores perdieron esta oportunidad tan valiosa debido al típico sistema incompleto y vergonzoso de registrar las reacciones que refleja la pobre ciencia que hay detrás del desarrollo de las vacunas.

La vacuna de la Hepatitis B al nacimiento


Echemos una mirada ahora a la vacuna de la Hepatitis B como una manera de examinar los problemas en el desarrollo y la introducción de cualquier nueva vacuna.

La hepatitis B es primariamente una enfermedad adulta transmitida a través de la sangre y los fluidos corporales. Las poblaciones de alto riesgo son: drogadictos, heterosexuales y homosexuales con muchas parejas sexuales, trabajadores de la salud expuestos a sangre, y bebés nacidos de madres infectadas. En 1996, 270 niños de menos de 14 años fueron infectados con la hepatitis B, con sólo 54 casos en el grupo de edad de 0-1 año.

A pesar del bajo riesgo de los niños en general, y a pesar de la facilidad de identificar a los niños en riesgo sólo haciendo pruebas específicas a las madres antes del nacimiento, el CDC añadió la vacuna contra la hepatitis B al plan recomendado de vacunación en 1991, con la primera de las tres dosis para ser administrada el primer día de nacimiento antes de abandonar el hospital. En 1986, Merck & Co. empezaron a vender la primera vacuna contra la hepatitis B genéticamente modificada. Un flagrante ejemplo de la pobre ciencia detrás del desarrollo de las vacunas, la FDA aprobó la vacuna para su uso sólo después de que 1.636 dosis de Recombivax HB fueran administradas a sólo 653 niños que fueron posteriormente monitorizados durante sólo 5 días después de cada dosis. Como la vacuna es recomendada para el primer día de vida, a Merck se le pidieron datos de seguridad en recién nacidos. Ellos respondieron, "No tenemos ninguno. Nuestros estudios se hicieron en niños de 5 y 10 años." Pero fueron más lejos, Merck admitió en 1996 que no había datos "disponibles de la administración simultánea de Recombivax HB con otras vacunas" incluso aunque a los niños se les administran rutinariamente otras vacunas junto con la vacuna Recombivax HB.

Desde la introducción de esta vacuna, ha habido cientos de informes en la literatura médica (la mayoría publicados en revistas médicas internacionales fuera de Estados Unidos) citando enfermedades del sistema nervioso central, esclerosis múltiple, síndrome de Guillain-Barre, artritis, graves erupciones cutáneas, fiebre, fatiga crónica y Síndrome de Muerte Súbita Infantil (SMSI) como un resultado directo de la vacuna. Los padres han rellenado decenas de miles de informes de reacciones adversas, incluyendo visitas a urgencias, hospitalización y muertes. Un estudio en Nueva Zelanda informaba sobre un aumento del 60 % en la diabetes juvenil tras una masiva campaña para vacunar a bebés de 1988 a 1991 con la vacuna de la Hepatitis B.Incluso la misma compañía Merck admite la existencia de quejas sistémicas de fiebre, dolor en las articulaciones, fatiga y debilidad en hasta el 17 % de todas las inyecciones de hepatitis B. Y quizás lo más contundente de todo esto, más del 50 % de los médicos encuestados en el Reino Unido rechazaron ponerse la vacuna hepatitis B ellos mismos, citando los conocidos peligros de la vacuna, y eso siendo ellos profesionales médicos que trabajan en hospitales y que pertenecen por tanto a un grupo de alto riesgo expuesto a sangre y a agujas a diario en su trabajo.

Pero lo más inquietante es la pregunta fundamental de por qué esta vacuna fue recomendada para bebés en primer lugar. En 1996, había 1.080 informes de reacciones adversas entre bebés de 0 a 1 año por la vacuna, incluyendo 47 muertes. Si sólo el 10 % de las verdaderas muertes y daños están siendo denunciados -una estimación muy optimista- esto significa que realmente hubo 10.800 reacciones adversas y 470 muertes por la vacuna. Sin embargo, en ese mismo año, sólo hubo 54 casos infectados con la enfermedad en el grupo de 0 a 1 año. Esta aterradora ecuación revela que por cada niño que adquiere la hepatitis B, la vacuna mata a 9 bebés y daña a 200.

¿Por qué someter a decenas de millones de bebés a los conocidos peligros de esta vacuna cuando los pocos bebés que realmente están en riesgo de padecer la enfermedad pueden ser identificados simplemente haciendo un screening a la madre?

Y finalmente, incluso si los padres optan por incluir esta vacuna en el plan de vacunación de su hijo, ¿por qué se administra ésta en el día del nacimiento? Los padres necesitan tiempo para conocer a su hijo primero, para que así puedan comparar el estado de salud del bebé antes y después de la vacunación, de forma que cualquier daño pueda ser notado, seguido y tratado. Además de los problemas con las vacunas de ingeniería genética, muchas vacunas, en especial la MMR, la de la varicela y las de la polio de Sabin, inyectan virus vivos dentro del cuerpo. Varios estabilizadores y conservantes se añaden incluyendo formaldehído, plomo, aluminio y MSG (monoglutamato sódico). Cantidades desconocidas de ARN (ácido ribonucleico) y ADN de cultivo de tejido animal y humano han sido encontradas también. Y aunque grupos de padres preocupados han luchado por la eliminación del conservante hecho con mercurio, el thimerosal, de las vacunas, la industria farmacéutica todavía usa mercurio en las vacunas de la gripe, una nueva adición al plan de vacunación recomendado para niños que empieza a los 6 meses. Adicionalmente, la industria médica continúa usando montones de vacunas conteniendo thimerosal hasta que las existencias se agoten, en vez de sacarlas del mercado inmediatamente, como deberían.



El mercurio en las vacunas y el autismo



La conexión mercurio-autismo ha salido a la luz pública con la publicación de "Inmunidad Mortal" (Deadly Immunity), de Robert F. Kennedy, Jr. en el número de julio de la revista Rolling Stone, simultáneamente con la publicación en la revista Salon. Kennedy describe una reunión en el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC) que tuvo lugar en junio del 2000 en la cual el epidemiólogo Tom Verstraeten presentó evidencia ante la industria y los oficiales del gobierno que el thimerosal, el conservante basado en mercurio presente en las vacunas, era responsable de la epidemia de autismo en los niños americanos. En lugar de tomar medidas inmediatas para alertar al público y deshacerse del suministro de thimerosal de las vacunas, los presentes pasaron el resto del encuentro discutiendo las formas de esconder los preocupantes datos.

Posteriormente, poderosos amigos en el Congreso han tratado de proteger a los fabricantes de vacunas con legislación que les escudará de más de 4.000 demandas pendientes. El Senador Bill Frist, que ha recibido 837.000 dólares en contribuciones de la industria farmacéutica, deslizó silenciosamente una cláusula adicional en el proyecto de ley de seguridad interior, llamada "Eli Lilly Protection Act". Esta medida fue revocada por el Congreso en 2003 pero a principios de este año, Frist coló otra disposición en un proyecto de ley anti-terrorista que negaría las compensaciones económicas a los niños que sufren de trastornos cerebrales relacionados con las vacunas. "Las demandas son de tal magnitud que podrían echar a la calle a los fabricantes de las vacunas y limitar nuestra capacidad de enfrentarnos a un ataque biológico de los terroristas", declaró Andy Olsen, un asistente legislativo de Frist.

Más de 500.000 niños sufren de autismo, con 40.000 nuevos casos diagnosticados cada año. La enfermedad era desconocida hasta 1943, cuando fue identificada y diagnosticada entre once niños nacidos después de que el thimerosal fuera añadido por primera vez a las vacunas de los bebés en 1931.

El CDC responde a la ira de los padres y a la publicidad negativa citando estudios que reivindican el thimerosal, estudios que los oponentes afirman están falsificados y son altamente sospechosos. "No podrías construir un solo estudio que muestre que el thimerosal es inocuo", dice el Dr. Boyd Haley, una de las autoridades mundiales en toxicidad del mercurio y jefe del departamento de química de la Universidad de Kentucky. "Es simplemente demasiado tóxico. Si inyectas thimerosal en un animal, su cerebro enfermará. Si lo aplicas a tejido vivo, las células mueren. Si lo pones en una placa de petri, el cultivo muere. Sabiendo estas cosas, sería increíble que uno lo pudiera inyectar en un bebé sin causar daños".

Documentos internos revelan que Eli Lilly, que fue la primera compañía farmacéutica que desarrolló el thimerosal, sabía desde el principio que su producto podía causar daños. Pero los atractivos beneficios valían más que la preocupación de la compañía por los ciudadanos. El thimerosal le permite a la industria farmacéutica envasar las vacunas en viales que contienen múltiples dosis. Los viales más grandes cuestan la mitad de producir que los más pequeños, de una sola dosis, y por tanto hacen que los programas de vacunación en masa sean más rentables.

La introducción del thimerosal en las vacunas coincidió con un aumento del número de vacunas que recibían los niños. Los bebés que reciben todas sus vacunas, más los refuerzos, para la edad de 6 meses están expuestos a niveles de etilmercurio, inyectados directamente en la corriente sanguínea, 187 veces mayores que el límite de la EPA (Agencia para la Protección del Medio Ambiente de EE.UU) de exposición diaria al metilmercurio, una neurotoxina similar a la anterior.
Kennedy describe un escándalo creciente que tiene el potencial de acabar con la industria farmacéutica. Para leer este artículo, ir a: www.rollingstone.com/politics/story/_/id/7395411.



Familias «compensadas» por la pérdida de su hijo


Debido al aumento dramático del número de daños causados por las vacunas infantiles durante las pasadas décadas, el Congreso promulgó el National Childhood Vaccine Injury Act en 1986, poniendo en marcha un fondo para compensar a los padres por el daño o la muerte causada a sus hijos (como si unos padres pudieran ser alguna vez «compensados» por la pérdida de su hijo debido a la vacunación...). Los padres tienen que hacer una solicitud a este fondo como primer paso cuando su hijo haya sido dañado; así, el fondo sirve para proteger a la compañía farmacéutica de toda responsabilidad inicial. Hasta la fecha, el fondo ha pagado más de 1,2 billones de dólares a padres con más de 12.000 informes hechos cada año. Esto es un número asombroso considerando cuántas reacciones ocurren que las autoridades médicas no quieren atribuir a la vacuna. Y si David Kessler está en lo correcto y el 90-99 % de todos los daños nunca son reportados, el verdadero número de niños dañados o matados por las vacunas sería de 1,2 millones o más por año.

Las excelentes organizaciones que trabajan informando a los doctores y a los padres de los riesgos de las vacunas describen las angustiosas llamadas de teléfono que ellos reciben, que relatan la devastación, culpa, confusión y sufrimiento que siguen. Los padres describen a bebés que unas horas o unos días después de su vacunación, tienen fiebre, se vuelven inquietos o apáticos, caen en sueños profundos intercalados por gritos desgarradores, arquean sus espaldas de forma extraña mientras lloran, caen en comas o ataques repetitivos, se sacuden o están con la mirada perdida en blanco. O los padres describen un empeoramiento general en la salud con constantes infecciones de oído, repentinas sensibilidades a alimentos o alergias, problemas de sueño, asma, erupciones cutáneas, y ausencia de avances en el desarrollo reemplazados por torpeza de movimientos.

Muchos padres y médicos creen que el espectacular aumento de enfermedades crónicas infantiles es una reacción a las docenas de vacunas que son ahora parte del plan de vacunación estándar. Hace cincuenta años, el autismo afectaba a menos de 1 de cada 10.000 familias, pero ahora 1 de cada 68 familias tienen un niño autista. La tasa de niños escolares con autismo ha aumentado un 1.700 % nacionalmente de 1992 a 2002, creando un gran agotamiento de recursos en las familias, las escuelas y los servicios sociales que nunca podrá ser remediado si la verdadera causa es la vacunación como muchos sospechan, y la solución nunca es vislumbrada. El asma, la diabetes, el déficit de atención infantil y la obesidad también han aumentado de forma alarmante entre los niños. Habiendo demostrado el desastre de la polio SV40 lo que puede pasar, «podríamos estar intercambiando paperas y sarampión durante la infancia, por cáncer y leucemia en adultos», dice Barbara Loe Fisher.

¿Funcionan realmente las vacunas?




Incluso si los padres experimentan por sí mismos los riesgos de las vacunas, sus médicos les aseguran que el riesgo vale la pena por el casi seguro beneficio de estar libre de una enfermedad infecciosa que el niño puede coger. Sin embargo, en múltiples casos, las vacunas simplemente no han funcionado contra la enfermedad que son destinadas a prevenir. Una encuesta de 1978 en 30 estados mostró que más de la mitad de todos los niños que contrajeron sarampión habían sido completamente vacunados. Suecia abandonó su vacunación de la tos ferina después de examinar 5.140 casos de esta enfermedad en 1978 y encontrar que el 84 % habían sido vacunados tres veces. Un artículo de 1990 de la revista de la American Medicine Association afirmaba que «Aunque más del 95 % de los niños en edad escolar en los Estados Unidos son vacunados de sarampión, grandes estallidos de la enfermedad continúan ocurriendo en las escuelas y en la mayoría de los casos. . . ocurren entre niños previamente vacunados». La literatura médica está repleta de ejemplos del fracaso de la vacunación en su tarea de proteger contra enfermedades comunes infantiles.

Pero en vez de aceptar la premisa de que el sistema completo de vacunación es fundamentalmente un engaño, la industria médica llama a cada vez más vacunaciones y revacunaciones, sin ningún estudio sólido y a largo plazo para ver si la inmunidad es realmente alcanzada y, si es así, por cuánto tiempo.

La vacunación no fue lo que puso fin a las epidemias


A todos se nos ha enseñado que la vacunación terminó con las mayores y más mortales epidemias mundiales. Sin embargo, una honesta y cuidadosa revisión de las fuentes históricas médicas originales, de las publicaciones y de las estadísticas de los pasados doscientos años, nos muestra que las enfermedades infecciosas descendieron un 90 % antes de que la vacunación en masa fuera introducida.

Los expertos atribuyen el cese de las epidemias no a la vacunación masiva, sino a un gran movimiento de reforma sanitaria que barrió Europa a partir del año 1800. Estas reformas incluyeron la retirada de la basura y los deshechos humanos de las calles a través de sistemas de fontanería; la limpieza regular de los establos y las calles de excrementos de caballo y desperdicios humanos; la mejora de las carreteras de forma que las carnes, los vegetales y la leche cruda pudieran ser distribuidos a las ciudades cuando se encontraban frescos; y la modernización de los sistemas de distribución de agua para prevenir la contaminación bacteriana

Todas las antiguas epidemias del terror, la peste negra y el cólera, respondieron a estas reformas, y las epidemias descendieron durante los años 1800, mucho antes de la llegada de la vacunación. Incluso el CDC informó en 1999 que las enfermedades infecciosas descendieron en el siglo pasado debido a mejoras en la sanidad, el agua y la higiene. La vacunación contra la tos ferina, la difteria, el sarampión y la polio tuvieron lugar todas justo al final del ciclo de vida de cada epidemia, exponiendo así la falacia de la afirmación de que la vacunación acabó con las epidemias

La única excepción a este descenso es la varicela, que, contrariamente a todo lo que se nos ha enseñado, aumentó con la venida de una vacunación obligatoria y descendió sólo después de un levantamiento organizado de padres y médicos forzando a los gobiernos europeos a suprimir sus programas obligatorios de vacunación contra esta enfermedad. Aunque la Organización Mundial de la Salud se atribuye el mérito de la erradicación de la varicela mundialmente gracias a la vacunación, el hecho es que la varicela descendió en todos los países estuviera o no la población vacunada. Como dijo el doctor Glen Dittman en 1986, «Es patético y ridículo decir que hemos vencido a la varicela con las vacunas, cuando sólo el 10 % de la población fue vacunada ».



Grafico: La polio, la varicela y la difteria estaban en declive antes de la introducción de las vacunas. La vacunación obligatoria en Inglaterra y Gales resultó en un enorme aumento de la enfermedad. La fiebre tifoidea se extinguió sin ningún programa de vacunación.

Inmunidad natural

Aquellos de nosotros que estamos involucrados en la Fundación de Weston A. Price, tenemos un entendimiento profundo de las mentiras y distorsiones que varias fuerzas corporativas y gubernamentales usan para controlar nuestras elecciones alimenticias. Las bases de la Campaña para la Verdadera Leche (Campaign for Real Milk) empezaron con una investigación de los hechos de la situación, se analizó cómo los medios de comunicación y el negocio agrícola distorsionaron la verdadera historia de la leche cruda y pasteurizada, se organizó una campaña para la libertad de elección, y se apoyó a los ganaderos que se comprometieron a producir leche cruda.

Son los mismos tipos de distorsiones y propaganda sobre los medicamentos y las vacunas a los que a menudo se les hace la vista gorda en el colectivo de gente interesada en alimentos naturales. El doctor que les dice a los padres que la leche cruda le dará tuberculosis a su hijo es el mismo que les asegura que las vacunas son inocuas, efectivas y nada sobre lo que preocuparse.

Sabemos que los niños de las numerosas culturas que Weston A. Price estudió no necesitaban vacunas; crecían con una energía vibrante, saludables, y fuertes, capaces de luchar contra enfermedades infecciosas mientras que mantuvieran sus dietas originales y nativas. Si algún niño estuviera en peligro de tener una enfermedad infecciosa tenemos a nuestra disposición muchas herramientas poderosas: alimentos curativos densos en nutrientes junto con homeopatía, acupuntura, herbalismo y naturopatía, todos ellos sistemas de curación basados en la naturaleza que tienen en cuenta el buen estado total de toda la persona para restablecer y mantener la verdadera salud. La reciente avalancha de escándalos de medicamentos exponiendo muertes y daños debidos a fármacos aprobados totalmente por la FDA demuestra un perjuicio mucho mayor que los problemas específicos con medicamentos particulares.

La medicina Occidental opera bajo la suposición de que medicamentos y vacunas sintéticas y modificadas genéticamente curan al enfermo y protegen a los jóvenes de la enfermedad, un supuesto que se espera que los padres acepten sin cuestionar. Pero en lo que se refiere a su hijo, usted es el experto más cualificado para decidir lo que es mejor para él, basándose en su inteligencia y su sentido común, de la misma forma que nosotros luchamos por nuestro derecho a comer comida real.



Espero que sea util de alguna manera.
Peace!

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