Lluvia de Dracónidas
(Este fin de semana, sábado 8 y domingo 9 de octubre)

Este fin de semana llega una nueva lluvia de estrellas: la de las Dracónidas, que según anuncian los astrónomos, será una de las más intensas de la década y llegarán a registrar una actividad que será siete veces superior a la que se registrada el pasado mes de agosto por las perséidas. Esto ocurre porque nuestro planeta se dispone a atravesar la región de los meteoros Dracónidas, generando una lluvia cuya magnitud genera cierta incertidumbre entre los astrónomos.
Será mañana 8 y el domingo 9 de octubre cuando podremos disfrutar de esta lluvia de meteoritos. Según los expertos, aunque son difíciles de ver, la lluvia de Dracónidas se observará mejor desde el hemisferio norte, debido a que su radiante pasará cerca de la constelación de Draco. En Cánada, Europa o Medio Oriente, se verá con mayor claridad. Si quieres disfrutarlas, los astrónomos recomiendan hacerlo sin ninguna clase de atrezzo, es decir, a simple vista y sin telescopios.
El Grupo de Astrofísica Extragaláctica e Investigación Astronómica (GUAIX) de la Universidad Complutense de Madrid ha apuntado que las 22.00 horas (hora peninsular) será cuando el fenómeno alcance el máximo de actividad, aunque ha explicado que aquellos que quieran observar la lluvia pueden hacerlo desde las 18.00 horas.
En este sentido, el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha apuntado que se espera un primer máximo entre las 18.00 horas y 21.00 horas, que correspondería a los restos dejados por el cometa antes de su descubrimiento en 1900 y produciría del orden de 50-100 meteoros/hora. Posteriormente se registrará un segundo máximo, a partir de las 22.00 horas, con una tasa estimada de 600-800 meteoros/hora. Este segundo máximo estaría producido por los restos que el cometa generó en 1900 y 1907.
Los científicos señalan que "la mejor forma de disfrutar de la lluvia de estrellas" es a simple vista, sin prismáticos ni telescopios, y en una posición cómoda que permita ver el mayor campo de cielo posible. Cualquier punto de observación (playa, terraza o campo) es bueno, siempre que tenga un horizonte despejado hacia el Noroeste y esté alejado de luces brillantes. En este caso, además, éste último consejo es "muy importante" ya que la lluvia coincide con la Luna en su fase llena.
El IAC ha explicado que este fenómeno se produce porque la Tierra atravesará este sábado varias nubes de polvo producidas por el cometa 21P/Giacobini-Zinner entre 1873 y 1907. Los granos de polvo que dan lugar a las Dracónidas son de pequeño tamaño (menores que 1 milímetro de diámetro), y entran en la atmósfera de la Tierra a bajas velocidades (unos 20 kilómetros por segundo), lo que hace que los meteoros sean poco brillantes comparados con otras lluvias de estrellas.
Entre los datos que se han recogido de otras lluvias intensas, los científicos destacan los recogidos en 1933 y 1946, en los que se llegó a registrar máximos de 10.000 meteoros por hora. Para los expertos este evento es de "gran interés científico" ya que permitirá estudiar la actividad del cometa 21P a su paso por el perihelio; determinar con mayor precisión la órbita del mismo; mejorar los modelos de predicción de lluvias de meteoros; evaluar el riesgo de este tipo de lluvias para los satélites que orbitan la Tierra; e incluso estudiar la composición de los meteoroides.
Con motivo de este evento, el GUAIX ha preparado un dispositivo especial para su estudio con el lanzamiento de un globo sonda equipado con cámaras de alta sensibilidad para registrar la lluvia de meteoros desde la estratosfera. La misión se realiza en colaboración con el Proyecto Daedalus y CampusParty, según ha explicado el grupo.
Del mismo modo, han indicado que el Instituto Astrofísico de Andalucía (IAA) ha facilitado la observación de los investigadores del GUAIX desde el Observatorio de Sierra Nevada donde instalarán otras cinco cámaras de vídeo y tres fotográficas. Por su parte, el instituto estadounidense SETI (NASA) participará en un vuelo europeo para estudiar la lluvia desde la alta atmósfera a bordo de un pequeño reactor.
Sin embargo, a pesar del revuelo ocasionado por la constelación del Dragón, la NASA ha anunciado que las Dracónidas podrían dañar los satélites que están orbitando alrededor de la Tierra, debido a que la tasa prevista por algunos astrónomos alcanza la descomunal cifra de 1.000 meteoros por minuto, lo que en realidad viene a ser más una tormenta que una lluvia, lo que a su paso podría ocasionar grandes daños en la Estación Espacial Internacional o el Telescopio Hubble.
Algunos expertos creen que este año las Dracónidas podrían producir una tormenta de estrellas.