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Los Anunnaki: la conexión Perú III -IV-V Chavín de Huánt

Ciencia Educacion•3/13/2012

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Entrada del castillo de Chavín de Huántar. III

La presencia de los Anunnaki en Tiahuanaco fue explicada en la entrega anterior, y deberíamos haber hecho lo mismo con Chavín de Huántar, considerada como la madre de las culturas del Perú pre-hispánico. Sin embargo, nuestras pesquisas nos han llevado a cuestionarnos el origen mismo de la cultura en el Perú y el poblamiento de América. Recientes descubrimientos arqueológicos, nuevas informaciones, y sorprendentes evidencias, ponen en duda las teorías existentes sobre el tema y nos obligan a replantear las hipótesis tradicionales. Estas investigaciones nos indican que el Perú es la cuna de la civilización americana y su desarrollo tuvo lugar en el mismo periodo de tiempo en el que florecieron las culturas más antiguas del mundo.

Las siguientes líneas pueden ser interpretadas a la luz de la presencia de los extraterrestres Anunnaki en América, o como otra teoría alternativa, no necesariamente alienígena, sobre el origen de la cultura en el Perú y en América.

En el Perú, el arte rupestre más antiguo que conocíamos era el de las cuevas de Pikimachay, que datan aproximadamente del 17,500 a.C., pero hace poco se descubrieron las pinturas rupestres de Aija en el departamento de Ancash que datan del 38,000 a.C. De confirmarse lo anterior, todas las teorías sobre el poblamiento de América, que supuestamente tuvo lugar alrededor de 30,000 a.C., tendrían que ser revisadas. Es más, el Perú podría ser considerado como la cuna del hombre moderno.
Según el descubridor de las pinturas rupestres de Aija, Alejo Mejía Antúnez, una de las figuras representadas muestra un “hermoso diseño de un rostro humano primitivo”.

¿Un hermoso diseño de un rostro humano primitivo hace 40,000 años? Resultaría muy extraño pues la descripción no corresponde con la fisonomía de los Neandertales ni Cromañones que supuestamente poblaban la Tierra en ese momento y que no tenían nada de “hermosos”.

Pero eso no es todo, las evidencias que indican que las teorías sobre el origen de la cultura en América deben ser revisadas, son abrumadoras. En Sechín, ubicado en la misma región que Chavín de Huántar y Aija, se encuentran restos de una cultura que trabajó la piedra con esmero y que construyó importantes monumentos, que datan del 3,500 a.C. Es decir, la cultura Sechín se desarrolló casi al mismo tiempo que la cultura sumeria en Mesopotamia y es, hasta el momento, la más antigua de América.

Entrada del centro ceremonial de Sechín. (Foto por Julian Pardo)

Sechín está dividido en dos secciones: Sechín Alto y Sechín Bajo. Según los descubrimientos hechos por el equipo que lidera el arqueólogo Peter Fuchs, una de las ruinas de Sechín Bajo, llamada “El Chankillo”, que data del 300 a.C., sería un observatorio astronómico pues sus 13 torres habrían servido para indicar los equinoccios y los solsticios.

Entre los diferentes restos arqueológicos encontrados en el lugar, se encuentra una plaza cercada por grandes piedras donde han sido representados guerreros en combate y aparentes sacrificios humanos. Los arqueólogos no saben con exactitud si el lugar se creó para dar testimonio de una sangrienta lucha entre grupos rivales o si fue más bien un lugar donde se llevaron a cabo experimentos médicos.

Las dos teorías pueden ser ciertas pero eso no es lo más importante. Lo sorprendente es que los guerreros representados en las piedras llevan una indumentaria atípica de la región andina: sus gorros se parecen a los usados para representar a los guerreros en la iconografía egipcia y sumeria, y sus rasgos físicos no corresponden al biotipo andino sino más bien al de pueblos de origen indo-europeo como los Hititas o los Casitas.

¿Cómo es posible que en Sechín encontremos representaciones humanas con rasgos de pueblos de origen indo-europeo?

Revisemos las teorias tradicionales sobre el nacimiento y evolución de la cultura en el Perú.

La hipótesis más aceptada sobre el origen de la cultura en el Perú es la propuesta por Julio C. Tello. Según Tello, la cultura llegó al Perú por la selva, se expandió hacia la sierra para terminar estableciendo en la costa. Esta teoría ha sido puesta en duda por los trabajos de la arqueóloga Ruth Sadhy en Caral. Esta cultura prosperó mil años antes Chavín de Huántar, hacia el año 2,500 a.C.

Para los arqueólogos, Caral es un “embrión de ciudad” y se desarrolló en una región situada entre la costa pacifica y el inicio de las altitudes andinas. Nos parece entonces lógico deducir que la civilización se desplazó pasó de la costa del Perú hacia la sierra y luego a la selva.
Los Anunnaki: la conexión Perú III -IV-V Chavín de Huánt
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Caral, una de las primeras civilizaciones del continente americano.

Reflexionemos sobre este punto: para un nómade, cazador y recolector, paleolítico americano, la selva debía ser algo así como un paraíso en la Tierra. Tenía a su alcance peces de río, frutos de los árboles y ricas raíces. No necesitaba más para subsistir.

Entonces, ¿por qué aventurarse a las alturas andinas donde no casi no existe vegetación ni fruto alguno y el clima es rudo e inclemente?

Esto no parece tener mucho sentido. Es más lógico salir de una tierra que no ofrece tantas posibilidades para la subsistencia , como el desierto costeño, y dirigirse hacia otra mucho más rica en recursos, como la selva. Esta idea tiene aún más sentido si consideramos que es más fácil controlar el agua de los ríos altiplánicos que las aguas del Océano Pacifico.

Esta nueva teoría del desplazamiento de la civilización en el Peru, nos permite comprender mejor a la cultura Chavín de Huántar, cuyos inicios se remontan alrededor de 1,000 años a.C.

¿Qué podemos decir sobre Chavín?

Ante todo, es evidente desde un punto de vista iconográfico y arquitectónico, que Chavín tuvo una influencia directa de los forjadores de la cultura Sechín. Esto se confirma con las excavaciones y dataciones hechas por los arqueólogos. Hoy sabemos que Sechín es más antigua que Chavín.

Arqueólogos e historiadores afirman que Chavín es un centro de peregrinación, que era visitado por gente de la costa, la sierra y la selva. La cultura que allí se desarrolló, fue basada en un gobierno teocrático e influenció todas las otras culturas pre-incas de la época. Es el llamado “primer horizonte cultural” peruano. Las culturas Nazca y Paracas serían expresiones derivadas de esta cultura en la costa peruana. Las deidades zoomorfas y antropomorfas de Chavín son objeto de todo tipo de especulaciones desde hace siglos. Esto es lo que nos enseña la historia tradicional, pero como podemos imaginarnos existen otras hipótesis……

Cabeza clava en uno de los muros de Chavín de Huántar. (Foto por Anibal Solimano)
Los Anunnaki, Sechín y Chavín

Algunas teorías, como las de Zecharia Sitchin, sostienen que los sumerios llegaron a América Central de la mano de los extraterrestres Anunnaki. Si aceptamos esta idea, podríamos explicar mejor el nacimiento y la evolución de la cultura en el Perú. Para Zecharia Sitchin, la cultura Chavín sería heredera de la influencia de la cultura Tiahuanaco y de la cultura Olmeca, que se desarrolló en América central. Para él, Chavín habría sido, además de un oráculo, un importante centro de procesamiento de minerales, especialmente el oro, como lo había sido Tiahuanaco cientos de años antes. Veamos como llega a estas conclusiones.

Según los estudios de Arthur Posnansky y de Carlos Ponce Sanginés, entre otros, la primera etapa de Tiahuanaco se sitúa alrededor de 15,000 años a.C. Es decir, es una civilización anterior al diluvio y mucho más antigua que la sumeria. Para Posnansky, el puerto de Tiahuanaco en el lago Titicaca no fue hecho para el tráfico lacustre sino para un tráfico oceánico. En esas épocas, antes del diluvio (11,000 a.C.), el altiplano boliviano se fundía en las aguas del Océano Atlántico, no existía todavía el lago Titicaca. Esta primera fase de Tiahuanaco, termina con el diluvio y después de este, como hemos visto en una entrega anterior, las montañas andinas dejaron el oro al descubierto.

Parte trasera de la puerta del Sol de Tiahuanaco.

Según Zecharia Sitchin, los dioses Anunnaki mencionados en las tablillas de barro sumerias, habrían llegado a América en busca del precioso metal para explotarlo y llevarlo a su planeta. Tiahuanaco fue entonces, en palabras de Sitchin, “la capital metalúrgica de América”, hace unos 4,000 años. Su influencia llegó hasta Chavín de Huántar que sirvió también de planta de procesamiento para el oro proveniente de la sierra central, cuando el oro de Tiahuanaco empezó a agotarse, entre el año 1500 y el 1000 a.C.

En la siguiente entrega veremos como las obras de ingeniería hidráulica de Chavín presentan una clara influencia de Tiahuanaco, analizaremos más rastros de la presencia de pueblos indo-europeos en Chavín, Aija y Sechín, y finalmente revisaremos la iconografía de Chavín y de las culturas de la región comparándola con la cultura sumeria.
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Los Anunnaki: la conexión Perú IV (Chavín)
Los Anunnaki: la conexión Perú III -IV-V Chavín de Huánt
Panorámica del complejo arqueológico de Chavín de Huántar.

Los Anunnaki, de Zecharia Sitchin, podrían haber estado en el Perú. En la entrega anterior vimos como las teorías sobre el origen de la cultura peruana merecían ser revisitadas a la luz de los recientes descubrimientos arqueológicos, sentamos un marco de interpretación, y presentamos algunas evidencias que reclaman una revisión de la historia del antiguo Perú.

Ahora, vamos a tratar de probar la existencia de un contacto directo no sólo entre Chavín y Tiahuanaco, sino también entre Chavín y la cultura Olmeca.

¿Cómo se dio este contacto?

Siguiendo con nuestra teoría alternativa, podemos presumir que cuando los Anunnaki y su mano de obra africana e indoeuropea, que habían llegado de la región mesopotámica, empezaron a agotar los recursos auríferos de las zonas cercanas a Tiahuanaco, estos decidieron desplazarse hasta Chavín de Huántar, en la sierra central del Perú, para continuar con la extracción del metal dorado.
Los Anunnaki, Tiahuanaco y Chavín

Empecemos por las evidencias de la influencia de Tiahuanaco en Chavín. Estas dos culturas se encuentran en lugares aislados o de difícil acceso pero estratégicamente situados. El complejo arquitectónico de Tiahuanaco se encuentra en la confluencia de tres ríos canalizados a través de complejos sistemas hidráulicos, que como vimos en una entrega anterior de esta serie, sirvieron para usos metalúrgicos. Lo mismo sucedió en Chavín.

El centro arquitectónico de Chavín también se encuentra en la confluencia de dos ríos: el Wacheksa y el Mosna. Estos ríos fueron canalizados a través de un sofisticado sistema hidráulico subterráneo al igual que en Tiahuanaco. Aquí tenemos una primera influencia importante de señalar.

Esto no es una coincidencia pues no se han encontrado otros trabajos de ingeniería hidráulica, tan sofisticados para la época, en otras partes del Perú. Los sistemas de control de aguas de Chavín y Tiahuanaco fueron construidos como parte de una instalación Anunnaki para procesar metales. De acuerdo con esta teoría, Chavín no es sólo un oráculo sino un importante centro de procesamiento de minerales, como lo fue Tiahuanaco.
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Antes del diluvio universal, el lago Titicaca habría sido parte del océano y sus aguas habrían servido para la planta de procesamiento de metales de los Anunnaki. (Foto por Christian Haugen)

Probablemente, alrededor del año 2,000 a.C., los Anunnaki llegaron a las alturas de Chavín desde Tiahuanaco trayendo consigo su mano de obra africana, indoeuropea y algunos tiahuanaquenses. Chavín recibió de estos nuevos visitantes el culto al dios Wiracocha y tecnología avanzada para realizar estructuras arquitectónicas y sistemas hidráulicos.

En ese momento la futura cultura Chavín estaba en gestación, y no existían todavía ni el templo ni el castillo que son sus restos arqueológicos más conocidos. La representación iconográfica de razas no originarias de América Latina (como los africanos, casitas e hititas), encontradas en Aija, Sechin y en Chavín de Huántar nos dan indicios de esta migración. Los africanos e indoeuropeos que, dirigidos por los Anunnaki, migraron de Tiahuanaco a Chavin, se habrían podido ir quedando por el camino influenciando culturas regionales como las de Aija y Sechin.

Especial atención merece el siguiente busto de piedra (adornado con un turbante) con rasgos faciales que no corresponden a los aborígenes del antiguo Perú.

¿Qué otras evidencias existen de esta migración?

Para la arqueología tradicional, encontrar el rastro que apoye la migración de los Anunnaki de Tiahuanaco a Chavín de Huántar, no es evidente todavía. Sin embargo, hay precisiones matemáticas en la arquitectura de ambas culturas que no pueden ser atribuidas a una mera coincidencia.

“En Chavín, al igual que en Tiahuanaco los diseñadores han utilizado la diagonal como punto de partida de todas las medidas en cuanto a la arquitectura. Y principalmente, también en el arte lítico… Esta medida de 35,50 metros es la medida clave utilizada por los arquitectos de Chavín. Una medida que parece haber sido una suerte de código secreto solamente comprensible para los entendidos en matemáticas.” (María Scholten)

Este código matemático al que alude la doctora Scholten, probaría otra transferencia de conocimiento de Tiahuanaco a Chavín.
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A la derecha el supuesto dios Wiracocha representado por la cultura Tiahuanaco en la Puerta del Sol. A la izquierda, el mismo dios representado por la cultura Chavín en la estela Raimondi. Los dos tienen un báculo en cada mano.

La representación del dios Wiracocha, originario de Tiahuanaco, en la cultura Chavín es otra evidencia. Las semejanzas entre el supuesto Wiracocha de la Puerta del Sol en Tiahuanaco y el ser antropomorfo representado en la Estela Raimondi de Chavín, saltan a la vista. Las únicas diferencias están dadas por algunos rasgos felinos (garras y colmillos), que adquiere el supuesto dios Wiracocha en Chavín, como consecuencia de la fauna de la región. No es una coincidencia que dos culturas separadas por cientos de kilómetros y más de 1,000 años, hayan representado a un ser, supuestamente divino, de manera similar y con una especie de báculo en cada mano.

Para Los Divulgadores, el dios Wiracocha podría ser el lider Anunnaki del grupo que llegó hasta las orillas del lago Titicaca y desarrolló la cultura Tiahuanaco.

Es más, la influencia de Chavín en otras culturas pre-incas como Paracas y Nazca, se puede entender a partir de la evolución de la representación del supuesto Wiracocha en estas culturas. Estaríamos viendo la subsistencia de la divinidad principal de la cultura Tiahuanaco en la costa peruana hasta mediados del siglo VIII d.C. Esto lo veremos en detalle en otra entrega de esta serie, cuando analicemos la cultura Nazca.
Los Anunnaki, los Olmecas y Chavín

La cultura Olmeca (3,000 a.C. a 500 d.C. aprox.) también tuvo contacto e influenció a los habitantes de la región que luego se desarrollarían la cultura Chavín

Según Zecharia Sitchin, fueron dos grupos diferentes de Anunnaki los que llegaron a Tiahuanaco y a la región donde se desarrolló la cultura Olmeca. Estas dos grupos se encontrarían más tarde en Chavín. Sitchin apoya su teoría en dos hallazgos importantes:

Un episodio del relato épico del Gilgamesh, el rey sumerio de Uruk, narra la lucha entre este héroe y dos leones. El hecho fue representado por los Hititas (pueblo indoeuropeo), colocando al héroe flanqueado por dos leones. La misma escena está representada en las piedras labradas encontradas en Aija, como podemos ver en la ilustración siguiente. Según Zecharia Sitchin, fueron los pueblos de origen indoeuropeo que llegaron con los Anunnaki a América Central, quienes habrían traído la historia de Gilgamesh a la sierra central del Perú.

Los Anunnaki: la conexión Perú III -IV-V Chavín de Huánt
La similitud entre el monumento Hitita en la parte superior y las representaciones peruanas en la parte inferior es evidente.

Estos pueblos se fundieron con la cultura Olmeca (o dieron origen a la misma) en América Central y luego llegaron a costas peruanas por vía marítima, para finalmente afincarse en la región del actual departamento de Ancash, donde se encuentra Chavín.

Otro elemento que sustenta la teoría de la migración Olmeca es la representación de un dragón bicéfalo encontrada en la zona de Rurek, cerca de Aija. El dragón está representado en el escudo de un guerrero tallado en piedra. La representación de dragones bicéfalos no es propia de la región andina sino más bien de las culturas del medio oriente o de Europa.

La teoría de Zecharia Sitchin propone que en la región de Chavín confluyeron dos civilizaciones, la Olmeca y la Tiahuanaco. Cabe preguntarse entonces, si lograron convivir en paz o si hubo un conflicto.

Al parecer hubo conflicto.

No muy lejos de Chavín se encuentran los restos arqueológicos de Sechín. En los muros y bloques de piedra de su estructura principal encontramos representaciones iconográficas, que dan cuenta de una sangrienta batalla, en las que se aprecian hombres mutilados con evidentes rasgos africanos. Esta podría ser la confirmación del enfrentamiento entre los que llegaron de Tiahuanaco y los que llegaron de América Central.

El problema es que la cultura Olmeca está datada, por la arqueología “oficial”, alrededor de 1,500 años a.C. y los restos de Sechín se sitúan entre 2,500 y 3,0o0 años a.C. Con estas diferencias temporales sería imposible que los Olmecas puedan haber estado en tierras peruanas en el momento en que se erigió el memorial de Sechín. Sin embargo, una cronología diferente podría corroborar la hipótesis del enfrentamiento entre Tiahuanaco y Olmecas.

Los guerreros tallados en las piedras de Sechín dan cuenta de una batalla.

Las investigaciones de Zecharia Sitchin sitúan el origen de la cultura Olmeca hacia el 3,000 a.C. basándose en análisis de representaciones artísticas, y en una serie de misteriosos acontecimientos.

Los Divulgadores proponemos que, de confirmarse la hipótesis de Zecharia Sitchin sobre la antigüedad de los Olmecas, Sechín sería el lugar del feroz enfrentamiento entre Tiahuanacos y Olmecas, del cual resultaron vencedores los Tiahuanaquenses. Como resultado de la victoria, estos se afianzaron en la zona y tiempo después dieron origen a la cultura Chavín de Huántar. No podemos saber si el enfrentamiento entre estas dos culturas involucró a los Anunnaki, o si una división al interior de los Anunnaki fue el detonante, o si sucedió después que los Anunnaki dejaron el planeta o la región.

En la siguiente entrega veremos la posible presencia Anunnaki en las culturas pre-incas de la costa del Perú como Nazca, Mochica y Chimú.
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Los Anunnaki: la connexion Perú V (Lambayeque)
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Tumi o cuchillo ceremonial realizado por la cultura Chimú que representa al Anunnaki Naylamp,

En las entregas anteriores de esta serie hemos revisado el posible contacto entre los Anunnaki, alienígenas venidos del planeta Nibiru, y la culturas Tiahuanaco, Sechín y Chavín. Según las teorías de Zecharia Sitchin, los Anunnaki vinieron a América a extraer oro y otros metales.

Ahora vamos a tratar la posible llegada de los Anunnaki a la costa norte del Perú, donde se desarrollaron notables culturas como la cultura Lambayeque, la cultura Mochica y la cultura Chimú, conocida en el mundo entero por sus trabajos en oro.

Los fundamentos de la cultura Chimú (siglo XIV-XV d.C.) se encuentran en la cultura Lambayeque creada alrededor del siglo VII d.C. por viajeros que llegaron del norte, a través del mar, a las costas del Perú. La historia mitológica que relata este hecho se conoce como el mito de Naylamp. Indirectamente, la historia de Naylamp es el mito fundador de la cultura Lambayeque, Chimú y Mochica.

El cronista español Miguel Cabello de Balboa recogió la historia de Naylamp contada por uno de los descendientes de estos viajeros, en su crónica “Miscelánea Antártica” (1586).

Según la crónica de Cabello de Balboa, en tiempos remotos llegó a la costa norte del Perú un cortejo de barcas con cientos de personas a bordo. El jefe de la expedición era un gran señor llamado Naylamp quien traía consigo una estatua labrada en una piedra de color verde con su rostro. Este ídolo fue llamado Yampallec (que quiere decir figura y estatua de Naylamp). Cabe destacar que Yampallec es la palabra de dónde se deriva al nombre de Lambayeque.

La comitiva que rodeaba a Naylamp era impresionante. En su ejercito habían cuarenta oficiales, e incluía un sonador de Pututo, un encargado de las andas, un preparador de bebidas, un preparador de baño, un maquillador, un cocinero, un tejedor de ropas y un personaje encargado de esparcir polvo de conchas marinas por donde su amo iba a pasar. Naylamp venía acompañado, también, por un grupo de concubinas, entre las que destacaba la que los nativos identificaron como su mujer, Ceterni.

La delegación desembarcó en la costa peruana y luego de escoger explorar la zona construyeron un templo o palacio llamado Chot, donde albergaron su ídolo de piedra verde.
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Ilustración de la llegada del Anunnaki Naylamp a las costas del Perú, con su ejército de olmecas.

Naylamp trajo la civilización a los habitantes de aquellas tierras y ellos vivieron prósperamente bajo su reinado. El relato que recogió Cabello de Balboa cuenta que Naylamp vivió muchos años entre los nativos hasta que llegó el tiempo de su muerte. Sus vasallos de confianza, que siempre lo vieron como un ser inmortal sobre el que la muerte no tenía jurisdicción, lo sepultaron a escondidas en el lugar donde su rey había vivido y corrieron la voz que a Naylamp le habían crecido alas y había desaparecido, presumiblemente volando. La mayoría de los nativos, que no sabían que esto era un cuento inventado por los vasallos más cercanos de Naylamp para ocultar su decepción ante su muerte, lo buscaron desesperados sin encontrarlo.

Este es, en resumidas cuentas, el mito fundador de la cultura Lambayeque que siglos después daría origen a la cultura Chimú. Veamos algunos detalles interesantes que nos pueden aportar otra perspectiva para la interpretación del mito.

Si Naylamp realmente existió, ¿Quién era? ¿De dónde pudo haber venido?
El Anunnaki Naylamp

Para Los Divulgadores, Naylamp fue un Anunnaki que pasó tiempo suficiente con los olmecas de Mesoamérica como para aprender su lenguas, y que navegó hasta las costas del Perú con un ejército de olmecas.

¿En qué nos basamos para hacer estas afirmaciones?

El factor lingüístico es determinante para establecer el origen de Naylamp y de su ejército. Nombres como Yampallec, Occhocalo, Xam Muchec, Ollop-copoc o Llapchiluli, todos acompañantes de Naylamp, tienen evidentes connotaciones mayas. Como sabemos, los mayas tuvieron influencia cultural de los olmecas. La lengua de los olmecas se denomina protomayahuasteca y fue la que, posteriormente, se dividió en los dialectos maya y huasteca. Entonces, la comitiva de Naylamp pudo haber estado formada por olmecas. El Anunnaki Naylamp podría haber pasado un tiempo en América central, mientras reclutaba un ejército de olmecas para aventurarse hacia las costas del Perú.

Otro elemento importante a considerar es el famoso ídolo verde que trajo Naylamp y que lo representaba.

El ídolo que el Anunnaki Naylamp trajo con su comitiva podría haber estado hecho de malaquita.

Algunas teorías sostienen que el ídolo que trajo Naylamp estaba hecho de jade verde. Es posible porque las culturas mesoamericanas trabajaron el jade y le otorgaron más valor que al oro. El problema es que los trabajos en jade realizados por estas culturas son, en su gran mayoría, pequeños. La civilización olmeca utilizó el jade, mayormente, para hacer hachas. Los mayas lo usaron para crear pendientes, cuentas, incrustaciones, y figuras de jade. Estas figuras varían en tamaño desde miniaturas que caben en la palma de la mano hasta trabajos como la máscara encontrada en la tumba de Pakal, que tiene el tamaño promedio de un rostro humano. La escultura maya de jade más grande que conocemos es la cabeza del dios Sol encontrada en Altun Ha, con un peso de casi 5 kilos.

Sin embargo, ni siquiera la cabeza de Altun Ha sería lo suficientemente grande para encajar en la leyenda de Naylamp. La comitiva de Naylamp era numerosa e impresionante, para que un objeto resaltara entre toda esa multitud tendría que haber sido más grande que la cabeza encontrada en Altun Ha. Además, si Naylamp y su séquito se dieron el trabajo de construir un palacio o templo para albergar la estatua, esta no puede haber sido tan pequeña.

Lo anterior no descalifica la teoría del jade, pero si la hace muy improbable. Los mayas y los olmecas realizaban esculturas grandes pero no en jade.

Otros investigadores e historiadores han dado por sobreentendido que el ídolo estaba hecho de esmeralda pues esta tiene color verde y por qué en otras culturas americanas existen ídolos de esmeralda. Para Los Divulgadores, es una equivocación.

Los Divulgadores sostenemos que el ídolo de Naylamp estuvo hecho de malaquita. Una piedra verde proveniente del Congo africano que tiene extraordinarias propiedades curativas no sólo a nivel físico sino también psíquico.

El ídolo no podría haber estado hecho de esmeralda pues los cronistas españoles conocían bien esa piedra y hasta la llamaban por su nombre. El cronista español Fray Pedro Simón (1574-1628) nos narra el esclarecedor siguiente pasaje.

“Algunos días antes que llegara el comendador don Diego de Ordás (año 1530) a este golfo y bocas del rio Marañón, se había cogido por allí cerca una canoa con cuatro indios y hallado entre ellos dos piedras de esmeralda, la una tan grande como la mano.“ (Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, vol.1, pág. 253)
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Esculturas mayas en jade. Arriba a la izquierda tenemos la máscara encontrada en la tumba de Pakal. Abajo a la derecha podemos apreciar la escultura maya de jade más grande que hemos encontrado: la famosa cabeza del dios Sol de Altun Ha. Las otras dos esculturas son mucho más pequeñas.

Los indios también conocían bien a la esmeralda y no habría representado ninguna novedad para ellos. La presencia de esta piedra preciosa fue, gracias al comercio, tan común entre los incas, que los españoles supusieron que en el Perú existían minas de esmeralda. Por otro lado, la malaquita era una piedra pocas veces vista en el continente americano.

Según las teorías de Zecharia Sitchin, los Anunnaki llegaron a América central en busca de oro, acompañados de un grupo significativo de habitantes de pueblos indoeuropeos y africanos. Esto podría explicar como un ídolo de tamaño considerable hecho de una piedra originaria de África central, como la malaquita, llegó hasta las costas del Perú.

En la siguiente entrega seguiremos analizando la historia de Naylamp y su relación con los Anunnaki.

EL ENIGMA OLMECA: UN ASTRONAUTA CORROBORA A SITCHIN
El astronauta Gordon Cooper brinda
información “de primera mano” que corrobora
la antigüedad de los olmecas en Mesoamérica, conforme se indica en el libro Los Reinos Perdidos.

Si un astronauta fuera alguna vez a corroborar un aspecto de mi obra, yo hubiera esperado que sea con respecto a cuestiones planetarias. Sorprendentemente, tal corroboración corresponde, de todas las cosas, a los olmecas del antiguo México.

La inesperada corroboración está en el recientemente publicado libro “A Leap of Faith” (Un Salto de Fe) del astronauta de la Mercury-7 Gordon Cooper (N del T: recientemente fallecido), en el que su historia como piloto de prueba y astronauta es salpicada con (para citar de la sobrecubierta) "sus fuertes opiniones sobre la existencia de inteligencia extraterrestre - e incluso la clara posibilidad de que nosotros ya hayamos tenido contacto."

El Enigma Olmeca

Los lectores de mis libros, y sobre todo de Los Reinos Perdidos, así como de un artículo anterior en este sitio web titulado “El Caso del Elefante Desaparecido", ya saben que con el descubrimiento de una colosal cabeza de piedra en 1869, salió a la luz una avanzada civilización que precedió a los mayas y aztecas de México. Sus líderes y portadores eran inequívocamente negros africanos. Ellos fueron arbitrariamente llamados "Olmecas" por los arqueólogos; y su embarazoso enigma - de quiénes eran ellos, y cómo habían llegado a través del océano, y por qué, fue compuesto por el momento de su arribo al Nuevo Mundo.

Una vez admitido (¡muy de mala gana!) que los “olmecas” representan en efecto a la más temprana o incluso a la Civilización Madre de Mesoamérica, la fecha de su llegada fue al principio fijada en aproximadamente el 250 A.C.; luego en más o menos 500 A.C.; después más y más atrás, se reconoció hasta el 1500 A.C..
¡Pero yo abogué por una fecha dos veces más antigua!
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Un dios y su número secreto

Mi conclusión de que la presencia de los olmecas en el Nuevo Mundo se remonta a por lo menos 5.000 años, hacia el 3.000 A.C., llegó por muchos caminos. El primero fue un esfuerzo por identificar al gran dios de Mesoamérica, la Serpiente Alada (Quetzalcóatl para los aztecas, Kukulkán para los mayas), y la importancia de su promesa de volver a esas tierras en el primer día de un ciclo de 52 años, (1.519 AD, cuando el rey azteca Montezuma creyó que la aparición del conquistador español Cortés era tal Retorno, coincidió con la sagrada fecha anticipada).

La gente de Mesoamérica empleó además de un calendario práctico de 365 días, llamado el Haab, también un Calendario Sagrado (llamado Tzolkin) de 260 días. Los dos calendarios cíclicos se concibieron como dos ruedas con dientes de engranaje que giraban y volvían al mismo sitio una vez en 52 años; y 52 ¿era el Número Sagrado del dios Serpiente Alada?

Ya que 52 era también el Número Secreto del dios conocido por los egipcios como Thoth; puesto que Thoth como Quetzalcóatl, era el dios de la ciencia y el calendario; y dado que Thoth fue desterrado de Egipto hacia el 3.100 A.C., he sugerido que fue él quien llevó a un grupo de sus seguidores africanos a una nueva tierra, trayendo a los "olmecas" a Mesoamérica.

Por lo tanto, dije, la presencia de los olmecas se remonta a por lo menos 3.000 años A.C. - una fecha dos veces mayor que la concedida por los arqueólogos oficiales.

El misterioso “Día Uno"

Cuando estaba escribiendo Los Reinos Perdidos, el libro dedicado a la prehistoria de las Américas, yo estaba seguro de que la llegada de los olmecas con Thoth/Quetzalcóatl podía ser establecida con asombrosa precisión. La llave para abrir el enigma era el Calendario Olmeca.

Además del Haab y el Tzolkin, había en Mesoamérica un tercer calendario, utilizado para inscribir las fechas en los monumentos. Dado el nombre la Cuenta Larga, éste no era cíclico como los otros dos, sino lineal - uno continuo, contando el número total de días que habían pasado desde que empezaron a contar a partir de un misterioso Día Uno.

Por medio de glifos que denotan grupos de días (1, 20, 360, 7.200 o incluso 144.000) y puntos y barras que dan el número para cada grupo de glifos, los monumentos eran datados diciendo: Un total de tantos días desde el Día Uno han pasado cuando este Monumento fue erigido.

¿Pero cuál fue ese Día Uno, cuándo ocurrió, y cuál fue su importancia?

Se ha comprobado más allá de toda duda que este calendario de la Cuenta Larga fue el calendario Olmeca original; y es ahora generalmente aceptado que ese Día Uno era equivalente al 13 de agosto de 3.113 A.C.

¿Pero qué significa esa fecha? Hasta donde yo sé, la única respuesta creíble fue proporcionada por mí: ¡era la fecha de la llegada de Thoth/Quetzalcóatl, con sus seguidores en Mesoamérica!

La inesperada corroboración

Todas las publicaciones oficiales continúan, sin embargo, quedándose en el 1.250 A.C. – 1.500 A.C. a lo sumo – como fecha de comienzo de la presencia Olmeca.

Imagine mi agradable sorpresa al encontrarme con un informe testimonial del astronauta Gordon Cooper en el capítulo 11 de su libro A Leap of Faith. "Durante mis últimos años con la NASA", escribe, “ me involucré en un tipo diferente de aventura: la búsqueda de tesoros en México." Un día, acompañado por un fotógrafo de National Geographic, aterrizaron con un avión pequeño en una isla en el Golfo de México; los residentes locales les señalaron montículos de tierra en forma de pirámide, donde encontraron ruinas, artefactos y huesos. Tras un examen posterior en Texas, ¡se determinó que los artefactos tenían 5.000 años de antigüedad!

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"Cuando supimos de la edad de los artefactos”, escribe Cooper, “comprendimos que lo que nosotros habíamos encontrado no tenía nada que ver con el decimoséptimo siglo de España... Yo se lo comuniqué al gobierno mexicano y me puse en contacto con la cabeza del departamento de la arqueología nacional, Pablo Bush Romero".

Junto con los arqueólogos mexicanos los dos regresaron al sitio. Después de algunas excavaciones, Cooper escribe, "La edad de las ruinas fue confirmada: 3.000 A.C. Comparada con otras civilizaciones avanzadas, se conocía relativamente poco sobre ésta - llamada la Olmeca."

Procediendo a describir algunos de los asombrosos descubrimientos sobre los Olmecas y sus logros, Gordon Cooper continúa así: “Ingenieros, granjeros, artesanos, y comerciantes, los olmecas tenían una civilización notable. Pero todavía no se conoce dónde se originaron...

Entre las conclusiones que más me intrigaron: los símbolos celestiales de la navegación y fórmulas que, cuando fueron traducidas, resultaron ser fórmulas matemáticas usadas hasta el día de hoy para la navegación, y dibujos exactos de constelaciones, algunos de los cuales no serían oficialmente ‘descubiertos' hasta la época de los telescopios modernos”.

Fueron éstas, más que sus experiencias como astronauta, las que provocaron el “Salto de Fe” (“Leap of faith”) de Gordon Cooper: “Esto me dejó preguntándome: ¿Por qué tienen señales celestiales de navegación si ellos no navegaban celestialmente?” Y pregunta: Si ‘alguien ' hubo ayudado a los olmecas con este conocimiento, ¿de quién lo recibieron?

Mis lectores, por supuesto, saben las respuestas.

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¿El encubrimiento ha acabado?

El extraordinario museo sobre la civilización Olmeca de Jalapa, en la provincia de Veracruz en México, incluyó cuando fue construido un panel de pared que muestra la extensión y fechas de las diversas culturas de México. Allí, en mi primera visita, apenas podía dar crédito a mis ojos: La primera (la más temprana) civilización, la de los olmecas, ¡se mostraba como empezado hacia el 3.000 A.C.!

Yo insté a los miembros de mi grupo a que me sacaran fotos señalando la fecha: ¡Finalmente, la fecha afirmada por mí había sido aceptada oficialmente!
En una segunda visita, sin embargo (a la que el artículo anterior, El Caso del Elefante Desaparecido se refiere), no sólo el revelador elefante de juguete desapareció; la columna olmeca que empieza en el 3.000 A.C. también se hubo ido... Y el catálogo oficial del museo, que repasa la civilización olmeca, volvió al 1.500 A.C.

Pero ahora viene el astronauta Gordon Cooper, e inocentemente dice, como un testigo ocular, lo que le dijo el principal arqueólogo mexicano: 3.000 A.C.

Y de este modo, cuando todo está dicho y hecho, yo quedo reivindicado.
EL AUTOR es periodista, escritor y lingüista experto en hebreo antiguo y otras lenguas semíticas y europeas. Pionero en la investigación de la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres y profundo conocedor del Antiguo Testamento y de la historia y arqueología del Cercano Oriente, es el autor de la mundialmente exitosa serie Crónicas de la Tierra, que inició con el best seller El 12vo.Planeta. Su último libro en español es El Libro Perdido de Enki.

fuente de este tema aqui:http://antiguosastronautas.com/articulos/Sitchin10.html

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