En un reality una chica solìa rematar cualquier afirmaciòn con una frase que tiraba abajo lo que acababa de decir.
Por ejemplo decìa: -Fulano me dijo que le gusto porque no quiere que lo nomine el sàbado.- Hacìa una pausa y despuès:decìa - O no.
Aunque todos sabemos que no puede ser que dos cosas contrarias sean ciertas al mismo tiempo, ella afirmaba una cosa y despuès lo opuesto sin ningùn problema.
Todos sabemos que esto no puede ser y eso es por el principio lògico de no contradicciòn que desde Aristòteles hasta nuestros dìas sigue parecièndonos razonable y muy ùtil.
Por ejemplo si es cierto que paguè el alquiler no puede ser cierto tambièn que no lo paguè. Puede que si no pedì un recibo cuando paguè, el propietario diga que no lo paguè para cobrar doble, pero eso que dice es falso
Aunque este principio fue puesto en duda por varios filòsofos, lo seguimos usando, especialmente por su utilidad en cuestiones pràcticas. Si la policìa te pregunta:- ¿Matò usted a su novia?, no serìa muy oportuno que contestes: - No la matè y sì la matè.
Sin embargo, cuando no se ve comprometida nuestra libertad o nuestro alojamiento, tendemos a ser mas livianos con las incoherencias. Somos humanos y està claro que el mundillo televisivo no escapa a las generales de la humanidad, especialmente los panelistas que tienen que tener velocidad mental para contestar.
Como desde aquèl legendario programa todo ha cambiado como las aguas de un rìo, resulta importantìsimo hoy no quedar como un lerdo ni en las reuniones ni ante las càmaras. Como la velocidad de la discusiòn en estos programas no permite pensar demasiado, toda frase que alguien dice es refutada por los otros con variantes del famoso "O no." del reality.
O no. Esa es la frase para que todos y ninguno tengan razòn quedando al mismo tiempo como unos maestros de retòrica y lucidez mental.
Asì que ya sabès, para lucirte en el asado o en un talk show, decì que Gardel y el mate son argentinos y acto seguido tras una breve pausa pensativa decì - O no.
Aristòteles, tomà.