InicioCiencia EducacionVida de Alejandro Magno

Mi primer post, decidí hacerlo sobre la carrera que estoy cursando , HISTORIA. Un trabajo que tuve que entregar y me gusto hacerlo, espero que les guste y les sirva. Esta elaborado de la obra del historiador antiguo, Plutarco, en su VIDAS PARALELAS
Vida de  Alejandro Magno


Descendencia de Alejandro
Plutarco nos relata que la descendencia de Alejandro, por parte de padre era Heraclida, descendiente de Carano (808 a. C. – 778 a. C.) de la dinastía de los Argeas que era un general macedonio, la tradición indica que descienden de un tal Telemo, tataranieto de Heracles (Hércules) y originario de la ciudad de Argos, de ahí el nombre de Argéadas. Por parte de su madre, Plutarco nos dice que era Eácida, en la Grecia Antigua, los Eácidas eran los hijos o descendientes de Éaco, hijo de Zeus y rey de Egina según la mitología griega. El primer Eácida fue Peleo, hijo de Éaco y la ninfa Endeis. Sin embargo, el personaje al que se alude más a menudo con este patronímico es Aquiles, hijo de Peleo y Tetis, llamado por ello igualmente el “Pelida”. Los reyes molosos de Epiro se autoproclamaron Eácidas, pues remontaban su descendencia a Neoptólemo, hijo de Aquiles y Deidamía y bisnieto de Éaco. Olimpia, madre de Alejandro Magno, pertenecía a esta dinastía, por lo que Alejandro afirmaba ser descendiente de Aquiles.
Olímpiade (Olimpia) era niña huérfana de padre y madre, y Filipo se desposo con ella mientras ella era joven, por arreglo con el hermano de esta llamado Arimbas. La leyenda nos cuenta que la noche en que se unieron en el “tálamo nupcial”, según nos describe Plutarco, a Olimpia le cayó un rayo en el vientre, mientras en el cielo se escuchaba tronar, y que en la habitación comenzó un incendio instantáneo, hasta que las llamas se disiparon de inmediato. Filipo recurre a hablar con sus adivinos por un sueño que tuvo un de las noches siguiente a su matrimonio, en el sueño le pareció que sellaba el vientre de su mujer, y que en el sello tenia grabada la imagen de un león. Los adivinos le aconsejan que la visión le advertía de que necesitaba una vigilancia más atenta en su matrimonio, pero Aristandro de Telmeso dijo que significaba Olimpia estaba en cinta, pues lo que está vacío no se sella, afirmaba, y que estaba embarazada de un niño valeroso y parecido en su índole a los leones. También vio un dragón, que mientras Olimpia estaba dormida se le “enredo” al cuerpo y de ahí venia la idea mítica de la procedencia divina de Alejandro. También se nos cuenta de que había perdido un ojo Filipo por haber espiado por la rendija de la puerta, mientras el dios se “solazaba” con su mujer, teniendo este, la forma de un dragón.

Nacimiento de Alejandro vida de alejandro magno
Alejandro nació en el sexto día del mes del Hecatombeón, que es el mes de las fiestas de la Hecatombe, al que llamaban los macedonios Loo, aproximadamente el 20 o 21 de Julio de 356 a.C. en la ciudad de Pella.
Nos cuenta Plutarco que Alejandro siendo todavía muy joven, manifestó ya su continencia, porque aunque era osado y vehemente para todo lo demás, para sus placeres corporales era poco sensible y los usaba con gran sobriedad.
Físicamente, Alejandro era de hermosa presencia, de baja estatura con cutis blanco, cabello ondulado de color castaño claro y ojos llamados: heterocromos (uno marrón y otro gris).

Educación de Alejandro alejandro iii o magno
Su educación fue muy buena, por ser hijo del rey, era instruido por “nutricios”, “ayos” y maestros. Inicialmente fue alumno de Leónidas, pariente de Olimpia, este fue un estricto maestro macedonio, por él, Alejandro fue iniciado en los ejercicios físicos y en la parte educativa también; Lisímaco, tenía todo el aire y el aparato de ayo, procedente de Acarnania, profesor de letras y quien se llamaba así mismo Fénix y ganándose el cariño del Alejandro llamándolo Aquiles y el de su padre Filipo al llamarlo Peleo.
Filipo envió llamar al filósofo de más fama y más extensos conocimientos que era Aristóteles, ya que habiendo observando a su hijo Alejandro que su carácter era poco flexible y de los que no pueden ser forzados, sino más bien persuadirlo con la razón y discurso decoroso y justo que mediante la fuerza, así como también procuro no dejar la educación de su hijo por maestros de música y demás habilidades comunes, por dicha razón busco la tutela de Aristóteles. Parece que Alejandro no aprendió solamente de ética y de política, sino que también estuvo en contacto con las enseñanzas esotéricas, o como lo describe Plutarco, “tomo conocimiento de aquellas enseñanzas graves reservadas, las que los filósofos llaman con nombre técnico, acroamáticas y apópticas, de las que el propio Alejandro, luego de haber cruzado al Asia y se entero de que Aristóteles publico en sus obras, algunas de estas doctrinas, y le escribió sugiriéndole de que no hacia bien en publicar estos conocimientos induciéndole a preguntase a sí mismo en ¿ en qué nos diferenciamos de los demás, si las ciencias en la que nos has instruido han de ser comunes a todos?, al cual respondió que no se preocupe, pues a pesar de haber sido publicadas que no las tenga por divulgadas, sino que en realidad sus tratados de metafísica no servían más que de índice o recuerdo a los ya adoctrinados.
Se dice también que Aristóteles inspiro a Alejandro en la medicina, asistía a sus amigos enfermos y les prescribía el régimen y las medicinas convenientes. Alejandro era inclinado a las letras, a aprender y a leer, la Ilíada de Homero, corregida por Aristóteles, la Ilíada era su guía militar y junto con su espada colocaba debajo de su cabecera. Al no haber libros en Macedonia, le pidió a Hárpalo, consiguió los libros de Filisto, muchas copias de las tragedias de Eurípides, de Sófocles y de Esquilo y los ditirambos de Telestes y de Filóxeno.

Bucéfalo megas alevandros
Se le trajo a Filipo un caballo llamado Bucéfalo, al cual se le ofreció en trece talentos, pero cuando Filipo fue a probarlo en un descampado, el animal no se dejo montar, mostrándose áspero y enteramente indómito. Todo esto le causo disgusto a Filipo, y ordeno que se lo lleven, pero Alejandro, que contemplaba al animal, le pidió a su padre que se lo regale a él a condición de poder montarlo, y el padre le replico que si no podía hacerlo, cuál sería el castigo, y Alejandro respondió que pagaría, el precio del caballo él mismo, lo cual provoco la risa entre la gente, pero muy decidido, Alejandro tomo las riendas y lo puso frente al sol, ya que pensaba que el caballo parecía ponerse nervioso o temerle a su sombra, luego, paso su mano sobre él y hablándolo, logro montarlo sin dificultad, cuando vio que no había riesgo, le dio rienda suelta mientras le hablaba fuertemente y le animaba a marchar con sus talones. Cuando Filipo y los demás vieron que Alejandro manejaba el animal con soltura y facilidad, exclamaban a toda voz su hazaña, mientras se cuenta que su padre lloraba de gozo y al besarlo en la cabeza le decía: “Hijo mío, busca para ti otro reino, pues el que dejo (Macedonia) es muy pequeño para ti”.

Alejandro y sus inicios en la carrera militar Vida de  Alejandro Magno
En el 340 a.C., Filipo lo asocio a tareas del gobierno nombrándolo regente, a pesar de su juventud. En el 338 dirigió la caballería macedónica en la batalla de Queronea, siendo nombrado gobernador de Tracia ese mismo año. Desde pequeño, Alejandro demostró las características más destacadas de su personalidad: activo, enérgico, sensible y ambicioso. Es por eso que, a pesar de tener apenas 16 años, se vio obligado a repeler una insurrección armada. Se afirma que Aristóteles le aconsejó esperar para participar en batallas, pero Alejandro le respondió: “Si espero perderé la audacia de la juventud”.
El nuevo matrimonio de su padre con Cleopatra Eurídice de Macedonia, sobrina de Átalo, este noble griego, nuevo suegro de Filipo, embriagado en medios de los brindis, exhortaba a los Macedonios a que pidieran a los dioses que les concedieran a Filipo y Cleopatra un sucesor legítimo del reino. Todo esto, ofendió a Alejandro y arrojando una copa gritándole irritado le dijo,” ¿Y yo?, ¿Qué soy?, ¿Un bastardo?”; inmediatamente Filipo se levanto contra él, desenvainando su espada, pero por el alcohol y la cólera cayó al suelo, y a todo esto Alejandro exclamó a manera de insulto “Oh! Macedonios, es este el que prometió cruzar a Asia, pero no puede siquiera pasar de un lecho al otro sin caerse”. Este incidente le costó la ira de su padre, quien lo exilio, junto con su madre a Epiro, él se fue a habitar en Iliria, pero al tiempo, Filipo decidió perdonarlo, gracias al concejo que Demarato de Corinto, quien era huésped de la casa y hombre franco, él cual, hizo entrar en razón al rey macedonio.

Alejandro y su ascenso al poder Alejandro El Grande
Tras el asesinato de su padre Filipo en el 336 a.C. por Pausanias, quien era miembro de su guardia real, en plena boda de su hija Cleopatra con su cuñado Alejandro de Epiro, la boda se realizo en el teatro Egas, y tras el asesinato, salió huyendo al encuentro con su cómplice, pero fue perseguido y ejecutado por la muerte del rey.
Macedonia necesitaba un sucesor al trono, así que de inmediato, Alejandro, con tan solo veinte años, se encargo del reinado. Algunas polis griegas se levantaron en armas contra Alejandro, pensando que el reinado macedonio flaqueaba, tras la muerte de Filipo, pero él demostró una gran determinación y destreza militar atravesando Tesalia para someterla nuevamente, pues ésta, ya había sido conquistada por Filipo. Acto seguido venció a los griegos tomando y destruyendo Tebas, y obligando a Atenas a reconocer su supremacía haciéndose nombrar Hegemon, título que ya había ostentado su padre y que lo situaba como gobernante de toda Grecia, consolidando así la hegemonía macedónica, tras lo cual Alejandro se dispuso a cumplir su siguiente proyecto: “conquistar el Imperio Persa”.

Alejandro y La Conquista Persa vida de alejandro magno
Consagrados los griegos decretaron marchar con Alejandro a la conquista de Persia nombrándole general. Alejandro quiso prepararse para la expedición con la aprobación de Apolo, así que paso por Delfos, y casualmente, los días en que llego eran nefastos, en los que no es permitido dar respuestas, y lo primero que hizo fue llamar a la sacerdotisa, quien se negó, advirtiendo la disposición de la ley, y viéndose vencida y traída por la fuerza exclamo diciéndole a Alejandro, “Eres invencible, oh joven”, al oír esto, el nuevo rey quedó satisfecho, era el presagio que necesitaba oír.
Su ejército se dirigió al Helesponto, y bajando a Ilión (Troya), hizo sacrificio a Atenas y libaciones a los héroes, o sea a Aquiles, quien era su héroe de pequeño. Los generales de Darío habían juntado sus fuerzas para impedir el paso del río Granico, el ejército persa, bajo el mando combinado de sátrapas que contaba de numerosos mercenarios griegos comandados por el astuto Memnón de Rodas, Alejandro estuvo cerca de la muerte, pero logro salvarle la vida Clito el negro, hombre de confianza de Filipo, atravesando con su lanza a un general que se lanzaba contra él llamado Espitridates quien atacaba a Alejandro por la espalda y que había logrado penetrar el morrión con su azcona y alcanzando a tocarle el cabello con la misma, mientras Alejandro daba muerte a otro general llamado Resaces, y una y otra infantería, llegaron a las manos de los macedonios y el ejercito persa caía derrotado por Alejandro.
Plutarco nos cuenta que la ciudad de Sardes, se puso a disposición de Alejandro junto los demás pueblos, a excepción de Halicarnaso y Mileto, a las que tomo por asalto. A finales de 334 a. C. decidió pasar el invierno en Gordión, antigua capital de Frigia. Allí se encontraba un famoso carro real, sujeto a un nudo muy complicado de deshacer. Según el oráculo de Gordión, quien supiera deshacerlo conquistaría Asia. No se sabe si Alejandro desató el nudo pacientemente o si lo partió con su espada. En cualquier caso, se interpretó como un claro signo de que Zeus daba su aprobación.
Luego de tener noticias de la muerte de Memnón, el jefe mas acreditado de la banda naval de Darío III, quien lanzó una contraofensiva marítima en el Egeo, poniendo en riesgo la Grecia continental, de la que logro salir nuevamente victorioso, derrotando al ejercito persa en Isos, (pequeña llanura situada entre las montañas y el mar cerca de Siria) en el 333 a. C., en la cual, el rey Darío huyó amparado en la oscuridad de la noche dejando en el campo de batalla sus armas y su manto púrpura. El rey tomó conciencia de la amenaza y envió propuestas de negociación, que fueron desestimadas. Sin embargo, la familia de Darío III fue capturada en el interior de una lujosa tienda. Alejandro trató a todos con gran cortesía y les manifestó que no tenía ninguna cuestión personal contra Darío, sino que luchaba contra él para conquistar Asia. En la captura de la familia del rey Darío Plutarco nos relata su estadía ahí, ya que se encontraban cautivas la madre, la mujer de Darío y dos hijas doncellas, las cuales lloraban pensando que su padre, el rey había muerto, lo cual a todo esto, Alejandro mando a decirles que Darío no se hallaba muerto y que no debían de temerle, pues con Darío estaba en guerra por el imperio, y que mientras Alejandro reine a ellas se les atendería como corresponde, incluso dejo que entierren dignamente a sus muertos, en nada se les disminuyó, como tampoco de tener un trato de esclavos o prisioneros, sino mas bien apartadas dignamente de todo trato como si estuviesen en “puros y santos templos de vírgenes”. Podría decirse que este manejarse con sus enemigos fue la muestra de su magnanimidad, mas cabria decir su manera de actuar para con la mujer más hermosa de la familia real, la mujer del propio rey, e inclusive, con las demás cautivas, que según había expresado el propio Alejandro: “gran dolor de ojos son estas persas”, debido a la belleza de estas mujeres. Pero Alejandro, obedeciendo a su filosofía, afirmaba que un verdadero rey debía tener por más digno y mas alto deber, no el de dominar reinos y enemigos, sino el de dominarse a sí mismos, el dejarse vencer por los placeres era signo de debilidad, se mostraba muy sobrio a la hora de comer y en cuanto al vino actuaba igual, de lo que comúnmente se cree, y si parecía desmedirse, era debido a que entre conversación y conversación aún duraba con la misma copa. Se dice que cuando no tenía que hacer, se levantaba y realizaba sacrificios a los dioses y desayunaba sentado, se dedicaba a cazar zorras y aves, ejercitar a la tropa, resolver juicios militares, tirar al arco o leer.
Alejandro conquistó fácilmente Fenicia, con excepción de la isla de Tiro, debiendo mantener un largo asedio para capturarla, 332 a. C., conocido como el asedio de Tiro. Al séptimo mes de tener sitiada a Tiro, con trincheras, maquinas y doscientas naves, Alejandro tuvo un sueño en el que Heracles le extendía la mano llamándolo, al igual que los Tirios les apareció entre sueños el dios Apolo se aliaba con Alejandro, por estar en desacuerdo con lo que pasaba en esa ciudad y estos respondieron como si se tratara de un hombre y no un dios que se les revelaba en sueños, encadenaron la estatua del dios y la clavaron a un pedestal llamándole alejandrista. Luego de tomar Tiro, sitiaba después a Gaza, la ciudad más popular de Siria, y luego Alejandro emprendió viaje al templo de Amón, esta empresa representaba dos peligros, ya que era un largo viaje por el desierto, podía haber escases de agua a por la duración de las jornadas y el de las tormentas de arena, como se dice sufrió el ejercito de Cambises pereciendo cincuenta mil hombres. Cuando paso el desierto, el profeta del dios Amón le anunció que lo saludaba de parte del dios, como de su padre, y él respondió que se había quedado sin poder castigar a los que les habían dado muerte, a lo que el profeta le repuso que tenga cuidado, porque su padre no era un hombre sino un dios, y cambiando el tono de la pregunta le dijo que si logro castigar a quien le había dado muerte a Filipo, y seguidamente pregunto nuevamente, si le concedía dominar a todos los hombres, y el dios le respondió favorablemente de que Filipo había sido bien vengado.

Batalla en Gaugamela
Según nos cuenta Plutarco, a diferencia de lo que muchos piensan, la batalla contra Darío no fue en Arbelas, sino en Gaugamelos, nombre que en dialecto persa significa “la casa de camellos”, por nosotros conocida como Gaugamela, en el año 331 a.C. fue la batalla decisiva que destruyó al ejercito persa definitivamente.
Nos narra Plutarco, que al comienzo de la batalla, mientras aún no entraban en conflicto directo, Alejandro mientras anduvo disponiendo la formación o dando órdenes, o dando instrucciones o haciendo reconocimiento, montaba otro caballo, para no cansar a Bucéfalo que estaba viejo, pero cuando iba a entrar en batalla lo monto. Luego de animar a los Tésalos y a los griegos, Alejandro colocó la lanza en su brazo izquierdo y la derecha la alzó invocando a los dioses. La falange acelero el paso mientras la caballería marchaba corriendo al combate, y de tanto entrado en combate, los persas comenzaron a replegarse, procurando Alejandro de rodearlos en el centro, y viendo a Darío en la distancia, protegido y distribuidos alrededor del carro real, y los que iban cayendo cerca parecían cerrarle el paso, pensando en huir, ya que Alejandro se acercaba terriblemente a él, viendo que sus soldados estaban lejos para protegerle, emprende la huida, dejando las armas y el carro, huyendo en una yegua recién parida, según dicen, a lo que fue seguido por muchos soldados que huyeron también, pero aún así, no podría haber escapado, si Parmenión no pidiera ayuda a Alejandro, ya que las fuerzas enemigas estaban ofreciendo resistencia, sobre todo la caballería, que con fuerza tenaz aguantaba la falange macedónica. Darío huyó a las montañas de Media, con la esperanza de que Alejandro no lo persiguiera en aquellas regiones.
En el ejército persa reinaba el mayor desorden, la caballería y la infantería se revolvían mezcladas. La mayoría de los soldados no habían presenciado siquiera la batalla, distinta era la situación en las filas macedónica, donde el ejercito macedónico tenía bien en claro el papel que debía cumplir, donde cada compañía, cada escuadrón y cada hombre sabía que tarea le correspondía y como debía desempeñarse en el campo de batalla.

Alejandro en BabiloniaVida de  Alejandro Magno
Alejandro es aclamado rey de Asia, entregando sacrificios a los dioses y repartiendo entre sus amigos, tierras, casa y gobiernos. Alejandro creía en su estrella, y su fe iba acompañada de inteligencia y cualidades excepcionales, en tales condiciones, no se teme a nada en el mundo. La importancia de la victoria que consiguió dar el rey macedonio, no daba lugar a dudas, de que las dos grandes ciudades persas, Babilonia y Susa, abrieron sus puertas para recibirlo con todo su esplendor. Alejandro ordenó, de que cada pueblo se reinara bajo sus propias leyes, despojado de tiranos.
Recorriendo la provincia de babilonia, lo que más llamó su atención fue la sima que hay en Ecbátana, como una fuente de fuego mantenida por una cantidad de nafta que formaba un estanque no muy lejos de la sima. Plutarco explica, que esta nafta era parecida al betún, y para mostrarle al rey su poder, según comenta Plutarco, echaron un par de gotas sobre un corredor que conducía al baño y vieron como al simple acercamiento de la llama se encendía tan rápido como el pensamiento.
En Babilonia, Alejandro sacrificó a Marduk, como antes lo hiciera a los dioses egipcios, cuando lo proclamaron hijo de Amón. Aquí fue donde nombro a un persa para gobernar una ciudad conquistada. Alejandro dejó Babilonia y se encamino hacia Susa, que poseía mayores riquezas. En Susa, encontró en el palacio cuarenta mil talentos en moneda acuñada, y en lo demás, preciosidades y riquezas incalculables, pero aún menor que la hallada más tarde en Persépolis, la tercera capital persa, quizás unos ciento veinte mil talentos, fabulosa e inverosímil, incluso hoy en la actualidad.
En esta ciudad corazón de Persia, mandó a incendiar los antiguos palacios reales, los maravillosos salones de madera de cedro labrada, donde los reyes persas habían residido y celebrado suntuosas fiestas, fueron también reducidos a cenizas, en simbólica venganza de lo que Jerjes hizo con los templos griegos. El mundo entero recibió con horror la noticia, los dioses de la Hélade, vengaban cumplidamente las ofensas recibidas.
Alejandro no empezó a perseguir a Darío hasta haber entrado en la cuarta capital persa, Ecbatana, pero Darío no cayó vivo en manos de su enemigo. Cuando más desesperada era su situación, fue asesinado por un sátrapa, que se proclamó sucesor del rey difunto con el nombre de Artajerjes. Entonces, se planteo la lucha entre Alejandro y el falso Altajerjes, por la posesión de Persia, o sea, el actual Irán.
Las tropas de Alejandro sostuvieron una larga y penosa persecución contra este enemigo, que cuando se veía vencido, en un lugar, desaparecía de pronto para aparecer en otro inesperado. Pero el genio de Alejandro, reorganizó su ejército y le dio más dinamismo, formando pequeñas divisiones, integradas por secciones más ligeras de caballería e infantería. Alejandro era tan rey de los persas como de los macedonios y pretendía que persas y griegos colaborasen en armonía. La meta que se proponía después de la guerra, era ajustar cuentas al falso Altajerjes, refugiado en el noreste de Persia. Tres años necesito Alejandro para someter al país hasta el río Yaxartes. Allí le entregaron al pretendido rey, donde el tribunal persa condeno al usurpador y le dio muerte con refinada crueldad oriental.
Alejandro aseguró sus conquistas fundando ciudades, que hasta la actualidad son urbes prosperas, y dejando destacamentos macedónicos. Pero los griegos y los macedonio opinaban que Alejandro iba demasiado lejos, en la adopción de costumbres orientales, la oposición entre ambas provoco dramas políticos, el primero de ellos fue la ejecución de su amigo de infancia Filotas y su padre Parmenión, a manos de Clito. Luego Alejandro soñó que veía a Clito sentado, con vestido negro, entre los hijos de Parmenión, quienes estaban todos muertos, y en la cena comenzaron los cantos de los poetas, cuyo versos estaban compuestos para burla de los generales vencidos poco antes por los barbaros. Clito, ya demasiado caliente con el vino, se puso a cantar las hazañas de Filipo y a despreciar a Alejandro, afirmando que el rey debía todos sus éxitos a los macedonios, que por más desgraciados que hayan sido, refiriéndose a Parmenión, y extendiéndole su mano le dijo: “Recuerda, que fue esta mano, la que te salvo en Gránico, cuando ya tenías encima la espada de Espitridates, y a la sangre de los Macedonios, y a estas heridas debes el haberte elevado a tal altura, que te das por hijo de Amón, renunciando a Filipo.” Entonces Alejandro, luego de decirle injurias, y ambos continuar discutiendo, en un arrebato y sin medirse, le dio una puñalada a Clito, y quejándose entre gemidos, cayó muerto. Al ver a todos sus amigos quietos y sin voz, se apresuró a sacar la daga y queriéndolo apuñalar en el cuello nuevamente, los guardias y amigos lo forzaron, sacándolo y lo llevaron a la habitación.

Alejandro y la invasión a Hindu Kush
Tras muchas peripecias y conquistas, Alejandro había invadido la Sogdiana y la Bactriana, se había casado con la princesa Roxana, y llevaría a su ejército a atravesar el Hindú Kush y a dominar el valle del Indo, con la única resistencia del rey indio Poros en el río Hidaspes. Una tempestad, inundo las orillas del rio y pasando armados, con agua hasta el pecho enfrento a Poros, y puso en movimiento su ejército, Alejandro temiendo a los elefantes, y del gran número de los enemigos, dicen que se echo a la marcha en forma oblicua por el ala izquierda, dando orden a Ceno de que acometiese por la derecha. Tras la batalla, Alejandro quedó tan impresionado por la valentía de Poros que hizo una alianza con él y le nombró sátrapa de su propio reino al que añadió incluso algunas tierras que éste no poseía antes. Alejandro llamó Bucéfala a una de las dos ciudades que había fundado, en honor al caballo que le había traído a la India, y que habría muerto durante la contienda del Hidaspes. Alejandro siguió conquistando todos los afluyentes del río Indo.alejandro iii o magno
El combate de Poro desmoralizó mucho a los Macedonios, apartándolos de querer internarse más en la India: Pues no bien habían rechazado a éste, que les había hecho frente con 20.000 infantes y 2.000 caballos, cuando ya se hacía de nuevo resistencia a Alejandro, que se disponía a forzar el paso del río Ganges, cuya orilla opuesta estaba cubierta con gran número de hombres armados, de caballos y elefantes; porque se decía que le estaban esperando los reyes de los gandaritas y los preslos, con 80.000 caballos, 200.000 infantes, 8.000 carros y 6.000 elefantes de guerra.
Alejandro, tras reunirse con su oficial Coeno, se convenció de que era mejor regresar. Alejandro no tuvo más remedio que dirigirse al sur. Por el camino su ejército se topó con los malios. Los malios eran las tribus más aguerridas del sur de Asia por aquellos tiempos. El ejército de Alejandro desafió a los malios, y la batalla los condujo hasta la ciudadela Malia. Durante el asalto, el propio Alejandro fue herido gravemente por una flecha malia en el pulmón. Sus soldados, creyendo que el rey estaba muerto, tomaron la ciudadela y descargaron su furia contra los malios que se habían refugiado en ella, llevando a cabo una masacre, y no perdonaron la vida a ningún hombre, mujer o niño. A pesar de ello y gracias al esfuerzo de su cirujano, Critodemo de Cos, Alejandro sobrevivió a esa herida. Después de esto, los malios supervivientes se rindieron ante las fuerzas macedónicas, y éstas pudieron continuar su marcha. Alejandro envió a la mayor parte de sus efectivos a Carmania (al sur del actual Irán) bajo el mando del general Crátero, y ordenó montar una flota para explorar el Golfo Pérsico bajo el mando de su almirante Nearco, mientras que él conduciría al resto del ejército de vuelta a Persia por la ruta del sur a través del desierto de Gedrosia (ahora parte del sur de Irán y de Makrán, en Pakistán).
Alejandro dejó, no obstante, refuerzos en la India. Nombró a su oficial Peitón sátrapa del territorio del Indo, cargo que éste ocuparía durante los próximos 10 años hasta el 316 a. C., y en el Punjab dejó a cargo del ejército a Eudemos, junto con Poros y Āmbhi. Eudemos se convirtió en gobernador de una parte del Punjab después de que éstos murieran. Él y Peitón volvieron a Occidente en el 316 a. C. con sus ejércitos. En el 321 a. C., Chandragupta Maurya fundó el Imperio Maurya en la India y expulsó a los sátrapas griegos.

Alejandro y su descenso megas alevandros
Tras enterarse de que muchos de sus sátrapas y delegados militares habían abusado de sus poderes en su ausencia, Alejandro ejecutó a varios de ellos como ejemplo mientras se dirigía a Susa. Como gesto de agradecimiento, Alejandro pagó las deudas de sus soldados, y anunció que enviaría a los veteranos más mayores a Macedonia bajo el mando de Crátero, pero sus tropas malinterpretaron sus intenciones y se amotinaron en la ciudad de Opis, negándose a partir y criticando con amargura su adopción de las costumbres y forma de vestir de los persas, así como la introducción de oficiales y soldados persas en las unidades macedonias. Alejandro ejecutó a los cabecillas del motín, pero perdonó a las tropas. En un intento de crear una atmósfera de armonía entre sus súbditos persas y macedonios, casó en una ceremonia masiva a sus oficiales más importantes con persas y otras nobles de Susa, pero pocas de esas parejas duraron más de un año. Mientras tanto, en su regreso, Alejandro descubrió que algunos hombres habían saqueado la tumba de Ciro II el Grande, y los ejecutó sin dilación, ya que se trataba de los hombres que debían vigilar la tumba que Alejandro honraba.

Muerte de Alejandro
El 13 de junio del 323 a. C. Alejandro murió en el palacio de Nabucodonosor II de Babilonia. Le faltaba poco más de un mes para cumplir los 33. Existen varias teorías sobre la causa de su muerte, que incluyen envenenamiento por parte de los hijos de Antípatro (Casandro y Yolas, siendo éste último copero de Alejandro) u otros, enfermedad (se sugiere que pudo ser la fiebre del Nilo), o una recaída de la malaria que contrajo en el 336 a. C. Se sabe que el 2 de junio Alejandro participó en un banquete organizado por su amigo Medio de Larisa. Tras beber copiosamente, inmediatamente antes o después de su baño, le metieron en la cama por encontrarse gravemente enfermo. Los rumores de su enfermedad circulaban entre las tropas, que se pusieron cada vez más nerviosas. El 12 de junio, los generales decidieron dejar pasar a los soldados para que vieran a su rey vivo por última vez, de uno en uno. Ya que el rey estaba demasiado enfermo como para hablar, les hacía gestos de reconocimiento con la mirada y las manos. El día después, el día 28 por la tarde Alejandro ya estaba muerto. Al morir sólo dijo esto: "Preveo un gran funeral en mi honor". Y respondió la última pregunta unos minutos antes de morir: ¿Cuál es tu testamento? ¿A quién se lo dejas?, a lo que respondió: "Al más digno".Alejandro El Grande



Comenten y puntúen
Gracias
Datos archivados del Taringa! original
13puntos
1,428visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

M
MunnRa_🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts3
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.