Voy a empezar con algunas de sus frases:
Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.
Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.
La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.
Lo que no me mata, me fortalece.
Sin música la vida seria un error.
La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.
Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos.
Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz.
La verdad es que amamos la vida, no porque estemos acostumbrados a ella, sino porque estamos acostumbrados al amor.
No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.
Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.
Fe significa no querer saber la verdad.
En algunos la castidad es una virtud, en muchos es casi un vicio.
¿Es el hombre sólo un fallo de Dios, o Dios sólo un fallo del hombre?.
La mujer perfecta es un tipo humano superior al varón perfecto, pero también es un ejemplar mucho más raro.
Cuando trates con una mujer no olvides el látigo.
El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza.
Lo que hacemos no es nunca comprendido, y siempre es acogido sólo por los elogios o por la crítica.
La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano.
En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón.
El amor y el odio no son ciegos, sino que están cegados por el fuego que llevan dentro.
Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño.
Negar a Dios será la única forma de salvar el mundo.
Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los “cómos”.
Para llegar a ser sabio, es preciso querer experimentar ciertas vivencias, es decir, meterse en sus fauces. Eso es, ciertamente, muy peligroso; más de un sabio ha sido devorado al hacerlo.
Sólo comprendemos aquellas preguntas que podemos responder.
Olvida uno su falta después de haberla confesado a otro, pero normalmente el otro no la olvida.
En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre.
Todos los pozos profundos viven con lentitud sus experiencias: tienen que esperar largo tiempo hasta saber qué fue lo que cayó en su profundidad.
La sencillez y naturalidad son el supremo y último fin de la cultura.
La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio.
Yo necesito compañeros, pero compañeros vivos; no muertos y cadáveres que tenga que llevar a cuestas por donde vaya.
La demencia en el individuo es algo raro; en los grupos, en los partidos, en los pueblos, en las épocas, es la regla.
Los que más han amado al hombre le han hecho siempre el máximo daño. Han exigido de él lo imposible, como todos los amantes.
El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa.
¿No es la vida cien veces demasiado breve para aburrirnos?
La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido.
El remordimiento es como la mordedura de un perro en una piedra: una tontería.
No se odia mientras se menosprecia. No se odia más que al igual o al superior.
El matrimonio acaba muchas locuras cortas con una larga estupidez.
Toda convicción es una cárcel.
Todo el que disfruta cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan.
Sin arte la vida sería un error.
Un filósofo casado es, para decirlo claro, una figura ridícula.
El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación.
Tenemos arte para no morir de la verdad.
Mucho tienen que hacer los padres para compensar el hecho de tener hijos.
Dios ha muerto. Parece que lo mataron los hombres.
Nada más hipócrita que la eliminación de la hipocresía.
El sexo es una trampa de la naturaleza para no extinguirse.
Cuando se tienen muchas cosas que meter en él, el día tiene cien bolsillos.
Cuando me encuentro con una criatura, encuentro la voluntad del poder.
El gran estilo nace cuando lo bello obtiene la victoria sobre lo enorme.
El hombre se define como ser que evalúa, como ser que ama por excelencia.
El pensador sabe considerar las cosas más sencillas de lo que son.
El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices.
La edad de casarse llega mucho antes que la de quererse.
Las razas laboriosas encuentran una gran molestia en soportar la ociosidad.
Lo absurdo de una cosa no prueba nada contra su existencia, es, más bien, condición de ella.
Friedrich Wilhelm Nietzsche
Friedrich Wilhelm Nietzsche nació en Röcken,cerca de Lützen en 1844, hijo de un pastor evangélico, que murió cinco años más tarde, lo que hizo que Nietzsche creciera en un ambiente completamente femenino, dominado por el pietismo protestante.
Nietzsche estudió primero en el internado de la Escuela de Pforta, donde recibió los primeros conocimientos sobre la antigüedad clásica, que se convertiría en un referente básico de su pensamiento posterior.
Más tarde estudió filología clásica en las universidades de Bonn y Leipzig. En esta última ciudad entró en contacto con la filosofía de Schopenhauer, que también influiría decisivamente en la formación de sus ideas, y con la música de Wagner, a quien más tarde conoció personalmente, y del que fue un apasionado admirador.
En 1869, cuando apenas tenía 25 años, Nietzsche fue nombrado catedrático de filología clásica en la universidad de Basilea. A este nombramiento contribuyeron los trabajos filológicos que el joven Nietzsche había publicado antes de terminar sus estudios.
Su actividad docente en Basilea se vio interrumpida por la guerra de 1870, en la que Nietzsche participó como enfermero hasta que se vio obligado a regresar por causa de una disentería, enfermedad de la nunca llegó a restablecerse del todo. Así, en 1876 Nietzsche tuvo que pedir un permiso de un año por enfermedad, y poco después, su jubilación; la ciudad de Basilea le pagó una pensión durante el resto de su vida, hasta que murió en el año 1900.
En 1881 Nietzsche conoció a Lou Salomé, de la que se enamoró profundamente; pero esta mujer no le correspondió, sino que se casó con un amigo suyo.
Tras su jubilación, Nietzsche pasó largas temporadas en la Riviera francesa y en el norte de Italia, dedicado a pensar y a escribir. Pero sus obras no tenían el éxito esperado y Nietzsche se iba quedando cada vez más solo. A principios de 1889, en Turín, cuando ya estaba casi ciego, Nietzsche sufrió una crisis de locura de la que no se recuperó. Estuvo internado en una clínica de Basilea y, después, en otra de Jena, hasta que su madre se lo llevó consigo. Nietzsche vivió los últimos doce años de su vida en un estado de aletargamiento, bajo los cuidados de su madre y luego de su hermana,hasta que murió en el año 1900.
En el pensamiento de Nietzsche suelen distinguirse tres grandes períodos.
El primero, que abarca desde sus estudios en Leipzig hasta 1877, está representado básicamente por su obra El nacimiento de la tragedia desde el espíritu de la música, publicada en 1871. En ella Nietzsche establece la distinción entre el espíritu apolíneo, que expresa el mundo como representación (artes plásticas) y el espíritu dionisíaco, que lo expresa como voluntad (música). Nietzsche exalta lo dionisíaco, que interpreta como encarnación de la voluntad de vivir, frente a lo apolíneo, que representa la huida ante la vida. El ideal estético del espíritu dionisíaco es el drama wagneriano, que pone en escena la fuerza incontenible de la vida.
Precisamente la ruptura de Nietzsche con Wagner es el hito que marca el tránsito del primer período al segundo, que va desde 1878 hasta 1882. Nietzsche reprocha a Wagner el haber cedido, en su obra Parsifal, ante los ideales del cristianismo, intrínsecamente contrarios a las fuerzas de la vida. En este segundo período, Nietzsche se aparta de los ideales y maestros que había admirado hasta entonces, se muestra crítico hacia el arte y la metafísica y se vuelve hacia el positivismo naturalista de la Ilustración, aunque sin caer en el culto al progreso. La obra central de este período es Humano, demasiado humano. Un libro para espíritus libres (1878-1880), dedicado a Voltaire.
El tercer período del pensamiento de Nietzsche arranca el año 1882 con la publicación de su obra Así habló Zaratustra. Las doctrinas de este período parten de la concepción de la vida como dolor, lucha e irracionalidad que había aprendido en Schopenhauer, pero rechazando la actitud de resignación ante ello. Nietzsche tenía la intención de presentar estas ideas en una obra sistemática que debía titularse La voluntad de poder, pero no pudo terminarla. Fue publicada después de su muerte con las anotaciones que se encontraron entre sus papeles póstumos.
Otras obras importantes de Nietzsche, además de las ya citadas, son las siguientes:
Aurora (1881).
La gaya ciencia (1882).
Más allá del bien y del mal (1886).
Genealogía de la moral (1887).
Crepúsculo de los ídolos (1888).
El programa de la Historia de la Filosofía de COU de Madrid propone dos textos de Nietzsche para lectura y comentario.
El primero de ellos pertenece a la obra Crepúsculo de los ídolos, publicada en 1888, en la que Nietzsche acentúa su crítica hacia los valores de la tradición cultural y filosófica del mundo occidental. En el texto, titulado ãLa razón en filosofíaä, Nietzsche expresa su idea de que la filosofía, abandonada a la razón como único instrumento para la comprensión del mundo y de la vida, se convierte en algo frío y vacío, una simple construcción metafísica, lógica y moral del mundo, contraria a los valores dionisíacos y trágicos de la vida.
El segundo texto, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, fue escrito por Nietzsche en 1873, pero no fue publicado hasta después de la muerte de su autor. Pertenece, pues, al primer período de su pensamiento, por lo que no es extraño encontrar en él la ya mencionada oposición entre lo racional y lo vital, entre el espíritu apolíneo y el espíritu dionisíaco.
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NIETZSCHE VIVE
Es una maravilla encontar a Nietzsche pero es una decepcion ver que la estupidez humana es mayor.
El hombre no quiere ser responsable de su existencia y se refugia en un ser superior para sobrevivir, llamese como se llame. Asuman su vida y sean mas felices sin esperar nada a cambio de su efimera existencia.Nietzsche y su pensamiento no ha MUERTO.
fuentes.http://www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=609
fotos de google, y videos de youtube.
fuente de las frases: http://psikodelia.wordpress.com/category/frases/
Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.
Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.
La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.
Lo que no me mata, me fortalece.
Sin música la vida seria un error.
La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.
Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos.
Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz.
La verdad es que amamos la vida, no porque estemos acostumbrados a ella, sino porque estamos acostumbrados al amor.
No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.
Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.
Fe significa no querer saber la verdad.
En algunos la castidad es una virtud, en muchos es casi un vicio.
¿Es el hombre sólo un fallo de Dios, o Dios sólo un fallo del hombre?.
La mujer perfecta es un tipo humano superior al varón perfecto, pero también es un ejemplar mucho más raro.
Cuando trates con una mujer no olvides el látigo.
El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza.
Lo que hacemos no es nunca comprendido, y siempre es acogido sólo por los elogios o por la crítica.
La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano.
En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón.
El amor y el odio no son ciegos, sino que están cegados por el fuego que llevan dentro.
Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño.
Negar a Dios será la única forma de salvar el mundo.
Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los “cómos”.
Para llegar a ser sabio, es preciso querer experimentar ciertas vivencias, es decir, meterse en sus fauces. Eso es, ciertamente, muy peligroso; más de un sabio ha sido devorado al hacerlo.
Sólo comprendemos aquellas preguntas que podemos responder.
Olvida uno su falta después de haberla confesado a otro, pero normalmente el otro no la olvida.
En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre.
Todos los pozos profundos viven con lentitud sus experiencias: tienen que esperar largo tiempo hasta saber qué fue lo que cayó en su profundidad.
La sencillez y naturalidad son el supremo y último fin de la cultura.
La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio.
Yo necesito compañeros, pero compañeros vivos; no muertos y cadáveres que tenga que llevar a cuestas por donde vaya.
La demencia en el individuo es algo raro; en los grupos, en los partidos, en los pueblos, en las épocas, es la regla.
Los que más han amado al hombre le han hecho siempre el máximo daño. Han exigido de él lo imposible, como todos los amantes.
El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa.
¿No es la vida cien veces demasiado breve para aburrirnos?
La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido.
El remordimiento es como la mordedura de un perro en una piedra: una tontería.
No se odia mientras se menosprecia. No se odia más que al igual o al superior.
El matrimonio acaba muchas locuras cortas con una larga estupidez.
Toda convicción es una cárcel.
Todo el que disfruta cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan.
Sin arte la vida sería un error.
Un filósofo casado es, para decirlo claro, una figura ridícula.
El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación.
Tenemos arte para no morir de la verdad.
Mucho tienen que hacer los padres para compensar el hecho de tener hijos.
Dios ha muerto. Parece que lo mataron los hombres.
Nada más hipócrita que la eliminación de la hipocresía.
El sexo es una trampa de la naturaleza para no extinguirse.
Cuando se tienen muchas cosas que meter en él, el día tiene cien bolsillos.
Cuando me encuentro con una criatura, encuentro la voluntad del poder.
El gran estilo nace cuando lo bello obtiene la victoria sobre lo enorme.
El hombre se define como ser que evalúa, como ser que ama por excelencia.
El pensador sabe considerar las cosas más sencillas de lo que son.
El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices.
La edad de casarse llega mucho antes que la de quererse.
Las razas laboriosas encuentran una gran molestia en soportar la ociosidad.
Lo absurdo de una cosa no prueba nada contra su existencia, es, más bien, condición de ella.
Friedrich Wilhelm Nietzsche
Friedrich Wilhelm Nietzsche nació en Röcken,cerca de Lützen en 1844, hijo de un pastor evangélico, que murió cinco años más tarde, lo que hizo que Nietzsche creciera en un ambiente completamente femenino, dominado por el pietismo protestante.
Nietzsche estudió primero en el internado de la Escuela de Pforta, donde recibió los primeros conocimientos sobre la antigüedad clásica, que se convertiría en un referente básico de su pensamiento posterior.
Más tarde estudió filología clásica en las universidades de Bonn y Leipzig. En esta última ciudad entró en contacto con la filosofía de Schopenhauer, que también influiría decisivamente en la formación de sus ideas, y con la música de Wagner, a quien más tarde conoció personalmente, y del que fue un apasionado admirador.
En 1869, cuando apenas tenía 25 años, Nietzsche fue nombrado catedrático de filología clásica en la universidad de Basilea. A este nombramiento contribuyeron los trabajos filológicos que el joven Nietzsche había publicado antes de terminar sus estudios.
Su actividad docente en Basilea se vio interrumpida por la guerra de 1870, en la que Nietzsche participó como enfermero hasta que se vio obligado a regresar por causa de una disentería, enfermedad de la nunca llegó a restablecerse del todo. Así, en 1876 Nietzsche tuvo que pedir un permiso de un año por enfermedad, y poco después, su jubilación; la ciudad de Basilea le pagó una pensión durante el resto de su vida, hasta que murió en el año 1900.
En 1881 Nietzsche conoció a Lou Salomé, de la que se enamoró profundamente; pero esta mujer no le correspondió, sino que se casó con un amigo suyo.
Tras su jubilación, Nietzsche pasó largas temporadas en la Riviera francesa y en el norte de Italia, dedicado a pensar y a escribir. Pero sus obras no tenían el éxito esperado y Nietzsche se iba quedando cada vez más solo. A principios de 1889, en Turín, cuando ya estaba casi ciego, Nietzsche sufrió una crisis de locura de la que no se recuperó. Estuvo internado en una clínica de Basilea y, después, en otra de Jena, hasta que su madre se lo llevó consigo. Nietzsche vivió los últimos doce años de su vida en un estado de aletargamiento, bajo los cuidados de su madre y luego de su hermana,hasta que murió en el año 1900.
En el pensamiento de Nietzsche suelen distinguirse tres grandes períodos.
El primero, que abarca desde sus estudios en Leipzig hasta 1877, está representado básicamente por su obra El nacimiento de la tragedia desde el espíritu de la música, publicada en 1871. En ella Nietzsche establece la distinción entre el espíritu apolíneo, que expresa el mundo como representación (artes plásticas) y el espíritu dionisíaco, que lo expresa como voluntad (música). Nietzsche exalta lo dionisíaco, que interpreta como encarnación de la voluntad de vivir, frente a lo apolíneo, que representa la huida ante la vida. El ideal estético del espíritu dionisíaco es el drama wagneriano, que pone en escena la fuerza incontenible de la vida.
Precisamente la ruptura de Nietzsche con Wagner es el hito que marca el tránsito del primer período al segundo, que va desde 1878 hasta 1882. Nietzsche reprocha a Wagner el haber cedido, en su obra Parsifal, ante los ideales del cristianismo, intrínsecamente contrarios a las fuerzas de la vida. En este segundo período, Nietzsche se aparta de los ideales y maestros que había admirado hasta entonces, se muestra crítico hacia el arte y la metafísica y se vuelve hacia el positivismo naturalista de la Ilustración, aunque sin caer en el culto al progreso. La obra central de este período es Humano, demasiado humano. Un libro para espíritus libres (1878-1880), dedicado a Voltaire.
El tercer período del pensamiento de Nietzsche arranca el año 1882 con la publicación de su obra Así habló Zaratustra. Las doctrinas de este período parten de la concepción de la vida como dolor, lucha e irracionalidad que había aprendido en Schopenhauer, pero rechazando la actitud de resignación ante ello. Nietzsche tenía la intención de presentar estas ideas en una obra sistemática que debía titularse La voluntad de poder, pero no pudo terminarla. Fue publicada después de su muerte con las anotaciones que se encontraron entre sus papeles póstumos.
Otras obras importantes de Nietzsche, además de las ya citadas, son las siguientes:
Aurora (1881).
La gaya ciencia (1882).
Más allá del bien y del mal (1886).
Genealogía de la moral (1887).
Crepúsculo de los ídolos (1888).
El programa de la Historia de la Filosofía de COU de Madrid propone dos textos de Nietzsche para lectura y comentario.
El primero de ellos pertenece a la obra Crepúsculo de los ídolos, publicada en 1888, en la que Nietzsche acentúa su crítica hacia los valores de la tradición cultural y filosófica del mundo occidental. En el texto, titulado ãLa razón en filosofíaä, Nietzsche expresa su idea de que la filosofía, abandonada a la razón como único instrumento para la comprensión del mundo y de la vida, se convierte en algo frío y vacío, una simple construcción metafísica, lógica y moral del mundo, contraria a los valores dionisíacos y trágicos de la vida.
El segundo texto, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, fue escrito por Nietzsche en 1873, pero no fue publicado hasta después de la muerte de su autor. Pertenece, pues, al primer período de su pensamiento, por lo que no es extraño encontrar en él la ya mencionada oposición entre lo racional y lo vital, entre el espíritu apolíneo y el espíritu dionisíaco.
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NIETZSCHE VIVE
Es una maravilla encontar a Nietzsche pero es una decepcion ver que la estupidez humana es mayor.
El hombre no quiere ser responsable de su existencia y se refugia en un ser superior para sobrevivir, llamese como se llame. Asuman su vida y sean mas felices sin esperar nada a cambio de su efimera existencia.Nietzsche y su pensamiento no ha MUERTO.
fuentes.http://www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=609
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fuente de las frases: http://psikodelia.wordpress.com/category/frases/