A medida que el planeta se calienta, el nivel del mar aumenta y las costas se inundan. ¿Qué debemos proteger? ¿Qué abandonar? ¿Cómo haremos frente a este desafío?
Cuando el huracán Sandy viró hacia la costa nordeste de Estados Unidos el 29 de octubre del año pasado, ya había devastado varios países del Caribe y causado decenas de muertes. Ante la mayor tormenta jamás formada sobre el Atlántico, Nueva York y otras ciudades ordenaron la evacuación de las zonas más llanas. No todos obedecieron. Los que decidieron quedarse y resistir el embate del Sandy presenciaron un anticipo del futuro, en el que un mundo más cálido determinará un inexorable ascenso del nivel del mar.
Brandon d’Leo, escultor y surfista de 43 años, vive en la península Rockaway, una estrecha franja arenosa de 18 kilómetros de longitud, densamente poblada, situada en el extremo occidental de Long Island. D’Leo había permanecido en su casa un año antes durante el huracán Irene. «Cuando me dijeron que la marea de tempestad del Sandy iba a ser peor, no tuve miedo», recuerda. Pero la tranquilidad no le duraría mucho.
D’Leo tiene alquilado un apartamento en el primer piso de un edificio de tres plantas, justo frente a la playa de la costa meridional de la península. Hacia las 15.30 horas de aquel 29 de octubre salió a la calle. Las olas batían los nueve kilómetros del paseo marítimo. «El agua ya traspasaba el entarimado el paseo –dice–. Sentí un escalofrío al pensar que aún faltaban cuatro horas y media para la marea alta. En diez minutos, el agua avanzó quizá tres metros más.»
Mares en ascenso
MANOLA, FILIPINAS
A medida que el agua marina se calienta, su volumen se incrementa. La expansión térmica representa alrededor de un tercio del actual ascenso del nivel del mar.
GLACIAR TAHUMMING, COLUMBIA BRITÁNICA
La fusión de los glaciares de montaña contribuye a la subida del mar con otra tercera parte. Para 2100 es probable que añadan varios centímetros más al nivel del mar, pero no metros. Comparados con los mantos polares, no contienen mucho hielo.
CAÑÓN BIRTHDAY, GROENLANDIA
Actualmente el manto de hielo de Groenlandia contribuye poco a la subida del nivel del mar, pero su superficie ha empezado a fundirse en verano, lo cual es un signo preocupante. El agua contenida en este manto de hielo podría aumentar el nivel del mar casi 7,5 metros.
GLACIAR PINE ISLAND, ANTÁRDIDA OCCIDENTAL
La Antártida Oriental parece bastante estable, pero algunas partes del manto de hielo de la Antártida Occidental están siendo socavadas por un océano cada vez más caliente. Su futuro, como el de Groenlandia, es muy incierto.
Estos cipreses de un humedal al este de Nueva Orleans probablemente murieron por la infiltración de agua salada procedente del golfo de México incluso antes de la llegada del huracán Katrina en 2005. Pero cuando la marea de tempestad del Katrina rompió un dique cercano, el resultado fue devastador para el resto de la marisma.
Este canal abandonado, conocido como MRGO, era un acceso directo para los barcos que se dirigían desde Nueva Orleans hasta el golfo de México. Durante el Katrina, se convirtió en una vía de acceso a Nueva Orleans para la marea de tempestad. Junto con un canal que lo cruza, el Gulf Intracoastal Waterway, condujo el agua de inundación hacia zonas del este de la ciudad. Ahora, una nueva barrera contra inundaciones de casi tres kilómetros de longitud atraviesa ambos canales en su confluencia.
Las 11 bombas de diésel de una barrera contra mareas de tempestad situada al sur de Nueva Orleans pueden extraer 568 metros cúbicos de agua por segundo. En funcionamiento desde 2011, la barrera protegió los suburbios de la ciudad de la marea de tempestad del huracán Isaac el año pasado.
Un dique protege actualmente Malé, la capital de Maldivas, el país más llano y de menor altitud del mundo. El avance del mar podría obligar a los habitantes de este archipiélago del océano Índico a abandonar sus hogares antes de 2100. Hoy viven más de 100.000 personas en esta isla de 1,9 kilómetros cuadrados.
Numerosas familias se hacinan en las barracas del frente marítimo de Manila, la capital de Filipinas, exponiéndose a los peligros del próximo tifón. El aumento del nivel del mar en todo el mundo se ve amplificado en esta ciudad asiática por la rápida subsidencia del terreno sobre el cual se asienta.
El cierre de dos compuertas curvas de acero, cada una de ellas de más de 106 metros de longitud, protege a San Petersburgo de las tormentas del mar Báltico, que han inundado la ciudad en repetidas ocasiones durante los últimos tres siglos. Acabadas en 2011, las compuertas forman parte de una barrera de 26 kilómetros de longitud sobre la que discurre además una nueva autopista.
ISLA WALCHEREN, PAÍSES BAJOS
Durante casi un milenio los holandeses han ganado tierras al mar, y alguna vez han perdido algún terreno. Una inundación catastrófica que segó más de 1.800 vidas en 1953 impulsó el desarrollo del sistema de diques y barreras más avanzado y complejo del mundo. Las estructuras más importantes están diseñadas para resistir una tormenta con un período de retorno de 10.000 años. En la imagen, las hileras de pilotes a lo largo de una playa atrapan la arena y contribuyen a regenerar la costa. Gran parte de las tierras situadas detrás de las dunas se encuentran menos de un metro por encima del nivel del mar.
FLEVOLANDA
Flanqueado por turbinas eólicas, este dique protege tierras agrícolas situadas en su mayoría por debajo del nivel del mar. Los diques y el continuo bombeo impiden que la cuarta parte del país quede sumergida bajo el mar.
KAMPEN, OVERIJSSEL
El control de los diques –y la capacidad de recaudar impuestos para mantenerlos– depende de unas juntas de aguas anteriores a la existencia de los Países Bajos como nación. Estos voluntarios son capaces de contener una brecha en tres horas.
IJBURG, AMSTERDAM
Pequeños muelles y pasarelas comunes conectan las casas flotantes construidas en un lago del este de Amsterdam. Amarradas con lazos correderos a unos pilotes de acero, las viviendas pueden subir y bajar durante las inundaciones y las tormentas.
Una casa abandonada todavía se mantiene en pie en la isla de Tiengemeten, en Holanda Meridional, donde el Gobierno rompió deliberadamente los diques para crear un nuevo espacio natural en un país con una geografía modelada desde hace siglos por los seres humanos.
La supertormenta Sandy provocó un retroceso de las playas de Nueva Jersey de más de nueve metros de media. En Seaside Heights, barrió el muelle situado debajo de la montaña rusa.
En Manhattan, la marea de tempestad del Sandy derribó una subestación de la compañía eléctrica Con Ed y dejó a oscuras la ciudad al sur del Midtown. Generadores privados proporcionaron algo de luz, incluido el fulgor azul del nuevo World Trade Center, cuya base está casi un metro por encima del nivel del mar.
Después de un largo día organizando labores de socorro, Brandon d’Leo, surfista y escultor, descansa a la luz de las velas en su apartamento de Rockaway Beach, en Queens, Nueva York. Igual que muchos de sus vecinos, D’Leo se quedó sin luz durante varios días –y sin calefacción ni agua caliente durante más de dos meses– después de que el Sandy azotara este vecindario.
DAÑOS OCASIONADOS
BROOKLYN, NUEVA YORK
PATH STATION, HOBOKEN, NUEVA JERSEY
RODANTHE, CAROLINA DEL NORTE
STATEN ISLAND, NUEVA YORK
BREEZY POINT, QUEENS, NUEVA YORK
ROCKAWAY PARK, QUEENS, NUEVA YORK
UNION BEACH, NUEVA JERSEY
HOBOKEN, NUEVA JERSEY
SABANA PERDIDA, REPÚBLICA DOMINICANA
MANTOLOKING, NUEVA JERSEY
LONG BEACH, NUEVA YORK
STATEN ISLAND, NUEVA YORK
STATEN ISLAND, NUEVA YORK
La línea naranja aplicada con aerosol sobre esta casa declarada en ruina (y sobre Robb Braidwood, de la oficina de gestión de emergencias de Chesapeake, Virginia) marca la altura que alcanzó la inundación en esta zona. «No hace falta una gran tormenta –dice Braidwood–. Con lluvias torrenciales y el viento justo durante una marea alta, esto se inunda.»