Una corta búsqueda por internet muestra que Snopes ya trató el tema y la conclusión es que, para la mayoría de los estudios, la radiación que recibe la tiroides es mínima y no hace falta usar protección en el cuello. Es más, el uso de un escudo contra la radiación en la tiroides podría interferir con el diagnóstico, causando más daño que el que previene.
El Colegio Estadounidense de Radiología y la Sociedad de Imagenología Mamaria también emitieron un comunicado desmintiendo el rumor.
Algunas personas han expresado preocupación, debido a una noticia errónea, acerca de que la pequeña cantidad de radiación que un paciente recibe durante una mamografía podría aumentar significativamente su probabilidad de desarrollar cáncer de tiroides. Esta preocupación no tiene aval en la literatura científica.
La dosis de radiación que recibe la tiroides por una mamografía es extremadamente baja. La tiroides no está expuesta al haz directo de rayos X utilizado para tomar la imagen de la mama y recibe sólo una pequeña cantidad de rayos X dispersados (menos de 0,005 miligrays). Esta cantidad es equivalente a sólo 30 minutos de la radiación de fondo recibida de fuentes naturales.
Para la mamografía anual entre las edades de 40 a 80 años, el riesgo de cáncer debido a esta minúscula cantidad de radiación dispersa en la tiroides es increíblemente pequeño (menos de un caso en 17,1 millones de mujeres). Este riesgo diminuto debe ponerse en la balanza con el hecho que el escudo de tiroides podría interferir con el posicionamiento óptimo y provocar errores (sombras que podrían aparecer en la imagen). Ambos factores podrían reducir la calidad de la imagen e interferir con el diagnóstico. Por lo tanto no se recomienda el uso del guarda tiroides durante una mamografía. Se urge a los pacientes a no postergar o pasar por alto los estudios mamarios necesarios basándose en estos reportes erróneos.
Comparación de un mamograma con y sin guarda tiroides. El guarda tiroides bloquea parte del cuerpo y reduce el contraste general, dificultando el diagnóstico.
Estas conclusiones provienen, casi con seguridad, de un artículo publicado en el American Journal of Roentgenology que concluye que el riesgo de por vida del cáncer de tiroides causado por una mamografía anual entre los 40 y los 80 años es de 1 en 17,8 millones. En comparación, el riesgo de por vida de ser diagnosticada con cáncer de mama, según la American Cancer Society , es de 1 en 8.
¿Y qué hay del aumento en el cáncer de tiroides? En una entrevista para el New York Times , Dr. Otis W. Brawley, jefe de medicina de la American Cancer Society, explica que casi con seguridad es la consecuencia de los avances en la tecnología médica. Mientras los casos de cáncer de tiroides han aumentado (tanto en hombres como en mujeres), la mortalidad se mantuvo igual, con un 97% de supervivencia.
Esto sugiere que actualmente detectamos casos que en el pasado habrían pasado desapercibidos. El 87% del incremento en los diagnósticos puede ser atribuido al diagnóstico de pequeños tumores que probablemente no hubieran causado daños a la salud.
En conclusión, no se crean todo lo que sus contactos comparten por Facebook.