En el anochecer del 23 de mayo de 1945 en la ciudad japonesa de Chiran, Masanobu Kuno se sentó y escribió la siguiente carta de despedida a su hijo de 5 años, Masanori, y a su hija Kiyoko de 2 años. Al día siguiente, el capitán Kuno subió orgullosamente a su avión como hicieron otros miles de otros pilotos kamikazes durante la Segunda Guerra Mundial y estrellaron sus aviones en barcos aliados durante la batalla de Okinawa. Queridos Masanori y Kiyoko, A pesar de que no puedan verme, siempre estaré observándolos. Cuando crezcan, sigan el camino quier quieran y sean buenos japoneses. No envidien los padres de los otros. Su padre se va a convertir en un dios y estará observándolos de cerca. Estudien mucho y ayuden a su madre en su trabajo. No voy a poder jugar con ustedes pero sean buenos amigos. Soy una persona alegre que voló un gran avión y temrinó con todos los enemigos. Por favor sean imbatibles como su padre y venguen mi muerte. De su papá. Su esposa Chiyoko recibió la carta y luego dio a luz a su tercer hija, Masae el 18 de octubre de 1945. Él nunca supo que su esposa estaba embarazada. Hay ciertas cosas que me resultan algo complicadas de explicar acá. De cierta forma es parte de una historia que me define a mí y a mi familia. Mis papás y mis tios son personas en exilio. A pesar de haber estado viviendo en este país por muchos años, siempre los ví viviendo en nostalgia. Y lo que nos pasaba a nosotras, a sus hijas e hijos era que no podíamos entender por qué muchas veces callaban ciertas cosas o qué era lo que escondían en su silencio. Es más que una cuestión cultural. Son las cosas que vivieron, las cosas que vieron y experimentaron. De alguna forma nos fueron transmitidas esas cosas, yo lo ví cuando estuve allá, cuando recorrí el mismo camino que recorría mi papá cuando iba a la escuela, o cuando mo mostraban las fotos de esos familiares que nunca conocí. Y es algo inexplicable, me quedo en silencio, no tengo palabras para describirlo. La Batalla de Okinawa, cuyo nombre clave era Operación Iceberg, se libró en la isla de Ryukyu de Okinawa y fue el mayor asalto anfibio en la Guerra del Pacífico. Se combatió durante 82 días, desde principios de abril hasta mediados de junio de 1945. La batalla se ha denominado Tifón de Acero (en inglés: Typhoon of Steel), y lluvia de acero (Tetsu no ame) o viento violento de acero (Tetsu no Bofu) en japonés. Los apodos se refieren a la ferocidad de los combates, la intensidad de los disparos, y la enorme cantidad de buques aliados y vehículos blindados que asaltaron la isla. La batalla resultó una de las de mayor número de víctimas de toda la Segunda Guerra Mundial. Japón sufrió más de 100.000 bajas, y los aliados sufrieron más de 50.000. Al mismo tiempo, más de 100.000 civiles (12.000 en acción) murieron, sufrieron algún tipo de heridas, o se suicidaron. En algunas batallas, como en la Batalla de Iwo Jima, no hubo bajas civiles, pero Okinawa tenía una elevada población civil indígena y, según diversas estimaciones, uno de cada diez, o uno de cada tres murió durante la batalla. Las pérdidas civiles en la campaña de Okinawa se calcula que entre 42.000 y 150.000 muertos (más de 100.000 según la Prefectura de Okinawa). Las cifras que barajo el ejército estadounidense fueron de 142.058 víctimas civiles, incluyendo a aquellos que murieron por fuego de artillería, ataques aéreos y al servicio del Ejército Imperial Japonés. Durante la batalla, los soldados de EE.UU. encontraron que se hacia difícil distinguir a los civiles de los soldados. Se convirtió en rutina para los soldados de EE.UU. disparar contra las casas de Okinawa, como un soldado de infantería escribió: Nos disparaban desde un numero pequeño de casas, pero las otras probablemente estaba ocupadas por los civiles, y no nos importaba. Fue terrible lo de no distinguir entre el enemigo y las mujeres y los niños. Los americanos siempre hemos tenido gran compasión, especialmente para los niños. Ahora nosotros disparábamos de forma indiscriminada.En su historia de la guerra, el Museo Conmemorativo de la Paz de la Prefectura de Okinawa presenta a Okinawa como estar atrapado en los enfrentamientos entre Estados Unidos y Japón. Durante la batalla de 1945, el ejército japonés mostró indiferencia a la hora de la defensa y la seguridad de Okinawa, los soldados japoneses utilizaron a civiles como escudos humanos. Militares japoneses confiscaron la comida de los okinawenses y ejecutaban a los que la escondían, un hecho que conduce a una inanición entre la población, y obligó a los civiles a salir de sus refugios. También los soldados japoneses mataron a unos 1.000 habitantes de Okinawa que todavía hablaban un dialecto local diferente con el fin de suprimir el espionaje. El museo escribe que muchos fueron destrozados por proyectiles, otros que se encuentran en una situación desesperada fueron conducidos al suicidio, algunos murieron de hambre o sucumbieron a la malaria , mientras que otros fueron víctimas de la tropas japonesas en retirada. En 1995, el gobierno de Okinawa erigió un monumento llamado Cornerstone of Peace en Mabuni, el lugar de los últimos combates, en el sureste de Okinawa.El monumento muestra todos los nombres conocidos de los que murieron en la batalla, civiles y militares, japoneses y extranjeros. En junio de 2008 contenía 240.734 nombres. (Ahí está el nombre de mi abuela y su hermana) En la traducción original figura la siguiente frase: I can't be your horse to ride, but you two be good friends.
"Se una persona imbatible y venga mi muerte"
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