1) Cronología, biografía y contexto histórico.

Juan Bautista Alberdi fue el inspirador de la Constitución Nacional y uno de los más grandes pensadores argentinos. A él le debemos la síntesis doctrinaria del modelo constitucional.
Se lo identifica, fundamentalmente, como autor de las " Bases y puntos de partida para la organización política del República Argentina"; Pero a partir de la investigación realizada y la consiguiente elaboración de este trabajo práctico, trataré de relucir otros aspectos de su obra y vida.
“Bases y puntos de partida para la organización política de la republica Argentina” es una obra inspirada en el modelo de la república democrática, representativa y federal creada por los americanos del norte y sobre la que se redacto la Constitución Nacional de 1853. El modelo, elaborado por los convencionales a partir de los ensayos precedentes de orden constitucional y de la obra pionera de Juan Bautista Alberdi, ha sido objeto de reiteradas críticas: se ha objetado al mecanismo elegido para la dinámica federal y se ha afirmado que careció de verdadera efectividad, al intentar imponer un modelo íntegramente basado en experiencias extranjeras a una Argentina cuya peculiaridad histórica la hacía muy distinta de las colonias británicas en Norteamérica. Sin embargo, la importancia histórica del proyecto constitucional ha sido incuestionable, y también lo fue, y es, la injerencia del aporte de Alberdi a la creación de nuestra constitución y al desarrollo del derecho constitucional argentino.

1810: Nace Alberdi en agosto en Tucumán.
1824: Se va a Bs As a estudiar en el colegio de ciencias morales.
1825: Deja el colegio y trabaja con su tío.
1832: Reinicia sus estudios jurídicos.
1837: Dirige el diario LA MODA. Escribe "fragmento preliminar al estudio del derecho"
1838: Actúa en el salón literario. Emigra a Montevideo
1839: Ejerce el derecho y el periodismo, en varios periódicos. Mantiene contacto con Lavalle en contra de Rosas.
1840: Obtiene el título de abogado.
1843: Se embarca junto con Gutiérrez rumbo a Europa.
1844: Regresa a América, primero a Río de Janeiro y luego a Valparaíso donde se convierte en el mas acreditado jurisconsulto de ese lugar.
1852: Escribe las bases y puntos de partida para la organización política de la republica argentina.
1853: Se hace la Constitución Nacional. Polémica con Sarmiento
1854: Urquiza lo designa representante diplomático de la Confederación Nacional.
1855: Representa a la confederación ante gobiernos europeos y los Estados Unidos.
1857: Se encuentra con Rosas en Londres.
1859: Obtiene el reconocimiento de nuestra independencia por España.
1860: Se reorganizan los poderes en la República y es separado del cargo.
1865: Comienza la guerra de la triple alianza contra Paraguay. Alberdi se opone y es acusado de traidor.
1874: Publica "palabras de un ausente" donde explica los motivos de su alejamiento del país.
1878: Es elegido diputado por Tucumán al congreso nacional.
1879: Regresa a la patria tras 40 años de ausencia.
1880: Renuncia a su banca y regresa a Europa.
1884: Muere en París.

Juan Bautista Alberdi nació en Tucumán en el año de la Revolución de Mayo. Su padre, Salvador Alberdi, era un comerciante español, y su madre, Josefa Aráoz y Balderrama, era de familia criolla. Su madre falleció a causa del parto de Juan Bautista. Pocos años más tarde falleció su padre.
Se trasladó desde muy joven a Buenos Aires, donde estudió en el Colegio de Ciencias Morales , gracias a una beca de estudio otorgada por la provincia de Buenos Aires. El joven, acostumbrado a una vida amable y cómoda en su natal hogar tucumano, no pudo soportar la estricta disciplina que le imponían en esa institución educativa. Fruto de ello, decide abandonar el colegio, para lo cual le pide a su tutor legal (su hermano mayor Felipe), que lo libre de esa disciplina que ya no soportaba. Felipe accede a su pedido y retira a Juan Bautista, colocándolo en la casa de comercio de su tío Juan B. Maldes, la que quedaba al frente del colegio, situación por la cual siguió frecuentando a sus ex compañeros, quienes lo instaran a seguir leyendo. Luego se arrepentirá de haber abandonado sus estudios, siendo motivado por su tío para que retome los mismos.
Pronto retomaría sus estudios, llevando a cabo la carrera de abogado (en Jurisprudencia), que comenzaría en Buenos Aires, dejándolos sin efecto ya que viajo a su ciudad natal: Tucumán. Continuaría en Córdoba y culminaría en Montevideo en 1840. Obtuvo su título de doctor en jurisprudencia durante su estadía en Chile. En la formación de Alberdi, de todas maneras, sobresale su característica de autodidacta, alejado de los estudios sistemáticos y en ocasiones enfrentado con los ámbitos académicos.
A fines de 1835 regresó a Buenos Aires, donde se unió al llamado Salón Literario , fundado por Marcos Sastre y Esteban Echeverría , con lo que se vinculó a la llamada generación del 37 ; situación que lo introdujo en los inicios de su actuación en la política junto al ya nombrado Esteban Echeverría, además de José Marmol , Juan María Gutiérrez y otros intelectuales que adherían a las ideas de la democracia liberal y se asumían como continuadores de la obra de los revolucionarios de mayo, propiciando una organización mixta del país como respuesta al enfrentamiento entre federales y unitarios. En conclusión, A los 25 años Juan Bautista Alberdi, formaba parte de Asociación de Mayo; jóvenes románticos, idealistas y liberales, obnubilados por las nuevas corrientes filosóficas y encandilados los “las luces” de Europa, creen poder convencer a Rosas de sus ideas. Alberdi lo llama “el Gran Rosas”. Pronto, al ver que Rosas no está en camino de aplicar las libertades ni filosofías de la Revolución Francesa, se convertirían en enemigos.
En noviembre 1838, debido a su negativa a prestar juramento al régimen federal de Juan Manuel de Rosas y a la persecución de la policía de Rosas, inició un exilio voluntario en Montevideo. Por la presión ejercida por La Mazorca , se disuelve el Salón Literario, formándose una logia llamada "La joven argentina"(que propiciaba ideas de organización nacional y constitucionalismo), cuyos estatus fueron confiados a Alberdi, exiliándose la mayoría de sus miembros en países limítrofes.
En1843 estaba en Chile (Se dedicó a estudiar la constitución de los Estados Unidos, con la idea de copiar lo que se pudiera para la nuestra, cuando llegara el caso de sancionarla. Utilizó una mala traducción, de modo que interpretó erróneamente varios pasajes. Su principal preocupación era favorecer la inmigración europea, especialmente del norte de Europa.), desde donde combatió el gobierno de Juan Manuel de Rosas . En la política argentina, apoyó a Justo José Urquiza en su lucha contra Rosas y cuando éste fue derrotado en 1852, Alberdi ocupó numerosos cargos políticos y diplomáticos (misión de obtener en Europa el reconocimiento de la Confederación Argentina bajo la nueva Constitución y evitar el reconocimiento del Estado de Buenos Aires, escindido de la Confederación, como nación independiente). Su obra más importante de esta época Bases y puntos de partida para la organización política de la Federación Argentina, (1852), que influyó fuertemente en la constitución argentina de 1853.
Las “Bases” de Alberdi están integradas por 36 capítulos y un proyecto de constitución. Fue escrita rápidamente en abril de 1852 para influir en las deliberaciones de la Convención Constituyente que comenzaría a reunirse en la ciudad de Santa Fe a partir del 20 de noviembre de ese mismo año. Los temas más importantes de este libro son la defensa del libre comercio, la libre navegación de los ríos, la exaltación de la industria como base del progreso. Propone además el sufragio calificado por la instrucción y la fortuna e insiste en la necesidad de la inmigración (“gobernar es poblar”) de origen nórdico. Su apoyo a Urquiza le valió las críticas de Sarmiento expuestas en Las ciento y una, a las que Alberdi respondió en 1853 con las cuatro Cartas sobre la prensa y la política militante de la República Argentina (conocidas como Cartas quillotanas). También enemistado con Bartolomé Mitre , se dedicó casi exclusivamente a la redacción de opúsculos en los que manifestaba su descontento con la política porteña: Elementos de derecho público provincial para la República Argentina (1853), Estudios sobre la constitución argentina de 1853, Sistema económico y rentístico de la Confederación (1855), entre otros.
Alberdi pasó la mayor parte de su vida fuera de Argentina: unas veces exiliado por causas políticas, otras por exilio voluntario o por misiones diplomáticas. En 1879, tras cuarenta y un años de casi constante ausencia, regresa a Argentina para ocupar el puesto de Diputado por la provincia de Tucumán. La muerte le encontró en París (Francia) el 19 de julio de 1884, en una misión diplomática.

2) Desarrollo de la cuestión.
Me pareció apropiado, para desarrollar el pensamiento de Alberdi, citar frases suyas y luego pasar a explicar o desarrollar los conceptos que encierran cada una de ellas.
- “Gobernar es poblar”.
Se refirió a la escasa población que por entonces habitaba la Argentina, mucho menor que la que habitaba por entonces en Chile, Bolivia o Perú.
Gobernar es poblar en el sentido que poblar es educar, mejorar, civilizar, enriquecer y engrandecer espontánea y rápidamente, como ha sucedido en los Estados Unidos. Mas para civilizar por medio de la población es preciso hacerlo con poblaciones civilizadas; para educar a América en la libertad y en la industria es preciso poblarla con poblaciones de la Europa más adelantada en libertad y en industria... hay diferentes tipos de extranjeros; y que “si Europa es la tierra más civilizada del orbe, hay en Europa y en el corazón de sus brillantes capitales mismas, más millones de salvajes que en toda la América del Sud. Todo lo que es civilizado es europeo, al menos de origen, pero no todo lo europeo es civilizado; y se concibe perfectamente la hipótesis de un país nuevo poblado con europeos más ignorantes en industria y libertad que las hordas de la Pampa o del Chaco” .
El significado de y la finalidad de la política demográfica que propone Alberdi en Las Bases es la organización para poblar a la Nación, mediante la promoción de inmigración europea, especialmente de anglosajones, alemanes, suecos y suizos. Así se crece como Estado, se llama al progreso y a la civilización. Hay que buscar un sistema de organización conveniente para obtener la población, con pobladores capaces de industria y libertad, para educar sus pueblos en la industria y en la libertad práctica. "Necesitamos constituciones, necesitamos una política de creación, de población, de conquista sobre la soledad y el desierto".
El método para fomentar la inmigración es por el sistema grande, largo y desinteresado con la "libertad prodigada por franquicias que hagan olvidar su condición al extranjero, persuadiéndole de que habita su patria; facilitando, sin medida ni regla, todas las miras legítimas, todas las tendencias útiles". Todo esto es posible con tolerancia religiosa (libre culto). Pero hay que lograr que todo el territorio sea poblado, y los medios para lograrlo son el ferrocarril, la libre navegación interior y la libertad comercial. Igualmente la legislación civil y comercial no debe rechazar al extranjero que la Constitución atrae. "Es preciso que el derecho administrativo no sea un medio falaz de eliminar y escamotear las libertades y garantías constitucionales". El derecho civil "debe dar facilidades a la industria y al comercio, simplificando las formas y reduciendo los requisitos de la adquisición y trasmisión de la propiedad". La legislación debe retocarse "en beneficio de la seguridad, moralidad y brevedad de los negocios mercantiles".

- "Haced pasar el roto, el gaucho, el cholo, unidad elemental de nuestras masas populares por todas las transformaciones del mejor sistema de instrucción; en cien años no haréis de él un obrero inglés que trabaja, consume, vive digna y confortablemente".
“No son las leyes lo que debemos cambiar, son los hombres, las cosas. Necesitamos cambiar nuestras gentes, incapaces de libertad, por otras gentes hábiles para ella…Si hemos de componer nuestra población para el sistema de gobierno; Si ha de sernos más posible hacer la población para el sistema proclamado que el sistema para la población, es necesario fomentar en nuestro suelo la población anglosajona. Con tres millones de indígenas, cristianos y católicos, no realizaríais la república ciertamente. No la realizaríais tampoco con cuatro millones de españoles peninsulares, porque el español puro es incapaz de realizarla allá o acá. Si hemos de componer nuestra población para nuestro sistema de gobierno, si ha de sernos más posible hacer la población para el sistema proclamado que el sistema para la población, deberemos incentivar la inmigración de la raza Anglo-Sajona. Ella está identificada al vapor, al comercio, a la libertad, y nos será imposible radicar estas cosas entre nosotros sin la cooperación activa de esa raza de progreso y civilización….La libertad es una máquina que, como el vapor, requiere maquinistas ingleses de origen. Sin la cooperación de esa raza es imposible aclimatar la libertad en parte alguna de la tierra”
Alberdi aborda la cuestión crucial de la inmigración, no solo para «poblar» el país, sino para reconfigurar radicalmente la mano de obra y la población.
Alberdi pensaba en una población de 50 millones de personas que debían venir espontáneamente, libremente, por las garantías que la Constitución debía dar para proteger su propiedad, su libertad, la libre circulación, la tolerancia religiosa y un amplio acceso a la tierra. Sostenía que había que facilitar la radicación de los inmigrantes en todo el país, y no solo en el litoral. Atribuía una importancia especial al ferrocarril: “El ferrocarril es el medio de dar vuelta al derecho lo que la España colonizadora colocó al revés en este continente”.
Se adelantaba Alberdi también a la cuestión de las diversas etnias que traería la inmigración:
“El pueblo inglés ha sido el pueblo más conquistado de cuantos existen; todas las naciones han pisado su suelo y mezclado a él su sangre y su raza. Es producto de un cruzamiento infinito de castas; y por eso justamente el inglés es el más perfecto de los hombres, y su nacionalidad tan pronunciada que hace creer al vulgo que su raza es sin mezcla. No temáis, pues, la confusión de razas y de lenguas. De la Babel, del caos saldrá algún día brillante y nítida la nacionalidad sudamericana”.
Alberdi pensaba que no era posible mejorar los gobiernos sin mejorar la población ya que los primeros eran fruto de esta; El problema del gobierno posible en la América, no tiene más que una solución sensata, mejorar el gobierno por la mejora de los gobernados; Mejorar la sociedad para obtener la mejora del poder, que es su expresión y resultado directo. No son las leyes las que necesitamos cambiar, son los hombres. La Paz solo viene por el camino de la ley. “La Constitución es el medio más poderoso de pacificación y orden".
- "Recordemos a nuestro pueblo que la patria no es el suelo. Tenemos suelo hace tres siglos, y sólo tenemos patria desde 1810. La patria es la libertad, es el orden, la riqueza, la civilización organizados en el suelo nativo, bajo su enseña y en su nombre".
Para Alberdi, para poder llegar a conformar una verdadera patria, era necesario, como ya dije anteriormente, importarla de los pueblos más desarrollados y civilizados de Europa. Solo así se podría constituir una verdadera nación, un verdadero estado desarrollado, una verdadera patria con un futuro prometedor.



- Derecho constitucional Americano, Forma de gobierno y Constitución Nacional.

En su obra, Alberdi analiza detalladamente el derecho constitucional sudamericano, criticándolo por ser básicamente copias de las constituciones estadounidense y francesa, sin tener en cuenta las necesidades de progreso económico y material que precisaban los países sudamericanos después de la independencia. En sucesivos capítulos analiza las constituciones rioplatenses , chilena , peruana , colombiana , mejicana , uruguaya y paraguaya .
Alberdi analiza también las nuevas constituciones de la época, como la californiana , a la que pone como ejemplo de su punto de vista constitucional. En el capítulo XII aborda la cuestión de «monarquía o república» defendiendo el presidencialismo como solución intermedia para las naciones latinoamericanas


Alberdi repasa en la Bases, una a una las bases que precisaba el país para constituirse no solo jurídicamente, sino sobre todo materialmente. En capítulos sucesivos recorre las leyes principales que deberían ser sancionadas, la formación de un aparato estatal federal por encima del poder de las provincias adoptando un federalismo atenuado.
Una provincia en sí es la impotencia misma, y nada hará jamás que no sea provincial, es decir, pequeño, obscuro, miserable, provincial, en fin, aunque la provincia se apellide Estado. Sólo es grande lo que es nacional o federal...Caminos de fierro, canales, puentes, grandes mejoras materiales, empresas de colonización, son cosas superiores a la capacidad de cualquier provincia aislada, por rica que sea. Esas obras piden millones; y esta cifra es desconocida en el vocabulario provincial.

- "Será pues, nuestra forma normal un gobierno mixto, consolidable en la unidad de un régimen nacional, divisible y dividido en gobiernos provinciales limitados, como el gobierno central, por la ley federal de la República. (...) Es practicable y debe practicarse en la República Argentina la federación mixta o combinada con el nacionalismo"
- "... Gobernar poco, intervenir lo menos, dejar hacer lo más, no hacer sentir la autoridad, es el mejor medio para hacerla estimable”.

Alberdi propone como forma apropiada de estado para nuestro país, la forma republicana federativa. Pero la federación no es una simple alianza, sino que significa liga, unión, vínculo; Esto es diferente a la unidad pura, idea que "debe ser abandonada de buena fe, no por vía de concesión, si no por convencimiento". La descentralización política y administrativa es esencial para que la soberanía local se valga por sí misma. Una simple federación excluye la idea de un gobierno general y común a los confederados, la idea de nacionalidad o fusión, pues toda alianza deja intacta la soberanía de los aliados.

"La paz y el orden interior son otros de los grandes fines que debe tener en vista la sanción de la Constitución argentina (...) La paz, por sí misma, es tan esencial al progreso de estos países en formación y desarrollo".

"... la nueva Constitución argentina debe ser una constitución absorbente, atractiva, dotada de tal fuerza de asimilación, que haga suyo cuanto elemento extraño se acerque al país, una constitución calculada especial y directamente para dar cuatro o seis millones de habitantes a la República Argentina en poquísimos años: una constitución destinada a trasladar a la ciudad de Buenos Aires a un paso de San Juan, de la Rioja y de Salta, y a llevar estos pueblos hasta las márgenes fecundas del Plata, por el ferrocarril y el telégrafo eléctrico que suprimen las distancias una constitución que en pocos años haga de Santa Fe, del Rosario, del Gualeguaychú, del Paraná y del Corrientes otras tantas Buenos Aires en población y cultura. Por el mismo medio que ha hecho grandeza de ésta, a saber, por su contacto inmediato con la Europa civilizada y civilizante; una constitución que arrebatando sus habitantes a Europa y asimilándose a nuestra población haga en corto tiempo tan populoso a nuestro país, que no pueda temer a la Europa oficial en ningún tiempo".
“Haced inviolable al Constitución bajo protectorado del cañón de todos los pueblos, firmad tratados con el extranjero en que déis garantías de que sus derechos serán respetados. Estos tratados serán la más bella parte de la constitución…Proteged empresas particulares para la constitución de los ferrocarriles. Codmadlas de ventajas, privilegios, de todo lo imaginable sin deteneros en los medios. Preferid este expediente a cualquier otro, Entregad todo a los capitales extranjeros. Dejad que los tesoros de afuera como los hombres se domicilien en nuestro suelo. Rodead de inmunidades y de privilegios a tesoro extranjero que se naturalice entre nosotros…que cada afluente navegable reciba reflejos civilizadores de la bandera de Albión.”



La constitución debía proteger el culto católico, pero asegurar la libertad de cultos para que todos los extranjeros pudieran sentirse cerca de su Europa. Esto se lograría realizando tratados de amistad con los estados europeos. Así mismo, los intereses económicos son los primeros que se deben proteger en la Constitución. Ya que la industria, el comercio marítimo y terrestre son esenciales para el desarrollo y el crecimiento de la población en nuestro país. Para Alberdi, la Constitución de 1853 tenía un fin esencialmente económico, elaborada a partir de las necesidades específicas del país, partiendo de su problema esencial: la despoblación .

Con la reforma de la Constitución de 1994, en el título segundo "Gobiernos de Provincias", se crearon nuevas normas, modificando las de la Constitución de 1853/60. El primer artículo reformado es el actual 123 (anteriormente, art. 106 ), otorgándose la facultad a las provincias de asegurar la autonomía municipal y la reglamentación de sus alcances y contenidos.
Se agrega, con la reforma del "94, el art. 124 que se refiere al poder de las provincias de crear regiones y órganos especiales para el desarrollo, para celebrar convenios internacionales que no sean incompatibles con la política exterior nacional ni afecten al gobierno. También, se le otorga a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio.
En el art. 125 (ex art. 107 ) se agrega un párrafo donde se permite a las provincias y a la ciudad de Buenos Aires conservar organismos de seguridad social y se les permite promover el desarrollo, la generación de empleos, la educación, la ciencia, el conocimiento y la cultura.
En el art. 126 (ex art. 108 ) se elimina el poder de admitir nuevas órdenes religiosas. De esta forma se protege más ampliamente la libertad de culto.
Finalmente se agrega el art. 129 que se refiere especialmente a la ciudad de Buenos Aires, otorgándole autonomía similar a la de las provincias.

De cierta manera, el federalismo originario de la Constitución se ve alterado, pero no en un sentido restrictivo, sino todo lo contrario. Según mi criterio, el federalismo que introduce la reforma es más amplio que el originario, ya que menos poderes son delegados al Gobierno de la Nación, y se restituye la explotación de los recursos naturales a sus provincias, punto sumamente importante para el desarrollo de éstas. Además, si se tiene en cuenta la inclusión del poder a las provincias de crear regiones nuevas, se ve una amplitud de criterio respecto de lo que se establece en el art. 75, inc. 15° , ya que según este artículo se puede interpretar que sólo el Congreso Nacional tiene la facultad de crear nuevas regiones, y por lo tanto, es un poder delegado de las provincias al Gobierno Federal. Pero al incluirse la norma contenida en el art. 124, se cambia el enfoque de dicha interpretación, y ésta facultad queda en manos tanto provinciales como nacionales.
La función que la legislación debería tener, en relación con la estabilidad del sistema, sería integradora. Es decir, que la legislación debería interpretar la Constitución y así reglamentar las carencias normativas, no restringiendo los derechos y garantías por ella dictada, sino manteniendo la amplitud que ella otorga.
La importancia de la interpretación constitucional consiste en "desentrañar el sentido de la descripción efectuada por el autor de la norma”.




- "Aviso importante a los hombres de Estado sudamericanos: las escuelas primarias, los liceos, las universidades, son, por sí solos, pobrísimos medios de adelanto sin las grandes empresas de producción, hijas de las grandes porciones de hombres".
En el capítulo XIII bajo el título «la educación no es la instrucción», sostiene que las escuelas y universidades deben ser desarrolladas de modo íntimamente relacionado con una política de industrialización. También menciona aquí que la religión debe ser parte de la educación más quedar fuera de la instrucción, sentando las bases de la escuela laica.
En el capítulo XIV Alberdi sostiene que los países americanos deben mirar a Europa como fuente de cultura, comercio y población, y sobre todo de futuro.


- Postura personal, Conclusión.

Al ser un libro bastante extenso y tan lleno de contenidos, es difícil estar totalmente de acuerdo o totalmente en desacuerdo con el pensamiento de Juan Bautista Alberdi.
En líneas generales y muy abarcatibas, concuerdo con la elección del régimen representativo federal como forma de gobierno de la republica Argentina; ya que lo considero la nueva forma de gobierno (tomándose como tradicional la monarquía con sus diferentes variantes), y también la considero la más justa y la más adecuada al territorio nacional (a un gobierno autoritario le hubiese resultado muy dificultoso administrar semejante territorio; al delegar responsabilidades a los gobiernos provinciales, se descentraliza la responsabilidad y la administración, supuestamente, resulta más efectiva).
Respecto al supuesto “gobernar es poblar”, también concuerdo con el tucumano, ya que el territorio nacional es tan extenso que se necesita de mucha población para poder explotarlo en su totalidad y poder sacar provecho de los recursos naturales que se nos dieron. Además de aumentar la población, también creo que es necesario la mejor distribución de ella (un tercio de la población total reside en la ciudad de Buenos Aires y conglomerados; que al no estar preparadas para soportar tal caudal de gente- me refiero a las prestaciones de servicios- provoca un caos cotidiano). Por lo tanto, una mejor distribución de la población, haría progresar tanto a la economía como al bienestar de la población.
En el único aspecto que me encuentro en desacuerdo con Alberdi, y que tal vez sea el más importante, es en la necesaria incorporación de inmigrantes europeos Anglo-sajones para incentivar el progreso.
Está claro que varias ex – colonias británicas se convirtieron en potencias mundiales ( EEUU, Australia.); y en este aspecto se basan los defensores de las tesis de establecer un protectorado británico y de la incorporación a la población de obreros ingleses; Pero estas personas no toman en cuenta que como bien pudimos convertirnos en EEUU, también nos podríamos haber convertido en Bangladesh; un país desbastado por la incorporación de la cultura Anglo-sajona.
Solo este aspecto ya hace que mi opinión contradiga a la de Alberdi; mi solución sería adiestrar a los obreros Argentinos, tal cual alguna vez lo hicieron los obreros Ingleses; pero tratar de evitar a toda costa la incorporación de la cultura británica; ya que nos puede, tranquilamente, llevar a la ruina.




- Bibliografía

Alberdi. Juan Bautista. "Bases y puntos de partida para la organización de la República Argentina".
http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Bautista_Alberdi
http://es.encarta.msn.com/encyclopedia_761592242_2/Juan_Bautista_Alberdi.html
http://www.taringa.net/posts/info/3624053/Ferrocarril-Oeste-de-Buenos-Aires.html
La Gazeta Federal nte: www.lagazeta.com.ar
http://www.lagazeta.com.ar/alberdi.htm
http://www.monografias.com/trabajos63/juan-bautista-alberdi/juan-bautista-alberdi3.shtml
http://www.idealist.org/if/i/es/av/Materials/84396-209
http://es.wikiquote.org/wiki/Juan_Bautista_Alberdi
http://es.wikipedia.org/wiki/Constituci%C3%B3n_Argentina_de_1853
http://www.senado.gov.ar/web/interes/constitucion/atribuciones.php
http://www.biblioteca.jus.gov.ar/constitucionargentina1853.html
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