Hola. A continuación les dejo unos resúmenes de libros y textos que hice sobre diversos autores que tratan la economía argentina durante la instauración del modelo agroexportador. Si les es útil el material, comenten por favor.
Texto:
“La economía argentina durante el período 18880-1913”; Díaz Alejandro, Carlos;
en “La Argentina del Ochenta al Centenario”, de Ferrari, Gustavo y Ezequiel Gallo.
Las exportaciones constituían el motor del crecimiento. El formidable incremento de estas fue posible por la abrupta disminución de los fletes marítimos que tuvo lugar en la segunda mitad del siglo. Las exportaciones argentinas se adaptaron rápidamente al mercado internacional. Hasta 1879, lanas, cuero y carne salada predominaban. Entre 1890 y 94 el trigo ocupó este lugar. Entre 1900 y 19004, tanto el maíz como el lino se habían sumado a la cadena. Hacia 1914 las exportaciones de carne congelada comenzaban a ser parte importante de las exportaciones.
El motor del crecimiento tuvo que ser apoyado por otros bienes y servicios y alimentado por la incorporación al proceso de tierra, mano de obra y capital. El marco político y social en el que tuvieron que operar estas fuerzas económicas se había estructurado poco después de 1850, en el marco de la pax británica. Sus características: se consideraba necesaria una intervención estatal mínima sobre el operar diario de los mercados de factores de producción. Estos mercados no poseían límites claros entre lo “interno” y lo que era “internacional”. La disminución del costo de los transportes, sumada a las relativamente escasas restricciones al comercio y a la movilidad de los factores condujo hacia una integración creciente entre Argentina y los mercados del Atlántico.
Los terratenientes fueron los principales beneficiarios de la gran expansión del período 1880-1913. Parecería ser que para 1880, las mejores tierras de la región pampeana ya habían sido ocupadas y que el proceso de apropiación condujo a una concentración de la propiedad de la tierra.
La política inmigratoria se convirtió en la herramienta crítica bajo control de los gobiernos. La acción gubernamental podía ejercer una importante influencia sobre los niveles de migración y a su vez tuvo importantísimas consecuencias para el crecimiento y distribución del PBI.
Por otra parte, este período registró importantes esfuerzos educacionales, particularmente en lo referido a la educación primaria. La tasa de analfabetismo de los mayores de 14 años cayó a la mitad en unos cuarenta años (1869: 77% - 1914: 36%).
Los extranjero representaban el 40% de la mano de obra y poseían alrededor del 50% del capital.
Los ahorros generados tanto internamente como en el exterior eran convertidos en ferrocarriles, fábricas, capital social, viviendas, etc..
Una tercera parte de las inversiones extranjeras se concentraba en los ferrocarriles, y el 60% de este era de origen británico. La tecnología necesaria para el funcionamiento de los ferrocarriles y automóviles , plantas de envasado de carnes, buques refrigeradores y plantas de electricidad fue provista en primera instancia por extranjeros. Además, gran parte del capital extranjero se invirtió en actividades que tenía tendencia a convertirse en monopolios u oligopolios. Los ferrocarriles y las obras públicas fueron un ejemplo, al igual que la industria envasadora de carnes y la industria naviera.
Las actividades industriales habían progresado durante el período 18880-1913, pero el sector manufacturero argentino presentaba grandes brechas. No se trataba de que el país dependía de las importaciones para sus necesidades de maquinarias y equipos; lo mismo sucedía con los combustibles y los textiles. Pero poco de esto era visto con intensidad en aquellos años.
Texto:
“Tierras, Agricultura y Ganadería”; Cortés Conde, Roberto.;
en “La Argentina del Ochenta al Centenario”, de Ferrari, Gustavo y Ezequiel Gallo.
Hacia los años 1876-79 la superficie que estaba en explotación en la zona pampeana argentina
alcanzaba a 54,6 millones de has.. Hacia 1880 la superficie alcanzaba los 83,8 millones de has.. la campaña del desierto permitió incorporar en la zona pampeana un volumen de 30 millones de has. En condición de explotar. Todo agregado adicional de tierra no sólo permitía obtener un producto adicional en carne, sino que, como una parte de ese producto (los vientres) eran bienes de capital permitían su propia reproducción.
Los cambios en la ganadería y la agricultura en la provincia de Buenos Aires.
El hecho más significativo de los ochenta fue el fuerte aumento de la existencia de vacunos y la declinación de los ovinos. En agricultura se produjeron aumentos de volumen de tierras cultivadas aunque de menor magnitud.
La aparición de la agricultura en los partidos más alejados estuvo vinculada a la extensión de la red ferroviaria hasta Bahía Blanca, impulsando la aparición de una importante zona triguera.
El agregado de tierras se reflejó en un aumento de las existencias ganaderas.
Por circunstancias que tienen que ver con sus propias características, capacidad de realizar grandes recorridos, utilización de pastos duros y más altos, el vacuno fue el animal que ganó los territorios de la frontera.
El desarrollo agrícola continuó en las zonas costeras tradicionales y en un nuevo eje ferroviario con centro en la línea del Ferrocarril Oeste. Además se sumó el desarrollo de los cultivos a lo largo del ferrocarril Gran Sur.
Mientras la ganadería vacuna fue un fenómeno de frontera, la difusión de la agricultura dependió de la extensión del ferrocarril.
Conclusiones sobre los ochenta.
1. El fenómeno más importante de la década fue la expansión territorial por la que se agregaron 30 millones de ha.. Ello permitió un crecimiento notable del stock vacuno, que pese al elevado faenamiento, vio duplicar sus existencias en siete años.
2. Los bovinos se desplazaron a los territorios nuevos en un período en que recién comenzaba la expansión ferroviaria.
3. La agricultura comenzó una expansión muy vinculada al ferrocarril. La expansión del trigo fue un fenómeno de las antiguas colonias santafesinas y de las nuevas que se establecieron a la vera del Central Argentino. En Buenos Aires la agricultura se mantuvo en la zona costera, con predominio de los cultivos de maíz, con un nuevo centro en las zonas de Ferrocarril Oeste. Durante el segundo quinquenio hubo un fuerte incremento de las exportaciones agrícolas, a pesar de lo cual no alcanzó la magnitud del ganadero.
4. El efecto que la expansión agropecuaria de los ochenta tuvo en las exportaciones se nota menos debido a la caída permanente de los precios. Al parecer, la mayor producción logró compensar la caída de los precio y evitar que la situación se tornara más difícil.
Los años noventa.
Fuerte expansión agrícola. Aumentaron la áreas cultivadas con cereales, y el trigo y el lino crecieron fuertemente en las exportaciones, seguidos de lejos en el crecimiento por el maíz.
Una de las características de esta expansión, además de recostarse en el ferrocarril que la proveía de mano de obra y transporte, fue que se dio en un período de declinantes precios. Esto fue compensado por un peso argentino profundamente subvaluado, lo que permitió que las exportaciones argentinas pudieran competir con éxito frente a las norteamericanas en el competitivo mercado europeo. Otro factor que permitió un precio competitivo en las exportaciones fue la baja de los precios de la tierra. Podría decirse que la expansión se debió básicamente a los agregados extensivos de tierra y trabajo, cuya afluencia y aumento constante permitió este crecimiento.
Hacia el Centenario.
Se observa una mayor expansión de los cultivos, pero esta vez en especial del trigo y con mayor importancia relativa de la provincia de Bs. As., que hacia 1914 superó en has. Cultivadas a la provincia de Santa Fe. El consabido aumento de las exportaciones a una tasa de más del 10% anual, tuvo que ver no sólo con la mayor extensión sino con un fuerte aumento de los rendimientos. Este aumento se debió no a la incorporación de tecnología sino más bien a una mejora en la organización de la producción, en especial un aumento de la escala de explotación (de 26 ha. promedio por establecimiento en 1895 se pasó a 148 ha en 1914).
El otro hecho característico de la década fue el notable incremento de las exportaciones de carne, especialmente las de carne vacuna congelada. Resuelto el problema del transporte con barcos frigoríficos , la búsqueda del mercado inglés, promovida por los mejores precios de la explotación, condujo a la mejora de las razas criollas por medio de la importación de reproductores británicos. Ya hacia 1914 la cotización de los mestizos en los mercados era aproximadamente el doble de la que tenía la hacienda criolla.
La mayor rentabilidad del negocio ganadero y la explotación agropecuaria combinando agricultura y ganadería debió de haber pesado sobre la demanda de activos de tierra y por lo tanto en el aumento de sus precios.
Texto:
“Aspectos Econom. del Sist. de Transportes de la Argentina (1880–1914)” Zalduendo, Eduardo;
en “La Argentina del Ochenta al Centenario”, de Ferrari, Gustavo y Ezequiel Gallo.
1. Introducción
La demanda del servicio de transporte se considera, generalmente, como una demanda derivada porque existe la necesidad de movilizar bienes y frutos del país y el deseo de viajar de las personas. Pero en las regiones no desarrolladas la secuencia suele invertirse: primero llega el medio de transporte, luego los recursos humanos y sólo finalmente la demanda de transporte.
Contribuciones económicas y políticas del ferrocarril: Facilitó el proceso de susttución de importaciones de bienes de consumo que culmina con el comienzo de las exportaciones regulares de trigo a Europa en 1786; también cabe citar la creación definitiva de condiciones para el crecimiento de algunas economías regionales; y, finalmente, aceleró la formación de un mercado verdaderamente nacional. Dentro de los aportes políticos pueden citarse: desalentó los levantamientos de caudillos; favoreció indirectamente la unidad nacional a través de este proceso: la importancia que en la construcción de la red tuvieron los capitales extranjeros generó u fuerte sentimiento de nacionalismo económico como fruto de las frecuentes investigaciones parlamentarias y de las polémicas públicas entre empresas, gobierno y el sector agropecuario por problemas de garantías, nivel de tarifas, etc..
2. El ferrocarril como protagonista
a. La red y las empresas: características en 1880.
El sistema se construyó a partir de dos cabeceras de redes principales: Buenos Aires y Rosario.
Los ferrocarriles argentinos en 1880 se extendían en más de sus 2/3 partes por la pampa húmeda. El tercio restante correspondía a las regiones del noroeste. Sólo tres capitales provinciales (Buenos Aires, Córdoba y Tucumán) están conectadas a la red. Del total de 10 líneas; 6 son de capital británico, 3 del Estado nacional, y uno del Estado de Buenos Aires.
Las líneas mayores absorbían el tráfico de cereales y de otros frutos del país.
b. El período de la “manía”: 1887-1889.
Esta manía se caracterizó por una manía reflejada en el otorgamiento indiscriminado de concesiones por el Congreso: el total de concesiones de este período hubiera representado la construcción de 26.000 Km. de red.
Una parte de estas concesiones se otorgó como recompensa por favores políticos. Los concesionarios lograron tramos paralelos a líneas ya en operación, o lograron los tramos siguientes a las puntas de rieles ya concedidas, o significaron ilusiones por extenderse por zonas totalmente fuera de la posibilidad de desarrollo.
Felizmente muchas no se llevaron a cabo pues el compromiso financiero adicional que ellas configuraban hubiera representado nada menos que el 45% del Presupuesto Nacional de 1890.
c. La construcción entre 1890 y 1915.
Luego de un par de años de paralización de obras (1878 y 1879), se produce la expansión de la red en quince veces, entre 1880 y 1915 (de 2.400 a 33.700 kms. de rieles). Dentro de esta expansión la participación porcentual de la pampa húmeda disminuye, al tiempo que aumenta la intensidad del área de 600 kms. de Buenos Aires y las prolongaciones hacia las regiones alejadas: Noroeste, Cuyo, el Gran Chaco y el extremo Norte del Litoral.
d. El papel del Estado.
Desempeñó un papel destacado como promotor de empresas de capital privado y también como empresario directo. Después de 1880, el Estado no estuvo tan dispuesto a conceder tierras como incentivo para promover la construcción y operación de ferrocarriles, no obstante que los buscadores de concesiones continuaron solicitándolas.
El segundo medio empleado para la promoción de inversiones fue asegurar la rentabilidad de la inversión fijando una tasa de interés: 7% antes de 1880; 5% en el período 1880/89.
Otras modalidades de promoción fueron los subsidios por kms. construido, la exención de impuestos de todo tipo, las cesiones de tierras para el paso de los rieles y la construcción de estaciones, y la excención de derechos aduaneros a la importación de equipos, material rodantes, combustibles, etc. Que necesitaban los ferrocarriles.
e. Las inversiones extranjeras.
Las inversiones británicas.
En 1880, las inversiones británicas se habían realizado a través de varias modalidades: colocación de acciones entre el grupo promotor y en la Bolsa de Londres; colocación de títulos del Estado argentino y debentures que las empresas habían comenzado a vender en el mercado londinense cuando la perspectiva de los rendimientos de explotación permitió esperar que resultaran superiores al que se comprometía en la emisión de estas obligaciones.
A fines del siglo XIX, el capital británico operaba el más del 75% de la extensión total.
Además, los británicos fueron los principales proveedores de locomotoras, vagones y otros equipos; quedando para la producción nacional sólo el armado de vagones de carga y furgones.
Las inversiones francesas.
A partir de 1885 la política económica argentina se caracterizó por la acentuación de sus rasgos liberales. Las penurias financieras del Estado nacional y de los provinciales favorecieron las iniciativas para enajenar las empresas ferroviarias estatales al sector privado. En este marco la provincia de Santa Fe permite el desembarco de las inversiones francesas al venderles los denominados “ferrocarriles a las colonias”.
El contratista para la construcción de este ferrocarril había sido en su momento la casa Meiggs y la casa Murrieta de Londres actuó de financista e intermediario.
La casa Murrieta se interesó luego en desarrollar la explotación forestal en el norte de Santa Fe, ya que la provincia le había cedido la cantidad de 1,8 millones de ha. En pago de servicios adeudados de emisiones anteriores. En 1890 la casa Murrieta quiebra en Londres y los derechos para la construcción y explotación de los quebrachales del norte de Santa fe se transfieren a dos bancos franceses. Estos emprendieron una importante expansión de la red, que hacia 1910 contaba con cerca de 2000 kms., 150 locomotoras y 5000 vagones de carga.
Durante la década del 90 y en la inicial del siglo, la corriente de inversiones francesas se intensificó. En Santa Fe, las inversiones se unieron a otras de origen europeo a lo que fue la compañía maderera La Forestal, construida sobre la base de las tierras que habían sido de Murrieta.
f. El impulso del desarrollo económico.
La coincidencia de la incorporación de espacios abiertos a la producción, la llegada de un flujo constante de inmigrantes europeos, y la difusión del ferrocarril acompañada por medio de tracción a sangre que operaban desde las estaciones y puertos, permitió hacer rentables enormes zonas fértiles. El acercamiento del ferrocarril permitió que los comerciantes no tuvieran necesidad de acumular inventarios ya que en adelante el ferrocarril aseguraba la recepción de los pedidos en menor tiempo, con mayor rapidez y con regularidad. Esta circunstancia hizo posible una rotación más rápida del capital de los comercios y seguramente redujo los precios de venta de los productos textiles, de almacén y de los materiales de construcción.
3. El ferrocarril como protagonista
Razones que explican y justifican la conveniencia del carácter monopolista para el transporte ferroviario: el monto inicial del capital; la indivisibilidad e inmovilidad de gran parte de las inversiones y el hecho de que la demanda del servicio de transporte es estacional y de crecimiento incierto.
Las leyes argentinas recurrieron a diferentes incentivos para atraer inversiones: se otorgaron tierras a lo largo de las líneas, se dio el derecho a un beneficio mínimo (el “interés garantido”) se exceptuó del pago de impuestos aduaneros a la importación de material rodante, equipos, y de todo otro tipo de impuestos.
Desde la década de 1880 en adelante el sistema de incentivos llegó a su agotamiento por diversas circunstancias: reacción contra el abuso cometido en torno a los rubros y montos que deseaban incluir en el capital sobre el cual se calculaba el interés garantido; la ya evidente existencia de demanda del servicio de transporte y el mayor poder negociador logrado por el propio Estado.
Hacia 1891 las tarifas ferroviarias eran ya la principal fuente de ingresos de las empresas. Las tarifas eran ordinarias y especiales. Las primeras se fijaban considerando la calidad de las mercancías, el peso mínimo, la distancia a transportar; las especiales eran inferiores en razón de tratarse de cargas de vagón completo, mayor plazo de entrega, etc..
En 1907, con la sanción de la ley 5315 (Ley Emilio Mitre), se logra uniformar el régimen de concesiones nuevas al precisar los puntos de intervención en las tarifas ferroviarias. Para acogerse a los beneficios de la ley las empresas debían anunciar su capital y aceptar el control permanente por parte de la Dirección Nacional de FFCC. Un beneficio importante era la exención de impuestos nacionales, provinciales y municipales, incluyendo la libre importación de materiales de construcción y equipos a cambio de una única contribución del 3% de la utilidad neta de la línea, que sería utilizada para la construcción de caminos hacia las estaciones y puertos. Asimismo eliminó el sistema de las garantías y lo reemplazó por la exención de impuestos por un plazo de 40 años. Entre otras cosas, la Ley Mitre se reservaba el derecho de expropiación en cualquier momento por el monto del capital reconocido más el 20%.
Algunos miembros del Congreso se habían opuesto al proyecto de la Ley señalando que implicaría el retiro de inversiones y el ingreso de nuevos capitales. El resultado fue el contrario, ya que tras su promulgación la red alcanzó un espectacular desarrollo.
3. Los medios de transporte complementarios: buques, chatas y tranvías.
Estos medios se adaptaron para servir como transporte complementario, tanto para abastecer las estaciones de mercaderías, como completar el viaje de los viajeros de líneas regulares.
Texto:
“Historia de las crisis argentinas – Un sacrificio inútil” (Cap.: “El modelo de país”)
de Brailovsky, Antonio Elio.
Después de la batalla de Caseros, la Argentina define su modelo de desarrollo a partir de su incorporación al mercado mundial, aceptando la división internacional del trabajo. En esta etapa el país organiza el modelo agroexportador. Aprovecha así el país los ecosistemas pampeanos. Será proveedor de carnes, lanas y cereales e importará casi todo lo demás. Se adopta el librecambio: se renuncia a la protección de la industria local. Tanto los sectores dominantes como el capital internacional bloquean cualquier diversificación de actividades que lleven a la autarquía del país. Se trata de un modelo unificador, que requiere de un poder centralizado. La ocupación productiva de la región pampeana requiere de la continua fundación de pueblos y del tendido de miles de KMS. de FFCC. La mano de obra disponible no alcanza para trabajar un país tan extenso. Se convocará a una legión de inmigrantes europeos, los que en su mayoría se hacinarán en conventillos.
La idea dominante es la de un progreso indefinido, que será financiado por un endeudamiento indefinido.
La crisis de 1873 y el surgimiento del proteccionismo.
A causa de la guerra civil, los EEUU cierran sus exportaciones de algodón. Por esta razón, la industria textil europea sustituye el algodón por lana, valorizándose esta última. Esto fue un extraordinario estímulo a la producción de lanas en áreas ligadas económicamente con el imperio británico; Argentina entre ellas. Cuando termina la guerra en EEUU y se reinician las exportaciones de algodón, las condiciones de superproducción de lanas generan una crisis que se hace sentir con intensidad entre 1866 y 1873-77. Agravada en Argentina por una serie de factores locales e internacionales, cuyos principales efectos son: aumento del déficit del comercio exterior, endeudamiento externo, especulación, paralización de las inversiones, quiebra y cierre de establecimientos, salidas de inmigrantes, el cierre del Banco Nacional.
La evolución de la crisis.
La crisis reconoce las siguientes causas: exceso de déficit presupuestario; excesivo circulante introducido en la plaza por medio de empréstitos; exceso de importación y especulación en tierras.
Hubo gran número de quiebras de establecimientos comerciales, los ingresos fiscales se redujeros en una tercera parte, la falta de dinero hizo que los propietarios quisieran vender sus tierras y casas, cuando nadie quería comprarlos.
Encima, en 1874, Bartolomé Mitre encabezó una insurrección armada que es derrotada, pero que obliga a los contendientes a asumir nuevos empréstitos para obtener recursos para la guerra civil.
Ante esta situación el gobierno debe optar entre estimular la recuperación general del aparato productivo o aplicar una política estrictamente liberal, basada en la contracción de gastos; optando por esto último, lo que agravó la crisis general. Se suspendieron varias obras públicas de importancia, se eliminaros del presupuesto nacional fuertes partidas, se rebajaron los sueldos, los aportes del tesoro a las provincias, las jubilaciones y pensiones, todo lo cual deprimió el mercado interno aún más.
La deuda externa, el hambre y la sed.
La generación del ochenta poseía una modalidad de endeudamiento que poseía dos formas recurrentes:
Endeudarse para consolidar el modelo de país, tanto en lo económico, como en lo político-militar.
Endeudarse en función de la ideología oficial del progreso indefinido, que aseguraría la capacidad de pago del país en cualquier situación.
Rosas se había endeudado (en el país, especialmente) para sostener la guerra contra los unitarios. Después, Bs. As. se endeudó para sostener su predominio sobre las provincias.
El monto mayor de la deuda tenía un origen militar. En 1868 se obtuvo un préstamo es Londres y se lo usó para pagar la guerra contra el Paraguay, país que se negaba a comerciar con Londres. Esta guerra terminó costando más de lo que el país podía pagar, por lo que se requirieron sucesivos préstamos para afrontar sus gastos. En 1871 se gestionó otro, que iba a ser para obras públicas y que se terminó gastando en finalizar esa guerra y en nuevas guerras civiles contra las provincias de Entre Ríos y Corrientes. Par a locua se tomó otro préstamo en 1873.
La industria como única alternativa.
La falta de mercados para colocar las lanas en el exterior impulsa a los ganaderos a intentar su industrialización en el país, instalándose en 1873 la primera fábrica de paños. Un inicial proteccionismo tiene como objeto fomentar una moderada expansión de las industrias livianas: indumentarias, alimentos, muebles, cuya producción era en parte artesanal.
Pero en los años siguientes se modifican las condiciones del mercado internacional y mejoran las perspectivas para la exportación de lanas. Los ganaderos respiran y retoman su librecambismo de siempre, dejando sin respaldo político a los industriales proteccionistas.
“No producimos más que pasto”.
Entre 1873 y 1877 se comienza a discutir en los medios acerca de la conveniencia o no de tener una industria nacional y cual ha de ser la manera de lograr su consolidación. Hacia 1875 se apueba una ley de aduanas con algunos elementos proteccionistas. Por el impulso de Carlos Pellegrini y otros en este sentido no puede ir por mucho más.
Texto:
“Tierras públicas, lanares y trigo” en “La Pampa Gringa”
Gallo Ezequiel.
Las ideas prevalecientes en las distintas administraciones provinciales en relación a la tierra pública pueden sintetizarse como sigue: 1º el progreso de la región dependía del desarrollo de la agricultura y, en consecuencia, de la subdivisión de las propiedades rurales.
Era clara la actitud de las autoridades provinciales de Santa Fe respecto de la superioridad de la actividad privada. Esta actitud quedço reflejada en la enajenación masiva de tierras públicas, en la importante legislación dictada para das seguridad a la propiedad privada y en la creciente preferencia hacia el tipo de colonización espontánea (privada) frente a la “artificial” (pública).
Durante años la principal preocupación del gobierno santafesino fue poder financiar la campaña contra el indio. Cuando en 1866 un terrateniente ofreció financiar la campaña a cambio de tierras fiscales, el gobierno aceptó. Pero el fin de la guerra contra el Paraguay hizo que muchos terratenientes entregaran ssu tierras como pago a los bancos. Tal es el caso de estas tierras, que terminaron formando parte de los bienes del Banco de Londres. El caso de Murrieta y Cia. Es algo distinto. La firma británica Murrieta dio un préstamo al gobierno que iba a ser utilizado para FFCC y creación del Banco Provincial. Entre 1876 y 1877 la provincia ya se encontraba en dificultades para pagarlo. En 1882 el gobierno salvó la deuda entregando 1.400.00 Ha. A la firma en el norte de la provincia (la futura La Forestal). Hacia fines de los ochenta el gobierno ya casi no disponía de nuevas tierras para financiar este tipo de endeudamiento.
Estancias lanares y producción de cereales.
Los años ochenta fueron el escenario de un boom en el mercado de las tierras, triplicándose el precio en el período 1873 1883. Los datos de los censos 1887 y 1895 muestran un declinar de los precios. Esta crisis se reflejó en las numerosas quiebras del periodo entre colonizadores y propietarios. Al menos hasta 1895, cuando el precio comenzó a recuperarse nuevamente.
Cabe preguntarse por qué los campos de las regiones central y norte comenzaron a destinar sus tierras a la colonización agrícola. Primero, porque los pastos duros de estas zonas no servían para alimentar correctamente a las ovejas, por lo que allí predominaba la cría de un ganado vacuno de baja calidad e inútil para la exportación. Segundo, los propietarios supieron adaptarse a las cambientes condiciones imperantes en el mercado. Los beneficios de la actividad agrícola crecieron rápidamente como consecuencia de la seguridad en la frontera, del abaratamiento del transporte, y del alivio a la escasez de mano de obra fruto de la inmigración. Cuando las ventajas eran tan evidentes, los campos del sur, abocados con anterioridad a la cría de ovejas, se volcaron a los cereales.
En conclusión: las condiciones naturales de las distintas regiones y los cambios ocurridos en la disponibilidad y precio de los distintos factores de producción, fueron las causas más importantes en la configuración del proceso de expansión agrícola en Santa Fe.
Los propietarios de la tierra.
Hacia 1870 los propietarios rurales de la región pampeana constituían un grupo de reciente formación. Eran propietarios de primera o segunda generación que compraron o consiguieron sus tierras después de la declaración de la independencia.
Sus orígenes sociales y geográficos eran sumamente diversos: comerciantes exitosos durante la colonia, oficiales y políticos favorecidos, inmigrantes llegados de escocia, Irlanda, Francia, del país vasco; comerciantes urbanos y rurales. Los propietarios rurales emergieron como un sector relevante de la vida nacional cuando se inició en grande la exportación de cueros, y, con altibajos, empezaron a actuar y decidir en política.
Visión general de los propietarios rurales santafesinos.
Algunos datos: un 30 % de la tierra de santa Fe fue destinada a la colonización agrícola, lo que representaba casi todo el espacio apto para el cultivo de cereales, pero cuya ubicación era cerca de las zonas de fronteras y un tanto apartadas de las vías y caminos. Además, de las colonias, sólo el 5 % fue fundada por el Estado, quedando el resto en manos de la iniciativa privada, entre los que prevalecieron en razón de 10 a 1 los de capital nacional sobre el extranjero.
Los riesgos de una empresa exitosa.
Como se dijo, en Santa Fe los precios de la tierra, con oscilaciones, aumentaron considerablemente en el período entre 1870 y 1895. Dadas las características de frontera abierta, la multiplicidad de oportunidades económicas abrió el acceso a nuevos grupos, dando lugar a una rápida movilidad social en la región.
Al comienzo del período el éxito de la empresa rural estuvo seriamente amenazado por la recurrencia de las luchas armadas, los bandidos rurales, las invasiones indias y los destrozos de la langosta. Durante el boom paraguayo (la guerra) se compraron vastas extensiones de tierras para destinarlas a colonización. Con este motivo muchas personas se endeudaron con instituciones bancarias y crediticias. Con la llegada de épocas peores, los precios de la tierra comenzaron a caer y muchos compradores encontraron difícil devolver los créditos. La restricción de crédito que siguió hizo aun más engorrosa la situación de los deudores. Las cosas se tornaron tan seria que provocaron un violento conflicto entre el gobierno provincial y el banco londinense. Al término del período el Banco de Londres se había quedado con muchas tierras de propietarios. Con la crisis de 1890 la situación empeoró y muchos de los que ya venían con dificultades se vieron obligados a quebrar o vender a muy mal precio sus tierras.
Más adelante, durante la primera década del XX, los altos precios vigentes para todos los productos argentinos permitieron grandes beneficios para los propietarios rurales, al tiempo que la tierra se convertía en un factor más escaso en la medida que la frontera agrícola alcanzaba sus límites. Entre 1895 y 1914 los precios de la tierra volvieron a dispararse, aumentando el precio del arriendo en casi tres veces. La clase de propietarios rurales rico comenzaba a ascender.
En el próximo post subiré un resumen de las características de la inmigración en Argentina durante el perído "aluvial" (1870-1930)
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