FERNANDO DE LA RUA
Gobierno Constitucional del 10-12-99 al 20-12-01
Gobierno Constitucional del 10-12-99 al 20-12-01
Al frente del Ministerio de Economía: José Luis Machinea; Ricardo López Murphy; Domingo Cavallo.
De La Rúa asume en diciembre de 1999, en el marco de una campaña electoral centrada principalmente en la corrupción existente y en la transparencia en la administración del estado que aplicaría este gobierno, pero en lo económico no había propuestas, de hecho dentro de las propuestas se afirmaba que la convertibilidad no se tocaba.
Lo poco que decía Machinea (Ministro de Economía al asumir), era que justamente si asumía iba a profundizar el modelo ortodoxo existente, con justamente una mayor disciplina en lo no ortodoxo que tenía en la gestión anterior, especialmente el tema del déficit y el manejo de las cuentas públicas.
Una vez que asume De La Rúa, en pocos meses se empiezan a ver las desprolijidades en lo político y casos de corrupción muy evidentes, que saltan a la vista tan inmediatamente de asumido el cargo, y que además sobre la base de una campaña que justamente prometía poner fin a todas estas situaciones, echaba dudas acerca de la veracidad de todo lo que se había prometido.
Durante todo el año 2000 De La Rúa fue perdiendo mucha imagen, lo que le quitó poder político al gobierno. Recordar también la Ley Laboral, que fue muy resistida, y al final salió, pero cuando salió se hizo la denuncia de corrupción (se la llamó La Ley Banelco), con lo cual se echó un manto de duda sobre todo el poder político: no sólo se sospechaba del poder ejecutivo sino también del legislativo.
Esta reforma laboral significaba un deterioro de las condiciones laborales, con lo cual la corrupción no solo erosionaba la política sino ahora también lo social, lo laboral, lo que motivó a fuertes reclamos.
Otro hecho tiene que ver con la ruptura formal de la Alianza, que se produce cuando Chacho Álvarez en Octubre del 2000, renuncia a su cargo de Vicepresidente. El había tomado un poco el rol de acusador de todos estos hechos de corrupción y sumado a otras cuestiones básicamente de tipo económicas, hicieron que al final renunciara.
Así que si un gobierno había llegado al poder sobre la base de una Alianza, y a menos de un año esa alianza estaba rota, existían dudas sobre el futuro de este gobierno.
Hay que recordar que De La Rúa gana, pero las principales provincias habían quedado en manos de la oposición, y que tampoco logra la mayoría en las cámaras legislativas. Esto le dificultaría la gestión en un comienzo, pero luego, en el marco de la crisis, las cámaras hicieron la vista gorda: salvo en algunos casos, el Congreso aprobó todo y no actuó como poder equilibrante.
Política de José Luis Machinea
Cuando asume Machinea, se percibía la recesión, pero no estaba totalmente definida: había un optimismo relativo, pero optimismo al fin.
Entonces la idea era, en el marco del mismo modelo, mejorar la productividad de la producción, hacer que esto implique una disminución en los precios de los productos, que permita ganar competitividad, principalmente con respecto a los mercados internacionales. Este aumento en el comercio internacional, significaría el ingreso de las divisas que el modelo necesitaba.
En el marco de que la crisis de la deuda seguía existiendo, porque no olvidemos que el Plan Brady había pospuesto por algunos años algunos vencimientos fuertes, que se le concentraron a Menem en la segunda gestión y ahora en la presidencia de De La Rúa estaban latentes. La carga de la deuda era realmente significativa.
La situación era recesiva:
• el PBI había caído respecto del año anterior;
• había caído la demanda agregada, básicamente por la sobrevaluación del tipo de cambio;
• habían caído las exportaciones, sobre todo con respecto a Brasil que había devaluado (recordar que antes de la devaluación de Brasil, el comercio con esa nación nos salvó gran parte del déficit comercial);
• aumento del desempleo;
• crisis de la deuda.
Durante este año, en el comercio internacional, las condiciones tampoco le fueron favorables. El dólar se apreció con respecto a otras monedas del mundo, con lo cual el peso también.
Hubo una deflación internacional, con lo cual la situación se hacía más crítica para obtener divisas, y empezaba a operar el mecanismo de la tasa de interés, que ante una disminución de fondos la tasa de interés aumenta y eso empieza a girar como un motor recesivo de la economía.
Las medidas que Machinea propuso recién al año siguiente fueron:
• aumento de impuestos;
• disminución de salarios y jubilaciones;
• ajuste del Estado (en su estructura orgánica);
• recortes presupuestarios generales;
• reforma laboral.
El justificativo de estas medidas era un poco repensando la crisis del Tequila, donde se había salido con una profundización del modelo: acá era exactamente lo mismo.
Para salir de esta situación, lo fundamental era mantener el crédito internacional abierto, porque cosas para privatizar ya no había, y la austeridad deseada, por el contrario, significaba una disminución del déficit para obtener una disminución en el riesgo de insolvencia intertemporal, que provocara una disminución en la tasa de interés, y que al ser más barato el dinero, propiciara un aumento del gasto privado.
Esta idea de cómo hacer para reactivar la economía es permanente: es la base de todas las políticas que se aplicaron en el marco de la convertibilidad.
Resultados de las medidas
- El PBI no creció: en el año 2000 se estancó. Las estadísticas dicen que aumentó un 0,5%.
- Surgen dudas sobre la capacidad del gobierno para manejar la situación: en este punto estas dudas ya son más graves que las dudas sobre el funcionamiento del modelo económico mismo, lo que en el plano económico generaba una gran incertidumbre sobre el riesgo de solvencia intertemporal, sobre si esta cuarta condición de la convertibilidad se iba a poder mantener o no.
Mayo 2000: nuevos ajustes
En este marco, en mayo del 2000 hay nuevos ajustes, que cada vez más drásticos:
- se disminuyen salarios públicos y jubilaciones en un 13% para quienes cobraran más de $1000;
- se disminuyen contratos del Estado en un 30%.
Se pensó que habiendo tomado estas medidas para el sector estatal, los privados tendrían el mismo comportamiento. Con esto iba a haber una disminución general de precios que iba a hacer que se ganara competitividad en el mercado internacional.
Octubre 2000: incentivos a la inversión privada
Este mecanismo no operaba, no se ponía en funcionamiento, el PBI no crecía, cosa que había afectado fuertemente la recaudación porque no se recaudaba prácticamente nada, y en octubre de 2000 se lanzan algunos planes muy débiles de incentivo a la inversión privada.
• Se redujeron gravámenes al endeudamiento privado.
• Facilidades crediticias para facilitar la iniciativa de actividades productivas que justamente eran las que se querían impulsar, se beneficiaba al que andaba bien, justamente para que ande mejor. Esto significaba problemas para los que no andaban tan bien, acentuando el círculo vicioso de cierre de establecimientos y de expulsión de mano de obra.
Estas medidas fueron insuficientes, a tal punto que se propone un ajuste para el presupuesto del 2001 (año siguiente) de 700 millones de pesos.
A esta altura se rompe la coalición de la Alianza con la renuncia de Chacho Álvarez, y hay un cambio drástico en las expectativas de los agentes financieros: acá aparece esa palabra tan usada por aquel entonces: el riesgo país.
El riesgo país es un indicador que representa la percepción que tienen los agentes económicos sobre la solvencia intertemporal de la economía: se mide por la tasa de interés que se paga por empréstitos efectuados a la Argentina en este caso, con respecto a otros países de bajo riesgo (mide el spread de la tasa de interés que pagan los bonos argentinos con respecto a los bonos libres de riesgo). A más riesgo, se paga mayor interés, y el riesgo país indica eso.
Este riesgo país hizo que la tasa de interés para obtener financiamiento internacional voluntario se elevara al 14%, lo que dejó al país fuera del mercado internacional de capitales.
Noviembre 2000: Blindaje del FMI
En noviembre de 2000, frente a este contexto, se negocia con el FMI un blindaje. Fue muy importante, porque eran U$S 40000 millones que el FMI ponía a disposición del gobierno argentino. Este blindaje buscaba evitar crisis financieras como las ocurridas en México, sudeste asiático, Rusia, Brasil. En esos casos, la ayuda externa había venido después de las crisis.
Ahora el blindaje a nuestro país tenía por objeto anticiparse a una crisis del sector financiero y garantizar a los acreedores el pago de la deuda externa (llevar confianza a los acreedores), permitiendo disminuir el riesgo país temporariamente y, con eso, una baja de la tasa de interés.
Comenzaría nuevamente a operar el mecanismo de reactivación vía tasa de interés: baja el riesgo país, baja la tasa de interés, aumenta el gasto privado por la vía de la inversión.
Esto daba más "confianza política" ya que se supone que si los organismos internacionales aprobaban este tipo de medidas para un gobierno, era porque de alguna manera estos organismos que los monitoreaban y auditaban permanentemente le tenían confianza. Esta era la lógica operante en el mecanismo.
Pero el FMI no iba a dar este crédito así porque sí: otorgaba esta ayuda en tanto y en cuanto el gobierno cumpliera con las pautas con las que se había comprometido previamente: eran pautas que se medían trimestralmente en términos de las cuentas públicas.
Este blindaje se complementó con varios Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) sancionados a fines de enero 2001, pero pese a ello no se reactivó la economía (el mecanismo, si operaba, operaba muy lentamente), la recaudación tributaria era menor que la esperada y era evidente que la meta pautada con el FMI para el primer trimestre del 2001 no se iba a poder cumplir (de hecho no se cumplió).
En general, se ponía mucho énfasis en disminuir el gasto fiscal pero menos en los ingresos del estado (se ponía atención en que era alto el gasto fiscal y muy poco se acentuaba en que los ingresos era cada vez menores).
Si la lógica del modelo es que la economía va a salir por otro mecanismo, no por uno de fomento a la actividad, es obvio de que no vale la pena discutir de cómo hacer crecer la economía, hay que discutir en cómo hacer para bajar el gasto.
En este período comienza la fuga de capitales, que va a pasar bastante desapercibida en este momento pero ya hacia el segundo semestre del año se transformó en algo conocido que a su vez promocionaba más la fuga de capitales.
Esto también en el marco de un Banco Central que estaba permanentemente sospechado: surge una ofensiva institucional contra el presidente del BCRA, Pedro Pou (se lo había acusado de algunas desprolijidades), y Machinea solicita a De La Rúa su reemplazo por Cavallo. Machinea tenía miedo que con estos eventos la desconfianza de los agentes económicos se acentuara, por lo que prefiere el reemplazo por Cavallo confiando en que su reputación calmaría la incertidumbre.
De La Rúa no accede y Machinea renuncia en marzo de 2001.
Marzo 2001: Ministro López Murphy
El próximo ministro de economía fue Ricardo López Murphy que estaba en Defensa. Él era el que iba a ser el ministro de economía de De La Rúa desde un principio pero no lo fue porque para él el problema de la economía argentina no era la convertibilidad sino que eran los altos costos y principalmente el tema de los salarios, o sea, que la primer medida que él iba a lanzar era de reducir un 10% los sueldos. Como esta medida era totalmente impopular lo mandaron a Defensa, pero al año siguiente frente al fracaso de Machinea, lo convocaron a él.
Esto significaba para los agentes económicos una profundización más estricta del modelo ortodoxo y con él se sumaron un conjunto de técnicos y funcionarios todos provenientes de FIEL (Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas). Esto representó las políticas neoliberales de esa época (no solamente representó sino que también lo sostenía teóricamente).
Las medidas de López Murphy fueron (propone un plan de ajuste ortodoxo para cumplir con las metas fiscales):
1) profundizar más la reforma llevando a una reducción del gasto público en 2000 millones de pesos, mediante el recorte de transferencias a las provincias y eliminación de exenciones impositivas y subsidios al tabaco y los combustibles;
2) reducción del presupuesto educativo en aproximadamente 1100 millones de pesos (mediante la eliminación de 550 millones de pesos del incentivo docente y 360 millones de pesos a las universidades y 200 millones en infraestructura);
3) despido de más de 100000 empleados públicos.
Las medidas, especialmente la 2) y la 3), tuvieron muchísima repercusión pública.
Los resultados fueron prácticamente inmediatos: los únicos que aplaudieron estas medidas fueron los operadores bursátiles, en su discurso inaugural en la Bolsa de Comercio (tuvo el apoyo de los que estuvieron presentes al momento de dar su discurso: los banqueros, un sector del empresariado y de los organismos internacionales). Fuera de este recinto, el programa de ajuste fue resistido firmemente.
La oposición social fue muy fuerte. Esto produjo una renuncia masiva de funcionarios, básicamente los que habían quedado del FREPASO. Además, el equipo que acompañaba al ministro era formado por varios de sus colaboradores de FIEL, algunos de los cuales habían sido funcionarios durante la dictadura militar.
La conjunción de estos factores provocó un verdadero estallido social, que obligó a López Murphy a renunciar antes de las 2 semanas de haber asumido, no llegando a aplicarse estos ajustes (estos ajustes eran totalmente regresivos en la distribución del ingreso).
Su renuncia desencadenó una segunda crisis en menos de un mes, lo que derivó en la designación de Domingo Cavallo como nuevo Ministro de Economía.
Marzo 2001: regresa Cavallo
Siendo que De La Rúa se había opuesto a convocarlo anteriormente, la jugada de Cavallo era como casi la última carta. Cuando Cavallo asume, ante el fracaso de la política de López Murphy, aparece con un tinte un poco más social y productivo.
La situación económica era incontrolable.
Durante sus primeras semanas de gestión logró mucho apoyo político, lo que le permitió lograr del Congreso la aprobación de todas las medidas reclamadas, incluida la concesión de poderes especiales. Confiaba en su reputación y en las relaciones nacionales e internacionales, pero la precariedad de la coyuntura incrementaba el riesgo país por la posibilidad de una devaluación y cesación de pagos.
La precariedad del esquema quedó evidenciada en la fuga de dinero del sistema bancario.
Frente a la evidencia de que el reordenamiento de la situación fiscal era inalcanzable sin reactivación económica, Cavallo anuncia sus PLANES DE COMPETITIVIDAD para distintas ramas de la actividad, para estimular las inversiones y aumentar la productividad.
Entre las medidas encontramos:
1) reducción de aportes patronales y de la seguridad social;
2) reducción en los aranceles de importación de bienes de capital;
3) se acordaron algunas exenciones impositivas puntuales;
4) aumento en las tarifas de los bienes de consumo importados.
Estas medidas apuntaban a la oferta, pero las oportunidades de inversión no aparecían. La lógica era que esto repercutiera en una mejor performance exportadora (favorecer a la reducción de costos de algunos sectores exportadores para que vía el comercio internacional el país se hiciera de divisas), pero en un marco donde el dólar se revaluaba y las exportaciones no aumentaban, la oferta no se reactivaría por ese lado.
La reactivación entonces sólo podía venir por un incremento de la demanda doméstica. La demanda, que podría haber sido la inyección que permitiera compensar ese lapso entre la aplicación de la medida y la obtención de los resultados, estaba tremendamente deprimida porque no había habido ninguna contra-política a todos los ajustes que se habían dado anteriormente. El consumo estaba deprimido por el círculo de déficit fiscal-ajuste-recesión-déficit fiscal, y la recesión era el único mecanismo de ajuste en la balanza comercial.
Los intereses creados en torno a la convertibilidad postergaban la salida.
Obviamente que Cavallo asume para defender a rajatabla la convertibilidad, o sea que ese círculo vicioso no se ponía en tela de juicio.
Pero como era cierto que empezaban a aparecer argumentos en contra de esta situación, validados por los indicadores económicos que eran cada vez más negativos, hay dos intentos para flexibilizar o para cambiar el esquema. Ellos son:
Propuestas de Cavallo:
• Convertibilidad ampliada
Esta fue una propuesta del mismo Cavallo que no llegó a implementarse. Esta propuesta decía que había que establecer la paridad del peso con una canasta de monedas compuesta por el dólar y el euro. El euro tenía que entrar en vigencia el 01/01/2002 y si bien es cierto que cotizaba más alto que el dólar, se esperaba que convergiera hacia el 1 a 1 entre el dólar y el euro. Entonces lo que hacía era básicamente una devaluación encubierta. Según los cálculos de Cavallo, a través de esta devaluación encubierta se podía ganar hasta un 10%.
Lo cierto es que cuando entró en vigencia se volvió a apreciar el euro.
Cuando el euro llegó el 01/01/2002 convergía con el dólar pero después se volvió a apreciar, con lo cual si hubiera aplicado esta convertibilidad ampliada, la Argentina habría ganado competitividad hasta el 01/01/2002, pero después hubiese perdido sustancialmente.
Lo cierto es que esto demostraba que Cavallo ya empezaba a desconfiar de su propio modelo y, con tal de no cambiar el concepto político, estaba pensando de que manera flexibilizarlo porque el mismo estaba muy encerrado.
• Dolarización
La dolarización significaba totalmente, más allá de los aspectos de la soberanía en cuanto al sello de la moneda legal, la pérdida de por vida de la política monetaria. De hecho en aquel entonces se planteaba prácticamente que la sustitución definitiva de moneda significaba la pérdida definitiva de la soberanía monetaria.
La lógica, en este caso era que sin pesos ni política cambiaria (cuánto valen esos pesos en relación con otras monedas del mundo) en la economía, se eliminaría totalmente el riesgo cambiario. Al no haber riesgo cambiario el riego país tenía que disminuir, por lo tanto, tenía que disminuir la tasa de interés y eso significaría una reactivación.
Acá se puede ver claramente el concepto neoliberal de esta medida, porque el objetivo era la estabilidad de los precios, lo que se conseguía a través de un tipo de cambio fijo. Justamente la política monetaria queda sujeta a la autoridad que acuña el dólar, en este caso iba a ser la Reserva Federal que administraba la cantidad de pesos que había en la economía.
Esto obviamente era una medida muy tajante. A pesar que hubo muchos detractores, hubo muchos que estaban a favor, se hizo una prédica fuerte en el campo teórico acerca de la dolarización. Los que apoyaron mucho esta medida fueron: el FMI con declaraciones de apoyo concretas, el Tesoro de los Estados Unidos por el señoreaje que podía llegar a tener por la circulación del dólar en Argentina. También apoyaban esta medida: los bancos extranjeros, las AFJP y las empresas privatizadas porque tenían sus acreencias dolarizadas. Dentro del gobierno también había posturas a favor como ser: Mondino, y el mismo Cavallo que con tal de no salir del esquema, haría cualquier cosa.
Lo cierto es que tampoco esto tuvo mucho consenso desde afuera, de agentes y de organismos que no son los que recién mencionamos, porque la dolarización tampoco eliminaba el problema del endeudamiento argentino, o sea, la deuda era en dólares y si los pesos pasaban a ser dólares se seguía debiendo la misma cantidad. Con lo cual el problema, sobre todo con los acreedores internacionales, seguía persistiendo.
En concreto, Cavallo fue más ortodoxo que Machinea y que López Murphy.
Si Machinea planteaba un ajuste de 800 millones de pesos y López Murphy lo planteaba de 2000 millones de pesos, Cavallo decía que había que ajustar 4000 millones de pesos.
Lo que pasa es que Cavallo fue mucho más delicado políticamente que López Murphy:
- acompañó estas medidas de ajuste con otras medidas de promociones sectoriales;
- tenía un apoyo político muy fuerte (recordar que se le otorgaron superpoderes) con lo cual podía hacer y deshacer muchas cosas que eran atribuciones del Congreso (PL);
- había varios sectores que estaban en complicidad con esta situación, con lo cual fue posible que se llevara a cabo un ajuste mucho más fuerte que el que intentó un ministro que duró apenas dos semanas.
No obstante la lógica económica operante seguía siendo exactamente la misma.
Más medidas
Frente al:
- continuo deterioro fiscal;
- dificultades de obtener financiamiento;
- recaída del nivel de actividad;
- inminente necesidad de atender compromisos con los acreedores.
Hay que tomar medidas urgentes para aumentar la recaudación, por lo que Cavallo:
- implementa el impuesto a débitos y créditos bancarios;
- elimina exenciones al pago del IVA.
En abril 2001 la Comisión Bicameral Parlamentaria resuelve la situación de Pedro Pou, destituyéndolo por negligencia y desidia, considerándolo incapaz de controlar las actividades ilegales de los bancos privados. Cavallo promueve a Maccarone como Presidente del BCRA.
Junio 2001: Megacanje
En junio de 2001 se produce el Megacanje, que fue un cambio voluntario de deuda. Se refinanció deuda a una tasa mucho mayor, aproximadamente del 15% y se dolarizó también una parte de la deuda, aproximadamente unos U$S 29000 millones que ponía nuevamente en escena la gran duda acerca la solvencia intertemporal del modelo porque solamente en el 2005 había un compromiso de U$S 80000 millones para pagar en ese año, con lo cual era prácticamente obvio que el modelo era insostenible.
Así y todo la coyuntura era tan inmediata que se llevó a cabo y para que se lleve a cabo no fue muy sencillo. Los bonos fueron sobrevaluados y gran parte de la responsabilidad de la operación estuvo a cargo de Mulford que fue en la década del '90 secretario del tesoro y amigo personal de Cavallo. Este personaje se encargó de hacer la promoción de este canje internacionalmente. Con lo cual su banco, el que dirigía, y otros mas, obviamente que tuvieron una asidua ganancia de unos U$S 150 millones en una semana.
Los agentes económicos lo aceptan, aunque veían que era prácticamente imposible que el estado lo pagara, debido que frente al default que estaba latente, la refinanciación de deuda tenía un impacto positivo no solamente en el hecho de que postergaba pagos, sino que intentaba nuevamente alimentar este círculo a través de la confianza, de la reducción del riesgo país y de la disminución de la tasa de interés. Pero por otro lado, hecho que compensaba la posible baja del riesgo, era nuevamente la gran duda acerca de cuanto iba a durar ese canje y si Argentina iba a poder pagar.
Este alivio duró muy poco como todas las medidas, volvió a subir el riesgo país sobre todo porque el estado necesitaba recursos. Si bien es cierto que se ajustaba terriblemente la estructura del estado, igualmente los ingresos estaban tan deprimidos que ni siquiera se podía llegar a cubrir el gasto de un estado achicado.
Hacia Agosto de 2001 hay una negociación con el FMI al cual había que pagarle capital e intereses por U$S 5000 millones. Ellos nos vuelven a prestar pero esto no significaba un ingreso de divisas, sino que era un nuevo préstamo para refinanciar capital e intereses que vencían.
La condición del FMI en este caso era que el estado reprograme de manera creíble la deuda, cosa que el estado no hizo, y a cambio de eso le propuso una estricta conducta de Déficit Cero.
El "déficit cero" significaba priorizar el pago de:
- la deuda pública,
- y de las transferencias a las provincias comprometidas anteriormente.
Los salarios, jubilaciones y deudas a proveedores quedaban condicionados a las disponibilidades de excedentes, reduciéndose proporcionalmente a la brecha entre ingresos y gastos (solamente en caso de que hubieran recursos, se pagaban sueldos, jubilaciones y proveedores).
Esto fue muy significativo justamente porque si no se llegaba al nivel de recaudación necesario, no se pagaban sueldos, jubilaciones ni a proveedores.
Con lo cual es interesante ver cómo el nivel de compromiso con el modelo de que las políticas que se adoptaban, daban totalmente la espalda a otros hechos de la economía real.
En este mismo mes la fuga de capitales sigue en niveles altos, fugándose U$S 3000 millones. Frente a esta situación, el Congreso vota la Ley de Intangibilidad de los Depósitos, que obviamente es como querer tapar el sol con la mano, porque decirle al Congreso que vote algo que de hecho ya está ocurriendo, se sabe que es imposible frenarlo, es de alguna manera echar mano a la tercera función de la convertibilidad: el fundamento institucional que necesita para funcionar: es como un manotazo de ahogado recurriendo a afirmar que todo sigue igual gracias a que está fundamentado institucionalmente.
Algunos creyeron, otros no, pero de todas formas para ese momento la fuga de capitales era altísima, inclusive se acusa de negligencia a Pedro Pou por no evitar esto.
En el ínterin, y dada la sequía de pesos en el mercado, empiezan a circular las Cuasi-monedas en el mercado. Se imprimen unas 15 cuasi-monedas, la mayoría provinciales, y en lo nacional estaban los Lecop, que de hecho eran una salida de la convertibilidad: violaban la ley de convertibilidad porque era moneda que servía para pagar compromisos entre privados y con el estado que no tenía ningún respaldo en divisas.
El FMI autorizó esto porque no lo puso como un punto para no otorgar nuevos créditos, un poco por el hecho de que la economía estaba totalmente desmonetizada, porque estaba muy por debajo de los niveles necesarios para reactivar, además la excusa era que esa cuasi-moneda se iba a retirar del mercado, una vez suplida la demanda de pesos, el estado iba a canjearlas por pesos.
Las provincias también tenían su justificativo siendo que el estado no les giraba la coparticipación necesaria, y hay provincias que prácticamente dependen de la coparticipación y, al no recibirla, no podían ni pagar los sueldos.
Para tener una idea:
Durante el 2001, la base monetaria pasó de 15000 millones de pesos a 10900 millones de pesos.
Las cuasi-monedas representaban en: diciembre de 2001: 2000 millones de pesos
en Enero de 2002: 4000 millones de pesos
O sea que esto significó una política monetaria de hecho: las cuasi-monedas sustituían la sequía de pesos que había en la economía.
Por qué había tan pocos pesos?
Obviamente, por la fuga de capitales que durante todo el 2001 casi alcanza los U$S 30000 millones.
Quiénes hicieron esa fuga?
• El 27% de esos U$S 30000 millones fueron empresas líderes de mayor facturación.
• El 13% conglomerados extranjeros y empresas transnacionales.
• El resto, particulares y empresas privatizadas y no privatizadas.
Cómo se instrumentó esta fuga?
A través de los bancos: entre el Galicia y el Citibank se canalizaron el 50% de la fuga de capitales de ese año, mediante operaciones de dudosa legalidad, regulación ineficiente y con la complicidad silenciosa del BCRA: de ahí la sospecha y remoción de Pou: de hecho el BCRA autorizaba esta fuga formal o informalmente, y los menos informados se enteraron el día que se puso el corralito, con lo cual hubo un encubrimiento doloso de la realidad económica.
Esta fuga hizo que bajaran las reservas, con lo cual, si los pesos que hay en la economía debían tener respaldo en dólares, a medida que los agentes cambiaban pesos por dólares para llevárselos al exterior, estaban retirando los pesos de la economía, y esto indirectamente hacía aumentar el endeudamiento.
Por ejemplo, en agosto de 2001, el FMI hace un préstamo de U$S 100000 millones porque las reservas estaban en niveles muy bajos y este préstamo era justamente para hacer frente a esta corrida, y 2 meses después las reservas vuelven al mismo nivel que en agosto de 2001, con lo cual, parte de esta fuga se produjo con endeudamiento con organismos internacionales.
Obviamente estos organismos internacionales tenían pleno conocimiento de la fuga de capitales, con lo cual esto era dar por una ventanilla y retirar por otra. O sea que ellos eran los beneficiarios de la fuga de capitales, pero indirectamente lo que el fondo prestaba se lo llevaban agentes, sobre todo empresas extranjeras.
Diciembre 2001: La fuga de capitales y el Corralito
Esta fuga de capitales, da lugar en diciembre de 2001 al Decreto 1.570 de "El Corralito".
Es difícil pensar que Cavallo veía en este corralito una solución al problema. Por ahí era más lógico pensar que el retiro ya masivo de los depósitos del sistema bancario iba a llevar inexorablemente a una quiebra del sistema bancario, y un poco priorizando entre los distintos sectores, se priorizó que el sistema bancario no quiebre.
Por eso las medidas que se implementaron en ese momento fueron:
• cortar la capacidad de extracción de los depósitos en efectivo, que era de $250 o dólares por semana;
• inmovilización de todos los depósitos bancarios durante 90 días;
• imposición del uso de tarjetas de débito y crédito para la realización de pagos;
• no se podían efectuar transferencias al exterior superiores a U$S 1000 aunque se permitía hacer un cambio inmediato de depósitos en pesos a dólares.
Antes se habían tomado otras medidas que eran aumentar la bancarización del sistema, un poco anticipándose a esta medida para que la mayor cantidad de los agentes económicos necesariamente hagan pasar por los bancos los recursos de la economía. (Por ejemplo, los sueldos empezaron a pagarse a través del banco: para cobrar el sueldo tenían que tener una tarjeta de débito). Eso era bancarizar la economía, para que más dinero pase por los bancos en un marco donde los bancos se tenían que deshacer de depósitos porque la gente los quería convertir en dólares.
Con esta bancarización forzada se quería:
- evitar la quiebra del sistema financiero,
- evitar la corrida,
- aplicar indirectamente un virtual control de cambios: hay que tener en cuenta que las importaciones estaban tan alicaídas que había una especie de superávit comercial, entonces esta inmovilización de algunos recursos provenientes de la cuenta corriente le permitiría hacerse de divisas al gobierno como para atender pagos externos o compromisos.
Diciembre 2001: El Default
El resultado es inmediato, aunque la situación se termina de agravar cuando el 05/12/2001 el FMI niega una refinanciación de U$S 1250 millones, y ahí Argentina entra de hecho en default internacional.
Se llama default porque los compromisos no se pueden atender. Hasta ese momento se habían atendido con refinanciación, pero en el mismo momento que una deuda no se paga, se declara el default internacional.
Esto significaba que el estado se quedaba sin reservas internacionales, con lo cual la moneda doméstica se quedaba sin respaldo, y además el estado se quedaba sin recursos para funcionar.
Esta es la caída de hecho de la convertibilidad.
Formalmente, se cae cuando Duhalde devalúa. Pero en realidad la devaluación ya se había hecho: durante todo diciembre la cotización del dólar era $1.10 en el mercado secundario.
Lo mismo que declarar el no pago de la deuda externa, que todos se lo apropian a Rodríguez Saa, pero que en realidad no era más que reconocer algo que ya había sucedido.
Lo cierto es que de hecho, tanto la devaluación como el no pago de la deuda, se produjeron a fines del 2001.
Diciembre 2001: El fin de De La Rúa
Las figuras más representativas de la oposición le piden la renuncia de Cavallo al Presidente De La Rúa, éste se resiste pero Cavallo renuncia, y a los pocos días los hechos económicos y el estallido social de esos momentos terminaron por derribar el gobierno de la Alianza.
El presidente De La Rúa, el 20/12/01, luego de leer una carta a todos los ciudadanos en cadena nacional, presenta su renuncia anticipada al cargo.
Conclusiones
La convertibilidad:
- como modelo de estabilización: fue exitosa, pero pasó de ser un modelo de estabilización exitoso a un modelo imposible y fracasado de crecimiento sostenible;
- como modelo de crecimiento: fracasó.
A este modelo se lo ponderó demasiado. Quizás podría haberse iniciado antes con la discusión de si la convertibilidad era un modelo de crecimiento sostenible antes de llegar a esta circunstancia en la cual no había más que hacer.
Si hubiera sido mejor salir o no en 1995 o 1996, no lo podremos saber, lo que sí es cierto es que probablemente se hubieran evitado muchas de las cosas que ocurrieron, en especial la crisis social, con un desempleo altísimo del 27%, una caída del PBI del 11%, etc.
Este estallido también produjo un replanteo acerca del marco teórico e ideológico de las políticas económicas.
Hubo una bisagra en el pensamiento y un replanteo en cuanto a la veracidad y vigencia de las ideas neoliberales, sobre todo en cuanto al rol del estado, y acerca de cuán beneficiosa es una política cambiaria y monetaria.
Recordar que la política cambiaria no era una política comercial: respondía a la necesidad de mantener una estabilidad de precios. La política monetaria quedaba reducida a mantener un tipo de cambio tan fijo que produzca estabilidad de precios.
La crisis derribó una buena parte de las ideas sostenidas durante toda una década.
Esta corriente de pensamiento no ha desaparecido, pero hoy los sectores de la economía tienen más en claro y definido cómo debe ser la política económica.
En el 2002 comenzó la reactivación de la economía.
Interpretaciones de la crisis de los '90 en la Argentina
Cuestión del contexto internacional
Algunos lo interpretan como la generadora de esta ruptura, de esta crisis: básicamente por el tema de la deuda que imponían organismos y acreedores internacionales, y por la presión que ejercían los organismos. Lo cierto es que esta visión es delegar un poco la responsabilidad de la crisis, que aunque no es poco verás, no sería este único el motivo.
Dentro de los que plantean cuestiones internas tenemos:
Visión neoliberal
Hace la autocrítica pero la centra en la incapacidad de hacer la política, como un problema exógeno al modelo, que es el problema de los hacedores de política justamente que no fueron capaces de mantener disciplina fiscal, y el tema de los costos (en general no solamente el déficit fiscal sino los costos de la economía). No pone énfasis en el modelo en sí mismo (el problema no es el modelo), sino en factores externos al modelo como pueden ser los agentes que actuaban.
El problema estaba en el modelo mismo
Y ahí se conformó un grupo que conformó el Plan Fénix (hubo varios grupos que sostenían esto desde hacía tiempo, pero desde luego que no tenían espacios para introducirlo ni promoción). El Plan Fénix fue el más exitoso en este sentido ya que logró reunir a un conjunto de personalidades, del mundo académico, empresarios, y a ex-funcionarios que tenían bastante peso y que lograron conformar una idea opositora identificable. Ellos sí ya iban más en contra el modelo y formulaban que era necesario pensar en una economía más real, en aspectos redistributivos, para que se pudiera salir de la crisis.
Desde el punto de vista de los históricos
Se complementan en algún punto con los anteriores, algunas de las causas tienen que ver con la culminación de un proceso que comenzó en el año 1976, con la reforma que apuntaba a una reforma estructural de la economía argentina, cambiándola de un país productivo a un país financiero, por así decirlo.
Ven todo lo que vimos: Alfonsín, Convertibilidad y colapso final, como la culminación de lo que se empezó en aquel entonces.