El ejercicio prolonga la vida.
Los científicos pueden cada vez demostrar más ampliamente la importancia que tiene para los seres humanos la actividad física.
Incluso las personas que se ejercitan más en su tiempo libre parecen ser biológicamente más jóvenes que sus homólogos más sedentarios.
Se considera que moverse aumenta la expectativa de vida, no solo por disminuir la posibilidad de sufrir enfermedades relacionadas con la edad y los efectos del estrés, sino porque tambien puede influir directamente sobre los telomeros del ADN y con ello sobre el mismo proceso del envejecimiento.
A estas conclusiones llegaron el doctor Tim Spector y sus colegas del King’s College de Londres, Inglaterra, tras estudiar a 2400 hermanos mellizos que integran el St. Thomas UK Twin Registry, un registro que incluye a 10.000 mellizos ingleses. Los investigadores extrajeron sangre de todos los voluntarios a fin de obtener el ADN de cada uno a través de sus glóbulos blancos, centrándose en el análisis de los telómeros del mismo.
Los telómeros, son una porción del ADN que se encuentra en los extremos del mismo, acortándose cada vez que una célula se divide, y cuando estos se vuelven muy cortos, las células que los poseen ya no puede dividirse más y por lo tanto mueren. Con la edad, nuestros telómeros se acortan, lo que nos deja más susceptibles al daño celular y a las enfermedades crónicas propias del proceso de envejecimiento.
La pregunta que buscaban responderse los científicos era si el llevar una vida activa físicamente, tenía algún tipo de impacto sobre los telómeros. Para encontrar la solución a este interrogante, los científicos verificaron el largo de los telómeros de los voluntarios, teniendo en cuenta la cantidad de actividad física que realizaban en su tiempo libre.
Dividieron para ello a los 2.400 mellizos en cuatro grupos:
1. Los inactivos, con menos de 16 minutos de actividad física a la semana.
2. Poco activos, con 36 minutos de actividad física a la semana.
3. Moderadamente activos: con 122 minutos de actividad a la semana (2 horas).
4. Los muy activos: con 199 minutos de actividad a la semana (3:30 horas).
Descubrieron que los sujetos pertenecientes al grupo 4 tenían los telómeros del mismo largo que individuos sedentarios pero con diez años menos.
Estudios previos realizados por los mismos investigadores, ya habían demostrado que la obesidad y el tabaquismo también acortaban los telómeros.
La teoría que explicaría el fenómeno producido por la actividad física, es que el ejercicio disminuye el impacto del estrés oxidativo sobre las células del organismo, protegiéndolas del deterioro llevado adelante por los radicales libres (grupos de átomos que tienen un electrón [e-], estos radicales recorren nuestro organismo con el fin de robar un electrón de las moléculas estables y alcanzar su estabilidad electroquímica). Otra hipótesis es que la actividad física disminuye el stress psicológico, que afecta tanto a la salud física como mental.
Más allá de si ambas o una sola de estas teorías es la respuesta final al interrogante, los autores están de acuerdo en que es de vital importancia promover que por lo menos las personas realicemos 30 minutos diarios de actividad física, cinco días a la semana, pues esto tiene repercusiones significativas sobre la salud general y sobre el envejecimiento.
Este estudio sugiere que un estilo de vida sedentario puede disminuir la esperanza de vida no sólo por la predisposición a las enfermedades relacionadas con la edad, sino también porque puede influir en el proceso de envejecimiento.
Sin embargo, a pesar de los beneficios conocidos de la actividad física, la inactividad sigue siendo un importante problema de salud pública.
Si nos proponemos caminar 30 minutos diarios, estaremos cuidando sabiamente a nuestra propia UCCM (unidad cuerpo cerebro mente), pero si además en los ámbitos en los cuales actuamos informamos y proponemos actividades, como por ejemplo en las instituciones poner cintas para caminar o realizar una actividad física programada en determinado momento del día, también estaremos cuidando la salud de los otros y de las organizaciones.
Fuente: Archives of Internal Medicine de King College de Londres.
Dr. Carlos A. Logatt Grabner
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Los científicos pueden cada vez demostrar más ampliamente la importancia que tiene para los seres humanos la actividad física.
Incluso las personas que se ejercitan más en su tiempo libre parecen ser biológicamente más jóvenes que sus homólogos más sedentarios.
Se considera que moverse aumenta la expectativa de vida, no solo por disminuir la posibilidad de sufrir enfermedades relacionadas con la edad y los efectos del estrés, sino porque tambien puede influir directamente sobre los telomeros del ADN y con ello sobre el mismo proceso del envejecimiento.
A estas conclusiones llegaron el doctor Tim Spector y sus colegas del King’s College de Londres, Inglaterra, tras estudiar a 2400 hermanos mellizos que integran el St. Thomas UK Twin Registry, un registro que incluye a 10.000 mellizos ingleses. Los investigadores extrajeron sangre de todos los voluntarios a fin de obtener el ADN de cada uno a través de sus glóbulos blancos, centrándose en el análisis de los telómeros del mismo.
Los telómeros, son una porción del ADN que se encuentra en los extremos del mismo, acortándose cada vez que una célula se divide, y cuando estos se vuelven muy cortos, las células que los poseen ya no puede dividirse más y por lo tanto mueren. Con la edad, nuestros telómeros se acortan, lo que nos deja más susceptibles al daño celular y a las enfermedades crónicas propias del proceso de envejecimiento.
La pregunta que buscaban responderse los científicos era si el llevar una vida activa físicamente, tenía algún tipo de impacto sobre los telómeros. Para encontrar la solución a este interrogante, los científicos verificaron el largo de los telómeros de los voluntarios, teniendo en cuenta la cantidad de actividad física que realizaban en su tiempo libre.
Dividieron para ello a los 2.400 mellizos en cuatro grupos:
1. Los inactivos, con menos de 16 minutos de actividad física a la semana.
2. Poco activos, con 36 minutos de actividad física a la semana.
3. Moderadamente activos: con 122 minutos de actividad a la semana (2 horas).
4. Los muy activos: con 199 minutos de actividad a la semana (3:30 horas).
Descubrieron que los sujetos pertenecientes al grupo 4 tenían los telómeros del mismo largo que individuos sedentarios pero con diez años menos.
Estudios previos realizados por los mismos investigadores, ya habían demostrado que la obesidad y el tabaquismo también acortaban los telómeros.
La teoría que explicaría el fenómeno producido por la actividad física, es que el ejercicio disminuye el impacto del estrés oxidativo sobre las células del organismo, protegiéndolas del deterioro llevado adelante por los radicales libres (grupos de átomos que tienen un electrón [e-], estos radicales recorren nuestro organismo con el fin de robar un electrón de las moléculas estables y alcanzar su estabilidad electroquímica). Otra hipótesis es que la actividad física disminuye el stress psicológico, que afecta tanto a la salud física como mental.
Más allá de si ambas o una sola de estas teorías es la respuesta final al interrogante, los autores están de acuerdo en que es de vital importancia promover que por lo menos las personas realicemos 30 minutos diarios de actividad física, cinco días a la semana, pues esto tiene repercusiones significativas sobre la salud general y sobre el envejecimiento.
Este estudio sugiere que un estilo de vida sedentario puede disminuir la esperanza de vida no sólo por la predisposición a las enfermedades relacionadas con la edad, sino también porque puede influir en el proceso de envejecimiento.
Sin embargo, a pesar de los beneficios conocidos de la actividad física, la inactividad sigue siendo un importante problema de salud pública.
Si nos proponemos caminar 30 minutos diarios, estaremos cuidando sabiamente a nuestra propia UCCM (unidad cuerpo cerebro mente), pero si además en los ámbitos en los cuales actuamos informamos y proponemos actividades, como por ejemplo en las instituciones poner cintas para caminar o realizar una actividad física programada en determinado momento del día, también estaremos cuidando la salud de los otros y de las organizaciones.
Fuente: Archives of Internal Medicine de King College de Londres.
Dr. Carlos A. Logatt Grabner
Asociación Educar
Ciencias y Neurociencias aplicadas al Desarrollo Humano
www.asociacioneducar.com
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