]Bussi salvó a José Alperovich de la “colimba” en plena dictadura FUENTE: CONTEXTO 24 Sábado 23 de Julio de 2011 05:40:21 Un pedido personal de León Alperovich. El padre del gobernador fue un generoso aportante al “Fondo Patriótico Azucarero”. Jugosos entretelones. “Recuerdo siempre con un gran aprecio a León Alperovich, un hombre muy trabajador, un ser excepcional”, señala Antonio Bussi en el libro “Mi padre el general”, que editó recientemente su hijo José Luis. Los aportes de Alperovich al Fondo Patriótico Azucarero sirvieron para establecer una relación muy afectuosa, que incluyó intercambios de favores, como la excepción a la “colimba” para el hoy gobernador José Alperovich, en 1977. Así se relata en la biografía prohibida de Alperovich. Veamos este picante fragmento del libro “El Zar Tucumano”: León Alperovich echó raíces en Tucumán cuando tenía 22 años. De origen lituano, llegó a la provincia después de haber peregrinado por Las Palmeras, un pueblo santafecino cercano a Ceres y a unos 75 kilómetros de Rafaela. León abandonó su hogar desde joven, peleado con su padre por un problema doméstico. “O matás ese animal, o te vas de la casa”, lo ultimó su padre. León, fiel a sus convicciones, ya que había criado a ese potrillo y tenía una amorosa debilidad por los animales, desobedeció a su padre y buscó refugio en un tambo cercano. Luego trabajó de distintos oficios en la zona. Entre otras cosas, León se dedicó a la venta ambulante de pescados junto con su amigo Salomón Rojkés. Como una ironía del destino, los hijos de ambos, unos 30 años después, se casaron y son hoy el matrimonio tucumano más poderoso. El desembarco de León en Tucumán fue el 18 de marzo de 1948. Se instaló inicialmente en la ciudad de Concepción, al sur, pero al año siguiente se mudó a la capital, según se precisa en la investigación "León Alperovich. Trayectoria y obra de un pionero", producida por Elisa Cohen de Chervonagura y Guido Mossé. “León fue ingenioso en los negocios. Era duro negociar con él. Creció de la nada a tener una fortuna que hoy ostentan los hijos y los nietos, y que tiene como objetivo seguir creciendo”, describió Jaime Salamon, el presidente de la Kehilá (comunidad judía) de Tucumán. Humilde y trabajador, León construyó a fuerza de voluntad su perfil empresario. Sus logros no fueron un regalo, sino que fueron la conquista a la que le precede un historial de sacrificios. De vendedor ambulante y comerciante textil, le dio origen a la concesionaria de autos, devenida hoy en una empresa familiar que diversificó su oferta mucho más allá de los vehículos. León Alperovich inauguró en 1960 la primera concesionaria, que por entonces comercializaba únicamente vehículos Dodge. Se lo solía ver en la construcción del local siguiendo de cerca la evolución de la obra, pese a los dolores de espaldas que lo aquejaban. Siempre se preocupó para que sus hijos tomaran la posta. Desde que eran jóvenes les predicó el legado empresarial. Tanto es así, que intercedió en persona ante Antonio Domingo Bussi para evitar que su hijo José, a los 21 años, fuera parte del servicio militar, por entonces obligatorio, según recordó la historiadora Marta Ezcurra, vieja amiga y ex vecina del padre del gobernador. Esto sucedió en 1976, en plena dictadura militar, con el general Bussi a cargo de la gobernación. Ya por esa época, León comenzaba a delegar trabajo en sus hijos, como una suerte de adoctrinamiento. Ubicó a José al mando de la concesionaria mientras él se dedicaba al nuevo rubro: el Hotel República. A León se lo veía barrer la vereda del edificio por las tardes y, a veces, cargar de frutas y verduras el auto para abastecer el bar del hotel. No confiaba en sus empleados. Yendo él mismo a hacer las compras se aseguraba de conseguir el mejor precio y, sobretodo, que los empleados no se quedaran con los vueltos. Le gustaba estar en todos los detalles. Controlaba todo. “Mi padre es una persona muy inteligente. Tuvo una crianza muy difícil y creció por la dedicación al trabajo y por la honestidad, que es lo que nos inculcó siempre”, dijo Sara Alperovich, hermana del gobernador. León no tardó en volver a la concesionaria, al ver que su hijo dividía su tiempo en atender la empresa familiar y sus primeros pasos en la política. León se mantuvo firme para no desviar el objetivo del grupo económico más importante de la provincia. José Alperovich heredó de su padre la habilidad para los negocios. “Es rico porque su papá es rico. En tiempos del corralito y el corralón se hablaba que tenía sumas millonarias en dólares en plazo fijo en el Banco Empresario y de algunas centenas de departamentos en San Miguel de Tucumán. El papá hizo una fortuna importante y no me consta que él la haya incrementado”, comentó el diputado nacional oficialista Alfredo Carlos Dato, ex presidente de la Corte Suprema de la provincia. Salamon, en cambio, se permitió la duda sobre el incremento del patrimonio. “Seguramente la fortuna creció desde que está en el gobierno. Pero no fue solamente por eso. La familia se planteó un objetivo: crecer. Por eso venden todas las marcas de autos, o te das vuelta y te ofrecen un departamento o un campo”, planteó el prosecretario de la Delegación de Asociaciones Israelitas (DAIA) y referente de la comunidad en Tucumán. La astucia empresarial de la familia Alperovich se reflejó en 2008, cuando el mundo fue sacudido por una crisis económica que decretó la quiebra de varios gigantes, como Lehman Brothers, la compañía americana de servicios financieros que lucía imbatible en Wall Street. En octubre de ese año, el ex titular del Banco Central Martín Redrado, enfrentado con el kirchnerismo, dio a conocer un listado de personas y empresas que habían comprado dólares a montones como un rapto especulativo por la crisis que amenazaba con acentuarse. En las anotaciones de Redrado figuraban los inversores Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Alberto Rodríguez Saá, entre otros. También aparecían el Gobierno de Tucumán y León Alperovich, que habían comprado 1.944.327 y 2.000.000 de dólares, respectivamente, según publicó el semanario Perfil. Fuente: “José Alperovich, El Zar Tucumano”, por José Sbrocco y Nicolás Balinotti, Editorial Dunken. ANTICIPO DE CONTEXTO: “EL ZAR TUCUMANO” Al entrar a la política, en 1995, Alperovich declaró que tenía "únicamente un viejo automóvil" Viernes 29 de Julio de 2011 04:36:48 | La biografía prohibida por el gobernador revela el impresionante entramado de empresas propias, con familiares y amigos. Un crecimiento económico que no conoce límites. Cuentan que en la primera declaración pública sobre su patrimonio, cuando era legislador provincial, Alperovich manifestó tener únicamente “un viejo automóvil” y omitió mencionar ser propietario de inmuebles y decir que era integrante de sociedades anónimas. Las declaraciones juradas fueron siempre un dolor de cabeza para el gobernador y su esposa. En 2002, previo a llegar a la Casa de Gobierno, Alperovich era senador nacional. A partir de entonces, su fortuna comenzó a hacerse más pública, aunque no para tanto. Ese año, el entonces senador justicialista por Tucumán había declarado dos propiedades en la provincia por el total de 282 mil pesos; un automóvil por $19.000; bienes del hogar por $23.866; títulos y participaciones en sociedades en el país o en el extranjero por el total de $3.261.309, y dinero en efectivo: 450.000 dólares. Curiosamente, al año siguiente, el empresario automotriz declaró ante el mismo recinto no tener vehículos, además de haber variado mínimamente algunas cifras de los anteriores ingresos enumerados. En 2011, en el mismo Congreso de la Nación, Beatriz Rojkés de Alperovich acaparó todas las miradas tras una investigación periodística que la ubicaba como una de las senadoras más ricas de la Cámara, con $20.627.274. La senadora consignó, además, depósitos bancarios y dinero en efectivo por casi cinco millones de pesos. La mayoría del patrimonio declarado por Rojkés está en acciones de León Alperovich de Tucumán SA, una concesionaria de autos que si bien lleva el nombre del padre del gobernador, es el jefe provincial el mayor accionista desde junio de 1997, cuando se quedó con el 88 por ciento del paquete accionario. En su declaración jurada de la Cámara Alta, Rojkés de Alperovich omitió los datos patrimoniales de su marido. Pese a los insistentes pedidos de los pocos opositores con bancas en la Legislatura, en Tucumán nunca se sancionó una ley para que los funcionarios presenten su declaración jurada de bienes. El directorio de la empresa León Alperovich de Tucumán SA está integrado por su presidenta Beatriz Rojkés de Alperovich, y vicepresidenta, la hija del matrimonio, Mariana Alperovich. El director titular, Gabriel Alperovich, el hijo mayor de la pareja. El síndico titular es Raúl Fernando Estofán, hermano del presidente de la Corte suprema de la provincia y el suplente es el contador José Luis Romero. Pero el gobernador y su esposa no solamente pisan fuerte en León Alperovich de Tucumán SA. El 15 de abril de 1992 nació Avanco SRL de la mano de Rubén Ricardo Rojkés, hermano de Beatriz, y de Roxana Judith Weiss. Poco más de seis años después, el 7 de septiembre de 1998, se incorporó José Alperovich y se asoció únicamente con Rubén Rojkés, con porcentajes igualitarios. Por entonces, Alperovich ya ejercía como legislador provincial por la Unión Cívica Radical y era el presidente de la Comisión de Hacienda del Parlamento. El 31 de agosto de 2000, la escribana Hebe Amalia Orlando y la doctora María Cristina Márquez de Robin, en representación del Registro Público de Comercio de la provincia, fueron testigos de que Alperovich se había convertido en el socio mayoritario de Avanco SRL. Desde ese día, el 95 por ciento del paquete accionario le correspondía. Por entonces, Alperovich era el ministro de Economía del gobierno del justicialista Julio Miranda. Pero Avanco SRL no retrocedió en los negocios ni en las ganancias. El 28 de mayo de 2003, Alperovich le cedió, como está certificado en la actuación notarial, un 45 por ciento de las acciones a Rubén Rojkés, y de esta manera la empresa volvía a quedar sostenida en partes igualitarias entre el gobernador y su cuñado. Mientras Avanco tramitaba en el Registro Público de Comercio una ampliación de actividades comerciales, Rubén Rojkés, en representación de la empresa, se quedaba con un campo de 3.000 hectáreas en Horcones, cerca de Rosario de la Frontera, en Salta. Lo bautizó “La Divina”, donde ahora Avanco se dedica a la explotación de soja y de ganadería. Avanco le adquirió “La Divina” a los Singh, que tenían su empresa familiar en convocatoria de acreedores por lo que sus abogados aconsejaron la venta del campo. Uno de los oferentes fue Rojkés, que llegó con un maletín repleto de dinero para cancelar la deuda concursada. Con ese dinero se les pagó a los acreedores. El saldo se completó en varios meses siguientes y finalizó en noviembre de 2003, un mes después de que Alperovich asumiera la gobernación por primera vez. En total el monto que pagó Avanco fue de 1.800.000 pesos, aunque la suma habría sido superior, según allegados a la familia Singh. En ese momento, el campo tenía unas 1.000 hectáreas desmontadas y otras 2.000 con monte. Según inmobiliarias de la zona, ese campo estaría tasado en 12 millones de dólares, a razón de 4.000 dólares cada hectárea. Avanco SRL creció notablemente, sobre todo desde 2003, con Alperovich como gobernador, ya que ese año incorporó el rubro agropecuario a sus actividades, en sintonía con el boom sojero. Avanco desarrolla las siguientes tareas, según la Dirección General de Rentas provincial: — Constructora: ejecución, dirección y administración de proyectos y obras civiles, hidráulicas, portuarias, sanitarias, eléctricas, urbanizaciones, pavimento y edificios, incluso destinados al régimen de propiedad horizontal; construcción de silos, viviendas, talleres, puentes, sean todos ellos públicos o privados. Proyectos, dirección y construcción de plantas industriales, obras viales, gasoductos, oleoductos y usinas públicas o privadas. — Inmobiliaria: mediante la adquisición, venta y/o permuta de toda clase de bienes inmuebles, urbanos o rurales; la compra-venta de terrenos y su subdivisión; fraccionamiento de tierras, urbanizaciones con fines de explotación, renta o enajenación, inclusive por el régimen de propiedad horizontal. — Financiera: mediante préstamos con o sin garantía a corto plazo, aportes de capitales a personas o sociedades a constituirse; para financiar operaciones realizadas o a realizarse, así como para la compra-venta de acciones y toda clase de valores mobiliarios y papeles de crédito, de cualquiera de los sistemas o modalidades creados o a crearse. Exceptuándose las operaciones comprendidas en la ley 18.081 u otras por la que se requiera el concurso público. — Agropecuaria: explotación directa por sí o por terceros en establecimientos rurales, ganaderos, agrícolas, frutícolas, forestales, propiedad de la sociedad o de terceras personas. Cría, venta y cruza de ganado y hacienda de todo tipo; explotación de tambos y cultivos; elaboración de productos lácteos y de ganadería; compra, venta y acopio de cereales, oleaginosas, forrajes, pasturas, alimentos balanceados, semillas, fertilizantes y agroquímicos; incorporación y recuperación de tierras áridas; caza y pesca; renovación y reconstrucción de maquinaria y equipo agrícola para la preparación del suelo, la siembra, recolección de cosechas, y la venta, distribución, importación y exportación de todas las materias primas derivadas de la explotación agrícola y ganadera. Como si fuera poco, desde el 17 de noviembre de 1998, Alperovich dirigía otra empresa que llevaba su nombre: José Alperovich SA. “El cargo del director es personal e indelegable”, dice en el acta que constituyó la sociedad entre el gobernador, socio mayoritario, y su esposa. Está certificado por el escribano público Nicasio Olmos. Integran también el directorio: Beatriz Rojkés, Gustavo Isaac Andjel, que es director de una de las concesionarias Volkswagen, Gabriel Alperovich (uno de los hijos del matrimonio gobernante) y Marta León de Alperovich, la madre del primer mandatario. José Alperovich SA desarrolla actividades comerciales, industriales, financieras, inmobiliarias, hoteleras, agropecuarias y forestales, según se consigna en la documentación que le dio origen a la sociedad anónima. Gustavo Isaac Andjel, uno de los directores titulares de la firma Alperovich SA, es socio en la empresa constructora Andjel Construcciones SA junto con sus hermanos Eduardo y Pablo. Esa empresa se llamaba, en un comienzo, Glaciar Construcciones SA, en la que Eduardo Andjel era socio fundacional de Leonardo Elgart y su esposa Sara Alperovich, cuñado y hermana del gobernador, respectivamente. Actualmente esa compañía se llama Alperovich SA. Los directores titulares de la firma son el gobernador, su cuñado Rubén Rojkés, Isaac Gustavo Andjel y Roxana Judith Weiss. El director suplente es el hijo mayor del mandatario, Gabriel Alperovich. El síndico titular es Raúl Fernando Estofán, y el síndico suplente es José Eduardo Laks. Algunos negocios tienen nombre propio, como el Hotel República, donde se hospeda el plantel de Atlético Tucumán a modo de concentración antes de cada partido. El hotel es dirigido en la actualidad por Sara Alperovich, según reconoció ella en una entrevista para este libro. Las concesionarias son un rubro familiar: José administra las marcas Volkswagen y Kía, y su hermano Naum comercializa Ford, Hyundai y, desde hace poco, también los autos Chery. Tal vez la empresa menos conocida del gobernador sea Fernal SA, mediante la cual intentó quedarse con una parte de Canal 10, según reprodujo el diario local La Gaceta, el 21 de abril de 1998. Hasta ese entonces, Canal 10 era propiedad de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y del estado provincial. Con el llamado a licitación se apuntaba a incorporar a un socio privado para mejorar la rentabilidad. Así fue que surgió el interés de Alperovich como el de otros oferentes, entre los que estaban Maschtrich Group, de Enrique García Hamilton y Eduardo Stordeur; Multimedios SA, de Lucía Elena Aráoz de García Hamilton y Ricardo Domínguez, y Gestión de Medios SA, de Eduardo García Hamilton. Sin embargo, la ganadora de la licitación fue Newline, de Raúl Spinelli Roca y Rodolfo Gaustein. Ambos tenían muy buena relación con Alberto Llaryora, que en ese momento era dueño del otro canal de aire de la provincia, Canal 8. Tanto es así que cuando Llaryora vendió canal 8 a Telefé, luego fue él quien se quedó con el control de New Line. Fernal SA había ofrecido 960 mil pesos de aumento de capital para la “compra del usufructo de las acciones por compra de la UNT”. Además, en su propuesta incluía una prima de edición por 4.519.000 pesos. La empresa del gobernador ofrecía 960.500 pesos de aumento de capital más $4 millones como prima de emisión al momento de la firma del contrato. Otra alternativa, denominada “usufructo” planteaba pagar por el paquete de las acciones de la universidad un total de $4.750.000. Fernal SA proponía, también, un gerenciamiento con superávit garantizado, pagando $4.440.000 de una sola vez. La compañía fue creada el 22 de abril de 1998 en sociedad con Juan Carlos Fernández. El director suplente es Gustavo Marcelo Perticaro. Los hijos del gobernador también participan de los negocios familiares. El 12 de diciembre de 2006 se publicó en el Boletín Oficial de la provincia la constitución de la sociedad Alperovich Motors SRL, cuyos socios gerentes son Gabriel y Mariana Alperovich. La actividad de la empresa es la compraventa de autos nuevos y usados, sus repuestos y accesorios, taller de reparaciones y cualquier otro aspecto relacionado con la industria automotriz. También incorpora la actividad industrial, la financiera, inmobiliaria, hotelería, agropecuarias, forestales. El capital inicial de esa empresa fue de 200 mil pesos. La administración de la sociedad está a cargo de Gabriel Alperovich y Mariana Alperovich. El instinto empresario de Gabriel Alperovich no se detuvo. El 15 de junio de 2010 se asoció con Samuel Ignacio Chalom para constituir la empresa ALOM SRL., que se dedica a la construcción, a las actividades inmobiliarias y financieras, y a la compra y venta de autos nuevos y usados. La fortuna familiar creció desde que vieron en la producción rural un oasis para ganar dinero. Productor de soja, cítricos y arándanos, Alperovich posee miles de hectáreas desparramadas por el Norte. Conserva un campo en Rosario de la Frontera, en Salta, y tiene unas 15 mil hectáreas en el departamento Jiménez de Santiago del Estero, donde alimenta a 12 mil cabezas de ganado. Alperovich es uno de los grandes productores de soja, maíz y trigo en tierra santiagueña. Allí, el gobernador Gerardo Zamora ofrece incentivos fiscales para quienes inviertan en su provincia. La firma León Alperovich fue uno de las beneficiadas con la exención del pago de ingresos brutos, según la resolución 469/08 de la Dirección General de Rentas de esa provincia. En Santiago del Estero, papá León adquirió 30 mil hectáreas en la década del 90 a precio de remate: 50 dólares por cada hectárea, según informó un alperovichista que conoce como nadie las finanzas de la familia. “Esas tierras cuestan hoy 90 millones de dólares”, aseguró la misma fuente. Pero el grupo siguió creciendo. La firma León Alperovich posee, además, 59.848 hectáreas, distribuidas en las localidades santiagueñas de Suncho Pugio, El Rosario y Uturungo. Una de las propiedades santiagueñas les jugó una mala pasada a dos hermanos del gobernador, quienes fueron víctimas de una irregular transacción. El diario Clarín publicó una denuncia, promovida en Buenos Aires, por los herederos del francés Etiene Germain Justin Lenormand, que falleció el 29 de agosto de 1998. Se trataba de un predio de 1.586 hectáreas ubicado en Suncho Pugio que compró la empresa Tikva SRL, de la cual eran socios Naúm Alperovich y su cuñado Leonardo Elgart, casado con Sara Alperovich. La demanda también involucraba a Horacio Gallardón (quien le vendió el campo a la familia Alperovich), Alberto Eduardo Echalecu Goyeneche (escribano), Marta Inés Podestá (escribana), Teresa del Valle Nuno de Olmos (escribana), Adama SA (otra empresa de Elgart y su esposa) y David Ariel Zeitune. En mayo de 2007 los herederos de Lenormand iniciaron la sucesión en el Juzgado Civil de IV nominación de Santiago del Estero, que estableció que los únicos herederos eran sus tres hijos. “Cuando el 19 de mayo de 2008 se obtuvo el certificado de titularidad y condiciones de dominio a los fines de inscribir la declaratoria de herederos en el Registro de la Propiedad de Santiago, pudo observarse una grave irregularidad registral”, señaló el abogado Roberto Peña Pereira de Azevedo, apoderado de los denunciantes, según reprodujo Clarín. Según el letrado, aparecía una venta “absolutamente falsa, atribuida al señor Lenormand, el 25 de agosto de 2001” a favor de Horacio Gallardón. Es decir, en los papeles, la venta se había producido tres años después de fallecido. Más adelante, Gallardón vendió el campo a Leonardo Elgart y a Naum Alperovich. Registraron el terreno a nombre de Tikva S.R.L., según la escritura 463 certificada ante la escribana Marta Inés Podestá. Tikva fue creada el 9 de agosto de 2002. La empresa se dedica a la explotación de establecimientos agrícolas ganaderos. El 26 de noviembre de 2003, Elgart vendió su parte al hermano menor de los Alperovich y a su esposa, Fernanda Solange Grimblat. La otra empresa cuestionada en la compra es Adama SA, en la que Elgart es el presidente del directorio, y Sara Alperovich, vicepresidenta. El síndico titular de esta compañía es el ministro de Economía de la provincia, Jorge Jiménez. La última incorporación de Alperovich a su patrimonio fue una lujosa vivienda construida en Yerba Buena, donde funciona uno de sus bunkers políticos. Al gobernador le gusta recibir allí a los funcionarios con asados y buen vino. La casa está situada en la esquina de Martín Fierro e Ituzaingó. Su cuñado Rubén Rojkés fue el encargado de controlar el avance de la obra. Por esa vivienda, Alperovich habría pagado unos 2,5 millones de pesos. En la gran ciudad también puso un pie: en cada visita a Buenos Aires la familia Alperovich se hospeda en un departamento en Galileo al 2400, en las cercanías a la Biblioteca Nacional, en el barrio de Recoleta. Este mismo recinto ocupó Alperovich en sus tiempos de senador nacional, entre 2001 y 2003. Pero no todas las inversiones serían en la Argentina. Alperovich tendría un piso en Punta del Este, recostado sobre la costa uruguaya, su lugar favorito para descansar durante las vacaciones estivales. Se trataría de un departamento en el Complejo Lincoln Center, en la Parada 18 de la Playa Mansa. Además, no faltan los críticos que le adjudican tierras en Brasil y la explotación de un hotel en el Estado de Bahía, cuyo gobernador, Jaques Wagner, mantiene una buena relación con Alperovich a partir de un intercambio de información para combatir la mortalidad infantil. Estas propiedades, como la nueva casona en Yerba Buena, tampoco figuran en la declaración jurada de bienes de la senadora nacional Beatriz Rojkés de Alperovich. Ni siquiera en el sector de “bienes gananciales”. Fuente: "José Alperovich, El Zar Tucumano", por José Sbrocco y Nicolás Balinotti, Editorial Dunken
Alperovich, el Zar
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