Cómo ser un buen amigo
Ser un buen amigo requiere ser confiable, bondadoso y considerado. Solo así se construyen y mantienen las amistades que perduran por años. Tener un amigo así no tiene precio, así que dedica tiempo a cuidar bien de tus amistades.
Pasos
1 Sé sincero. Quien no es sincero no tendrá verdaderas amistades, porque es muy difícil contar con una persona que no se comporta consecuentemente, que no te apoye, o en la que no se puede confiar. Mantén tus promesas, haz lo que dijiste que harías y sobre todo ¡no mientas! Podrías mentir si dices “Ok, voy a…” pero después resulta que no lo haces, o que cumplas a medias con lo que prometiste. Poco a poco los demás se darán cuenta de cómo eres y que no cumples tu palabra. Si te das cuenta de que prometes cosas pero no las cumples, empieza a pensar seriamente en dejar de hacerlo. Si no puedes cumplir con algo, explícaselo a tu amigo, y confía en que vuestra amistad soportará los buenos y los malos momentos. Empieza por ser confiable, por ejemplo no revelando los secretos de los demás cuando prometiste no hacerlo.

Si te das cuenta de que has cometido un error, reconócelo. Simplemente habla con tu amigo y confía en que te perdonará. Seguramente lo apreciarán más adelante, cuando se den cuenta de la clase de amigo que tienen. Pero si te da igual, o eres cambiante o demasiado independiente, entonces se darán cuenta de que no eres muy buen amigo.
Una buena amistad está basada en la confianza. Si la rompes, podría ser muy difícil de recuperar. Por supuesto hay excepciones; si hiciste una promesa y de verdad no es posible cumplirla, díselo cuanto antes a tu amigo. No esperes a avisarle cuando ya llegas tarde y te está esperando. Es mejor si le llamas antes y le explicas por qué no podrás cumplir tu palabra, y proponle hacer lo que hubierais planeado otro día. De este modo mostrarás que de verdad te importa aquello que tenga que hacer tu amiga/o y quizá pueda encontrar a otra persona a tiempo que le ayude. Al menos no dejarás a tu amigo abandonado.
2 Sé tú mismo. Trata de desarrollar amistades a largo plazo con aquellos que más valores. Las buenas amistades no se crean por la popularidad que tengas tu o tus amigos. Más bien, las buenas amistades se hacen pasando tiempo con gente con la que conectes en las cosas más importantes. Si quieres ser amigo de alguien solo por ser aceptado en el grupo, o para conocer a alguien más, eso no es amistad, es oportunismo, y tarde o temprano te arrepentirás de buscar amistades tan superficiales. Cada persona tiene el derecho de que la acepten, o no, por sus propias cualidades, así que no dejes que nadie te convierta en lo que no eres; Mejor se tú mismo. Ten en cuenta que es mejor que te odien por lo que eres de verdad, a que te quieran por lo que no eres. Las verdaderas amistades van más allá de las diferencias de opinión o de punto de vista.
3 Sé leal. Si tu amigo/a te cuenta algo confidencial, guardale el secreto y no lo hables con nadie más. Eso es lo que esperarías que hiciera el/ella, así que mantén tus labios sellados. No hables a las espaldas de tus amigos, y no esparzas rumores sobre las cosas que te cuentan en privado. ¡Nada de murmurar ni de puñaladas por la espalda! Nunca digas nada acerca de tu amigo que no puedas decírselo a la cara.
Tampoco permitas que los demás digan cosas malas sobre tus amigos. Hasta que hayas escuchado la versión de tu amigo/a, considera lo que te digan como simples rumores que no son ciertos. Si alguien dice algo que te sorprende, y que parece que tu amigo/a no dijo podrías responder algo como: “Lo conozco y no creo que haya dicho eso. Déjame que hable con el/ella y, si es verdad, te lo diré. Mientras tanto, por favor, no lo cuentes a nadie, porque podría ser un malentendido”
No le digas a nadie si tus amigo/a está enamorado de alguien. Se sentirían mal si le dijeras a alguien que el/ella no querían que se enterara, o a alguien que lo vaya diciendo a todo el mundo.
4 Se respetuoso. Los buenos amigos se respetan mutuamente y se apoyan. Si tu amigo tiene ciertos valores morales, o ciertas creencias, que no coinciden del todo con las tuyas, respeta su postura; debes estar dispuesto a hablar de ello con normalidad, y no despreciar o ridiculizar sus convicciones. Mas bien, intenta comprender su punto de vista y aprende más de tu amigo/a. Con el tiempo, respetar las diferencias os harán mejores amigos y mejores personas.
Escucha siempre lo que tu amigo tenga que decir. A veces, tu amigo querrá hablar de cosas que no te interesen, o con las que te sientas incómodo, pero si respetas a tu amigo podrás a un lado esos sentimientos porque de verdad quieres escuchar a tu amigo, y valoras su opinión.
Habrá veces en que veas los asuntos de manera muy diferente que tu amigo/a. En vez de pedirle que cambie su punto de vista, se respetuoso y dispuesto a evaluar tu propia opinión de las cosas.
5 Comparte. No ser egoísta es muy importante para una amistad. Complace a tus amigos/as cuando puedas hacerlo, siempre que sea de una manera equilibrada. Debes estar ahí cuando te necesitan, e ir más allá de lo que te pidan. Responde a los actos de bondad de tus amigos siento tú también bondadoso con ellos, y verás como esto fortalece vuestra amistad.
6 Sé un buen amigo. Si te das cuenta de que tu amigo se va a meter en problemas, como por tomar drogas, ser infiel a su pareja, o por tomar demasiado alcohol, ayúdale. No pienses que ya es mayorcito para cuidarse el solo. Quizá tengas que ser tú quien use el sentido común y le haga darse cuenta del peligro.


No permitas que tu amigo/a conduzca su vehículo si ha bebido alcohol. Pídele las llaves, o hasta quítaselas, si es necesario, y llévalo a casa tu mismo.
Si tu amigo/a empieza a hablar acerca de suicidarse debes decírselo a alguien. Esto no tiene nada que ver con la norma de “respetar su privacidad”. Aunque tu amigo/a te pida que no lo cuentas a nadie, deberías hacerlo de todos modos. Puedes sugerirle que acuda a un profesional. Pudieras hablar con sus padres, con tus propios padres, o con la pareja de tu amigo/a (a menos que sean ellos la causa del problema) antes de buscar más ayuda.
7 Ayuda a tus amigos en los momentos difíciles. Si tu amigo tiene que ir al hospital, ofrécete para llevarle sus cosas personales; si se le escapa el perro, ayúdale a encontrarlo y si necesita que alguien vaya a buscarle, ofrécete a hacerlo. Si no puede asistir a clase, toma notas y dáselas después, y dile qué tareas han asignado para que se mantenga al día. También podrías mandarle una tarjeta o una carta para que sepa que le importas. Si un familiar suyo fallece seguro que querrás asistir con el/ella al funeral, o cocinar una comida para tu amigo y llevársela. Preocúpate por tu amigo/a y ayúdale a que se exprese, y si necesita llorar quédate a su lado. Solo debes darle un pañuelo y escucharle atentamente. No hace falta que digas nada. Mantente calmado, y, aunque veas a tu amigo/a muy triste, confírmale que le apoyas y que puede contar contigo.
Si tu amigo/a está pasando por un mal momento no le digas: “Todo saldrá bien” si no es cierto. Debes intentar ser realista, y darle falsas esperanzas solo empeorará el problema cuando tu amigo se de cuenta. Es mejor que le digas algo como: “Decidas lo que decidas, sabes que estoy aquí para apoyarte”. Si tu amigo necesita hablar: conversad; si necesita estar callado también. Si necesita relajarse o distraerse, ofrécete para ir a ver una película con el/ella o a dar un paseo. Dale un abrazo. Se sincero, pero mantén un tono positivo y animador. Hasta un desconocido apreciará unas palabras sinceras, un gesto cariñoso, un abrazo o una palmada en la espalda, aunque debes tener cuidado de no propasarte.
8 Si te lo pide, dale un buen consejo, pero no insistas en que haga las cosas a tu manera. No le juzgues. Simplemente dale un consejo cuando te lo pide, sobre todo si es para evitarle algún problema. Cuéntale cómo ves tu los asuntos, y así quizá pueda entender mejor la situación y valorar todos los factores. No te ofendas si tu amigo escucha tu consejo, pero decide no ponerlo en práctica. Tus amigos deben tomar sus propias decisiones.
Evita dar consejo si no te lo han pedido. Dale consejo a tu amigo/a solo si es evidente que lo desea. Asegúrate de ello preguntándole antes si puedes sugerirle algo.
Evita decir “Deberías hacer…”. Pudiera parecer que estás imponiéndole tu opinión y puede que no le guste.
9 Escucha. No tienes que concordar siempre, tan solo tienes que escuchar. Asegúrate de no hablar demasiado y acostúmbrate a escuchar a tus amigos. A algunas personas no les gusta escuchar a alguien hablar de sus propios sentimientos las 24 horas. Si monopolizas la conversación hablando de tus propios sentimientos, tu amigo no esta disfrutando de vuestra amistad. Por ejemplo, no andes siempre quejándote de tus problemas. Al escuchar, estás ampliando la relación entre vosotros/as dos y ayudará a tu amigo/a a ver que le apoyas, y que no le estás juzgando.
10 Dale espacio a tus amistades. Debes entender que, algunas veces, tus amigos querrán estar solos o quedar con otras personas. Permíteselo y no seas absorbente o demasiado dependiente. Ser amigos no significa que siempre tengáis que estar juntos. Si le das a tus amigos/as su espacio para pasar tiempo con otros, cuando estéis juntos se sentirá renovado y apreciareis aun más vuestra amistad.
11 No seas egoísta. Robar, envidiar o mendigar son muy negativos para una amistad. Tu amigo/a se cansará pronto y buscará la amistad de gente menos egoísta que estén dispuestos a dar y a recibir. Incluso si eres un fracaso total, no esperes que todo el tiempo se preocupen por ti.
No esperes que los demás sean generosos contigo, ni lo pidas, y mucho menos abuses cuando tus amigos sean generosos. Cuando tus amigos hagan algo bueno por ti, corespóndeles pronto. El dinero no debería ser lo más importante.
Cuando sea el momento apropiado, márchate a casa. No te conviertas en un mueble más de su casa. Además, recuerda despedirte al salir. A nadie le gusta ser amigo de alguien aprovechado, o sentirse utilizado.
12 Aprende a perdonar cuando pase algo malo en vuestra amistad. Debes odiar el hecho, no a la persona. Si tu amigo/a ha hecho algo que te ha sentado mal, no seas demasiado duro con él/ella. Si de verdad eres un buen amigo, nunca le echaras en cara aquello que hizo mal. Procura hablar para solucionar los problemas.
13 Aplica la Regla de Oro. Siempre trata a tu amigo/a como te gustaría que te trataran a ti. No hagas ni digas nada que no te gustaría que te dijeran a ti. Permanece a su lado en las buenas y en las malas, como tu mismo deseas que lo haga un buen amigo. No te tomes todo como un favor que te tienen que devolver inmediatamente.
14 Profundiza tu amistad. Cuanto más tiempo paséis juntos/as, menos idealizarás a tu amigo/a y aprenderéis a aceptaros como realmente sois. Esto es lo que significa ser verdaderos amigos, preocuparse de verdad el uno por el otro.
15 Sé confiable. Guarda los secretos, nunca rompas tus promesas y demuéstrale que te preocupas por él/ella. Si piensas que no podrás mantener el secreto, no permitas que te lo cuente; resiste la tentación. Además demuéstrale que que importa con actos bondadosos. Si estáis lejos, podrías enviarle cartas que expresen lo mucho que le aprecias. Si alguien está molestándole, ¡defiéndele! Tu deber es cuidar de tus amigos, igual que te gustaría que ellos te protegieran a ti. Se un buen invitado cuando estás en tu casa, y date cuenta de que, si ellos te consideran su amigo, puedes sentirte como en tu propia casa.
16 Vé más allá de lo que se espera de ti. Un amigo espera a que termines tus tareas, pero un buen amigo te ayuda para que termines antes. Si tu amigo te pide dinero para ir en el autobús, ofrécete a llevarlo. Debes estar dispuesto a prestarle tus cosas, y no lo hagas a regañadientes, porque tu amigo se dará cuenta de que en realidad no deseas ayudarle. Recuerda que si tú eres un buen amigo, los demás querrán ser buenos amigos tuyos. Ayúdales cuando sea necesario, pero tampoco dejes que abusen de ti. Asegúrate de que te devuelvan lo que les hayas prestado, si es caro, pero no seas brusco ni maleducado.

