InicioApuntes Y MonografiasLos Burgueses en la Revolucion Francesa

Los Burgueses en la Revolucion Francesa


Introducción
En la época de la Revolución Francesa ocurrió un profundo cambio. En la escuela debes haber visto que el fin del Antiguo Régimen se debió a una serie de causas, mismas que podían ser políticas, económicas o sociales. ¿Sabías que muchas de ellas venían cimentándose desde la Edad Media?

La realeza de Francia no fue la única víctima de este proceso de transformación: en el Reino Unido se consolidó la monarquía parlamentaria y en Estados Unidos surgió la primera democracia del mundo contemporáneo. En todos estos casos un nuevo personaje tomó los papeles del gobierno: el burgués.

Usamos burgués para referirnos a todo el que habita en un burgo que, como dice el Diccionario de la Real Academia, significa “aldea o población pequeña dependiente de otra más”. Además nos señala que el origen del término es remoto. Que proviene de burgum palabra que el latín —idioma de los romanos—, adaptó de burg, con la cual los germanos se referían a sus poblados.

Por la escuela también sabemos que los habitantes del burgo organizaban sus vidas alrededor de sus respectivos talleres, como lo hacían los artesanos, o se embarcaban en el mundo del comercio, a la manera de los mercaderes. Estos dos grupos, artesanos y mercaderes, son a quienes en este texto vamos a conocer un poco más.



Los Artesanos
La formación de un artesano podía comenzar desde la niñez. En ese caso, su padre lo llevaba ante el maestro, la más alta autoridad en el taller, y convenían un acuerdo: mientras el muchacho aprendía el oficio, recibiría alimento. El trato a veces incluía un techo bajo el cual dormir y en algunas ocasiones una propina que podía sumarse al ingreso familiar o tal vez invertirlo en sus propias herramientas de trabajo.

Algunos de estos talleres eran auténticas cofradías que utilizaban claves y contraseñas para no divulgar algunos secretos de su oficio. Es el caso de los masones, que construyeron los castillos y las catedrales con los que se ilustran los libros que nos cuentan cómo era la vida en la Edad Media.

Esta forma de organizarse —en torno a un oficio—, no era nueva en ese entonces y deja ver sus rastros en excavaciones tan antiguas como aquellas que descubren los secretos que guardan las ciudades de Mesopotamia.

La vida al interior del taller estaba reglamentada. Cada uno de los miembros formaba parte de un complejo mecanismo de colaboración, cuyo resultado final podía ser un fino azulejo, un vaso de vidrio, una manta resistente o una maciza torre que mira hacia el horizonte desde varios metros de altura.

Con el correr del tiempo, algunos de estos talleres se convirtieron en auténticas fábricas, con un dueño o maestro que deseaba participar cada vez más activamente en la política local de su tiempo. Lo mismo ocurría con los mercaderes, que para ese entonces ya se habían organizado en auténticas casas comerciales.


Los Mercaders
Podría decirse que en la época de las invasiones germanas o durante las invasiones vikingas, el comercio europeo era una actividad de alto riesgo. Una carrera a campo traviesa. En ese entonces, los burgos se ubicaban alrededor de las fortalezas donde se podían proteger los señores feudales y poco a poco la mayoría de ellos se fue rodeando de murallas.

Las rutas comerciales estaban llenas de señores locales, a quienes había que pagarles tributo, además de que cada localidad podía poseer su propia moneda y sistema de pesos y medidas. Las asociaciones de comercio permitieron crear una red de seguridad a lo largo de estas rutas comerciales, al mismo tiempo que conseguían derechos de paso exclusivos, con lo cual evitaban la competencia o la aparición de otros mercaderes.

Había que ser un intrépido, como Marco Polo (1254–1324), el italiano que realizó el viaje hasta China a través de la Ruta de la Seda. Y como este mercader veneciano, las personas dedicadas al comercio no sólo cargaban con mercancía para vender: también eran los portadores de noticias de lugares remotos.

En la Europa medieval, las asociaciones de mercaderes conseguían de las autoridades permisos exclusivos para el comercio y en algunas ocasiones llegaron a imponer impuestos sobre el comercio, como lo hizo la Liga Hanseática con el reino de Dinamarca.
Venecia y Génova fueron dos ciudades italianas que alcanzaron una importante posición de poder dentro del entramado político europeo gracias a que dominaban rutas comerciales que las conectaban tanto con el Asia Menor, territorio musulmán, como con las ciudades del norte de Europa.


Ricos y sin privilegios

Si bien artesanos y mercaderes podían acumular una enorme riqueza y alcanzar un gran poder político, eso no era suficiente para participar en las decisiones de gobierno. Dentro de la rígida división social en la Europa Medieval, ellos no formaban parte del grupo de los privilegiados: la nobleza y el clero, el primer y segundo estamento, respectivamente.

En la Edad Media estaba mal visto actuar en función de generar riqueza. Sólo la nobleza y el clero podían permitirse ese lujo. Pero como estos estamentos eran terratenientes y se enfrascaban en costosas guerras, tenían que acudir a los ricos artesanos, a los mercaderes o a los prestamistas para obtener el dinero que les hacía falta.

Durante la consolidación del absolutismo y el centralismo en los reinos europeos, la presión se volvió cada vez mayor y en la mayoría de los casos se traducía en más impuestos. En resumidas cuentas, un gobierno que no funcionaba de acuerdo a los intereses de los burgueses del tercer estamento. ¿Cómo podían estas agrupaciones de manufactureros y comerciantes hacerle frente a los nobles gobernantes?


Los burgueses al poder


Las ideas de los filósofos de la Ilustración tuvieron en este grupo social un campo fértil de acción. Todos los seres humanos son iguales, la libertad es un derecho... son algunas de las afirmaciones que llevaron a los burgueses a cuestionar de manera radical el orden establecido y asumir un papel protagónico en los Estados Generales y en la Asamblea Nacional que luego se organizó como Asamblea Nacional Constituyente, misma que además de abolir el feudalismo, promulgó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

Con estos actos protagonizados por los burgueses, el camino ya estaba trazado. A continuación vendría una guerra entre el nuevo poder ciudadano y la nobleza. En la búsqueda de un nuevo orden de cosas Francia iba a experimentar distintos tipos de gobierno, entre ellos la dictadura de Napoleón Bonaparte.
Datos archivados del Taringa! original
22puntos
3,511visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

T
Tim__Duke🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts2
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.