Yo no caigo en espirales que acaban en bocas que no quiero besar,
ni me dejo envolver por dedos que cuando te das la vuelta se vuelven garras.
Yo camino sobre mis pasos una y otra vez, por caminos nunca caminados que alguna vez en algún sueño caminé.
Yo vomito fuegos artificiales cuando pienso en los desgarros interiores que me has causado, y lloro confeti cuando
me revienta el corazón y los pedazos me golpean el pecho.
He tenido duendes columpiándose en mis costillas como si tal cosa, y me han dolido, pero me he contenido cuando les escuchaba reír
y he dejado que jugasen en mi caja torácica lo que les ha dado la gana y todavía más.
Y es que he visto huellas de dinosaurios en mis brazos y he sabido que esos brazos eran de otro siglo, y habían acariciado
a mujeres y hombres que jamás conoceré, y he besado tus pestañas con la débil idea de despertarme mirando tus labios mientras duermes.
La frialdad de este iglú me calienta, me cabrea y me hace romper todo aquello que no desee tener y sin embargo tengo y no puedo destrozar.
A duras penas he visto piernas blandas de gente muy sufrida, doblarse y caer, y a algunos he sabido levantarles y a otros no. Y es lo que me mata, pero a la vez
no me preocupa en absoluto, porque no sé quién de aquellos que me ven caer tendría cojones de recogerme del suelo.
Saber no controlar tus sentimientos es el principio del fin, por eso todo acaba, porque nadie puede controlarlos, y nadie nos para, y he de decir que a veces
desearía ser un robot, o tener el control de mis sentimientos en mis manos, y no sufrir, no preocuparme, o no enamorarme, no sentir amor, no sentir odio,
y solo sonreír y tener la sensación de asfixiarme de tanto reír.
Tus manchas ya no pueden mancharme, ahora me limpio con las futuras lágrimas que algún día en mis pies derramarás. Y no me dará pena, me limpiaré de tí,
me quitaré la suciedad que has dejado dentro de mi cuerpo.
No soy de ese tipo de personas que te quitan el pelo cuando se te pega en los labios por el carmín, soy de ese tipo de personas que te dice que esperes a que coja la
cámara y lo fotografíe, que de eso sale una foto preciosa.
Aprenderé a vivir sin mí, cuando tú me necesites.