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"Piedra blanca sobre una piedra negra", Análisis

Poética Vallejiana

La propuesta del presente trabajo será el análisis de “Piedra negra sobre una piedra blanca” de César Vallejo (1.882-1.938). El poema al que me refiero integra el poemario titulado Poemas Humanos . Éste se encuentra en una situación particular con respecto a las demás obras del autor. Se trata de un poemario póstumo publicado un año después de la muerte de César Vallejo (1.939) por su viuda. A diferencia de España, aparte de mí este cáliz, también de publicación póstuma, no fue editado por el autor con fines a ser publicado. Esta situación acarrea varios problemas como, por ejemplo, que los poemas puedan haber quedado inconclusos.
El tópico que domina “Piedra negra sobre una piedra blanca” es el de la muerte. Muerte inseparable de la vida en lo que a especie humana se refiere. Ya en el título del poemario, la palabra Humanos nos remite directamente a esa especie mortal que existe, vive, teniendo plena conciencia de su finitud, agonía perpetua del existir humano. Quiero detenerme, ahora, en el título del texto a analizar. Las piedras aparecen en muchos poemas de Vallejo, tomaré como ejemplo sólo dos de ellos:
_ En un poema de tema plenamente existencial, “Hasta el día en que vuelva de esta piedra”:
Hasta el día en que vuelva de esta piedra
nacerá mi talón definitivo,
Con su juego de crímenes, su yedra,

_Y, en “Hoy me gusta la vida mucho menos”:

Mis padres enterrados con su piedra
y su triste estirón que no ha acabado

La piedra aparece en estos dos ejemplos como signo de nacimiento y de muerte, de la cuna y de la tumba. “Piedra negra sobre una piedra blanca” nos remite, así, de nuevo a lo humano, a la muerte y a la vida, términos sinónimos en la poesía vallejiana.
El poema posee una estructura tradicional como es la del soneto, integrada por dos cuartetos y dos tercetos, y en donde la última estrofa retoma elementos de las dos primeras en forma de enumeración. Se trata de los testigos del acontecimiento de la tercera estrofa: César Vallejo ha muerto. El terceto final reza así:

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

El elemento <jueves> aparecía, ya, en los dos cuartetos, <los huesos húmeros> y <la soledad> en el segundo cuarteto, <la lluvia> en el primer cuarteto y <los caminos> en el segundo.
En cuanto a la rítmica, el texto no posee el esquema tradicional del soneto. Se trata aquí de rima asonante en los dos primeros cuartetos y en el último terceto, y de versos libres en el primer terceto. Nos encontramos con una tajante separación entre las dos primeras estrofas y las dos últimas; producida, en primer lugar, por un “yo” lírico en primera persona en las dos primeras estrofas: <Me moriré en París>, <proso>, <me he puesto>, <me he vuelto> y <a verme solo>, en contraposición con una tercera persona en las dos últimas estrofas, en donde el sujeto lírico ha desaparecido: <César Vallejo ha muerto>, <le pegaban>, <le daban duro>, etc. Y, producida, en segundo lugar, por un tono reflexivo en las dos primeras estrofas que no encontramos en las dos últimas.
El padecer aparece en todo el texto. En la primera estrofa la muerte anunciada por el sujeto lírico aparece reforzada por el recurso retórico de la anáfora: <Me moriré en París con aguacero>, <Me moriré en París- y no me corro->; en la segunda estrofa, por la soledad: <con todo mi camino, a verme solo>, donde <con todo mi camino> refiere metafóricamente a la experiencia vivida por el sujeto lírico del poema. Y, además, encontramos que <los húmeros me he puesto/a la mala…> remite a la humanidad del sujeto lírico y a su lucha constante con ésta. El padecer se acentúa incluyendo también violencia y sufrimiento continuo en la tercera estrofa; donde, luego de anunciarse la muerte de <César Vallejo>, se procede a narrar el proceso por el cual murió:

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

Asistimos a una violencia gratuita, reforzada por el recurso de la repetición de la palabra <duro> en el último verso.
El poema precisa nítidamente el espacio y el tiempo donde ocurrirá un acontecer futuro: París con aguacero, el día jueves. El sujeto lírico tiene ya el recuerdo de un acontecimiento futuro: su muerte. Asistimos, aquí, a una temporalidad invertida. Se pone en cuestión la temporalidad de la muerte. La problemática existencial de la vida y de la muerte se presenta en todo el poema y aparece relacionada directamente con el cuerpo mortal del hombre. Señala al respecto Jean Franco, en La dialéctica de la poesía y el silencio que, “En Poemas humanos el cuerpo es tiempo, es el perpetuo juego de azar premiado con la tumba.”



Rasgos definitorios de la poética de César Vallejo

La obra lírica de César Vallejo se compone de Los heraldos negros (1.918), Trilce (1.922), y Poemas en prosa, Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz de publicación póstuma (1.939). El autor escribe Los heraldos negros en un momento histórico decisivo, al finalizar la Primera Guerra mundial. Luego de haber estado preso en la cárcel de Trujillo publica Trilce, prologado por Antenor Orrego (1.892-1.960). Estos dos poemarios fueron escritos en su Perú natal, donde Vallejo ya había entrado en contacto con el marxismo. Estas dos obras tienen filiación con la poesía modernista.
En Trilce aparece un vanguardismo exacerbado, que luego se irá diluyendo en sus obras posteriores. En este poemario el autor desplaza la función comunicativa, se pone en cuestión la dimensión lógica del lenguaje y su función para con el mundo. Al respecto, señala Ortega que, “Como sabemos, en Trilce la gramaticalidad es puesta en crisis. A todos los niveles: ortográfico, lexical, sintáctico…”
Mencionaré sólo algunos rasgos que aparecen en esta obra:

_El desvío en la inscripción de las mayúsculas:

Al calor de una punta
de pobre sesgo ESFORZADO

_Alteraciones ortográficas imposibles de trasmitir oralmente:

Busco volvver de golpe el golpe.

_Utilización de códigos matemáticos:

Ella, siendo 69, dase contra 70;
luego escala 71, rebota en 72.

_Aparición de neologismos, como se puede advertir en el mismo título del poemario: Trilce. Sobre la escritura de Vallejo, dice Ballón Aguirre que, “…en ella, el ácido disolvente de la norma lingüística tiene una práctica diversa, el neologismo.”

Este poemario no tuvo buena recepción a causa de su ilegibilidad. Vallejo, en “El arte y la revolución” se refiere a las reglas gramaticales de esta manera: “La gramática, como norma colectiva en poesía, carece de razón de ser. Cada poeta forja su gramática personal e intransferible, su sintaxis […] Sabido es que cuanto más personal (repito, no digo individual) es la sensibilidad del artista, su obra es más universal y colectiva.” Señala Adorno que, “La lírica se encuentra sólidamente garantizada del modo más profundo cuando no repite simiescamente lo que dice la sociedad…”
Elementos que se mantienen constantes en toda su obra son: la pobreza asociada con el tema del indígena (Vallejo es mestizo), la preocupación por el dolor humano, la relación entre la desdicha del hombre y la muerte, el sexo relacionado con la muerte por la culpa católica, lo religioso y la presencia nostálgica del hogar. En el poema que abre Los heraldos negros, titulado igual que el poemario, podemos encontrar algunos de estos elementos:

Hay golpes en la vida, tan fuertes…Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios, como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma…Yo no sé!

En este primer poema ya aparece lo religioso con el elemento <Dios>. Nos encontramos, también, con la presencia del dolor y de la muerte: <Hay golpes en la vida, tan fuertes>. Otro elemento importante es la aparición de un sujeto lírico que no se proclama como una voz representativa, sino que se declara como no sabiendo: <Yo no sé!>. Al respecto, señala Julio Ortega que, “Frente a las verdades generales que se asientan en los nombres dados (la vida, Dios, la muerte…), el hablante de Heraldos sólo puede responder con su propia interrogación, con la puesta en duda de su saber: <<Yo no sé!>>, es la respuesta de su desamparo.”
Vamos a detenernos, ahora, en Poemas humanos, Poemas en prosa y España, aparta de mí este cáliz. Estos poemarios fueron escritos en Europa. En 1.923 el autor parte de Perú hacia París. Años después sufre una grave crisis moral por sentirse alejado de los problemas y malestares que sufre la humanidad. Entonces, profundiza sus estudios sobre el marxismo, y parte a la Unión Soviética. A su regreso, y con una ideología más evolucionada, escribe Poemas en prosa. El dos de julio de 1.936, en plena guerra civil española, asiste al congreso internacional de escritores antifascistas en España. Continúa la escritura de Poemas Humanos y, preocupado por la guerra, emprende la escritura de España, aparta de mí este cáliz.
En Poemas Humanos nos encontramos con un registro más legible que el de Trilce. Se trata de una voluntad de trasmisión mayor. El marxismo que aparece en este poemario es particularmente vallejiano: contiene catolicismo, nostalgia por el hogar, y aparece también el indígena en varios textos, por ejemplo en “Telúrica y magnética”.
España, aparta de mí este cáliz nace de un momento histórico particular, y el autor se coloca en un lugar más cercano al pueblo, como representante de éste. La legibilidad de los poemas se acentúa.
Vallejo rechaza la actitud de los artistas encerrados, que se desligan del mundo, por ser improductivos para el arte literario. En “Literatura a puerta cerrada” nos dice que, “El literato a puerta cerrada no sabe nada de la vida […] El pan y el techo le están asegurados y puede escapar a la lucha económica, que es incompatible con el aislamiento individual…” El autor defiende a la vida por sobre el arte. Sensibilidad y vida, contrariamente a razón, son las premisas del verdadero arte. En “Poesía Nueva”, Vallejo señala que,” Los materiales artísticos que ofrece la vida moderna, han de ser asimilados por el espíritu y convertidos en sensibilidad.”
Dentro de Poemas Humanos, los poemas “Salutación angélica”, “Los mineros”, “Gleba” y “Telúrica y magnética”, escritos posteriormente al viaje del autor a Rusia, llevan a su poética la convicción de que los hombres activamente participan en el mundo por ellos creado. Para Vallejo, la escritura se convierte en responsabilidad política. El artista debe ser revolucionario tanto en política como en su arte. Pero el arte no se trata de una escritura panfletaria, sino más bien de que la política se inscriba en la obra artística; no en forma explícita, sino convertida en sensibilidad artística. En “Los artistas frente a la política” Vallejo señala que, “El artista es, inevitablemente, un sujeto político. Su neutralidad, su carencia de sensibilidad política probaría chatura espiritual. […] La sensibilidad política del artista se produce […] creando inquietudes y nebulosas políticas, más vastas que cualquier catecismo o colección de ideas expresas.”
Para Vallejo, la responsabilidad ante la historia debe ser responsabilidad del “hombre nuevo”. Me refiero, aquí, a los obreros, a los campesinos, a los bolcheviques y a los verdaderos artistas que trabajen para la revolución, creando su propio mundo.

Bibliografía:

Poemas en prosa, Poemas Humanos, España, aparta de mí este cáliz, César Vallejo, Buenos Aires, Losada, 2.010.
FRANCO, JEAN, La dialéctica de la poesía y el silencio, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1.984, pág. 288.
ORTEGA, JULIO, “La hermenéutica vallejiana y el hablar materno”, en Américo Ferrari (coord.), César Vallejo. Obra Poética, Madrid, Archivos, 1.988, Págs. 110-111.
VALLEJO, CÉSAR, Trilce, Buenos Aires, Losada, 2.007, Pág. 48.
BALLÓN AGUIRRE, ENRIQUE, “Para una definición de la escritura de Vallejo”, en Vallejo, César, Poemas Humanos, en Poesía Completa, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1.979, Pág.27.
VALLEJO, CÉSAR, El arte y la revolución, en Obras completas, tomo II, Lima, Editora Perú S. A:, 1.992, Pág. 64.
ADORNO, THEODOR, “Discurso sobre lírica y sociedad, en Notas de literatura, Barcelona, Ariel, 1.962, Pág. 61.
VALLEJO, CÉSAR, Los heraldos negros, Lima, Laberintos, 2.007, Pág. 9.
ORTEGA, JULIO, “La hermenéutica vallejiana y el hablar materno”, en Américo Ferrari (coord.), César Vallejo. Obra Poética, Madrid, Archivos, 1.988, Pág. 606.
VALLEJO, CÉSAR, Literatura y arte (textos escogidos), Buenos Aires, Ediciones del Mediodía, 1.966.Págs. 63-64.

Tema tratado analizado y escrito por Analia Isabel Pachay, estudiante de la carrera de Letras de la U.B.A.

Acá comparto los trabajos realizados por mi gran amiga que no le gustan las computadoras, con la autorización de la autora el contenido del post figura de mi autoría ya que no se encuentra en ninguna otra página.
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