es un  poema épico caballeresco escrito por  y cuya redacción definitiva se publicó en . 

El poema, extensísimo, se compone de cuarenta y seis cantos escritos en  (casi 40.000 versos) por los que deambulan personajes del , algunos del  (gruta de, visita de  a Inglaterra) e incluso algunos seres inspirados en la literatura clásica griega y latina. Es, y así la presenta el autor, una continuación del  de . Allá donde dejó éste inacabada su obra, la derrota del ejército de  en los  Pirineos  por los , es donde arranca el Ariosto la suya, que suele, al reintroducir los personajes de su predecesor, dedicar una o dos octavas a resumir las aventuras narradas por Boiardo en el Enamorado.




A pesar de su título, Orlando (o , si se prefiere) no es el protagonista absoluto del poema, sino uno de los personajes principales que aparecen en él: la obra es un continuo entrelazarse de historias de distintos personajes que van apareciendo y desapareciendo en la narración, encontrándose y distanciándose, según se le antoja a Ariosto; una tela que constituyen diversos hilos paralelos que hábilmente sabe tejer el autor:
Mas pues son menester de varias telas
varios hilos, que tanto urdir pretendo,
dejo a Reinaldo en suerte semejante
y vuelvo con su hermana Bradamante.()No hay, pues, en la obra la unidad de acción que, posteriormente, tanto preocupó a los teóricos y poetas renacentistas y que llevó a  a escribir de muy diferente modo su . Pero a pesar de que un resumen de la obra sería un discurso muy largo, pueden establecerse tres puntos en torno a los que gira la obra:
El tema épico representado por la lucha entre moros y cristianos y los distintos combates que protagonizan entre sí los héroes del poema.Las damas, héroes, armas y decoros,
amor y audaces obras ahora canto
del tiempo aquel en que cruzaron moros
de África el mar, y a Francia dieron llanto,()El tema amoroso cuya figura central es Angélica y el secundario más sobresaliente Orlando. Uno de estos sucesos amorosos es el que da nombre a la obra, «cuando halló [don Roldán] en una fuente las señales de que Angélica la Bella había cometido vileza con Medoro, de cuya pesadumbre se volvió loco, y arrancó los árboles, enturbió las aguas de las claras fuentes, mató pastores, destruyó ganados, abrasó chozas, derribó casas, arrastró yeguas, e hizo otras cien mil insolencias dignas de eterno nombre y escritura», según nos cuenta  antes de emprender su penitencia en .Diré de Orlando en este mismo trino
cosa no dicha nunca en prosa o rima,
pues loco y en furor de amor devino
hombre que antes gozó por sabio estima;()El tema laudatario de exaltación de la Casa d'Este, señores de  Ferrara  en tiempos de Ariosto. La obra, de hecho, está dedicada por Ariosto allo Ilustrissimo e Reverendissimo Cardinale donno Ippolito da Este, suo signore.Os plegue, hercúlea prole generosa,
adorno y esplendor del siglo nuestro,
Hipólito, aceptar esto que osa
y daros sólo alcanza un siervo vuestro.()No obstante se trate de un poema épico fabuloso e inverosímil, el Ariosto salpica el texto de aventuras que a veces se antojan casi bufonadas, como la fabulilla del canto XXVIII en que una reina retoza con un enano contrahecho; o de ironías punzantes, que devuelven al lector a la realidad más verosímil como el comentario aquel que vierte luego de haber Angélica sostenido ante Sacripante que después de todas sus aventuras se mantenía aún virgen:
Quizás era verdad, mas no creíble
para quien fuese de razón provisto()                                                                                                                       

  La acción se desarrolla en la isla encantada de la hechicera Alcina, que aunque vieja y fea aparece bellísima ante todos los cortesanos que pasan por su reino. Ella, intentando convertir su poder en eterno se ha apoderado de las cenizas del Mago Merlín y las conserva con la ayuda de Arontes, el guardián invencible bajo la estatua del mago en el templo de Hécate Infernal. Los otros personajes, traídos por el destino, van errantes por la isla.- 

La trama del Furioso está salpicada de historias secundarias, fábulas, encomios a los duques de Ferrara, relaciones de hechos presentados como adivinaciones, etc. que interrumpen habitualmente las aventuras de los personajes principales y cuya inclusión en este apartado se ha evitado aquí deliberadamente. 



ACTO I
         Orlando jura su voluntad de triunfar sobre la fortuna adversa y hallar la felicidad con Angélica. Ella, sin embargo llora la pérdida de su amado Medoro, quien aparece repentinamente. Orlando entra al jardín y viéndolos juntos quiere matar a Medoro, pero Alcina le salva la vida convenciendo a Orlando que estos son hermanos. Angélica entonces, al tiempo que asegura a Medoro su verdadero amor, finge amar a Orlando que se arrepiente de su actitud arrebatada.-
         Alcina queda sola y embruja a Ruggiero que llega en ese momento, al hacerlo beber agua de sus fuentes. El, hechizado, canta su amor por Alcina cuando llega Bradamante, su prometida, a la que no reconoce y está furiosa por encontrarlo en brazos de Alcina, la que declara su amor por Ruggiero.-
Bradamante encuentra solo a Ruggiero y rompe el hechizo con su anillo mágico pero deja al caballero. Orlando le asegura que la calma sigue a cada tormenta.-
ACTO II
         Alcina juega y atormenta a Astolfo, diciéndole que necesita muchos amantes. Bradamante y Ruggiero, ahora libres del hechizo se confiesan su mutuo amor. Angélica para liberarse de Orlando, le pide una poción mágica que guarda un cruel monstruo y este desciende a la caverna para buscarlo y queda prisionero de Alcina. Liberado Orlando descubre el engaño de Angélica y su futuro casamiento con Medoro y la cólera y desesperación lo llevan a la locura.-
ACTO III
         Ruggiero, Astolfo y Bradamante, vestida como hombre y bajo el nombre de Aldarico planean vengarse de Alcina. Orlando, loco vagabundea y delira por la traición de Angélica y confunde la estatua de Merlín con ella. Esto provoca la furia del guardián Arontes, que muere en la lucha. Orlando se desvanece y Alcina trata de matarlo al ver colapsar su reino, pero Ruggiero la detiene. Orlando despierta justo a tiempo para ver la partida de Alcina finalmente derrotada. Con la caída de Alcina, Orlando recupera sus sentidos y logra aceptar la unión de Angélica y Medoro a quienes da su bendición.-






Ariosto comienza la acción de su Furioso un poco antes del punto en que abruptamente termina la del incompleto Enamorado: Orlando acaba de regresar de sus aventuras por Oriente en custodia de la bella Angélica (de la que ha caído rendidamente enamorado), y se presenta en el campamento cristiano de los  Pirineos  donde Carlomagno pretende hacer frente a la invasión sarracena de , rey de África, y , rey de Zaragoza. Se halla allí , que disputa también por el amor de , muy a pesar de ella que lo odia; a causa de haber bebido ambos de dos fuentes diversas: Reinaldo de la fuente del Amor y Angélica de la del Odio. La víspera de la batalla, para evitar litigio alguno entre Orlando y Reinaldo, confía la princesa a , duque de Baviera, y promete que será de aquel cuyo valor más se distinga frente a los moros.


Egli, ch'allato avea una tasca, aprilla,
e trassene una ampolla di liquore;
e negli occhi possenti, onde sfavilla
la più cocente face ch'abbia Amore,
spruzzò di quel leggiermente una stilla,
che di farla dormire ebbe valore.
Già resupina ne l'arena giace
a tutte voglie del vecchio rapace. 




Pero los cristianos son completamente vencidos y Angélica aprovecha la confusión para huir a lomos de un palafrén. Durante su huida es descubierta y perseguida por Reinaldo, que ha perdido su caballo y anda en su busca. A pesar de la desventaja de Reinaldo, que debe seguirla a pie, es alcanzada dos veces; pero primero, sobrino de Marsilio, y luego Sacripante, rey de Circasia, (ambos también enamorados de Angélica) entorpecen la persecución de Reinaldo. Finalmente Angélica topa con un ermitaño que sabe nigromancia y al que cuenta su caso. El ermitaño invoca un demonio que en hábito de paje hace creer a Reinaldo que Angélica ha regresado a París junto a Orlando. Reinaldo, que en este punto recupera a Bayardo, regresa furioso a París, donde Carlomagno ya está preparando el previsible asalto de los vencedores moros a su capital. A poco de llegar Reinaldo y sin que tenga tiempo de indagar sobre el paradero de Angélica, el Emperador le encomienda que viaje a Inglaterra para recabar refuerzos. Reinaldo acepta de mala gana el encargo y durante la travesía en barco lo sorprende una tormenta.




Mientras tanto, , hermana de Reinaldo, va en busca de Rogelio que, aunque hijo del cristiano Rogelio de , ha sido criado por el mago Atlante, y sirve al rey Agramante. En el Enamorado quedó, junto a Gradaso, rey de Sericana, hecho prisionero por un caballero que monta un hipogrifo. Durante su búsqueda topa con el pérfido , de la casa de Maguncia, enemiga secular de la casa de  a la que pertenecen Reinaldo y Bradamante. No obstante, no se reconocen y Pinabel promete decirle dónde hallar el castillo del caballero del  para que pueda rescatar, a la par que a Rogelio, a su amada. De camino descubre Pinabel la identidad de su compañera y, de secreto, urde traicionarla. Finalmente, encuentra la ocasión propiciando que se precipite Bradamante al fondo de una caverna. No muere la doncella de la caída y la cueva resulta ser la tumba de Merlín, donde se halla la maga . Allí Melisa le hace conocer cuál será su descendencia con Rogelio, la casa da Este; y qué industria deberá seguir para poder rescatarlo del castillo inexpugnable. Para ello debe hacerse con el anillo de Angélica, que ahora lleva el enano y ladrón . El anillo tiene un doble poder mágico: puesto en el dedo, deshace cualquier encanto; puesto en la boca, vuelve invisible al que lo lleva. Bradamante encuentra a Brunelo, lo engaña para que la conduzca al castillo y, a la vista de la fortaleza le arrebata el anillo y lo ata a un árbol. Con el anillo en el dedo logra ser invulnerable a la magia de , que es el caballero del hipogrifo, y lo vence. El castillo desaparece, porque era todo obra de los encantamientos de Atlante, y los caballeros y damas que allí están, quedan libres. Entre ellos Rogelio, que se reencuentra brevemente con Bradamante, pero que al montar en el hipogrifo es conducido de nuevo involuntariamente lejos de la dama franca.




El hipogrifo finalmente lleva a Rogelio hasta la isla de la maga , donde , duque de Inglaterra, convertido en un mirto, le cuenta cómo ha sido amado de Alcina y, cómo después, lo ha reducido la maga a tal estado. Rogelio se propone abandonar la isla, pero acaba finalmente en la fortaleza de la maga. Allí queda prendado de los encantos de la encantadora y pierde memoria del mundo. Bradamante entre tanto, busca a Melisa, le da el anillo mágico y le pide que busque a Rogelio. Ésta cumple el cometido, le advierte a Rogelio de la falsedad de la maga y le aconseja usar el anillo. Rogelio hace tal, descubre el verdadero rostro de su seductora y se dispone a huir.  por su parte devuelve a Astolfo su forma humana y junto a él marcha al reino de , donde después llegará también Rogelio.




Por su parte Reinaldo, después de atravesar  Escocia , adonde lo había arrastrado la tormenta, llega a Inglaterra, recibe los deseados refuerzos del rey y con ellos toma el camino de París.
Angélica, que quedó en compañía de un ermitaño, es conducida por éste a una playa solitaria, donde el viejo tiene el propósito de abusar de ella. No lo consigue por su avanzada edad y allí es raptada por el pueblo bárbaro de Ebuda que pretende darla viva en ofrenda a la Orca. En París, Orlando, consumido por el amor a Angélica tiene un sueño premonitorio que le advierte del peligro que corre su amada, y disfrazado abandona París en su búsqueda. Durante su camino tiene noticias del pueblo de  y sospechoso de que Angélica pueda estar allá, se embarca; pero una inoportuna tormenta lo arrastra a Holanda , donde socorre a la condesa Olimpia, que es hostigada por el rey . Vence a este rey, repone a  Olimpia  y a su esposo Bireno en su primitiva dignidad, y se dispone a tomar rumbo a Ebuda. Sin embargo,  se enamora de otra mujer y abandona a Olimpia a su suerte.
Vuelve la acción al reino de Logistila, donde Melisa instruye a Rogelio en la monta del hipogrifo. Éste lo cabalga y viaja con él atravesando Asia y Europa. Pasa Inglaterra y después Irlanda y cerca, en la isla de Ebuda, contempla como una desnuda Angélica espera ser devorada por el monstruo marino. Logra rescatarla y huye con ella a la Bretaña francesa. Allí descabalgan ambos y Rogelio queda prendado de la belleza de Angélica, pero ésta metiéndose en la boca el anillo que le había confiado previamente el caballero se vuelve invisible y huye de él y se determina a volver a su reino del . A la vez que pierde a Angélica, pierde el hipogrifo al que había dejado atado a un árbol para poder hostigar a Angélica, Al poco Rogelio contempla cómo un gigante combate una mujer que le parece ser Bradamante y los sigue.


Di citatorie piene e di libelli,
d'esamine e di carte di procure
avea le mani e il seno, e gran fastelli
di chiose, di consigli e di letture;
per cui le facultà de' poverelli
non sono mai ne le città sicure.
Aveva dietro e dinanzi e d'ambi i lati,
notai, procuratori ed avocati. 




Olimpia, sola y abandonada. es capturada por las gentes de Ebuda que la ofrecen a la Orca a cambio de Angélica. Llega Orlando al fin a la isla, rescata a Olimpia y mata al monstruo. Llega también , rey de Irlanda , que se enamora de Olimpia, la toma por mujer y jura vengar la vileza de Bireno. Orlando, por su parte, decide continuar la búsqueda de Angélica, pero acaba engañado por Atlante que ha construido un palacio mágico en el que quien llega a él ve lo que más desea y pierde el tiempo persiguiéndolo en vano por sus habitaciones. Allí están ya presos de su propio deseo también , ,  y. Llega después Rogelio detrás del gigante y Bradamante, porque son éstas en realidad figuras contrahechas que forman parte del encantamiento. Angélica, por casualidad, llega también al palacio, aunque el poder del anillo la libra de sus engaños. Ve a Sacripante y a Orlando y, como necesita un caballero que la proteja en la vuelta a su tierra, elige que este sea Sacripante. Se hace visible ante él, pero Orlando y Ferragús que están cerca también la ven. Al darse cuenta, huye la princesa y van tras ella los tres caballeros alejándose del palacio y de su encantamiento. Allí muda de consejo Angélica y decide que el poder del anillo le basta para viajar segura, así que se lo mete en la boca y desaparece de la vista de los tres. Entre tanto Ferragús logra hacerse con el famoso yelmo de , que calaba Orlando.




Después de la pérdida del yelmo, se provee Orlando de otro y desbarata dos ejércitos de sarracenos. Tras ello, ve luz en una cueva y entra en ella. Dentro está prisionera la princesa Isabel hija del rey de Galicia  y enamorada del príncipe , hijo del rey de Escocia. Cuenta  su historia y cómo ha sido que ha llegado a ser presa de unos malhechores en aquella horrible guarida. Llegan en esto los captores, Orlando los mata a todos y parte con Isabel a la que ofrece su protección. Por el camino topan con un caballero que va cautivo y en este punto, sin desvelar la identidad del caballero, vuelve su atención Ariosto sobre Bradamante.






La fortuna del gran Ludovico Ariosto en España ha sido desigual, pero no extraña. Desigual en cuanto a las versiones de su Orlando furioso. De esta magna obra disponemos en español de la temprana y digna versión de Jerónimo de Urrea (1549, poco más de treinta años después de la primera edición italiana de 1516).

 Vinieron, tras la de Urrea, dos siglos de silencio, hasta que en 1883 el conde de Cheste nos ofreciera una nueva versión en verso. Más de un siglo después de ésta, la excelente versión, completa y modernizada, del poeta y profesor José María Micó acaba con esa desigual aproximación nuestra a la obra central de Ariosto, que se nos entrega en la bella colección que dirige Claudio Guillén.


Decía también que la obra de Ariosto no resulta extraña para nuestra cultura, sobre todo por la más que notable influencia que ejerció sobre nuestros clásicos (recordemos el bellísimo romance de Góngora “En un pastoral albergue”, el de Angélica y Medoro), pero especialmente sobre Cervantes, al que influyó enormemente. La atmósfera de las octavas de Ariosto estaban hasta tal punto en el oído de Cervantes que resuenan en nuestras lecturas de los libros de éste. Algunas encendidas enumeraciones cervantinas en prosa (la tierra “es alegre, el cielo claro, el aire limpio, la luz serena”; o en verso (“Mar sesgo, viento largo, estrella clara”), nos llevan de golpe al ritmo del arranque veloz y entusiasmado del primer verso del Orlando furioso. Otras influencias de Ariosto, sobre Cervantes en particular y la literatura española en general, las subrayaron los hispanistas italianos (Bellini, Bertini, Macri, Segre) y, entre nosotros, especialmente, Martín de Riquer.


Una obra en verso de estas dimensiones -cerca de cinco mil octavas- exige no sólo un buen conocimiento de ambas lenguas, sino también la sensibilidad de un poeta. En Micó se reúnen estas dos condiciones previas y otras, como la de su conocimiento de nuestros clásicos (Góngora en particular). Micó ya había abordado la poesía de Ariosto en otro momento y con fortuna. Me refiero a su versión de las siete Sátiras del poeta italiano (Península, 1999); obra que fue también fruto de aquellos primeros años del siglo XVI, de gran ebullición creadora y de tensión vital para Ariosto.



El Orlando furioso y la Commedia de Dante son las dos magnas obras de la literatura italiana. Libro de libros, la obra de Ariosto sorprende al lector por su fuerza, por su riqueza imaginativa y por el magma de personajes y de circunstancias que en ella se mueven sin aparente coordinación, pero a la vez brillante y engañosamente entramados. Esta obra -en el fondo cercana a lo dramático, y no a lo épico como frecuentemente se piensa-, comparte por igual el fragor de lo bélico y la delicadeza de lo amoroso, los dos grandes temas del libro. De un belicismo propio de las batallas entre cristianos y moros en tiempos de Carlomagno, pero también de esas otras batallas de amor, interminables y múltiples, que desencadena la bella y esquiva Angélica. ésta va rehuyendo pretendiente tras pretendiente (Orlando y Rinaldo, por supuesto, entre los más señalados del poema), hasta rendirse a Medoro, el más modesto de ellos. El estallido de la locura de Orlando (el furioso) en el canto XXVII es uno de los momentos culminantes de la obra, tras una sucesión de hechos desbordados “a galope tendido en los caprichos y descartes de la fantasía”, precisa Micó.


Este poema de poemas se inserta en una tradición que arranca de la Iliada y de la Eneida (a Ariosto se le llamó el “Virgilio de Ferrara”), y es continuador del Orlando innamorato de Matteo Boiardo. Sus imitadores fueron muchos, comenzando por el Tasso de Il Rinaldo (que tan bellamente musicara Händel). La obra de Ariosto es plenamente autónoma, rotunda, inspirada y posee una gran unidad. Sus redondas octavas, la fluidez de los endecasílabos, proporcionan a esta obra su frescura y originalidad. Micó -en una labor que imaginamos lenta-, le proporciona al texto la modernidad exigida. Se torna así bueno el viejo tópico de que sólo un poeta puede salvar la poesía del texto. Y superar la rigidez de la forma, la cual obliga al traductor verdadero no sólo a cambios, renuncias y concesiones que deben ser muy sutiles, sino a poseer el don de una gran libertad de recreación y de un buen oído a fin de salvar la música y el espíritu del nuevo endecasílabo.
 






Aún más importante que sus traducciones es la honda huella que ha dejado la obra en la literatura española.
En el Quijote, ya sea en el de Cervantes o en el apócrifo de Avellaneda, es a menudo o citado o imitado o fuente de inspiración para alguna de las aventuras: es obra elogiosamente citada en el escrutinio (I,6); don Quijote cree ser don Reinaldos de Montalbán poco después (I,7), más adelante confunde una bacía de barbero con el yelmo de Mambrino, esto es, el que cubría la cabeza de don Reinaldos (I,21); la furia de Orlando es recordada por don Quijote en su penitencia en Sierra Morena (I,25), etc.




La imitación de Ercilla en la Araucana es tal que el más importante de los poemas épicos españoles parece un Orlando sin Orlandos: los cantos de la Araucana comienzan todos con un proemio que introduce la aventura que se tratará dentro de él; todos los cantos acaban invitando al lector a continuar la lectura en el siguiente o justificando la oportunidad de parar la acción en ese momento; el poema tiene un destinatario al que se dirige en segunda persona a menudo el poeta; etc.
Gozaron también de fortuna las continuaciones. Las más famosas son dos que retoman los amores de Medoro y Angélica, cuyo asunto había invitado a proseguir Ariosto en el canto XXX: de  y La hermosura de Angélica de .



Datos archivados del Taringa! original
33puntos
3,230visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
4visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

a
azkspa🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts44
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.