¿Y quién me dice que lo rojo es rojo, que lo verde es verde?, ¿Acaso todos vemos los colores iguales?, ¿Acaso no puede haber variedad, sólo que nos han enseñado que esa variedad se llama de la misma forma?
Puede que lo que para mi es naranjo, para ti sea amarillo, pero lo conoces como verde, y yo también lo conozco como verde, pero lo vemos distinto. ¿Quién podrá saber alguna vez que esto sucede?
No dudo en que la ciencia se las ingenie para averiguarlo, incluso, puede que ya lo haya hecho, pero aún así resulta interesante plantearse estas interrogantes. Conocer por el mismo nombre, cosas que a diferentes vistas no son iguales.
¿Y si todos tenemos los mismos gustos, pero al ver las cosas distintas, al apreciarlas de otra forma, se crea la variedad gustativa?
A mi me gusta lo que yo conozco con el nombre de verde, y si tomamos lo expresado en el párrafo anterior como verdadero, a mí más que lo “verde”, me gusta lo que realmente es ese “verde”. Entonces a todos les gusta lo que es “ese verde”, pero como no todos vemos lo que es “ese verde” reflejado en el color “verde”, sino que en distintos colores, entonces a las diferentes personas les gustan los diferentes colores.
¿Y si todos nos basamos en lo mismo para buscar al ser amado? En las mismas características.
De esta forma, todos buscaríamos lo mismo, pero no todos veríamos eso “mismo” en la misma persona, sino que veríamos “lo mismo”, en personas diferentes, porque no podemos apreciar todos igual.
¿Y si realmente esto es lo que pasa, y no lo que se piensa, que todos tenemos gustos distintos? Pero aún así, al tomar esto como cierto, se admite de cierta forma que hay variedad, pero al mismo tiempo dícese que ésta no existe, sólo existe la diferencia de la persona que ve las cosas... cada ser ve cosas iguales (mismo nombre), distintas.
No todo lo que se llame de una cierta forma, debe ser de cierta forma para todos.
Puede que lo que para mi es naranjo, para ti sea amarillo, pero lo conoces como verde, y yo también lo conozco como verde, pero lo vemos distinto. ¿Quién podrá saber alguna vez que esto sucede?
No dudo en que la ciencia se las ingenie para averiguarlo, incluso, puede que ya lo haya hecho, pero aún así resulta interesante plantearse estas interrogantes. Conocer por el mismo nombre, cosas que a diferentes vistas no son iguales.
¿Y si todos tenemos los mismos gustos, pero al ver las cosas distintas, al apreciarlas de otra forma, se crea la variedad gustativa?
A mi me gusta lo que yo conozco con el nombre de verde, y si tomamos lo expresado en el párrafo anterior como verdadero, a mí más que lo “verde”, me gusta lo que realmente es ese “verde”. Entonces a todos les gusta lo que es “ese verde”, pero como no todos vemos lo que es “ese verde” reflejado en el color “verde”, sino que en distintos colores, entonces a las diferentes personas les gustan los diferentes colores.
¿Y si todos nos basamos en lo mismo para buscar al ser amado? En las mismas características.
De esta forma, todos buscaríamos lo mismo, pero no todos veríamos eso “mismo” en la misma persona, sino que veríamos “lo mismo”, en personas diferentes, porque no podemos apreciar todos igual.
¿Y si realmente esto es lo que pasa, y no lo que se piensa, que todos tenemos gustos distintos? Pero aún así, al tomar esto como cierto, se admite de cierta forma que hay variedad, pero al mismo tiempo dícese que ésta no existe, sólo existe la diferencia de la persona que ve las cosas... cada ser ve cosas iguales (mismo nombre), distintas.
No todo lo que se llame de una cierta forma, debe ser de cierta forma para todos.
Bryan Casanelli