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El plagio y la mendacidad contemporánea.

El plagio y la mendacidad contemporánea.


El fraternatua MATÍAS EDUARDO ESTEBAN me ha entusiasmado y motivado para que retome mi vociferar contra los MODERNOS...

Matias Eduardo Esteban Los santos enseñan que una de las mejores formas de combatir a los demonios es riéndose de ellos, no lo soportan
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Lo contemporáneo sólo es un fraude de plagio y mendacidad.

Ya la filosofía alemana, especialmente la de HEGEL El plagio y la mendacidad contemporánea. , sólo ha sido paráfrasis de metáforas medievales apócrifas ( en sentido borgeano). Los enemigos de la tradición saquean a los que refutan : a los antiguos ( porque , como decía DEMETRIO GUZDARU , ya nadie lee nada que tenga más de 50 años) y a los ninguneados como RENÉ GUÉNON humor .

Todo el pensamiento que se pretende nuevo, autónomo y " moderno" sólo es refrito amañado de antiguas prosas, sólo es un ECO TERGIVERSADO y MENDAZ cono HUMBERTO ECO.

La risa y la ironía son las más antiguas y tradicionales upayas (¡La propia Madre de Dios se las enseñó a Alberto Magno!)

La risa es la contraseña de Dios (dicho medieval). “Todo lo que sale de lo Absoluto es cómico, incluso los ángeles” ( recordado por Leopoldo Marechal). Lo Cósmico es lo Cómico…Lo único que diferencia al hombre del animal es el humor ( Pascal y la tradición bön)…RISA=ORGASMO=RESURRECCIÓN es un antiquísimo MITOLOGEMA y práctica del RISUS PASCUAL…







Hay otro aspecto del humor que podemos considerar y lo connota su anagrama casi perfecto;:MURO. A veces el humor es el muro que creamos para escondernos, esconder o protegernos…Kierkegaard dijo que el humor socrático, la ironía era la muralla que ponía entre él y los otros para sumirse en su templo interior; Kierkegaard sobre la IRONIA, forma de la inteligencia para muchos románticos alemanes, tiene una idea sobre una finalidad trascendente , así , algunos producen chistes o ironías que son el templo para su silencio interior…algo análogo puede decirse de Jesús y otros, y “La cuerda y el cielo” lo ilustra muy bien. El MUlá Nasrudín entretiene, mantiene ocupado al hombre común haciendole creer que la ha ofrecido una cuerda al Sufi que señala hacia arriba como una ironía, una burla y aun una precaución , para atarlo si el “loco” se torna peligroso; de esta manera el Mulá puede entregarse al SILENCIO con el Sufi…







"La cuerda y el cielo

Un místico Sufí detuvo a Nasrudín en la calle. Para probar si el Mulá era sensible al conocimiento interior, hizo un ademán señalando al cielo.

Con esto el Sufí quiso decir: 'Sólo existe una verdad que todo lo cubre'.

Quien acompañaba al Mulá, un hombre común, pensó: —El Sufí está loco. ¿ Qué precauciones tomará Nasrudín?

Nasrudín buscó dentro de su mochila, sacó un rollo de cuerda y se lo dio a su acompañante.

Este pensó: —Excelente; si se pone violento, lo ataremos.

El Sufí entendió lo que Nasrudín quería decir: 'La humanidad común trata de encontrar la verdad con métodos tan inapropiados como el de quien pretende trepar al cielo sirviéndose de una cuerda'."









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También hay otra, muy glosada por gente como Meister Echart y otros. El humor , la risa que nos procuramos mantiene ocupado al HOMBRE EXTERIOR, a la vez que lo purifica, purga; para que el HOMBRE INTERIOR pueda entregarse a su negocio del SILENCIO…
A,J, dice que el estornudo es un corto momento de iluminación; hay cierta analogía con lo de la risa: mientras el hombre exterior vive el extasis de la risa, el hombre interior se entrega al INSTAXIS…

Matias Eduardo Esteban Humberto Eco tendría que leer esto

Matias Eduardo Esteban No vayan a decir ahora los hermanos aceptados que al Maéstro Eckart lo quemaron, solo le pidieron "que afloje un poco"

Mario César Ingénito Su novela y la película han tenido el efecto ulterior de dejarle al "gran pública" una GRAN MENTIRA sobre la EDAD MEDIA ¿no? Abusó de una metonimia casi patafísica, una extravagante excepción, casi imposible en el catolicismo y de la cual sólo hay ejemplos en el protestantismo ( Calvino prohibiendo la risa. De hecho, el Protestantismo surgió de los moderados y reprimidos en GROSERÍA y HUMOR; de lo que ni entendieron ni comprendieron el ANASYRMA...)
Humberto Eco, como la mayoría de los contemporáneos han parafraseado, SIN CITAR, a antiguos ( Como SARTE con la frase PERSA de "Nos convertimos en lo que somos mediante la íntima y radical negación de lo que han hecho de nosotros"y, así, ha logrado algún barniz de perspicacia en parte de su prosa, insoportable, en las partes que expresa directamente su propia ideología, miopía...








Quien se asoma a lo esotérico (si no se trata de todas las domesticaciones y falsificaciones de todo lo instituido y sistematizado) debe carecer de reglas, andadores,leyes...es decir, nada de prejuicio, pretensión, aprensión...ni moral ni racional ni nada de nada...pura apertura humorística, pura despreocupación hilarante, puro olvido gracioso, tal como los enseño claramente la VIRGEN MARIA (por supuesto , la de un nivel realmente religioso, en unos casos, y la del nivel esotérico)...La garantía para los movimientos del punto de encaje (usamos el giro popularizado por Castaneda pero lo mismo ha sido expresado tanto por RENÉ GUÉNON como por su "ECO" , MARTIN HEDIEGGER, según sospechaba ARMANDO ASTI VERA)) está en esa sharia (exoterismo, CALABAZA que permite copular con el BURRO sin peligro de destrozo, Rumi) de la COMICIDAD DESPREOCUPADA enseñada por la VIRGEN, tantas santos y santas...










Su Abella Eco es un eco sordo y nada más. Un chanta refritero que para peor, ha estudiado para refritar sin que se note.Basado en lo que bien decís, Ingénito, nadie lee lo de 50 años para atrás. De paso, ocultan a tantos que no llegan ni siquiera a poder copiar.Ni hablar de los que ocultan y ningunean por razones políticas berretas.




Eduardo Galeano ironía(¡qué pose chanta!) también ha parafraseado, plagiando a troche y moche; por ejemplo, lo del futbol se lo robó a Idries Shah . Ya nos ocuparemos de él. Pero ahora apreciemos el minucioso tratamiento que FEERNANDO VALLEJO le prodiga a GABRIEL GARCÍA MARQUES, al que ARCINIEGAS calificó de GORDA CHISMOSA, por encima de una cocinera fabuladora y mitificadora que lo superaba.



























Su Abella
Otro que se le anima a un considerado elefante blanco y hasta premio Nobel que no es decir nada aunque da chapa. Refriteros famosos estos malandras insolentes que aprovechan la cultura de solapa de los lectores que los aplauden.


"UN SIGLO DE SOLEDAD

«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo».

En uso del derecho a malpensar que me confiere esta revista, voy a hacerte unas preguntas, Gabito, muchos años después, sobre tu libro genial que así empieza. ¿Muchos años después de qué, Gabito? ¿De la creación del mundo? Si es así, yo diría que tendrías que haberlo dicho, o algún malpensado podrá decir que se te quedó tu frase en veremos, como una telaraña colgada del aire. Pero si no es después de la creación del mundo sino «después de aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo», entonces algo ahí sobra. O te sobra, Gabito, el «remota» pues ya está en «muchos años después», o te sobra el «muchos años después» pues ya está en el «remota».


Pero no te preocupés por la sintaxis, Gabito, que con las computadoras y el Internet ¿hoy a quién le importa? Al que te venga a criticar con el cuento de la sintaxis, decile que ésas son ganas de malpensar, de joder, y mandalo al carajo, que vos estás por encima de eso. Soltales un «carajo» de esos sonoros, tuyos, como los de tu coronel Buendía.


Y en efecto, la originalidad de tu frase inicial, así a algún corto de oído le suene sintácticamente coja, es soberbia, y no está en la sintaxis sino en la escena luminosa que describes. Un viejo que lleva a un niño a conocer el hielo, ¿no es una originalidad genial? ¿Cómo se te ocurrió, Gabito? ¿Cómo se dio el milagro? ¿De veras fue como lo has contado en repetidas ocasiones a la prensa, una tarde calurosa en que ibas camino de Acapulco con Mercedes? ¿En qué ibas pensando camino de Acapulco con Mercedes esa tarde calurosa? Aunque yo soy un pobre autor de primera persona que a las doce del día no recuerdo qué desayuné, y no un narrador omnisciente como vos que todo lo sabés, oís y ves, y que leés los pensamientos y nos podés contar lo que recordó el coronel Buendía muchos años después, apuesto a que sé en qué ibas pensando esa tarde calurosa camino de Acapulco con Mercedes. Ibas pensando en Rubén Darío, en su autobiografía, en la que el poeta nicaragüense, muerto en 1916, cuenta que su tío abuelo político, el coronel Félix Ramírez, esposo de su tía abuela doña Bernarda Sarmiento, lo lleva a conocer el hielo: «Por él aprendí pocos años más tarde a andar a caballo, conocí el hielo, los cuentos pintados para niños, las manzanas de California y el champaña de Francia». ¡Te plagió, Gabito, te plagió ese cabrón nicaragüense! ¡Y con semejante frase tan fea! Y no sólo te robó el hielo y el grado de coronel, sino hasta la expresión genial tuya de «muchos años después», pues el «pocos años más tarde» de ese sinvergüenza ¿no viene a ser lo mismo, aunque al revés? Y después dicen que los colombianos somos ladrones. ¡Ladrones los nicaragüenses! Cuando te acusen de plagio me llamás a mí, Gabito, yo te defiendo. A cambio vos me vas a enseñar a ser autor omnisciente y a leer los pensamientos. Como ves, ya empecé a aprender, vos me diste el ejemplo, ya sé en qué ibas pensando camino de Acapulco con Mercedes esa tarde calurosa en que se te ocurrió lo del hielo: en ese nicaragüense ladrón. Pero explicame ahora la segunda frase de tu libro genial: «Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos». ¿Huevos prehistóricos? ¡Prehistóricos serán los tuyos, güevón! No hay huevos «prehistóricos». Los huevos son del Triásico y del Jurásico, o sea de hace doscientos millones de años, cuando los pusieron los dinosaurios, y nada tienen que ver con la prehistoria, que es de hace diez mil o veinte mil. Los bisontes de las cuevas de Altamira y de Lascaux sí son prehistóricos. Sólo que los bisontes no ponen huevos. ¿O en el realismo mágico sí? En esto de los huevos prehistóricos sí metiste las patas, Gabito. ¡Por no consultarme a mí! ¿Qué te costaba, si yo también vivo en México, llamarme por teléfono desde Acapulco? Yo tengo en México dos o tres libros de paleontología con unos huevos de dinosaurio fosilizados, magníficos, muy útiles para tu creación del mundo y de tu Macondo.
Pero aclarame aunque sea otra frase, la tercera, Gabito: «El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo». Si vos estás escribiendo en español –una de las contadas «lenguas de civilización» de que habla Toynbee, y que ha producido la máxima obra literaria, el Quijote, después de la cual sigue la tuya, si no es que es al revés–, ¿no se te hace que se te fue un poquito la mano con eso de que muchas cosas carecían de nombre y que para mencionarlas había que señalarlas con el dedo? ¿No hay ahí una inadecuación entre la lengua tuya, la del narrador (así sean tan genialmente pobres su léxico y su sintaxis), y el mundo que describes? Para mí que te hubiera quedado mejor tu libro en protobantú o en una lengua de la Amazonia. Pero claro, en protobantú nadie se llama Aureliano Buendía con nombre y apellido, ni mucho menos tiene grado de coronel. Gabito: ¿No se te hace raro que en Macondo muchas cosas no tengan nombre pero las personas sí? Y para colmo con grado militar. En un mundo tan primitivo, Gabito, tan recién bañado por el primer aguacero cual es el caso de Macondo, ¿de dónde salió la jerarquía militar? Pues donde hay un coronel hay generales y mayores y cabos. Pero esto no es un reproche, Gabito, yo a vos te tengo buena voluntad. Nada más te lo recuerdo por si algún cabrón malpensado algún día te lo saca a relucir, estés preparado y sepás qué responder. Respondele: «Animal, ¿no ves que estamos ante el realismo mágico? Por eso es mágico. Si las cosas tienen explicación, ¿dónde está la magia? ¿Qué chiste hay pues?».


De todas formas, Gabito, si cuando escribías tu creación del Universo me hubieras consultado sobre este asunto de los nombres de los personajes, yo te habría aconsejado que para evitar malpensamientos de cabrones los señalaras con el dedo. Además eso de llamar a los personajes cada vez que se mencionan con nombre y apellido en realidad no es manía tuya, es de Rulfo y de Mejía Vallejo: Pedro Páramo, Pedro Canales, Anacleto Morones, Fulgor Sedano, Susana San Juan... Vos que sos tan imaginativo y genial ¡qué vas a copiar a ese par de güevones!
Ahora bien, si no querés señalar a tus personajes con el dedo, pues mencionalos siempre con nombre y dos apellidos para que te distingás de ellos. Por ejemplo: Mauricio Babilonia Asiria, Pietro Crespi Rossini, Pilar Ternera Mesa. Con este cambio tu comienzo te quedaría así: «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía Iguarán habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo». Mejora mucho en originalidad. Incluso el «Iguarán» lo podés cambiar por «Iguana»: el coronel Aureliano Buendía Iguana. Suena más paleontológico, más a huevo prehistórico.


Llegados a este punto, Gabito, te quiero preguntar una última cosa, pero si no me la querés contestar no me la contestés: ¿De veras plagiaste a Balzac? ¿O eran elucubraciones sin fundamento de ese guatemalteco envidioso de Miguel Ángel Asturias? ¿Te acordás con la que salió ese güevón? Que dizque vos sacaste a tu coronel Aureliano Buendía del Baltazar Claës de La búsqueda del absoluto de Balzac, quien arruina a su mujer tratando de fabricar oro pero en vez de oro sólo fabrica un diamante. ¡Cómo lo ibas a plagiar si tu coronel Aureliano Buendía no fabrica diamantes sino pescaditos de oro! El tono, claro, de las dos novelas, la tuya y la suya, se parece mucho. Ustedes dos escriben como comadres chismosas, en prosa cocinera. Pero eso está bien para el tema de ambos. Además, ¿quién te puede probar Gabito que le robaste a Balzac el tono? Robarle un autor a otro el tono es como robarle un hombre a otro el alma. Y si a ésas vamos, también a vos te lo robó Salvador Allende. Ah no, fue su sobrina, ¿cómo es que se llama?


En fin, Gabito, para terminar porque ando corrigiendo unas pruebas y muy apurado, una última inquietud, ahora sobre el título de tu libro genial. ¿Por qué le pusiste «Cien años de soledad» en vez de «Un siglo de ausencia» como el bolero? Yo hubiera preferido «un siglo» ya que estás hablando en números redondos y que tuviste el acierto de que no fueran ciento uno o noventa y nueve, lo cual es otra genialidad. ¿Cómo se te ocurrió? Claro que «años» me suena mal. «Año» me suena a «caño», «coño». Yo sería incapaz de poner la palabra «año» en el título de un libro mío. La eñe es fea letra, hay que desterrarla del idioma. En cuanto a la soledad, mejor cambiásela por «ausencia», pues en español «Soledad» también es nombre propio, y así algún malpensado puede pensar que tus «Cien años de Soledad» son los cien años que doña Soledad lleva sola: doña Soledad Acosta viuda de Samper, doña Sola, doña Solita, ¡ay!


Gabito: No te preocupés que vos estás por encima de toda crítica y honradez. Vos que todo lo sabés y lo ves y lo olés no sos cualquier hijo de vecino: sos un narrador omnisciente como el Todopoderoso, un verraco. Y tan original que cuanto hagás con materiales ajenos te resulta propio. Vos sos como Martinete, un locutor de radio manguiancho de mi niñez, que con ladrillos robados a la Curia se construyó en
Medellín un edificio de quince pisos propio. E hizo bien. Las cosas no son del dueño sino del que las necesita. Además vos también estás por encima del concepto de propiedad. Por eso te encanta Cuba y no lo ocultás. El realismo mágico es mágico. ¡Qué mágica fórmula!", Fernando Vallejo



Su Abella "Yo pienso que el plagio era más grande. El plagio no era así, el plagio es que le robó el alma al otro, porque Balzac escribió en una prosa cocinera y Cien años de soledad está escrita en una prosa cocinera chismosa del que va a destapar la olla a ver que está cocinando", aseguró el novelista Fernando Vallejo.
"Al coronel Aureliano Buendía siempre lo sigue llamando durante toda la novela y a todos sus personajes, con nombre y apellido".
"¿Eso es muy original? No, eso ya lo había usado el mexicano Juan Rulfo (1918-1986) que llama siempre a sus personajes con nombres y apellidos como Pedro Páramo, como Fulgor Cedano








Todo esto no es nuevo ya que en el 77 cuando apateció "100 años de soledad", el guatemalteca Miguel Angel Asturias ,Premio Nobel 1967, lo acusó de plagiar a Balzac de haberse copiado de un personaje de Balzac, de la novela Búsqueda del infinito.
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