¡Aquello que quiera Allàh!
En el nombre de Allàh, el clemente, el misericordioso
Que las leyendas de los antiguos sean una lección para los modernos,
a fin de que el hombre aprenda, en los sucesos que ocurren a otros que no son él.
Entonces respetará y comparará con atención las palabras de los pueblos pasados
y lo que a él le ocurra, y se reprimirá.
Por esto ¡Gloria a quién guarda a los relatos de los primeros
como lección dedicada a los últimos!
Estas palabras aparecen al principio de varias ediciones de las Mil y Una Noches
Las mil y una noches no son árabes. Son el resultado de muchos años de intercambio cultural, de recopilación mitológica y literaria en muchos lugares que circundan a la Arabia antigua, pero no es pertinente aseverar que los cuentos de las mil y una noches son de procedencia árabe. Por supuesto que fueron los árabes los que lograron compilarlas y darle
la forma de relato, pero los cuentos no pertenecen enteramente a su aparato creativo literario local, sino son la profunda mezcla entre varias culturas: la Hindú, la Africana, la Persa, la europea, la asiática lejana. El mito revela, según Mircea Elíade, una ontología primitiva, una explicación de la naturaleza del ser; el mito, por medio de símbolos (que es precisamente lo que nos atañe en este estudio), expresa unconocimiento que es completo y coherente; aunque los mitos pueden trivializarse y vulgarizarse a través de los siglos, la gente puede usarlos para volver al principio de los tiempos y redescubrir y volver a experimentar su naturaleza. Además dirá Durkheim mas tarde, que el mito no representa algo no entendido de la naturaleza por parte de las sociedades primitivas – porque de hecho la naturaleza es cíclica y si se entiende –, es mas bien una representación social y cultural de las misma.
Es así como las mil y una noches nos presenta un matiz de culturas y
creencias variadas sintetizadas en la cultura musulmana y atiborradas de misticismo – en su mayoría sufíe – erotismo, sensualidad y violencia, elemento que si es característico de la región arábiga. Este estudio pretende encontrar estos orígenes no árabes dentro de la analogía del simbolismo, que se encuentra en gran manera dentro de las mil y una noches:
criaturas fantásticas, ciudades fabulosas, aventuras y héroes. Todos son analogías que nos dan indicios de los orígenes de los cuentos, todos son parte del folclore de uno u otro lugar al que nos referiremos, o de una u otra creencia.
Se preguntará el lector ¿Cuál es el elemento que permite este intercambio, este trueque de cuentos, creencias y espíritus?
La respuesta se sintetiza en una sola palabra: el comercio.
El comercio es el motor de los intercambios tanto económicos como culturales de la expansión musulmana: las caravanas recorren las estepas y los desiertos, los barcos llegan a la India y a la China, todos cargados
de especias, artículos valiosos, granos, y por supuesto cuentos
El comercio es la base de toda difusión que encontraremos simbolizada en los cuentos milyunanochescos.
Entrando ya en la apreciación literaria de esta grandiosa obra. La escena en donde se desarrolla es precisamente el surgimiento de la nueva
Bagdad, obra del segundo califa de la dinastía Abasida, Abu-Jafar al-Mansur.
Estamos hablando del año 762: la nueva Bagdad –
llamada la ‘Ciudad Circular’ por su enorme muralla – es epicentro de manifestación artística, literaria y científica en el imperio musulmán, es por supuesto el centro donde se renuevan los motores del comercio que ya mencionamos, es donde llegan y de donde salen las mercancías, es el punto estratégico de la llegada de viajeros de otras culturas de otras razas y hasta credos
. El califa de las mil y una noches es Harun Al-Rashid, con el que
podría asociarse el mismo Al-Mansur, y es este elemento tal vez lo más Árabe que podemos encontrar en los relatos: la descripción de la magnificencia tanto cultural como económica del califa regente y por supuesto las habilidades del mismo – inteligencia, justicia, equidad, bondad, entre otras –. Es una exaltación al califa y a Alláh por supuesto,
una exaltación en la que participan todos los actores reunidos en Bagdad por el comercio.
Las mil y una noches son la expresión del misticismo, de la mitología, de los valores y de la diversidad. El libro como tal sabemos bien que no es anónimo, sino por el contrario, procede de múltiples autores. Cuentos e historias que se mezclan con la cultura musulmana que le da forma mística y sensual. Es este el trabajo de los poetas y místicos musulmanes,
el de dar forma y significancia a la gran afluencia de cuentos que circundan las calles de Bagdad.
Entre Dios y los hombres
La mayoría de la mitologías concuerdan en la creación de un elemento intermedio entre lo terreno y lo divino, personajes que se asemejan a los hombres pero guardan una especie de superioridad ante los mismos. De igual manera existe también un intermedio entre los
hombres y la figura de maldad, o el dios adversario.
En el cristianismo por ejemplo, los ángeles y los demonios representan esta casi-divinidad: los ángeles además de ser casi divinos, son también los soldados de Dios, de igual manera que los demonios son los
secuaces – y nótese el especial sentido de la palabra ‘secuaz’ al denotar maldad – de Satanás.
La mitología árabe se ha caracterizado también por poseer de igual manera ángeles y demonios, y su significancia también procede de igual manera que la del cristianismo: los ángeles representan los ejércitos de Alláh y los demonios los secuaces de Iblis – este por su parte recibe las mismas características que Satanás, como haber sido echado del paraíso.
Pero existen varios elementos que son particulares en la mitología árabe, es decir, seres intermedios entre los hombres y los ángeles, y entre los hombres y los demonios.
Examinemos pues la simbología que nos representa cada uno desde las mil y una noches, el Corán y la mezcla de culturas que determinará en muchos casos la aparición de estos seres en el folclor regional del desierto.
Los Djinn.
Son seres intermedios entre los hombres y los ángeles, y aunque no necesariamente son buenos, lo son en algunos casos. Dependiendo de la traducción que se le haga a las mil y una pueden nombrarse de manera distinta, sin embargo, tiene características comunes: son invisibles y solo aparecen cuando son llamados, invocados u ofendidos, están en todas partes de manera invisible y fueron creados por Alláh a partir del fuego
. La dualidad que nos presentan los Djinn es la eterna lucha del bien y el mal representada en sus divisiones menores: los genios y los efrits. Los genios, ampliamente conocidos por occidente son los Djinn buenos, es decir, que poseen una naturaleza amable y están dispuestos a ayudar a los hombres con sus habilidades supra-humanas pero a cambio de pruebas de habilidad tanto lírica – acentuando aun más el poetismo de las mil y
una noches, y si nos adentramos en el personaje de Schehrezada, una manera de alargar más la historia – como mental; lastimosamente son pocos los que aparecen en las mil y una noches y resulta bastante complicado aseverar cual Djinn realmente es genio para un
occidental (porque muchas pruebas de los Djinn son malvadas o complicadas que realmente no se sabe si son producto de una mente malvada o bondadosa).
Los Efrit son los Djinn que más aparecen en las mil y una noches, son viles y malvados, poseedores de grandes riquezas y aun doncellas hermosas, violentos y sediciosos. Pero el aspecto más interesante de los Efrits es su relación directa con el Islam: representan los espíritus malignos esencialmente paganos, es decir, no fueron convertidos al Islam, o más
bien, no quisieron aceptar las enseñanzas de Mahoma; esto nos da un aspecto de suma importancia: los djinn tienen poder de decisión, de hecho tienen ciclos de vida y muerte – aunque mucho más largos que el de los hombres – de salud y de enfermedad, pero el simbolismo que se trae a colación es representar a los paganos y por consiguiente enemigos
del Islam como seres perversos malvados a los que hay que derrotar con astucia y suspicacia en tanto su maldad no les deja pensar de manera correcta – recordemos que las mil y una noches llegaron también a Europa en el periodo abasida y fueron conocidas por los medievales europeos, tal vez la excelente poética del libro sirvió para sembrar terror entre los europeos y representarlos quizá también como efrits.
Relacionando a los djinn con su origen mixto podemos encontrar varios argumentos interesantes. Esta claro entonces la naturaleza de las creencias mitológicas de las mil y una noches no procede de manera exclusiva de la península arábiga, y, en relación a los djinn encontramos orígenes comunes que sustentan aun más la hipótesis que nos hemos planteado.
La mitología de la India y la clásica mitología griega nos presentan los casos más interesantes que podemos analizar.
El primer caso nos recuerda a los espíritus intermedios de la mitología hindú – se les ha puesto el seudónimo de ‘genios’ por los autores occidentales, pero preservan la misma sustancia constitutiva que determina a los djinn y por ello la relación directa entre ellos es notable – que, también existen de manera dual, es decir, también los hay buenos y de igual manera malvados.
Cabe resaltar que en el folclor hindú, estos espíritus, bien sean malignos o benignos, están al servicio del dios que le corresponde:
los Nagas – equivalentes y, más importante aun, inspiración para los genios milyunanochescos – fervientes servidores de Brahma (Dios principal del panteón hindú) y los Raksasas – de igual manera inspiración de los efrits – seguidores de Ravana (demonio principal de la mitología hindú, equivalente por supuesto a Satanás o a Iblis)
En cuanto a la mitología griega encontramos también una fuente probable de inspiración a los djinn.
Los genios griegos – Daemon, que se asocian a la suerte – son espíritus que sirven de mensajeros entre los hombres y los dioses
pero mas importante aun (y es cuando hallamos la relación implícita), los genios son remanentes de los entes que vivieron en la Edad de Oro. Los genios griegos son los espíritus de las famosas creaciones de Zeus
antes de crear a los hombres, que vendrían a ser lo último en una escala de decadencia; los djinn, por su parte también tienen esa característica: son superiores a los hombres pero no llegan a ser ángeles, y los hombres por su parte, son menores en poder. Esto nos demuestra algo interesante, que los hombres, en la mitología musulmana – al igual que en la cristiana
– son las criaturas de menor rango ante los dioses y poseen entes intermedios que en la mayoría de los casos son superiores en poder.
Podemos hallar aun más relevancias en las mitologías Chinas y Japonesas del oriente lejano – recordemos también que la mitología japonesas, sus símbolos y criaturas son bastante influenciadas por las mitologías Chinas – con los djinn: la más representativa son las criaturas llamadas Oni; al igual que los djinn, los oni, son intermedios entre los hombres y los dioses, mas asociados quizá con los efrits ya que tienen una naturaleza malvada.
Las mil y una noches posee grandes relevancias con las mitologías de oriente lejano, el comercio con la China principalmente era uno de los mas desarrollados – al igual que con la India – y no es extraño por supuesto que se hallan traído cuentos de onis ala región arábiga – teniendo en cuenta que la existencia de los onis en la mitología de oriente es mucho mas antigua –.
la mitología de la intermediación entre hombres y dioses esta presente
en todas las mitologías circundantes a la religión musulmana y sirvieron de base para la creación de espíritus, cuya función principal es la de ser usados como personificación de la maldad y la bondad ‘externa’ al hombre – cosas como la suerte, el azar o el destino – pero nunca perfecta, es decir, intermedia.
Una combinación temible: los elementos y las criaturas
No es extraño en las mitologías la presencia de animales fantásticos, dotados de habilidades fabulosas y asociados con elementos de la naturaleza. Las mil y una noches no escaparon a estas mitologías antiguas y muchas de las criaturas que en estos relatos aparecen son producto de marcadas tradiciones mitológicas de las regiones circundantes a Arabia.
Algunas de las analogías se pueden encontrar y su procedencia, además de su significación simbólica.
Es de notar que debemos primero hacer una introducción al culto a los animales y a los elementos de la naturaleza. Por supuesto los animales – bien sea en su estado puro, o en su estado mutado imaginativo – que se representan en las mitologías son pura representación de los animales existentes físicamente en la zona en donde se encentra el grupo creador de la imagen mitológica. Es así como los animales del desierto, del oasis arábigo, del mar mercantil, se funden con los animales védicos, de la India, de la China, del antiguo Egipto y aun de Europa, creando
combinaciones fantásticas y fabulosas, representaciones de los salvaje y lo escondido, lo novedoso y lo que hay por conocer.
Los elementos por su parte, son unidad esencial en la conformación de las mitologías zoomórficas y aun antropomórficas, nos referimos por supuesto a los elementos conformantes de la realidad propuestos por los filósofos griegos: aire, tierra, agua y fuego.
Probablemente la utilización de los elementos como partes de la simbología, es decir, como esencias fundamentales de la creación mitológica, se debe a la cercanía primitiva de estos elementos en la vida diaria de los hombres, el fuego y el agua son indispensables para las necesidades básicas mientras que el aire y la tierra son los más presentes en la periferia humana: la tierra es sobre donde siempre estamos y el aire es lo que siempre nos rodea.
Entonces, no es extraño que se utilicen se mezclen y se consideren como base de la mitología.
Tierra.
La tierra es la materia primigenia de la creación mitológica, es el elemento más cercano y directo – con el aire – con que el humano tiene contacto. Entonces se crea una reacción inmediata que identifica a los animales terrestres con el nacimiento, en algunos momentos también con lo bajo, lo humano, lo terrenal, y muchas veces con lo femenino – la tierra es donde se planta el fruto para que germine –. Los animales de tierra, o mejor, las criaturas de las mil y una noches que asociaremos con la tierra serán dos importantes, las dos son mezclas culturales que provienen de diversas mitologías: los gigantes (ogros u hombres grandes) y las serpientes.
La idea de un humano gigante proviene de la generalizaron humana de considerarse siempre inferior hacia algún punto común, a veces son los dioses, los ángeles o los intermedios. Los gigantes solo dan significancia a la decadencia – física – en la divinidad humana: los dioses son casi siempre representados como seres gigantescos y lo mismo sucede con los ángeles o los intermedios. ‘Los gigantes estuvieron antes que los hombres
(…), son súper-hombres, huellas que solo dejan ver la degradación (tanto física como moral) del hombre.
En la mitología védica (persa) de Ahura-Mazda, los Div, eran los gigantes
servidores de los demonios pero nunca humanos sino más que ellos; en la mitología griega eran los titanes, enemigos de los dioses y encerrados por Zeus con Cronos su padre en el bajo mundo; y en la mitología nórdica, podemos hallar relación con los Ogros, relacionados a la muerte y al infierno pero siempre mas poderosos que los hombres – difícilmente hay
relación entre los gigantes de las mil y una noches y los ogros nórdicos, simplemente tomare este punto debido a que muchas traducciones europeas les asocian, es decir, nombran a los gigantes (algunos efrit o genni) como Ogros –.
La serpiente por otra parte nos representa el elemento mas terrestre de las mitologías y al mismo tiempo es una simbología para la transición: el cambio de piel, dejar atrás un cascarón para convertirse en una ‘nueva’ criatura pero sin perder su esencia. En uno de los viajes de Sinbad el marino nos encontramos con serpientes por todos lados devorando todo
a su paso y simbolizando el mal, y de igual manera en otros cuentos las encontramos como elementos viles y crueles.
Existen otros animales simbolizados de las mil y una noches que analizaremos brevemente:
los perros, que significan asco y la mayor decadencia para un humano (¿sistema de castas hindú? O ¿significancia bíblica?);
El toro, que procede seguramente del toro gigantesco
de la mitología védica Kujata;
por ultimo el asno, ampliamente nombrado en las mil y una noches que paradójicamente significa pureza, decencia y nobleza.
Fuego.
Al fuego se le asocia con los djins, de los que ya hemos hablado; pero su
significancia y procedencia también es múltiple y variada. Tanto las mitología Védica, como la China y la Hindú poseen divinidades del fuego que forman sus propios sirvientes a partir de ese elemento; el fuego fatuo de los griegos, que en principio era una llama con vida pudo haber servido de inspiración a los djinn, que en muchos casos se representan como llamas de fuego sin ninguna forma especifica pero llenas de vitalidad.
Agua.
El elemento principal de vida y uno de los más buscados en el extenso desierto de la península arábiga. No es extraño entonces que la mayoría de las ciudades fantásticas de los cuento milyunanochescos, posean grandes fuentes de agua, espíritus de agua y aun criaturas fantásticas acuáticas, ya que los viajes de comercio a la India y a la China se encontraban con gigantescos ríos y lagos que un árabe quizá jamás hubiese visto en su vida, además las mitologías orientales poseen una gran cantidad de cuentos asociados con el agua: elemento de purificación de la mayoría de los héroes, o aun sangre misma de los dioses.
En el Ramayana, Rama, el héroe, sigue las rutas de los ríos para encontrar su enemigo y debe matar a varios espíritus acuáticos; los dioses chinos y japoneses crearon a los dioses secundarios a partir de lágrimas o sudor; las ninfas griegas eran en su mayoría hijas de los ríos, de los bosques o del mar.
Existen dos particularidades sobre el agua en las mil y una noches: criaturas o símbolos asociados con el mar, y criaturas o símbolos asociados con al pesca; En el primer aspecto encontramos una criatura que representa quizá el aspecto más famoso sobre el mar y que es de procedencia griega: el Aspidoquelon (o Fastitocalon).
Es una criatura acuática gigantesca que permanece inmóvil dejando ver una parte de su cuerpo a flote, los marineros piensan que es una isla y proceden a desembarcar, pero cuando prenden fuego para preparar la comida, el animal se alerta y procede a sumergirse. La relación que
podemos encontrar procede de tres orígenes: uno Chino, que nos presenta a un gran pez-isla que es representación de la isla de Japón; otro judío, desde el Leviatán bíblico; y por último un mito védico que recuerda al gran pez Bahamut que sostiene a la tierra entera.
En cuanto a la practica pesquera encontramos varios cuentos con simbologías acuáticas que proceden del propio oficio. Cabe resaltar que el oficio de pescador no era uno de los más populares en la península arábiga como si lo era en China, India y el Mediterráneo, y por tanto podemos aseverar que la procedencia de estos cuentos es en su mayoría no árabe.
Aire.
El aire es tal vez el aspecto más importante en la simbología, no solo porque sea el elemento más utilizado para crear simbolismos sino porque su procedencia es la mas interesante. Dos aspectos reúnen las mil y una noches en tanto al aire: las aves y lo objetos voladores.
En el primer aspecto cabe mencionar la figura del ave Roc: ave gigantesca que pone huevos igual de gigantes, con sus alas puede tapar el sol y el batir de las mismas crea huracanes; el mismo Sinbad tuvo que encontrarse con varios Rocs.
El Roc proviene de diversos lugares: en la mitología egipcia existía el ave gigantesca Kamak, que ponía también huevos de gran tamaño; en la China tenemos a los clásicos dragones – que son bastante distintos a los dragones medievales – que poseen tanto cuerpo de lagarto como de ave (pavos reales en su mayoría);
el Ave Fénix de la mitología griega que renace de las cenizas; y por ultimo Quqnus de la mitología védica. Como podemos ver, la procedencia de
las aves gigantescas presentes en las mil y una noches es variada y no da aun mas pistas de la intensa asimilación cultural y literaria que tuvo la expansión comercial musulmana En tanto a los objetos voladores podemos encontrar una relación implícita entre el deseo del hombre por surcar los cielos para acercarse a los dioses. Mitra, el dios de los cielos védico
(y muy seguramente Brama, Zeus, el mimo Alláh o quizá Yahvé), habitante de las alturas inspira una cantidad de objetos fantásticos y mágicos que pueden acercársele; esto proviene por supuesto de la existencia de Garuda, su transporte; estos objetos son también transportes para el hombre: alfombras (las más famosas), cofres o baúles, que solo
simbolizan el anhelo del hombre hacia los dioses, de llegar al cielo infranqueable.
La mayoría de la mitologías concuerdan en la creación de un elemento intermedio entre lo terreno y lo divino, personajes que se asemejan a los hombres pero guardan una especie de superioridad ante los mismos. De igual manera existe también un intermedio entre los
hombres y la figura de maldad, o el dios adversario.
En el cristianismo por ejemplo, los ángeles y los demonios representan esta casi-divinidad: los ángeles además de ser casi divinos, son también los soldados de Dios, de igual manera que los demonios son los
secuaces – y nótese el especial sentido de la palabra ‘secuaz’ al denotar maldad – de Satanás.
La mitología árabe se ha caracterizado también por poseer de igual manera ángeles y demonios, y su significancia también procede de igual manera que la del cristianismo: los ángeles representan los ejércitos de Alláh y los demonios los secuaces de Iblis – este por su parte recibe las mismas características que Satanás, como haber sido echado del paraíso.
Pero existen varios elementos que son particulares en la mitología árabe, es decir, seres intermedios entre los hombres y los ángeles, y entre los hombres y los demonios.
Examinemos pues la simbología que nos representa cada uno desde las mil y una noches, el Corán y la mezcla de culturas que determinará en muchos casos la aparición de estos seres en el folclor regional del desierto.
Los Djinn.
Son seres intermedios entre los hombres y los ángeles, y aunque no necesariamente son buenos, lo son en algunos casos. Dependiendo de la traducción que se le haga a las mil y una pueden nombrarse de manera distinta, sin embargo, tiene características comunes: son invisibles y solo aparecen cuando son llamados, invocados u ofendidos, están en todas partes de manera invisible y fueron creados por Alláh a partir del fuego
. La dualidad que nos presentan los Djinn es la eterna lucha del bien y el mal representada en sus divisiones menores: los genios y los efrits. Los genios, ampliamente conocidos por occidente son los Djinn buenos, es decir, que poseen una naturaleza amable y están dispuestos a ayudar a los hombres con sus habilidades supra-humanas pero a cambio de pruebas de habilidad tanto lírica – acentuando aun más el poetismo de las mil y
una noches, y si nos adentramos en el personaje de Schehrezada, una manera de alargar más la historia – como mental; lastimosamente son pocos los que aparecen en las mil y una noches y resulta bastante complicado aseverar cual Djinn realmente es genio para un
occidental (porque muchas pruebas de los Djinn son malvadas o complicadas que realmente no se sabe si son producto de una mente malvada o bondadosa).
Los Efrit son los Djinn que más aparecen en las mil y una noches, son viles y malvados, poseedores de grandes riquezas y aun doncellas hermosas, violentos y sediciosos. Pero el aspecto más interesante de los Efrits es su relación directa con el Islam: representan los espíritus malignos esencialmente paganos, es decir, no fueron convertidos al Islam, o más
bien, no quisieron aceptar las enseñanzas de Mahoma; esto nos da un aspecto de suma importancia: los djinn tienen poder de decisión, de hecho tienen ciclos de vida y muerte – aunque mucho más largos que el de los hombres – de salud y de enfermedad, pero el simbolismo que se trae a colación es representar a los paganos y por consiguiente enemigos
del Islam como seres perversos malvados a los que hay que derrotar con astucia y suspicacia en tanto su maldad no les deja pensar de manera correcta – recordemos que las mil y una noches llegaron también a Europa en el periodo abasida y fueron conocidas por los medievales europeos, tal vez la excelente poética del libro sirvió para sembrar terror entre los europeos y representarlos quizá también como efrits.
Relacionando a los djinn con su origen mixto podemos encontrar varios argumentos interesantes. Esta claro entonces la naturaleza de las creencias mitológicas de las mil y una noches no procede de manera exclusiva de la península arábiga, y, en relación a los djinn encontramos orígenes comunes que sustentan aun más la hipótesis que nos hemos planteado.
La mitología de la India y la clásica mitología griega nos presentan los casos más interesantes que podemos analizar.
El primer caso nos recuerda a los espíritus intermedios de la mitología hindú – se les ha puesto el seudónimo de ‘genios’ por los autores occidentales, pero preservan la misma sustancia constitutiva que determina a los djinn y por ello la relación directa entre ellos es notable – que, también existen de manera dual, es decir, también los hay buenos y de igual manera malvados.
Cabe resaltar que en el folclor hindú, estos espíritus, bien sean malignos o benignos, están al servicio del dios que le corresponde:
los Nagas – equivalentes y, más importante aun, inspiración para los genios milyunanochescos – fervientes servidores de Brahma (Dios principal del panteón hindú) y los Raksasas – de igual manera inspiración de los efrits – seguidores de Ravana (demonio principal de la mitología hindú, equivalente por supuesto a Satanás o a Iblis)
En cuanto a la mitología griega encontramos también una fuente probable de inspiración a los djinn.
Los genios griegos – Daemon, que se asocian a la suerte – son espíritus que sirven de mensajeros entre los hombres y los dioses
pero mas importante aun (y es cuando hallamos la relación implícita), los genios son remanentes de los entes que vivieron en la Edad de Oro. Los genios griegos son los espíritus de las famosas creaciones de Zeus
antes de crear a los hombres, que vendrían a ser lo último en una escala de decadencia; los djinn, por su parte también tienen esa característica: son superiores a los hombres pero no llegan a ser ángeles, y los hombres por su parte, son menores en poder. Esto nos demuestra algo interesante, que los hombres, en la mitología musulmana – al igual que en la cristiana
– son las criaturas de menor rango ante los dioses y poseen entes intermedios que en la mayoría de los casos son superiores en poder.
Podemos hallar aun más relevancias en las mitologías Chinas y Japonesas del oriente lejano – recordemos también que la mitología japonesas, sus símbolos y criaturas son bastante influenciadas por las mitologías Chinas – con los djinn: la más representativa son las criaturas llamadas Oni; al igual que los djinn, los oni, son intermedios entre los hombres y los dioses, mas asociados quizá con los efrits ya que tienen una naturaleza malvada.
Las mil y una noches posee grandes relevancias con las mitologías de oriente lejano, el comercio con la China principalmente era uno de los mas desarrollados – al igual que con la India – y no es extraño por supuesto que se hallan traído cuentos de onis ala región arábiga – teniendo en cuenta que la existencia de los onis en la mitología de oriente es mucho mas antigua –.
la mitología de la intermediación entre hombres y dioses esta presente
en todas las mitologías circundantes a la religión musulmana y sirvieron de base para la creación de espíritus, cuya función principal es la de ser usados como personificación de la maldad y la bondad ‘externa’ al hombre – cosas como la suerte, el azar o el destino – pero nunca perfecta, es decir, intermedia.
Una combinación temible: los elementos y las criaturas
No es extraño en las mitologías la presencia de animales fantásticos, dotados de habilidades fabulosas y asociados con elementos de la naturaleza. Las mil y una noches no escaparon a estas mitologías antiguas y muchas de las criaturas que en estos relatos aparecen son producto de marcadas tradiciones mitológicas de las regiones circundantes a Arabia.
Algunas de las analogías se pueden encontrar y su procedencia, además de su significación simbólica.
Es de notar que debemos primero hacer una introducción al culto a los animales y a los elementos de la naturaleza. Por supuesto los animales – bien sea en su estado puro, o en su estado mutado imaginativo – que se representan en las mitologías son pura representación de los animales existentes físicamente en la zona en donde se encentra el grupo creador de la imagen mitológica. Es así como los animales del desierto, del oasis arábigo, del mar mercantil, se funden con los animales védicos, de la India, de la China, del antiguo Egipto y aun de Europa, creando
combinaciones fantásticas y fabulosas, representaciones de los salvaje y lo escondido, lo novedoso y lo que hay por conocer.
Los elementos por su parte, son unidad esencial en la conformación de las mitologías zoomórficas y aun antropomórficas, nos referimos por supuesto a los elementos conformantes de la realidad propuestos por los filósofos griegos: aire, tierra, agua y fuego.
Probablemente la utilización de los elementos como partes de la simbología, es decir, como esencias fundamentales de la creación mitológica, se debe a la cercanía primitiva de estos elementos en la vida diaria de los hombres, el fuego y el agua son indispensables para las necesidades básicas mientras que el aire y la tierra son los más presentes en la periferia humana: la tierra es sobre donde siempre estamos y el aire es lo que siempre nos rodea.
Entonces, no es extraño que se utilicen se mezclen y se consideren como base de la mitología.
Tierra.
La tierra es la materia primigenia de la creación mitológica, es el elemento más cercano y directo – con el aire – con que el humano tiene contacto. Entonces se crea una reacción inmediata que identifica a los animales terrestres con el nacimiento, en algunos momentos también con lo bajo, lo humano, lo terrenal, y muchas veces con lo femenino – la tierra es donde se planta el fruto para que germine –. Los animales de tierra, o mejor, las criaturas de las mil y una noches que asociaremos con la tierra serán dos importantes, las dos son mezclas culturales que provienen de diversas mitologías: los gigantes (ogros u hombres grandes) y las serpientes.
La idea de un humano gigante proviene de la generalizaron humana de considerarse siempre inferior hacia algún punto común, a veces son los dioses, los ángeles o los intermedios. Los gigantes solo dan significancia a la decadencia – física – en la divinidad humana: los dioses son casi siempre representados como seres gigantescos y lo mismo sucede con los ángeles o los intermedios. ‘Los gigantes estuvieron antes que los hombres
(…), son súper-hombres, huellas que solo dejan ver la degradación (tanto física como moral) del hombre.
En la mitología védica (persa) de Ahura-Mazda, los Div, eran los gigantes
servidores de los demonios pero nunca humanos sino más que ellos; en la mitología griega eran los titanes, enemigos de los dioses y encerrados por Zeus con Cronos su padre en el bajo mundo; y en la mitología nórdica, podemos hallar relación con los Ogros, relacionados a la muerte y al infierno pero siempre mas poderosos que los hombres – difícilmente hay
relación entre los gigantes de las mil y una noches y los ogros nórdicos, simplemente tomare este punto debido a que muchas traducciones europeas les asocian, es decir, nombran a los gigantes (algunos efrit o genni) como Ogros –.
La serpiente por otra parte nos representa el elemento mas terrestre de las mitologías y al mismo tiempo es una simbología para la transición: el cambio de piel, dejar atrás un cascarón para convertirse en una ‘nueva’ criatura pero sin perder su esencia. En uno de los viajes de Sinbad el marino nos encontramos con serpientes por todos lados devorando todo
a su paso y simbolizando el mal, y de igual manera en otros cuentos las encontramos como elementos viles y crueles.
Existen otros animales simbolizados de las mil y una noches que analizaremos brevemente:
los perros, que significan asco y la mayor decadencia para un humano (¿sistema de castas hindú? O ¿significancia bíblica?);
El toro, que procede seguramente del toro gigantesco
de la mitología védica Kujata;
por ultimo el asno, ampliamente nombrado en las mil y una noches que paradójicamente significa pureza, decencia y nobleza.
Fuego.
Al fuego se le asocia con los djins, de los que ya hemos hablado; pero su
significancia y procedencia también es múltiple y variada. Tanto las mitología Védica, como la China y la Hindú poseen divinidades del fuego que forman sus propios sirvientes a partir de ese elemento; el fuego fatuo de los griegos, que en principio era una llama con vida pudo haber servido de inspiración a los djinn, que en muchos casos se representan como llamas de fuego sin ninguna forma especifica pero llenas de vitalidad.
Agua.
El elemento principal de vida y uno de los más buscados en el extenso desierto de la península arábiga. No es extraño entonces que la mayoría de las ciudades fantásticas de los cuento milyunanochescos, posean grandes fuentes de agua, espíritus de agua y aun criaturas fantásticas acuáticas, ya que los viajes de comercio a la India y a la China se encontraban con gigantescos ríos y lagos que un árabe quizá jamás hubiese visto en su vida, además las mitologías orientales poseen una gran cantidad de cuentos asociados con el agua: elemento de purificación de la mayoría de los héroes, o aun sangre misma de los dioses.
En el Ramayana, Rama, el héroe, sigue las rutas de los ríos para encontrar su enemigo y debe matar a varios espíritus acuáticos; los dioses chinos y japoneses crearon a los dioses secundarios a partir de lágrimas o sudor; las ninfas griegas eran en su mayoría hijas de los ríos, de los bosques o del mar.
Existen dos particularidades sobre el agua en las mil y una noches: criaturas o símbolos asociados con el mar, y criaturas o símbolos asociados con al pesca; En el primer aspecto encontramos una criatura que representa quizá el aspecto más famoso sobre el mar y que es de procedencia griega: el Aspidoquelon (o Fastitocalon).
Es una criatura acuática gigantesca que permanece inmóvil dejando ver una parte de su cuerpo a flote, los marineros piensan que es una isla y proceden a desembarcar, pero cuando prenden fuego para preparar la comida, el animal se alerta y procede a sumergirse. La relación que
podemos encontrar procede de tres orígenes: uno Chino, que nos presenta a un gran pez-isla que es representación de la isla de Japón; otro judío, desde el Leviatán bíblico; y por último un mito védico que recuerda al gran pez Bahamut que sostiene a la tierra entera.
En cuanto a la practica pesquera encontramos varios cuentos con simbologías acuáticas que proceden del propio oficio. Cabe resaltar que el oficio de pescador no era uno de los más populares en la península arábiga como si lo era en China, India y el Mediterráneo, y por tanto podemos aseverar que la procedencia de estos cuentos es en su mayoría no árabe.
Aire.
El aire es tal vez el aspecto más importante en la simbología, no solo porque sea el elemento más utilizado para crear simbolismos sino porque su procedencia es la mas interesante. Dos aspectos reúnen las mil y una noches en tanto al aire: las aves y lo objetos voladores.
En el primer aspecto cabe mencionar la figura del ave Roc: ave gigantesca que pone huevos igual de gigantes, con sus alas puede tapar el sol y el batir de las mismas crea huracanes; el mismo Sinbad tuvo que encontrarse con varios Rocs.
El Roc proviene de diversos lugares: en la mitología egipcia existía el ave gigantesca Kamak, que ponía también huevos de gran tamaño; en la China tenemos a los clásicos dragones – que son bastante distintos a los dragones medievales – que poseen tanto cuerpo de lagarto como de ave (pavos reales en su mayoría);
el Ave Fénix de la mitología griega que renace de las cenizas; y por ultimo Quqnus de la mitología védica. Como podemos ver, la procedencia de
las aves gigantescas presentes en las mil y una noches es variada y no da aun mas pistas de la intensa asimilación cultural y literaria que tuvo la expansión comercial musulmana En tanto a los objetos voladores podemos encontrar una relación implícita entre el deseo del hombre por surcar los cielos para acercarse a los dioses. Mitra, el dios de los cielos védico
(y muy seguramente Brama, Zeus, el mimo Alláh o quizá Yahvé), habitante de las alturas inspira una cantidad de objetos fantásticos y mágicos que pueden acercársele; esto proviene por supuesto de la existencia de Garuda, su transporte; estos objetos son también transportes para el hombre: alfombras (las más famosas), cofres o baúles, que solo
simbolizan el anhelo del hombre hacia los dioses, de llegar al cielo infranqueable.