El tresarroyense Marcelo Rolón (Mi profesor de la técnica ) se encuentra abocado desde hace tiempo al desarrollo de vehículos eléctricos. La última novedad es el trabajo que realiza en el prototipo denominado “Mini city car”, impulsado por energía limpia. “Hemos logrado 40 km/h con cuatro personas adentro. La autonomía, en uso urbano, es de 100 kilómetros por batería”, precisó a la vez que dijo que “utilizar este tipo de motores es diez veces más económico que usar los de explosión. Por cada carga serían unos 10 Kw, equivalente a tener enchufado una plancha durante diez horas, unos 2 pesos de costo”.
Rolón explicó que convierte rodados con plantas motrices convencionales a electricidad. En este sentido, mencionó que ya ha realizado pruebas en skates, motos y bicicletas, que incluso se han podido observar por la ciudad ya que los ha probado en las calles locales.
“Enchufate argentina” es el nombre de su emprendimiento, el que va creciendo y muestra de ello es las consultas que recibe desde diferentes puntos del país.
¿Cómo empieza tu idea de desarrollar vehículos eléctricos, Marcelo?
Todo comenzó en Claromecó, donde inicié la construcción de mi vivienda, que en realidad a futuro se iba a convertir en un proyecto de un grupito de cabañas, fabricadas por mí, abasteciéndose con energía renovable propia. De hecho el sistema resultó, durante los seis años que residí allí, pero por cuestiones de la vida vendí la casa el año pasado. El bosquejo que tenía en la cabeza consistía en que no solo funcionara en esas construcciones, sino que también la movilidad para circular dentro del pueblo fuera a través de vehículos eléctricos, que se recargaran con energía generada íntegramente en ellas. Finalmente el dinero no dio para poder hacerlo, ya que este tipo de emprendimientos tiene su costo, puesto que aún no resulta barato conseguir los distintos componentes. Aunque yo considero que los costos de a poco se están economizando, y a medida que la idea de utilizar artefactos o movilidad con energía limpia prenda con mayor fuerza en la gente, más aún se avanzará en ese sentido. Por otro lado, está mejorando el aspecto de la concientización de las personas de cuidar un poco más el medio ambiente, y ésta es una buena opción, porque los vehículos eléctricos son energía totalmente limpia.
Entre las ventajas apreciables a simple vista, una de ellas es que se trata de unidades muchísimo más económicas que los motores a explosión, dotados de carburantes líquidos; por otra parte, mencionaba antes que son notoriamente más limpios, a la hora de hablar de la contaminación ambiental. En cuanto a las desventajas, faltarían resolver cosas para que su implementación en nuestro país sea mucho más extendida, no relacionadas necesariamente con el aspecto tecnológico, sino más bien con una agilización en el proceso de importación de los componentes, que no se fabrican acá sino en China. Vale mencionar que todo lo que se importa se utiliza para vehículos de uso urbano, no para hacer grandes distancias. Cuando hablo de uso urbano significa que se puede cubrir un recorrido de hasta 80 kilómetros por cada carga de batería. Para que quede claro, como mucho una persona podría desplazarse desde Tres Arroyos a Claromecó, y una vez que llega debe recargar el pack energético (que demanda unas seis u ocho horas) para poder tener nuevamente la movilidad disponible.
¿La recarga de energía del vehículo presenta alguna complejidad para el usuario?
La metodología de manejo en cuanto a la recarga es similar a la de empleo de un teléfono celular. En el momento en que la persona se encuentra cerca de un tomacorriente y dispone del cargador, lo enchufa y comienza la recarga de energía eléctrica. Con lo cual, el procedimiento resulta absolutamente sencillo y práctico. Para saber cuánto de batería queda y qué distancia de recorrido se ha realizado, el vehículo tiene un cuentakilómetros que marca ambas cosas. Y es importante aclarar que a ninguna de las instalaciones esta recarga le va a generar problemas eléctricos.
Mencionaste al pasar la cuestión de ahorro, lo económicas que son las unidades…
En cuanto al consumo de energía, recargar el pack de baterías llega a ser diez veces más barato que la reposición de combustible de los vehículos impulsados de manera convencionales. Por poner una cifra, para las motos se pueden recorrer cuarenta kilómetros con apenas un peso o menos de gasto. La cuenta es sencilla, si nos ponemos a sacar el costo del kilowatt de energía y la relación con el consumo del vehículo. Con otra ventaja: el “combustible“ de una unidad eléctrica recién lo estás pagando a los treinta días, cuando llega la boleta de la luz.
Sin embargo, anteriormente indicaste que hay cuestiones que encarecen los costos…
Lo caro en estos momentos es adquirir los vehículos (en el caso de lo que yo reformo, las motos, motitos o bicicletas). Hacer esa reforma, por ejemplo para una unidad tipo scooter, cuesta unos mil dólares. Sin embargo, el costo para recarga es ínfimo, como antes mencionaba. Lo que se gasta en un primer momento para convertir el vehículo a energía eléctrica, luego a la larga puede recuperarse con el notable ahorro de dinero en combustible a la hora de efectuar la recarga. Generalmente lo que se paga de más es el pack de baterías, que tiene más o menos una vida útil de dos años. Allí se puede amortizar el costo, con la ventaja de que la reposición de energía cuenta con infinidad de surtidores, en los propios domicilios.
¿Cómo realizás el proceso de conversión de una planta motriz convencional a eléctrica?
Pongamos como ejemplo el caso de una moto: primero debe reemplazarse completamente toda la parte mecánica y colocar un motor eléctrico, acoplado para que traccione a través de la cadena. Se instala además un regulador de velocidad (que es una caja electrónica), un acelerador de puño, que forma parte del mismo manubrio, un pack de baterías y un cargador, sumado a la instalación eléctrica compatible como para que todo esto funcione.
¿Qué velocidades desarrolla una moto como la del ejemplo que mencionaste?
Los límites de velocidad máxima y de autonomía de cada rodado están condicionados por el pack que genera energía eléctrica: cuanto más autonomía se requiere, más grandes deberán ser las baterías. En el caso mencionado, hablamos de unos 40 o 50 kilómetros de autonomía y una velocidad máxima de 70 kilómetros por hora. Obviamente que mejorando la tecnología, en este aspecto (en el momento en que se pueda hacer la importación de aquellas baterías que están compuestas por litio y hierro, a diferencia de las de plomo) se podrá avanzar. Están disponibles, lo que ocurre es que por cuestiones de importación resulta imposible traerlas. El problema entonces no es de desarrollo tecnológico, sino meramente comercial.
En el caso de que se lograra salvar ese obstáculo, ¿podría pensarse en vehículos ya no solo de uso urbano aquí en Argentina?
De hecho, se emplean en otras partes del mundo algunos de ellos también para recorrer distancias grandes. Ya existen autos con una autonomía de 250 kilómetros, y creo que en breve deberá llegar a la Argentina una versión de un vehículo Toyota que funciona de esta manera. Algunos de ellos son híbridos, porque combinan la parte eléctrica con un motor a explosión que genera energía para la recarga del banco de baterías, que funciona como planta impulsora. Un eléctrico casi puro, de marca Nissan, se presentará el año que viene en el Rally Dakar, por lo que muchos de nosotros vamos a tener la posibilidad de verlo.
En cuanto a los autos, ¿en qué trabajás actualmente?
El auto en el que trabajo actualmente es un “mini city car“ como se lo conoce normalmente, bien de tipo urbano. Se trata de un prototipo que estoy armando, de diseño íntegramente mío, con una carrocería para transportar dos o tres personas. Aunque lo hago más que nada con un sentido experimental, puesto que conseguir las licencias para construir este tipo de vehículos y que circulen luego en la vía pública es realmente complicado, por no decir utópico, ya que solo obtienen el permiso las grandes firmas. Hay gente en Buenos Aires que está intentando poner en la calle el primer auto eléctrico argentino (tienen incluso apoyo del gobierno) pero les surgen muchísimos inconvenientes para que los avalen como fabricantes. El impedimento es netamente burocrático. Por eso digo que este prototipo me sirve a mí como experimentación y desarrollo tecnológico, para testear, y que se vaya conociendo. Su uso estaría restringido a sitios privados, como un country, una fábrica, las calles interiores de un parque industrial, todos lugares que no sean de circulación pública.
Su proyecto:
PROYECTO ENCHUFATE ARGENTINA
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