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John The Killer, Un Ciego Seguidor. Capitulo 4

Paranormal1/7/2014
Primero quiero decir gracias a aquellos que me están ayudando en el transcurso de esta historia en especial a Edup_33 que me permitió coger a alguno de sus personajes para esta parte de la novela.

Jared the killer: @Edup_33


Capítulo 4:
“Ya han pasado dos meses desde que estas rachas de asesinatos comenzaron, no solo Jeff y la consecutiva aparición de John, sino que también han aparecido varios killers a partir de aquello, y esta supuesta organización con sus seguidores también llamados killers, están empezando sembrar pánico en varias ciudades, aunque la policía hace todo lo que puede para detener a estos seguidores y cabecillas no han dado con ninguna pista de las personas a las que se les dio aquel título,…”

Apagaron tv del bar, si era cierto que hace medio mes empecé a asesinar civiles, me encanta, aunque jamás pensé que aparecerían más como yo, me levante deje el dinero encima de la barra y salí, hace bastante sol, lo notaba en la piel, me dirigí a un callejón donde las sombras eran un refrescante resguardo para ese día.

Había una ventana abierta, desde la cual se escuchaba la radio, debía estar al otro lado del piso ya que el sonido llegaba revotando entre las paredes hasta mis oídos.

“Decimo ataque del supuesto asesino en masa John, las víctimas eran una pareja que acababa de llegar a casa y su hija que se quedó sola en ella, cuando estos llegaron se encontraron a su hija de diecisiete años brutalmente asesinada, la caja de fusibles estaba destruida, y pocos minutos después los padres también fueron asesinados, todas la víctimas de este sujeto presentan las mismas características, aunque algunas a veces mueren por disparos. Se notó el robo de munición para armas en cada una de las casas de los asesinados. Rogamos precaución a todas la personas, ya que este sujeto ya ha asesinado en tres ciudades distintas.”

A decir verdad iban a ser cuatro ciudades en cuanto me divirtiera, o simplemente estaría de paso como hice con algunas ciudades después de todo lo único que hice en esas ciudades fue matar a esos supuestos killers, no sé ni cómo pueden pensar que pueden estar junto a Jeff, siempre lo tratan con mucho respeto pero es solo para ganarse su favor e intentar pertenecer al grupo de killers que rodea a Jeff. Ingenuos. Ni siquiera son capaces de matar con el mismo arte que Jeff, siempre se sobreestiman y es por eso que mueren a manos de los cazadores, esos tipos son más duros de lo que creí al principio, ya han acabado con varios de esos inútiles, y casi creo que les estoy ayudando al matar a esos inútiles, quizás debería dejarlo, pero no soporto a la gente que piensa que puede estar a la altura de Jeff, sin siquiera saber algo sobre como asesinar.

Me dirigí de vuelta a la calle, un silbido en el viento predecía que iba a llover en esa ciudad.
Cambie de rumbo y me dirigí a una zona menos ruidosa, ya me he acostumbrado a todos estos ruidos pero aun así de vez en cuando siento dolores de cabeza.

Me dirigí al bosque, como siempre hacia pero antes de eso entre en un local y compre un periódico, como siempre pasaba desapercibido. Siempre me cambiaba después de un asesinato y me ponía la capucha en la ciudad para que nadie viera mi rostro.

Lo cogí y me dirigí de vuelta al bosque, me adentre en él, casi dos horas caminando, estaba anocheciendo, me subí a la copa de un árbol para vigilar con mi sentido del oído todo el bosque, nada ni un solo ruido que me alertara de esos dos tipos, ni siquiera un killer, en verdad en este bosque hay más gente de lo que se esperaría.

Saque mi cuchillo y empecé a limpiarlo con las hojas del periódico, en verdad me daba igual a donde ir o que hacer ese día, después de todo necesitaba descansar.

Un ruido me alerto, era un ruido de disparos en lo más profundo del bosque, salí corriendo en aquella dirección y me camufle en la oscuridad, ya era un instinto natural, tenía mi cuchillo en mano para entrar en combate en cualquier momento, me subí al árbol en el que me apoyaba, aún estaba a unos metros de seguridad del lugar de donde se produjo el disparo, pero era una distancia suficiente como para escuchar y poder entender aquella escena.

Los gritos se dispersaban, di entendido que era unas quince o dieciséis personas, aunque había algo extraño en uno ellos.

-No os dejaremos ir con vida después de lo que habéis dicho sobre el maestro.- Eran killers unos trece, no catorce. No estaba seguro ya que en uno de ellos se escuchaban dos corazones en tiempos dispares, como si ese tipo tuviera dos corazones dentro de su cuerpo.

En cuanto los otros dos por cómo se veía la situación entendí que eran cazadores de killers.

Se escucharon disparos y gritos, golpes y el rechinar de los cuchillos, en unos pocos minutos de los dieciséis corazones que había latiendo solo quedaban latiendo nueve.

A los pocos segundos sentí que aquel tipo extraño se movió, por cómo se movía supuse que era un hombre, y los sonidos revotaban en todo el entorno, pude ver aquella escena como si tuviera ojos.

Aquel tipo agarro del pie a uno de los cazadores y se lo corto.

-¡Chester!-Grito el otro cazador, mientras retenía a otro killer.

Mientras este gritaba aquel hombre le volvió a cortar pero esta vez en el brazo y se lo amputo a la altura del codo y le clavo dos veces el cuchillo en el abdomen. Este callo.

-Jared, ayúdame.-Grito. Mientras se acercaba arrastrándose un poco al chico que acababa de llamar.

Ahora sabia de nombre de ambos cazadores.

Jared intento alcanzar el brazo que le quedaba a Chester pero antes de hacerlo, el mismo killer que le había hecho do aquello le corto la cabeza a aquel chico, se escuchó como la sangre se desprendía del cuerpo de Chester, el chocar de aquellas gotas con el cuerpo de Jared, y el apagón de golpe del corazón de aquel chico. Jared grito. Y aquel killer rio como un loco, sin duda era un hombre.

Aquel grito me permitió saber la figura y como era aquel killer. Chaqueta y encapuchado, no podía ver colores pero sabía cómo iba más o menos vestido.

-“No es una muerte bella” –Pensé.

Mientras me giraba, el resultado estaba hecho, ese tal Jared iba a morir.

Pero antes de poder irme escuche los gritos de los siete killers restantes, era extraño donde estaba el octavo que mato, al chico.

Me centre en la encarnizada batalla del tal Jared.

Estaba apuñalando y matando a los siete killers, él solo, cuando termino solo quedaba un charco de sangre.

Rápidamente me centre en averiguar dónde estaba el killer restante. Escuche a esos dos corazones latir no muy lejos de donde estaba.

Me moví tan rápido como pude y lo alcance aún estaba cerca de la zona de todo aquel suceso. Le corte el paso, este se alertó y dio un paso atrás sacando su cuchillo.

-No te preocupes.-Le dije señalando la venda.En cuanto la identifico bajo el cuchillo.

-¿Quién eres?-Pregunte.

-Shina.-Respondió una voz de mujer.

Aquello me sorprendió completamente, el sonido que produjo su repuesta me permitió rehacer un escáner de aquella persona, tenía la compostura de una mujer.

-Muy bien señorita extraña, pude explicarme el porqué de este cambio.-Ella se sorprendió, supuestamente no podía verla.

-¿Cómo lo sabes?- Dijo elevando de nuevo el cuchillo.

-No puedes engañar a mi oído, y aun mejor que eso ¿cómo puedes tener dos corazones latiendo?- Ella volvió a retroceder.- Tanto da.-

-Ahora sé quién eres, señorita mil caras. No podrás engañarme por mucho que te transformes.-
Ella se estaba empezando a enfadar.

-Déjame darte un consejo, no te vuelvas a acercar a ese chico.-

-Ohh.. ¿Y qué me podrá hacer?- Me calle mi respuesta.

Me acerque al lugar en el todo había sucedido, aquel chico ya no estaba.
Me acerque calmado a uno de los cuerpos de los killers, mientras aquella chica me miraba. Le arranque los ojos a uno de ellos. Y me los puse frente a la venda como si de los míos propios se trataran.

-Hazme caso, después de todo un tuerto te ha mirado a los ojos.-Le dije con una amplia sonrisa. Ella se calló, se me quedo mirando sin decir o hacer nada.

Deje caer aquellos ojos al suelo y me fui del bosque mientras le decía:

-Si te lo vuelves a encontrar él te matara.-

A decir verdad, pude ver a través del corazón de aquel chaval, un corazón que buscaba a alguien con grandes ansias de venganza sin remordimientos, que mataría a cualquiera que se le interponga, sin duda la matara. Me fui con amplia sonrisa en mi rostro, después de todo había encontrado algo interesante.

Continuara…
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