Quizás es importante comenzar este ensayo con la visión que algunos autores tienen sobre lo que son las ciencias sociales y las ciencias humanas o humanidades: la UNESCO menciona en 1981 que las ciencias sociales se definen como aquellas ciencias que estudian los hechos objetivos de la sociedad mientras que las humanidades analizan los productos elaborados por la inteligencia humana (1)
También es posible considerar a Mario Bunge quien propone a las ciencias sociales y las humanidades como complementarias: “¿Por qué, entonces, oponer las humanidades a las ciencias, como si éstas fuesen menos humanas que aquellas, y como si no fuesen precisamente las ciencias las que alcanzasen el conocimiento más profundo y adecuado del hombre? Dígase más bien que las ciencias y las llamadas humanidades no son antagónicas sino complementarias, aún reconociendo que en la época contemporánea el centro de la cultura se desplaza de las humanidades a las ciencias.” (2)
“En La relación entre la filosofía y la sociología (EDAF, 2001) usted se reconoce heredero de la Ilustración y rechaza tanto las tres olas románticas que han invadido la filosofía como la “charlatanería académica” que se ha impuestos en las facultades de humanidades. ¿Podría explicarnos qué quiere decir con esto?
Entiendo por “charlatanería académica” la que se produce en ciertas universidades, consistente en una mezcla de sinsentidos, falsedades y perogrulladas enunciadas en lenguaje hermético y más o menos bombástico. El primero y peor de todos esos charlatanes fue Hegel, a quien no se habría tomado en serio si hubiese escrito en castellano o en catalán desde un villorrio español. Su prosa fue tan opaca que generó dos o quizá tres alas de “intérpretes” que se disputaron su legado. Hoy día el charlatanismo académico proviene principalmente de París, urbe que, de “Ciudad de la Luz” hacia 1750 pasó a ser “Ciudad de las Tinieblas” dos siglos y medio después, gracias a Sartre y demás discípulos de Heidegger. Por fortuna, el charlatanismo académico no se practica en las facultades serias: las de ciencias, ingeniería, medicina, farmacia y agronomía. En ellas hay que fundamentar lo que se afirma y aclarar cada vez que alguien admita no entender lo que se dice.” (3).
Por su parte Spirkin, habla de las ciencias sociales, también llamadas ciencias humanas: “Las ciencias sociales, a las que se denomina también ciencias humanas, son el conjunto de cuantas se ocupan del hombre y de la sociedad (3). O Levy.Strauss, que “considera que diferenciar entre ciencias humanas y ciencias sociales carece de sentido, dado el carácter social es indisociable de la naturaleza humana”.
Pareciera un conflicto epistemológico el separar a las ciencias sociales y a las ciencias humanísticas o humanidades y en estas pocas citas solo se retoman algunos de los muchos argumentos que van y vienen primero en favor de separarlas y segundo en función de mantener a las ciencias sociales como aquellas que se apegan a la concepción positivista de ciencia y reducir a saberes, puras descripciones o en el peor de los casos a disciplinas no científicas a las humanidades, como menciona José Vicente Schutz al comentar sobre Feyenard y el anarquismo epistemológico. “…….El precio a pagar es enorme, ya que para Feyerabend la pretensión de que la ciencia es un conjunto de conocimientos superiores a otras disciplinas es absurda, por lo que la ciencia es perfectamente comparable a disciplinas no científicas como la Filosofía, las Humanidades o incluso a otras disciplinas que pueden calificarse de pseudociencias (6).
Consideremos la definición de la UNESCO, cuando pone en los hombros de las ciencias sociales los hechos objetivos de la sociedad y en las ciencias humanísticas los productos elaborados por la inteligencia humana, subjetivos. Desde este primer aspecto me atrevería a plantear el hecho de que la ciencia, como producto de la investigación científica, no se hace sola, pues la investigación científica es ese medio del hombre para encontrar la realidad dentro de los fenómenos, su esencia podríamos agregar, pero en todo caso una realidad que debe representarse en el sujeto investigador, lo que le imprimiría cierta subjetividad. Entonces no habría distinción entre ciencias sociales y humanísticas pues ambas llevan una carga de subjetividad la primera por tener que representarse esa realidad objetiva en la conciencia del sujeto y la segunda por ser elaborada por el hombre (sujeto investigador). Pareciera en última instancia estar hablando de lo mismo y si la búsqueda de la realidad tiene a la base la aplicación del método científico, como método para hacer ciencia, y este es usado tanto en las ciencias sociales como en las ciencias humanísticas, diferenciadas en este caso por la UNESCO, ciencias sociales y ciencias humanísticas son lo mismo.
Con respecto a Mario Bunge, si hace una separación de Ciencias sociales y de ciencias humanísticas, al respecto, no debe dejar de mencionarse su formación profesional y en física y matemática, pues su concepción de mundo si solo se considera su formación tiene base pitagórica: el numero como la razón de todo (lo que posteriormente se manifestó en Galileo y descartes) todo esto en consideración que él hace a las facultades de las de ciencias, ingeniería, medicina, farmacia y agronomía donde en la entrevista citada las ubica como facultades serias. Bunge en todo caso no desestima las ciencias sociales de las humanidades, ni siquiera las pone de encuentro con las ciencias sociales, solamente la diferencia y hace alusión a la necesidad de que estas sean complementarias, por esa razón en su libro, las ciencias sociales en discusión una perspectiva filosófica, escribe: “La dicotomía nomotético/ideográfico es insostenible porque todas las ciencias son nomoteticas (consagradas a lo universal, a las leyes) al mismo tiempo ideográficas (individual e irrepetible). De hecho todas buscan patrones subyacentes a los datos, todas explican lo individual en términos de universales y emplean particularidades para conjeturar y verificar las generalidades” (8) es importante señalar de esto que argumenta contra Rickert, que afirmaba que las ciencias naturales eran nomoteticas, las humanísticas (sociales) eran ideográficas debido al antinomianismo pretendido en la humanidad y en la sociedad. Está Claro que Bunge, desbarata este antinomianismo proponiendo lo que para él son leyes dentro de las ciencias sociales.
Ahora esto siempre deja, a las ciencias sociales separadas de las ciencias humanísticas, pero reconciliadas, aunque lo que buscamos es establecer que no existe una diferencia y en la medida que Bunge busca complementar ambas, en esa medida visualizamos en el horizonte una única manera de hacer ciencias sociales donde según él plantea no se detenga la investigación social por el positivismo clásico, datista o metodista y el idealismo, desdeñador de toda investigación empírica, agregaría por mi parte en la que las humanidades están incluidas como tales ¡ciencias sociales!
Otro aspecto que Bunge mantiene es el hecho que las leyes de determinado fenómeno social permitan explicar y predecir cualquier hecho social…con miras a que la sociedad obtenga un beneficio de esto en palabras de Spirkin, en su libro La ciencia. En ese sentido entraríamos a otra discusión de la mano del comentario de Bunge, sobre porque las sociedades a pesar de saber cómo está la situación mundial sobre pobreza, calentamiento global, desigualdades y otros tantos males que destruyen a mucho y benefician a pocos y a pesar de que desde las ciencias sociales sin cargas subjetivas, objetividad pura, con una sociedad que en estante, en filosofía y en conocimientos registrados tiene infinidad de material para actuar como humanos, intelectuales, la corona de la evolución biológica, pero que sigue comportándose como macho y hembra y quizás peor que eso pues los animales aun no hubieran generado dos guerras mundiales, con uso de armas químicas como novedad en la primera y armas nucleares como plato fuerte de la segunda. Bunge aclara que fuera de ese positivismo datista o metodista, existe no solo la ley, sino el valor o lo valioso, la regla y el dato, no cabe el antinomianismo, hasta aquí llega Bunge. Pero también con esas categorías muy abstractas y genéricas las ciencias sociales siguen describiendo y explicando el mundo sin poder hacer nada para cambiar ese mundo. Por el lado contrario es más fácil, en las ciencias naturales la facilidad de transformar la realidad puede ejemplificarse así: un científico hace muchas pruebas con una vacuna, perfecciona la misma y luego de experimentar la vacuna sale al mercado para prevenir una enfermedad, asunto ¿resuelto? Al menos desde el punto de vista biológico si, la enfermedad X se previene con la vacuna Y. las ciencias sociales buscaran en sus explicaciones teóricas, en sus indagaciones, en sus datos numéricos y posiblemente explicando porque esa vacuna no llega a todos, aun cuando la salud sea un derecho universal en los países, mas hasta ahí llegara y se quedara con libros, estudios y documentos que en el mejor de los casos traten las desigualdades o en el común de los casos ocultando la realidad o realidades alrededor del tema por interese económicos y políticos. Es donde se percibe, según quien escribe la necesidad de una no separación de las ciencias sociales, la necesidad de unas ciencias sociales y humanas pues lo que el hombre hace en la sociedad no puede escindirse. Es donde Theodor Adorno encuentra terreno con su planteamiento sobre la objetividad en las ciencias sociales cuando dice “Según las reglas de juego de los estudios empíricos del mercado, la ciencia debe abordar su material sin prejuicios, sin teorías preconcebidas, en definitiva irreflexivamente; debe definir sus conceptos a través de sus propios instrumentos de investigación, no a través de lo investigado, y el pensamiento ha de restringir su actividad al registro y clasificación de datos (9). Hasta ahora estamos en el ensayo con unas ciencias sociales separadas de las humanidades pero necesitadas de las mismas, para poder explicar y predecir en función de la humanidad y no solo quedarse a una mera descripción de los hechos sociales como algunos pretenden.
Aquí es donde podemos hacer entrar en escena a Spirkin quien no ve ningún problema en usar como sinónimos las ciencias sociales o humanas o Levy Strauss quien no le ve sentido separar los términos ciencias sociales y ciencias humanas, pues las primeras son producto de las segundas y las segundas solo son posibles en la medida que el hombre vive en sociedad.
La importancia entonces que tiene el interés, las oportunidades, las amenazas, la decisión, el pensamiento complejo y en síntesis todo aquello que es capaz de producir el sofisticado cerebro humano tanto en lo individual como en lo colectivo, no puede obviarse al momento de hacer ciencia social, cuando esta busca estudiar la esencia de los fenómenos que ocurren en los grupos humanos, describiéndolos, explicándolos y pudiendo predecir en beneficio de estos. Al no obviarse este aspecto es necesario no desvincular la ciencia que la UNESCO propone trate objetivamente los hechos sociales de lo que la inteligencia humana produce siendo necesaria una reconciliación entre los planteamientos que Guillermo Briones agrupa en su libro Epistemología de la ciencias sociales, las leyes invariantes de Comte, las explicaciones: dialéctica de Marx, por causas de Durkheim, Funcionalista de Merton y Malinosky, deductiva de Poper, Estadística de Lazarfield y sociológica de Bordeau por el lado explicativo de los hechos y por el lado de la comprensión e interpretación a Dilthey y sus ciencias del espíritu, Rickert con sus ciencia natural y cultural, Weber y sus tipos ideales, Schutz y sus bases fenomenológicas, Goldman y la filosofía de las ciencias humanas, Giddens y su hermenéutica y Blumer con la interpretación de la acción social.
Pero hasta aquí seguimos con la simple explicación del fenómeno social y nos quedamos quizás hasta predecir lo que puede suceder, podemos hasta aquí decir que con base a leyes sociales que si en una población se reduce la producción y aumenta su población habrá hambruna, y es posible explicar la tendencia inherente a tener más hijos en las familias con menos recursos y a mantener en la miseria a las mayorías, reducir la producción para aumentar precios y reducir costos etc. Pero que puede faltar para que la ciencia pueda cambiar esto, aun cuando Poper y Weber sigan viendo la necesidad de separar el límite entre conocimiento y acción, la ciencia misma pide su realización en beneficio de la humanidad y si desde el puro conocimiento emanado de la investigación científica no es posible persiste la pregunta de cómo modificar esas cuestiones en búsqueda del mejoramiento de la humanidad.
Hacemos entrar en escena a dos personajes: el primero al parecer rodeado de esa decepción característica de los ilustrados de principios de siglo y posteriores a las dos guerras mundiales de cara a una emergente industrialización, Herbert Marcuse, que plantea una ciencia enmarcada en el capitalismo e incapaz de juzgar lo que debería ser, en su libro la sociedad industrial y el marxismo, sobre las ideas de Weber escribe:
“Intentemos, antes que nada, poner en evidencia el enlace entre capitalismo, racionalidad y dominación, tal como aparece en el pensamiento de Weber. Bajo su forma más general, puede ser resumido como sigue. La idea específicamente occidental de Razón se encarna en un sistema de cultura intelectual y material (una economía, una tecnología, un "modo de vida", una ciencia, un arte) que alcanza su más elevado estadio de desarrollo en el capitalismo industrial. Este sistema tiende hacia un tipo de dominación específico que se convierte en el destino de la época en qué vivimos - la burocracia total. La idea de Razón -en cuanto racionalidad occidental— es el concepto fundamental que sirve de vínculo”. Agrega además
“Los elementos característicos que constituyen el concepto de razón para Weber, eran los siguientes:
1) Matematización progresiva de toda experiencia y de todo conocimiento, que a partir de sus espectaculares éxitos en las ciencias naturales, se orienta a la conquista de hs ciencias sociales y por último a la del propio modo de vida (cuantificación universal).
2) Insistencia en la necesidad de la experiencia y de las pruebas racionales tanto en la organización de la ciencia como en la de la vida.
3) Constitución y consolidación de una organización universal y especializada de funcionarios, que tiende hacia un control de toda nuestra existencia, al cual sería absolutamente imposible sustraerse.”(11).
Marcuse en síntesis, según el artículo de Sergio Pablo Fernández de la Universidad SEK sobre Habermas y la Teoría Crítica de la Sociedad Legado y Diferencias en Teoría de la Comunicación; cuestiona el que en la sociedad capitalista desarrollada la ciencia se "declare 'neutra' e 'incompetente' para juzgar lo que debería ser, favorece a los poderes sociales que determinan completamente lo que debería ser y lo que es, la organización científica cae en una burocracia que es inseparable de la industrialización avanzada imponiendo la eficacia perfeccionada de la empresa individual sobre la sociedad que forma un todo. Es éste el tipo de dominación mas formalmente racional………… dominada por la 'razón técnica' y ésta por la 'razón política de lo que resulta "la dominación de los hombres sobre los hombres" (11).
Tanto de Marcuse como de Marcuse a través de Sergio Fernández (12), retomo el hecho de que las ciencias sociales al desvincularse por completo del valor de la realidad derivado del propio subjetivismo de quien lo exprese como tal, solo permite que el poder dominante se entronice mas, sin posibilidades de cambio, sin posibilidades de transformación y son el único interés de reproducir la sociedad industrializada, a lo que yo agregaría globalizada y consumista de hoy en día. Todo ello desde lo que la Matematización, empirismo y la burocracia construyen como razón, según Weber. Incorporo aquí la observación de que la razón en este sentido no puede constituirse como verdad universal pues desde este sentido y en un ejemplo un tanto extremista: para el empresario académico graduado de x títulos el capitalismo es la cima de los modos de producción mientras que para el empleado que apenas gana el salario mínimo que poco tiene, un sistema comunista radical le parecería muy conveniente si extraemos de ese contexto la variable publicidad que incita al consumismo. Son indispensables las ciencias humanas desde su carácter ideográfico, pues el carácter nomotético poco tendría que ver con las necesidades de uno u otro personaje del ejemplo. Mismo ejemplo donde las matemáticas, las pruebas empíricas o la burocracia nada pueden hacer para cambiar la situación de ambos e incluso un carácter descriptivo de las ciencias humanísticas no serviría de nada más que para perpetuar lo que tradicionalmente se viene haciendo sin oportunidades de cambio o de transformación.
(1)Domínguez Garrido Ma. Concepción. Didáctica de las ciencias sociales. Pearson Educación, Madrid 2004.
(2)Bunge, Mario. La ciencia. Su método y su filosofía.
(3)Entrevista a mario Bunge por Gabirel Arnaiz, para filosofía hoy. Tomado de http://cambiopolitico.com/entrevista-mario-bunge-las-religiones-atraeran-a-la-gente-mientras-haya-miseria/3596/ en 1 de mayo de 2012.
(4)A. Spirkin. La ciencia. 1967.
(5)Domínguez Garrido Ma. Concepción. Didáctica de las ciencias sociales. Pearson Educación, Madrid 2004.
(6)El método científico en el siglo XX: Las teorías de Karl Popper, Thomas Kuhn y Paul Feyerabend | Suite101.net http://jose-v-mestre-chust.suite101.net/el-metodo-cientifico-en-el-siglo-xx-a11375#ixzz1tgHpxaMA. Tomado 1º de mayo de 2012
(7)José Vicente Mestre Schutz. El método científico en el siglo XX: Las teorías de Karl Popper, Thomas Kuhn y Paul Feyerabend | Suite101.net http://jose-v-mestre-chust.suite101.net/el-metodo-cientifico-en-el-siglo-xx-a11375#ixzz1tgHpxaMA. 2010. Tomado 1º de mayo de 2012.
(8)Bunge, Mario. Las ciencias sociales en discusión una perspectiva filosófica. 1999, Buenos Aires.
(9)Theodor Adorno. Epistemología y Ciencias sociales. Ediciones Cátedra.
(10)Jurgen Habermas. Teoria del aacción comunicativa. Taurus humanidades. 2ª revisión 1987.
(11) Herbert Marcuse. La sociedad Industrial y el marxismo.
(12) Habermas y la Teoría Crítica de la Sociedad Legado y Diferencias en Teoría de la Comunicación Sergio Pablo Fernández Filósofo. Universidad SEK
También es posible considerar a Mario Bunge quien propone a las ciencias sociales y las humanidades como complementarias: “¿Por qué, entonces, oponer las humanidades a las ciencias, como si éstas fuesen menos humanas que aquellas, y como si no fuesen precisamente las ciencias las que alcanzasen el conocimiento más profundo y adecuado del hombre? Dígase más bien que las ciencias y las llamadas humanidades no son antagónicas sino complementarias, aún reconociendo que en la época contemporánea el centro de la cultura se desplaza de las humanidades a las ciencias.” (2)
“En La relación entre la filosofía y la sociología (EDAF, 2001) usted se reconoce heredero de la Ilustración y rechaza tanto las tres olas románticas que han invadido la filosofía como la “charlatanería académica” que se ha impuestos en las facultades de humanidades. ¿Podría explicarnos qué quiere decir con esto?
Entiendo por “charlatanería académica” la que se produce en ciertas universidades, consistente en una mezcla de sinsentidos, falsedades y perogrulladas enunciadas en lenguaje hermético y más o menos bombástico. El primero y peor de todos esos charlatanes fue Hegel, a quien no se habría tomado en serio si hubiese escrito en castellano o en catalán desde un villorrio español. Su prosa fue tan opaca que generó dos o quizá tres alas de “intérpretes” que se disputaron su legado. Hoy día el charlatanismo académico proviene principalmente de París, urbe que, de “Ciudad de la Luz” hacia 1750 pasó a ser “Ciudad de las Tinieblas” dos siglos y medio después, gracias a Sartre y demás discípulos de Heidegger. Por fortuna, el charlatanismo académico no se practica en las facultades serias: las de ciencias, ingeniería, medicina, farmacia y agronomía. En ellas hay que fundamentar lo que se afirma y aclarar cada vez que alguien admita no entender lo que se dice.” (3).
Por su parte Spirkin, habla de las ciencias sociales, también llamadas ciencias humanas: “Las ciencias sociales, a las que se denomina también ciencias humanas, son el conjunto de cuantas se ocupan del hombre y de la sociedad (3). O Levy.Strauss, que “considera que diferenciar entre ciencias humanas y ciencias sociales carece de sentido, dado el carácter social es indisociable de la naturaleza humana”.
Pareciera un conflicto epistemológico el separar a las ciencias sociales y a las ciencias humanísticas o humanidades y en estas pocas citas solo se retoman algunos de los muchos argumentos que van y vienen primero en favor de separarlas y segundo en función de mantener a las ciencias sociales como aquellas que se apegan a la concepción positivista de ciencia y reducir a saberes, puras descripciones o en el peor de los casos a disciplinas no científicas a las humanidades, como menciona José Vicente Schutz al comentar sobre Feyenard y el anarquismo epistemológico. “…….El precio a pagar es enorme, ya que para Feyerabend la pretensión de que la ciencia es un conjunto de conocimientos superiores a otras disciplinas es absurda, por lo que la ciencia es perfectamente comparable a disciplinas no científicas como la Filosofía, las Humanidades o incluso a otras disciplinas que pueden calificarse de pseudociencias (6).
Consideremos la definición de la UNESCO, cuando pone en los hombros de las ciencias sociales los hechos objetivos de la sociedad y en las ciencias humanísticas los productos elaborados por la inteligencia humana, subjetivos. Desde este primer aspecto me atrevería a plantear el hecho de que la ciencia, como producto de la investigación científica, no se hace sola, pues la investigación científica es ese medio del hombre para encontrar la realidad dentro de los fenómenos, su esencia podríamos agregar, pero en todo caso una realidad que debe representarse en el sujeto investigador, lo que le imprimiría cierta subjetividad. Entonces no habría distinción entre ciencias sociales y humanísticas pues ambas llevan una carga de subjetividad la primera por tener que representarse esa realidad objetiva en la conciencia del sujeto y la segunda por ser elaborada por el hombre (sujeto investigador). Pareciera en última instancia estar hablando de lo mismo y si la búsqueda de la realidad tiene a la base la aplicación del método científico, como método para hacer ciencia, y este es usado tanto en las ciencias sociales como en las ciencias humanísticas, diferenciadas en este caso por la UNESCO, ciencias sociales y ciencias humanísticas son lo mismo.
Con respecto a Mario Bunge, si hace una separación de Ciencias sociales y de ciencias humanísticas, al respecto, no debe dejar de mencionarse su formación profesional y en física y matemática, pues su concepción de mundo si solo se considera su formación tiene base pitagórica: el numero como la razón de todo (lo que posteriormente se manifestó en Galileo y descartes) todo esto en consideración que él hace a las facultades de las de ciencias, ingeniería, medicina, farmacia y agronomía donde en la entrevista citada las ubica como facultades serias. Bunge en todo caso no desestima las ciencias sociales de las humanidades, ni siquiera las pone de encuentro con las ciencias sociales, solamente la diferencia y hace alusión a la necesidad de que estas sean complementarias, por esa razón en su libro, las ciencias sociales en discusión una perspectiva filosófica, escribe: “La dicotomía nomotético/ideográfico es insostenible porque todas las ciencias son nomoteticas (consagradas a lo universal, a las leyes) al mismo tiempo ideográficas (individual e irrepetible). De hecho todas buscan patrones subyacentes a los datos, todas explican lo individual en términos de universales y emplean particularidades para conjeturar y verificar las generalidades” (8) es importante señalar de esto que argumenta contra Rickert, que afirmaba que las ciencias naturales eran nomoteticas, las humanísticas (sociales) eran ideográficas debido al antinomianismo pretendido en la humanidad y en la sociedad. Está Claro que Bunge, desbarata este antinomianismo proponiendo lo que para él son leyes dentro de las ciencias sociales.
Ahora esto siempre deja, a las ciencias sociales separadas de las ciencias humanísticas, pero reconciliadas, aunque lo que buscamos es establecer que no existe una diferencia y en la medida que Bunge busca complementar ambas, en esa medida visualizamos en el horizonte una única manera de hacer ciencias sociales donde según él plantea no se detenga la investigación social por el positivismo clásico, datista o metodista y el idealismo, desdeñador de toda investigación empírica, agregaría por mi parte en la que las humanidades están incluidas como tales ¡ciencias sociales!
Otro aspecto que Bunge mantiene es el hecho que las leyes de determinado fenómeno social permitan explicar y predecir cualquier hecho social…con miras a que la sociedad obtenga un beneficio de esto en palabras de Spirkin, en su libro La ciencia. En ese sentido entraríamos a otra discusión de la mano del comentario de Bunge, sobre porque las sociedades a pesar de saber cómo está la situación mundial sobre pobreza, calentamiento global, desigualdades y otros tantos males que destruyen a mucho y benefician a pocos y a pesar de que desde las ciencias sociales sin cargas subjetivas, objetividad pura, con una sociedad que en estante, en filosofía y en conocimientos registrados tiene infinidad de material para actuar como humanos, intelectuales, la corona de la evolución biológica, pero que sigue comportándose como macho y hembra y quizás peor que eso pues los animales aun no hubieran generado dos guerras mundiales, con uso de armas químicas como novedad en la primera y armas nucleares como plato fuerte de la segunda. Bunge aclara que fuera de ese positivismo datista o metodista, existe no solo la ley, sino el valor o lo valioso, la regla y el dato, no cabe el antinomianismo, hasta aquí llega Bunge. Pero también con esas categorías muy abstractas y genéricas las ciencias sociales siguen describiendo y explicando el mundo sin poder hacer nada para cambiar ese mundo. Por el lado contrario es más fácil, en las ciencias naturales la facilidad de transformar la realidad puede ejemplificarse así: un científico hace muchas pruebas con una vacuna, perfecciona la misma y luego de experimentar la vacuna sale al mercado para prevenir una enfermedad, asunto ¿resuelto? Al menos desde el punto de vista biológico si, la enfermedad X se previene con la vacuna Y. las ciencias sociales buscaran en sus explicaciones teóricas, en sus indagaciones, en sus datos numéricos y posiblemente explicando porque esa vacuna no llega a todos, aun cuando la salud sea un derecho universal en los países, mas hasta ahí llegara y se quedara con libros, estudios y documentos que en el mejor de los casos traten las desigualdades o en el común de los casos ocultando la realidad o realidades alrededor del tema por interese económicos y políticos. Es donde se percibe, según quien escribe la necesidad de una no separación de las ciencias sociales, la necesidad de unas ciencias sociales y humanas pues lo que el hombre hace en la sociedad no puede escindirse. Es donde Theodor Adorno encuentra terreno con su planteamiento sobre la objetividad en las ciencias sociales cuando dice “Según las reglas de juego de los estudios empíricos del mercado, la ciencia debe abordar su material sin prejuicios, sin teorías preconcebidas, en definitiva irreflexivamente; debe definir sus conceptos a través de sus propios instrumentos de investigación, no a través de lo investigado, y el pensamiento ha de restringir su actividad al registro y clasificación de datos (9). Hasta ahora estamos en el ensayo con unas ciencias sociales separadas de las humanidades pero necesitadas de las mismas, para poder explicar y predecir en función de la humanidad y no solo quedarse a una mera descripción de los hechos sociales como algunos pretenden.
Aquí es donde podemos hacer entrar en escena a Spirkin quien no ve ningún problema en usar como sinónimos las ciencias sociales o humanas o Levy Strauss quien no le ve sentido separar los términos ciencias sociales y ciencias humanas, pues las primeras son producto de las segundas y las segundas solo son posibles en la medida que el hombre vive en sociedad.
La importancia entonces que tiene el interés, las oportunidades, las amenazas, la decisión, el pensamiento complejo y en síntesis todo aquello que es capaz de producir el sofisticado cerebro humano tanto en lo individual como en lo colectivo, no puede obviarse al momento de hacer ciencia social, cuando esta busca estudiar la esencia de los fenómenos que ocurren en los grupos humanos, describiéndolos, explicándolos y pudiendo predecir en beneficio de estos. Al no obviarse este aspecto es necesario no desvincular la ciencia que la UNESCO propone trate objetivamente los hechos sociales de lo que la inteligencia humana produce siendo necesaria una reconciliación entre los planteamientos que Guillermo Briones agrupa en su libro Epistemología de la ciencias sociales, las leyes invariantes de Comte, las explicaciones: dialéctica de Marx, por causas de Durkheim, Funcionalista de Merton y Malinosky, deductiva de Poper, Estadística de Lazarfield y sociológica de Bordeau por el lado explicativo de los hechos y por el lado de la comprensión e interpretación a Dilthey y sus ciencias del espíritu, Rickert con sus ciencia natural y cultural, Weber y sus tipos ideales, Schutz y sus bases fenomenológicas, Goldman y la filosofía de las ciencias humanas, Giddens y su hermenéutica y Blumer con la interpretación de la acción social.
Pero hasta aquí seguimos con la simple explicación del fenómeno social y nos quedamos quizás hasta predecir lo que puede suceder, podemos hasta aquí decir que con base a leyes sociales que si en una población se reduce la producción y aumenta su población habrá hambruna, y es posible explicar la tendencia inherente a tener más hijos en las familias con menos recursos y a mantener en la miseria a las mayorías, reducir la producción para aumentar precios y reducir costos etc. Pero que puede faltar para que la ciencia pueda cambiar esto, aun cuando Poper y Weber sigan viendo la necesidad de separar el límite entre conocimiento y acción, la ciencia misma pide su realización en beneficio de la humanidad y si desde el puro conocimiento emanado de la investigación científica no es posible persiste la pregunta de cómo modificar esas cuestiones en búsqueda del mejoramiento de la humanidad.
Hacemos entrar en escena a dos personajes: el primero al parecer rodeado de esa decepción característica de los ilustrados de principios de siglo y posteriores a las dos guerras mundiales de cara a una emergente industrialización, Herbert Marcuse, que plantea una ciencia enmarcada en el capitalismo e incapaz de juzgar lo que debería ser, en su libro la sociedad industrial y el marxismo, sobre las ideas de Weber escribe:
“Intentemos, antes que nada, poner en evidencia el enlace entre capitalismo, racionalidad y dominación, tal como aparece en el pensamiento de Weber. Bajo su forma más general, puede ser resumido como sigue. La idea específicamente occidental de Razón se encarna en un sistema de cultura intelectual y material (una economía, una tecnología, un "modo de vida", una ciencia, un arte) que alcanza su más elevado estadio de desarrollo en el capitalismo industrial. Este sistema tiende hacia un tipo de dominación específico que se convierte en el destino de la época en qué vivimos - la burocracia total. La idea de Razón -en cuanto racionalidad occidental— es el concepto fundamental que sirve de vínculo”. Agrega además
“Los elementos característicos que constituyen el concepto de razón para Weber, eran los siguientes:
1) Matematización progresiva de toda experiencia y de todo conocimiento, que a partir de sus espectaculares éxitos en las ciencias naturales, se orienta a la conquista de hs ciencias sociales y por último a la del propio modo de vida (cuantificación universal).
2) Insistencia en la necesidad de la experiencia y de las pruebas racionales tanto en la organización de la ciencia como en la de la vida.
3) Constitución y consolidación de una organización universal y especializada de funcionarios, que tiende hacia un control de toda nuestra existencia, al cual sería absolutamente imposible sustraerse.”(11).
Marcuse en síntesis, según el artículo de Sergio Pablo Fernández de la Universidad SEK sobre Habermas y la Teoría Crítica de la Sociedad Legado y Diferencias en Teoría de la Comunicación; cuestiona el que en la sociedad capitalista desarrollada la ciencia se "declare 'neutra' e 'incompetente' para juzgar lo que debería ser, favorece a los poderes sociales que determinan completamente lo que debería ser y lo que es, la organización científica cae en una burocracia que es inseparable de la industrialización avanzada imponiendo la eficacia perfeccionada de la empresa individual sobre la sociedad que forma un todo. Es éste el tipo de dominación mas formalmente racional………… dominada por la 'razón técnica' y ésta por la 'razón política de lo que resulta "la dominación de los hombres sobre los hombres" (11).
Tanto de Marcuse como de Marcuse a través de Sergio Fernández (12), retomo el hecho de que las ciencias sociales al desvincularse por completo del valor de la realidad derivado del propio subjetivismo de quien lo exprese como tal, solo permite que el poder dominante se entronice mas, sin posibilidades de cambio, sin posibilidades de transformación y son el único interés de reproducir la sociedad industrializada, a lo que yo agregaría globalizada y consumista de hoy en día. Todo ello desde lo que la Matematización, empirismo y la burocracia construyen como razón, según Weber. Incorporo aquí la observación de que la razón en este sentido no puede constituirse como verdad universal pues desde este sentido y en un ejemplo un tanto extremista: para el empresario académico graduado de x títulos el capitalismo es la cima de los modos de producción mientras que para el empleado que apenas gana el salario mínimo que poco tiene, un sistema comunista radical le parecería muy conveniente si extraemos de ese contexto la variable publicidad que incita al consumismo. Son indispensables las ciencias humanas desde su carácter ideográfico, pues el carácter nomotético poco tendría que ver con las necesidades de uno u otro personaje del ejemplo. Mismo ejemplo donde las matemáticas, las pruebas empíricas o la burocracia nada pueden hacer para cambiar la situación de ambos e incluso un carácter descriptivo de las ciencias humanísticas no serviría de nada más que para perpetuar lo que tradicionalmente se viene haciendo sin oportunidades de cambio o de transformación.
(1)Domínguez Garrido Ma. Concepción. Didáctica de las ciencias sociales. Pearson Educación, Madrid 2004.
(2)Bunge, Mario. La ciencia. Su método y su filosofía.
(3)Entrevista a mario Bunge por Gabirel Arnaiz, para filosofía hoy. Tomado de http://cambiopolitico.com/entrevista-mario-bunge-las-religiones-atraeran-a-la-gente-mientras-haya-miseria/3596/ en 1 de mayo de 2012.
(4)A. Spirkin. La ciencia. 1967.
(5)Domínguez Garrido Ma. Concepción. Didáctica de las ciencias sociales. Pearson Educación, Madrid 2004.
(6)El método científico en el siglo XX: Las teorías de Karl Popper, Thomas Kuhn y Paul Feyerabend | Suite101.net http://jose-v-mestre-chust.suite101.net/el-metodo-cientifico-en-el-siglo-xx-a11375#ixzz1tgHpxaMA. Tomado 1º de mayo de 2012
(7)José Vicente Mestre Schutz. El método científico en el siglo XX: Las teorías de Karl Popper, Thomas Kuhn y Paul Feyerabend | Suite101.net http://jose-v-mestre-chust.suite101.net/el-metodo-cientifico-en-el-siglo-xx-a11375#ixzz1tgHpxaMA. 2010. Tomado 1º de mayo de 2012.
(8)Bunge, Mario. Las ciencias sociales en discusión una perspectiva filosófica. 1999, Buenos Aires.
(9)Theodor Adorno. Epistemología y Ciencias sociales. Ediciones Cátedra.
(10)Jurgen Habermas. Teoria del aacción comunicativa. Taurus humanidades. 2ª revisión 1987.
(11) Herbert Marcuse. La sociedad Industrial y el marxismo.
(12) Habermas y la Teoría Crítica de la Sociedad Legado y Diferencias en Teoría de la Comunicación Sergio Pablo Fernández Filósofo. Universidad SEK