En los foros euronacionalistas y socialpatriotas se habla hoy con un gran entusiasmo de Eurosiberia. Con razón se ve a Eurosiberia como la única posibilidad europea de espacio autárquico, de entidad independiente, en sentido político, económico (el “estado comercial cerrado” de Fichte), tecnológico y militar. Pero, con el frenesí eurosiberianista, se obvian muchos problemas que hay que plantearse.
Si se quiere alcanzar la constitución de un bloque europeo cerrado y autárquico se impone la construcción de Eurosiberia. Pero si se quiere crear una estructura estable hay que satisfacer determinados presupuestos. Muy importantes son los de tipo demográfico y territorial. Sin estos presupuestos previos cumplidos, los estados del oeste y del centro europeo no deben constituir confederación eurosiberiana alguna, al carecer el conjunto del necesario equilibrio etnoespacial, imperativo para la estabilidad.
Muchas veces se toma a Rusia como ejemplo. Determinados aspectos de la nación de los rusos sí son admirables. Pero el estado del que dispone esta nación, en lo que hace a demografía y territorio, tiene algunas características que hacen imposible tomar a Rusia como modelo. No porque el oeste europeo esté como está hay que dejar de analizar con rigor la situación rusa.
La realidad demográfica y cultural de Rusia es todo lo contrario a homogénea. Allí se diferencia entre russkii, o ruso étnico, y rossiianin, o individuo de etnia no rusa y con ciudadanía rusa. Estos últimos suponen aproximadamente un 21% de la población rusa y, en muchas ocasiones, además de no ser rusos étnicos tampoco son europeos étnicos. No se habla aquí de inmigrantes recientes a Rusia, sino de componentes demográficos tradicionales del actual territorio ruso. En Rusia habitan varios pueblos túrquicos. Los tártaros constituyen el más numeroso de ellos, con unos diez millones de individuos. Cuentan con una pequeña república, Tartaristán (68.000 km2), que concentra a dos millones de ellos, mientras que el resto se distribuye por distintas regiones del sur ruso. Los chuvasios son más de 1.800.000 individuos, de los que la mitad se agrupan en la República de Chuvasia (de 18.000 km2 y situada en el centro de la Rusia occidental), alcanzando el 70% de la población. También hay yacutos (unos 450.000) concentrados en la inmensa Yakutia (3.100.000 km2 de espacio siberiano) donde representan casi la mitad de la población. Los cumucos son unos 422.000 individuos, de los que la mayoría se concentra en la República de Daguestán, donde suponen el 14% de la población. Los jakasios son unos 81.000 individuos, el 80% de los cuales habitan una república, Jakasia (62.000 km2 en los que los jakasios representan el 14% de la población). También son relevantes los pueblos mongoles. Los buriatos son unos 430.000 individuos, concentrados muchos de ellos en la República de Buriatia (351.000 km2 y fronteriza con Mongolia), donde suponen el 24% de la población. Los tuvanos, sin embargo turcófonos, son unos 250.000 individuos, concentrados en la República Tuvá (de 170.000 km2 y donde representan casi el 80% de la población). Al parecer, de este pueblo, que habita un territorio también fronterizo a Mongolia, proceden los amerindios. Y es que realmente en América nadie puede llamarse indígena o nativo. Los kalmukos son unos 175.000 individuos, de los que unos 145.000 se concentran en la República de Kalmukia, representando aproximadamente la mitad de la población de un territorio de 76.000 km2. En el Cáucaso, por último, habitan un conjunto de pueblos bastante heterogéneos entre sí y muchos de los cuales no son europeos. Basta mirar el siguiente mapa para hacerse idea de la complejidad étnica y política de esta última zona.
Algunos de los pueblos no europeos que habitan en el estado ruso disponen de entidades territoriales políticas, como repúblicas. ¿Qué encaje tendría esto con Eurosiberia? En algunas de estas repúblicas los rusos ni siquiera son mayoritarios: Tartaristán (53% de tártaros), Chuvasia (70% de chuvasios), Tuvá (77% de tuvanos) y Chechenia (95% de chechenos).
Rusia se ha convertido en región de inmigración. No tiene, por tanto, casi nada que envidiar a las naciones de Europa central y occidental. La inmigración hacia Rusia se compone sobre todo de fuertes contingentes poblacionales procedentes de las repúblicas túrquicas de Asia Central, antes integrantes de la URSS (kazajos, kirguises, uzbekos, turcomanos y azeríes). El propio Servicio Federal de Migración (FMS) reconoce que hay unos 10,2 millones de inmigrantes en Rusia (entre ellos 2,3 millones de uzbecos y un millón de tayikos).
Por tanto, Rusia tiene un problema común con el oeste y centro europeo (el tercero) y dos que le son propios (el primero y el segundo). ¿Éste es entonces el modelo?
Si se quiere alcanzar la constitución de un bloque europeo cerrado y autárquico se impone la construcción de Eurosiberia. Pero si se quiere crear una estructura estable hay que satisfacer determinados presupuestos. Muy importantes son los de tipo demográfico y territorial. Sin estos presupuestos previos cumplidos, los estados del oeste y del centro europeo no deben constituir confederación eurosiberiana alguna, al carecer el conjunto del necesario equilibrio etnoespacial, imperativo para la estabilidad.
Muchas veces se toma a Rusia como ejemplo. Determinados aspectos de la nación de los rusos sí son admirables. Pero el estado del que dispone esta nación, en lo que hace a demografía y territorio, tiene algunas características que hacen imposible tomar a Rusia como modelo. No porque el oeste europeo esté como está hay que dejar de analizar con rigor la situación rusa.
La realidad demográfica y cultural de Rusia es todo lo contrario a homogénea. Allí se diferencia entre russkii, o ruso étnico, y rossiianin, o individuo de etnia no rusa y con ciudadanía rusa. Estos últimos suponen aproximadamente un 21% de la población rusa y, en muchas ocasiones, además de no ser rusos étnicos tampoco son europeos étnicos. No se habla aquí de inmigrantes recientes a Rusia, sino de componentes demográficos tradicionales del actual territorio ruso. En Rusia habitan varios pueblos túrquicos. Los tártaros constituyen el más numeroso de ellos, con unos diez millones de individuos. Cuentan con una pequeña república, Tartaristán (68.000 km2), que concentra a dos millones de ellos, mientras que el resto se distribuye por distintas regiones del sur ruso. Los chuvasios son más de 1.800.000 individuos, de los que la mitad se agrupan en la República de Chuvasia (de 18.000 km2 y situada en el centro de la Rusia occidental), alcanzando el 70% de la población. También hay yacutos (unos 450.000) concentrados en la inmensa Yakutia (3.100.000 km2 de espacio siberiano) donde representan casi la mitad de la población. Los cumucos son unos 422.000 individuos, de los que la mayoría se concentra en la República de Daguestán, donde suponen el 14% de la población. Los jakasios son unos 81.000 individuos, el 80% de los cuales habitan una república, Jakasia (62.000 km2 en los que los jakasios representan el 14% de la población). También son relevantes los pueblos mongoles. Los buriatos son unos 430.000 individuos, concentrados muchos de ellos en la República de Buriatia (351.000 km2 y fronteriza con Mongolia), donde suponen el 24% de la población. Los tuvanos, sin embargo turcófonos, son unos 250.000 individuos, concentrados en la República Tuvá (de 170.000 km2 y donde representan casi el 80% de la población). Al parecer, de este pueblo, que habita un territorio también fronterizo a Mongolia, proceden los amerindios. Y es que realmente en América nadie puede llamarse indígena o nativo. Los kalmukos son unos 175.000 individuos, de los que unos 145.000 se concentran en la República de Kalmukia, representando aproximadamente la mitad de la población de un territorio de 76.000 km2. En el Cáucaso, por último, habitan un conjunto de pueblos bastante heterogéneos entre sí y muchos de los cuales no son europeos. Basta mirar el siguiente mapa para hacerse idea de la complejidad étnica y política de esta última zona.
Algunos de los pueblos no europeos que habitan en el estado ruso disponen de entidades territoriales políticas, como repúblicas. ¿Qué encaje tendría esto con Eurosiberia? En algunas de estas repúblicas los rusos ni siquiera son mayoritarios: Tartaristán (53% de tártaros), Chuvasia (70% de chuvasios), Tuvá (77% de tuvanos) y Chechenia (95% de chechenos).
Rusia se ha convertido en región de inmigración. No tiene, por tanto, casi nada que envidiar a las naciones de Europa central y occidental. La inmigración hacia Rusia se compone sobre todo de fuertes contingentes poblacionales procedentes de las repúblicas túrquicas de Asia Central, antes integrantes de la URSS (kazajos, kirguises, uzbekos, turcomanos y azeríes). El propio Servicio Federal de Migración (FMS) reconoce que hay unos 10,2 millones de inmigrantes en Rusia (entre ellos 2,3 millones de uzbecos y un millón de tayikos).
Por tanto, Rusia tiene un problema común con el oeste y centro europeo (el tercero) y dos que le son propios (el primero y el segundo). ¿Éste es entonces el modelo?