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Instituto Di Tella: aire puro entre golpes de Estado

Torcuato Di Tella


Dos fenómenos culturales permitieron que la Argentina, sofocada por golpes militares de fundamentalismo casi medieval, respirara algunas brisas de la vanguardia en los años 60. Una fue la revista Primera Plana que, desde mediados de 1964 -cuando el fundador, Jacobo Timmerman, dejó de usarla para sus proyectos políticos y renunció-, impuso nuevas costumbres, descubrió a los nuevos talentos de la literatura, la música y la pintura, y hasta influyó sobre la moda, el habla y la sexualidad. El otro fenómeno fue el Instituto Di Tella, que dio cabida a todas las formas de renovación de la cultura, en especial en las artes plásticas, la música y el teatro.



En sus inicios albergó a las vanguardias del teatro, la música y la pintura. Allí dieron sus primeros pasos artistas luego consagrados. Su actividad marcó una nueva era en el arte local. Posteriormente el centro fue ampliado para abarcar todas las ciencias sociales con el objeto de apoyar la investigación social.
Los centros de Arte y Música fueron cedidos al gobierno argentino por problemas económicos en mayo de 1970.


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Marta Minujin en 1965 antes del "Happening"


Jorge Romero Brest


EL VIEJO POP. JORGE ROMERO BREST JUNTO A SU MUJER EN LA MUESTRA "FUERA DE CAJA" EN LOS AÑOS 70


Habia sido director del Museo Nacionl de Bellas Artes. Critico y teorico del arte.
En 1963 asume la direccion del Instituto Di Tella, y se convierte en la usina que genera la explosion cultural de esta epoca.




De allí surgieron figuras como Marta Minujín realizando su famosa "Menesunda" y la difusión de los "happenings", León Ferrari, Edgardo Giménez, Dalila Puzzovio, Josefina Robirosa, Nacha Guevara, Federico Klemm, Nicolás García Uriburu, Antonio Seguí y otras figuras. En 1969 el Instituto debió cerrar. Ese mismo año publicó un nuevo libro con el título Ensayo sobre la contemplación artística.



El criterio básico de selección de Romero Brest estaba basado en un genuino aporte creativo por parte del artista: "una cierta calidad objetiva, que no fuera un simple remedo tardío de los movimientos europeos".
La personalidad de Romero Brest siempre fue confrontativa y contradictoria, lo que le valió ganarse de adeptos incondicionales con la misma facilidad que enemigos encarnizados.
"Por un lado soy un político del arte, un agitador, en tanto considero una valoración social de la obra; y por otro soy un gozador del arte, fuera de toda determinación y de toda ideología, en cuanto hago juicios de valoración contemplativa. Sin embargo, nunca tuve ideas claras y definitivas sobre el arte. Cuando escribí el libro no las tenía, y mucho menos ahora."



maccio

Tapa de Edgardo Gimenez

instituto di tella

Posters de Edgardo Gimenez

le parc

Chiste en "Primera Plana" sobre el pop art



En "el Di Tella", como se lo llamaba popularmente -aunque el apelativo también se asociaba con los taxis y las heladeras de esa marca-, desembarcaron de un modo u otro todas las manifestaciones del pensamiento. Primera Plana conservó su independencia hasta que la clausuró la dictadura de Juan Carlos Onganía, a fines de julio de 1969, y ya nada allí volvió a ser lo mismo. Al Di Tella, en cambio, le llovieron desde temprano las más extravagantes formas de censura. Grassi Susini, un activista de derecha que sería luego jefe de la policía de la provincia de San Juan, acaudilló uno de los grupos que trataron de incendiar la sede de la calle Florida. El general Roberto Levingston, que en 1968 era jefe del servicio de informaciones del ejército, fue invitado por Guido Di Tella a comprobar personalmente que el Instituto no cobijaba a subversivos. El colaborador de la revista Sur , Eduardo González Lanuza, vinculado en su juventud al Ultraísmo y otras vanguardias, se irritó tanto con la La menesunda , una instalación de Marta Minujín y Rubén Santaonín, que dio una incendiaria conferencia contra ella, a la que asistieron más de setecientas personas de grupos católicos conservadores.

Instituto Di Tella: aire puro entre golpes de Estado

Calle Florida al 900 Instituto Di Tella

teatro

danza


Victoria Ocampo reseñó con aristocrático asombro el fenómeno del Di Tella: "Al mismo tiempo que se exhiben aquí muestras plásticas escandalosas, el vulgo, hecho insólito, compra las obras de Cortázar (tan luego Cortázar) y se pasea con sus libros en Torino o en subte o en colectivo" ( Sur , julio-agosto 1970). Y a su vez Crónica , un tabloide popular, comentó el 20 de diciembre de 1969: "La policía detiene a catorce extraños de pelo largo que pretendían asistir a un peligroso recital de rock". El historiador Tulio Halperín Donghi le dedicó una de sus saludables ironías: "A tres cuadras de un Jockey Club que no se resolvía a resurgir de sus cenizas, una institución que llevaba el más célebre de los nombres surgidos de la nueva burguesía industrial ejercía en el más alto nivel el arbitraje de las modernas elegancias" ( Argentina: sociedad de masas, 1967).


Jorge de la Vega

arte

Nueva Figuracion ( Jorge de la Vega)


Marta Minujin


Todo lo que hiciera el Di Tella me parecía mítico, inolvidable: las muestras de los artistas neofigurativos, los baños en los que la gente podía desahogar sus pensamientos más secretos, las obras de teatro que elegía Roberto Villanueva, las discusiones apasionadas a la salida de los estrenos y de las exposiciones, con las hordas policiales rodando siempre por allí cerca.

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Romulo Maccio

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Romulo Maccio - Long Pensee

instituto di tella

Romulo Maccio - La mujer del sombrero - 1956


Happenings

Para las vanguardias el año 1968 es considerado como culminación de un desarrollo iniciado aproximadamente un lustro antes, -se señala como fecha posible el "Premio Ver y estimar", presentado en el Museo de Arte Moderno en 1964 y que llegaría a su apogeo en el proceso conocido en nuestro país como "muerte del arte". A las manifestaciones más comprometidas, vinculadas con un arte involucrado en la problemática social, paralelamente se les sucedieron, el denominado "arte en los medios" y los happenings. Estas grandes líneas están relacionadas al arte y su disolución.

le parc


Como ambientación, o recorrido, tuvo especial relevancia LA MENESUNDA ofrecida en el Instituto entre mayo y junio de 1965, con la idea de recrear la vida cotidiana. Fue proyectada por Marta Minujín y Rubén Santantonín, con la colaboración de Pablo Suárez, David Lamelas y Leopoldo Maler (como cineasta), con una gran respuesta de público, pero una crítica adversa.
Los artistas, en contacto directo con el público, habían construido en un tinglado una serie de divisiones en cada una de las cuales los espectadores participaban de situaciones inesperadas. Un corredor con luces de neón, una habitación con una cama y una pareja hombre y mujer desnudos, una enorme cabeza en cuyo interior se maquillaba a los visitantes, una cápsula de vidrio en la que se cubría a los espectadores con papel picado y una cámara fría (a varios grados bajo cero), entre otras divisiones.


Instituto Di Tella: aire puro entre golpes de Estado


En 1966, Raúl Escari, Eduardo Costa y Roberto Jacoby deciden hacer obras de arte en los medios de comunicación de masas, en lugar de servirse de ellos. En julio, distribuyeron a la prensa un informe acerca del imaginario Happening para un jabalí difunto, consignando el lugar donde se había celebrado y acompañado por fotos tomadas por los autores a los supuestos espectadores.
Un diario y tres revistas se hicieron eco del Happening inexistente y publicaron las fotos hasta que, descubierta la maniobra debieron desmentirse. La nota común en que desembocan estas y otras manifestaciones es a la idea de "muerte del arte": la preponderancia del fenómeno sobre el objeto, por el modo de exigir la participación del contemplador, y por las relaciones espacio-temporales en las que se fundan.


teatro danza Censura


El Di Tella fue cerrando sus distintos centros en los primeros años de la década siguiente, casi al mismo tiempo que Primera Plana . Para mí, los dos ejes de la vanguardia argentina de hace cuatro décadas están enlazados por la única visita de Gabriel García Márquez a Buenos Aires. Es una historia que tal vez merezca ser contada en detalle.

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Artistas del Di Tella que destrozan sus obras en
protesta por la censura a una de las obras exhibidas

happening

"Familia obrera" - Un padre, una madre y su hijo
una obra de Oscar Bony


La rutina de la no rutina

El Di Tella regresó a su rutina, que consistía en una ruptura incesante de toda rutina. Por esos días se inauguró una muestra formidable de Julio Le Parc, que maravilló a Buenos Aires con sus joyas cinéticas, sobre las que tanto había escrito Julio Cortázar. Yo seguía yendo por las tardes al Bar-O-Bar, a cien metros del Di Tella, donde Poni Micharvegas y Jorge de la Vega cantaban para los amigos cuando tenían ganas y donde el desierto de la dictadura se desvanecía en el espejismo de una revolución cultural que creíamos eterna. Como diría Henry James, ya nunca más seríamos los que éramos. .

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Julio Le Parc - Apollo Art

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Julio Le Parc - Sin Titulo

instituto di tella

Nacha Guevara, 1968

le parc

Iris Scaccheri


Manal: Claudio Gabis, Alejandro Medina, Javier Martínez.

teatro

Les Luthiers
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