InicioApuntes Y MonografiasOrigenes del hombre IV
Continuando con los tres post anteriores del Origen del hombre, aqui dejo otro del mismo tema pero ya referido al uso de herramientas que hicieron los hominidos, especialmente los que se encontraron en la garganta de Olduvai, Tanzania, Africa. Espero que les guste!

Armas y herramientas






Cinco leones jóvenes se disponen a cazar un antílope.



Jane Goodall dice que un chimpancé cazador es inconfundible. Hay algo en su comportamiento un poco distinto del de los demás, algo lleno de intención, tenso y oculto.
El descubrimiento de que los chimpancés cazan y comen carne tiene profundas implicaciones en la explicación del desarrollo de la caza y su reparto entre los homínidos.
Ahora es posible especular que estos rasgos fueron traídos a la sabana desde la selva. No tenemos que esforzarnos más pensando cómo se originó la tendencia a comer carne en una criatura cuyos antepasados comían frutas. Todo lo que necesitaban fue estímulo y un ambiente nuevo.
El 99% de los últimos 3 millones de años de la evolución de los homínidos bípedos, probablemente estuvo dedicado a la caza. El moderno estilo de vida no cazador que por lo general consideramos como el estilo humano, apenas representa un segundo en el largo día de la evolución. Consideremos brevemente la práctica misma: cómo y hasta qué punto se puede haber desarrollado la caza, en los primitivos años de la existencia homínida.

George Schaller, dice: “observemos a otras especies que recorren cazando la sabana africana, como los carnívoros sociales. Todos los grandes carnívoros africanos: leones, leopardos, guepardos, hienas, y licaones –excepto el leopardo y el guepardo, son animales sociales que han desarrollado dos rasgos importantes:

• Cazan en grupo.
• Comparten su alimento.

La caza en grupo tiene sus ventajas:

1. Dos o más hienas trabajando juntas matan un animal al final de la caza, tres veces más a menudo que una hiena sola.

2. Un grupo, puede matar animales más grandes que un cazador sólo.

3. Todo el alimento obtenido por el grupo, probablemente será comido en el lugar sin desperdiciar nada. Esto no sería posible para una persona sola, ya que tendría que desperdiciar la presa, o esperar a tener nuevamente hambre para seguir comiendo. Mientras tanto otros predadores pueden comérsela.

4. Esto Schaller lo llama “división del trabajo”: un león permanecerá cerca de una presa a medio comer, cuidándola hasta que los otros miembros del grupo lleguen para terminarla.

5. Está lo que podría denominarse “la fuerza mayor”: Hay una clasificación en la sabana basada en el tamaño. El león en la cumbre, el leopardo después, a continuación la hiena y el licuaón.

6. La mayor variedad de métodos de caza que posee el grupo. Ej. Los leones son muy buenos para dirigir la presa hacia un promontorio, un pantano, un río, o al interior de un barranco del cual no escapara. Los homínidos a través de su historia como cazadores, han usado todas estas técnicas.

Otro aspecto muy importante es la distribución de la comida. Los cachorros de la jauría, como son lentos corredores, suelen ser los últimos en llegar a la presa muerta. Los adultos normalmente se contentan con unos pocos trozos, después se apartan para dejar a los jovencitos que se sacien, antes de echarse a tierra para comer ellos. Los cachorros de licuaones son demasiado pequeños para seguir a la jauría y deben permanecer en sus guraridas; los adultos regresan y regurgitan la comida para que se alimenten los pequeños.
Aquí nuevamente opera la realimentación positiva: cada animal cazado fortalece el estímulo de buscar afanosamente más animales. Compartir los alimentos, tanto como cooperar en la caza, pudo haber mejorado las posibilidades de sobrevivir de un homínido.
Un babuino con una pierna rota o con disentería es casi un babuino muerto, en cambio, un homínido podría sobrevivir. Así, los atributos peculiares de un homínido interactúan con la caza en grupo y el reparto de alimento de un carnívoro social. El resultado pudo producir algo así como un australopitecido, un cazador que realizaba su trabajo de una forma nueva - en dos piernas y con armas- y cuyo ingenio se agudizaba constantemente por esa nueva forma, hasta que llegó a ser un cazador muy eficiente.
Pero esta circunstancia llego despacio.
Durante la época de los últimos australopitecidos, hace dos o más millones de años, es casi seguro que el hombre fue un cazador lo suficientemente experto como para que todos, incluyendo los grandes herbívoros, le tuvieran miedo. Seguramente también era agresivo y es probable que compitiera con hienas y licuaones, peleando con ellos por las carroñas de grandes animales.
Sin embargo, la caza comenzó en escala muy modesta, limitada a la posibilidad de encontrar pequeños animales. Posiblemente durante largo tiempo fue el carroñeo: el encuentro de caza ya muerta, tanto por causas naturales como por otros animales.
Otro aspecto de la vida social de los carnívoros es la diferente ascendencia entre ellos. Si los animales cooperan durante la caza, la agresión entre individuos debe ser descargada o sofocada. Pero en una jerarquía lineal esto es muy difícil. Es difícil imaginar a un grupo de babuinos que todos pudieran correr unidos en una aventura de caza cooperativa.
Pero los carnívoros lo hacen.
En alguna época, la sociedad homínida debió de haber estado orientada hacia la ascendencia, no obstante, para haber llegado a ser con éxito una sociedad de cazadores, debió cambiar.

David Pilbean, supone que el comportamiento agresivo entre los machos homínidos comenzó a desaparecer como resultado del surgimiento de los nexos entre parejas de machos y hembras. También cree que los comienzos del lenguaje pudieron conducir a mayor confianza, entendimiento y cooperación entre los individuos.
En este punto hay algunas disputas. La observación de Pilbean implica que el lenguaje fue desarrollado en épocas muy tempranas, posiblemente en la época de los australopitecidos.

Otros expertos difieren. No admiten que haya sido necesario el lenguaje, para estimular el comportamiento no agresivo. Eso, mantienen, resultó de la formación familiar, del nexo entre parejas, de la larga relación madre-hijo y del reparto de alimentos, todo esto mucho antes que se desarrollara el lenguaje. De hecho, insisten, los australopitecidos tenían demasiado pequeño el cerebro como para haber sido capaces de hablar.
El real valor del lenguaje – además del enorme estimulo que da al desarrollo del cerebro – es que permite la transmisión de cosas sutiles que están más allá del poder de los gruñidos y de los gestos para comunicar. Como todas las cosas, los orígenes del lenguaje, fueron graduales y lentos en aparecer y debió ser imposible distinguir entre lo que era una serie de sonidos notablemente elocuente e informativo y lo que era un trozo de lenguaje verdadero. Simplemente no lo sabemos, y nunca sabremos cómo y cuándo comenzó.

Schaller, dice que el lenguaje no es necesario durante la etapa de caza. Debido a que los primates antropoides y los primates inferiores son animales diurnos, presume que los primitivos homínidos también lo eran y por eso realizaban la caza y la recolección durante el día porque:

a) La noche es peligrosa: un pequeño homínido vagabundeando habría sido atacado por guepardos, leones, leopardos o hienas; todos los cuales cazan de noche.
b) Los homínidos tenían la vista muy aguzada durante el día. Suponiendo que además eran bípedos, cuando se paraban podían ver a distancias considerables, y también eran lo bastante móviles para cubrir buenas extensiones de terreno.
c) Eran demasiados lentos al caminar, para dar caza a grandes y fuertes animales, probablemente confiaban en las hienas o en los licuaones para que lo hicieran ellos, después echaban a los cazadores y comían. Quizás pudieron dar caza por si mismos a animales enfermos o viejos.

Schaller dice que hay muchos estilos de caza y que hoy en día no hay modo de decir cual, o cuales fueron los seguidos por los homínidos o, incluso, si diversos homínidos hicieron cosas diferentes en épocas distintas.

Las exigencias de la caza, son estímulos para el cerebro. Una de las influencias más fuertes en la evolución intelectual del hombre, como Sherwood Washburn dice, fueron sin duda, sus actividades cinegéticas, que transformo a nuestro antepasado al ampliar sus horizontes y su capacidad mental. Gradualmente aprendió a cazar mejor, a pensar y planificar mejor, y a fabricar y usar mejor herramientas.

Hubo una época en que nuestros antepasados pudieron hacer menos con las herramientas de lo que pueden hacer los chimpancés actualmente: un tallo de hierba para hurgar en los montículos de termites, un bocado masticado de hojas que sirviera como esponja, un palo o rama con el fin de que pudiera blandirse para intimidar, una piedra como arma arrojadiza.

El útil encontrado –tanto palo como piedra – fue obviamente el único conocido durante largo tiempo, lo recogían y después lo tiraban cuando había cumplido su uso inmediato. Pero debió llegar un momento en que los Australopitecus o sus antepasados, tendieron a quedárselo más tiempo, hasta el punto que debieron comenzar a llevárselo consigo la mayor parte del tiempo. Esto ha sugerido, puede haber sido el gran incentivo para el bipedismo: “mientras más desees o necesites acarrear cosas, mas caminaras sobre tus piernas posteriores. Mientras más camines sobre tus piernas posteriores más libre eres para acarrear cosas” (Washburn).

Las piedras son fáciles de encontrar y de arrojar, tienen más utilidad, pueden herir e incluso matar, si son arrojadas con fuerza y precisión golpeando con un garrote, probablemente es más fácil aún. La gran abundancia de palos y el hecho de que son más blancos y más fáciles de trabajar que las piedras sugieren que los homínidos usaron los palos y también los huesos largos de algunos animales grandes en gran cantidad. Pero el gran triunfo de nuestro antepasado como incipiente creador de cultura, está en la herencia que nos dejó de piedras trabajadas.

Mary Leakey, se ha especializado en el estudio de esos objetos y ha publicado una espléndida monografía sobre la cultura de la piedra en Olduvai – conocidos como lechos I y II – y de un periodo de tiempo desde hace casi dos millones de años hasta alrededor de un millón de años.
Mary Leakey ha hecho hablar a las piedras. Ha encontrado donde vivieron exactamente los homínidos. Ha aprendido mucho acerca de lo que hicieron. Incluso ha encontrado algo que parece haber sido algún tipo de refugio que ellos construyeron. Sabe que cosas comían y donde las comían. Sus hallazgos representan más de 40 años de trabajo ininterrumpido.

Lo primero que hace Mary Leakey es clasificar la cultura de la piedra. Encuentra que hay dos tradiciones de trabajo en Olduvai.
OLDUWAIENSE, es la industria más antigua. Se encuentra en el lecho I. Se extiende hacia arriba hacia el lecho II. Producían lo que por mucho tiempo fueron llamadas herramientas pebble, pero ella prefirió llamar CHOPPERS. La palabra pebble sugiere algo demasiado pequeño, pero muchos chopperes son del tamaño de un huevo de gallina o más grandes; algunos miden de 7 a 10 cm de ancho. Un chopper de Olduvai es el utensilio más simple. Es típicamente un “guijarro” que ha sido gastado por acción del agua. La mayoría de estos están hechos de lava endurecida que provienen de los volcanes de la región. Es un guijarro redondeado, oval o en forma de pera, lo suficientemente pequeño para acomodarse bien en la mano.




Lo que tenía que hacer el constructor de herramientas, era simplemente golpearlo para romper una de las puntas con una roca. Un gran pedazo saltara afuera. Otro golpe hará saltar otro pedazo próximo al primero, dejando un borde dentado en la punta de la herramienta.
Con suerte, este borde será lo suficientemente afilado para cortar carne, aserrar, triturar, raspar cueros, afilar la punta de un palo, etc. También los pedazos (lascas) que habían sido rotos al hacer el chopper, eran afilados y se usaban para cortar y raspar.

El lecho II, también contiene vestigios de una industria más avanzada: la ACHELENSE. Su utensilio característico es el bifáz, herramienta cuyos bordes cortantes han sido descascarados más cuidadosamente a ambos lados para hacerla más recta y más afilada que el chopper. Además es trabajada o pulida completamente para darle el tamaño, la forma y el peso deseados. El resultado es el hacha de mano.



Un sitio más alto en el Lecho II, revela una creciente dependencia de caballos y cebras, lo que significa que el clima se había vuelto más seco y estaba fomentando el desarrollo de las praderas abiertas. También hay un marcado aumento de los raspadores en el Lecho II, lo que sugiere un esfuerzo para trabajar las pieles. Hay reducidas concentraciones, aquí y allá de huesos muy pequeños, la mayoría de ellos quebrados en diminutos pedacitos.
Mary Leakey, ha concluido que estos extraños montoncitos, son probablemente lo que quedo de los excrementos de los homínidos. Esto significa que se comían esos pequeños animales enteros, con huesos y todo.
Mary Leakey identifico 18 tipos de objetos diferentes en los lechos I y II. Entre ellos, además de los chopper y los bifaces, hay bolas redondeadas de piedra, raspadores, buriles (cinceles), punzones, yunques y martillos de piedra. Además hay gran cantidad de astillas que naturalmente fueron acumulando en el lugar donde se hicieron los utensilios durante largo tiempo. Finalmente, hay manutransportados: piedras que no muestran ninguna manufactura, pero eran transportados a mano a un lugar, ya que piedras de este material no existen en la localidad. Un hermoso huevo de avestruz tomado de una roca y usado como batiente es un manutransportado.
La razón por la que lo Leakey concluyeron que la criatura responsable de producir este equipo era un hombre, es la perfección de la cultura, no el tamaño del cerebro, y por lo tanto puede ser llamado HOMO HABILIS.Si pudo hacer herramientas, entonces era un hombre. Mary Leakey no participaba de la opinión sostenida por muchos antropólogos, que el Habilis, era un descendiente del Australopitecus. Ella creía que él retrocede en su propia línea y que los tipos “gráciles” son primos, no antecesores.

Tal vez la más difícil de entender de todas las cosas, son los “lugares de concentración”, donde los homínidos permanecieron por largos períodos, dependiendo de la vegetación y de la caza local. Son en efecto, hogares de 2 millones de años y son identificables por las grandes concentraciones de material fósil, de herramientas de piedra, y restos de epoca en un área pequeña. Gradualmente, el polvo del viento, la creciente vegetación las inundaciones y el fango, cubrieron cada uno de estos lugares de concentración, pero, poco a poco y sin alterar nada. Por eso los objetos han permanecido exactamente donde fueron abandonados.
En otros lugares de Olduvai, los artefactos y huesos están diseminados en capas de arena y arcilla que pueden estar a metros de profundidad. En estos lugares, resulta que la acción del rio los ha movido, arremolinándolos juntos y descargándolos de vez en cuando, y por eso su posición relativa no es muy significativa.

¿Qué dejo el Homo Habilis?

1. Gran cantidad de cabezas de pescado y huesos de cocodrilos junto a los rizomas fosilizados de plantas de papiro, indicando que en un lugar, al menos, vivía cerca del agua y obtenía alimentos de ella.
2. Otros sitios contienen huesos de flamenco, lo que indica que el agua cercana era un lago, que era poco profundo y ligeramente alcalino – como muchos lagos de África Oriental – ya, que solo tales condiciones producen las diminutas criaturas que comen los flamencos.
3. En Olduvai, se han identificado 10 lugares de concentración, además de alrededor de 70 que contienen fósiles o herramientas, diseminados a lo largo de un tramo de 20 km.

a.Un terreno tiene sus restos culturales colocados de una manera muy peculiar. Hay una densa concentración de pedazos y astillas de la manufactura de las herramientas mezclados con gran número de pequeños fragmentos de huesos de animal, destrozados, amontonados en un área rectangular de aproximadamente 4,5 m de ancho por 9 m de largo. Rodeando este rectángulo hay restos culturales. Pero fuera de este espacio el material se hace relativamente abundante de nuevo. La explicación más obvia es que la sección central era una morada que estaba rodeada por una cerca de espinos y cualquier cosa que no quisieran dejar ahí en el suelo, lo arrojaban fuera por la cerca.

b.En otro sitio hay una tosca formación circular de piedras de aproximadamente 4m de ancho, el circulo es una densa concentración de varios cientos de piedras cuidadosamente ordenadas en un aro por alguien, que también se tomó el trabajo de hacer pilas más altas de piedra cada 30 ó 60 cm alrededor del círculo. Esta configuración recuerda un refugio típico que actualmente hace la tribu Okombambi, del S.E. de África. Estos construyen pequeños círculos de piedras con pilas más altas a intervalos para sostener palos o ramas sobre las cuales extienden pieles o hierbas para protegerse del viento. las dimensiones interiores de este círculo irregular son aproximadamente de 2,5m x 3 ó 3,5m, por lo cual debieron haber hecho las cosas más bien apretados.
Además este grupo tenía unos cazadores y recolectores muy eficaces. El área que se habitó contiene los restos fosilizados de jirafas, hipopótamos, muchos antílopes y un diente de Dinotherium, (un elefante extinguido). Es posible que hubieran encontrado más conveniente hacer sus comidas fuera, que en la estrechez del refugio. Deja claro que cuando disponían de una presa muy grande la cortaban y la comían.

c.Hay dos sitios en la garganta de Olduvai considerados lugares de matanza. Uno contiene el esqueleto de un elefante, el otro el de un Dinotherium, ya que esos animales pesaban varias toneladas cada uno, era imposible moverlos; lo que hacían era situarse bajo el costado del cadáver, cortaban la carne y comían hasta que se terminaba.
En cada uno hay un esqueleto casi completo de un enorme animal, con los huesos desordenados como si hubieran sido arrancados y cortados. Y entre los huesos están los desechados choppers y otras herramientas de piedra.

d.Hay sitios ricos en huesos de antílopes. Otros están atestados de conchas de grandes tortugas. Uno está cubierto de conchas de caracol. Otro contiene una cabeza de jirafa.



El chopper era preferido en todos los sitios del Lecho I, pero subiendo, al Lecho II el esferoide se transforma en el útil más común en la mayoría de los sitios.

¿Para que servían esas bolas de piedra?

Mary Leakey, cree que pueden haber sido usadas como boleadoras. Son muy efectivas cuando se enreda en las patas de un animal. Además, si se yerra el tiro se pueden encontrar y usar de nuevo.
Con esta abundancia e información no cabe duda que hace 2 millones de años los homínidos estaban viviendo en un nivel cultural probablemente avanzado.

En 1969 comenzó a correr el rumor de que también había herramientas en Turkana Oriental y en Omo.
En 1970, M. Leakey público un documento descubriendo algunos utensilios de las excavaciones de su hijo Richard, en Turkana Oriental. Sus análisis confirmaron otro detalle verdaderamente asombroso: se trataba de un lugar de concentración, conteniendo huesos de animales, así como choppers y restos olduvaienses, y que probablemente eran tan antiguos como Olduvai.

Sabemos que el hacer herramientas y la evolución homínida, van de la mano. Pero los pasos más antiguos son todavía desconocidos. Nos llevan a los oscuros comienzos de la historia homínida, cuando realmente pudo haber sido casi imposible distinguir entre una herramienta trabajada y otra encontrada; a una época cuando aún algo tan primitivo como el Ramapithecus pudo haber usado útiles de piedra.




Bibliografia


1.- Origenes del Hombre, "El eslabon perdido II", vol. 2, cap. 6.
2.- Epopeya historica universal. " Origen del Hombre" Vol 1.
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